Damasco. El presidente sirio, Bashar al Asad, rezó este domingo en una mezquita de Damasco con motivo de la fiesta del Eid al Fitr, que marca el final del ramadán, coincidiendo con informaciones de la prensa europea de que los servicios secretos británicos y alemanes ayudan a los rebeldes en Siria.
En imágenes difundidas por la televisión oficial, Asad aparece sentado en la mezquita acompañado, entre otros, del primer ministro Wael al Halaqi, de Mohamed Said Bkitan, secretario general adjunto del partido gobernante Baas, y el jefe del Parlamento Jihad Lahham.
Esta era la primera aparición pública del presidente desde el ataque que costó la vida a la cúpula de la seguridad del régimen el 19 de julio.
Desde entonces, la televisión lo ha mostrado varias veces recibiendo a personalidades, pero ésta es la primera vez que se le veía fuera de su palacio.
El imán jeque Mohamed Kheir Ghantus eligió la sura del Corán que afirma que tras lo malo, llegará lo bueno y aseguró que Siria "se impondrá al complot estadounidense-occidental apoyado por wahabitas y takfiris" (extremistas religiosos sunitas).
Los Rebeldes están divididos
Tienen un mismo objetivo: derribar al régimen de Bashar al Asad, pero en relación a otros temas, como el financiamiento, las armas y hasta la manera de combatir, los grupos rebeldes están profundamente divididos.
A pesar de que estos grupos están unidos bajo un mismo nombre, Ejército Sirio Libre (ESL), la estructura de esta instancia, creada hace casi un año, es confusa y no está dotada de un centro de decisión fuerte.
El viernes, los sirios en contra del régimen de Asad, manifestaron bajo el eslogan "Con un Ejército Sirio Libre unido, la victoria está garantizada", un mensaje claro que expresa los temores de que la falta de coordinación tenga consecuencias en la resistencia.
El comando del ESL en Siria supervisa 10 consejos militares que reúnen a miles de combatientes y que son dirigidos por generales desertores.
Además, hay una gran cantidad de grupos formados en su mayoría por civiles armados, entre ellos islamistas, que son parte del ESL pero que reivindican una cierta autonomía.
"Nuestro comando es independiente", asegura Abdel Kader al Saleh, jefe de operaciones del poderoso grupo rebelde Liwa al Tawhid, financiado por los influyentes Hermanos Musulmanes y actor importante en la batalla de Alepo. "Cuando decidimos luchar en la batalla de Alepo, lo hicimos sin consultar al consejo militar (del ESL en Alepo)", afirma Abdel Kader.
"¿Por qué consultarlos? Contamos con el mayor número de combatientes en Alepo y sus alrededores", dice, antes de agregar que se coordinan con los que combaten y no con "los que están sentados en oficinas".
Una multitud de brigadas y batallones rebeldes, en su mayoría con nombres islámicos, reivindican regularmente operaciones en contra del régimen en videos subidos a internet.