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“Yo me pregunto: ¿Naciones Unidas vendrá a mediar sobre qué?”

Texto Gabriel Labrador y José Luis Sanz / Foto Víctor Peña

El presidente de Fusades ve un riesgo en los diálogos con Naciones Unidas y por eso exige claridad para que el Gobierno explique qué es lo que se quiere dialogar, mediar. Para Miguel Ángel Simán, hay una diferencia en la incapacidad del gobierno para llevar a cabo políticas públicas y la necesidad de, y lo lanza como sospecha, hacer grandes reformas que lleguen hasta la Constitución. 

ElFaro.net / Publicado el 23 de Enero de 2017

Una pregunta ronda estos días en la cabeza de Miguel Ángel Simán, presidente, desde hace 19 meses, de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades). La pronuncia varias veces durante esta entrevista concedida en su oficina de la fundación, en la acomodada colonia Santa Elena, de Antiguo Cuscatlán. ¿Qué vendrá a hacer en realidad el designado oficial de las Naciones Unidas nombrado reciéntemente para facilitar el diálogo político en El Salvador? Simán sospecha, porque dice que el gobierno y el FMLN han tenido, y siguen teniendo, margen de maniobra suficiente para impulsar cuanta política pública deseen desde el Estado. Y por lo tanto, la única explicación que encuentra es que el gobierno tiene en la mira hacer cambios en la Constitución y necesita un vehículo para lograrlo. 

"Como salvadoreños merecemos un poco más de explicación sobre el por qué y para qué es este mediador", dice Simán. Luego aclara que él está muy a favor de todos los diálogos, siempre y cuando haya transparencia en el debate. Y por eso pide, consciente de que preside una institución que suele polarizar mucho con los funcionarios del FMLN, que todos los sectores, sobre todo los partidos políticos, coloquen sobre la mesa sus creencias y postulados.

 Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), durante entrevista ofrecida a El Faro en su oficina en Santa Elena, Antiguo Cuscatlán, el 18 de enero de 2017. Foto El Faro: Víctor Peña
 
Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), durante entrevista ofrecida a El Faro en su oficina en Santa Elena, Antiguo Cuscatlán, el 18 de enero de 2017. Foto El Faro: Víctor Peña

Simán es presidente de la rama constructora del emporio Simán, Simco, y es directivo de otras empresas e instituciones como la Bolsa de Valores. Y aunque hace el intento de hablar como observador de la realidad nacional, es comprensible que en algunas de sus respuestas se cambie el sombrero y hable en nombre del sector empresarial. Siente como propia la desconfianza que dicen tener los empresarios hacia el gobierno de Salvador Sánchez Cerén, pues dice que en todas las mesas que la fundación está presente, nunca se ha llegado a ningún acuerdo que luego se eche a andar como política pública. "Sí hubo voluntad de ceder en el tema tributario desde el sector privado, el problema fue que se cerraron los espacios a medida que el gobierno nunca quiso definir cómo iban a ejecutar los recursos", dice. 

Fusades, una institución creada el mismo año en el que El Salvador estrenó nueva Constitución de la República, 1983, ha sido el nido intelectual para todos los empresarios ligados a la derecha política salvadoreña. Simán ha estado vinculado a la cúpula de la organización desde 2011, en el cargo de vicepresidente pero desde mucho antes le tocó relacionarse con la política salvadoreña. Fue presidente del FISDL con Francisco Flores (1999 - 2004) y director de El Salvador en el BCIE durante la administración de Antonio Saca (2004 - 2009). Para la campaña presidencial de 2014, renunció a la fundación y diseñó para el equipo del candidato de Arena, Norman Quijano, el plan de gobierno. 

Llega a la entrevista acompañado de una libreta de páginas amarillas, llena de apuntes sobre los últimos temas de coyuntura. Pero durante la entrevista, Simán apenas la ojea. 

Conocimos, durante la conmemoración de los Acuerdos de Paz, que viene la ONU para facilitar el diálogo entre salvadoreños y propiciar una segunda generación de acuerdos. ¿El Salvador ya no puede exigirle más a los Acuerdos de 1992?

Celebrar el 25 aniversario de los Acuerdos de Paz, en medio de lo que estamos viviendo, a algunos les puede causar ironía. Y por eso tal vez no hay que celebrarlos, pero hay que conmemorarlos, porque no podemos olvidarlos. Son nuestra historia y es un patrimonio sobre el cual debemos de construir el país que anhelamos. Nos trajeron un montón de beneficios, pero creo que hay tres aspectos fundamentales: permitieron un cese al fuego, se hicieron reformas a las instituciones y se crearon otras nuevas con la función de ser árbitros en la cancha de la democracia, y por último, se abrió una nueva cancha para todo aquel que quería participar en la construcción del país. Venir a tratar de cargarle a los Acuerdos déficit o deudas, como he visto en algunas entrevistas, no me parece justo. ¡Hombre, lo que creamos fue una plataforma! De ahí en adelante, lo que se haya hecho o no se haya hecho es por la inhabilidad para, en algunas áreas, entendernos. Hay que reconocer que en muchas otras áreas sí nos hemos logrado entender. Estamos en un proceso de evolución, de maduración, de consolidación democrática y, por lo tanto, no hay que perder la perspectiva y tratar de juzgar para atrás, echándole la culpa de que los Acuerdos no te resolvieron esto o lo otro. No le podés cargar a los Acuerdos pasivos que no le corresponden.

A la luz de esos Acuerdos, ¿qué faltó?

Es cierto que pasamos de una guerra armada a una guerra ideológica, y tengo fe de que, eventualmente, nos encontremos en una guerra por encontrar la verdad. En Fusades nos empecinamos en saber la verdad, pero no te estoy hablando de la verdad sobre la historia, sino de cuáles son los problemas que, de verdad, no están agobiando y sus causas. Y cuál es la verdadera información que tenemos que tener sobre la mesa para discutir alternativas de solución. Para nosotros esa es la lucha por la verdad. Y sí es frustrante que algunos se han quedado en la guerra ideológica, y se están tirando cortinas de humo para esconder realidades y no permitir que tengamos la discusión adecuada para resolver los tres problemas más obvios: la violencia, la generación de empleo y la pobreza.

¿Parte del fracaso de los Acuerdos se debe relacionar a la debilidad de las instituciones del Estado que estaban llamadas a ser los nuevos árbitros: la PDDH, la nueva Policía Nacional Civil, el Tribunal Supremo Electoral, etcétera?

Es natural pensar que, justo después de los Acuerdos, va a haber un proceso natural de aprendizaje, de crecimiento, de maduración de las diferentes instituciones. Por eso nos empecinamos en señalar aquello que facilite ese fortalecimiento institucional que la democracia necesita. Por eso hemos venido señalando temas como que se respete el Estado de Derecho, defendiendo la independencia de los poderes, la independencia e idoneidad de los magistrados de la Sala de lo Constitucional, que haya presupuestos transparentes, o que se protejan los ahorros de los trabajadores. Pero, honestamente, a lo largo de estos años, los que participamos en los diferentes espacios de diálogo que se han habilitado, a veces nos hemos sentido frustrados porque se abren estos espacios en donde se habla bastante, pero en donde a veces no se siente que se logra concretar temas y acciones que fortalezcan ciertamente a las instituciones o los programas que se tienen que implementar.

¿Y la frustración es por la falta de información completa o por qué?

Cuando tú ves el accionar del gobierno es bien distante de las discusiones y acuerdos que se toman en estos foros de diálogo. Entonces, eso te genera una frustración que ha hecho que muchos mejor se apartan de los espacios, dejan de asistir, pero por otro lado también es un tema que te desgasta las posibilidades de construir confianza. Porque si tú estás llegando a estas reuniones en donde se dice una cosa pero se hace otra, te genera una desconfianza en cuanto a las verdaderas intenciones de tener estos espacios. Pese a ello, nosotros estamos y vamos a seguir ahí.

 Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), dice que estará atento a lo que se discuta en la mesa de diálogo convocada por Naciones Unidas. Sospecha que el FMLN quiera modificar cláusulas pétreas de la Constitución de 1983. Foto El Faro: Víctor Peña
 
Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), dice que estará atento a lo que se discuta en la mesa de diálogo convocada por Naciones Unidas. Sospecha que el FMLN quiera modificar cláusulas pétreas de la Constitución de 1983. Foto El Faro: Víctor Peña

¿Haber llamado al departamento de Asuntos Políticos de la ONU, al ex embajador mexicano Benito Andión, para que a partir de ahora sea el facilitador del diálogo intersectorial, responde a la frustración de la sociedad, de la oposición…?

O del gobierno.

¿La oposición, el gobierno, necesitan un facilitador para entenderse?

Dejame dividir la respuesta en varias partes. Cualquier cosa que fomente el diálogo es importante y debemos darle la bienvenida. A nosotros nos alegra que se estén buscando los acercamientos necesarios para lograr acuerdos. Ahora, sí te voy a ser honesto, creo que los salvadoreños nos merecemos un poco más de explicación sobre el por qué y para qué es este mediador, al que le damos la bienvenida, desde luego. Yo me pregunto, okay, va a venir a mediar, ¿pero a mediar sobre qué? Hay un montón de temas sobre qué mediar, pero quiero que me expliquen sobre qué vamos a mediar. Todos estamos de acuerdo en que hay que controlar en los tres problemas fundamentales: en la solución a la violencia, en que hay que generar oportunidades de trabajo y que hay que combatir la pobreza. Entonces, ¿de qué vamos a mediar? Para atender esos tres problemas de país, lo que vos necesitás es diseñar e implementar política pública efectiva, y el gobierno tiene toda esa cancha que te definieron los Acuerdos de Paz para ello. Es más, ellos sí quisieran no necesitarían consensuar nada, solamente es de voluntad política tomar decisiones. En términos rápidos, hombre, en el tema de violencia, el gobierno no necesita acuerdos para combatir la criminalidad, o para introducir e implementar programas de prevención, que es la verdadera apuesta en el tiempo. Para generar empleos ¿qué es lo que se necesita? Más inversión. Pero para que haya inversión, ¿qué necesitás? Certidumbre jurídica y un respeto al Estado de Derecho. ¿Necesitás acuerdos para eso? Nombre, si lo que hay que hacer es respetar la ley y dejar de acosar a los empresarios, e invitar a la inversión extranjera a que venga al país. Y si querés combatir las condiciones de pobreza, perfecto: unámonos.

No le parece que…

Solo dejame terminar la idea para que me entendás hacia dónde voy. Si lo ves así objetiva y fríamente, para diseñar e implementar política pública, el gobierno tiene la potestad y ha tenido los recursos para hacerlo. Entonces nos estamos preguntando todos: okay ¿qué va a venir a hacer el comisionado de las Naciones Unidas? Salvo que sea otro propósito, que pueda ser que en medio de esta crisis coyuntural lo que realmente se busca es sentar a todos en la mesa y tratar de introducir reformas a la Constitución, reformas que probablemente hace 25 años el país no estuvo de acuerdo y no se aceptó. Entonces, ahora, se quiere hacer una segunda ronda para tratar de reformar cláusulas pétreas o qué sé yo, aquí estamos especulando, pero creo que los salvadoreños nos merecemos una explicación. No porque no le demos la bienvenida al mediador. Encantados nosotros de participar y que estas palabras que te estoy diciendo no vayan a ser causa para no ser invitado a estos foros de diálogo, porque muchas veces cuando uno se vuelve una voz disonante, a veces dejás de ser invitado. En ese sentido, creemos que es justo, sano para todos, entender: bueno, un diálogo ¿para qué?

Me da la impresión como que el anuncio de esta segunda generación de acuerdos lo toma por sorpresa.

No, porque realmente ya habíamos oído de que se estaba hablando de esto, y que ya habían venido algunas misiones de Naciones Unidas. De hecho, nos visitaron pero luego ya nunca supimos nada más. Nos causó sorpresa, sí, que de repente en el evento apareció incluso la persona que va a hacer este proceso. Creo que lo justo es que haya un poco más de explicación, que nos inviten y se nos explique, porque nosotros estamos muy anuentes a aportar en los diferentes temas que este facilitador pueda poner sobre la mesa. Pero siendo cuidadosos en -en un momento de inestabilidad jurídica y política que está viviendo el país- no generar más inestabilidad, pretendiendo hacer algunas reformas que van más allá de las necesidades inmediatas de resolver los problemas. Aquí es donde sí seré crítico para que no nos dejemos confundir. Sí se necesitan hacer cambios, mejoras, hay que introducir nuevas leyes, pero asegurando que van encaminadas a resolver los problemas que nos agobian a los salvadoreños y no en destapar toda la caja de Pandora. Eso nos mete de nuevo en una guerra ideológica que va a generarte todavía más inestabilidad y nos va a meter en una crisis social aún mayor.

 Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), sostiene que todos los partidos políticos, incluyendo Arena y exceptuando el FMLN, adolecen de crisis ideológica.
 
Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), sostiene que todos los partidos políticos, incluyendo Arena y exceptuando el FMLN, adolecen de crisis ideológica. "No saben en qué creen", dice Simán. Foto El Faro: Víctor Peña

¿Me explica cuál es la Caja de Pandora que usted ve como amenaza?

Todos los diálogos y procesos tienen o van acompañados de algunas acciones tácticas. Si estudias el proceso de negociación de hace 25 años o más, verás que a lo largo de ese proceso hubo acciones tácticas. La misma ofensiva fue una operación táctica dentro de un proceso de negociación porque es una demostración de fuerza. Estoy seguro, dado que muchos de los que van a estar en esa mesa traen esa trayectoria, y esa expertise, que ese proceso de diálogo va a implicar acciones tácticas, y esas acciones son, muchas veces, que se sigue sembrando el odio, se sigue sembrando el resentimiento social, se sigue manipulando a diferentes sectores sociales para ejercer alguna presión política de una o de otra manera, se sigue manipulando la información. Las tácticas y la manipulación emocional de la sociedad, luego de toda esa viviencia histórica que venimos cargando, puede abrirte una caja de Pandora que lo único que te puede generar es un ambiente todavía más complicado del que ya tenemos.

¿Me puede dar un ejemplo reciente de tácticas en medio de procesos de diálogo que han desestabilizado?

No en esta ocasión, porque no quiero ser acusativo, pero aquí en este país se dan muchas coincidencias que no son coincidencias tampoco y que sí creo que son acciones tácticas de una manera bien sistemática para generar coyuntura. Distractores que impulsan alguna política o alguna medida…

Pero necesito que puntualice, deme un ejemplo.

No quiero especular pero, vaya, que haya micrófonos en las diferentes instituciones es reflejo de que hay espionaje y acoso político, hay una intención sistemática de escuchar y tratar de manipular acciones y agendas de manera política, porque este es un espionaje político. Gracias a Dios, nosotros aquí en Fusades no tenemos nada que esconder. Y ahora en la Cámara de Comercio ha encontrado micrófonos, desde hace tiempo venían los magistrados denunciándolo, luego el fiscal general también dice que está siendo acosado... pues hoy se está demostrando que, en efecto, es cierto. Esto, aunque no lo justifico, lo puedo entender en el contexto de guerra. Pero en un contexto democrático, el espionaje no se vale, es una violación a los derechos constitucionales.

Esto del espionaje podría parecer una denuncia para desviar la atención.

Esto no fue un tema de crear distractores, fue un tema de que nos topamos con una realidad. En ningún momento fue una cortina de humo, no sé qué podría ser lo que estuviéramos tratando de distraer. Incluso deliberamos aquí si debíamos denunciar, y definimos que teníamos que hacerlo porque es una violación a los derechos constitucionales y porque existe la posibilidad de que saquen de contexto algunas discusiones de nuestras mesas para desprestigiarnos y desacreditarnos, porque si nos están escuchando nos pueden estar grabando.

Entonces, paralelamente a las mesas de diálogo con la ONU, usted teme por una estretegia que busque otra cosa. 

Son estrategias políticas para crear distractores mientras impulsan iniciativas que no tienen el apoyo de diferentes sectores, que tienen un espíritu antidemocrático. De repente se está hablando de un espacio o un foro de diálogo sobre un tema, pero luego hay un accionar por otro. Estas incongruencias, que pudieran verse casuísticamente, cuando uno las empieza a analizar y las empieza a atar, empiezan a dejar de ser casuísticas.

Usted mencionaba hace unos minutos que el Estado no necesita dialogar para cumplir con su misión...

Tampoco es indispensable para tomar ciertas medidas y atender los problemas que nos agobian.

So pena de parecer un gobierno que rehúye a la concertación.

Decime entonces ¿qué se ha implementado que haya surgido de los diferentes foros de diálogo que ha habido?. El gobierno no ha necesitado de esos foros, ha hecho lo que ha querido.

Ese, precisamente, es el riesgo de dejarlo hacer sin dialogar.

Mirá en seguridad pública...

Sí, por eso digo...

¿Tú me puedes decir claramente que en seguridad pública las medidas extraordinarias y las medidas que se están tomando van en línea con las discusiones y acuerdos que se tomaron en el Consejo de Seguridad Pública? ¡Para nada! Ni siquiera los presupuestos, ni siquiera los nuevos impuestos ni lo que se iba a hacer con esos nuevos impuestos.

 Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), es de la idea de que el Estado no debería vacilar tanto en resolver los tres problemas fundamentales del país: violencia, generación de empleo y pobreza.
 
Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), es de la idea de que el Estado no debería vacilar tanto en resolver los tres problemas fundamentales del país: violencia, generación de empleo y pobreza. "El gobierno tiene toda la cancha que definieron los Acuerdos de Paza para implementar políticas públicas", dice. Foto El Faro: Víctor Peña

Solo quiero matizar algo. La Asamblea Legislativa, que es el espacio natural diseñado para representar a los sectores de la sociedad, aprobó con todos los partidos políticos las medidas extraordinarias de seguridad en cárceles. Todos los partidos.

Entonces, nuevamente, si el gobierno incluso ha tenido el apoyo de los partidos políticos para las medidas extraordinarias significa que ya hay acuerdos, ¿no? Y por lo tanto, ¿para qué el facilitador de la ONU si tú mismo me dices que hay acuerdos en la Asamblea y que entre los partidos se entienden? Entonces ya está resuelto el problema, ¿no creés?

¿Si se siguen dando estos acuerdos, entonces, usted diría que no hace falta el facilitador?

No, no dije eso.Dije que bienvenidos los facilitadores que puedan ayudar a hacer puentes y a acercar a los diferentes sectores de este país, para generar los diálogos que conllevan a los debates, sanos y respetuosos que nos permiten encontrar la verdad sobre los problemas, sus causas y las alternativas de solución que el país necesita. Bienvenidos. Y si esos facilitadores pueden ayudar a manejar temas ideológicos, con mayor razón, porque eso te ayuda a contener los prejuicios que impiden encontrar las soluciones a los problemas.

¿En qué se resume el error de los partidos y del resto de sectores al no haberse puesto de acuerdo?

No estoy diciendo nada nuevo y creo que el problema está en que somos demasiado soberbios.

¿Quiénes?

Todos. Y creo que ya es necesario que seamos un poco más humildes. El mayor error de los diferentes sectores e institutos políticos es la soberbia de creer que sabés cuáles son los problemas, y que creés que sabés cómo resolverlos y que no necesitás escuchar a nadie. Nosotros en Fusades estamos expuestos a esa soberbia, y tenemos que cuidarnos. ¿Sabés como hacemos? Hablando con la gente y trayendo gente de afuera y generando discusiones críticas, que nos hagan ver lo que no estamos viendo, y entender que nosotros no tenemos la verdad pero hay que buscarla. Y yo no veo esa discusión técnica en los partidos, analizando la complejidad de los problemas para encontrar soluciones. Y muchas veces, los partidos tampoco se están dejando ayudar y no están pidiendo ayuda. A veces nos sorprendemos sobre la base de qué y con qué información están decidiendo las fuerzas políticas del país, y es hasta peligroso.

Usted mencionaba que tenía miedo de que aprovechando el encuentro con la ONU se lleguen a tocar cláusulas pétreas de la Constitución. Pero eso es algo difícil, se requieren dos legislaturas, no será de la noche a la mañana. 

Lo que te dije fue que necesitamos entender cuál es el rol del facilitador y entender qué es lo que se busca en términos de "acuerdos sobre qué". Es en ese sentido pregunto y especulo: ¿es para ponernos de acuerdo sobre políticas pública o es en el fondo una manera de tratar de reformar la Constitución en aquellas áreas donde probablemente el FMLN de hoy sigue insistiendo que quiere reformar la Constitución? Ahora, estoy claro que probablemente la Constitución necesite una revisión en algunos aspectos, pero sí creo que hay riesgos de meterse a reformar la Constitución en un período de tanta inestabilidad y tanta crisis política.

¿El sistema de partidos políticos actual está un poco vencido?

No, no creo eso. Siempre es importante la renovación, pero mientras no haya ninguna alternativa mejor, los partidos políticos son parte del proceso electoral y la democracia. Creo que hay que seguir fortaleciendo lo que hay.

Cuando dice que la Constitución podría mejorarse, ¿a qué se refiere exactamente?

Se necesitan modificar algunas leyes, hay algunos vacíos. Por eso la Sala de lo Constitucional ha estado introduciendo jurisprudencia para tratar de llenar esos vacíos, y esa jurisprudencia está poniendo nuevos retos a la Asamblea Legislativa para que en efecto legisle en áreas que se necesitan fortalecer en términos de proceso electorales, por ejemplo. Pero también vas a escuchar a otros que, en el otro extremo, están hablando de reformar la Constitución como una justificación a la inhabilidad o incapacidad de hacer lo que pueden hacer y no lo han podido lograr. Si vos tenés una cancha lo suficientemente amplia para diseñar e implementar políticas públicas pero no has sido muy efectivo o capaz, a muchos se les ocurre que el problema es el modelo y que entonces hay que cambiar la Constitución. ¡Analicémoslo, pues, debatámoslo! Pero te puedo casi asegurar que los problemas que estamos teniendo en este país no necesariamente tienen que ver con modelos ni Constitución, tienen que ver con incapacidad de ejecución de política pública, y arrogancia de no querer abrirse al debate para encontrar cómo mejorarla. Incluso, ni siquiera se están haciendo los estudios de seguimiento, los análisis, evaluaciones de impacto, en políticas tan sencillas en diferentes áreas, educación, salud, área económica.

Rubén Zamora dice que el FMLN tiene un problema de comunicación. ¿Cree que el problema del FMLN es que no transparenta cuál es su objetivo?

No creo que tengan un problema de comunicación. Si hay un partido muy hábil comunicacionalmente es el FMLN, hay que reconocérselo. Sí creo que más que ser un problema de comunicación pareciera que es un problema ideológico que repercute en su comunicación.

Usted cree que la ideología del FMLN…

No es la que creo, es la que ellos han planteado, y son los tres documentos que fueron ratificados por la Convención del FMLN, el año pasado. Ahí está planteado claramente no solo su ideología, sino que las acciones concretas y sus planes. Pero ese tema ideológico les está generando un problema comunicacional porque la sociedad salvadoreña no comparte esa ideología, que va en contra del espíritu democrático de los salvadoreños y ellos están siendo muy leales a esa ideología.

 Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), insinúa que el micrófono encontrado en el edificio es obra de un acoso y espionaje político. Rechaza que sea una cortina de humo en tiempos que el país discute medidas fiscales. Foto El Faro: Víctor Peña
 
Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), insinúa que el micrófono encontrado en el edificio es obra de un acoso y espionaje político. Rechaza que sea una cortina de humo en tiempos que el país discute medidas fiscales. Foto El Faro: Víctor Peña

¿Cree que el resto de actores sí son transparentes?

Creo que algunos ni siquiera están claros de cuál es su ideología. Un partido como el FMLN está bien claro en su ideología y, probablemente, los otros no. Y todos tienen problemas comunicacionales por la incongruencia, pero en el caso específico del FMLN están teniendo dificultades de cómo comunicar una ideología que va en contra del espíritu de los salvadoreños. Pero es loable es que hay un partido bien claro en cuál es su ideología y en qué cree. Yo no tengo un problema con eso, es parte de la democracia que ellos tengan una ideología y estén convencidos de ella. Lo que motivo, es, okay, debatámoslo. Pero no me vengás a decir que tú querés consolidar la democracia, y que tú querés fortalecer las instituciones cuando en tu ideología, y en tu objetivo de toma del Estado y toma del control del poder, queda claro que no sos democrático. Pero sé sincero, discutámoslo, decime por qué esa ideolgía y ese modelo me va a llevar a construir un mejor país. Discutámoslo. Yo respeto al FMLN en cuanto a su ideología y los felicito porque están bien claros en qué es lo que creen, pero sincérenlo y discutámoslo. Difícil es con los otros partidos, que al no saber en qué creen no sabés dónde están. ¿Qué debate podés tener con ellos? Esa es la discusión.

Ahí si no interpreto mal estás incluyendo a la Arena de hoy.

A todos, a Arena, al PDC, al PCN, a Gana... Tienen mérito porque están participando en el sistema, y son partidos políticos que se han legitimado a través del voto. Pero creo que está bien que critiquemos y les forcemos a que definan, okay, ¿en qué creen? ¿Cuál es su oferta política?

Hugo Barrera decía que por la debilidad de Arena, la Anep, en ciertas etapas de los últimos años, había asumido el papel de oposición. ¿El sector privado se ha sentido responsable de ocupar el papel de un partido de oposición en estos años?

Más allá del sector privado, ha sido la sociedad civil, dentro de la cual están las gremiales del sector privado. Creo que en la medida que los partidos no han tenido la capacidad de articularse, la capacidad de defender conquistas democráticas, de defender la institucionalidad, no le ha quedado más que las organizaciones de la sociedad civil organizada articularse y hacer esa defensa. Dentro de esas organizaciones, algunos tienen más liderazgo que otros, pero no es mérito y no es responsabilidad solamente de la Anep. Lo que pasa es que la Anep es como una de las instituciones más visibles, y muchas veces nos enfocamos a ella.

Pero aún cuando han salido otros sectores de la sociedad civil,  ¿qué más peso que la gremial empresarial?

No obstante, cuando tú ves cómo se han llevado a cabo muchos debates, por llamarle batallas políticas, se han hecho como organizaciones articuladas, como lo ha sido Aliados por la Democracia, en fin. Al final del día, han sido una serie de organizaciones las que han dado el paso en la defensa de...

¿Ocupar el papel de la oposición ha desnaturalizado a las gremiales, al empresariado salvadoreño? ¿No cree que la empresa privada, en ciertos momentos, puede llegar a esa mesa de diálogo nacional demasiado manchada de ser oposición, en un espacio que es casi partidario?

Creo que no podemos negar que el sector productivo del país también tiene mucho que aportar, y también tiene ese derecho de participar y expresar sus ideas como cualquier otro, y no se lo podemos quitar...

No discuto eso.

...Y el mismo hecho de que las diferentes gremiales del sector productivo son una aglutinación de miles de empresas, pues eso les da a ellos una fuerza y una voz para estar presentes en la mesa, y opinar. Pese a que vengo del sector privado, pero viéndolo como Fusades -dejo bien claro eso- yo no veo tanto a la Anep siendo oposición política partidaria, como siendo una oposición a medidas específicas que le afectan, a medidas específicas de política pública que considera que van en contra de la institucionalidad que se está tratando de fortalecer. Por lo tanto, creo que hay un valor en ello, y sí he visto que de parte de las gremiales en El Salvador, pese a todas las críticas que le puedan hacer, no solo ha existido una valentía de defender muchas veces aquello que muchos otros no han defendido, incluyendo algunos partidos políticos que tal vez no entendieron de fondo lo que exactamente significaban las medidas que estaban aprobando...

¿Habla del Decreto 743 que buscaba amarrar a la Sala de lo Constitucional?

Por ejemplo, o medidas específicas que se han tratado de introducir a medidas específicas. Pero también quiero señalar que es loable ver que en El Salvador hay gremiales del sector privado que de verdad están comprometidos con el país, y que de verdad están velando porque se introduzca política pública que mejore a El Salvador. Hay otros países vecinos, y otro en particular, en donde pareciera que el sector privado, a conveniencia y por los réditos económicos, se plegaron a un régimen totalmente antidemocrático. Hay que reconocerle a las gremiales del sector productivo en El Salvador que realmente han venido defendiendo una agenda por asegurar la democracia, pese a todo lo que se le dice y se le acusa. Pero yo no he visto a las gremiales plegándose a un régimen totalitario y sacándole beneficio a ciertos acuerdos debajo de la mesa, que yo te doy esto y vos me das esto...

Tampoco tenemos el crecimiento de Nicaragua.

Sí, pero es reflejo de eso. Es reflejo de esto mismo que te digo. Se está volviendo difícil invertir en El Salvador. Te pudiste fácilmente haber plegado a un accionar antidemocrático a cambio de las ganancias inmediatas que pudieron haber generado crecimiento, pero los sacrificaste porque de verdad estás peleando por una agenda de país pese a que a muchos les cuesta entender eso.

Si se termina de convocar ese diálogo nacional que el embajador Andión tiene la misión de propiciar, ¿cree que el sector privado en ese momento llegaría a esa mesa con la apertura de ceder, entendiendo que todos los actores en un diálogo de este tipo tienen que ceder?

Estoy convencido que sí. Sí hemos encontrado que te podés sentar a discutir las cosas técnicas con ellos, y que al final del día cuando se trata de ellos, lo que te dicen es: "Mirá, en cuanto a lo mío, lo único que queremos es que nos dejen trabajar, es lo único que queremos". Ahora, en cuanto a temas de país, están dispuestos a discutir y a debatir fuerte, y a debatir fuerte. Yo creo que las resistencias no han venido por ahí. Las resistencias a dialogar y a debatir han venido de otro lado.

No sé si es una cuestión de desconfianzas y entonces con una facilitación eso sí se podrá superar, pero da la impresión de que la disponibilidad a ceder frente al gobierno del FMLN en temas como el salario mínimo, en temas fiscales, lógicamente ha costado o ha sido difícil. No estoy diciendo que eso sea responsabilidad única del sector privado. Lo que quiero decir es que usted sí vislumbra que una mesa similar, pero con una dinámica diferente, con un facilitador puede dar resultados diferentes.

Estoy convencido de que sí, y los acuerdos de hace 25 años es ejemplo de ello. El hecho que fueron los mismos actores los que se sentaron a la mesa. ¿Quién era el único que no estaba? Napoleón Duarte, pero sí había voluntad. Sí hubo una voluntad política pero en la mesa estuvieron presentes los mismos que vinieron de alguna manera conversando a lo largo de varios años. Creo que las coyunturas y los contextos van cambiando, y las facilitaciones abren oportunidades. Y en ese sentido sí creo que la facilitación que venga de afuera es importante. En aquel momento estábamos claros que lo fundamental era el cese al fuego. Bueno, hoy no tenemos un conflicto armado... pero entonces ¿qué tenemos? Una guerra ideológica, okay, debatamos.

¿Usted cree que el sector privado sí está dispuesto a ceder en temas que sí afectan sus ganancias?

Creo que esa pregunta se las tenés que hacer a las gremiales, pero es una pregunta bien amplia que no sé en qué se traduce.

¿En términos de tributación?

Creo que lo hubo pese a lo que se ha dicho allá afuera. Hubo espacios en los que efectivamente se vio que podía introducirse algunos impuestos que realmente conllevaran a financiar programas sociales efectivos, pero el problema es que en aquel entonces, se cerraron los espacios en la medida de que el gobierno nunca quiso definir claramente cómo se iban a ejecutar los recursos, y cómo se iban a transparentar. Algunos decían que las posiciones del sector privado eran obstinadas y arrogantes, pero seis, siete años después, ahora resulta que lo que decían que iba a pasar es lo que está pasando ahorita: que hay un despilfarro de recursos, que no sabemos en qué se está invirtiendo, que son presupuestos mentirosos, que no hay una rendición de cuentas, que las cosas no están mejorando. Ninguno de los programas sociales está demostrando que están teniendo frutos... Entonces, no creo que no hubiera voluntad hacia más impuestos, pero no se les dio respuesta a lo que ellos estaban demandando, que era, accountability, rendición de cuentas, transparencia en ese manejo. Ahora que si vos venís a hablar de más tributos después de que han metido 29, 30, y de que le han pasado la aplanadora al sector productivo, y que hay un acoso fiscal, pues entonces lo que ha generado un ambiente de más cerrazón y vas a encontrar menos apertura a discutir temas de impuestos. No estoy diciendo que estamos en contra de pagar impuestos. Se debe de pagar impuestos, pero la solución no está en solo seguir subiendo los mismos impuestos, metiendo más, tenemos que buscar alternativas de cómo mejorar la recaudación por otro lado. Esa discusión no se está teniendo.

¿Puede haber confianza en una mesa en la que se encuentren gobierno, oposición, empresa privada?

El gobierno por naturaleza es complejo en este país, pero sí ha habido gobiernos en donde por lo menos ha habido un poquito más de orden en donde por lo menos hay una línea bien clara. Nosotros hemos estado en una reunión donde hay toda una gran apertura y hay interés por debatir y de repente hablamos con otros que nada, nada que ver. Reconocemos que en este gobierno hay gente buena, honrada y bien intencionada, pero no necesariamente son los que tienen el poder de decisión. Incluso distinguimos entre funcionarios bien técnicos, muy profesionales, y con los cuales tú podés tener una conversación interesantísima y lograr acuerdos, pero que no tienen poder de decisión, y que por lo tanto, esa decisión sigue quedando en el aire porque no se traduce en acciones concretas. Y también, y lo digo con el mayor respeto, encontramos funcionarios que son más políticos y que tienen la capacidad de decisión, pero que no tienen la capacidad técnica y que ante los problemas complejos del país no logran entender, o por lo menos, no pareciera. Es como que todo queda en el aire.

 Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), es presidente de la rama constructora del grupo Simán. Fue funcionario de los gobiernos de Arena, de Francisco Flores y Antonio Saca, y para la campaña de 2014, cuando el candidato era Norman Quijano, exalcalde de San Salvador, él elaboró su plan de gobierno. Foto El Faro: Víctor Peña
 
Miguel Ángel Simán, presidente de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), es presidente de la rama constructora del grupo Simán. Fue funcionario de los gobiernos de Arena, de Francisco Flores y Antonio Saca, y para la campaña de 2014, cuando el candidato era Norman Quijano, exalcalde de San Salvador, él elaboró su plan de gobierno. Foto El Faro: Víctor Peña

Quiere decir que un diálogo como el que se plantea con la ONU debe estar el verdadero rostro del Gobierno.

Que estén el lado técnico y el lado de decisión política, los dos, para asegurar que tengamos las decisiones técnicas, que las entendamos todos, pero también que haya poder decisión política y por eso creo que la mesa no es una mesa entre dos partidos, de ninguna manera. Creo que, de hecho, hablar de acuerdos entre dos partidos políticos es un irrespeto a la democracia, es un irrespeto a los demás partidos políticos que están ahí trabajando legítimamente, te gusten o no te gusten, estén de acuerdo o no, pero son partidos que fueron elegidos popularmente y que por lo tanto tienen el derecho a ser reconocidos y a ser incluidos en las mesas de diálogo, pero no solo la clase política. Creo que las organizaciones de la sociedad civil, gremiales, centros de pensamiento, la academia y la iglesia deben de participar también para que, participando en ese proceso, nos apropiemos de los acuerdos, de lo contrario, esto se va a seguir viendo como un acuerdo del Gobierno y un partido, o del Gobierno y los partidos.

¿El Presidente tiene los conocimientos técnicos suficientes?

El tiene el poder político no solo por ser presidente de la República, sino por su lugar en la Comisión Política del partido. Sus conocimientos técnicos no los conozco porque no he tenido la oportunidad de interactuar con él.