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Editorial

Mentiras y verdades sobre la tregua

Por El Faro

Publicado el 16 de Septiembre de 2012

La contundente reducción de índice de homicidios en El Salvador desde hace seis meses, producto de la llamada tregua entre las pandillas, es el hecho más significativo en materia de seguridad pública desde la firma de los Acuerdos de Paz. 

Ciertamente, el resultado es tan sorprendente que varias personas, incluyendo al Presidente de la República, han desestimado las preguntas que muchos nos hemos planteado desde que hace seis meses informamos que el Gobierno había negociado con las dos principales pandillas la reducción de homicidios.

Creemos que es necesario saber sobre qué se sostiene esta tregua, o negociación, para tener elementos suficientes que nos permitan ventilar el debate sobre las políticas públicas de seguridad, las condiciones del acuerdo con las pandillas y la capacidad del Estado para mantenerla mientras se avanza en una solución estructural al problema de la violencia. Más aun cuando el jefe del Estado solicita a todos los sectores y actores políticos, económicos y sociales, involucrarse en el sostenimiento de esta tregua y en la reinserción de los pandilleros.  

Ahora, seis meses después de negar la negociación y de públicamente dar diferentes y contradictorias versiones sobre cómo se llegó a este acuerdo, el ministro de Seguridad y Justicia, General David Munguía Payés, y el mediador Raúl Mijango, aseguran que la tregua se diseñó en el despacho del ministro y que ellos decidieron involucrar a la Iglesia en el proceso y que así fue como se sumó Monseñor Colindres. Y que desde el principio contaron con la aprobación y el respaldo del presidente de la República. 

Si esta vez nos están diciendo la verdad (y parten de confesar que nos la ocultaron deliberadamente cuando nos dieron versiones distintas), tanto Munguía Payés como Mijango y Colindres han dado un paso importantísimo para generar confianza en este proceso de parte del resto de la sociedad, que ante tantas versiones distintas y manipulación mediática no ha mostrado tanto entusiasmo como cabría pensar tras un descenso de la violencia de esta naturaleza.

El presidente es ahora quien pone en duda la palabra de sus negociadores. Ha dicho que esta última versión, publicada en El Faro la semana pasada, es una "gran mentira" y sostiene que el papel del gobierno se limita a "facilitar" una iniciativa de la Iglesia Católica.

Su declaración contrasta también con la de Mijango y Colindres sobre la participación de la Iglesia, pues estos confirman que la inclusión de Colindres fue iniciativa del ministro y que antes se la ofrecieron a otros sacerdotes. 

El presidente tiene ahora un serio dilema: si no admite su participación en la política de seguridad pública más trascendente de los últimos años difícilmente podrá liderar un esfuerzo para volverla sostenible. Porque si el gobierno no ha participado, entonces la tregua depende exclusivamente de la buena voluntad de los pandilleros, y por tanto no puede transformarse en una estrategia institucional viable para la disminución de la violencia.  

No es la primera vez que un gobierno negocia con estructuras criminales, y el mandatario tendrá razones políticas para no admitir la participación de su gobierno en la negociación, pero la falta de transparencia a estas alturas resulta peor. Porque la versión de la iniciativa de la Iglesia y la sociedad civil es ya tan difícil de sostener como los traslados por razones humanitarias o las presuntas amenazas de disparar cohetes law contra la prisión de Zacatecoluca.

Si el gobierno no tiene ningún papel más que el de "facilitador", entonces el presidente debería responder por qué se le cedió desde el inicio de la tregua  a un civil (Mijango) sin ningún cargo oficial la autorización de los ingresos a prisiones, lo que le compete institucional y legalmente al director de Centros Penales. Es decir, el gobierno cedió una parte medular de la seguridad pública a un agente externo que además no está sometido a ninguna rendición de cuentas. 

Hoy que el presidente cuestiona la última versión de sus propios subalternos queda claro que en este proceso, independientemente de la versión real, nos han tergiversado la verdad. Y con eso difícilmente se puede generar confianza y por tanto ayudar a la sostenibilidad de un acuerdo que sigue siendo oscuro, a pesar de sus impresionantes resultados.  

Si el presidente cree que de verdad esta tregua es lo que el país necesita para comenzar a trabajar una solución más duradera, entonces debería comprometerse a fondo, asumir la responsabilidad y las consecuencias del acuerdo. 

En cuanto a los señalamientos contra quienes cuestionan la tregua, el presidente debería distinguir entre quienes tratan de confundir, con mentiras o medias verdades, y quienes tratan de esclarecer. Los primeros tratan de boicotear el proceso. Los otros -nosotros- de fiscalizarlo, que no es lo mismo, y que es como se garantiza en democracia que los procesos beneficien a todos y cuenten con los mejores aportes de toda la sociedad. 

Los ciudadanos nos merecemos una comunicación más franca de nuestros funcionarios, y la información necesaria para participar en un debate tan medular como el de la seguridad pública. Solo así, con franqueza y explicaciones claras de por qué el gobierno considera pertinente un acuerdo de esta naturaleza, podrán permitirnos reflexionar sobre bases reales y saber exactamente qué nos está pidiendo el jefe del Estado que apoyemos.  

Debería ser un ejercicio muy sano, sobre todo porque todos estamos muy sorprendidos por los resultados. Al fin y al cabo, en todo este proceso la verdad más incontrovertible y la más importante es justamente esa: los índices de homicidios se han reducido de manera extraordinaria, y ese es un gran motivo para celebrar estos primeros seis meses de tregua. Es una oportunidad extraordinaria para que debatamos sobre una solución estable. 

Las mentiras de la tregua

Escrito el 2013-01-23 20:04:56 por Salvador Eduardo Rivera

En primer lugar, por qué se debe de creer a un pandillero después de todos los daños que han hecho a nuestra sociedad. El Ministro de Justicia y Seguridad quiere que el pueblo lo vea con rostro de admiración porque él "redujo el nivel de homicidios en el país". Él esta loco si piensa que el pueblo no se dará cuenta de los delitos que aún afectan a nuestra ciudadania: las extorsiones, los robos y los secuestros. El presidente tampoco esta ayudando a frenar la delincuencia, lo único que él hace es ponerse frente a la cámara de un noticiero y empieza a usar palabras que no ayudan en la lucha contra la delincuencia. Llegó a tal punto de decir que hay diferencias entre los carteles de la droga en México con las pandillas en El Salvador. Él dice que los jóvenes de nuestra sociedad son "pobres" y no tienen ningún apoyo familiar, entonces buscan a las pandillas. Cada día estoy dudando sobre quién esta diciendo la verdad.


Mentiras y verdades sobre la tregua

Escrito el 2012-09-24 06:30:54 por Juan Rene Guevara

¿Quién lleva las estadísticas de todo esto?


Todo es un show de las maras

Escrito el 2012-09-21 20:53:25 por antonov

No hay ningun interes de parte de los marosos en dejar de extorsionar, violar, secuestrar, amenazar y asesinar a quien se opone o a quien es simplemente visto mal por ellos.... ellos mantienen su estructura de terror en los territorios que controlan y su meta es llegar a controlar todo el territorio nacional ya no como dos pandillas que se dividen territorios sino como una sola organizacion criminal formada por dos brazos armados capaces de aniquilar cualquier esfuerzo de la seguridad publica. esos son sus planes; y han aprovechado el gran impacto mediatico que les ha dado la supuesta negociacion con el gobierno para ganar un status mas relevante en todo el territorio nacional para cuando lleguen a esos territorios que aun no controlan la poblacion los reconozca como una estructura con la cual hasta el gobierno negocia. de palabra los marosos afirman buscar el bien del pueblo; de hecho es todo lo contrario. este mismo dia 21/sept/2012 a mas de seis meses de la falsa tregua; han llegado a la tiendita de mi hermana en una colonia de ahuachapan, por tercera vez en lo que va de este 2012 le han llegado a exigir $500 dolares a cambio de respetarle la vida, ella les dice que apenas la tiendita le da para sobrevivir y me consta, el sujeto al otro lado del telefono le grita que si no entrega los $500 en tres dias, la van a asesinar como asesinaron hace dos dias a un panadero, como asesinaron hace una semana a un vigilante, y como asesinaron hace dos semanas a una vendedora de verduras.... entonces.... a que le llaman tregua? no existe tal tregua...es parte de un plan para organizarse mas.... y la unica solucion se llama EXTERMINIO ... alguien me dijo que va comenzar a matar a cualquier maroso que se ponga enfrente, alguien mas me dijo que va comenzar a matar a las madres de los marosos para que sientan el dolor en carne propia...otra persona me dijo que va en busca de los palabreros y de sus sucesores... que a mi ver es la opcion mas viable... no se puede mas... ellos no van a dejar de matar, extorsionar, violar, secuestrar, asesinar vilmente a cualquiera de nosotros... ahi estan los hechos...siguen asesinando, extorsionando y ahora hasta con mas cinismo, sabiendo el impacto mediatico que les sirve de trampolin. la policia no es suficiente...lo saben ellos y lo saben los marosos...recuerden...la solucion unica se llama EXTERMINIO...comencemos ahora!!!


Mentiras Verdaderas

Escrito el 2012-09-17 23:24:39 por pacohuezo

Todos parecen tener la razón en este fenómeno lo que es evidente es que el Presidente quiere salir limpio si las cosas salen mal y el ministro tenia que hacer llegar los números que ofreció para su proyecto político y si las cosas salen mal los únicos culpables serán las pandillas pues de todos modos nadie cree en ellos,pero la pregunta es a quien favorece mas la tregua al pueblo que siguen extorsionando y robando o a los pandilleros que ya no se matan entre ellos.


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