23 de Mayo de 2013

El cisne en tu jardín llegó de Europa

  • Foto: Mauro Arias

    Los cisnes son aves acuáticas de la familia de los Anatidae, es decir, parecidos a los patos. Existen 10 especies de cisnes en el mundo pero para el ideario mundial, ninguno más famoso que el cisne vulgar (Cygnus olor) que vive en Europa y el centro de Asia, de intenso color blanco y su característica protuberancia en la base del pico llamada curúncula. Durante miles de años su cualidades físicas y sus pautas de comportamiento han inspirado a múltiples culturas para desarrollar mitos y leyendas. Esta maceta en forma de cisne decora el muro perimetral de la urbanización Ciudad Corinto, en Mejicanos, San Salvador.

  • Foto: Mauro Arias

    El cisne vulgar es una de las aves voladoras más grandes del mundo. Los machos tienen una envergadura de alas de un metro y medio y pesan 10 kilogramos y medio. Su color blanco le sirve para mimetizarse con la nieve. Su característico cuello está especializado para alcanzar plantas acuáticas del fondo de lagos, ríos y estuarios donde habita y se reproduce. Forman parejas de por vida, por lo que los pueblos nativos de Europa lo tenían como un símbolo del amor eterno, de la pureza, la transformación y la belleza. Hay quienes creen que cuando un cisne muere, el sobreviviente deja de comer y no se aparta del cadáver de su pareja hasta morir también. Esta creencia no es cierta. Esta maceta en forma de cisne decora la entrada a la cochera de una casa en la urbanización Cumbres de la Escalón, en San Salvador.

  • Foto: Mauro Arias

    En el arte occidental, el cisne ha estado presente en todos sus géneros desde hace varios cientos de años. En la antigua Grecia aparece en su mitología como representación del mismo dios mayor, Zeus. El mito de Leda y el cisne, donde Zeus seduce a una mortal tomando la forma de un cisne, ha sido retomado por escultores y pintores como Da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Correggio, Cézanne, Moreau y Dalí. Vea este blog sobre la influencia del mito en la pintura y otras artes. Estas macetas en forma de cisne adornan el jardín del Hospitalito La Divina Providencia, en la colonia Miramonte, de San Salvador.

  • Foto: Mauro Arias

    El cisne sigue apareciendo en las artes a lo largo de la historia europea, pero su época de oro es sin duda el siglo XIX, especialmente su segunda mitad y los inicios del XX. Para Goethe, en el Fausto, "El cisne muere cantando y canta muriendo". Wagner se inspira en la mitología alemana del Caballero del cisne para crear su ópera "Lohengrin". “El lago de los cisnes”, del compositor ruso Tchaikovsky, se inspira en la mitología celta para crear su trágica historia que se retoma, con todos sus simbolismos de amor, pasión, perseverancia y transformación, en la película "The black swan", nominada a cinco premios Óscar el año pasado. Esta casa en la colonia Toluca tiene macetas de cemento en forma de cisne.

  • Foto: Mauro Arias
    El simbolismo, y su sucesor, el modernismo, fueron unos de los estilos más influyentes de finales del siglo XIX. El simbolismo fue fundado formalmente por su ideólogo, el poeta griego Jean Moreas, en un ambiente de rechazo a la creciente industrialización y el dominio del positivismo, el naturalismo y el racionalismo.  Moreas definió el estilo así:"En este arte, las escenas de la naturaleza, las acciones de los seres humanos y todo el resto de fenómenos existentes no serán nombrados para expresarse a sí mismos; serán más bien plataformas sensibles destinadas a mostrar sus afinidades esotéricas con los ideales primordiales". La figura del cisne se prestaba para cumplir un papel metafísico. Estas ideas tuvieron un enorme impacto entre jóvenes artistas. Los poetas franceses Stéphane Mallarmé, Paul Verlaine y Arthur Rimbaud desarrollaron el estilo y adoraron a los cisnes. En El Salvador, Francisco Gavidia era un profundo conocedor de literatura francesa e introdujo a Rubén Dario en el mundo de la literatura francesa, que es para algunos expertos el más influyente poeta en español. Estas macetas de cemento en forma de robustos cisnes decoran la entrada de una venta de helados en Residencial San Pedro, Mejicanos, San Salvador.
  • Foto: Mauro Arias

    Francisco Gavidia y su alumno Darío vivían cuando El Salvador gozó de un crecimiento de su economía producido por la exportación de café, que permitió el nacimiento de una clase social educada, muchos de ellos de origen europeo, que miraba en el viejo continente un modelo para el futuro de El Salvador, desdeñando todo lo local como una herencia del pasado colonial. Europa representaba el ideal del arte y los artistas de la época, como Darío y Gavidia, se prestaron a satisfacer esa necesidad de los nuevos millonarios de escape de la realidad y abandonarse al ensueño. Darío, al igual que sus colegas europeos, no solo utilizó una y otras vez a los cisnes en sus poemas, sino que en ocasiones él mismo se convertía en el cisne. Se criticó al poeta por alejarse de la dura realidad de la mayoría de la población para esconderse en los pasillos de las casas de los aristócratas. Esta maceta de cemento en forma de cisne está en el cuartel del la Brigada de Artillería, en San Juan Opico, La Libertad.

  • Foto: Mauro Arias

    La nueva burguesía cafetalera salvadoreña importó obras de arte desde Europa pero también artículos de lujo para uso diario o decorativo. Una característica de los estilos artísticos del pasado es que se veían reflejados en todos los géneros y el arte aplicado. La popularidad de la figura del cisne de la época la describe la historiadora del arte Ástrid Bahamond en su libro Procesos del Arte en El Salvador. Para ella, el cisne era como el Mickey Mouse de la época: importado y popular. En forma de cisne se elaboraban joyas, piezas de vajilla, tinterosmuebles, floreros y unos maceteros muy similares a los de cemento que vemos a las ventas al lado de las carreteras en El Salvador. Esta venta de adornos para jardín se encuentra en la prolongación de la Avenida Masferrer Norte, San Salvador.

  • Foto: Mauro Arias

    A principios del siglo XX, después de la exitosa exposición mundial de París, en la cual se estrenó la torre Eiffel, el modernismo se esparció por todo el mundo occidental. El modernismo, llamado así en español -Art Nouveau en francés y Modern Style en inglés- se convierte en una fuerte moda hasta antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. La idea de sus creadores era la recuperación de los oficios tradicionales frente a la industrialización que amenazaba con hacerlos desaparecer. Se trataba de hacer regresar a las ciudades industriales la naturaleza por medio de elementos decorativos de formas orgánicas y curvilíneas. Un bello ejemplo de la escencia del estilo es la casa de Victor Horta, en Bruselas. El cisne seguía teniendo su lugar en tapiceríacromosfloreros y lámparas en forma de cisne. Esta venta de acabados arquitectónicos está en la calle Chiltiupán, Antiguo Cuscatlán.

  • Foto: Mauro Arias

    El cisne siguió apareciendo una y otra vez en el arte aplicado mundial en el siglo XX y se fue convirtiendo en un elemento de la cultura popular. En la época actual, y muy probablemente para muchos contemporáneos de Darío, el cisne y su uso simbólico o decorativo fue siempre algo de mal gusto. El concepto alemán del Kitsch que los historiadores y críticos del arte han acuñado para diferenciar un objeto de mal gusto de un buen gusto, tiene límites que el arte contemporáneo empuja de un lado a otro. En el mismo debate pueden entrar los flamencos de cemento, los angelitos de primera comunión, adornos de plástico imitando esculturas clásicas, los enanos para adornar jardínes... Este viejo rótulo del almacén El Cisne ahora yace en una chatarrería de una comunidad de la colonia Escalón.

  • Foto: Mauro Arias
    El cisne llegó para quedarse. Para cada cliente representará los que cada quién desee, pero siempre tendrá un toque de ensueño, de irrealidad inalcanzable. Los despojos de una carroza de las fiestas patronales de Mejicanos, San Salvador, en la cual se pasearon las candidatas a reinas de los festejos, probablemente reflejen los pensamientos del diseñador sobre cómo representar el sueño hecho realidad de las candidatas saliendo de la niñez con  un reino de princesas y con príncipes.

El cisne es una especie animal que pocos salvadoreños han visto en carne y hueso. No existe ni de cerca. Sin embargo, su imagen estilizada en elementos arquitectónicos decorativos aparece a menudo en jardines de casas tanto sencillas como ostentosas, en negocios o instituciones gubernamentales. ¿Comó y cuándo migraron estos pesados cisnes a El Salvador?

Publicada el 18 de Junio de 2012