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Mil culturas y el fin del mundo

Una irrelevante fecha para el mundo científico puso a nuestra región en la mira de todo el mundo, literalmente. Los encargados del turismo vieron una oportunidad para atraer visitantes y su dinero. Los indigenistas y los indígenas se sintieron ofendidos por la banalización de su cosmovisión. Probablemente todos los bandos involucrados tenían razón desde su punto de vista. Pero la llegada de una fecha marcada en un antiguo calendario confirmó que el verdadero signo  de nuestros tiempos es la tecnología, que propicia un vertiginoso entrelazamiento cultural.

Por Mauro Arias y René Figueroa

Si pues! Existen a pesar de los intentos genocidas de 1492 y 1932.

Escrito el 2012-12-25 08:46:13 por Catalino P

Si pues! Existen a pesar de los intentos genocidas de 1492 y 1932. Espero El Faro pueda publicar en su sitio parte de las declaraciones que hizo “ la máxima autoridad de una de las organizaciones indígenas más antiguas en El Salvador”. “El representante de los pueblos indígenas de El Salvador se llama Tito Reyes Pasin, albañil de oficio y alcalde del Común de Izalco, una autoridad que data de la época de la colonia española, la cual fue designada en aquel entonces para regir entre los indígenas del lugar sometidos por aquella época” Cito al Sr Flores de Contrapunto, pero Ud. bien puede visitar el sitio y leer la entrevista: “Existimos cuando al gobierno le interesa que existamos” ¿Algunas reflexiones finales antes del fin del mundo? (Roberto Flores) Ja ja ja ja. Pues, espero que con este nuevo nacer, que con este nuevo inicio que vamos a tener, nuestras comunidades puedan, en su momento, establecer una unión entre todos los pueblos, háblese lencas, háblese cacahuira, háblese nahuatl pipil, porque el día que los pueblos originarios caminen hacia un solo objetivo, hablen a una sola voz, tengan una sola visión, ese día las comunidades indígenas van a sentar al gobierno donde ellos estimen conveniente sentarlo. Pero tienen que ver unidad de criterio. Tenemos que limar todas esas asperezas, esos mal entendidos, que no podemos comprendernos y aceptarnos tal como somos. Yo respeto a mis hermanos lencas, ellos tiene su propio criterio; respeto a mis hermanos cacahuira, como también respeto las comunidades nahuatl pipil de diferentes lugares, porque sé que en cada lugar tienen su propia forma de conducirse, su propia forma de ver, de velar. El día que nosotros nos comencemos a unifcar, a querernos, a conocernos, a aceptarnos por lo que somos y tengamos un solo objetivo, ese día va a ser grande y glorioso y espero que esta nueva era sea el inicio para tener ese acercamiento con los hermanos. (Sr. Pasin) Realmente para algunos gobiernos, para la mayoría de políticos, para el mundo científico, el mundo político, el mundo social, el mundo económico los indígenas. No existen! Y si acaso existen son algo así como reliquias, artículos de moda, exóticos, folclóricos, explotables y explotados por la industria turística de sus respectivas naciones, una mercadería más. En nuestro país los hermanos que sobreviven, sobreviven por pura suerte o porque supieron “guindiar” y esconderse durante el fatídico 32 al igual que en tiempos recientes. De puro milagro! dicen que se salvó Mármol. Pienso que citar ideas o pensamientos no es un delito, tampoco estoy buscando bronca con nadie. Así que voy a citar del mismo periódico al Sr Rafael Lara Martínez, que también hace una reflexión sobre lo que él ha investigado sobre nuestros antepasados. Y que no se nos olvide a los que hemos nacido “medio muertos y medio vivos”, que en Enero y todos los Eneros, recordamos con tristeza a nuestros hermanos masacrados en el 32. Dice don Rafael Martinez: “Por las tierras del común siempre….” “Quedo a la espera de un comunicado oficial. Pero no me extrañaría que el silencio y el olvido sean la mejor respuesta. Aseguro que, en un mes, al conmemorar la matanza de enero de 1932, las tierras del común quedarán sin mención. Como siempre, la copia vil del pasado repetirá las imágenes de “la política de la cultura” del general Maximiliano Hernández Martínez —José Mejía Vides, Salarrué, etc.— para justificar el indigenismo de la izquierda en boga (Boletín de la Biblioteca Nacional, 1932). Para justificarse, el indigenismo del siglo XXI siempre oculta algo. Quema las fuentes primarias de 1932 y las revistas culturales del martinato. Acalla las filosofías indígenas y el legado de las lenguas al saber universal. No discute las tierras del común como apoyo material de la identidad indígena…” ( RLM)


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