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Las protestas contra Jimmy Morales ensombrecen al nuevo presidente de Guatemala

Gabriel Labrador

Guatemala tiene un nuevo presidente que gobernará un país en el que el sistema político se regodea por haber ganado la batalla contra la Cicig. Luego de juramentar sobre una Biblia, Giammattei prometió combatir la corrupción, en un discurso en tela de juicio debido al escenario adverso de su gestión: el Congreso es gobernado por los partidos antiCicig, y dominado por una mayoría de la UNE de Sandra Torres, quien fuera su rival en las elecciones y ahora procesada por corrupción. Las protestas contra el expresidente Jimmy Morales ensombrecen el arranque del nuevo Ejecutivo. 

ElFaro.net / Publicado el 15 de Enero de 2020

El médico y exbombero Alejandro Giammattei Falla tomó posesión este martes 14 de enero como nuevo presidente de Guatemala hasta el año 2024, en una jornada en el que cientos de guatemaltecos cuestionaron al sistema político y al presidente saliente Jimmy Morales, protagonista en un irregular proceso electoral y de la expulsión de la Comisión Internacional Contra la Corrupción (Cicig). Giammattei, que el 9 de marzo próximo cumplirá 64 años, tomó el mando del Ejecutivo con la promesa de erradicar la pobreza y de retomar la lucha contra la corrupción. 

En su primer discurso como presidente, calificó a las pandillas como una plaga, en una retórica que supone el reciclaje del discuso del combate a las pandillas (presente en el Triángulo Norte desde inicios del nuevo siglo) para presentar un Estado fuerte y comprometido con la seguridad pública. Giammattei anunció, de hecho, una nueva ley para "declarar a las maras y pandillas como grupos terroristas. Ha llegado el momento de que haya paz para nuestro pueblo", dijo ante más de dos mil invitados que tuvieron que aguantar un retraso de cuatro horas.

De talante conservador, sus anuncios van acorde al perfil que se le conocía desde que pasó por la dirección del sistema penitenciario, bajo el gobierno de Óscar Berger (2003-2007). En ese tiempo, hubo ejecuciones extrajudiciales en cárceles, como la ocurrida en 2006, cuando siete reos fueron asesinados por las fuerzas de seguridad estatales. Giammattei fue procesado pero terminó absuelto. "Las condiciones del sistema penitenciario están peor. En los primeros días de nuestro gobierno ustedes verán que tomaremos medidas tendientes a recuperar la confianza y la credibilidad en nuestras fuerzas de seguridad", dijo ante una pregunta de El Faro. En la conferencia de prensa también denunció que desde las cárceles habían surgido amenazas de muerte hacia su persona y que por eso había decidido aumentar las medidas de seguridad para la toma de posesión. 

El médico y exbombero Alejandro Giammattei Falla, que el 9 de marzo próximo cumplirá 64 años, tomó posesión este martes 14 de enero como nuevo presidente de Guatemala hasta el año 2024. Foto de Johan Ordoñez / AFP
 
El médico y exbombero Alejandro Giammattei Falla, que el 9 de marzo próximo cumplirá 64 años, tomó posesión este martes 14 de enero como nuevo presidente de Guatemala hasta el año 2024. Foto de Johan Ordoñez / AFP

Es el undécimo presidente desde que Guatemala aprobó una nueva Constitución, tras dos golpes de Estado en 1982 y 1983. Desde entonces, hay elecciones democráticas y en la mayoría de veces ha sido necesaria una segunda vuelta electoral para definir a un ganador. Giammattei, de hecho, ganó en segunda vuelta, remontando la derrota en primera vuelta contra Sandra Torres, la candidata del partido que ahora tiene la bancada mayoritaria en el Congreso, la UNE. Pese a su triunfo con el 57 % de los votos válidos, Giammattei es el tercer presidente con menor respaldo popular en 34 años de historia. Su triunfo fue el resultado de un proceso electoral atropellado, en el que el sistema político se encargó de sacar de contienda a varias candidatas, entre ellas a la ex fiscal Thelma Aldana, la única de la lista de aspirantes que promulgaba un discurso claro contra la corrupción y a favor de la continuidad de la Cicig. 

Giammattei tomó posesión en el Teatro "Miguel Ángel Asturias", con capacidad par alrededor de 2 mil personas. Como música de fondo, el mandatario electo pidió que sonara la canción "A mi manera", la versión en castellano de "Comme d'habitude". La canción versa sobre un hombre de avanzada edad, cercano a la muerte, que reflexiona sobre los logros de su vida. 

Giammattei comenzará a gobernar un país en el que los principales partidos políticos y los empresarios abandonaron la lucha contra la corrupción impulsada desde la ciudadanía, y que contó con la ayuda de la Comisión Internacional contra la Corrupción (Cicig) y el Ministerio Público. La Cicig trabajó durante 12 años desarticulando estructuras criminales en el Estado. Fue el presidente saliente Jimmy Morales quien decidió no renovar el mandato de la Cicig por dos años más, como se había comprometido. "Ahora quiero hablarles a los corruptos. Ellos saben quiénes son. Ellos, los que han sangrado al Estado guatemalteco a través de la corrupción. Hoy les digo, se acabó la fiesta del despilfarro. Este será el segundo objetivo de este Gobierno", dijo Giammattei, que estuvo a favor de la desmantelación de la Cicig realizada por su antecesorr. Su apuesta, ahora, queda en tela de juicio. El Congreso de Guatemala está dominado por los partidos que protagonizaron una lucha frontal contra la Cicig, precisamente porque sus principales dirigentes fueron señalados por investigaciones de corrupción. Entre estos el de su rival, la exprimera dama ahora procesada por corrupción. 

En su toma de posesión, Giammattei también cambió una tradición que venía ocurriendo desde 2007, cuando el entonces presidente electo Álvaro Colom decidió cambiar el documento sobre el cual juramentan en el cargo los presidentes electos. Colom decidió sustituir la Biblia por un ejemplar de la Constitución guatemalteca. 13 años después, el nuevo presidente decidió volver a la Biblia para tomar posesión del cargo. 

Los estudiantes de la Universidad San Carlos de Guatemala bloquearon durante más de dos horas el acceso al hotel donde se ralizaría la juramentación de Jimmy Morales como diputado del Paralamento Centroamericano, el 14 de enero de 2020. Foto: Carlos Barrera
 
Los estudiantes de la Universidad San Carlos de Guatemala bloquearon durante más de dos horas el acceso al hotel donde se ralizaría la juramentación de Jimmy Morales como diputado del Paralamento Centroamericano, el 14 de enero de 2020. Foto: Carlos Barrera

Una juramentación opacada por la sombra de Jimmy Morales

Desde la mañana, decenas de protestantes se parapetaron frente a las instalaciones del Parlacen, en la zona 5 de la ciudad. Conforme fue pasando el día, los protestantes crecían el número y alcanzaron una cantidad de 200 personas cuando Giammattei ya había sido juramentado como nuevo jefe del Ejecutivo, a eso de las 7 de la noche. Lo que pretendían era bloquear la entrada al edificio para que los diputados no pudieran sesionar y así tampoco tomar juramento de los nuevos legisladores centroamericanos, entre ellos Jimmy Morales y su segundo al mando, el ex vicepresidente Jafeth Cabrera, quienes por ley al dejar el Gobierno tienen derecho al fuero parlamentario.

En la Guatemala que se propició la llamada "primavera chapina" contra la corrupción, cuyo principal logro fue la dimisión del expresidente Otto Pérez Molina, Morales es visto como el artífice que utilizó la clase política coludida o involucrada en casos de corrupción (y la clase empresarial) para desmantelar la Cicig y los avances en la democratización y la transparencia. Con la Cicig fuera y el Ministerio Público opacado, los casos de corrupción impulsados por esa dupla, entre los que se incluyen casos contra Morales y algunos de sus familiares, están en ciernes. Por lo pronto, el expresidente ahora ya goza de la inmunidad que le da el Parlacen. 

La Policía se mantuvo vigilante desde la mañana en pequeños pelotones, pero fue a eso de las 5 de la tarde que la presencia policial fue creciendo en los alrededores del Parlacen. A esa hora, antimotines y más agentes llegaron a rodear las instalaciones del edificio sin que se registraran mayores percances.

A las 9 de la noche, cuando se supo que los diputados del Parlacen no sesionarían en su sede sino que se trasladarían a un hotel para sesionar, los manifestantes se trasladaron a impedir que los diputados entraran. Lograron su cometido, hasta que la Policía y los antimotines también crecieron en número e hicieron una valla humana para que el expresidente Morales pudiera entrar a ser juramentado.

El descontento con el presidente Morales fue más notorio en la capital gracias a las protestas de las organizaciones sociales y los colectivos. En el resto del país, la Procuraduría de Derechos Humanos no tenía reportes de incidentes o protestas, según dijo un vocero a El Faro.