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Editorial

¿Por qué El Faro pide dinero a sus lectores?

El Faro

ElFaro.net / Publicado el 20 de Octubre de 2015

Hace dos semanas, El Faro lanzó su primer campaña internacional de crowdfunding para recibir fondos de sus lectores y simpatizantes. Bajo el lema “Excavación ciudadana” aspiramos a recoger tanto dinero como sea posible para financiar investigaciones periodísticas sobre cinco temas prioritarios para este periódico desde que nació hace 17 años: corrupción, impunidad, desigualdad, violencia, y migración.

La idea de fondo es sencilla: financiar el periodismo de investigación es una vía para transformar la sociedad. En los últimos años, gracias principalmente a fondos de cooperación internacional, El Faro ha investigado y publicado sobre el narcotráfico en El Salvador, la corrupción de los últimos cuatro gobiernos del país, la migración centroamericana a través de México, el avance del crimen organizado en el Triángulo Norte de la región, las extorsiones de las pandillas o el alarmante aumento de los casos de brutalidad policial y ejecuciones sumarias en El Salvador.

El Faro contó en exclusiva cómo se fraguó el asesinato de Monseñor Romero, reveló la existencia del Cartel de Texis, hizo pública la negociación del gobierno de Mauricio Funes con las pandillas y ha denunciado el uso de los cheques de Taiwán para financiar una campaña electoral de Arena, por citar solo algunos casos. Pero cada vez se hace más difícil sostener ese tipo de largas investigaciones.

Nunca hemos escondido quiénes son los propietarios de El Faro ni sus fuentes de financiamiento. Desde hace tiempo, esa información está permanentemente disponible en nuestra página web. Hoy, un 80% de los ingresos de El Faro procede de cooperación internacional y solo un 20% se nutre de venta de publicidad, regalías por nuestros libros y documentales, o cobro por la republicación de contenido en medios internacionales. Pese a los rumores malintencionados que han hecho circular los últimos años quienes se sienten amenazados por nuestras revelaciones, no tenemos adinerados mecenas ni financistas ocultos. Tampoco ningún accionista, en toda la historia de El Faro, ha recibido un solo centavo de beneficio. El Faro no solo no es rentable: tampoco es autosostenible si solo se basa en el modelo comercial tradicional.

Con un presupuesto anual de cerca de 800 mil dólares sostenemos una plantilla de 33 personas —de las cuales 22 son periodistas—; realizamos investigaciones que duran meses y que exigen asesorías técnicas, semanas enteras revisando archivos, y viajes por toda Centroamérica, a México o a Estados Unidos; producimos documentales; editamos libros que han sido traducidos a tres idiomas; realizamos un programa de radio; y organizamos todos los años el ForoCAP, el mayor encuentro periodístico de Centroamerica y uno de los más importantes del continente, que cada mayo ofrece talleres, mesas de trabajo y conferencias sobre los problemas de la región. Hacer periodismo de investigación es caro. Garantizar cada año la sobrevivencia de un proyecto tan ambicioso se va tornando más y más complicado.

Pedir apoyo económico a aquellos lectores que pueden darlo es un paso lógico. Es una tendencia global, alternativa al viejo modelo del cobro por el ejemplar de periódico o los muros de pago en la web. Proyectos como La Silla Vacía, de Colombia, APublica, de Brasil, o Eldiario.es, de España, por no asomarse al periodismo anglosajón, se sostienen en gran parte gracias a campañas de crowdfunding.

El Faro no tiene entre sus planes cobrar a los lectores por su contenido. Internet tiende día a día a una mayor apertura y transparencia, a tener menos muros, y en una región tan empobrecida, tan desigual, y tan necesitada de información como Centroamérica hacerlo contravendría nuestro principal objetivo: ofrecer a todos los ciudadanos herramientas para comprender su entorno y así tomar mejores decisiones. Queremos llegar a la mayor cantidad posible de salvadoreños y centroamericanos, especialmente a quienes no pueden pagar por la información de calidad que merecen.

Pero ofrecemos al resto la oportunidad de sostener nuestro proyecto. Les pedimos que financien investigaciones que beneficien a todos. Y les abrimos además la puerta a ejercer un mayor peso en la construcción permanente de El Faro y sus decisiones editoriales. Quienes aporten a esta campaña recibirán información detallada del uso de esos fondos, pero también pasarán a formar parte de la comunidad de Amigos de El Faro: se les informará mes a mes del funcionamiento del periódico, podrán conocernos mejor y tendrán acceso a debates presenciales con nuestros periodistas.

Esta campaña ha sido realizada con el aporte del trabajo voluntario de un grupo de jóvenes empresarios, creativos publicitarios, desarrolladores, artistas y productores audiovisuales que comparten nuestros ideales y comprenden el aporte de nuestro trabajo. Ellos han querido ser los primeros excavadores ciudadanos donando su trabajo.

Este periódico comete errores, sin duda, pero es honesto, los reconoce, y nutre su trabajo de los señalamientos de sus lectores, de la discusión y de la autocrítica constantes. Y trata de servir a la sociedad animándola a conocerse sin velos; mostrándole su lado menos agradable; contándole lo que otros callan e incluso lo que la misma sociedad no desea saber.

Para sostener ese periodismo desafiante, imperfecto pero descarado y sincero, pedimos apoyo. Para ir más profundo. Para ser el espejo en el que a menudo, como nos sucede a todos, al lector no le gusta mirarse. No queremos una sociedad acomodada. Si usted nos da su respaldo, económico o al menos simbólico, prometemos entregarle el mejor periodismo que sepamos hacer, prometemos revelarle lo que otros tratan de ocultar. Y prometemos, porque es lo que hacen los amigos, incomodarle con verdades.