20 de Mayo de 2013

Las vaginas, los cisnes y tres poetas deambulantes

  • Foto: José Carlos Reyes
    Francisco Castillo, coreógrafo y bailarín de danza contemporánea, da los últimos retoques a su maquillaje para interpretar al hechicero en la adaptación simplificada de “El Lago de los Cisnes” que la Fundación Ballet de El Salvador presentó entre el 20 y el 22 de julio en el Teatro Presidente. La música escrita por el ruso Tchaikovsky se presentó por primera vez en 1877, sin mucho éxito. Fue después de su muerte cuando el coreógrafo y bailarín francés Marius Petipa redescubrió la obra y la convirtió en un exitoso ballet en 1895. La obra forma parte de los repertorios de la mayoría de compañías en el mundo, expresó Alcira Alonso, productora y directora del montaje.
  • Foto: José Carlos Reyes
    La exigencia técnica que requiere interpretar "El lago de los cisnes" suele resultar en laceraciones en los pies de los bailarines. Para soportar el dolor se colocan anestesia local en cremas y atomizador. Irina Flores, bailarina de la Fundación Ballet de El Salvador, muestra sus pies ampollados tras interpretar a Odette, Cisne Blanco. El Cisne Negro, Odile, fue calzado por Marta Castellón, bailarina salvadoreña que pertenece a la Compañía Nacional de México. Ambas bailarinas sustituyeron la participación de Lucía Figueroa el fin de semana, ya que tuvo que retirarse de los papeles a causa de una fractura en el metatarso. Figueroa explicó que la lesión fue ocasionada por estrés 15 días antes del estreno.
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    “El lago de los cisnes”, obra compuesta por cuatro actos y con más de dos horas de duración, narra la historia de Odette, mujer convertida en cisne blanco por un hechizo que se disolverá cuando reciba una declaración de verdadero amor. El Príncipe Sigfrid, que por mandato de su madre está obligado a casarse, afectado por el hechizo le declara su amor eterno a Odile, cisne negro, condenando a su amada a permanecer en forma de ave por siempre. Odette, al sentirse traicionada decide suicidarse, y Sigfrid hace lo mismo cuando descubre que había sido hechizado.

  • Foto: José Carlos Reyes
    Más de 50 bailarines interpretaron las coreografías dirigidas por Mayra Villacorta y Dulce Aguilar en “El lago de los cisnes”. Marta Castellón, que se encontraba de vacaciones y no había bailado en El Salvador en seis años, tuvo la oportunidad de ensayar un día antes de las presentaciones. A pesar de haber interpretado el cisne negro en México, admite que fue un gran reto por la exigencia del personaje. Lucía Figueroa, que se encontraba ensayando desde junio, se mostró alegre de haber podido interpretar la función del estreno y reconoció el rigor técnico e interpretativo que ambos papeles le exigían.
  • Foto: José Carlos Reyes
    Durante siete días el dibujo intervino la sala de exposiciones del Centro Cultural de España (CCESV). El resultado fue “Vitamina D”, mostrado al público el pasado 12 de julio. El proyecto, que busca la exploración del arte en proceso, estuvo bajo la coordinación del artista Walterio Iraheta. El nombre hace referencia al libro publicado por la editorial Phaidon en el año 2005, que plantea especulaciones de las nuevas perspectivas del dibujo contemporáneo. “Vitamina D” pretende ser el embrión para que explore posibilidades del lenguaje contemporáneo. El presidente Mauricio Funes fue uno de los más retratados en la exposición.
  • Foto: José Carlos Reyes
    El capullo “Octavo día, luna de miel” encierra los cuerpos desnudos de un hombre y una mujer para crear una sugestión de placer y erotismo. Esta obra fue concebida por Natalia Domínguez durante el taller de madera reconstruida y fibra de algodón con resina impartido en La Casa Tomada, del CCESV en mayo. La segunda exhibición de la obra se realizó en el Museo Tecleño (Mute) durante julio. Miguel Martino, escultor argentino especializado en la recuperación de madera, fue el encargado de impartir el taller que no pretendía dar piezas terminadas sino más bien la vivencia del proceso de trabajar con estos materiales. La mayoría de los artistas del taller terminaron las obras por sus medios, siempre con la asesoría de Martino.
  • Foto: José Carlos Reyes

    Dos antorchas fueron las encargadas de dirigir el recorrido en el Mute, donde se exponían las piezas del taller de madera reconstruida y fibra de algodón con resina. Miguel Martino, facilitador del taller, instó al uso de materiales reciclados y económicos: la madera fue a base de aserrín y la fibra de algodón fue hecha de camisetas viejas. Cada artista fue aportando sus ideas, como la utilización de texturas, incrustaciones, colores y luces. El Museo invitó a los artistas a llevar sus obras a sus instalaciones. Apesar de ser piezas para intemperie, varias sufrieron daños por la lluvia.

  • Foto: José Carlos Reyes
    La ganadora del Premio Ovación 2011, Alejandra Nolasco, presentó en la entrega del galardón de este año un fragmento de lo que podría ser su proyecto “Niños”. Compartió el escenario con Jimena Vásquez, una de sus pequeñas alumnas. El reconocimiento le permitió a Nolasco viajar a Argentina a realizar talleres de especialización y asesoría con el director Sergio Mercurio y de esta forma introducirse en el mundo de la dramaturgia como escritora. La actriz describe su propuesta como "muy propia" porque nace de su contacto con los niños a través de su experiencia como docente.
  • Foto: José Carlos Reyes
    Del 12 al 15 de julio, el Teatro Memorias, de Honduras, presentó los “Monólogos de la vagina” como parte de la temporada 2012 del Teatro Luis Poma, bajo la dirección de Tito Ochoa. Nueve monólogos en torno a la sexualidad femenina interpretados por Inma López, Sofía Velásquez y Mariela Zavala conmovieron e hicieron reír a los asistentes que semanas antes habían agotado las entradas. La gemidora, el pubis, el parto, la musulmana, fueron algunos de los temas que el grupo de teatro utilizó para la sensibilización y reflexión sobre la represión de la sexualidad femenina.
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    “Los monólogos de la vagina”, escrita por la estadounidense Eve Ensler, publicada en 1996, ha sido punto de partida para debates referentes a la sexualidad femenina. También ha motivado que las mujeres hablen sin inhibiciones sobre sí mismas denunciando los atropellos que han sufrido a lo largo de la historia. La obra, que nació de una entrevista de la autora a una amiga sobre la menopausia, fue galardonada con el premio Obie en 1997 como mejor pieza teatral, otorgado por el periódico neoyorquino The Village Voice. En 1999 recibió el premio Guggenheim de teatro. En la escena, Inma López interpreta a una mujer que trata de encontrarse el clítoris auxiliándose de un espejo.
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    Henri, Rubén y Pablo están condenados a deambular entre la realidad y los sueños en la Ciudad de los Poetas Muertos dentro de la más reciente novela de Manlio Argueta, “Los poetas del mal”. El título se inspiró en la obra "Las flores del mal", del francés Charles Baudelaire. Las historias alrededor de los tres poetas encuentran como eje transversal una Centroamérica dominada por las élites autoritarias que ponen de manifiesto las migraciones, los nuevos espacios, los conflictos culturales y la crisis de la globalización. El libro, publicado por la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), fue presentado el 19 de julio, en el Museo de Antropología David J. Guzmán.
  • Foto: José Carlos Reyes
    Al finalizar la presentación del libro “Los poetas del mal”, Manlio Argueta firmó los ejemplares de los asistentes en la mesa donde lo acompañó Roger Lindo, director de la DPI, y Beatriz Cortez, comentarista del libro y experta en la postguerra literaria. Cortez describió la novela como atrevida y experimental, que distribuye la perspectiva del autor en tres personajes que involucran al lector en espacio y tiempo. La obra retrata parte de la juventud de Argueta con las oportunidades y obstáculos que el entorno brindaba para ser un escritor. El también director de la Biblioteca Nacional mencionó que en medio de la pobreza la gran riqueza son los seres humanos que comparten cosas para producir literatura.
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    Una fusión de tango y ópera se vivió las noches del 19 y 20 de julio en el Auditorio de Fepade con las interpretaciones de piezas del argentino Astor Piazzolla, y del francés Georges Bizet, por la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJ). El concierto, dirigido por Martín Jorge, incluyó los tangos “Adiós Nonino”, “Tangazo”, “Oblivión”, de Piazzolla, y las suites N° 1 y N° 2 de “Carmen”, de Bizet, entre otras. Piazzolla combinó el lenguaje de la música clásica con el tango. Este concierto fue un nuevo desafío para la OSJ, ya que cada melodía exigía un alto rigor técnico.

Julio rindió homenaje a grandes obras y artistas que han dejado huella en la historia de las artes. Entre otros, a Tchaikovsky, por uno de los ballets más famosos del mundo, “El Lago de los Cisnes”. A Eve Enster porque hizo hablar a la sexualidad femenina con “Los monólogos de la vagina”. A Piazzolla porque elevó el tango a la liga de los clásicos. A Manlio Argueta, uno de nuestros grandes escritores, por volver a ofrecernos una novela.

Publicada el 10 de Agosto de 2012