Foto: Edu Ponces
Aunque Byron Giovanni Cruz solo tiene 6 años, tuvo el valor de encararse al grupo de policías y soldados que el 19 de septiembre de 2011 llegaron a su casa a buscar a su hermano mayor: Santos Bernabé, de 17. Byron recuerda haberles gritado: “¡No se lo lleven, no vayan a matar a mi hermano!”, pero los uniformados no hicieron caso. A Santos, un grupo de policías y militares se lo llevaron a un cementerio de la localidad, lo golpearon, amenazaron y torturaron durante horas. Lo culpaban de haber participado en la colocación de un explosivo en una finca cercana y de esconder armas. A Santos le cubrieron la cabeza con una bolsa plástica para dejarlo sin aire, luego lo rociaron con gasolina y lo amenazaron con quemarlo vivo. Posteriormente lo trasladaron al puesto policial de Tocoa, donde pasó la noche en una sala porque era menor de edad. Al día siguiente fue liberado sin cargos. La familia nunca puso una denuncia formal porque no confían en las autoridades.