El Salvador / Impunidad y memoria histórica

Estados Unidos supo de la masacre de La Quesera y no retiró ayuda a la Fuerza Armada

Seis documentos desclasificados del Departamento de Estado revelan que el gobierno estadounidense conoció - e incluso atestiguó- los operativos militares que realizaba la Fuerza Armada en varios municipios de Usulután en octubre de 1981, luego del derrumbamiento del Puente de Oro. Más de 500 personas fallecieron en los diez días que duraron los operativos que se conocieron posteriormente como masacre de La Quesera. 


Domingo, 13 de diciembre de 2015
Fátima Peña

Seis documentos desclasificados del Departamento de Estado revelan que Estados Unidos tenía conocimiento de la masacre de cientos de campesinos en Usulután.  El hecho fue conocido como la masacre de La Quesera, ocurrió entre el 15 y el 31 de octubre de 1981 y tuvo lugar en tres municipios usulutecos: San Agustín, Berlín y Jiquilisco. La masacre toma su nombre de uno de los diez cantones donde hubo asesinatos, ya que en La Quesera es donde hubo más víctimas.

Los documentos revelan que el embajador de EEUU en El Salvador, Deane Hinton, tenía detalles sobre la masacre de La Quesera. Según uno de los documentos desclasificados, oficiales estadounidenses fueron testigos de ataques a civiles en Usulután y San Vicente durante el mes de octubre, luego de la demolición del puente de oro. Según Phill Neff, investigador del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington (UWCHR, por sus siglas en inglés), “oficiales de EEUU estaban el lugar de los hechos e incluso un piloto disparó sobre sobre civiles que huían del operativo el 17 de octubre”.  Este incidente ocurrió cuando oficiales estadounidenses supervisaban los daños al Puente de Oro”. El Puente de Oro fue derribado por la guerrilla el 15 de octubre de 1981.

Tras este incidente, un cable desclasificado previamente relata que el embajador Hinton se reunió con el coronel Jaime Abdul Gutiérrez, vicepresidente de la Junta de Gobierno, y con el coronel José Guillermo García, ministro de Defensa. A ambos les manifestó que temía por la 'falta de disciplina' al momento de combatir y que ese tipo de acciones minaban el apoyo de la población civil a la Fuerza Armada y dificultaban ganar la guerra. 

Neff también señala que en los documentos se entiende que “los reportes sobre hechos masivos de violencia eran creíbles y preocupantes (para el embajador estadounidense), pero sus reportes no iban más allá de comentarlos a sus superiores”.

De acuerdo con el UWCHR, dichos documentos fueron desclasificados recientemente. Anteriormente habían sido denegados al UWCHR por motivos de “seguridad nacional”. Los cables desclasificados contienen información de noviembre y diciembre de 1981.

En uno de los cables de noviembre de 1981, Hinton se muestra preocupado por las palabras pronunciadas por el entonces arzobispo de San Salvador, Arturo Rivera y Damas cuando, después de la misa dominical, le preguntaron si conocía sobre la masacre de 132 personas en Usulután. Rivera y Damas contestó que era “evidente” que muchos civiles estaban muriendo en operativos militares en Usulután.·

De igual forma, en otro de los seis documentos revelados, el exembajador estadounidense comenta al Departamento de Estado sobre la aparición de un comunicado del Comité Costarricense de Solidaridad para la Población Salvadoreña publicado en el periódico La Nación de Costa Rica. En dicho comunicado se afirmaba  que “La junta de gobierno ha intensificado el genocidio contra la población salvadoreña. Las recientes operaciones de exterminio en el departamento de Usulután contra los poblados de Jucuarán, El Jícaro, El Llano, Bolívar, La Montañita, Corozalito, y en el departamento de San Vicente, en la zona del volcán Chinchontepec, sufrieron bombardeos sistemáticos…”.

Además, el comunicado denunciaba que la Fuerza Armada salvadoreña utilizaba en sus operativos armamento químico como fósforo blanco y agente naranja, utilizados por EEUU en la guerra de Vietnam. Para la embajada estadounidense en El Salvador, este comunicado era parte de una campaña de desprestigio o “propaganda negra” contra los Estados Unidos.

Hinton estaba también aparentemente preocupado por la cobertura que la prensa hacía a las declaraciones que cada domingo realizaba Rivera y Damas, específicamente por las que brindó sobre los operativos en Usulután. “El 9 de noviembre le mencioné al arzobispo Rivera y Damas mi idea de que él estaba siendo explotado por la prensa internacional... con fines propagandísticos”, se lee en los documentos. Hinton aseguraba que le sugirió al arzobispo ser más cauteloso con sus declaraciones a la prensa e incluso declinar a contestar preguntas de la prensa sobre los operativos militares.

Angeline Snodgrass, directora del UWCHR, dijo que, a pesar de que el Departamento de Estado sabía de esta masacre, “nunca se pensó en frenar la ayuda económica al gobierno. EEUU sabía que se estaba matando civiles y aún así seguía mandando dinero”.

La Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador puso una denuncia sobre la masacre de La Quesera ante la Fiscalía General de la República en 2007 y, aunque se realizaron algunas exhumaciones, no ha habido ningún avance en la investigación.

El director interino de Probúsqueda, José Lazo, reportó que en la masacre de La Quesera desaparecieron 18 niños. De esos 18 niños, cinco han sido localizados.







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