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Guatemala recupera piezas arqueológicas robadas que se exhibían en museo Tesak

Luego de 40 meses desde que Guatemala interpusiera la solicitud de repatriación, El Salvador hizo entrega de dos fragmentos de estela maya que se exhibían en un museo privado. Mientras que la Cancillería salvadoreña aplaudía la diligencia con la que las instituciones involucradas habían actuado en este caso, el fiscal general cuestionó la tardanza del proceso. 

ElFaro.net / Publicado el 18 de Noviembre de 2016

48 días después de que la Fiscalía incautara dos fragmentos de estela que Guatemala reclamaba como patrimonio cultural, El Salvador hizo entrega de las piezas a la embajada guatemalteca para que puedan ser repatriadas. El acto se da tres años y cuatro meses después de que las autoridades de ese país enviaran el primero de ocho suplicatorios por la vía diplomática para recuperar dos fragmentos de estelas mayas que se exhibían en el museo Tesak de El Salvador.

Las piezas, embaladas en cuatro cajas, son parte de dos estelas ubicadas originalmente en los sitios arqueológicos Aguateca y Dos Pilas, ubicados en la zona sur del Petén, al norte de Guatemala. Se trata de motivos mayas tallados en piedra caliza que representan escenas de la vida cotidiana y rituales de quienes habitaron los sitios durante el período clásico tardío de la cultura maya.

Fragmentos de la estela maya que se exhibieron en un museo Tesak. Este 17 de noviembre de 2016, se le entregaron de vuelta a Guatemala. El 3 de octubre de este año, la FGR allanó las instalaciones del museo y recuperó las piezas.

Fragmentos de la estela maya que se exhibieron en el museo Tesak. Las características del grabado en bajo relieve, los glifos y los motivos representados en ellas, aseguró Secultura, no coinciden con los registrados hasta la fecha en sitios arqueológicos salvadoreños. 

El fiscal general Douglas Meléndez admitió este jueves 17 que, hasta su llegada al cargo en enero 2016, la solicitud de repatriación de las piezas solicitada por Guatemala en 2013 estaba detenida. “Llama la atención por qué pasa el tiempo y por qué las instituciones no reaccionamos oportunamente”, dijo en el acto de entrega, y agregó que durante la administración anterior el caso había caído en una etapa de “suspenso”.

En mayo, la Fiscalía ordenó a la Secretaría de Cultura que emitiera un informe técnico sobre las piezas. En él, los arqueólogos de la Secultura aseguraron que los fragmentos no pertenecen al patrimonio arqueológico salvadoreño. Esto permitió que el pasado 3 de octubre, una delegación de fiscales de la Unidad penal de la dirección de intereses del Estado, Interpol y Secretaría de Cultura llegaran a la Fundación para allanar las instalaciones del museo y recuperar las piezas guatemaltecas.

En el acto de entrega participaron, en representación de El Salvador, Hugo Martínez, el canciller salvadoreño que asegura que la institución que dirige hizo todo lo que correspondía, pese a que Guatemala denunció bloqueo en los trámites para la devolución de las piezas; y Silvia Elena Regalado, secretaria de cultura y garante, por ley, del resguardo y respeto del patrimonio cultural. La secretaria aprovechó su discurso para dirigirle unas palabras a Ildiko de Tesak, presidenta de la Fundación Tesak e invitada especial a la ceromonia de entrega. “Si estas piezas no hubieran estado expuestas en su museo no podríamos estar haciendo esta entrega hoy”, dijo Regalado. La piezas, declaradas como robadas por Guatemala en el primer lustro de la década de los noventa, fueron encontradas en julio de 2013 por investigadores de la Interpol en la exhibición pública del museo Tesak. Ni los administradores ni los miembros de la fundación pudieron dar certezas sobre el origen de la mismas en la colección del empresario Pablo Tesak. En mayo de 2016, al ser consultada al respecto, Ildiko de Tesak dijo: “No era mi colección, era de mi esposo y, lamentablemente, usted no puede hablar con don Pablo”. Pablo Tesak falleció en agosto de 2009.

La ceremonia de entrega de las estelas al gobierno guatemalteco transcurrió en un tono cargado de diplomacia en el que las autoridades salvadoreñas y guatemaltecas hablaron de cómo acciones como esta fortalecían las relaciones entre ambos países. Martínez y su par guatemalteco, Raúl Morales Moscoso, se congratularon el uno al otro por la ocasión y el compromiso adquirido por ambos países por “proteger el patrimonio de las naciones”. El embajador de Guatemala en El Salvador, Rolando Torres Casanova, fue el único que hizo alusión al proceso seguido para lograr la repatriación: “Ha sido un proceso incómodo”, dijo, para luego agregar que la colaboración de todas las instancias involucradas había hecho posible la devolución.

Guatemala solicitó en ocho ocasiones por vía diplomática que las piezas le fueran devueltas y El Salvador lo único que respondió es que el caso no podía avanzar porque para ello era necesario que el Ministerio de Relaciones Exteriores salvadoreño autorizara el trámite por medio de su firma. A su vez, el ministro Hugo Martínez se deslindó de la responsabilidad y aseguró que el Ministerio solo tiene funciones de canal de comunicación. La Convención Centroamericana para la Protección del Patrimonio Cultural, sin embargo, compromete a los estados parte a prestar cooperación, asistencia técnica y jurídica para la "efectiva y eficiente" protección del patrimonio.

Las piezas serán resguardadas en la sede de la embajada de Guatemala a la espera de que la próxima semana arribe una delegación del Ministerio de Cultura para trasladarlas al vecino país. Posteriormente, serán exhibidas en el Museo Nacional de Antropología y Etnología de Guatemala.

Si bien las autoridades guatemaltecas están satisfechas por haber recuperado parte de su patrimonio, aún siguen expectantes por la resolución del caso de las 287 piezas arqueológicas que se incautaron en 2012 y que actualmente están bajo custodia de la Secretaría de Cultura y bajo sospecha de tráfico ilícito de bienes culturales. Esas piezas de fueron retenidas en el Aeropuerto Internacional El Salvador cuando llegaron procedentes de Estados Unidos, remitidas por el consulado salvadoreño en Los Ángeles. El destino final de las piezas eran las oficinas de Bocadeli, S.A. de C.V., una empresa de la familia Tesak.

Pese a que a finales de septiembre Fiscalía les había pedido que armaran un equipo técnico para realizar un proceso de inspección de la colección, el 10 de octubre se desdijeron y explicaron que por estar en investigación, no era prudente realizar el análsis técnico todavía. A cambio pidió a Guatemala cumplir con una serie de requisitos: presunción de que sean patrimonio cultural de esa nación y documentación que acredite la propiedad de las piezas arqueológicas que están reclamando, o bien una lista de objetos arqueológicos hurtados para confrontar con las piezas decomisadas. Guatemala no sabe qué piezas están resguardadas en el depósito del Muna, y para que pueda verlas El Salvador le pide que las identifique antes, a ciegas.

A diferencia del caso de las estelas repatriadas, el lote de 287 piezas ya había pasado por una resolución que Meléndez decidió revocar. En diciembre de 2015, el entonces fiscal en funciones, Edgar Márquez, había resuelto que las piezas fueran entregadas a la familia Tesak. “Creímos que no era lo correcto legalmente. Sobre ese caso concreto sí me di cuenta de que había intereses concretos de que esas piezas fueran devueltas de esa forma”, dijo.