Imprimir

“En 25 años muchos niños pasaron por la escuela, pero la escuela no les cambió la vida”

El investigador Óscar Picardo critica a los gobiernos de los últimos 25 años, que no han tenido la visión de construir una política educativa que dure más de cinco años y que han hecho un uso ineficiente de los recursos para formar adecuadamente a los niños y jóvenes. Según Picardo, el FMLN y Arena cometieron los mismos errores durante el último cuarto de siglo. "Los estilos de la derecha y de la izquierda son dos estilos para llegar al mismo camino de la ineficiencia".

ElFaro.net / Publicado el 30 de Enero de 2017

Óscar Picardo Joao, especialista en política educativa, afirma que en los últimos 25 años la clase política -precisa en los partidos Arena y FMLN- cometieron los mismos errores año tras año, lo que generó que el modelo educativo permaneciera en un perpetuo estancamiento, cuyas consecuencias más visibles son la desesperanza de un sector importante de niños y jóvenes cuya única válvula de escape ha sido marcharse del país o marcharse hacia las pandillas. Picardo considera que el modelo educativo no logró crear oportunidades ni logró cambiar la vida de los estudiantes.

El sistema educativo de la posguerra creó las condiciones para el nuevo fenómeno de migración infantil, dice. En su diagnóstico plantea que solo 4 de cada 10 niños que ingresaron a primer grado en 1996 lograron terminar bachillerato y que esta situación no ha cambiado. Además, la calidad de la educación pública es tan mala que puede asegurarse que estudiar más años no se ve retribuido con un mejor salario.

Otro indicador de la mediocridad de la educación lo ve en la nota de la PAES, que rara vez ha superado el 6. Según Picardo, el mal uso que se ha hecho de los resultados de la PAES para evaluar cómo mejorar la formación de los estudiantes es una muestra del desinterés de los tomadores de decisiones para llevar a cabo una reforma educativa que genere alguna mejora. "(Los políticos) no han llegado a servir sino a servirse. Han visto el gobierno como un botín, los de derecha y los de izquierda. Se han aprovechado de todo lo que es aprovechable".

 El investigador Óscar Picardo cree que los últimos 25 años, aunque no han sido un cuarto de siglo perdido, sí han sido un período
El investigador Óscar Picardo cree que los últimos 25 años, aunque no han sido un cuarto de siglo perdido, sí han sido un período "muy desaprovechado" en el área de la educación pública. Foto El Faro: Víctor Peña

Solo el año pasado, más de 17 mil niños salvadoreños fueron detenidos intentando cruzar la frontera con Estados Unidos. El Salvador siempre ha sido un país que expulsa a su gente, pero quizás por primera vez son niños los que se están yendo del país en masa. A 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz, ¿qué significa que los niños se vayan? ¿Hacia dónde va un país que expulsa a sus niños?
Después de los Acuerdos de Paz quedó pendiente plantearse la situación de posguerra. No tuvimos un planteamiento socioeconómico de qué iba a suceder. Nos quedamos con el entusiasmo de los Acuerdos de Paz y del fin de las acciones militares. Empezaron las reformas del año 1994 en materia educativa. Recuerdo el famoso diagnóstico UCA-Harvad-Fepade. Hubo cantidades de talleres y también la Consulta 1995 donde participaron miles de maestros. Comenzó una efervescencia en la construcción de política pública, pero desde esa fecha hasta hoy se ha mantenido unas cifras escandalosas de deserción escolar acumulada que nos deja un 40 % de la matrícula de educación media. De cada 10 chicos que comienzan primer grado, se gradúan de secundaria cuatro y perdemos seis.

La mayoría deja la escuela.
Sí. Este año, por ejemplo, hicieron la PAES 75 mil cipotes. Cuando ingresaron a la escuela en primer grado, este era un grupo de 212 mil estudiantes. Perdimos cerca de 130 mil cipotes en 11 años que duró todo el ciclo escolar. Hemos repetido esto desde 1995 para acá. No hubo tratamiento estructural para analizar el problema. Las causas siempre han sido estructurales: violencia, falta de oportunidades, aspectos culturales. En tercer ciclo los cipotes comienzan a abandonar la escuela para irse a Estados Unidos o para ingresar a las pandillas. También a trabajar, pero en menor medida. Esa ha sido la dinámica. Nunca hubo un tratamiento desde el punto de vista de política educativa para analizar y para intentar detener ese fenómeno.

¿Y a dónde puede llegar un país donde su futuro, los niños, se están yendo?
Creo que vamos, como decía mi abuelo, de espaldas, cuesta abajo y sin frenos. No solo se están yendo los cipotes de clases bajas, sino que en las clases altas, medias altas y medias, los cipotes talentosos también se están yendo del país. No quieren saber o tener nada que ver con el país. Los que tienen recursos económicos se van a Estados Unidos a estudiar y a quedarse allá o a Europa a quedarse allá. Eso significa que estamos desangrando al sistema educativo por dos vías. Hay un grupo que se va por desesperanza y por falta de oportunidades y otro sector que se está yendo por las mismas razones pero que viven en otra situación económica más cómoda.

Es una fuga de gente...
...Sí, es una fuga de gente terrible que va deteriorando el tejido social del país. Porque muchos de esos cipotes los regresan y van perdiendo familiares. El tejido social de las familias se deteriora a nivel axiológico, a nivel de valores y de una cantidad de factores. Estamos construyendo una sociedad poco tolerante, violenta, sin referentes.

Usted dice que de quienes entran a primer grado, al llegar a bachillerato se ha retirado el 60% de ellos. ¿Qué posible consecuencia le aflige de estos números y de que desde 1995 esté sucediendo esto?
Significa que estamos siendo testigos de un deterioro progresivo. Es como un desencanto en la calidad de funcionarios... Uno lo ve en el día a día en el deterioro en la vida política. Te pongo un ejemplo: el caso del diputado Cardoza que está siendo cuestionado. No puede hablar ni puede leer números ocupando un cargo de política pública en la Asamblea Legislativa. Está siendo cuestionado por un acto de corrupción, pero ahí está, sigue en el poder. El tema de la impunidad y de los jueces corruptos. Cuando comienzas a armar el rompecabezas de lo que ves en el periódico de cuatro muertos por allá, de cinco muertos por otro lado, estás viendo cómo se deconstruye la sociedad salvadoreña, que en lugar de mejorar... Tenemos un estudio de Mauricio González, quien acaba de comprobar que en El Salvador estudiar más implica ganar menos...

¿Estudiar más implica ganar menos en este país?
Eso se llama tasa de retorno interna educativa. Se supone que cada grado de escolaridad va a mejorar tu salario. 
 
Eso plantea una gran contradicción. Desde pequeño a uno le inculcan que hay estudiar mucho para mejorar las posibilidades de desarrollarse económicamente.
Exacto. Acá en El Salvador, desde el punto de vista macroeconómico y con regresiones económicas comprobadas, está comprobado que estudiar más no significa un mejor salario. Hay un autor del Banco Mundial que decía que cada grado de escolaridad implica un 10 % de mejora salarial, pero no es así en El Salvador. Desde el punto de vista matemático y econométrico, a mucha gente que está estudiando sobre todo en el área rural y que termina el bachillerato, no se le está retribuyendo. Digamos el ejemplo clásico frente al salario mínimo: si me gradúo de bachillerato, por lo menos puedo ser policía y ganar 400 dólares. Eso podría ser, pero no siempre sucede. 
 
¿Por qué sucede este fenómeno: por alguna anomalía del mercado laboral o por la calidad de la educación?
Es una mezcla que tiene que ver con el mercado laboral y con la eficacia del sistema educativo, con la pertinencia del sistema educativo. Te permite concluir que los años de escolaridad, en lugar de mejorar la situación de la gente, no lo hace. Esto es peligroso, porque si la gente se da cuenta de esto se va a desvalorizar más la educación. Más gente va a decir: ¿y para qué voy a estudiar? Ya que estudiar no les retribuye.
 
Viendo la tabla que usted cita, de 2005 a 2010, ese indicador de compensación salarial por años de estudio ha ido deteriorándose.  ¿A qué se debe?
Eso lo hablamos con Mauricio González (el investigador que está haciendo el estudio). No ha logrado identificar qué es. Hasta ahora ha hecho las regresiones estructurales de las cifras, pero todavía no ha logrado determinarlo... Esa fue una de las preguntas que le hicimos. Son muchas variables que se toman en cuenta y que Mauricio está por publicar en un paper.
 
¿Qué significa para usted los resultados de la PAES? ¿Qué significa que apenas superemos el 5 cada año?
Esa es otra cosa que no entendés por qué se da así. El sentido común y la práctica te dicen que cuando vos tenés un resultado bajo, lo podés corregir y mejorar. Eso se llama devolución, técnica de resultados. En la PAES tenés la ventaja, porque son 100 preguntas, y podés identificar que el ítem 2 es de matemática, física o de óptica. Podés identificar en general qué es lo que no saben los estudiantes. Si sabés que la pregunta 2 un 70 % no te la contestó, podés determinar que hay un problema serio. Debés explorar por qué no la contestaron y por lo general es fácil. No es tan complicado: es que nunca se enseñó. Cuando trabajaba en el García Flamenco hicimos una pre PAES, detectamos una pregunta. Era del área de óptica. Como era muy difícil, el maestro no lo enseñaba y por eso salían mal los estudiantes. Pero acá tienes una historia de 20 años donde ya nos acostumbramos a 5.2, 5.3 o 4.8...
 
Nunca profundizan en las causas...
Exactamente. Para la PAES hay un universo de mil institutos nacionales en todo el país. Vaya, si La Unión sacó 8, bueno, ahora decime por qué Ahuachapán salió tan mal... ¿Qué preguntas específicas no contestaron los estudiantes que indiquen dónde hay que capacitar a los maestros?
 
¿En los últimos 25 años ha identificado algún esfuerzo de las autoridades de Educación para identificar por qué los estudiantes no pasan la barrera del 6 en la PAES?
Hay un tema de devolución. Hay una mala devolución técnica y un mal uso de los resultados. Hay otro tema conocido. La PAES está diseñada para un contenido de 200 días del año escolar, pero en la realidad lo que se trabaja en una escuela son 90 días, no 200. Hagan una prueba: vayan el 22 de junio a una escuela. En esa semana, por ejemplo, el 22 de junio es día del maestro. Te aseguro que del 19 al 23 de junio en cualquier escuela pública nadie trabaja. El 19 de junio celebran los niños a los maestros, el 20 los maestros a los maestros, el 21 el director a los maestros, etcétera. Cuando de los 200 días que manda el año escolar quitás intramuros, ensayos de las bandas de paz, día del padre, de la madre, de la abuela, del hablante náhuat, del ambiente, de la tierra, etcétera, lo que hemos calculado es que los niños reciben 90 días de clase, a lo mucho algunos 100 días de clase. Equivale a la mitad de los conocimientos que deberían tener.
 
Esos 90 días de clase se corresponden con un 5 en la PAES.
Exactamente. En el sector privado, pasa también. Con mi hijo evaluamos cómo salió él en la PAES y vimos que había mucho contenido que él no había visto. En el sector público es mucho peor todavía.
 
"Cada cinco años cambia todo: cambia el ministro y cambian los planes y así no puede haber continuidad", dice Óscar Picardo. Foto El Faro: Víctor Peña
 
La nota PAES nos permite concluir, además de que la educación es mediocre, que ha habido una visión mediocre de los tomadores de decisión para que a la gente le sirva lo que aprende en las escuelas.
Hay un problema de fondo que tiene que ver con diseño de política pública. Hice una presentación que llamé "Sistema educativo, 25 años de reforma". Cada quinquenio, cada presidente pone a su ministro y cada ministro cambia todo... hasta el logo va cambiando. Ahora tenemos el agravante de que tenemos cuatro planes: según el presidente de la República él trabaja según el Plan Social Vamos a la Escuela, el Consejo Nacional de Educación tiene su Plan El Salvador Educado; después está el Plan Quinquenal y por último el plan del ministro. Son cuatro planes y vos te preguntás: ¿cuál es la política educativa de El Salvador? Cada cinco años todo cambia: cambian las prioridades, cambian los indicadores y cambian los funcionarios. Eso no te permite continuidad. La ministra Cecilia Gallardo tenía el plan decenal; Evelyn Jacir de Lovo, el plan Desafíos de la Educación para el Nuevo Milenio; Darlyn Meza, el Plan 2021 que era para el 2021 y al 2009 lo cambiaron para crear el Plan Social. No duró. Luego crearon el plan El Salvador Educado...
 
¿Qué elementos en común han tenido estos planes educativos que ha mencionado y que han perpetuado el sistema educativo público mediocre que ha atendido a la población más pobre durante los últimos 25 años?
Para empezar, es la visión cortoplacista. No hay políticas de estado, sino que políticas de gobierno. Eso es un error. Los países que han salido adelante han tenido políticas de estado, planes a largo plazo. Segunda cosa constante, hemos tenido bajo presupuesto. La media latinoamericana es de 5 puntos del PIB y nosotros nos mantenemos en 3 puntos del PIB. Un tercer elemento es la poca institucionalidad. Cambian a los ministros y cambian a todo el mundo. La gente que es capaz y competente no puede estar en el ministerio porque los directores nacionales son cargos de confianza y los directores departamentales también. Se vuelan a todo el mundo. Esas son las constantes y la PAES también...
 
Comparando las estadísticas de las últimos 25 años, podría concluirse que la prioridad de los gobernantes fue masificar la educación de primer grado a noveno grado. La meta era acercarse al 100% de cobertura.
Sí. Digamos que eso depende de lineamientos de Banco Mundial, de UNICEF y de la UNESCO. Hubo una época en que la prioridad era lograr el 100% de la cobertura de básica y se cometieron errores. Lograr la cobertura a toda costa incluso dividiendo el sistema en dos: en matutino y vespertino. Ahora resulta que queremos hacer la escuela inclusiva pero tienes el problema de que hay dos turnos. Entonces, ¿qué hacés con el turno de la tarde? Debes volver a unificar a la escuela como era antes. Hubo errores como la promoción automática: no importa que el niño no sepa, hay que pasarlo de grado. En primer grado no había repitencia para evitar... la teoría era que si el niño repetía, abandonaba la escuela, lo cual no era cierto y le hizo mucho daño a la escuela. Ahora tenemos el problema de pandillas, más allá de que haya maestros extorsionados, tienes maestros que tienen miedo de ponerle una nota a un estudiante o de aplazarlo.
 
En El Salvador, hay un debate entre cobertura y calidad de la educación. ¿Un país con pocos recursos a qué debe apostarle: a lograr cobertura del 100 % de niños en escuelas o a la calidad, renunciando al objetivo de que el 100% de los niños vayan a la escuela?
Creo que hay que buscar un equilibrio entre cobertura y calidad tanto a nivel de recursos como a nivel de políticas. Ha habido dinero de la cooperación para la educación, a pesar de que el presupuesto es bajo. Creo que se puede ser más eficaz. Hemos gastado mucho dinero de cooperantes, pero con resultados nulos. Podemos apostarle a un sistema que garantice cobertura, pero que asegure calidad. Hemos tenido énfasis... pero al final meter a todos los niños y garantizarles básica... El problema de El Salvador era tercer ciclo. Antes de la guerra, la cobertura era baja: andaba por el 70%. Se pudo haber logrado el 100 % con menor inversión y con mejores ideas. Crearon un sistema educativo paralelo que funcionó muy bien (Educo), pero era un sistema paralelo. Era un programa en el que la comunidad participaba y decidía, pero era visto como una amenaza para las gremiales y al entrar el FMLN se lo voló. 
 
¿Por qué era una amenaza para las gremiales?
Los padres decidían la contratación. Por ejemplo, si los padres veían que durante el año el profesor faltaba mucho, le decían para el otro año "ya no te contratamos, sos muy faltista". Los maestros no tenían la famosa seguridad laboral perenne. En cambio, los que tienen plaza en el sector educativo faltan diez días y el director no les dice nada. Pero el FMLN prometió que si ganaba iba a quitar Educo y lo quitaron. 
 
Hemos tenido gobierno de Arena y del FMLN. ¿Realmente las apuestas de estos últimos dos gobierno del FMLN en educación han sido distintas a las apuestas que hizo Arena cuando gobernó?
No tanto. Se parecen mucho. En los gobiernos de Arena sí quizá se apostó más a contenido, pero en los del FMLN se apostó a cosas como los uniformes, que no han tenido resultados en la retención de estudiantes en la escuela. Cada año gastamos 80 millones de dólares en uniformes, zapatos y utiles. Nada ha cambiado. Con Mauricio Funes fueron 400 millones y con este presidente, otros 400 millones. Son 800 millones en 10 años. Para no tener ningún cambio es demasiado dinero. Con Arena digamos que había inversiones en contenidos con poca eficacia, pero digamos que era una inversión un poco más inteligente. Con el FMLN ha sido un poco más populista: este tema de los uniformes, utiles y zapatos creo que es muy bueno, pero no masificado, sino que focalizado. Pero se creó masivo y va a estar masivo. El día que un ministro decida quitar eso... va a ser una desgracia para ese ministro. Hay poca autocrítica. Creo que es bueno lo de las computadoras, pero al ritmo que van, se van a tardar 50 años porque en el programa inicial decían que iban a entregar 800 mil computadoras y no van ni 20 mil. Los estilos de la derecha y de la izquierda son dos estilos para llegar al mismo camino de la ineficiencia. Quizá en la época de Arena se logró universalización de educación básica...
 
Educación básica que no garantizaba calidad, en la que los niños pasaban de grado sin aprender nada.
Correcto. Prácticamente no hay ninguna diferencia.  
 
¿El FMLN continúo con los mismos errores que cometió Arena?
Sí, pero con más incompetencia. Hay gente que conoce menos el sistema educativo y que está tomando decisi
ones de política educativa. Hay personas en cargos clave que no conoce de educación. Tienen una reivindicación que antes de 2009 no se hizo nada y que después de 2009 se hizo todo cuando es muy cuestionable lo que están haciendo. Creo que la ineficiencia no tiene ideología. Son ineficaces los de Arena y también lo son los del FMLN. El problema es que la gente votó por el cambio. Creía que iba a haber un cambio, pero no lo hubo. 
 
¿Qué escenarios le esperan a este país, tomando en cuenta que durante 25 años se repitieron los mismos errores?
Si no se cambia el rumbo de la inversión, de las políticas educativas, del plazo de las políticas, el futuro sigue siendo incierto. Yo llegué a El Salvador en 1989. Lo que veo es que va en retroceso. No es un país que vaya mejorando, y eso preocupa. La situación económica y la inseguridad están peor. Vi un trending topic sobre los Acuerdos de Paz y toda la gente decía que antes estábamos mejor. Hay un sentimiento perverso de que ahora estamos quizá con nivel de homicidios igual o peor que durante la guerra. Solo que antes en la época de la guerra sabías que si ibas a Chalatenango o a Morazán... o sea, estaba focalizado donde te podía pasar algo. Sí, tenemos libertad de opinión y creo que es uno de los aportes de los Acuerdos de Paz. Antes era más dramático: te mandaban a matar y ya. Noto un deterioro estructural. Con esto del salario mínimo, creo que es un aumento pírrico los 300 dólares, como si alguien puede sobrevivir con esto en el país... La gente sigue con estas posturas fanáticas, de comunistas y anticomunistas, ni siquiera eso hemos podido resolver. Hablás de monseñor Romero y todavía genera escozor. Ni siquiera hemos podido resolver aspectos de convivencia ideológica.
 
¿No tendrá todo esto mucho que ver con que en las aulas se enseña a obedecer, no a pensar?
También hay poca criticidad. Hay muy poca lectura. Eso es muy importante y tiene que ver con el currículum. No existe. Este es un documento que sacó el ministerio, pero que si vas a las escuelas no está. El currículum es el mapa. Usted me entrega el niño acá. El niño va a crecer y se va a graduar de bachiller. Hay una curva, como la de crecimiento. Si el niño está en la curva, no hay problema, si está debajo hay problema y si está sobre la curva hay problema. Pero si no hay currículum en la escuela, ¿con qué estás enseñando? ¿Qué tipo de ciudadano estás formando? Ves lla gráfica de PAES... estos son los ciudadanos. Los de este año entraron al sistema educativo en 1996. ¿Qué ciudadano estamos formando? Si vas al Colegio Externado o a la Escuela Alemana, a lo mejor te lo pueden decir, pero si vas a la escuela pública, no te lo pueden decir. Es así de grosero: no tienen mapa de navegación que te diga estos son los contenidos. Según la currícula, los niños de primer grado deben recibir educación física y artística, identificame una sola escuela que tenga maestro de educación física y artística. El mismo Ministerio se hace trampa: no tienen pero te dicen que sí. 
 
 Entrevista con Óscar Picardo, especialista en temas de educación. El académico uruguayo, hace un balance sobre los temas educativos, y de como las instituciones no han dado importancia a los programas que rigen una educación de calidad. Picardo asegeur que 25 años despué de la firma de los Acuerdos de Paz, el Salvador no ha avanzado en tema educativo, y que , al contrario existe una deserción escolar que supera el 60%./ Foto El Faro: Víctor Peña
Entrevista con Óscar Picardo, especialista en temas de educación. El académico uruguayo, hace un balance sobre los temas educativos, y de como las instituciones no han dado importancia a los programas que rigen una educación de calidad. Picardo asegeur que 25 años despué de la firma de los Acuerdos de Paz, el Salvador no ha avanzado en tema educativo, y que , al contrario existe una deserción escolar que supera el 60%./ Foto El Faro: Víctor Peña
 
En términos de presupuesto, ¿qué debe suceder? ¿Es realista la meta de 12 mil millones del Consejo Nacional de Educación (CONED)?
¿Qué va a ser realista? Es una realidad que hace falta eso, sí, pero no tienes una estructura fiscal para invertir eso. Ahorita invertimos 900 millones. De esos 900, casi todo se va en salarios. El CONED te dice que necesitás 12 mil millones. Si los programás a 12 años, vas a necesitar mil millones adicionales. Ni que subás el IVA al 30% o el impuesto a la renta al 40%. No hay forma fiscal de conseguir esto. Podemos ser creativos, sí. Hice un estudio sobre propuestas fiscales. Proponía opciones reales de dónde sacar dinero para educación. Lo que puedes hacer es reasignar fondos, préstamos, donaciones y canjes de deuda. Un punto del IVA solo aportaría 150 millones si todo fuera para educación. Al final, lo único que pude identificar era que puede conseguirse 700 millones extras. Cada 300 millones es casi un punto del PIB. Si lográramos los 700 (que deben sumarse a los 900 millones que se invierte actualmente), podríamos subir al 5% del PIB, pero habría que subir al IVA, crear un impuesto predial, etcétera, etcétera. 
    
¿Es viable construir una reforma educativa que a largo plazo pueda ser un salvavidas de la situación actual: migración infantil, niños en maras, etcétera?
Sí. Es de tener paciencia. En este momento cualquier reforma que hagás y que tenga que ver con maestros, va a tardar cinco años en materializarse en un cambio en las escuelas debido a la Ley de la Carrera Docente. Según esta ley, entran los docentes a trabajar después de cinco años de hacer cola. Tenés 15 mil maestros esperando. Yo hago una reforma en la universidad para mejorar a los docentes en 2017 y eso se tardaría en entrar a la escuela hasta 2023. El ministro tiene algunas buenas ideas e ideas claras, pero necesita presupuesto, equipo y acompañamiento. El ministro tiene un buen diagnóstico. Es un ministro técnico pero poco político para conseguir todo lo que necesita. No veo que vaya a cambiar mayor cosa.
 
¿Qué oportunidades ha dejado pasar el sistema educativo de este país en estos 25 años desde los Acuerdos de Paz?
Vivimos una situación estática. Los 25 años ya son un período suficiente para ver alguna tendencia. Todos los datos de matrícula, de deserción escolar y de PAES nos dicen que no nos movemos. Y si todo te dice que no se mueve es que no se está moviendo por más que la propaganda de Arena o del FMLN te diga que la educación sí ha mejorado. Por más informes maravillosos de los ministros, estas dos décadas y media aunque quizá no sean dos décadas y medias perdidas, sí han sido muy desaprovechadas.
 
¿En 25 años no pasó nada en las escuelas?
Exactamente. No pasó mayor cosa. Muchos niños pasaron por las escuelas, pero las escuelas no les cambiaron la vida a esos niños. Salvo casos excepciones, sí. Hay resilientes, excepciones. Los indicadores de ciudadanía y de país están a la vista. No podemos hablar mal de ellos porque son la realidad. Me refiero a PAES y a matrícula. Para mí son presupuestos muy evidentes de que pudo haber habido un cambio de tendencia pero no la hay.
 
¿En estos 25 años para qué se preparó a los niños y a los jóvenes en el sistema educativo?
Para irse del país. Es lo que logramos. Bueno, volvemos a la pregunta inicial, los 17 mil niños que están en la frontera que se van porque no hay esperanza ni oportunidad y que se van a Estados Unidos, porque piensan que pueden conseguir algo mejor. Creo que es la pensada de mucha gente, con mucho sentido común. El sacrificio y el riesgo, los primeros años de vida del inmigrante que son durísimos, pero al final la gente busca paz, institucionalidad, poder salir y disfrutar la vida. Poca gente se va con el sueño de hacerse millonario. La gente se va para estar tranquila, para tener una vida decente, para encontrar un lugar donde se pueda vivir. Hoy en día es difícil. Hay mucha desesperanza. El refugio ha sido las pandillas y la migración. Las pandillas, es perverso, pero son un refugio: peor es estar fuera de eso cuando estás rodeado de eso. En 2013, el PNUD decía que la escuela era el último refugio y si deja de serlo, pues las cartas están echadas para la gente...  
 
¿Cómo se explica usted que ni Arena ni FMLN priorizaran la educación en estos 25 años?
Yo creo que es la falta de sentido patriótico. La gente no ha llegado a servir sino a servirse. Han visto el gobierno como un botín, los de derecha y los de izquierda. Se han aprovechado de todo lo que es aprovechable, empezando por sobresalarios y privilegios. Han visto la manera de aprovechar esa lotería de cinco años, de ver qué sacan. Hay una distancia muy grande entre los ministro
s y las escuelas. Los ministros van a las escuelas pero les preparan todo. No conocen las escuelas. Si llegaran como uno llega normalmente, se darían cuenta del drama: lo sucio, las ausencias y eso siempre lo he dicho: los ministros deberían mandar a sus hijos a las escuelas públicas. Si fuera obligación, nadie quisiera ser ministro. Si como ministro te obligan a que tus hijos deben ir a la escuela pública, usted al hospital público, nadie quisiera. Los ministros lo tienen claro y aquí seguimos formando dos clases de ciudadanos: una minoría, los ciudadanos que tienen oportunidades, y la gran mayoría, los ciudadanos que no tienen oportunidades, los que van a la escuela pública y al hospital público. Los ministros no creen en lo que están haciendo. Lo que están es cobrando salarios, viviendo privilegios y aprovechando sus cinco años de suerte. No creo que estén convencidos de que lo que estén haciendo es bueno. El día que un ministro mande a sus hijos a la escuela pública, mis respetos, pero eso no va a suceder.