El proceso de tregua de las pandillas por fin tiene una cara oficial. Cuatro alcaldes han decidido incorporarse haciendo de sus municipios los primeros en participar en un experimento llamado “Municipios libres de violencia”, que ha permitido a los negociadores y a un representante de la OEA mostrar un plan con brazos institucionales reales.
El acuerdo compromete también a los dos principales partidos políticos del país, el FMLN y ARENA, en este proceso; con ello los negociadores han conseguido un respaldo mucho más amplio y fuerte que permite pensar en una segunda etapa del proceso, más madura, más institucional y en el que se involucran ya las principales fuerzas políticas del país.
La oportunidad que abre este nuevo escenario se vuelve más viable también porque hábilmente los negociadores les dejaron poco margen a los partidos para no involucrarse, y con ello han evitado en buena medida que alguno pueda utilizar el proceso en el marco de la campaña electoral, creando una extraordinaria zona de despeje político raras veces vista en El Salvador en particular, y en América Latina en general.
Es, pues, un exitoso golpe político a favor del proceso por el que han dado la cara los negociadores y un paso para el inicio de rendición de cuentas de los involucrados en el mismo, algo que se han negado a hacer el ministro de Seguridad y el presidente de la República.
En ese sentido es clara la diferencia con uno de los alcaldes que ahora forman parte del nuevo experimento: Carlos Ruano, de Ilopango, quien desde antes de que iniciara este proceso se embarcó en conversaciones directas con líderes de las dos principales pandillas en su municipio, pero lo hizo de manera abierta, involucrando a las autoridades locales e informando a la población; lo hizo diseñando planes de prevención y de reinserción y destinando recursos locales por los que ha tenido que rendir cuentas. Es decir, lo hizo de manera institucional.
Este nuevo paso, pues, podría consolidar un proceso de reinserción si permanece amparado en la visión de que la violencia y el crimen de las pandillas no pueden resolverse sin una política integral, que parte de admitir que tienen su origen en una sociedad descompuesta política, social y económicamente y que han sido también nutridos por el crimen organizado y la corrupción.
Ojalá comiencen también a aplicarse a este proceso algunas lecciones de nuestra historia reciente: la necesidad elemental de involucrar a las víctimas directamente, de permitirles tener una presencia activa en el diseño de políticas y su implementación. Son miles los salvadoreños que han sido víctimas de la crueldad y el horror de muchos pandilleros. Violaciones, asesinatos, desmembramientos, torturas llevados a cabo con altas dosis de sadismo. El dolor que las pandillas han causado a la sociedad ha sido mayúsculo. Lo mínimo que la sociedad merece es que sus autoridades le hablen con claridad sobre lo que han estado negociando con ellos, y que los ciudadanos puedan tomar parte de un debate público sin manipulaciones, sin mentiras ni trampas propagandísticas.
El fin de la violencia y el crimen es un objetivo compartido por los salvadoreños que somos ajenos a las estructuras criminales, pero para que ese objetivo tenga posibilidades reales de mantenerse requerirá mucho más que el involucramiento exclusivo de aparatos de seguridad, líderes de pandillas y equipos de propaganda. La inclusión de alcaldes y partidos políticos es importante por ello. Si funciona el anclaje de este proceso a nivel municipal, es mucho más fácil pensar en el involucramiento de la sociedad civil.
Vemos, pues, esta segunda etapa como una posibilidad de enmienda a algunas de las grandes manchas con que esta llamada tregua nació. Lo vemos como un viraje que puede llevar hacia un camino más abierto y democrático. Más interesante. Más posible. Pero eso, también, dependerá de que quienes han llevado el proceso hasta hoy de manera errática se aparten, y lo dejen en manos de personas con mayor compromiso democrático y con representación institucional.
La transparencia es enemiga de las sombras.
Escrito el 2013-01-28 16:26:09 por Rigoberto Cruz
Lo dije y lo sostengo, si el gobierno negociaba a la luz de la ciudadanía y apegado a la ley, no había problemas, el tiempo a dado la razón a quienes bogamos por eso. Hoy las alcaldías de uno y otro partido político entran a la negociación cobijados a la luz del día y será mejor para la sociedad. El problema de las pandillas es un efecto más de la pobreza que de otras causas, la disfunción familiar es mayor en los hogares pobres, la falta de padres en los hogares, madres solteras, abandono de los niños cuando más necesitan de apoyo de sus padres, por razones justas o no, es lo que germina en los hogares pobres y a esto agreguemos un desinterés de las instituciones de Estado por atacar el flagelo de la pobreza como debería de ser y de un desinterés de la sociedad por tratar esta enfermedad, los resultados los vivimos y sufrimos. El cáncer de la delincuencia pandilleril creció tanto que taparlo o contenerlo con represión, bajos recursos económicos y técnicos , voluntad verdadera para hacerla fracasó, todo escapó de las manos del Estado. El tema pandilleril se vio siempre como una ventaja política. La ocupó Flores y Saca en sus respectivas campañas políticas para ganar votos y los medios contribuyeron a propagar infundios todo por intereses creados. No se oyó ni se hizo caso a Universidades que dieron su investigación, no importó , el poder político lo era todo. Creímos era un efecto de la derecha en su voraz visión, pero llega la izquierda al poder y la cosa empeoró, se salió de sus manos y empleó el medio del dialogo y la negociación, pero en su desesperación lo hizo bajo las sombras y creo un par de mediadores/negociadores que crecieron al amparo y apoyo del Ministerio Público, allí se gestó todo bajo la estrategia del general Munguía Payés y el giño de ojos del Presidente Funes. Con el correr del tiempo todo a salido a la luz pública y por allí repiten como pericos algunos que si se hubiese hecho público se hubiera entorpecido el proceso. Un ciego no ve por que no tiene vista, pero un vidente, solo que le apaguen la luz. Allá aquellos que tomen el bando que creen mejor para ellos por conveniencia o simple ignorancia. Pienso que hoy se quería y se hizo lo mismo que en el pasado lo hizo ARENA, sacarle raja política al problema pandilleril, pero todo se vino abajo cuando el delfín de Funes, no pudo clasificar a la carrera presidencial 2014. Lo dije, Gana era el caballo de troya, pero si Saca decidía participar el delfín tenía que hacerse a un lado, tal como sucede. Además al delfín le salió todo mal y hoy de nada sirve, entonces comienzan a darle claridad al asunto. En buenahora, el gobierno debe de dar la mano pero bien, exigir de la contraparte el cumplimiento de retirarse de delinquir y someterse a las leyes que rigen a la sociedad entera y fuera ventajas políticas. Eso pasa por dejar las rentas, el trafico de drogas, el crimen organizado y el gobierno, la sociedad, permitir su reinserción, ayudar a tener sus medios legales de vida, respetar sus derechos ciudadanos y trabajar en su rehabilitación, todo es costoso y debe hacerse, sino, veremos a una sociedad con una nueva frustración.
mmm no...
Escrito el 2013-01-24 18:47:21 por rebeca
No creo que los alcaldes tengan capacidad de decisión...
...Funes y Munguía Payés deben involucrarse más, ya lo hizo Cabrales...
Escrito el 2013-01-24 15:11:33 por Doris Castellanos
Dentro de la sociedad,algunos siempre dijimos que esta actividad iba en serio,pues hicimos alguna comparación con las negociaciones entre gobierno y guerrilla para la solución del conflicto armado.Valoramos la valentía del P. Colindres y del Sr.Mijango para desmitificar conceptos en los que solo la violencia podría terminar con los homicidios.Se ha demostrado que con solo cumplir las leyes y respetando los derechos de los presos,se han logrado muchos avances dentro de este campo.Algunos dentro de la sociedad no son capaces de valorar las palabras del Papa,cuando al visitar una cárcel italiana recordó a sus feligreses que los presos son seres humanos,que aunque hayan cometido delitos,debían de respetárseles estos derechos.Hasta el gran enemigo de los cambios,el partido Arena, tácitamente ha aceptado por medio del Lic. Velado que la tregua tiene su valor, al que no hay que despreciar.Muchos editorialistas y columnistas,en cuenta El Faro sentían como lanzarse al vacío dedicar aunque sea un espacio al beneficio de la duda, y se ampararon en criticar la falta de transparencia del evento,olvidando que el exceso de información tal como en estos casos, es aprovechado por los grandes medios tradicionales de derecha para buscar el punto negro en grandes espacios blancos para dar al traste con proyectos valiosos.Si las negociaciones hubieran tenido la transparencia que algunos medios quieren,a estas alturas los resultados serían un fracaso total.Contra todo pronóstico,aunque los jerarcas del Coena han rechazado la tregua,tres de sus alcaldes se han comprometido a apoyar el proyecto,esperando la que no vayan a ser trtados como traidores, así como lo hicieron con los diputados.Ahora lo que conviene es que Funes y Munguía Payés institucionalicen el proyecto para beneficio del país