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El Ágora

“Nunca me di color diciendo que hablaba esperanto”

En un país donde las propiedades de aprendizaje de muchos están ligadas a satisfacer las necesidades económicas de las familias, Eduardo Navas es un salvadoreño que hizo del idioma esperanto una prioridad. Oriundo de Soyapango, de 27 años de edad, Eduardo se ha convertido en el único salvadoreño en aprobar satisfactoriamente el examen básico de esperanto que realiza la Universala Esperanto Asocio o Asociación Universal de Esperanto, con sede en Rotterdam, Holanda.

Patricia Carías y Óscar Luna / Fotos: Frederick Meza

 
 

 

¿Y entonces qué te gustó del esperanto?
Lo que me gustó, y que fue la razón por la que seguí aprendiendo, es que precisamente a través de este idioma no hay imperialismo lingüístico porque a pesar de que el léxico se toma de otras lenguas, no es inteligible por personas que hablen algunas de esas lenguas. Alguien puede hablar alemán pero no entiende un texto completo en esperanto, pueden ver las raíces de las palabras pero no entienden lo que hay ahí, que es lo que pasa con interlingua. Igual puede hablar ruso, la lengua del creador y no entender. Entonces nadie impone su idioma a otra persona, se puede hablar en términos bastante más igualitarios. Además, me gustó que hay bastante gente que lo habla y no es un intento de lengua, como las lenguas artificiales, sino que es una lengua viva porque se habla.

¿Y quién fue tu primer amigo esperantista?
Hablé con varios al principio, pero no continué. Luego, cuando ya hablaba con más fluidez, hablé con un señor francés que ahora ya no nos hablamos mucho porque casi no me conecto.

¿Y qué tipo de cosas hablaban?
Cosas como dónde vivíamos, dónde trabajábamos, qué estudiaba.

¿Y hablaban solo en esperanto?
Sí.

¿Tú hablas otro idioma?
No, puedo leer inglés porque lo estudié y me toca leer un montón de cosas en inglés pero no lo hablo con fluidez. Solo español y esperanto, je, je, je.

Entiendo que existe toda una comunidad de esperantistas que comparten información…
… Sí, y ahí quiero acotar algo: no es una comunidad, como el Club Rotario Internacional, sino que es un montón de gente dispersa alrededor de todo el mundo, como yo, que aprendieron el idioma como yo y que tienen un nivel común para hablar.

Pero cuando hablamos de un idioma hay un contexto cultural que refleja parte de las prácticas que tiene un grupo, las creencias y todo lo que comparten. Entonces no sé si son una cultura, una subcultura o qué. Tienen banderita, esa ya nos la sabemos ja, ja, ja…
Ja, ja, ja. Sí hay una bandera y a muchos nos les gusta porque da la impresión de que es algo de militantes o bien religioso.

Te voy a ser honesta, a mí me dio la impresión de que ustedes quieren ser un país, donde todos hablen esperanto.
Cabal. De hecho hay, como en todo, gente de todo tipo. Hubo un grupo que intentó fundar un país en el que el idioma fuera el esperanto. Hubo por lo menos dos intentos que yo sepa, pero claro, eso no representa el sentir esperantista. Sé que ha habido más pero yo solo sé de estos dos.

¿Y dónde los querían fundar?
Unos quisieron fundar en una isla, una discoteca flotante en las costas internacionales, cerca de Italia. Y para no pagar impuestos querían hacerlo un país independiente. Y entonces se les ocurrió adoptar el esperanto como lengua, pero eso fue un disparate. Al final, la policía italiana fue a hundir la isla, ja, ja, ja…

Ja, ja, ja. Pero contanos más de la cultura detrás del idioma, ¿qué les gusta? ¿Qué hacen? ¿Qué comparten?
No es una cultura en el sentido folclórico, es decir, no hay vestimenta típica ni eso.

Claro, hablamos de cultura en el sentido de prácticas.
Sí, en cuanto a maneras de pensar y opiniones porque no hay un tipo de boda esperantista, por ejemplo, sino que las características culturales son hechos que pueden existir en cualquier cultura. Por eso a la gente que no sabe esperanto le suena extraño eso de la cultura esperantista. Y sí existe, es solo que es diferente porque no hay un territorio y no estamos ligados ni política ni económicamente, las características son bien específicas. Una de ellas es el "gastigemo", que significa hospedaje o la tendencia a ofrecer hospedaje. Eso en El Salvador no existe, aunque hay unas familias que sí lo hacen, como la de mi novia. Aquí eso es peligroso, pero en el mundo esperantista si existe, de hecho hay una red que se llama "Pasporta Servo". Pasporta es pasaporte y Servo es servicio, entonces es un servicio de pasaporte. Es un directorio telefónico de gente que ofrece que otras personas esperantistas lleguen a alojarse en su casa, en la mayoría de los casos es gratis. Ahí dice si las personas tienen mascotas, si tienen cama adicional, si las personas que llegan tienen que llevar su bolsa de dormir, si les ofrecen desayuno, etcétera. Ahí estoy yo. (Eduardo muestra un pequeño libro amarillo, escrito en esperanto, que contiene los nombres de todos los integrantes de la red alrededor del mundo).

¿Y el requisito para aplicar a esto es hablar esperanto? ¿Si yo no hablo esperanto no puedo pedir alojamiento en ninguna de estas casas?
Exacto.

¿Y sos el único que aparece aquí? ¿No hay nadie más en El Salvador?
Sí, que esté ahí, no.

¿Y cómo hiciste para estar ahí?
Nada, solo llené una página en la web que por supuesto está en esperanto. Ese librito está lleno de direcciones de gente normal, que tiene familia, trabajo y todo. Ese es un rasgo cultural que probablemente no todos los esperantistas tengan, pero es muy común.

¿Y tú ya has hospedado a alguien?
Sí, vino un señor guatemalteco, un señor lituano y una pareja de coreanos.

¿Y se hospedaron en tu casa?
Sí, solo los coreanos se quedaron con mis papás porque les quedaba mejor por las vueltas que andaban dando en ese momento.

Eso me lleva a un pregunta, a ver, la voy a hacer caricaturesca. Vaya: "Mamá y papá, he decidido algo en mi vida: voy a aprender esperanto". Eso les pudo sonar gracioso pero ahora cuando vinieron esos señores: "Mamá y papá: me apunté en una guía donde la mara se puede quedar en mi casa y unos coreanos se van a quedar con ustedes".
Ja, ja, ja…

O sea, se escucha chistoso pero muy en el fondo es difícil. ¿Qué te dijeron tus papás en ambos casos?
Pues a mi mamá le agrada porque ella siempre ha querido viajar y nunca ha tenido la posibilidad de viajar más allá de Guatemala y eso de alguna manera satisfizo su anhelo de viajar.

¿Pero cuando les dijiste que ibas a aprender esperanto y luego les saliste con que ibas a ser profesor?
Ja, ja, ja… pues mi mamá cuando supo me preguntó que por qué no aprendía inglés, la verdad no me acuerdo bien qué sucedió. Pero no fue ningún conflicto grave.

Y más allá del conflicto, porque aquí vos les decís a tus papás quiero aprender a tocar guitarra y lo primero que te dicen es para qué. O sea, ya cuando les decís voy a aprender esperanto ya es algo extremo.
Ja, ja, ja, ja, me hacen sentir raro ja, ja, ja, pero la verdad, no hubo mayor problema, fue sencillo relativamente. Si lo comparamos con los 11 años que estuve aprendiendo inglés en la escuela y luego en el bachillerato, el tiempo de aprendizaje es abismalmente diferente.

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