El Faro http://elfaro.net Periodismo independiente y audaz de El Salvador y Centroamerica con noticias, reportajes, investigac es Copyright 2018, El Faro Tue, 23 Oct 2018 23:12:48 +0100 El Faro “Es complicidad de los dos bandos ignorar las denuncias de la guerra” http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030429.jpeg http://elfaro.net/es/201810/ef_radio/22602/“Es-complicidad-de-los-dos-bandos-ignorar-las-denuncias-de-la-guerra”.htm Hablamos con Armando Durán, el primer denunciante por un crimen de guerra tras la abolición de la ley de Amnistía, en 2016. Dos años después de interponer su denuncia, la Fiscalía ordenó la captura de un exguerrillero que custodiaba y brindaba seguridad a Durán mientras este estaba en cautiverio. El acusado, en aquella época, era un adolescente. Durán está insatisfecho con la acusación. "El detenido participó en el secuestro porque fue ordenado que me mantuviera en cautiverio. Mi denuncia es contra los autores intelectuales: la comandancia general", dijo Durán el 18 de octubre 2018. "Los políticos quieren manejar siempre ese esquema de impunidad", dijo Durán, quien asegura haber buscado a los diputados de Arena, Mauricio Vargas y Mauricio Linares para buscar apoyo en su caso, pero no lo encontró. "Yo creo que es complicidad de los dos bandos ignorar las denuncias de casos de la guerra", concluye Durán. EF Radio Mon, 22 Oct 2018 18:16:05 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_radio/22602/“Es-complicidad-de-los-dos-bandos-ignorar-las-denuncias-de-la-guerra”.htm La imparable caravana que asusta a Trump Fred Ramos http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030424.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22601/La-imparable-caravana-que-asusta-a-Trump.htm Este es el relato fotográfico de la travesía de la avalancha migrante en su paso por la frontera mexicana. Miles de migrantes hondureños burlaron a las autoridades mexicanas cruzando la frontera sin documentación, ante la mirada de los policías federales. Esta romería de centroamericanos ha provocado un conflicto diplomático entre los países centroamericanos, México y Estados Unidos, luego de que el mandatario estadounidense amenazara a los presidentes de Honduras, El Salvador y Guatemala con cortar de manera inmediata cualquier ayuda financiera si no detenían la marcha de migrantes. La amenaza de Trump sigue en pie, la marcha de los migrantes también. EF Foto Mon, 22 Oct 2018 14:07:46 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22601/La-imparable-caravana-que-asusta-a-Trump.htm El portón mexicano no pudo con la avalancha migrante http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030389.jpg http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22600/El-portón-mexicano-no-pudo-con-la-avalancha-migrante.htm La ya célebre caravana de migrantes ha conseguido superar las puertas cerradas de México y descansa en Tapachula, Chiapas. Del lado mexicano, la multitud no ha hecho más que crecer y avanza en un solo bloque de miles y miles de hondureños, acompañados de algunos salvadoreños, nicaragüenses y guatemaltecos. Los migrantes que decidieron respetar las normas y pasar por la frontera, esperan pacientes en el puente fronterizo a que las autoridades migratorias mexicanas procesen sus solicitudes de asilo. Domingo 21 de octubre. La enorme romería de migrantes centroamericanos camina ya como un torrente por las carreteras de Chiapas, comiendo kilómetros a buen ritmo.

Durante los dos días anteriores se había convertido en estampida para abrirse paso por las aduanas guatemaltecas, se apoderó del puente que atraviesa el río Suchiate, frontera natural con México, y parecía haber quedado atascada ante la frontera mexicana. La mañana del sábado 20 de octubre, la multitudinaria masa humana -que abarcaba más de un kilómetro de asfalto- estaba a punto de implosionar debido a su propio caos interno. Se había estrellado contra el portón de la frontera mexicana y se enfrentaba a varios contingentes de antimotines de la Policía Federal y a la parsimonia de funcionarios de migración, armados de burocracia hasta los dientes.

Miles de migrantes centroamericanos caminan sobre la carretra que conduce de Ciudad de Hidalgo a Tapachula, México, el 21 de octubre de 2018. Foto: Pedro Pardo / AFP 
 
Miles de migrantes centroamericanos caminan sobre la carretra que conduce de Ciudad de Hidalgo a Tapachula, México, el 21 de octubre de 2018. Foto: Pedro Pardo / AFP 

Pero, a lo largo del día, aquella enorme criatura colectiva fue adelgazando, desmembrándose por instinto y haciendo un acto de prestidigitación: si en la mañana aquel puente fronterizo era un atestado campo de refugiados, con el paso de las horas, comenzaron a aparecer espacios vacíos. Cientos se esfumaron sin que su huída fuera detectable. Simplemente había menos personas.

Durante todo el día, los migrantes hicieron lo que han venido haciendo durante décadas: atravesar el río Suchiate en balsas hechas con neumáticos. Algunos -cientos- se arrojaron del puente, unos diez metros de caída, desesperados por el calor y la inmovilidad. Otros acudieron a unos embarcaderos nada clandestinos que trabajan desde hace años transportando de una orilla a otra todo tipo de mercancías, migrantes incluidos. Los balseros están agremiados, tienen su propio estacionamiento de balsas -a las que llaman "cámaras"- y realizan viajes siguiendo un estricto orden. Tienen un precio regulado de 10 quetzales por persona (1.30 dólares) y movilizan a indocumentados bajo la tolerancia o la indiferencia de la policía.

A las cuatro de la tarde, cuando la potencia del sol todavía asustaba en la frontera guatemalteca de Tecún Umán, miles -miles- se habían apoderado ya del parque central de Ciudad Hidalgo, el municipio mexicano fronterizo con Tecún Umán. Los mexicanos los recibieron con comida y agua, a modo de  bienvenida para la famosa caravana invencible, que ya se ha convertido en noticia mundial.

Un conjunto musical -con timbales, guitarrón y marimba- les obsequió un concierto, y la multitud se arrancó a bailar. Era una fiesta, y la alegría alcanzó incluso para acordarse de aquellos que se derretían sobre el puente en Guatemala y para llevar su ánimo de victoria hasta ellos. 

Cuando el día terminaba y una brisa ligera aliviaba el vaho sobre el puente, la ribera mexicana del río Suchiate se llenó de migrantes armados de un megáfono, con el que invitaron a  sus compatriotas a dejar de esperar la bienvenida oficial mexicana, y les retaron para que entraran en Chiapas sin permiso de nadie. Les cantaron a gritos el himno nacional hondureño, les pidieron a coro: "¡vénganse, vénganse!"; reventaron petardos y se burlaron del gobierno mexicano, con sus agentes acorazados como samuráis, con su portón de rejas gordas y blancas, con sus trámites, con su política internacional, con su frontera cerrada.

Ya no temían, ya no esperaban. Volvían a ser la avalancha imparable que alguna vez estuvo enjaulada sobre el puente. Gritaron cuanto quisieron. No eran migrantes huidizos escapando de las acechanzas de la migra. Ellos se anunciaban a gritos:

"¡Aquí estamos

y no nos vamos

y si nos echan

nos regresamos!"

Advirtieron, a quien quisiera escuchar, que partirían al día siguiente a las siete de la mañana, desde el parque central de Ciudad Hidalgo, para internarse en México. Entre aquellos que todavía habitaban el puente, esperando que la frontera mexicana los procesara legalmente, flotó el fantasma de la duda, de la incertidumbre, y aquel río ensanchado por las lluvias se convirtió en una tentación.

Centroamericanos reunidos en el parque central de Ciudad Hidalgo, México, el 21 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos
 
Centroamericanos reunidos en el parque central de Ciudad Hidalgo, México, el 21 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos

Cuando llegó la noche del sábado 20 quedaba apenas una mínima fracción de la caravana. En las vías de tren que atraviesan el puente -donde un día antes se había montado un alargado campamento de toldos y tiendas de campaña improvisadas- no quedaban más que  algunos pocas personas enroscadas en sábanas. Unas buenas samaritanas guatemaltecas intentaban que alguien se interesara en los panes y las ollas de café que habían llegado a obsequiar. Apenas un día antes, la comida se esfumaba en minutos, y era siempre insuficiente para aplacar el hambre de la caravana. La concentración ya no podía contarse en miles, sino en cientos.

El escenario se había transformado en cuestión de horas. El puente quedó poblado de familias, de mujeres que viajaban hasta con cuatro niños y de hombres que confiaron en las promesas del Instituto Nacional de Migración de México.

Una mujer vigilaba el sueño de sus tres hijos, de cuatro, ocho y diez años, que dormían sobre el asfalto del puente bajo la luna fronteriza. Ella miraba al Suchiate con desconfianza y explicó que decidió quedarse en el puente a la espera de un milagro: "Dios le va a ablandar el corazón a Donald Trump, porque él también es padre y sabe que uno siempre quiere darle un mejor futuro a sus hijos. Él tiene el corazón muy duro porque quizá nunca sufrió de cipote, pero Dios se lo va a ablandar".

Dicen que dicen

La información es un bien escaso en medio de esta romería.  Mientras miles dormían en el parque central de Ciudad Hidalgo, en México, y cientos descansaban sobre el puente de Tecún Umán, un nutrido grupo de personas hacía cola para subir a autobuses militares guatemaltecos y ser transportado -de forma voluntaria- de regreso al país que los expulsó.

Al menos cuatro autobuses colmados de gente salieron a lo largo de la noche. Las autoridades guatemaltecas repartían platos plásticos con una cena de macarrones y frijoles, y ellos esperaban pacientes la llegada del siguiente bus.

Uno hombre dijo saber que una barca se había hundido en el río Suchiate y que todos sus pasajeros -niños sobre todo- se habían ahogado. Otro dijo que a las personas que permanecieran en el puente las iban a deportar a Honduras y que, una vez ahí, las meterían a la cárcel por haber hecho tanto "relajo". Todo, desde luego, era mentira. La multitud ya no estaba ante el portón, había entrado.

Nadie puede explicar con claridad cómo es que "sabe" esas cosas. Pero cuando les cuento que la mayoría ya atravesó la frontera y que se adentrarán mañana por la mañana en México, uno de ellos abre los ojos como platos y se queda con el rostro congelado imaginando quién sabe qué futuros posibles,  hasta que otro lo despertó de su ensueño con un realista “bueno, la cosa es que de una manera u otra ya vamos de regreso para casa”, y clavó su mirada en la cena de macarrones con frijoles, sin dar siquiera un bocado.

Puente fronterizo que divide Guatemala y México, el 21 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos
 
Puente fronterizo que divide Guatemala y México, el 21 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos

La marcha al galope

Aunque había anunciado que partiría a las siete de la mañana del domingo, la caravana no esperó a nadie. A las cuatro y media de la madrugada, todavía con el fresco de esas horas benignas, la multitud levantó el campamento de la ciudad mexicana de Ciudad Hidalgo y alzó vuelo.

Cuando los periodistas aparecimos, confiados, para verlos echar a andar, en el parque solo quedaban los despojos de la noche anterior. Rastros de migrantes. Montones de ropa, vasos, platos, bolsas de agua, sandalias, zapatos sin par y un imposible etcétera formaban volcanes de basura que daban testimonio de que aquí hubo una multitud.

A las nueve de la mañana de este domingo 21 de octubre, la marcha había caminado ya casi 18 kilómetros y se había nutrido de otros migrantes que salieron de las sombras, del flujo normal, y se fundieron con la multitud. Al medio día, las imágenes de la marcha que se internaba en territorio mexicano era inalcanzable con la vista. Varios cientos de policías federales la rondaban, amenazantes. Helicópteros y aviones la sobrevolaban, pero la caravana no hacía más que engordar y apretar el paso.

Por la noche, llegaron a Tapachula, a 37 kilómetros de distancia del punto de partida.  Ni la frontera, ni el sol despiadado, ni las amenazas han podido parar esta avalancha.

La cola triste

Mientras la caravana de migrantes llenaba las carreteras del sur de México, unas 400 personas permanecían en el puente fronterizo, aferrándose a sus propias decisiones y buscando consuelo y confirmación en la duda colectiva.

José Antonio viaja con su hijo de siete años y varios vecinos de su barrio de San Pedro Sula.  Me repitieron que ellos quieren hacer las cosas legales, hacerlo todo bien y que esperarán en un puente que ya no poseen.

Los portones amarillos, que tres días atrás habían sido abiertos a empujones por una marea incontenible que entró triunfante al puente, ahora estaban cerrados y custodiados por policías guatemaltecos. Aunque todavía era posible salir y entrar al lado chapín,  aquel lugar cada vez se parece más a una jaula que a una gesta heroica. Los que ahí permanecían iban  teniendo cada vez más claro que su destino será decisión de otros y que han dejado de ser parte de la caravana. Que la dejaron ir.

Eva Fernández, quien fuera pre candidata a la presidencia por el mismo partido que Juan Orlando Hernández, actual mandatario hondureño, se convirtió –luego de mucho esfuerzo– en protagonista entre los desamparados que todavía quedan sobre el puente.

Se subió a un bordillo, bajo un sol sin madre, a predicar esperanzas y a ponerse como ejemplo de templanza: “A mí nadie me ha dado nada para estar aquí. Estoy porque amo a mi país… ¿o acaso alguno de ustedes me ha regalado siquiera una charamusca? Ya estoy harta”, gritaba, desde su doble nacionalidad hondureña y estadounidense, desde su sombrero azul de turista. “Juan Orlando Hernández espera que el sol los desespere, para decirle a Trump que él los regresó, pero yo le digo a Trump que si nos odia tanto buscaremos el apoyo de Canadá… ¿Quieren que toquemos las puertas de Canadá?'', preguntaba a una multitud a la que se le acaban las opciones, y aquella gente cansada, con las esperanzas aferrándose a promesas que nunca ven llegar, gritaba lo poco que le quedaba por gritar: “¡Sí, sí, Canadá, Canadá, Canadá!”.

Luego, ella sacó su teléfono celular y se grabó a sí misma dando una arenga, y pidió a la multitud que gritaran “Canadá”, y prometió hacer llegar el video a los congresistas canadienses.

Una mujer mayor atestiguaba aquello al margen del gentío. A ella, los pandilleros le pidieron una extorsión que no pudo pagar, y le dieron de plazo una hora para largarse de su mundo. Ahora espera a que las autoridades mexicanas se apiaden de su historia y la conviertan en una refugiada oficial.

Mientras en el puente se barajan las últimas esperanzas, muchos siguen subiendo a balsas de neumático para atravesar el Suchiate con la esperanza de alcanzar a la caravana.

 

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Centroamérica Mon, 22 Oct 2018 02:05:47 +0100 http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22600/El-portón-mexicano-no-pudo-con-la-avalancha-migrante.htm
Los perros ladran, la caravana pasa - Por Sebastián Escalón http://elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://elfaro.net/es/201810/360grados/22598/Los-perros-ladran-la-caravana-pasa---Por-Sebastián-Escalón.htm 360 grados Sun, 21 Oct 2018 00:44:48 +0100 http://elfaro.net/es/201810/360grados/22598/Los-perros-ladran-la-caravana-pasa---Por-Sebastián-Escalón.htm Las conversaciones privadas del fiscal Martínez con Funes, Rais, Herbert Saca y Nayib Bukele Gabriela Cáceres, Nelson Rauda, Jimmy Alvarado | Gráficos: Daniel Reyes http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030379.jpg http://elfaro.net/es/201810/el_salvador/22593/Las-conversaciones-privadas-del-fiscal-Martínez-con-Funes-Rais-Herbert-Saca-y-Nayib-Bukele.htm El Faro tuvo acceso a mensajes privados que narran una amistad entre Luis Martínez y el expresidente Funes y aportan indicios que sugieren una confabulación para procesar al expresidente Francisco Flores. Enrique Rais sostuvo reuniones secretas con FMLN, Arena, Gana y PCN para asegurar la reelección de Martínez. Los mensajes sugieren un chantaje político y es Rais quien da una directriz: “Tendremos que tirar a los leones a Nayib!!! Da la orden”. Bukele se molestó por el caso “troll center” y, para intentar calmarlo, el exfiscal buscó a Herbert Saca. Conversaciones por mensajes de texto del exfiscal general Luis Martínez (2012-2015) revelan cómo dirigentes políticos acudían a él para intentar manipular la Fiscalía General de la República (FGR) a su favor, o para que actuara en contra de adversarios. Martínez aparece dibujado como un fiscal cómplice que brindaba información de las investigaciones contra funcionarios o exfuncionarios, pero también como un personaje capaz de utilizar a la institución para chantajear a los partidos a cambio de una reelección que estuvo a punto de lograr en diciembre de 2015.

En primera línea de esas conversaciones aparece el expresidente Mauricio Funes, quien nueves meses después de haber salido del cargo llamaba “amigo” al exfiscal, lo invitaba a “echarse los tragos” en reuniones con el expresidente Saca y a hacer prácticas de tiro. Los mensajes plantean una relación de amistad que se forjó desde cuando Funes dirigía el Ejecutivo, lo cual sugiere una relación que se alejaba de la independencia que la Constitución ordena a la Fiscalía.

En una de las conversaciones, fechada el 2 de febrero de 2015, Funes dice a Martínez que en una entrevista televisiva habló del “ROS” (Reporte de Operaciones Sospechosas) que dio pie a la investigación contra el expresidente Francisco Flores por el desvío de 10 millones de dólares donados por Taiwán a El Salvador.

“Me referí al tema del ROS y la investigación contra Flores. Mi actitud fue de total respeto al profesionalismo e independencia de la Fiscalía”, escribió a Martínez. Aunque Flores confesó en la Asamblea Legislativa que ese dinero lo entregó a “los destinatarios”, El Faro reveló que los fondos se usaron para la campaña presidencial de Arena en 2004. Flores falleció en 2016, en la víspera de un juicio por corrupción. Funes fue el primero de hablar públicamente del ROS, a finales de 2013, en su programa de radio Conversando con el presidente. Para muchos funcionarios, aquello se trató de una filtración de información de un proceso abierto, y en el debate público una de las exigencias al fiscal era que investigara cómo aquello llegó a manos del expresidente. Sin embargo, los mensajes privados entre Funes y Martínez revelan que ambos hablaban con total naturalidad de la divulgación pública de aquel documento.

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Negociaciones secretas y chantajes

El Faro tuvo acceso a las transcripciones de 455 mensajes de texto presentados por la Fiscalía en el juzgado Octavo de Instrucción de San Salvador. En agosto de 2016, cuando Martínez fue detenido como parte de una trama de venta de justicia en la que está involucrado Rais, agentes policiales le incautaron un teléfono Samsung Galaxy S5. La División Élite contra el Crimen Organizado (DECO) de la Policía Nacional Civil (PNC) analizó ese aparato y encontró 9,836 contactos, 11,611 mensajes de texto y 148 conversaciones en redes sociales: Blackberry Messenger, Twitter y Whatsapp. “Se encontraron varias conversaciones relacionadas a política, negociaciones y otras que pudieran ser relevantes en la investigación de otros casos”, escribió la Policía en su informe.

Este periódico confirmó que cuatro de los números telefónicos que aparecen en el informe son los números de contacto de tres de los interlocutores vinculados a Martínez por la FGR y la PNC. Además, seis fuentes validaron la veracidad de los mensajes: tres emisores de los mensajes de texto confirmaron su autenticidad, entre ellos el expresidente Funes. Otras tres fuentes mencionadas en los intercambios confirman que ocurrieron los eventos consignados en los chats.

Extracto del informe presentado por la Fiscalía al juzgado Octavo de Instrucción de San Salvador. 
 
Extracto del informe presentado por la Fiscalía al juzgado Octavo de Instrucción de San Salvador. 

En las conversaciones se detallan negociaciones secretas del empresario Enrique Rais, actualmente prófugo de la justicia. La Policía y la Fiscalía lo identifican en los documentos como “Duke”. Rais se reunía con dirigentes de los partidos FMLN, Arena, Gana y PCN para buscar la reelección de Martínez. Por las fechas en que sitúa las reuniones, y las acciones que luego emprendieron diputados y dirigentes de esos partidos, los mensajes abonan para entender los entresijos que llevaron a la Asamblea Legislativa a plantearse la continuidad de Martínez en el cargo. En diciembre de 2015, El Faro ya había revelado que tanto en Arena como el FMLN existía una fuerte presión para lograr esa votación que dividió a las dos bancadas.

Destaca en los mensajes, además, la planificación de un chantaje. El 9 de diciembre de 2015, cuando Rais y Martínez descubrieron que el FMLN se estaba echando para atrás, Rais sugirió que tendrían que “tirar a los leones a Nayib!!!”.

No queda claro en las conversaciones a qué se refieren con esa cita pero, un mes antes, el exacalde y el exfiscal habían tenido un intercambio de mensajes por el caso “troll center”. Bukele había apelado a la amistad con Martínez para preguntarle por esa investigación, para desvincularse del caso y para sugerirle que detrás había una motivación política. La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy vinculaban al entonces alcalde con una empresa de programadores digitales. Según la acusación, esta empresa creó páginas falsas (con logos de LPG y EDH) para afectar la credibilidad de ambos medios. Las capturas contra los implicados y contra la agencia Búnker se habían realizado la tarde del 11 de noviembre. Bukele escribió horas más tarde, a las 00:26 minutos de la madrugada del 12 de noviembre.

“Me impresionó el despliegue de fuerza contra el supuesto ‘troll center’ con el que me quieren vincular algunos medios. Entiendo que somos amigos y esperaría que no fuera algo que viniera de arriba tratando de buscar algo contra este servidor. Parecería extraño tanto despliegue de recursos de la fiscalía para atrapar un supuesto delito de ‘uso de distintivos comerciales’”, escribió Bukele.

Martínez fingió que desconocía sobre lo que pasaba: “Hola. ¿Qué pasó?”. Bukele, sin embargo, insistió en que le hablaba sobre el tema del registro de la agencia de publicidad. Martínez contestó: “LPG denunció y cayó un bicho (ese día fue capturado el programador Andrés Ortíz Lara)”. Bukele contestó: “Al bicho (Ortíz Lara) no lo conozco y pues que siga su proceso como debe de ser. Lo que no es justo es que nos vinculen nosotros por ser clientes de quien los contrató a ellos en algo totalmente diferente (así como varias otras empresas)”.

En el expediente, la Policía y la Fiscalía consignan que el interlocutor detrás del número 76082793 era Nayib Bukele. Y, además, relacionan ese número con el caso por el que se quejaba el entonces alcalde: “Caso Troll Center 76082793 Nayib Bukele”. En la investigación de ese otro caso, la Fiscalía encontró ese mismo número entre los contactos de uno de los acusados: José Carlos Navarro, un tuitero conocido en redes sociales como “Payaso sin gracia”. Según la Fiscalía, Navarro ordenó la “clonación” del sitio web de La Prensa Gráfica y seguía instrucciones de un contacto en su celular identificado como “Nayib Bukele”. El Tribunal de Sentencia de Santa Tecla concluyó que la Fiscalía identificó un “Contacto N” que tenía responsabilidad en el caso, pero que nunca fue procesado. Ese número, según declaró Gabriel Trillos, gerente de redacción de LPG, fue uno de los números que Bukele le había dado como contacto.

Según la Fiscalía, el número estaba registrado en la compañía Claro a nombre de Alfredo Castro Aldana y fue activado el 1 de octubre de 2013. A mediados de 2015, concejales de Arena en la alcaldía capitalina exigieron al alcalde que explicara por qué dos de los acusados -el programador Ortiz Lara y el tuitero Navarro- habían participado de las reuniones del concejo capitalino antes de que saliera a la luz el caso. En esas fechas, Bukele confirmó que su comuna había contratado a la agencia Blue Marketing para que crearan una app para la comuna. “Blue Marketing” era el antiguo nombre de Búnker, la empresa allanada por la FGR.

Un mes más tarde, la Fiscalía tenía en el “troll center” uno de sus casos estrella en medio de las negociaciones por la reelección. A finales de diciembre, de una conversación del exfiscal con Herbert Saca Vides, operador político y primo del expresidente Antonio Saca, se desprende que el exalcalde Bukele se molestó y movió fichas en su contra. De hecho, el 21 de diciembre, Bukele dio una conferencia en la que advirtió que podía renunciar al FMLN si su partido votaba por la reelección de Martínez, a quien acusó, sin dar detalles, de haberlo amenazado.

A las 3:14 del 24 de diciembre, Martínez escribió a Saca Vides para pedirle que sirviera de enlace con Bukele, José Luis Merino y Erick Vega, un ahijado político del dirigente efelemenista y, según fuentes del partido, amigo de Bukele: “Dígale a Erick, a Ramiro y Nayib que dejen paranoia”, escribió Martínez. Aquella no sería la única vez que el fiscal buscaría a Saca Vides para hacer llegar un mensaje a Bukele.

Rais, el gran negociador

Luis Martínez se convirtió en fiscal general el 4 de diciembre de 2012 con mensajes que apuntaban a favor de la lucha contra la corrupción, el crimen organizado y el narcotráfico. Tres años más tarde, su gestión fue cuestionada por el abuso de poder, sus vínculos con el empresario Rais y la utilización de escuchas telefónicas para presionar a figuras públicas . Pese a ese prontuario, diputados del FMLN, Arena y Gana lo respaldaron en público y apoyaron su reelección. Quien se encargaba de conseguir todos esos respaldos era Rais, un personaje que se perfila como un empresario con poder de influencia en todos los partidos. Martínez también hacía lobby, pero su fuerte era promover causas penales para ganar notoriedad o para presionar.

En medio del cabildeo por la reelección, Rais, Martínez y Ramiro demostraron una preocupación en torno a la designación de un fiscal adjunto. En la elección del fiscal suele ocurrir con frecuencia que ante la falta de consenso entre los partidos, la Fiscalía pasa a ser administrada por un fiscal adjunto con cargo de fiscal general interino. En un mensaje enviado por Rais el jueves 24 de septiembre, el empresario cita a Martínez a una reunión urgente. “Ramiro pider urgente reunion los 3 tu el y yo”, escribió a las 3:17 p.m. “Hay que llegar planificado quiere tocar maqana (sic) tema adjunto !!!” no caer en trampa !!! partida de Ajedrez complicado”. Un mes más tarde, Martínez colocaría en ese puesto a su asistente y amigo, Edgar Márquez. Gracias a un mensaje que enviaría Martínez el 24 de diciembre a Herbert Saca, se infiere que ni el exfiscal ni Rais querían perder el control de la FGR mientras se definía una posible reelección, y por ello el nombramiento de Márquez era clave.

Para el 2 de octubre de 2015, Luis Martínez estaba en campaña y buscó a Roberto Lorenzana, que para esas fechas era secretario técnico de la Presidencia, y a Manuel Melgar, secretario privado de Sánchez Cerén. Ambos son miembros del colectivo, el grupo de seis excomandantes que dirigen al FMLN . A las 10:06 de la mañana, Rais preguntó a Martínez “como te fue? en Capres?”. Capres es Casa Presidencial. La respuesta de Martínez no deja lugar a dudas: “me fue bien anoche con Manuel y Lorenzana”. Rais estaba complacido: “que buena noticia”, le dijo. Martínez replicó: “hay que seguir con esfuerzo no confiarnos”.

Lorenzana dijo a El Faro que sí recuerda “unas reuniones (con Luis Martínez), pero eran por el caso Cel-Enel. Recuerde que el fiscal general es el responsable de representar al Estado ante instancias internacionales". Sin embargo, Lorenzana negó que trataran el tema de la reelección. “No, yo no puedo andar prometiendo votos, ni era diputado en ese entonces”, dijo.

Manuel Melgar respondió que se reúne “con funcionarios de todos los partidos y de todas las instancias. ¿Cómo voy a recordar qué se trató en esa reunión exactamente?”. A la pregunta de si hablaron de la reelección del fiscal, Melgar contestó que “cuando un funcionario quiere reelección busca a todo mundo. Se reúne con diputados, con todo mundo. No recuerdo qué hablamos en ese momento, pero le puedo asegurar que todos se reúnen con distintas fracciones políticas y buscan los respaldos correspondientes”.

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El 6 de octubre de 2015, cuando faltaban 13 días para la primera sesión de entrevistas con los candidatos a fiscal, Rais movía más fichas. “Hoy me ratifico Ramiro 100 % el Frente contigo”, escribió en un mensaje a las 7:49 de la noche. Rais es amigo de José Luis Merino , otro miembro del colectivo, conocido en el partido por su seudónimo de guerra “Ramiro Vásquez”. En esa misma conversación, Rais añadió los apoyos de otros dos partidos políticos: “PCN 100% con tigo” y “Gana 500% super comprometido”. Según Rais, el plan también era apoyado por una “Norma G” del Frente y un “GG” de Gana.

Aunque el informe policial no lo dice, otros elementos en los mensajes, como las menciones de Gana y el FMLN sugieren que “Norma G” es Norma Guevara, para entonces jefa de fracción del FMLN. Su discurso en público también abona a esta posibilidad. Dos meses después del inicio de las discusiones en la Asamblea, el 2 de diciembre, la diputada Guevara dijo en una entrevista de Canal 12 que creía que Martínez había hecho un buen papel en la Fiscalía.

En Gana, las iniciales “GG” se corresponden con el nombre de Guillermo Gallegos, diputado y líder fundador del partido. Gallegos también respaldó en público a Martínez. “Coincidimos con un partido que el actual fiscal @luism_abogado debe encabezar la lista Candidatos a Fiscal General de la República”, escribió el 2 de diciembre. El Faro consultó a Gallegos, a través de uno de sus asesores, sobre el contenido de los mensajes en los que se le menciona. El diputado se limitó a responder que lo que se afirma en los mensajes “no es verdad”.

Pese a los apoyos públicos de Gallegos y Guevara, la reelección de Martínez comenzó a tambalear debido a las divisiones en las bancadas del FMLN y Arena. En el caso del FMLN, las diferencias se mantuvieron en privado, pero la información llegaba hasta oídos de Rais. En Arena, en cambio, la pelea se hizo frente al público.

El fiscal que “enfrenta políticos”

Mientras Rais y Martínez hacían lobby en los partidos, el exfiscal también se cuidaba la imagen. De los mensajes se desprende que tenía asesores que le ayudaban a posicionar su imagen –o protegerla- en la opinión pública. Entre Martínez y Rais existía el convencimiento de que la lucha por la reelección se hacía con cabildeos y con presencia mediática. El 21 de noviembre de 2015, Rais sugirió este mensaje para un campo pagado: “Por primera vez en la historia existe un fiscal independiente, no político, que enfrenta el delito y a los políticos (…)”.

La protección de la imagen de Martínez ya ocurría desde agosto de 2015. Porfirio Chica, un exasesor del ministro de Seguridad del gobierno de Antonio Saca, le escribió a las 9:38 a.m. del 2 de agosto: “lo alerto que q si dan la entrevista con Héctor Silva, además de los temas de coyuntura, le van a preguntar por un viaje de ud hizo a la boda de una hija de Enrique Rais”. Chica se refiere al periodista y fundador de la revista Factum, acusado por Rais por difamación en un caso aún abierto, pero en el que ya hubo un primer fallo favorable para el periodista. Según Chica, él intentó mediar el encuentro “solo que no recuerdo si era para la revista o para La Prensa Gráfica. Eso no sucedió porque no se concretizó. Uno de los dos canceló, si no me equivoco fue el exfiscal”, dijo a El Faro. Él explica que su trabajo fue una cortesía. “Las empresas de relaciones públicas por proceso hacen eso. Preparan al cliente, anticipan escenarios, prevén. Era una mera cortesía. Yo ya conocía al fiscal. Fuimos compañeros de trabajo en el ministerio del Interior. Es un proceso normal cuando estás intentando aplicar para que te contraten en las oficinas de relaciones públicas”, dijo.

Silva, sin embargo, aseguró a El Faro que no contactó a Porfirio Chica para entrevistar a Luis Martínez. “Nunca busqué a Porfirio para tramitar una entrevista con el exfiscal. Todas mis solicitudes fueron de manera directa a Martínez o a través de Roberto Avilés”, aseveró.

El 20 de noviembre, en otra alerta hecha por Martínez, el exfiscal y el empresario se quejan de Factum, que ese día había publicado un artículo que vinculaba a Rais con “Ramiro”, José Luis Merino, quien le servía como interlocutor con el gobierno de Mauricio Funes . En el artículo se relata cómo Martínez buscó al sobrino de Rais para lograr su elección en 2012. “Apareció Factum”, escribe Martínez a las 4:10 de la tarde. “y ahora con que sale ese hijito de P”, respondió Rais 20 minutos más tarde. “Contra los dos”, respondió Martínez. “si ya lo lei completo es un tema que tenemos que analizar con el austriaco a ver que hacemos”, escribió Rais a las 5:12. “Toparlo en USA”, sugiere Martínez minutos después. A las 6:10, Rais cierra la conversación: “demosle con todo en USA y Salvador”. Nueves meses más tarde, Rais demandó al periodista por difamación.

“Eso solo confirma el poder que tenía ese empresario para ocupar la Fiscalía como su despacho personal. Al punto que utilizaban ese poder para apartar periodistas o amenazar a periodistas que le eran incómodos. Eso que me cuentan lo considero como una amenaza que, efectivamente, se consumó cuando me demanda por los artículos que escribí acerca de él”, dijo Silva.

Exfiscal general, Luis Martínez.
 
Exfiscal general, Luis Martínez.

Tropieza la reelección

De regreso a la negociación política, el 2 de diciembre de 2015, el mismo día en que Guevara y Gallegos dieron su apoyo a Martínez, Arena comenzó a debatir sobre la elección del fiscal . Un día más tarde, el exdiputado Johnny Wright envió una advertencia en una sesión plenaria: “Estoy plenamente convencido de que quien vota por un corrupto es corrupto, y yo sí quiero verle la cara a cualquier colega mío que esté dispuesto a votar por Luis Martínez , porque implicaría que es cómplice de la corrupción en nuestro país”, dijo el jueves 3 de diciembre de 2015.

Cuatro días después, a la 1:09 pm, Rais envió un mensaje a Martínez para comentarle que en el PCN el apoyo seguía firme. "Kury y Memo se han movido, muy bien". Por el contexto de la conversación se entiende que ‘Memo’ es Manuel Rodríguez, el secretario general del PCN, y Ramón Orlando Kury es el secretario departamental de San Salvador, asesinado el 26 de abril de 2018. "Q buena noticia. Gracias por ese fuerte apoyo. Vamos pa delante. Esperemos que nos informen que decisión final toma Arena si es positiva hay que pedir voto para miércoles", contestó Martínez.

El nombre de Ramón Kury, antes de su asesinato, cobró relevancia cuando apareció vinculado en una votación de la Asamblea que, según la Fiscalía, buscaba beneficiar al empresario prófugo Enrique Rais. El 5 de enero de 2018, la Asamblea aprobó una reforma que establecía que grabaciones y transcripciones en poder de la Fiscalía debían destruirse si pasados seis meses después de obtenidas, no eran incorporadas en una acusación. Un voto clave de la elección fue el de la entonces diputada del PCN Cristina López. Cuando fue consultada por su voto, López dijo que solo seguía las instrucciones del director departamental del PCN, Ramón Kury, quien era amigo de Rais. El 1 de febrero de 2018, la Sala de lo Constitucional detuvo la aplicación de este decreto.

El sábado 20 de octubre de 2018, el secretario del PCN dijo a El Faro que desconocía “por qué motivo pudo haber aparecido nombres del PCN en esa conversación". Rodríguez confirmó que en las negociaciones por la reelección del fiscal Martínez “El Frente, estaba Gana, el PDC y había una fracción incluso de Arena que estaba hablando en bien del caso de Luis Martínez”, que siempre estuvo en una lista de “cinco elegibles”. Sobre las relaciones de Rais con el partido (dos empresas de Rais donaron entre 2014 y 2015, $236 mil al PCN: Pro-Nobis donó $120 mil y Mides $116 mil 97), Rodríguez evito hacer comentarios. Sobre el voto de Cristina López, el dirigente alude a una conducta individual de la exdiputada y descarta que haya sido una iniciativa del PCN. “No se aprobó exclusivamente con los votos del PCN. Todos los partidos políticos participaron”, dijo.

De regreso a 2015, al cabildeo por la reelección del fiscal, Rais y Martínez se quejaban de la división en Arena y apuntaban contra posibles culpables. A las 9:11 pm del 9 de diciembre, el exfiscal escribió: "Kriete Wright y Poma tienen como único propósito joderme a como de lugar en todo. Verán un rinoceronte esos hdp", escribió Martínez a Rais, quien respondió dos minutos después: "ya no somos su finca ni su hacienda los vamos a vencer! (...) Se creen dioses del Olimpo semejantes maricones aprovechados y verdaderos corruptos".

Esas familias y sus grupos empresariales (ingenios, aviación, hostelería, centros comerciales y bienes raíces) han sido de los principales financistas del partido Arena en los últimos años. En contraposición, otras dos familias, los Dueñas y Calleja (con sus empresas detrás: azúcar, comercio) estaban a favor de la reelección. Rais aseguró a Martínez, el 9 de diciembre, que el problema con Arena ya estaba resuelto. “El Coena definió que Luis Martínez sea el fiscal general”, escribió al exfiscal el 9 de diciembre de 2015.

A las 4:16 envió otro mensaje a Martínez: “me acaba de llamar GG y Ramiro están reunidos con Norma G ya paso la reunión Frente Arena y saliste super bien”. 40 minutos después, Rais le informó a Martínez que el tablero había cambiado: “acaban de terminar con Frente han decidido esperar que se enfrien las cosas (.) eso no es bueno (.) necesitaremos publicidad de la bestia”. El exfiscal contestó: “Q jodida ese juego es complicado”.

El 10 de diciembre, un día después de la reunión que Rais describió en sus mensajes, la postura de Norma Guevara había cambiado. “En nuestra preferencia no figura el nombre del exfiscal Luis Martínez”, dijo Guevara en la entrevista televisiva Frente a Frente .

Enrique Rais, tercero de derecha a izquierda, junto a José Luis Merino, uno de los tres principales dirigentes del FMLN y el expresidente de Honduras, Porfirio Lobo. Foto tomada en 2011, cuando Lobo todavía era presidente de Honduras. 
 
Enrique Rais, tercero de derecha a izquierda, junto a José Luis Merino, uno de los tres principales dirigentes del FMLN y el expresidente de Honduras, Porfirio Lobo. Foto tomada en 2011, cuando Lobo todavía era presidente de Honduras. 

Presión al Frente

Rais y Martínez tparecían tener claro cómo jugar la baraja en la mesa del Frente. A las 5:11 del 9 de diciembre de 2015, Rais escribió cuatro mensajes:

—tendre reunión con Ramiro mas tarde
—este muy pendiente porfavor
—hay que precionar duro durísimo
—yo se como

Martínez se dio por enterado con un simple “ok”. Rais ya se ha ufanado por el hecho de que en sus aviones ha viajado José Luis Merino y hasta el presidente Sánchez Cerén. En los mensajes, Rais menciona otras tres reuniones con Merino: el 25 de septiembre, el 1 y el 8 de octubre. Pero quería reforzar su posición de poder. A las 5:14 de la tarde envió este otro mensaje al fiscal: “bueno dejame a mí ser el malo predonare (sic) por el lado que a los del Frente les duele”.

Media hora más tarde, Rais informó a Martínez de una reunión: “Ya estoy con Ramiro”. El fiscal le contestó “saludeme al amigo. Big brother”. A las 6:26 de la tarde, Rais respondió al exfiscal: “te lo voy a comunicar”. Ese fue el último mensaje de ese día.

No queda claro cuál es el “lado que a los del Frente les duele” al que se refiere Rais, pero a las 11:13 del 10 de diciembre, el día siguiente, Rais envió estos mensajes a Martínez: “Tendremos que tirar a los leones a Nayib!!! Da la orden”. A ello, Martínez solo respondió: “tamos tranquilos”, antes de cambiar de tema.

Tras semanas de investigación fiscal y presión mediática en su contra por el caso troll center, Bukele convocó a una conferencia de prensa el 21 de diciembre. Ese día denunció, sin dar detalles, amenazas del fiscal Martínez. Tres días después, en lo que parecieran haber sido los últimos intentos por salvar la reelección, el exfiscal pidió ayuda a Herbert Saca para que hiciera llegar un mensaje a Bukele y a Ramiro: “Dígale a Erick, a Ramiro y Nayib que dejen paranoia”, escribió.

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En Arena, la diatriba también llegó hasta finales de diciembre. El Faro ya había confirmado a mediados de ese mes que detrás de la presión a favor de Martínez estaban el empresario azucarero Tomás Regalado y Francisco Calleja, dueño de la cadena de supermercados Súper Selectos y padre del candidato a la presidencia, Carlos Calleja.

El 13 de diciembre, Regalado reclamó al entonces presidente de Arena, Jorge Velado, por unas declaraciones que este había dado en una entrevista televisiva. Velado había dicho que Martínez lo había intentado sobornar. En aquellas fechas, El Faro recibió una copia de un correo electrónico que, según de dos dirigentes de Arena que hablaron con la condición del anonimato, había sido enviado por Regalado Dueñas. “Después de leer tus graves declaraciones (...) respecto a Luis Martinez, me convenzo mas que tu estas bueno para ir a vender garnachas y chatarra a las hueseras, en lugar de estar dirigiendo un partido político como Arena, lanzando acusaciones sin fundamento que dañan a personas honestas y al mismo partido”, decía el mensaje.

Un diputado de Arena, un diputado del FMLN y un técnico de la Asamblea Legislativa relataron a El Faro que entre el 21 y 22 de diciembre hubo la intención de convocar a una sesión plenaria para reelegir a Martínez. "Me dijeron y por eso yo estuve pendiente, pero cuando vi la conferencia de Nayib entendí que no había acuerdo", comentó el diputado del FMLN el 27 de diciembre de ese año.

Los amigos de Luis Martínez

El 2 de febrero de 2015, el expresidente Funes invitó al entonces fiscal Luis Martínez a departir en una vivienda en Cumbres de Cuscatlán. Según un mensaje enviado a las 11:11 a.m., ellos no estarían solos. “Un amigo en común, el presidente Saca, quisiera también echarse los trago y compartir con nosotros”, escribió. Para esa fecha, Funes llevaba nueve meses fuera de la presidencia. El expresidente Antonio Saca, que había apostado –sin éxito- a una reelección en las elecciones de 2014, se dedicaba a sus radios y a la divulgación de “Reflexiones con Tony Saca”, unos monólogos distribuidos a través de sus estaciones y en redes sociales.

En las conversaciones entre el expresidente Funes y el fiscal, ambos denotan cercanía, amistad, camaradería. Una relación que aparentemente había sido forjada tiempo atrás. Funes le preguntó si había visto una entrevista que brindó al canal TVX dos días antes, el 30 de enero de 2015. Funes habló en ese programa sobre el “ROS”, el documento confidencial que nunca se supo cómo salió de la Fiscalía y terminó en manos de Funes. Cuando todavía era presidente, ese documento le permitió presionar a la Fiscalía de Martínez para que iniciara la investigación contra el expresidente Flores.

Ellias Antonio Saca y Mauricio Funes en una reunión por el traspaso de mando. 31 de marzo de 2009. AFP PHOTO/Jose Cabezas
 
Ellias Antonio Saca y Mauricio Funes en una reunión por el traspaso de mando. 31 de marzo de 2009. AFP PHOTO/Jose Cabezas

La relación entre Funes y Martínez se mantenía vigente cuando Funes escribió el 2 de febrero de 2015: “Buenos dias amigo Fiscal. Espero que haya visto la entrevista en TVX que le comente el viernes pasado. Es porque me referí al tema del ROS y la investigación contra Flores. Mi actitud fue de total respeto al profesionalismo e independencia de la Fiscalía”. El exmandatario hizo referencia al origen de la relación entre ambos: "Yo una vez establezco una relación de amistad no acostumbro a traicionar”.

Dos años después del destape del ROS, el Funes que se dirige a Martínez dista mucho del expresidente que lo cuestionaba en público. “El reporte de operación sospechosa entró el 23 de septiembre (de 2013), aun cuando las investigaciones se referían a octubre de 2003 y abril de 2004 (…) Esto lo debería de venir a explicar el Fiscal General y no estarle haciendo yo el trabajo”, decía Funes en 2013. En febrero de 2015, el mensaje privado de Funes a Martínez tenía otro tono: “A ud lo considero mi amigo y por tanto no encontrara en esta relación ni dolo y mucho menos mala fe”.

En la conversación en la que recordaron el ROS de Flores, Funes se despidió del fiscal recordándole la invitación a la que sumaría el expresidente Saca. "Que pase feliz día y recuerde que estamos para las 6 en Cumbres". A las 9:40 am, Martínez contestó. "Confirmado Presidente. A la Carga!!". La frase “a la carga” es característica de Martínez, la usaba también frecuentemente en su cuenta personal de Twitter , y su origen está en un libro de autoayuda que el exfiscal estima como su guía personal: El Rinoceronte .

Un día después de la cita con Saca en “cumbres”, uno de los inmuebles que presuntamente Funes adquirió con parte del dinero desviado durante su administración , quedaron con Martínez para una práctica de tiro. Esa cercanía permitía a Funes pedirle ayuda con los casos en poder de la Fiscalía y que tenían que ver con su administración.

“Quisiera quizas mañana en el polígono que conversáramos un rato sobre el tema del Chaparral. Me preocupa que ese caso pueda afectar la imagen de mi gobierno. Gracias”, escribió Funes a las 8:49 a.m. del 3 de febrero de 2015. Al día siguiente, a las 3:08 pm, Funes confirmó la cita. "Voy camino al Polígono fiscal. Nos vemos ahí. Todo listo para la tirada". Martínez le respondió a las 3:19 pm: "voy en camino".

Funes heredó de la gestión de Antonio Saca la construcción de una presa hidroeléctrica en San Miguel, llamada El Chaparral. La Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) adjudicó un contrato de $219 millones a la empresa constructora italiana, Astaldi. Tras las lluvias de julio de 2010 (ya en el primer año del gobierno Funes), la empresa paralizó la obra. Reclamó que una montaña se movió, que la CEL no había brindado la mejor información para erigir la obra y amenazó con una demanda al Estado por daños. El gobierno Funes decidió negociar y terminó aceptando las condiciones de Astaldi: le entregó $108 millones ($84.5 millones por la obra realizada y $23.5 millones como una compensación extra). Es decir, durante su administración el Estado pagó millones por una presa que nunca se terminó. Según los mensajes, a Funes le preocupaba que ese caso “pueda afectar la imagen de mi gobierno”. En la gestión de Martínez, ese caso del que quería hablar “un rato” con el fiscal no prosperó. De hecho, el anuncio de reapertura en esa investigación fue dado tres años después, el 16 de octubre recién pasado. El actual fiscal, Douglas Meléndez, anunció que investigaban a Funes por comprar inmunidad en la gestión de Martínez en el caso de la presa y de la tregua. “Funes pagaba dádivas para que no se hiciera nada”, dijo Meléndez.

En la mañana del domingo 21 de octubre de 2018, a través de mensajes privados de la red social Twitter, Funes dijo a El Faro que siendo presidente no tuvo "ninguna relación de amistad" y "menos una relación basada en el soborno y en la entrega de dádivas" como asegura la Fiscalía. "Soy amigo del Exfiscal desde que dejé la presidencia y en tanto ex funcionario pude construir una relación de respeto mutuo una vez superado el capítulo de la publicación del ROS que incriminaba al expdte Flores y que nos había enfrentado". 

En la versión  del expresidente, la cita para platicar sobre el caso El Chaparral fue para "explicarle" a Martínez sus opiniones del caso, y sobre lo actuado por la junta directiva de la CEL en la finalización del contrato con Astaldi, porque  "El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica claramente estaban tergiversando todo el proceso con la intención de dañar la imagen de mi gobierno y de mi presidencia". 

"Le dije que no era cierto que CEl bajo mi gobierno canceló 108 millones, sino que solo el monto de la indemnización que rondaba los 28 millones por rompimiento unilateral del contrato que nos evitaría un arbitraje internacional. (...). Segundo, le comenté que el expresidente Saca estaba interesado en conversar con él, ya que el proyecto se había iniciado en su gestión", añadió.

Según Funes, esa cita y esa plática no le parecen "una conducta inapropiada porque yo no estaba siendo investigado". El expresidente descargó responsabilidad en la autoridades de la CEL. "Las responsabilidades sobre el caso El Chaparral terminan en la presidencia de la CEL y su junta directiva", dijo. 

Herbert Saca: enlace con Bukele

En las conversaciones con el exfiscal Martínez, queda claro que en la mente del exfiscal Martínez, Herbert Ernesto Saca Vides, un operador político de los expresidentes Antonio Saca y Mauricio Funes, tenía cercanía con Nayib Bukele, el actual candidato a la presidencia del partido Gana.

Es difícil definir en una sola palabra a qué se dedica Saca Vides. Su mayor referente es que fue asesor político de su primo, el expresidente Saca, quien en su momento lo calificó como “un excelente colaborador”. Miguel Ahues, uno de los diputados disidentes de Arena que fundó Gana, aseguró que él apadrinó el nacimiento de ese partido . Pero su currículum no solo se centra en la política, sino que también en negocios. Es un vendedor de autos de lujo que ha tenido clientes de la talla del expresidente Funes o del exdirector del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, Leonel Flores.

En las conversaciones privadas de Martínez se dibuja una relación entre Martínez y Saca Vides que databa, según un texto que un amigo le envió al exfiscal, desde febrero de 2015. El 4 de febrero, Ramón Iván García, un magistrado de cámara al que Martínez había convertido en fiscal especial para el caso CEL-ENEL, escribió: “Hermano: no se olvide tener presente mi solicitud de gestión para comprar un carro bueno, bonito y barato… sea donde HS o una agencia, siempre con amigos suyos”.

Saca Vides es propietario de la agencia de vehículos de lujo HS Imports, ubicada en el bulevar Constitución de la capital. En 2005, una camioneta a su nombre fue vinculada por la Policía y la Fiscalía a una red de narcotraficantes.

El 24 de diciembre de 2015, Martínez escribió a Saca Vides unos mensajes que aluden al centro de intervención telefónica donado a la FGR por Estados Unidos. Aunque ya no era fiscal, Martínez da a entender que mantenía el control de la FGR, para entonces dirigida por Edgar Márquez, su amigo, un exasistente que fue nombrado fiscal adjunto en el apogeo del cabildeo por la reelección. 

“Eso del centro de escuchas es una pendejada. Jamás hombre”, escribió Martínez. Saca Vides respondió: “Chivo, primo”. Al exfiscal general no le bastó esa respuesta. Continúo: “Allí está todo controlado. No se puede vulnerar. Además están los gringos. Que dejen de inventar y dañar por gusto. Yo soy lo que soy y no me parezco a nadie”. Saca Vides le contestó con: “Sí primo. Ya me deja tranquilo”.

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En el marco de esa conversación fue cuando el exfiscal aprovechó para pedir a Saca Vides que le sirviera de enlace con Bukele y José Luis Merino en lo que pareció ser uno de los últimos intentos para salvar los apoyos del FMLN para la reelección: “Dígale a Erick, Ramiro y Nayib que dejen de paranoia”.

El 8 de febrero de 2016, un mes después de que la reelección se había venido a pique, ( Douglas Meléndez fue elegido fiscal principios de enero de 2016 ), Martínez volvió a contactar a Saca para que intercediera por él ante Bukele. Del mensaje se desprende que el exalcalde seguía molesto por el caso troll center. “Calme a Nayib y a Alex Muyshodt sobre eso del troll center.Yo jamás quise ni nada contra nayib. Todo lo contrario siempre he respetado”.

“Alex” Muyshondt es Alejandro Muyshondt, un tuitero y experto en manejo de redes sociales cercano al exalcalde Bukele. Muyshondt dijo a El Faro que, en efecto, recibió ese mensaje que Martínez le envió a través de Saca. “Con el señor Saca y el fiscal Martínez tenemos unos amigos en común, entonces, a través de los amigos me hicieron llegar el mensaje”, dijo. “Martínez me pidió una reunión en 2016, antes de que lo arrestaran, para decirme que no tenía nada en contra mío y que lo del troll center no había sido él”, agregó.

*con reportes de Sergio Arauz

Nota de la Redacción: El Faro intentó obtener reacciones de la defensa de Martínez y Rais. El primero guarda prisión en el centro penal La Esperanza y el segundo es prófugo. Ambas partes respondieron que no emitirían comentarios porque dijeron desconocer la información de las conversaciones debido a lo voluminoso de los casos contra sus defendidos.

También se pidieron reacciones al expresidente Funes, al exalcalde Bukele y Herbert Saca. Funes respondió el domingo 21 de octubre. Sus declaraciones fueron agregadas al texto a las 6:00 de la tarde del mismo día. En un mensaje enviado también el domingo 21, el exalcalde Bukele no comentó sobre los mensajes ni respondió las preguntas que le envió este periódico. Bukele solo se quejó por cómo se le contactó y por el titular. Al cierre de esta nota no hubo respuesta de Herbert Saca. 

El Faro buscó además a los políticos que aparecen mencionados por Rais y Martínez. No se logró obtener una respuesta del líder de las empresas Alba, José Luis Merino (que en los mensajes es señalado como “Ramiro” del FMLN) ni de la diputada Norma Guevara. La asistente de Merino dijo en la tarde del 19 de octubre que le informaría de la solicitud cuando este saliera de una reunión delicada, pero ya no hubo respuesta. La diputada Norma Guevara no contestó las llamadas y mensajes de El Faro y la oficina de prensa del partido quedó de tramitar la solicitud.

El Faro también buscó a Erick Vega, ahijado de José Luis Merino, para tratar de entender por qué el fiscal Martínez buscó a Herbert Saca para hacerles llegar un mensaje a él, a Bukele y a Ramiro. Vega dijo que “habían muchos Ericks” en el país y que a Luis Martínez y a Herbert Saca solo los conocía como figuras públicas. Ramón Iván García, el amigo del fiscal que participó de la comisión especial que investigó el caso CEL-ENEL no atendió la llamada telefónica ni respondió los mensajes enviados por WhatsApp.

En las conversaciones a los que tuvo acceso El Faro no hay alusiones a reuniones con figuras de Arena, aunque Martínez llega a escribir que “los verdaderos areneros” están con ellos y Rais le informa que “el Coena” también.

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El Salvador Sat, 20 Oct 2018 23:51:18 +0100 http://elfaro.net/es/201810/el_salvador/22593/Las-conversaciones-privadas-del-fiscal-Martínez-con-Funes-Rais-Herbert-Saca-y-Nayib-Bukele.htm
La caravana de migrantes enfrenta su propio caos Texto Carlos Martínez / Foto Pedro Pardo (AFP) http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030383.jpg http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22597/La-caravana-de-migrantes-enfrenta-su-propio-caos.htm La caravana de migrantes hondureños, ahora nutrida también de guatemaltecos y nicaragüenses, se ha estancado en el puente fronterizo entre Guatemala y México. Entre ese campo de refugiados improvisado, reina ahora el caos. 20 de octubre de 2018. El puente que atraviesa el río Suchiate y que separa las fronteras entre Guatemala y México es el imperio del caos. Y del calor húmedo que derrite el ánimo y la voluntad y la paz.

La multitudinaria caravana de migrantes centroamericanos, que atravesó Guatemala para llegar a la frontera de Tecún Umán, ha convertido al puente fronterizo entre México y Guatemala en un campo de refugiados. Pero hoy, que tienen más de 24 horas de haberse apoderado del puente, los bríos y la enjundia colectiva comienza a asentarse y a dar paso al pandemonio.

Un pequeño grupo de migrantes centroamericanos cruza en una balsa hechiza el río Suchiate, la frontera entre Guatemala y México. Al fondo, centenares se agolpan en el puente, cerrado por las autoridades mexicanas. Foto Pedro Pardo (AFP).
 
Un pequeño grupo de migrantes centroamericanos cruza en una balsa hechiza el río Suchiate, la frontera entre Guatemala y México. Al fondo, centenares se agolpan en el puente, cerrado por las autoridades mexicanas. Foto Pedro Pardo (AFP).

Familias enteras han construido carpas para protegerse de la maldad inmisericorde del sol y dormitan con el sopor del medio día. La basura de cuatro mil o cinco mil, o siete mil personas —nadie lo sabe en realidad— se acumula por los rincones, forma promontorios malolientes, se unta o rueda, o moja el asfalto.

Unos voluntarios regalan comida —platos de arroz, huevo y frijoles— sobre un pick up rojo. Algunos hombres gritan rabiosos, alegando que la comida no alcanzará para todos y que deben tener prioridad las mujeres y los niños: son los hombres que viajan con sus mujeres y sus niños. Otros hombres hacen cola para recibir un plato de comida y alegan que el hambre no distingue. Y había un hombre que gritaba que las mujeres y los niños primero, mientras hacía cola para obtener comida.

Surgen profetas e iluminados que dan consejos sobre cualquier cosa a quien quiera escucharlos. Aseguran que el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, ha infiltrado la marcha con malandros, cuya misión es comportarse de la peor forma posible para desprestigiar la caravana. Dicen que Trump ha dicho..., dicen que "México" los dejará pasar si se portan bien o que los deportará o que no será capaz de aguantar la presión económica del bloqueo fronterizo.

Eva Fernández, una mujer que, en 2016, intentó disputar la candidatura presidencial por el Partido Nacional a Juan Orlando Hernández, se erigió como una líder súbita, porque apareció sobre el puente, justo en el portón metálico que marca el inicio de México, portando unos papelitos numerados del 1 al 40. Las autoridades de migración mexicana accedieron a atender a grupos de 40 personas para procesar su solicitud de refugio o de visa humanitaria y le entregaron a Eva Fernández los tiquetes. De pronto ella se convirtió en la persona más poderosa sobre el puente y la multitud la arrinconó contra el portón, suplicando a gritos, exigiendo —a gritos, también— uno de los 40 papelitos. Entonces ella estableció que los papelitos serían para las mujeres con niños. Y casi todas las mujeres mostraron a sus hijos. Entonces ella precisó que los papelitos serían para quien tuviera a los niños más pequeños y aparecieron, alzados en brazos, una cantidad enorme de bebés de semanas y meses. Algunas mujeres mostraron hasta tres. Eva Fernández pedía paciencia y entregaba algún tiquete a la mujer cuyo niño le parecía más pequeño, o más desnutrido o más lloroso. Cargó a una bebé con pamper y se filmó a sí misma con su teléfono enviando un mensaje humanista a favor de los migrantes. El calor era insoportable y el bosque de brazos alzados, de manos suplicantes, de pequeños bebés —como prueba de necesidad— fue creciendo y dejando a Eva Fernández sumida en la desesperación.

Un grupo de hombres cargan en brazos a una mujer que se ha desmayado y consiguen que las autoridades mexicanas les permitan llevarla hasta el otro lado del portón fronterizo, donde unos paramédicos la atienden. Los camilleros improvisados son obligados a regresar a su lado del puente.

Un grupo de hombres jóvenes arrancó una de las mallas metálicas que flanquean el puente y ofrecían sus servicios para bajar gente al río, donde una balsa hecha de neumáticos los trasladaría hacia territorio mexicano. Para ello improvisaron una especie de ascensor: una escalera atada a una cuerda. Muchos hombres sostenían la cuerda desde el puente y la bajaban a fuerza de brazos, con el cliente abordo, hasta llegar a las balsas. Bajaron a varias señoras, muchachas, hombres y niños con ese sistema. Los hombres aseguraban ser hondureños, aunque nadie en la caravana los había visto antes, y tenían un sospechoso acento mexicano. De pronto, otro grupo de hombres les estropeó el negocio a punta de empujones y amenazas. Llegaron con la malla metálica que había sido arrancada y la colocaron en su lugar, amenazando con golpizas a los coyotes, que no tuvieron más que huír, maldiciendo.

Se formaron también colas infinitas, de cientos de personas, para apuntarse en listas, escritas a mano en páginas de cuadernos, que registran nombre, número de hijos menores de edad y un número correlativo. Uno de los organizadores de estas listas aseguró que "el de migración" dijo que permitiría el paso de la caravana, una vez que la gente se apuntara en listas.

Un enjambre de periodistas apuntaba los ojos, o las cámaras o los micrófonos donde surgía una escena nueva o un bullicio, sin que supiéramos en realidad dónde ver, qué preguntar o a quién.

Otras personas decidieron patrullar el municipio guatemalteco de Ayutla, en busca de trabajo, o de aire, o de comida. Otros más aceptaron la invitación de las fuerzas armadas guatemaltecas, que pusieron a disposición de los migrantes varios camiones para desandar el camino, de regreso a la frontera con Honduras. Otros más siguen llegando al pueblo, sin saber el lío que se ha formado en el puente y otros más fraguan un plan para tomarse otro puente fronterizo con México y así presionar económicamente a ese país para que los deje pasar.

Siempre hay gritos. Siempre alguien está regañando a alguien, empujando a alguien o durmiendo.

Todo lo anterior ocurre a la vez.

El puente que sirve de escenario para la mayor parte de actividad lleva el nombre del doctor Rodolfo Robles, un médico guatemalteco que en 1915 descubrió una enfermedad que llegó a ser la segunda causa de ceguera en el mundo. Mide casi un kilómetro de largo y conecta —o separa— los municipios de Ayutla, en el departamento de San Marcos, Guatemala, del municipio de Ciudad Hidalgo, en el estado de Chiapas, México. Para una inmensa romería de Centroamericanos, la vida se ha detenido ahí.

Pensarlo antes

Un autobús militar, pintado de verde militar y custodiado por militares tiene todos sus asientos llenos de migrantes hondureños que se han cansado de caminar. Una madre y un hijo adolescente lloran en la primera butaca, ocultando el rostro y dándose consuelo mútuo. Están a punto de desandar una aventura de tres días y casi 500 kilómetros a través de Guatemala. El autobús va lleno de hondureños cabizbajos y derrotados. El portón metálico de México y la incertidumbre que reina en el puente han podido con ellos.

Solo esta mañana han partido 10 autobuses similares, con cerca de 400 personas —o eso dicen las autoridades migratorias guatemaltecas— que han decidido poner fin a su caminata. Los autobuses ofrecen llevar a los migrantes de regreso a la frontera de Agua Caliente, entre Guatemala y Honduras.

Tres hombres hondureños han venido a rendirse y esperan al próximo autobús. El mayor de ellos, un hombre rubio, con el rostro lleno de pecas, explica que ha sido suficiente, que ha visto a muchos niños sufriendo y que no tiene ninguna esperanza de que la caravana pueda continuar. Otro, mucho más joven, asegura que la única opción es lanzarse al río y entrar a México por un punto ciego, pero está convencido que los criminales mexicanos estarán al acecho y los atacarán. El tercero se arrepintió antes de subir al bus y ahora dice que no piensa irse.

—No los van a dejar pasar- dice el mayor.
—Déjelo, él va a aprender su propio escarmiento- dice el menor.
—Si ustedes ya no aguantan y quieren irse váyanse- replica, digno, el renuente.
—Vas a aparecer degollado en el Blog del Narco- le amenaza, cada vez más enojado, el menor.
—Sos una mierda- le dice el renuente, asustado y digno. —Si estás asustado vos subite al bus- contraataca.

En medio de la charla, los sorprende otro grupo de migrantes que ha venido a burlarse de los que se van. Acuerpan al único que ha decidido quedarse y el líder del grupo les pregunta a los otros dos: "¿Ustedes cómo pensaron que sería este camino? Por eso es que las cosas hay que pensarlas antes de salir, para no haber caminado y comido mierda durante tres días para nada".

Finalmente los dos hombres caminaron,dudosos, a inscribirse en la lista de los que regresan a su patria.

La América Central era una avalancha

Apenas ayer la caravana era invencible. Era un alud, una avalancha. Era un argumento incontestable. Durante tres días, una marcha de hondureños fue derrotando obstáculos, burlándose de la lluvia, del hambre y del frío y acumulándose en la frontera de Tecún Umán; alimentándose de nicaragüenses y de guatemaltecos que también quisieron convertirse en multitud.

Eran miles y miles. Eran incontables y habían dedicido abandonar su tierra y predicarla como un terreno yermo, sin esperanza, sin trabajo, sin nada. Llenaron los albergues del pueblo fronterizo, inundaron su parque, sus plazas y, cuando se sintieron muchos, decidieron avanzar, anunciando que a las 12 del medio día atravesarían el puente en dirección a México.

Por las carreteras seguían llegando, a pie, al interior de furgones de carga, sobre camiones, pick ups, como un torrente. Eran imparables. Llenaron las calles de Tecún Umán y los guatemaltecos los miraban con asombro, como quien ve un rayo. A las 12 en punto, aquella criatura inmensa, del tamaño de cuatro cuadras repletas, comenzó a moverse.

Cantaban el himno de su patria expulsora, soplaban ruidosas pitoretas, cargaban todo lo que poseían en la vida en una maleta. Les enseñaban a sus hijos a hacer historia.

Los portones amarillos de la aduana guatemalteca estaban cerrados y tras ellos un contingente de antimotines, con barricadas. Pero la América del Centro era un aluvión y los portones guatemaltecos cedieron ante la fuerza del monstruo. Las barricadas y los policías eran piedras en medio de un río. Los migrantes corrieron, gritaron, alzaron sus banderas y cantaron a coro el "sí se pudo" de los victoriosos. La frontera, esa enemiga, estaba aplastada.

"¡Adiós, Guatemala, gracias por todo", gritaban muchos, homenajeando a un país que se volcó a alimentarlos, a abrigarlos y darles techo. Durante días, los guatemaltecos no pararon —no han parado— de llevar comida, agua, medicinas, dinero a los albergues a lo largo del país.

Se despedían de un país antes de abandonarlo. Caminaron el puente y su kilómetro de longitud pensándose imparables y se enfrentaron a los portones blancos de México con los mismos bríos, con la misma enjundia con la que hicieron a un lado los portones amarillos de Guatemala.

Pero no contaron con algo: para el gobierno chapín, ellos eran indeseables, una papa caliente, un problema diplomático y estaba loco por dejarlos ir. Pero para el gobierno mexicano son ahora una amenaza, una futura papa caliente, un futuro problema diplomático y no estaban dispuestos a que sus portones se abrieran tan fácil.

Los primeros intentaron forzar la entrada y los portones cedieron, pero había unos 40 federales, con equipo antimotines, que no se apartarían. Las primeras bombas de humo fueron solo una advertencia. Se extinguieron abajo, en las aguas del río Suchiate, pero cuando entendieron que la masa no pararía, y cuando sintieron las primeras pedradas, dispararon las primeras bombas lacrimógenas hacia la caravana.

Se hizo la estampida, el repliegue peligroso. Una mujer con tres hijos, un bebé de semanas y otros dos menores de diez años, aulló horrorizada. Y en ese momento la marcha reparó en los cientos, muchos cientos, de niños que nutrían su paso. El ambiente tenía todas las fichas para acabar en tragedia, para que la multitud rompiera la malla metálica que flanquea el puente y se derramara hacia el río, llena de bebés y ancianos. Pero no, la multitud consiguió contenerse. En cambio, sobrevino la certeza de que la gesta que creían haber firmado, se les esfumaba en las manos. Y llegó la desesperación.

Los primeros muchachos saltaron al río —una caída de unos diez metros— y los siguieron otros, diez, veinte, treinta... mientras otros pedían paciencia, calma. Era el caos. El plan, el único plan, había fallado y la masa quedó atrapada en un puente. Aquello también era América Central.

Las gargantas más poderosas ordenaron a gritos una estrategia que se fue reproduciendo de boca en boca: los hombres debían sentarse y formar un pasillo para que las mujeres y los niños pasaran al frente de la concentración. Se hizo un desfile enorme de niñas, ancianas, madres que amamantaban a sus hijos, niños, niños, muchos, muchos, demasiados niños. Pero el portón mexicano no se movió.

Al cabo de unas horas se extendió una decisión oficial: México permitiría el ingreso -ordenado y pacífico- de grupos de personas que serían trasladadas en autobuses a estaciones migratorias donde se seguirían los procedimientos para solicitar una visa humanitaria o asilo. En resumen, México les propuso separarlos. La marcha rugió: "todos juntos, todos juntos". Para empeorar el asunto, las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) mexicano, llevaron unos autobuses que algunos en la marcha reconocieron como los vehículos en que fueron deportados en ocasiones anteriores. Hasta hoy, muchos migrantes están convencidos de que subirse a esos buses es sinónimo de ser deportados a Honduras. "¡No se suban, no se suban!", se convirtió en proclama.

Una mujer regresó del lado mexicano enfurecida: "Me dijeron que me iban a llevar y que me subiera a un bus. Les dije que yo iba para Estados Unidos, no para Honduras". Acto seguido, se subió a la malla metálica y se arrojó al río.

El día fue cayendo y el sol dio paso a la amenaza de lluvia. Lo que fuera una marcha imparable se convirtió en un campamento de refugiados. La noche tuvo la bondad de no llover.

Mientras escribo este artículo, otros cientos de migrantes siguen llegando a Tecún Umán y otros cientos han conseguido llegar hasta Ciudad Hidalgo, escabulléndose por su cuenta. La avalancha centroamericana —al menos una parte de ella— todavía sueña con ser imparable.

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Centroamérica Sat, 20 Oct 2018 17:57:15 +0100 http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22597/La-caravana-de-migrantes-enfrenta-su-propio-caos.htm
Centroamericanos, “bienvenidos a México” Fred Ramos http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030377.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22596/Centroamericanos-“bienvenidos-a-México”.htm Al menos unas 4 000 personas permanecen varadas en el puente que sirve de frontera entre Guatemala y México al final de este viernes 19 de octubre, intentando continuar su romería hasta los Estados Unidos o México. A las 12 del mediodía de este viernes, la multitud derribó el portón de la aduana guatemalteca de Tecún Umán para intentar cruzar la frontera mexicana, La Policía Federal mexicana impidió que atravesaran el portón que conduce a Ciudad Hidalgo, municipio fronterizo con Guatemala. Cuando la multitud intentó vencer los portones aduanales fueron disuadidos con gas lacrimógeno. Una caravana formada en su gran mayoría por hondureños, y acompañada por unos pocos ciudadanos guatemaltecos y nicaragüenses, permanecieron el resto del día exigiendo a las autoridades mexicanas que se les permitiera el libre tránsito hacia los Estados Unidos. El Instituto Nacional de Migración (INM) de México les ofreció transportarlos en autobuses hacia estaciones migratorias donde deberían seguir los requisitos formales para solicitar asilo o visas humanitarias, lo que implica hasta 90 días de espera en centros migratorios estatales. La mayoría se negó a abordar los autobuses bajo la creencia de que serían deportados. La desesperación llevó a varias decenas a saltar desde el puente migratorio al río Suchiate, que divide esa frontera, con la intención de ingresar a México por puntos ciegos. Miles planean acampar sobre el puente como medida de presión para que México les permita continuar su marcha como un solo bloque. Entre la multitud hay cientos de niños menores, algunos aún bebés. En la fotografía, un padre corre despavorido con su hijo en brazos mientras los policías federales disuaden a la multitud de centroamericanos que intentaba ingresar al territorio mexicano tras forzar la apertura del segundo portón. EF Foto Fri, 19 Oct 2018 19:11:57 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22596/Centroamericanos-“bienvenidos-a-México”.htm Cien por ciento Romero http://elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://elfaro.net/es/201810/360grados/22594/Cien-por-ciento-Romero.htm 360 grados Fri, 19 Oct 2018 15:51:47 +0100 http://elfaro.net/es/201810/360grados/22594/Cien-por-ciento-Romero.htm Peligros reales y virtuales de la novela http://elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://elfaro.net/es/201810/360grados/22592/Peligros-reales-y-virtuales-de-la-novela.htm 360 grados Fri, 19 Oct 2018 10:46:48 +0100 http://elfaro.net/es/201810/360grados/22592/Peligros-reales-y-virtuales-de-la-novela.htm Cien por ciento Romero http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000028603.jpg http://elfaro.net/es/201810/columnas/22587/Cien-por-ciento-Romero.htm Desde diciembre de 1978 Romero sonaba como uno de los más firmes candidatos a ganar el Premio Nobel de la Paz, candidatura surgida desde el Parlamento del Reino Unido. El 17 de octubre de 1979, la Academia Sueca anunció que el Nobel ese año sería para la Madre Teresa de Calcuta. Romero lo comentó en la homilía dominical celebrada cuatro días después. Esta historia sobre Romero me la contó la madre Lucita. A mí me tocó lo sencillo: verificarla, narrarla.

Madre Lucita es María de la Luz Cueva Santana. Era. Falleció en mayo de 2014, a los 91 años de edad. Ella era a finales de los setenta la superiora de las carmelitas que atendían el Hospital Divina Providencia de San Salvador, donde Óscar Arnulfo Romero vivió sus últimos años. A finales de 2010, tuve la suerte de poder hablar largo con la madre Lucita, postrada ya en una silla de ruedas pero lúcida y vital.

La anécdota que me contó y que les comparto se remonta a mediados de 1979. Para entonces, las monjas que atendían desde 1966 el Divina Providencia –un pequeño hospital para enfermos terminales de cáncer– se propusieron construir un hogar para los niños huérfanos de las madres jóvenes y desamparadas que veían morir con demasiada frecuencia. En alguno de los desayunos, la madre Lucita le comentó la iniciativa a Romero, a quien la idea de inmediato le entusiasmó. “Es una obra verdaderamente de evangelio”, dijo alguna vez. Cada vez que podía, incluso en las homilías dominicales, Romero aprovechaba para pedir a la feligresía que apoyara a las carmelitas en la compra de un terreno en Santa Tecla, con modestas contribuciones de 50 colones.

Para entonces, Romero y su ejemplo se habían labrado ya un nombre a escala internacional, como hombre de paz en un ignoto país al bordo del abismo. Romero brillaba por su opción preferencial por los pobres y como un activo defensor de los derechos humanos; por eso su voz incomodaba tanto a los que fusil en mano querían imponer modelos políticos; por eso lo asesinaron.

Desde diciembre de 1978 sonaba como uno de los más firmes candidatos a ganar el Premio Nobel de la Paz, candidatura surgida desde el Parlamento del Reino Unido. Pero el 17 de octubre de 1979, la Academia Sueca anunció que el Nobel ese año sería para la Madre Teresa de Calcuta, también católica pero con un discurso mucho más llevadero para el establishment. Dicen que incluso Juan Pablo II, el papa anticomunista, presionó para que así fuera. Romero comentó el premio en la homilía dominical celebrada cuatro días después:

Quiero decirles con alegría que el premio Nobel de la Paz se lo llevó la hermana Teresa de Calcuta. Yo le puse el siguiente telegrama que además de una felicitación a ella quiere ser un agradecimiento muy cordial a todas aquellas personas que quisieron este honor para mí. Dice: ‘Madre Teresa de Calcuta, India. Alégrome Premio Nobel condecore en usted opción preferencial pobres como eficaz camino para la paz. Quienes generosamente deseáronme semejante honor siéntanse igualmente satisfechos haber estimulado misma causa. Bendígola.’ (…) Y en estas noticias quiero hacer llegar el llamamiento de las hermanas Carmelitas del Hospital Divina Providencia porque su obra tan caritativa, de construir un hogar a los huérfanos de las enfermas que allí mueren, todavía necesitan 290,000 colones. Lástima que el Premio Nobel se fue para la India, ¡lo hubieran tenido!...”.

Romero quería los dineros del Nobel para que se pudiera construir el hogar de niños ideado por la madre Lucita. Lo dijo en público, en una homilía. Pero prometer el pisto que no se tiene es fácil, dirán algunos.

Un mes después de que se anunciara el Nobel de la Paz, el 24 de noviembre, Romero fue informado de que la prestigiosa Universidad Católica de Lovaina (en Bélgica) le había concedido el doctorado Honoris Causa. Y unas pocas semanas después, distintas iglesias de Suecia lo reconocieron con el Premio de la Paz 1980.

La madre Lucita no recordaba a cabalidad cuál de los dos, pero por uno de esos reconocimientos le dieron 10,000 dólares. Apenas tuvo ese cheque en sus manos, Romero se lo entregó a las carmelitas, para dar un vigoroso impulso a la campaña para comprar el terreno en el que se construiría el hogar para niños huérfanos. Lo hizo de corazón, sin cámaras ni declaraciones ni postureos ni alharacas. Lo hizo porque así era él.

En su discurso de investidura en Lovaina, el 2 de febrero de 1980, Romero dijo estas palabras que retrataban el El Salvador de entonces, y aún retratan el El Salvador de hoy:

En el mundo de los pobres hemos encontrado a los campesinos sin tierra y sin trabajo estable, sin agua ni luz en sus pobres viviendas, sin asistencia médica cuando las madres dan a luz y sin escuelas cuando los niños empiezan a crecer. Ahí nos hemos encontrado con los obreros sin derechos laborales, despedidos de las fábricas cuando los reclaman y a merced de los fríos cálculos de la economía. Ahí nos hemos encontrado con madres y esposas de desaparecidos y presos políticos. Ahí nos hemos encontrado con los habitantes de tugurios, cuya miseria supera toda imaginación y viviendo el insulto permanente de las mansiones cercanas. En ese mundo sin rostro humano, sacramento actual del siervo sufriente de Yahvé, ha procurado encarnarse la Iglesia de mi arquidiócesis. Y no digo esto con espíritu triunfalista, pues bien conozco lo mucho que todavía nos falta que avanzar en esa encarnación. Pero lo digo con inmenso gozo, pues hemos hecho el esfuerzo de no pasar de largo, de no dar un rodeo ante el herido en el camino sino de acercarnos a él como el buen samaritano”.

Romero donó esos 10,000 dólares porque creía que le servirían más a los niños huérfanos que a él. Pocos días después lo asesinaron. Y apagada su voz, el odio y la muerte se apoderaron de El Salvador.

En marzo de 1984, en la colonia Quezaltepec de Santa Tecla, abrió sus puertas el Hogar para Niños Divina Providencia, dirigido por la madre Lucita. Fue ahí donde ella me contó esta historia.

En estos tiempos, devenido ya santo de la Iglesia católica, a todo mundo le resulta más fácil proclamarse devoto de Romero, llamarlo guía espiritual, tatuárselo en la piel o llevarlo impreso en una camisa, usar su imagen para una u otra causa. Lo difícil en una sociedad como la salvadoreña, marcada a fuego por los valores nefastos del clasismo y del individualismo, es parecerse a Romero. Intentarlo siquiera.

Roberto Valencia es periodista de El Faro y autor del libro 'Carta desde Zacatraz'. 
 
Roberto Valencia es periodista de El Faro y autor del libro 'Carta desde Zacatraz'. 

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Columnas Fri, 19 Oct 2018 10:37:05 +0100 http://elfaro.net/es/201810/columnas/22587/Cien-por-ciento-Romero.htm
Los perros ladran, la caravana pasa http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030370.jpg http://elfaro.net/es/201810/columnas/22589/Los-perros-ladran-la-caravana-pasa.htm Juntos, forman un ejército en campaña. Marchan hacia una tierra prometida, donde hay trabajo y seguridad para todos. Cantan himnos, ondean banderas,creen en la fuerza de las multitudes. “Sí se puede”. Son 3 mil, 4 mil, 6 mil hondureños. Quizá más: ya nadie puede contar. Puede que se les unan guatemaltecos y salvadoreños en el camino. La semana pasada, atendiendo un mensaje en redes sociales, decidieron dejarlo todo para formar una caravana que partió de San Pedro Sula rumbo a los Estados Unidos.

Juntos, forman un ejército en campaña. Marchan hacia una tierra prometida, una tierra de la abundancia mítica donde hay trabajo y seguridad para todos. Cantan himnos, ondean banderas, gritan consignas. Creen en la fuerza de las multitudes. “Sí se puede”.

Y son al mismo tiempo un ejército en desbandada, agotado, vencido, hostigado por todos los frentes, en el que cada uno huye por salvar lo último que tiene: la vida. Lo conforman los humillados, los expulsados, los desahuciados que no pueden regresar a su lugar de origen. Más que migrantes, son refugiados. Las entrevistas que han dado a diversos medios revelan sus tragedias: abuelas caminando con sus nietas, personas en silla de ruedas, adolescentes que escaparon de casa…

Mientras avanzan bajo el sol y la lluvia, durmiendo en albergues o en las calles de Guatemala, Chiquimula y Tecún Umán, comiendo de lo que los habitantes les convidan, hablan con los periodistas que cubren su trágica jornada. Generalmente, los migrantes buscan pasar desapercibidos. Que nadie sepa a dónde van, por donde van, por qué se van. Esta caravana es todo lo contrario: la huida es también un manifiesto, una protesta. Es hora de gritarlo para que lo sepa todo el mundo: uno no puede vivir en Centroamérica si uno es pobre.

Las reacciones de los líderes políticos de aquí y de allá muestran, una vez más, que viven en una realidad paralela. Donald Trump fue el más rápido en twittear amenazas y sandeces. Amenazó al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, con cortar la ayuda si no traía de vuelta a la caravana. Amenazó a Guatemala y a El Salvador con lo mismo si dejaban pasar a los refugiados. Obviamente, esto no ha surtido ningún efecto: no hay forma de detener esa serpiente de gente. Los tímidos retenes que las autoridades de Guatemala y El Salvador pusieron fueron desbordados de inmediato por el número y la determinación de los hondureños.

Tras las respectivas amenazas a México, Trump recordó que agitar el miedo a los migrantes sigue siendo su mejor arma en la contienda electoral que se avecina en Estados Unidos. Aseguró que el partido demócrata lidera la caravana, y que en ella viajan criminales. Su vicepresidente, Mike Pence, le siguió la corriente y twitteó que su país no toleraría este flagrante atentado a su soberanía. La miopía y mala fe a la que ya nos tienen acostumbrados.

Obviamente, no mencionaron de las causas que empujan a los migrantes fuera de Centroamérica, el hambre, el desempleo, las sequías, la violencia de las pandillas, la corrupción avalada por el propio gobierno de Trump tanto en Guatemala como en Honduras. Tampoco hablaron de los motivos que jalan migrantes hacia Estados Unidos: una economía pujante, dopada por los recortes fiscales de Trump, que busca desesperadamente mano de obra. Por poner un ejemplo, ¿quién, sino los migrantes centroamericanos, va a reconstruir los daños que dejaron los huracanes Michael y Florence?

El jueves, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, Luis Arreaga, colgó un video en las redes sociales. Arreaga nació y creció en Guatemala antes de irse con 18 años a Estados Unidos en donde pudo emprender su carrera diplomática. El post , por su mala calidad y su extraño encuadre, recuerda esos videos en que un rehén es obligado a leer un comunicado escrito por sus captores. Migrante, hijo de migrantes, el embajador repite una vez tras otra que los que crucen la frontera ilegalmente serán detenidos y deportados, que la frontera está mejor guardada que nunca, que los migrantes fracasarán en su intento, que pondrán a sus familias en riesgo si persisten, que harán bien en volver a sus hogares. Hay algo en su tono y en la repetición de las mismas palabras que lo asemeja a un villano de ciencia ficción. El video encontraría su lugar en películas como Children of men, Snowpiercer, Sector 9 o La tierra de los muertos vivientes.

El embajador asegura, sin rastro de ironía, que Estados Unidos está invirtiendo cientos de millones de dólares en crear nuevas oportunidades en los países centroamericanos. ¿A quién se dirigen sus palabras? ¿A quién espera convencer? ¿Piensa realmente que una persona amenazada por las pandillas, o que ha perdido una vez más su cosecha, o que no encuentra trabajo, se va a dar la vuelta al ver su mensaje? Los migrantes de la caravana están más allá de estos discursos y argumentos. Esto es una estampida. Están más allá de la desesperación.

Los hondureños de la caravana no pueden volver atrás. Atrás les aguardan las balas, las amenazas, el hambre y las enfermedades. Saben también que las probabilidades de llegar son mínimas, que las puertas están cerradas, que allá quizás se topen con el ejército como prometió Trump, o que les quiten a sus hijos de los brazos. Más que una oportunidad, esperan un milagro.

Sebastián Escalón (1977) es un reportero franco-salvadoreño. Ha escrito sobre medio ambiente, conflictos sociales y derechos humanos para Plaza Pública y Nómada. Fue Nieman Fellow en la Universidad de Harvard en 2017-2018.
 
Sebastián Escalón (1977) es un reportero franco-salvadoreño. Ha escrito sobre medio ambiente, conflictos sociales y derechos humanos para Plaza Pública y Nómada. Fue Nieman Fellow en la Universidad de Harvard en 2017-2018.

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Columnas Fri, 19 Oct 2018 09:46:17 +0100 http://elfaro.net/es/201810/columnas/22589/Los-perros-ladran-la-caravana-pasa.htm
La caravana de migrantes hondureños colapsa los albergues en Guatemala http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030375.jpg http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22591/La-caravana-de-migrantes-hondureños-colapsa-los-albergues-en-Guatemala.htm La romería que atraviesa Guatemala no para de crecer. Miles y miles de hondureños atraviesan la capital en dirección a la frontera de Tecún Umán, que colinda con Ciudad Hidalgo, México. La capacidad de todos los albergues ha sido superada y el goteo permanente de nuevos migrantes no cesa. La representación diplomática de Honduras insiste a sus ciudadanos que regresen, sin mucho éxito.
Una familia de hondureños, procedentes de San Pedro Sula, descansa un momento afuera de un taller mecánico en los alrededores de La Casa de Migrante, en Ciudad de Guatemala, el 18 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos
 
Una familia de hondureños, procedentes de San Pedro Sula, descansa un momento afuera de un taller mecánico en los alrededores de La Casa de Migrante, en Ciudad de Guatemala, el 18 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos

La caravana de migrantes hondureños que atraviesa Centroamérica ha abarrotado los sistemas de albergues y refugios en Guatemala.

La infraestructura dispuesta para ayudar a los migrantes que se dirigen hacia México ha sido sobrepasada por los miles de hondureños que llegaron a lo largo del miércoles 17 de octubre. El sacerdote Mauro Verzeletti, jefe del principal albergue para migrantes en Ciudad de Guatemala, estimó que entre el martes y el miércoles han pasado más de 5 000 personas por las instalaciones que dirige. El 35% de quienes han transitado por el albergue, aseguró, son niños.

Verzeletti es un religioso brasileño miembro de la órden Escalabriniana, con más de una década de trabajo sobre el fenómeno migratorio en Centroamérica. Actualmente coordina una red de apoyo para las personas que atraviesan el país rumbo al norte y no recuerda un precedente del flujo de personas que se aglomeró estos días frente a La Casa del Migrante, la institución de referencia en el tema.

La noche del miércoles 17 de octubre, La Casa del Migrante fue sobrepasada por el enorme número de hondureños que buscaban un lugar donde dormir. Hubo que habilitar una escuela que está ubicada justo frente al albergue, pero también fue insuficiente para dar cabida a los hondureños que no pararon de llegar a lo largo de la noche. Muchos durmieron en las aceras colindantes. Otras dos instituciones que abrieron sus puertas a los migrantes también se vieron colapsadas.

La caravana de migrantes ha pasado largas noches. Esta foto es de la Casa del Migrante, en Ciudad de Guatemala, el 18 de octubre de 2018. Alrededor de 5 000 migrantes hondureños han pasado por este alberge en dos días. Foto: Fred Ramos.
 
La caravana de migrantes ha pasado largas noches. Esta foto es de la Casa del Migrante, en Ciudad de Guatemala, el 18 de octubre de 2018. Alrededor de 5 000 migrantes hondureños han pasado por este alberge en dos días. Foto: Fred Ramos.

Humberto Barrios, otro sacerdote que trabaja en el refugio, explicó que las capacidades del lugar se corresponden con un número normal de gente en tránsito, que suele ser de entre 30 a 50 personas por día. 

El flujo y las rutas de la caravana son impredecibles, porque han dejado de ser una marcha uniforme. Mientras que los más veloces llegaron el miércoles a la frontera entre Guatemala y México, los rezagados todavía se encontraban en el departamento de Zacapa, froterizo con Honduras. Avanzan en grupos pequeños. Los que tienen recursos abordan autobuses internos, otros piden ayuda en las carreteras o simplemente caminan. Van llegando a los puntos de encuentro, como La Casa del Migrante, de forma desperdigada y deciden por separado cuándo seguir.

Durante la madrugada del jueves 18, varios grupos se dieron cita en la plaza central de la capital guatemalteca para emprender el camino hacia la frontera de Tecún Uman, en el departamento de San Marcos. La mayoría pensaba caminar los más de 200 kilómetros de recorrido, llevando básicamente lo puesto. Otros llevan cochecitos de bebés donde transportan a sus hijos. Por la tarde de ese mismo día, los coordinadores de La Casa del Migrante de Tecún Umán, reportaron también que el albergue estaba abarrotado.

Mientras los primeros grupos arrancaban su recorrido desde la capital, otros apenas llegaban a la ciudad en busca de descanso y víveres. Junto a ellos, llegó también la embajadora de Honduras en Guatemala, Vivian Panting, acompañada de una delegación de la embajada. Su misión consistió en intentar convencer a los recién llegados de que regresaran a Honduras, y para ello había llevado un pequeño autobús. Solo una familia de cinco miembros accedió a volver.

El padre Verzeletti abominó la actitud de la representación diplomática de Honduras e incluso criticó al presidente salvadoreño: "Lo que está haciendo la embajadora y el gobierno de Honduras es obedecer las órdenes de (el presidente de Estados Unidos) Donald Trump, presionando a las persoans para que regresen, aunque sabemos que no tienen razones para regresar a la pobreza y a la violencia. Es una acción inhumana, igual que Salvador Sánchez Cerén en El Salvador. Lamento mucho que el gobierno del FMLN esté actuando así. Me frustra", dijo el sacerdote.

Verzeletti también resaltó el hecho de que la embajadora hondureña no haya hecho ningún aporte para la atención de sus compatriotas: "Para acompañar el dolor de esta gente, aquí ha ayudado la gente de buen corazón, la comunidad internacional y la Iglesia Católica, pero el gobierno de Honduras, nada, nada, ni una botella de agua. ¿Sabes lo que significa la palabra nada? Pues eso, nada", criticó.

La postura oficial del gobierno hondureño es que la caravana de migrantes fue incitada por opositores políticos, que pretenden desprestigiar la gestión del presidente Juan Orlando Hernández.

Un migrante hondureño reza antes de dormir en La Casa del Migrante en Ciudad de Guatemala, el 18 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos
 
Un migrante hondureño reza antes de dormir en La Casa del Migrante en Ciudad de Guatemala, el 18 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos

La caravana acéfala

La romería de hondureños ha provocado un conflicto diplomático entre los países centroamericanos, México y Estados Unidos, luego de que el mandatario estadounidense amenazara a los presidentes de Honduras, El Salvador y Guatemala con cortar de manera inmediata cualquier ayuda financiera si no detenían la marcha de migrantes.

México movilizó dos aviones de la Policía Federal para reforzar su frontera sur, particularmente la frontera de Ciudad Hidalgo, que colinda con Tecún Umán.

Pero todo comenzó con un cartel de Facebook. El cinco de octubre, ex diputado opositor, Bartolo Fuentes, colgó en su página personal un cartel en el que se invitaba a quienes quisieran irse de Honduras a reunirse en la Gran Terminal de San Pedro Sula a las ocho de la mañana del viernes 12. Esa fue la bola de nieve que desencadenó la actual avalancha migratoria. Varios medios de comunicación hondureños estimaron que la caravana partía con casi 1 000 personas. Actualmente es imposible tener un dato confiable, debido a las distintas oleadas que han partido de Honduras desde aquel día.

Fuentes acompañó la caravana hasta Guatemala, donde fue detenido por la policía. Robert Mercatante, director de The Human Rights Defenders Proyect, ha dado seguimiento al arresto del ex diputado hondureño. Mercatante explica que la justificación del arresto se basa en que Fuentes no completó la forma migratoria que se exige en las fronteras guatemaltecas y que por lo tanto será expulsado del país. Hasta este jueves 18, Fuentes estaba retenido en el resguardo migratorio, ubicado en la zona cinco de la capital. 

El arresto de ex legislador dejó a la caravana sin nada parecido a un líder o vocero oficial, capaz de generar una mínima articulación de objetivos o rutas. En los albergues, según a quién se pregunte, el propósito de los migrantes puede ser pedir asilo en México o continuar el recorrido hasta los Estados Unidos.

Una avalancha que crece

Aunque los primeros en sumarse a la convocatoria iniciaron su viaje el viernes 12, la inercia no ha dejado de operar, estimulando a otras personas a abandonar su país.

El jueves 18 por la noche un grupo de muchachos descansaba en La Casa del Migrante de la capital guatemalteca. Ellos habían emprendido su viaje el día anterior: tomaron un autobús y llegaron a la frontera, donde pagaron 200 lempiras cada uno (poco más de ocho dólares) para que unos "guías" les introdujeran a Guatemala por caminos ciegos. Ninguno de los tres tiene cédula de identidad.

"Ayer, a las nueve de la mañana yo estaba regresando de comprar verduras para vender en el mercado, cuando vi en las noticias lo de la caravana. A las once de la mañana ya andaba yo con la idea en la cabeza. Le pregunté a mi esposa si me apoyaba y me dijo que sí, así que me vine", explica Aldemar, de 31 años.

La historia de los otros dos es similar: Marvin -31 años, electricista- estaba sin trabajo cuando una tía radicada en Estados Unidos le ofreció $100 para que se animara a sumarse a la romería. Llegó al albergue sin un centavo y espera que su tía le envíe algo más para poder tomar un autobús hasta Tecún Umán. De lo contrario, está dispuesto a caminar.

El tercero tiene solo 17 años y se dedicaba a vender frutas en los autobuses de San Pedro Sula. Estuvo tentado, dice, a hacerse miembro de la Mara Salvatrucha-13 para poder mejorar su situación económica, pero le pareció más atractivo escapar de su país.

Una mujer que llegaba al albergue hizo un resumen de su situación: "En Honduras ya es imposible vivir. Ahí no se aguanta. No hay trabajo, no hay dinero y en todas partes están las maras".

Yordi Flores, de 12 años, y su hermana Evelin Flores, de 7 años, ambos hondureños, juegan en La Casa del Migrante, el 18 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos.
 
Yordi Flores, de 12 años, y su hermana Evelin Flores, de 7 años, ambos hondureños, juegan en La Casa del Migrante, el 18 de octubre de 2018. Foto: Fred Ramos.

Marvin fue más escueto: "Es que nos gobierna una basura. Yo he visto ya varios presidentes, pero ninguno tan basura como este".

A lo largo del jueves, varios grupos de personas abandonaron el albergue para desplazarse, en autobuses o a pie, caminando por el periférico de la Ciudad de Guatemala, o en carreteras, hacia la frontera con México, sin mayores planes y esperando que convertirse en multitud les ofrezca algún tipo de salvoconducto.

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Centroamérica Fri, 19 Oct 2018 07:43:28 +0100 http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22591/La-caravana-de-migrantes-hondureños-colapsa-los-albergues-en-Guatemala.htm
Romero, hombre y santo bueno http://elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://elfaro.net/es/201810/360grados/22595/Romero-hombre-y-santo-bueno.htm 360 grados Thu, 18 Oct 2018 17:53:08 +0100 http://elfaro.net/es/201810/360grados/22595/Romero-hombre-y-santo-bueno.htm Peligros reales y virtuales de la novela http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000023431.jpg http://elfaro.net/es/201810/columnas/22590/Peligros-reales-y-virtuales-de-la-novela.htm El tema de la extinción de la novela, víctima de la voraz propagación de los instrumentos del mundo digital, se ha vuelto ya un tema viejo, pero no por eso menos persistente. En el ensayo “El mundo impreso en peligro (la edad del homo virtualis está sobre nosotros)”, publicado en el último número de la revista Harper's, el escritor británico Will Self advierte, con nostalgia anticipada, que igual que las sinfonías y la pintura de caballete, que son ya ajenas al mundo contemporáneo, la novela, pieza central de la civilización, tiende a convertirse en un “tema de conservatorio”, relegada a los talleres de creación literaria en las universidades.

La propuesta es simple: la novela, que ha dependido de la relación íntima entre el lector y el autor a través de un acto doble de imaginación, la del que escribe y la del que lee, vendrá a ser sustituida por la experiencia de alguien que, con un casco en la cabeza y provisto de un traje sensorial, entra en calidad de protagonista virtual en un universo de imágenes, percepciones, sensaciones, pero en el que ya no tiene que descifrar palabras. El papel de lector que imagina y concibe a su propia manera los escenarios y personajes descritos, queda abolido.

Atrapados en la formidable maquinaria invisible de la BDDM (medios digitales bidireccionales), lejos de la era de Gutenberg, basada en las virtudes cognitivas de la tecnología del papel y la tinta, seremos engullidos dentro de una matriz operativa alimentada por mega computadoras, codificadores y cables de fibra óptica. Escribir Los hermanos Karamazov o Los miserables fue el fruto de la imaginación solitaria asentada en el papel rasgado entre desvelos con la punta acerada de la plumilla; la novela virtual que entra por la cabeza y por la piel será perecedera: podrá apagarse.

Hay un mar de dudas y temas de discusión que se abre sobre esta cercana posibilidad tan temida, la disolución de la imaginación en un miasma cibernético, las aguas del oscuro río Leteo donde en lugar de la memoria de lo leído nos aguarda la desmemoria de la olvidoteca.

Pero antes de eso, temo una amenaza más palpable y cercana contra la novela, y contra la imaginación que la alimenta, y es la obediencia temerosa a la implacable censura de quienes exigen corrección política, o corrección social, que es lo mismo. Es cuando, quienes ejercemos este oficio libérrimo, debemos recordar que la escritura es transgresora por su naturaleza y que toda compostura la vuelve neutra y por tanto la anula. Quienes dictan los cánones de la nueva decencia pública exigen el silencio o el subterfugio.

Hay quienes se han dirigido a la Academia de la Lengua pidiendo modificar algunas acepciones de la palabra negro, como si la lengua no tuviera vida propia y dependiera de certificados de buena conducta. En Nicaragua conozco más de veinte formas distintas de llamar a los homosexuales. ¿Hay que olvidarlas por temor a ser señalado de homofobia? Y esa aberración de distinguir los géneros en cada frase, ellos y ellas, los y las…Y simplificar el uso del femenino y masculino usando una @, ya se vuelve atroz.

El temor de quedar mal con los censores sociales conduce por un camino de perdición, que es la autocensura. Las mentalidades cerradas que buscan conjurar los demonios de la libertad creadora han existido en cada época y lo que varían son los temas; recordemos que no pocas obras literarias capitales se han enfrentado a la intolerancia: Las flores del mal, Madame Bovary, Ulises, El amante de Lady Chatterley . Antes el blanco era prohibir o censurar la incitación al pecado de la infidelidad, el erotismo, la impudicia. En México una dama de no sé qué asociación exigió que no se proyectara la película basada en Memoria de mis putas tristes de García Márquez.

Los demonios necesitados de agua bendita hoy son el machismo, la homofobia, violentar la proclama de igualdad de géneros, como si se tratara de bandos en los que sólo se puede estar a favor o en contra. Pero la literatura es mucho más compleja y desafía las alineaciones. Convertir la escritura creativa en un campo de propaganda siempre va en su detrimento y liquidación, no sólo respecto a esos temas, sino en lo que hace a la política y las ideologías.

Una literatura social o políticamente correcta es la muerte de la invención. Contar historias felices es siempre aburrido y rompe con la regla de la contradicción, del conflicto, que está en la esencia dramática de la construcción narrativa. Es un absurdo convertir al autor en responsable moral de las acciones y palabras de sus personajes. Si todos los maridos en las novelas son ecuánimes, cambian los pañales a los niños, comparten las tareas domésticas, y eliminamos los triángulos amorosos, por ejemplo, volveríamos todo gris y quitaríamos verdor al árbol de la vida.

La ficción no es educativa, es por principio incorrecta, disruptiva. La pedagogía moral es ajena a la novela y se vuelve una aberración. Tratar de quedar bien con los censores, es quedar mal con los lectores. Si no se está dispuesto a ser transgresor, hay que abandonar el oficio y dejárselo a otros que no se cuiden del canon. La literatura está contaminada sin remedio. La vida es oscura y sucia, y lo que hace el escritor es buscar como entrar en sus honduras que nunca son asépticas.

Flaubert fue llevado a juicio acusado de que Madame Bovary era “una afrenta a la conducta decente y la moralidad religiosa". Pierre Pinard, el fiscal de la causa, se permitió elaborar una tesis sobre el papel del arte: “imponer las reglas de decencia pública en el arte no es subyugarlo sino honrarlo". Peligrosa concepción. ¿Y Lolita? Todavía se sigue acusando a Nabokov de perversión. Si ambos hubieran honrado al arte de la manera que quería Pinard, habría dos obras maestras menos en el mundo.

Masatepe, octubre de 2018.

Sergio Ramírez, escritor nicaragüense. Premio Carlos Fuentes, Premio Alfaguara de Novela y Premio Miguel de Cervantes.
 
Sergio Ramírez, escritor nicaragüense. Premio Carlos Fuentes, Premio Alfaguara de Novela y Premio Miguel de Cervantes.

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Columnas Thu, 18 Oct 2018 17:50:11 +0100 http://elfaro.net/es/201810/columnas/22590/Peligros-reales-y-virtuales-de-la-novela.htm
El río Bravo se extiende hasta El Salvador http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030369.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22588/El-río-Bravo-se-extiende-hasta-El-Salvador.htm Migrantes hondureños intentan cruzar el río Goascorán, cerca de la frontera El Amatillo entre El Salvador y Honduras, al oriente, para emprender una travesía que los aproxime a la caravana de miles refugiados hondureños que ahora cruza Guatemala e intenta llegar hasta los Estados Unidos. Los refugiados que avanzan por territorio guatemalteco emprendieron marcha el sábado 13, desde la ciudad de San Pedro Sula. El miércoles 17, un segundo grupo llegó hasta la frontera entre Honduras y El Salvador para ingresar al país e intentar, por otra ruta, alcanzar la caravana. Las autoridades de migración de El Salvador reportan que entre el 17 y el 18 de octubre, más de 1200 hondureños han cruzado las fronteras de manera legal. El miércoles 17, el Gobierno anunció que la policía impediría la entrada de aquellos que intenten entrar de manera ilegal, pero este jueves 18 decenas de migrantes se arriesgaron con el río Goascorán, que reportó crecidas debido a las lluvias. En la mañana del jueves, aquellos que no portaban documentos de identidad o madres o padres que no portaban los permisos requeridos para sacar de Honduras a menores de edad, se arriesgaron. Cerca de 80 migrantes ya marchan por suelo salvadoreño. En una serie de tuits lanzados desde su cuenta personal, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido a los gobiernos del triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) que si no detienen la caravana cortará la ayuda a estos países. Trump, además, amenaza con enviar a los militares a cerrar su frontera sur si México no logra detener el "ataque" "de los migrantes de América Central. Desde 2012, la oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas comenzó a identificar un patrón de nuevos refugiados de estos tres países que huyen de la violencia, el crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas. (Foto de MARVIN RECINOS / AFP) EF Foto Thu, 18 Oct 2018 16:39:37 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22588/El-río-Bravo-se-extiende-hasta-El-Salvador.htm “Queremos contar el dolor que produce tener un familiar desaparecido” http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030367.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_radio/22584/“Queremos-contar-el-dolor-que-produce-tener-un-familiar-desaparecido”.htm Conversamos con la productora y actriz del monólogo "Los Ausentes", Alejandra Nolasco. Esta es una obra de teatro que busca sensibilizar sobre lo que sufre la sociedad salvadoreña con la desaparición de personas a causa de la violencia. “Queremos lograr una experiencia sensorial que te sacuda. Yo no soy periodista, hago teatro. A través de este oficio quiero comunicar las cosas que me indignan. 'Los Ausentes' es el lugar más concreto al que he llegado con esa búsqueda", dijo Nolasco durante el programa de El Faro Radio del martes 16 de octubre de 2018. La actriz estuvo acompañada de un representante del Comité Internacional de la Cruz Roja en El Salvador, Álvaro Bermúdez. Esta institución está brindando apoyo a Nolasco para expandir la presentación de la obra en distintos lugares del territorio nacional. “Queremos evidenciar el problema de quienes tienen un ser querido desaparecido y de quienes son víctimas de desaparición. Queremos hacer consciencia y dejar en claro que los familiares también son víctimas", dijo Bermúdez. EF Radio Wed, 17 Oct 2018 18:06:38 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_radio/22584/“Queremos-contar-el-dolor-que-produce-tener-un-familiar-desaparecido”.htm “El Estado ni siquiera ha visto la contaminación en el lago de Güija” http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030368.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_radio/22585/“El-Estado-ni-siquiera-ha-visto-la-contaminación-en-el-lago-de-Güija”.htm En la portada de El Faro Radio del martes 16 de octubre de 2018, estuvieron como invitados dos periodistas de Radio Güija, Carlos Ruiz y Rocío Artiga, y una representante de la fundación medioambiental "Enrique Figueroa Lemus", Silvia Figueroa. Desde el año 2014, tanto la radio como la organización han documentado las alertas de extracción de piedra y contaminación en el lago Güija, cuya superficie es compartida entre El Salvador y Guatemala; también denuncian intervenciones para desviar el cauce del río Ostúa, el cual desemboca en ese cuerpo de agua. Ellos aseguran que detrás de la extracción y las intervenciones hay dos compañías privadas, pero que hasta la fecha no han logrado identificarlas. “Hemos estado pendiente desde 2014 y hemos visto la erosión que ha sufrido el río. Hemos recogido todo el material fotográfico. Las denuncias han sido desde el primer momento", dijo Figueroa al detallar que han avisado de la problemática tanto al Ministerio de Ambiente como a la Presidencia de la República. “Lo que le ocurra al río Ostúa y al lago de Güija impactará al país entero. El lago está amenazado por asfixia y por envenenamiento", agregó. EF Radio Wed, 17 Oct 2018 17:53:10 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_radio/22585/“El-Estado-ni-siquiera-ha-visto-la-contaminación-en-el-lago-de-Güija”.htm Fiscalía: expresidente Funes compró inmunidad en tiempos de Luis Martínez http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000030355.JPG http://elfaro.net/es/201810/el_salvador/22586/Fiscalía-expresidente-Funes-compró-inmunidad-en-tiempos-de-Luis-Martínez.htm Sobresueldos, dinero en efectivo y vehículos de lujo mediaron en una transacción en la que el expresidente Funes pagó al exfiscal Luis Martínez para obtener inmunidad en investigaciones en su contra, según la Fiscalía. Las autoridades revelan nuevos detalles contra el exfiscal general, que habría convertido a la institución en una oficina al servicio de quien pudiera comprarla. Entre los clientes destacan, además, el empresario Enrique Rais y sociedades vinculadas al cártel de Texis. Martínez también habría creado una estructura que sustrajo fondos públicos y dinero proveniente incautaciones a través de distintos mecanismos. La Fiscalía General de la República acusa al expresidente Mauricio Funes de haber sobornado al exfiscal general Luis Martínez, quien dirigió el Ministerio Público entre diciembre de 2012 y diciembre de 2015, para que este le diera inmunidad y lo mantuviera informado de las investigaciones en su contra.

La Fiscalía asegura que Funes entregó dádivas a Martínez para comprar inmunidad “en muchos casos”, aunque solo mencionó dos ejemplos: el caso la Tregua, que arrancó en la gestión de Martínez y culminó en la administración de Douglas Meléndez. La Fiscalía procesó a directores y mandos medios de la Dirección de Centros Penales por haber favorecido con traslados irregulares a reos pertenecientes a pandillas, pero no al exministro de Seguridad (hoy de Defensa), David Munguía Payés y a Funes. El primero ideó la negociación del gobierno con las pandillas para reducir los homicidios a cambio de beneficios carcelarios; el segundo, conoció el plan y avaló la propuesta de su ministro.

Sin dar mayores detalles, el fiscal Meléndez señaló que Funes también habría comprado inmunidad para que no lo investigaran por las irregularidades en la construcción inconclusa de la presa El Chaparral, ubicada en San Miguel. El gobierno de Funes pagó 108.5 millones de dólares a la constructora Astaldi por una represa hidroeléctrica que no se construyó

Según la Fiscalía, entre el expresidente Funes y el exfiscal Martínez medió dinero en efectivo y al menos tres vehículos de lujo, entre ellos, una camioneta Mercedes Benz, blindada y de lujo que primero estuvo a nombre de la compañera de vida de Funes, Ada Mitchell Guzmán Sigüenza.

Funes ya es requerido por el desvío de 350 millones de dólares de la Presidencia. Esta nueva acusación contra el exmandatario, el primer presidente de izquierdas en El Salvador (2009-2014), es solo una pieza en un caso más grande contra el exfiscal Martínez, señalado por haber convertido al ministerio público en una institución que vendía justicia para favorecer a empresarios, políticos y amigos. Funes, de hecho, se convierte ahora en el segundo personaje al que se le señala por haber comprado inmunidad en la administración de Martínez. El empresario suizo-salvadoreño Enrique Rais es procesado en ausencia por otra trama de venta de justicia. Según la Fiscalía, Rais sobornó y patrocinó viajes para el exfiscal para lograr que la Fiscalía de Martínez actuara a su favor (para protegerlo en los tribunales o para procesar a terceros). 

“Se hicieron actos ilegales e investigaciones contra personas que resultaban ser inocentes, y se emitieron actos de investigación para favorecer a personas que tenían que ser procesadas. También se archivaron investigaciones y a cambio se recibieron dineros, viajes, vehículos”, dijo el ahora fiscal Douglas Meléndez.

Según la Fiscalía, Rais patrocinó al exfiscal con 92 viajes en jets –entre misiones oficiales y viajes turísticos-, con un costo de 1.2 millones de dólares. También entregó dinero en efectivo y vehículos blindados. Entre los procesados en este nuevo también está procesado Hugo Ernesto Blanco Rais, sobrino del empresario.

“El fiscal general anterior corrompió y prostituyó la FGR”, dijo Douglas Meléndez, quien relevó a Martínez en enero de 2016. Ahora Meléndez procesará a 30 personas entre ellas a Martínez, seis exjefes de la FGR, cuatro empresarios y el exsecretario privado de la presidencia de Francisco Flores, Aldo Parducci. Según la Fiscalía, Parducci -amigo de Martínez- le ayudó a lavar dinero. 

Los favores a Funes

El exfiscal Martínez ya había admitido, en noviembre de 2016, que la presidencia de Funes lo tuvo a sueldo durante 18 meses, a partir de diciembre de 2012, y que el pago oscilaba entre 10,000 y 20,000 dólares mensuales. “La cantidad que se me entregaba osciló aproximadamente entre los 36 meses ya expuestos, de diciembre de 2012 a diciembre de 2015, entre los 10,000 hasta 20,000 dólares de los Estados Unidos de América, ya que cuando viajaba en misiones oficiales se me hacía entrega de una cantidad mayor a la normal y me eran entregados por diferentes personeros de Casa Presidencial, que nunca identifiqué”, escribió Martínez en un documento dirigido a la sección de Probidad. Lo dijo en su defensa, cuando Probidad comenzó a investigarlo por enriquecimiento ilícito. La CSJ terminó abriéndole un proceso civil por no haber podido justificar un aumento en su patrimonio de casi medio millón de dólares.

La Fiscalía corroboró esa explicación de Martínez y llegó a determinar que las entregas de dinero a veces se hacían en una residencia al surponiente de la capital. “Cada vez que el exfiscal tenía una necesidad de requerir dinero, se reunían en la casa de Cumbres de Escalón (sic). El dinero era para que, si en un momento existía un tipo de investigación contra Mauricio Funes, se le fuera a informar inmediatamente”, dijo este martes Jorge Cortez, jefe fiscal contra el lavado de dinero. La casa en realidad está ubicada en la urbanización Cumbres de Cuscatlán, es la número 76 de la Calle Xochiquetzal. Según testigos protegidos que han declarado en el caso que investiga el uso de la partida secreta durante la administración Funes, el expresidente compró la residencia a su antecesor, el exmandatario Elías Antonio Saca (2004 -2009) y el pago incluyó el financiamiento a la campaña electoral de Saca, en 2013-2014, cuando intentó ganar la presidencia por segunda vez, con el movimiento Unidad.

Las dádivas al exfiscal Martínez, dice la Fiscalía, también las entregaba el gran amigo del expresidente Funes, el empresario de armas y de café, Miguel Menéndez Avelar, alias Mecafé, que fue detenido en junio pasado y que también financió la campaña presidencial de Saca en 2009. El periódico Diario 1 publicó un video en noviembre de 2016 en el que aparecen Mecafé y el exfiscal, en una oficina, conversando, y donde al final el empresario entrega un fajo de billetes al funcionario. El video está fechado 31 de julio de 2013, cuando Martínez estaba por cumplir ocho meses en el cargo.

Las investigaciones también revelan que Funes entregó tres vehículos de lujo con el ánimo de comprar inmunidad. Un vehículo Mercedes Benz convertible, una camioneta blindada BMW modelo X6, y otra camioneta Mercedes Benz que antes estuvo a nombre de Ada Mitchell Guzmán, su actual compañera de vida. En la sucesión de propietarios en el Registro de Vehículos se observa que esa camioneta pasó después a nombre del exfiscal Martínez. Funes llegó a la Presidencia en 2009 y al poco tiempo conoció a Guzmán, incluso le otorgó un pasaporte diplomático y equipó para ella un spa en la capitalina colonia Escalón. Funes se separó de su entonces esposa Vanda Pignato, procesada ahora por lavado de dinero junto a su hermana y su cuñado. Guzmán ahora vive con Funes en Nicaragua, país donde se encuentra asilado.

En la investigación penal por la Tregua, el fiscal Meléndez asegura que encontró un expediente vacío. “A mi llegada a la Fiscalía, básicamente, no se había hecho nada. Según recuerdo yo, como ciudadano, antes de llegar a la Fiscalía, la respuesta del exfiscal era, cuando le preguntaban los periodistas, que había sido una tregua hipócrita, pero nunca pasó de esa frase y nunca investigó. Prácticamente no había investigación”, dijo el martes en la conferencia. En la Tregua se procesan a exfuncionarios del gabinete de Seguridad de Funes y al mediador Raúl Mijango. Todos los acusados fueron exonerados por un juez, que en su resolución preguntó a la Fiscalía (la de Meléndez) por qué no acusó al ministro Munguía Payés. 

Otro favor para Funes fue el estancamiento en la investigación por la construcción de la presa El Chaparral, por la que el Estado pagó 108 millones de dólares -compensación incluida para la empresa constructora- por una obra inconclusa. El fiscal Meléndez asegura que el caso se ha relanzado y que está a cargo un grupo de fiscales élite. “El expresidente pagaba las dádivas para que no se hiciera nada. Mencionamos estos casos porque esos son los que nos ha arrojado la información y la prueba, pero la impunidad y la compra de la justicia era también para otros casos y para otras personas que hemos identificado”, dijo Meléndez.

El fiscal asegura que siguen investigando otros casos y que los presentarán ante los juzgados cuando estén debidamente sustentados. El Faro preguntó si investigan a funcionarios de la presidencia del sucesor de Mauricio Funes, Salvador Sánchez Cerén, cuya administración –según reconoció el propio exfiscal- también pagó entre junio de 2014 y diciembre de 2015, entre 10,000 y 20,000 dólares mensuales a Martínez. “Hubo muchas personas que pagaron a la Fiscalía para lograr protección. El tema [los sobornos] del señor Martínez debe de investigarse, es más, en este momento tenemos investigaciones abiertas en ese sentido para verificar esas partes que él ha manifestado que recibió en esos fondos”, dijo el fiscal general.

Aseguró que el caso contra Martínez está sustentado con documentación contable, financiera y con testimonio de testigos criteriados, es decir, gente que participó de los delitos y en la presunta red de corrupción, pero que han decidido servir de testigos para recibir un beneficio en el proceso. El fiscal dijo que en el requerimiento que presentarán a los juzgados a más tardar el viernes 19, acusarán a 30 personas en total, aunque solo ha pedido la captura de 25 de ellas. “Hay más personas de la institución a las que vamos a acusar”, dijo Meléndez.

El botín de la FGR

Según la Fiscalía, Luis Martínez también habría sustraído 735,000 dólares de la institución a través de diversos mecanismos que van desde el uso de tarjetas de débito cargadas a cuentas de la Fiscalía, contratos amañados con empresas vinculadas a una red de corrupción, y pago de consultorías ficticias donde había coimas de por medio. “La Fiscalía fue penetrada por el crimen organizado y la corrupción habilitada directa y específicamente por la administración del fiscal general anterior”, dijo Meléndez.

Martínez fue notificado este martes 16 de la acusación por 10 delitos más, entre los que están cohecho propio, cohecho activo, peculado, negociaciones ilícitas, falsedad ideológica, falsedad documental agravada, omisión de la investigación y lavado de dinero. Todos esos delitos los cometió, dice la Fiscalía, con la complicidad de seis jefes fiscales: Edgar Isaías Márquez, quien fue su mano derecha, fiscal adjunto y fiscal general interino tras el vencimiento del periodo de Martínez; Julio Adalberto Arriaza González, exjefe de Intereses del Estado de la Fiscalía, quien ya estaba procesado en otro tribunal por fraude procesal en el caso Rais-Martínez; José Francisco Paredes Valladares, exjefe de la unidad de patrimonio de la Fiscalía, quien después de pedir sobreseimiento a favor de Rais en algunos juzgados, pasó a trabajar para él; Mauricio Antonio Yanes Morales, exgerente general de la FGR, quien ordenaba consultorías ficticias -de las que se beneficiaba la estructura- junto al exgerente de recursos humanos de la institución, José Dolores Zelaya Mendoza. El sexto miembro de la FGR detenido por el caso es José Lito Morales Gutiérrez, quien era el colector de patrimonios especiales de la FGR, la unidad encargada de administrar los fondos decomisados al crimen organizado.

El fiscal Meléndez dijo que cuando llegó a la institución en enero de 2016, rotó ciertas jefaturas porque recibió información que los implicaba en actos irregulares. “Cuando llegué a la institución, tuve una información de lo que estaba ocurriendo y esa gente la moví”, dijo.

Entre los empresarios detenidos están Moisés Adalberto Torres Polanco, representante legal de la empresa Bolsas Desechables y Plásticos S. A. de C. V. (Bodepa) y Jorge Moisés Nájera Aguilar, el gerente financiero de la sociedad. Esta compañía fue una de las que le dio solvencia fiscal a Luis Martínez en momentos de que sus finanzas personales y familiares estaban mal. “Antes de ser fiscal, Luis Martínez no tenía solvencia económica, no era sujeto de crédito y por eso esta empresa Bodepa le dio las cuatro tarjetas”, explicó el jefe fiscal Cortez.

Las cuatro tarjetas de Bodepa fueron usadas tanto por el exfiscal, su esposa Carla Francesca García Rossi y sus dos hijos. Los pagos de estas, por un valor de 429,503.10 dólares, los hacían con fondos públicos, dice la FGR. En noviembre de 2016, Luis Martínez señaló que tenía una relación de parentesco con accionistas de Bodepa y que también había trabajado como abogado para ellos desde antes de convertirse en fiscal general. Las tarjetas, dijo Martínez en aquel entonces, fueron “una mera concesión dado los lazos existentes ya expresados para que mi persona pudiera hacer uso de dicho beneficio sin que ello implicara pago de honorarios o prestación de naturaleza alguna y únicamente para disponer de un crédito amplio”.

La familia de Torres Polanco fue dueña de los antiguos supermercados “La Tapachulteca” y también presidió el Club Deportivo Luis Ángel Firpo. El empresario detenido es también hijo del expresidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol Sergio Torres y hermano de Juan Sifrido Torres, quien también llegó a la presidencia de la Fesfut en 1996 y terminó procesado en 2000 por malversación de fondos. En aquellos años, uno de los abogados de Juan Torres era Óscar López Jerez, actual magistrado de la Corte Suprema de Justicia. López Jerez es amigo del Luis Martínez, tanto que en 2014 dijo a empresarios que él podía interceder ante el entonces fiscal para obtener beneficios judiciales. López Jerez admitió en una entrevista a El Faro que pidió un favor a Martínez. A los empresarios les dijo que el exfiscal le había cumplido. La Corte Suprema de Justicia no se ha pronunciado por las actuaciones como abogado de López Jerez, elegido en 2015.

Entre los detenidos también está Aldo Vinicio Parducci, el exsecretario privado del tercer presidente de Arena, Francisco Flores, quien gobernó entre 1999-2004. Parducci fue uno de los exfuncionarios del gabinete del expresidente Flores a quien la sección de Probidad de la CSJ tuvo bajo sospechas de enriquecido ilícitamente, en 2005. Esa investigación fue detenida por la corte plena presidida por el exmagistrado Agustín García Calderón. A Parducci ahora se le acusa de haber ayudado a lavar dinero al exfiscal Martínez, quien lo ha señalado como su amigo.

Parducci entregó un préstamo en efectivo, no bancarizado, a Luis Martínez por 200,000 dólares en febrero de 2013, apenas dos meses después de haber asumido el cargo. El préstamo, dijo Martínez a la Sección de Probidad, le sirvió para pagar la hipoteca de su residencia en la residencial Joya de Las Piletas, en Nuevo Cuscatlán. Pero esa hipoteca, dicen ahora los fiscales, nunca se inscribió legalmente en el registro de la propiedad del Centro Nacional de Registros. Aun así, Martínez se las arregló para pagar el préstamo a través de un terreno que Parducci comenzó a alquilar a la Fiscalía a partir de 2013. En ese terreno, ubicado en San Juan Opico, La Libertad, la FGR tiene ubicado su archivo general. Parducci arrendó el inmueble a un precio superior al de mercado. En tres años, dicen los fiscales, la FGR pagó 711,900 dólares, lo que equivale a arrendar el inmueble a casi 20,000 dólares al mes.

Este no fue el único favor que vincula al exfiscal con funcionarios de Arena. En la presentación de Power Point que la unidad de prensa de la FGR compartió con los periodistas, hay una lámina que explica que Martínez también actuó de manera irregular en el caso de los 10 millones de dólares que entregó la República de Taiwán al expresidente Flores. Según la lámina, Martínez torpedeó el trabajo de sus subalternos en el expediente número 06-UIF-2014. “Luis Martínez objetó las calificaciones jurídicas propuestas y las imputaciones que fueron presentadas en los proyectos de requerimientos fiscal presentados en dos ocasiones”, se lee en el documento. Martínez también obvió la imputación por los delitos de lavado de dinero, y de enriquecimiento ilícito, y solo acusó al expresidente Flores por peculado y desobediencia de particulares, según se lee en el archivo de Power Point.

Pero también el documento revela que los investigados en ese caso eran más que solo el expresidente Flores. También estaba el presidente del antiguo Banco Cuscatlán, José Mauricio Felipe Samayoa Rivas quien, a pesar de los testimonios y documentos que lo vinculaban al incumplimiento de leyes bancarias para hacer llegar a Arena los fondos donados por Taiwán, nunca fue procesado. Samayoa Rivas también era dueño de una empresa que vendió a la fiscalía de Luis Martínez un inmueble donde se planeaba construir las nuevas oficinas de la FGR. A pesar de que su nombre le saltó a los investigadores, Samayoa nunca fue procesado y, por el contrario, firmó aquel contrato con la institución que lo debía investigar por lavado de dinero.

Otros personajes que resultaron beneficiados por la inacción del exfiscal Martínez fue Gerardo Balzaretti, presidente del Centro de Estudios Políticos José Antonio Rodríguez Porth, organización que canalizó –y ocultó– los 10 millones de dólares de Taiwán que usó Arena para la campaña presidencial de Saca en 2004. También estaban investigados tres personas que siempre han dicho desconocer cómo ocurrió la triangulación de dinero: el exdiputado Federico Guillermo Ávila Qüehl que tenía firma en dos cuentas bancarias por las que pasó el dinero de Taiwán; José Antonio Salaverría Borja, expresidente de Arena, y Eduardo Zablah Touché, extesorero del partido. Otros investigados eran el propio expresidente Saca – ahora condenado a 10 años de prisión por haber utilizado ilegalmente la partida de gastos reservados de la Presidencia- y Juan Tennant Wright Castro, extesorero y exfinancista de Arena.

El fiscal de Rais

Contra el exfiscal Martínez y el empresario Enrique Rais hay abiertos dos casos en los que la Fiscalía señala una complicidad entre el exfuncionario y el empresario para que este último fuera favorecido en cortes. Ahora la Fiscalía señala que tiene nuevas pruebas en esta trama, y asegura que encontró comunicaciones entre el exfiscal, Rais y exjefes fiscales donde queda en evidencia que el magnate de la basura se ponía de acuerdo con Martínez para recibir respaldo de la FGR. “Son verdaderos casos fabricados. Se favorecía a Enrique Rais y a Hugo Blanco Rais con archivos administrativos dentro de la Fiscalía, y con sobreseimientos definitivos que se solicitaban en los tribunales”, explicó Douglas Meléndez. “Incluso se llegó a cometer detenciones arbitrarias”, añadió.

La Fiscalía dice que, bajo el mando de Martínez, efectuó investigaciones falsas, archivó expedientes, efectuó acusaciones manipuladas, y ordenó detenciones ilegales. Meléndez y el jefe contra lavado de dinero Jorge Cortez dijeron que de cada una de esas actuaciones tienen ejemplos, pero en la conferencia solo explicaron algunos de ellos.

Entre las dádivas que daba Rais, la Fiscalía contabilizó que Martínez viajó en 92 ocasiones –en misiones oficiales y en vacaciones- a bordo de aeronaves privadas de Rais. La mayoría de los viajes, dijo Meléndez, fueron a Estados Unidos. En diciembre de 2014, a dos años de haber llegado al cargo, El Faro reveló 42 de esos vuelos sospechosos y secretos de Martínez. Sospechosos porque los patrocinaban las empresas del hombre que debía investigar, Enrique Rais, y secretos porque la Fiscalía nunca los mencionó en la bitácora oficial de vuelos del funcionario. Muchos de esos viajes tenían como objetivo el combate al crimen, pero tenían un pecado: los 14 aviones utilizados eran nueve empresas relacionadas a Rais: Avtran LLC, Rais Group International NC LLC, Aviators II LLC, Hawker 800 LLC, JODA LLC, Citation 501RL NC LLC, Park Avenue Group INC, Marsella Invest Capital Corp. (Enrique Rais se puso como propietario a partir de agosto de 2015), y Helicópteros S. A. de C. V.

Los vuelos ocurrieron entre febrero 2013 y noviembre de 2015. El primero y el último fueron a Costa Rica. Pero en ese lapso, y por un costo total de 1.2 millones de dólares, Luis Martínez también viajó a Estados Unidos, Barbados, Trinidad y Tobago, Bahamas, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y Honduras.

Rais también entregó dos camionetas marca Porsche, modelo Cayenne, blindadas, y un tercer vehículo al exfiscal, por un costo de 69,432 dólares.

Los investigadores aseguran que Martínez intentó reelegirse en el cargo con arreglos bajo la mesa, y que eso quedó documentado en el teléfono celular del exfuncionario. En diciembre de 2015, El Faro reveló que los empresarios Enrique Rais, José Luis Merino (Ramiro Vásquez, del FMLN), Tomás Regalado padre (azucarero) y Francisco Calleja eran los que pujaban y hacían lobby a favor de Martínez para su reelección. Calleja es presidente de la cadena de supermercados Súper Selectos. Su hijo, Juan Carlos Calleja Hakker, es el vicepresidente del emporio y ahora corre por la presidencia de Arena. “El exfiscal tenía comunicación con muchas personas. Con Enrique Rais, con funcionarios, empresarios, donde arreglaba los casos, donde él incluso, en ese documento, se veía cómo estaba negociando su reelección, a través de la compra de la impunidad”, dijo el fiscal Douglas Meléndez.

Como ejemplos, Meléndez citó el caso que investigaba la UIF de la Fiscalía denominado "Aguas azules", por ser el nombre de una de las empresas donde le representante legal es su sobrino, Hugo Blanco Rais, también procesado en este caso. El fiscal Cortez explicó que en dicha investigación se emitió un auto de archivo definitivo al interior de la Fiscalía.

La Fiscalía también dice que debido al patrocinio de Rais al fiscal, “algunas personas fueron detenidas provisionalmente con elementos falsos”. Es el caso de Claudia Herrera y su esposo Mario Calderón, abogado y exsocio de Rais. Fueron detenidos porque la FGR, en tiempos de Martínez, montó siete procesos contra ellos.

Según la investigación, Rais también se benefició a través de un contrato fraudulento para que Mides, su empresa, destruyera una incautación de precursores químicos (monometilamina) para fabricar metanfetaminas. En 2014 hubo una incautación en Acajutla de dicho producto y la destrucción se hizo en dos etapas. La segunda parte fue la que benefició a Mides. “De alguna manera se favoreció que entrara MIDES. Se le dio a esta empresa un tiempo prudencial para que sacara los permisos ambientales y poder favorecerla con ese contrato millonario para que pudiera destruirlo en sus instalaciones”, dijo el fiscal Cortez. El investigador explicó que hubo un sobreprecio de 52 mil dólares, cuando había otra oferta más barata que había ofrecido destruir el producto por 846 mil 241 dólares.

El exdirector de los intereses del Estado de la FGR, Julio Arriaza, es otro de los acusados en este caso. Arriaza ya estaba siendo procesado por fraude procesal en un caso que involucra a Rais. Meléndez asegura que cuando llegó a la institución en enero de 2016, rotó al personal porque sabía de la infiltración. “Cambié a Julio Arriaza, supe que había una estructura y aunque aún no tenía pruebas suficientes, sí tenía información como para cambiarlo. A Arriaza lo cambié donde no tuviera que ver con investigaciones”, dijo Meléndez.

Otro de los procesados es Francisco José Paredes, el exfiscal que luego trabajó para Rais y que está prófugo. “Lo trasladé para Chalatenango porque me dieron información de lo que estaba haciendo”, dijo Meléndez. En 2013, Paredes era el fiscal encargado de investigar a Rais. El Faro tiene un documento en el que Paredes se presenta –en 2015– como querellante en un caso en el que representa los intereses de Rais. El 20 de diciembre de 2013, Franco Pacetti y Matteo Pasquale, dos empresarios canadienses que fueron socios de Rais, lo denunciaron por administración fraudulenta y estafa. Paredes fue el fiscal a cargo de averiguar si Rais había delinquido. En lugar de eso, Paredes pidió cerrar el caso argumentando que no existían afectados porque no había delito que perseguir. Casi un año después, el 28 de noviembre de 2014, el Juzgado Decimocuarto de Paz de San Salvador sobreseyó definitivamente a Rais

Martínez desvió dinero incautado a narcos

El exfiscal sustrajo 735 mil 866 dólares con 14 centavos de la Fiscalía, a través de distintos mecanismos. Bajo su dirección, algunos funcionarios ordenaron consultorías ficticias por las que se pagaban miles de dólares y en las que luego había un retorno monetario, remodelaciones de viviendas, mantenimiento y blindaje de vehículos particulares, pagos de recibos de telefonía personal, cobro de viáticos irregulares, etc.

El exfiscal también ordenó un cambio en el organigrama de la institución para que él pudiera disponer de los fondos incautados a bandas criminales. “Había dos cuentas patrimonio especial de narcotráfico y patrimonio especial de la UIF. Se modificó el organigrama institucional y se crearon reglamentos que permitieron sustraer fondos de dichas cuentas”, dijo Cortez. Y fue así como Martínez y la red en la Fiscalía logró sustraer la mayor parte del dinero que se le acusa de haber malversado, unos 677,356.34 dólares. Martínez usaba una tarjeta de débito cargada a dichas cuentas y en las misiones oficiales hacía gastos superfluos.

Según la investigación, Martínez nombró al colector de patrimonios especiales de la FGR, José Lito Morales, para que ubicara en los juzgados todos los montos de dinero incautados en procesos de lavado de dinero. Luego, él y el gerente general de la institución, Mauricio Yánez, solicitaron que ese dinero ingresara a la cuenta de patrimonio especial, y de ahí lo sacaban para uso personal.

El exgerente general Mauricio Yanez se vio favorecido con 31 consultorías para las que contrató nueve personas, entre naturales y jurídicas. Los “consultores” que devolvían un 80% de lo recibido, según la Fiscalía, y así fue como Yánez se benefició con 257 mil dólares. Entre los consultores fantasma está el director del diario Latino Eduardo Vásquez Becker. Según Cortez, él recibió 30 mil dólares por una consultoría inexistente. Otras personas contratadas fueron los abogados Karla Ivette Escamilla y José Ángel Gómez Guillén, Benedicto Guevara Guevara, Miguel Gustavo Rivera Oliva, Sandra Licette García Fernández, Francisco Salinas Montenegro, César Augusto García Barrera, Pastor Glodobaldo Pérez (exaspirante a fiscal general), Mario José Guardado Valentín, Wilson Alexander Nieto Alvarado, María Soledad Menjívar González.

Yanez, según la FGR, es el responsable junto al exgerente de recursos humanos, José Dolores Zelaya, de haber creado esas consultorías ficticias. Usaron las cuentas especiales, tanto de narcotráfico, como de la unidad de investigación financiera, como por ejemplo, los 14.5 millones de dólares que se encontraron en dos lugares distintos en el año 2010, una en Lourdes y otra en Zacatecoluca. Zelaya se benefició con 84 mil dólares con el esquema de contratación de consultorías ficticias.

El fiscal Meléndez detalló que también las empresas relacionadas al Cártel de Texis, Hotesa S. A. de C. V. y Agroindustrias Gumarsal S. A. de C. V. salieron beneficiadas con la interrupción de una investigación por lavado de dinero. Martínez, según la acusación, ordenó el cierre de los expedientes el 28 de julio de 2015 para permitirle a dichas empresas ser sujetas de crédito. En abril de 2017, la Fiscalía dirigida por Meléndez procesó a los representantes de esas sociedades, entre estos Juan Umaña Samayoa, "Chepe Diablo", por lavado de dinero. 

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El Salvador Wed, 17 Oct 2018 12:31:10 +0100 http://elfaro.net/es/201810/el_salvador/22586/Fiscalía-expresidente-Funes-compró-inmunidad-en-tiempos-de-Luis-Martínez.htm
Trump amenaza a Honduras con cortar ayuda si no detienen caravana de refugiados http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030331.jpg http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22581/Trump-amenaza-a-Honduras-con-cortar-ayuda-si-no-detienen-caravana-de-refugiados.htm El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a Juan Orlando Hernández con cortar ayuda a Honduras si no detienen una caravana de refugiados hondureños, integrada por dos mil personas, que salieron hacia Estados Unidos el sábado 13. Los refugiados ya avanzan por territorio guatemalteco. Organizaciones sociales exigieron al presidente Jimmy Morales que proteja la caravana, pero Morales ya ha declarado que Guatemala no tolera la "migración irregular". Donald Trump ha amenazado al gobierno de Honduras para que detenga una caravana de alrededor de 2 mil personas que salieron desde la ciudad de San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante del país centroamericano, huyendo de la violencia y la falta de empleo. La caravana tiene un objetivo claro: llegar a Estados Unidos.

La travesía arrancó el sábado 13, con 300 personas, pero creció hasta llegar a más de 2 mil, entre hombres, mujeres y niños y hasta familias completas. El domingo 15 de octubre, atravesaron la frontera entre Honduras y Guatemala. Organizaciones sociales solicitaron al gobierno de Jimmy Morales que los proteja en su recorrido por Guatemala hacia México, aunque este último ya comunicó que no los dejará seguir su camino hacia Estados Unidos.

Un hombre que se identificó como Walter Pompilio Coello, procedente de Tegucigalpa, manifestó que se va a Estados Unidos ya que por "la crisis del país, no hay empleo" en Honduras. Vamos "a buscar el sueño americano para poder ayudar a nuestra familia porque aquí ya no se puede encontrar trabajo", declaró otro hombre que iba con "dos amigos". Una mujer aseguró que lleva cinco años buscando empleo para mantener a sus dos hijas menores de edad y que cuando se consigue el salario "es muy poco".

Honduras cerró el año 2017 con una tasa de 42.8 homicidios por cada 100 mil habitantes: 3,791 personas fueron asesinadas.

La oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) advirtió que el triángulo norte de Centroamérica ha registrado incrementos en las solicitudes presentadas por ciudadanos de estos países para aplicar al estatus de refugiados en los países de destino: Belice, Costa Rica, Estados Unidos y Mécio. Por el contexto de violencia y narcotráfico que atraviesan Guatemala, Honduras y El Salvador, la migración de centroamericanos ha sido considerada como un nuevo fenómeno de refugiados que huyen de la violencia. 

Trump, que ya antes intentó cancelar el programa de Protección Temporal (TPS) y que implementó una política de separación de niños migrantes centroamericanos de sus padres (ambas medidas puestas en "stand by" por la Corte en Estados Unidos), lanzó el lunes 16 un mensaje con tono de amenaza al gobierno de Honduras y al presidente Juan Orlando Herández. "¡Los Estados Unidos han informado firmemente al Presidente de Honduras que si la gran Caravana de personas que se dirigen a los Estados Unidos no se detiene y se regresa a Honduras, no se dará más dinero ni ayuda a Honduras, con efecto inmediato!", dijo Trump. 

La semana pasada, Hernández participó junto a sus homólogos de Guatemala y El Salvador en la Segunda Conferencia sobre la Prosperidad y la Seguridad en Centroamérica en Washington. En el foro, el vicepresidente estadounidense Mike Pence fue contundente al pedir a los líderes centroamericanos que envíen un mensaje a sus ciudadanos: "Si no pueden venir a Estados Unidos legalmente, no deberían venir". 
 
Mediante el pacto denominado "Alianza para la Prosperidad", Washington otorga ayuda financiera para implementar programas que mejoren las condiciones de seguridad y crear oportunidades de desarrollo para frenar la migración. 
 
Pence aseguró que El Salvador ha reducido la migración ilegal, aunque subió 75% desde Guatemala y 61% desde Honduras. Según precisó, 225.000 personas de esos tres países ingresaron a Estados Unidos en el último año.

Más de un millón de hondureños reside en Estados Unidos, la mayoría indocumentados. El año pasado inyectaron 4.000 millones de dólares en remesas a la economía de su país, equivalentes al 20% del producto bruto interno (PIB). Estados Unidos ha llamado la atención a los gobiernos de los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) por desatender las necesidades de empleo y seguridad de la población, con los que alientan la migración hacia Norteamérica.

Esta semana, el gobierno de Jimmy Morales comunicó que no iba a dejar ingresar a los hondureños. "Guatemala no promueve, ni respalda la migración irregular en ninguna de sus formas, por lo tanto, rechaza los movimientos organizados con fines ilícitos y que tergiversen o utilicen la figura de un derecho humano, como es la migración para fines particulares", dijo. El domingo 15 de octubre, los hondureños ingresaron a Guatemala a través de la frontera de Agua Caliente y esperan recorrer el país hasta llegar a México donde continuarán su camino hacia Estados Unidos.

Antes de ingresar a Guatemala, un numeroso contingente de policías les cerró el paso pero horas después llegaron a un refugio para migrantes en Esquipulas, según imágenes y vídeos divulgados por la prensa local. "Exigimos el cese de toda acción policial y administrativa que restringe sus derechos fundamentales", añadieron las organizaciones sociales. 

El gobierno mexicano dijo que cuenta con medidas de protección internacional que son usadas cada año por migrantes, aunque "la ley no prevé permisos para acceder al país sin cumplir con los requisitos y posteriormente dirigirse a un tercer país". Al mismo tiempo, fuentes de seguridad mexicanas informaron que policías federales y agentes del INM reforzarán la seguridad y vigilarán la entrada de personas que pretendan ingresar al país sin documentos. 

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Centroamérica Tue, 16 Oct 2018 17:24:57 +0100 http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22581/Trump-amenaza-a-Honduras-con-cortar-ayuda-si-no-detienen-caravana-de-refugiados.htm
Daniel Ortega, los chavalos y la tenebrosa máquina del tiempo http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000030321.JPG http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22579/Daniel-Ortega-los-chavalos-y-la-tenebrosa-máquina-del-tiempo.htm El gobierno nicaragüense ha decidido formalmente criminalizar las protestas. La policía disuelve por la fuerza cualquier concentración de disidentes; patrullas de encapuchados abducen a los estudiantes que participaron de las tomas de universidades: algunos son acusados de terrorismo, otros son trasladados al Chipote, donde son torturados e incluso violados. Nicaragua parece haber viajado en el tiempo hacia su pasado más oscuro, donde otra tiranía familiar se aferraba al poder a punta de violencia. Esta es una casa de seguridad y los cuatro muchachos que viven aquí están escondidos. Huyen del gobierno, de las acechanzas de la policía y de las fuerzas paramilitares que campean con impunidad en Nicaragua.

Ninguno de los chicos supera los 25 años y hasta hace sólo cinco meses eran estudiantes universitarios como cualquier otro. Ahora usan seudónimos para llamarse entre sí y, cuando conversan sobre su país, ponen música en su celular a todo volumen para que nadie los escuche. Temen que su vecino —empleado del régimen— los denuncie y vengan por ellos como han ido por tantos otros.

En este domicilio de barrio obrero, en las afueras de Managua, no hay más adornos que sus cuatro habitantes: Tigrillo, Maca, Zetas y el Doctor Veneno. Hay una cocinilla de dos quemadores y poco más. Por no haber, no hay ni camas. Se duerme en unas esterillas ligeramente acolchadas que se tiran sobre el piso en cualquier parte de la casa. El lugar es propiedad de un doctor que quiso ayudar a los muchachos que huyen.  Ahora forma parte de una extensa red de “casas de seguridad”, conformada por iglesias, conventos y residencias familiares que esconden a los chavalos que soñaron con derrocar del poder al gobernante Daniel Ortega y su esposa/vicepresidenta, Rosario Murillo.

Los cuatro muchachos intentan pasar desapercibidos, ser sólo cuatro compañeros de casa que viven encerrados y que no se relacionan con el barrio. Una vecina que notó lo extraño de aquella mezcla se les acercó, discreta, para advertirles que vivían al lado de un “sapo”. Ellos intentan actuar con normalidad, pero en la vida cotidiana de Managua ya nadie sabe cómo se hace eso y con el paso del tiempo se van habituando a vivir bajo la ley de la sospecha.

Esta no es la primera casa de seguridad que habitan: el Doctor Veneno se ha mudado 15 veces en dos meses y Tigrillo ha perdido la cuenta. Extrañan a sus padres, como suelen hacer los chicos jóvenes recién salidos del hogar, pero evitan visitarlos para no ponerlos en riesgo, en un país que era el más seguro de la región cuando este año comenzó.  

Para casos de emergencia se han hecho de una decena de morteros de media libra: unos proyectiles que combinan pólvora con vidrio molido; sin embargo, no disponen de un lanza morteros que los convierta en objetos útiles para la defensa. Tienen también un arma secreta: un pequeño tubo con inyecciones de adrenalina cuya dosis produciría —o al menos eso creen— un paro cardíaco. En caso de que la policía o los escuadrones de paramilitares irrumpieran en la casa, el Doctor Veneno deberá correr por su tubo y apuñalar a alguno de los intrusos con las inyecciones, esperando que causen su efecto letal, antes de que ese mismo intruso u otro de sus compañeros lo reduzcan a macanazos o a tiros. “Se muere el hijueputa o me muero yo”, dice, como si realmente pensara defenderse a jeringazos.

Es de noche. Afuera las calles están vacías. Los pocos vehículos que asoman sus luces hacen que los chicos salten como suricatas hacia la ventana y echen vistazos temerosos al exterior. Antes de comenzar a hablar conmigo, el Doctor Veneno le da todo el volumen a su teléfono y lo coloca en la ventana frontal para conjurar la intrusión del sapo.

Doctor Veneno, uno de los refugiados en la casa de seguridad, conversa con un cigarrillo entre los dedos y se sirve Coca Cola, pasar el tiempo. El encierro ha acostumbrado a los estudiantes a largas jornadas de conversación nocturna. Foto: Víctor Peña.
 
Doctor Veneno, uno de los refugiados en la casa de seguridad, conversa con un cigarrillo entre los dedos y se sirve Coca Cola, pasar el tiempo. El encierro ha acostumbrado a los estudiantes a largas jornadas de conversación nocturna. Foto: Víctor Peña.

* * *

Abril parece tan lejano. La bola de nieve que provocó la avalancha que vive Nicaragua corrió demasiado veloz. El 18 de ese mes, un pequeño grupo de jubilados se reunieron a protestar por los recortes a las pensiones anunciadas por el gobierno, en la ciudad de León, a unos 90 kilómetros de la capital. Matones afines al gobierno los atacaron y disolvieron la protesta. Ese mismo día, otros grupo de civiles orteguistas apalearon a jóvenes que protestaron en Managua por la represión a los ancianos. Al día siguiente, Nicaragua estaba en llamas. Miles y miles salieron a las calles y durante meses levantaron barricadas, se enfrentaron a la policía y a las fuerzas paramilitares, se tomaron universidades y retaron al enorme poder del presidente Daniel Ortega. 

Ya no hay barricadas en Nicaragua. Ya no hay muros de adoquines, ni universidades tomadas. Los chicos ya no se enfrentan a la policía con tubos lanza morteros ni tiran “chayopalos” al piso. Ya nadie sensato puede creer que es cuestión de semanas para que caiga Ortega.

El 13 de julio, el régimen decidió dar un manotazo definitivo y barrió a los chavalos que permanecían dentro de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), último bastión de la resistencia universitaria. La policía, acuerpada por paramilitares, disparó a mansalva contra los estudiantes durante más de trece horas. Cercaron a casi 200 muchachos que se resistieron a abandonar su campus, los forzaron a salir a punta de bala y los arrinconaron en una iglesia cercana —La Divina Misericordia— que aún conserva en sus paredes decenas de marcas de balas. Francisco “el Oso” Flores murió de inmediato sin que nadie se diera cuenta: cuando repararon en él era ya un cadáver. Gerald “el Chino” Vásquez agonizó con un balazo en la cabeza sin que los paramédicos improvisados pudieran hacer nada para salvarle la vida. Todos creyeron que morirían ahí y, para despedirse del mundo, cantaron a coro el himno de su país, románticos y acorralados.

Sin embargo, una delegación de la Iglesia católica consiguió un salvoconducto del gobierno para sacar a los estudiantes en autobuses hacia la Catedral, donde los esperaban sus padres —muertos en vida— para darles la bienvenida, cantando para ellos, de nuevo, el himno nicaragüense. Otros chicos menos afortunados terminaron hospitalizados con heridas de bala, tuertos, con quemaduras o con huesos rotos. Otros desaparecieron, fueron torturados y posteriormente acusados de terrorismo.

Los que consiguieron salir bien librados de aquella lluvia de tiros, entendieron muy pronto que la pesadilla recién comenzaba: muchos fueron sacados de sus casas, sin que sus padres pudieran evitarlo, o fueron cazados al salir a la calle, o mientras hacían colas para obtener un pasaporte para largarse del país, e incluso hubo capturas en el aeropuerto, cuando intentaban escapar. Entonces conocieron El Chipote, un tenebroso edificio de celdas que solían usar los Somoza, la tiranía familiar anterior, para lo mismo que la actual: para interrogar presos políticos mediante tortura. Vendas en los ojos, cuerpos desnudos, uñas arrancadas, violaciones, golpizas, ninguna garantía jurídica…

Los chavalos abandonaron las casas de sus padres y se refugiaron en escondites. Los líderes más visibles del movimiento estudiantil, como Lesther Alemán —que llamó asesino en su cara a Daniel Ortega— han huido del país. Otros, como Valeska Alemán Sandoval fueron capturados y retenidos en el Chipote. Desde ahí grabó un video en el que delataba a algunos de sus compañeros. Al ser liberada aseguró que lo hizo bajo tortura. Esa fue la segunda vez que Valeska fue capturada. La primera fue el 5 de junio, cuando regresaba de dejar víveres a otros estudiantes. Esa vez unos encapuchados la raptaron, obligándole a subirse a un vehículo. Una de las torturas consistió en arrancarle una uña del pie derecho. En aquella ocasión, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó unas medidas cautelares que el régimen se apresuró a ignorar un mes después. 

Todos los líderes que encabezaron los primeros días de revuelta están presos, escondidos en casas de seguridad o han conseguido escapar del país por puntos ciegos, valiéndose de redes clandestinas de apoyo.

En la iglesia La Divina Misericordia, las balas han quedado marcadas en las paredes. El 14 de julio, las fuerzas de seguridad de Nicaragua dispararon a los estudiantes que se habían tomado el campus de la Unan. Foto: Víctor Peña.
 
En la iglesia La Divina Misericordia, las balas han quedado marcadas en las paredes. El 14 de julio, las fuerzas de seguridad de Nicaragua dispararon a los estudiantes que se habían tomado el campus de la Unan. Foto: Víctor Peña.

Tampoco hay más marchas masivas en la capital. La última tuvo lugar el domingo 23 de septiembre, cuando cerca de 2 000 personas marcharon para exigir la liberación de los presos políticos. La policía y los paramilitares cercaron la marcha y la disolvieron con violencia. Hubo seis heridos de bala. Un francotirador perforó el pecho de Matt Romero, un adolescente de 16 años que murió en el instante. El gobierno dejó muy clara su intención de “normalizar” —a como de lugar— la vida del país y fue contundente al advertir que no toleraría ninguna muestra pública de disidencia. Oficialmente culparon a los mismos manifestantes de haberse disparado entre sí.

Pese a ello, tres días después, el 26, grupos opositores al régimen volvieron a lanzar una convocatoria por redes sociales. Sería una marcha que avanzaría desde la Universidad Centroamericana (UCA) hasta la sede de Naciones Unidas. Aunque la marcha estaba convocada para las 2 de la tarde, al menos cuatro contingentes de antimotines, unos 15 vehículos policiales, una enorme cantidad de policías y simpatizantes del gobierno cerraron desde la mañana todas las posibles rutas por donde podía circular la marcha.

Poco a poco, con un goteo tímido, fueron llegando a la acera que está frente a la UCA ciudadanos que, al estar ahí, sacaban de sus mochilas banderas de Nicaragua y se cubrían el rostro para no ser retratados. Vendedores ambulantes aprovecharon la ocasión para vender máscaras y ruidosas pitoretas para poner levadura al ambiente. 

Apenas consiguieron pasar del centenar de personas. Había al menos un antimotín por cada manifestante. Muy pronto comprendieron que salir a marchar los obligaría a chocar con la policía en clara desventaja. Así que convirtieron la marcha en un “plantón”.

La concentración no era multitudinaria, pero 100 nicaragüenses dispuestos a hacer escándalo, son muchos nicaragüenses. “¿Cuál es la ruta?”, preguntaba a gritos una mujer menuda con la garganta más prodigiosa que yo recuerde. “¡Que se vaya ese hijueputa!”, respondía el resto. El “hijueputa” de la frase, claro está, es Daniel Ortega. Y seguían: preguntaba la mujer: “¿Qué dicen las putas?”,  y respondía el resto: “¡Yo no parí a ese cabrón!”. El cabrón es… bueno, se entiende.

“¡Señor, señora, no sea indiferente, están matando al pueblo en la cara de la gente!”.

“¡No eran terroristas, eran estudiantes!”.

“¡Protestar es un derecho, reprimir es un delito!”.

Y el cada vez más difícil: “¡Que se rinda tu madre!”.

Vendedores de símbolos patrios y de agua; muchachos pintando frases con atroces faltas de ortografía en la fachada de la universidad; un dron de la policía que sobrevuela la marcha. Alguien pintó sobre el asfalto de la calle el nombre de Matt Romero, el chico asesinado hace tres días.

La mayoría de vehículos que pasaban frente a la universidad hacían sonar sus bocinas en señal de apoyo, los pasajeros asomaban fugazmente por las ventanas y alzaban los pulgares. El gesto era recibido con enorme alharaca. Unos muchachos detuvieron los autobuses para pintarrajear en sus costados que Ortega es un “asecino”. Un conductor de autobús pide a los muchachos que no sólo pinten los costados, que si por favor pueden también pintar el frente del vehículo. Al cabo de un tiempo regresa con su autobús y les pide a los chicos que lo decoren completo.

Hubo una fanfarria cuando apareció en escena Javier Espinoza con su camión de altoparlantes. “¡Bienvenido, bienvenido!”, gritaba el coro y se hizo una fila para poder abrazarlo. Espinoza es un habitual en estas lides: aparece con su camión y con sus parlantes y los ofrece gratis para hacer aún más escándalo. Diez días antes de que apareciera con su camión, el domingo 16 de septiembre, la policía apareció en su casa —sin ninguna orden judicial— y se lo llevaron, alegando que él había chocado contra un vehículo policial, aunque Espinoza nunca ha chocado su camión. Fue a parar al Chipote. Asegura que no fue torturado, pero que le realizaron pruebas químicas para detectar pólvora en las manos. Salieron negativas. Al cabo de dos días, lo dejaron ir y ahí está de regreso, siendo recibido como un héroe. Una mujer con el rostro cubierto bailaba, con traje típico incluido, el segundo himno de este país: “Nicaragua, Nicaragüita”, cuyo autor está exiliado en Costa Rica.

Hasta que la policía cerró el paso de vehículos.

La cuadra donde estaban los manifestantes quedó completamente rodeada. Y el ambiente tragó saliva. O al menos lo hice yo. Entre los colegas se pusieron de moda los chalecos y cascos antibalas, aunque los reporteros locales recomiendan no usarlos para cubrir las concentraciones oficialistas: al parecer los seguidores de Ortega se ofenden al ver a los reporteros vestidos como para ir a la guerra, en un país en el que —insisten— no pasa nada; de manera que el atuendo te puede granjear una paliza, o una pedrada. Pero yo lo eché de menos.

Los antimotines avanzaron. Se estrechó la cuadra.

Los manifestantes entiendieron el gesto y poco a poco comenzó a desvanecerse la concentración. Pasaban frente a los policías con el rostro disimulado, viendo al piso, con el paso apretado y, al cabo de unos minutos, no quedaba nadie frente a la UCA. El plantón duró poco más de dos horas.

Por la noche "los chayopalos" brillan, junto a una inmensa silueta del general Sandino. Las estructuras metálicas —símbolo del poder del matrimonio Ortega— lucen sólidas, luminosas, casi alegres, en medio de unas noches lluviosas y desiertas. 

Un grupo de al menos 100 personas realizó una protesta que se convirtío en plantón, el 26 de septiembre, frente a la UCA, en la ciudad de Managua. La policía bloqueó las calles para que la manifestación contra Daniel Ortega no pudiera avanzar. Finalmente, tras un par de horas, se disolvió. Foto: Víctor Peña.
 
Un grupo de al menos 100 personas realizó una protesta que se convirtío en plantón, el 26 de septiembre, frente a la UCA, en la ciudad de Managua. La policía bloqueó las calles para que la manifestación contra Daniel Ortega no pudiera avanzar. Finalmente, tras un par de horas, se disolvió. Foto: Víctor Peña.

* * *

Tigrillo juega cartas con Maca, la única chica del grupo, mientras el Doctor Veneno cocina, quejándose sin parar de ser la única persona que se encarga de los oficios del hogar. Esta mañana pasaron por la casa unas mujeres, ofreciéndose para trabajos domésticos y Maca les respondió que ya tenían a alguien. “¿A quién te referías, Maca?, ¿A Tigrillo?”, pregunta retórico el Doctor Veneno con su voz aguda, afeminada, para solaz de los otros, y sigue meneando una sopa de frijoles que tarda en estar lista. Tiene el pelo ensortijado y tintado de un color caoba.

Tigrillo es el macho alfa aquí. Flaco como un bate, con manos expresivas, que bailan rabiosas cuando habla. Lanza puyas sin parar al Doctor Veneno, a quien llama “Excelsa”: “¿Cuándo va a estar esa sopa, Excelsa?”, y el otro se la devuelve con enojo fingido: “Deberías lavar los platos”. Y Tigrillo responde, sin dejar de ver sus cartas: “Caaaaaaalma, Excelsa”.

Celebra que ha ganado una nueva partida de cartas a Maca y le recuerda la apuesta que pactaron: un banquete de arroz chino, que quizá nadie cobre jamás. El Doctor Veneno prepara tostones de plátano y pescozones —güisquiles rellenos de queso—, arroz para la sopa y trozos de queso frito. La casa se va llenando de olores nicaragüenses.

El Doctor Veneno estaba estudiando su segunda carrera cuando sobrevino el caos. Es anestesista y cursaba su tercer año de odontología cuando decidieron tomarse la UNAN. Era uno de los líderes de su facultad y demandaba la renuncia de los dirigentes de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), la organización de estudiantes oficialistas que se opuso desde un principio a las revueltas. Cuando se dieron cuenta que UNEN haría oídos sordos a cualquier demanda de los rebeldes, decidieron tomarse la universidad el 7 de mayo. “Sólo le dijimos al personal administrativo que se saliera. Una señora que trabaja ahí nos dijo que nos apoyaba y yo: ‘ay, gracias, pero sálgase, sálgase’, y nos tomamos la universidad. Bien raro porque yo nunca había dormido ahí”.

El Doctor Veneno permaneció en el recinto durante toda la ocupación estudiantil, hasta que la policía y los paramilitares los echaron a la fuerza el 14 de julio, luego de muchas horas de violencia.

El Doctor Veneno narra los 72 días de ocupación del campus como un proceso revuelto, lleno de intensas discusiones, de luchas por protagonismos, de intrigas. Pero también días llenos de esplendor, donde unos cientos de jovencitos se fueron convirtiendo en adultos mientras soñaban con hacer historia entre tiroteos y bombas de humo. Al principio, cuenta, establecieron algunos puntos médicos por pura intuición, pero con el tiempo se convirtieron en unidades indispensables ante los ataques constantes de los paramilitares. Terminaron siendo seis puestos médicos y el Doctor Veneno fue el responsable de todos.

Su trabajo consistía en mantenerlos funcionando: asegurarse de que hubiese alguien con algún nivel de conocimiento en detener hemorragias, en curar lesiones, en no convertir una sutura en una carnicería. Creó  inventarios de las medicinas e insumos que la población les donaba y hacía malabares para mantener surtidos todos los puestos. Si al Doctor Veneno le parecía que los “médicos” de los puntos no tenían la actitud ágil y despierta que la situación ameritaba, acababan regañados o expulsados. Jovencitos haciéndose adultos.

El 13 de julio —día en que el régimen comenzó a “limpiar” la UNAN—  supo que estaban bajo ataque cuando le avisaron que un chavalo tenía una herida de bala en la pierna. Hizo lo que pudo para contener la hemorragia, pero tenía claro que ninguno de los puestos estaba preparado para extraer un proyectil, así que gritó para conseguir un vehículo con el que trasladar al herido a un hospital público: lo subieron y salieron de la universidad con toda la potencia que aquel carro ofrecía. Pero no ofreció mucha: el vehículo estaba destrozado por las primeras descargas de bala. Así que bajaron al herido y detuvieron un taxi. Consiguieron finalmente llevarlo al hospital Vivian Pellas, un centro privado que atendió a los estudiantes heridos. “No lo podías llevar a un hospital público, porque si lo atendían, iban a llamar a la policía y ahí mismo me capturaban también a mí”, explica.

Pasadas las once de la mañana, el cerco oficialista comenzó a rodear la universidad. Había batallas en casi todos los portones. Batallas desiguales: chicos con morteros y alguna pistola, parapetados tras pilas de adoquines, contra policías y paramilitares armados con bombas de humo, escopetas y fusiles de asalto. Pero el Doctor Veneno, responsable de los puestos médicos, estaba atrapado en el hospital Pellas. A los pocos minutos otros muchachos llevaron a otro herido en un camioncito blanco del que habían conseguido apoderarse en el parqueo de la universidad. Decidió volver junto a otros muchachos en la palangana del camión, pero al llegar al recinto el fuego era ya muy nutrido. Escuchó las balas zumbar y se apretaba de panza contra la palangana esperando que ningún tiro peregrino lo encontrara.

Consiguieron ingresar, sólo para encontrarse con más heridos, entre ellos un chaval que recibió una bala por la espalda y todo indicaba que tenía perforado el pulmón izquierdo. El proyectil no había dejado agujero de salida y temió que se ahogara con su propia sangre. Subieron al muchacho a aquel camión convertido en ambulancia, pero los atacantes los recibieron con plomo y hubo que abortar la misión. Arrastraron al herido, con la ayuda de dos doctoras jóvenes, para llevarlo a un puesto médico a ver qué milagro inventaban. Apareció otro chico con la espalda llena de perdigones de escopeta, sangrando como si hubiera sido flagelado.

Una vez en el puesto médico, el Doctor Veneno consiguió colocar una transfusión de sangre al primer paciente, para intentar estabilizarlo con la ayuda de una de las doctoras, mientras otra intentaba arrancar los balines de la espalda al segundo herido. Pero aquel cuartito no era un quirófano, sino una clínica improvisada, hecha de madera hasta la mitad, y de rejilla que asemejaba un mosquitero para rematar las paredes. Las balas la penetraron con facilidad. “Teníamos unos estantes con suero, alcohol y otras cosas y vi cómo se quebraba todo y caían todos los líquidos al suelo y cómo se rompían los estantes. Entonces nos tiramos al suelo y mirábamos las balas destruyendo las paredes. Suerte que al paciente lo teníamos en unas mesitas para niños, que son bien bajas y no le cayó ninguna bala”. En este punto, el Doctor Veneno detiene el relato y enciende un cigarrillo que le ayuda a no llorar. Tararea la canción en inglés que suena en su teléfono, mira para otro lado, busca en su cabeza algún otro recuerdo que lo aleje del espanto. Sonríe como puede, sentado en una esterilla en el suelo, escondido. Vivo. Y se recompone.

Había que largarse de aquel lugar de inmediato. El herido más grave no aguantaría mucho tiempo y se decidió a evacuarlo. Tres chicos de seguridad ofrecieron darle cobertura, lanzando morterazos contra los atacantes para abrirle la posibilidad de huir. Las piernas del herido apenas respondían y caminaba como el moribundo que era, asistido por el hombro del Doctor Veneno. Pero los chicos de los morteros no eran guerrilleros, ni combatientes experimentados. Eran sólo eso: unos estudiantes con unos tubos que escupen bolsas de papel llenas de pólvora y vidrio. Fueron superados de inmediato y corrieron a salvar sus propias vidas. Era obvio que ya no los sobrevolaban balazos azarosos, sino que algún canalla los tenía entre ceja y ceja y no les permitiría salir de ahí por las buenas. El Doctor Veneno apenas había conseguido avanzar unos pocos metros y estaba tirado en el suelo, bajo unas matas de plátano con el chaval que agonizaba, ambos cubiertos de sangre hasta el pelo, intentando camuflarse. “Le dije: te voy a tener que arrastrar de los hombros, te va a doler, pero es todo lo que puedo hacer por vos”. Así, arrastrándolo como a un saco de papas, consiguió salir del campo de tiro de sus verdugos. Otros estudiantes metieron al herido en uno de los pocos camiones útiles que quedaban dentro del campus y consiguieron escapar de la universidad antes de que el cerco se cerrara por completo.

En algún momento de este traqueteo, Tigrillo y su amigo Zetas habían llegado a la UNAN con unas mochilas cargadas de morteros. No sabían que la universidad estaba bajo ataque. En realidad habían acudido en busca de refuerzos —de “ninjas”, en palabras de Tigrillo— para intentar tomarse otra universidad; pero al ver el jaleo se incorporaron al equipo de choque. “Le dije a uno que tenía un lanza morteros: por caramelos no se preocupe porque tengo la mochila llena”, dice Tigrillo, consciente de haberse despachado una frase propia de un tipo rudo.

Luego de unas 13 horas de pandemonio, la resistencia de los estudiantes fue superada y la universidad tomada por las fuerzas oficialistas. En la desbandada Tigrillo observó cómo una bala alcanzaba a una de las doctoras que había atendido al chaval con perdigones en la espalda.

Todos los heridos a los que el Doctor Veneno auxilió aquella noche salvaron la vida. El primer muchacho, el que tenía una bala en la pierna, fue capturado semanas después y actualmente guarda prisión bajo cargos de terrorismo.

Revivir aquel día enciende en los ojos de estos chavalos unas luces malas, unos brillos líquidos. Aprietan los dientes e intentan disimular el miedo que llevan dentro. No eran amigos cuando todo esto comenzó. “Ya no somos los mismos”, dice el Doctor Veneno, y no sé si lo dice con orgullo o con nostalgia. Fuman. Echan unas miradas suplicantes al ron que les he traído.

En una casa de seguridad, en las afueras de la ciudad de Managua, cuatro jóvenes rebeldes comparten una cena. Sopa de frijoles, fideos y verduras forman el banquete de los que en mayo y junio se tomaron las calles y que hoy conviven en clandestinidad. Foto: Víctor Peña.
 
En una casa de seguridad, en las afueras de la ciudad de Managua, cuatro jóvenes rebeldes comparten una cena. Sopa de frijoles, fideos y verduras forman el banquete de los que en mayo y junio se tomaron las calles y que hoy conviven en clandestinidad. Foto: Víctor Peña.

* * *

En mayo todo era posibilidad. La revuelta había iniciado apenas un mes atrás. Las personas asesinadas —según quien lleve la cuenta— eran entonces entre 40 y 60; pero esos muertos parecían ya demasiados muertos. La brutalidad del gobierno, el descaro con el que se mezclaban policías y matones vestidos de civil, el desgaste en la imagen internacional del régimen y los miles y miles de manifestantes daban la impresión de haber acorralado a Daniel Ortega. Aquellos muertos, aquellos demasiados muertos, no habrían muerto por nada, y su muerte sería fértil. Pero apenas era mayo.

Aquel compendio de ingenuidades cobró aún más sentido cuando el 16 de mayo el mismísimo Daniel Ortega accedió a sentarse en una mesa de diálogo donde estaban representados varios sectores de oposición: desde el ambiguo Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) hasta las combativas cinco organizaciones estudiantiles que surgieron a raíz del estallido de abril. Fue en esa mesa cuando un estudiante de la UCA de apenas 20 años hizo lo que durante más de una década no había ocurrido: silenció al presidente todopoderoso, ninguneó el protocolo y le arrebató la palabra sin pedir permiso y pasó a la historia:

“Esta no es una mesa de diálogo, es una mesa para negociar su salida. Y lo sabe muy bien, porque el pueblo es lo que ha solicitado… En un mes usted ha desbaratado al país. A Somoza le costó muchos años… pero usted en menos de un mes ha hecho cosas que nunca nos imaginamos y que muchos han sido defraudados por esos ideales que no se han cumplido… Cuántas madres de familia están llorando a sus hijos, señor”. Ortega asistió a aquello con su mirada vacía, mientras su esposa/vicepresidenta intentaba reírse en señal de desdén. Aquel día todas las cámaras fueron de aquel muchacho, Lesther Alemán, todos los titulares fueron suyos, mientras que el “máximo líder”, el “comandante”, se quedó con la palabra colgándole de la boca.

Desde aquel día Ortega parece haber entendido que la palabra no era lo suyo. Nunca más volvió a asistir a otro encuentro con los rebeldes. Nunca más volvió a exponerse a que un muchachito lo dejara en ridículo y se aseguró de ahí en delante de que la única voz posible, que las únicas órdenes admisibles, fueran las suyas.

Han pasado poco más de cuatro meses desde aquella mesa ingenua. Todos los estudiantes que asistieron están en desbandada, escondidos en casas de seguridad, exiliados o presos. Lesther Alemán desapareció de la escena pública para aparecer a mediados de agosto en Miami, sin que nadie supiera cómo consiguió sortear la frontera nicaragüense.

Hoy, al cabo de casi siete meses de estallido social, nadie puede presumir de representar la voz única de la oposición, ni siquiera de los movimientos estudiantiles, tan infectados de desconfianzas internas y tan víctimas de la urgencia. No hay un solo pliego de demandas que goce de consenso, en parte porque no está del todo claro con quién hay que consensuar o quién es el llamado a generar esos consensos. Incluso aquella demanda de Lesther Alemán, que tan diáfana sonó en su momento: “Estamos aquí para negociar su salida”, se ha vuelto etérea: ¿Salida, así sin más? ¿Elecciones adelantadas? ¿Elecciones adelantadas con o sin Ortega como candidato? ¿Qué candidato podría representar a toda la oposición? ¿Cada sector de la oposición debe llevar a su candidato? ¿Una junta de gobierno? ¿Quién elegiría a esa junta?... Mientras la oposición intenta sobrevivir a sus propias dudas y a la persecución del régimen, Ortega sigue teniendo todos —o casi todos— los hilos en la mano: maneja a la policía (su consuegro es el director), al ejército, a los paramilitares, al poder judicial, al tribunal electoral y al parlamento casi sin grietas. 

Las dos grandes organizaciones opositoras, la Alianza Cívica y la Articulación de Movimientos Sociales —que aglutinan a organizaciones estudiantiles, feministas, LGTB, campesinas y políticas— consiguieron llegar a un acuerdo el jueves cuatro de octubre, para formar un solo bloque al que llaman Unidad Nacional Azul y Blanco.

Luego de varias semanas de discusiones, de intensos debates, de propuestas y de contrapropuestas, los voceros de las dos grandes organizaciones opositoras aseguraron que han dejado de lado sus diferencias y que se han reunido en torno a consensos mínimos que Mónica Baltodano, líder de la Articulación resumió así: “que Ortega y Murillo deben irse, de una manera u otra”. Aunque algo es algo, la oposición no parece estar muy cerca de tener un plan de acción en línea recta y mucho menos cosas tan lejanas, como una idea compartida sobre cómo es que el presidente y su esposa deben “irse”. Mucho, mucho menos, quién podría ser un buen candidato para sustituirlos.

En Nicaragua el tiempo se ha hecho una materia extraña. Mayo parece tan, tan lejano, como parte de otro conjunto de días que albergaban futuros muy distintos. Hoy que se cuentan los muertos por centenares —300, 400, 500, según quien cuente— comienza a aparecer en los chavalos, al menos en la cabeza de Tigrillo, del Doctor Veneno, de Zetas y de Maca, la duda de cuán fértiles son los cadáveres.

* * *

La China no quería irse del país, pero su madre le suplicó que al menos sacara el pasaporte, para poder tener opciones si la cosa se seguía complicando.

La China estuvo atrincherada en la UNAN y vio morir a su gran amigo, Gerald “el Chino” Vásquez, el día en que el régimen lanzó la Operación Limpieza. Antes de que todo cambiara, Gerald y ella eran bailarines de folklor nicaragüense y lo vio desangrarse sin poder hacer nada mientras la policía y los paramilitares disparaban contra la iglesia Divina Misericordia.

Luego de que una delegación de sacerdotes consiguiera sacarlos con vida y los trasladara a la catedral, permaneció varios días saltando de una casa de seguridad a otra, por recomendación de organismos de derechos humanos, pero su madre estaba inconsolable, temiendo siempre lo peor. Así que accedió a sacar su pasaporte el martes 31 de julio. Fue con un amigo, a quien financió el costo del documento. Debían ir al día siguiente a recogerlo, pero el miércoles era día feriado, así que el jueves se dispuso a ir por su pasaporte a las oficinas de migración a las dos de la tarde.

Es pequeñita y morena y lleva el pelo corto, como una Mafalda con jeans y All Stars. Usa una sonrisa por saludo y cuenta su cuento con frases cortas, como dando un parte notarial sin dejar de ver hacia un sitio que está más allá de este café.

“Los pasaportes se entregan a las dos de la tarde. Estaba en Carazo y los buses que salen de Carazo me dejan en la UCA. Ahí había un plantón que protestaba porque el gobierno le quitó a la UCA el 6% de financiamiento. Ahí me encontré a la mamá del Chino (Gerald Vásquez) y me pidió que bailara. La señora andaba un traje típico y me pidió que me lo pusiera. Me lo puse. Bailé “Managua linda Managua”. Luego salimos en marcha, que avanzó hacia la plaza de las Victorias y un señor al que le decimos Doble Ruedas, porque siempre anda en su silla de ruedas, nos invitó a comer pollo. Después, dos muchachos me acompañaron en el taxi hasta migración. Era un poco antes de las dos de la tarde. El del taxi me dejó una cuadra antes de migración. Estaba lleno de policías. Aquí hay cuatro grupos de personas: los policías, los paramilitares, los antimotines y la Juventud Sandinista. Los paramilitares caminan encapuchados.

Veo una camioneta con gente encapuchada y pensé: me agarraron. Inmediatamente agarré mi celular, que estaba nuevo y era bonito, pero andaba fotos, videos, contactos, conversaciones con los chavalos. Pensé que era por mí que venían porque los encapuchados andaban demasiado cerca y presentía que me iban a agarrar. Agarré mi teléfono y lo quebré. Yo caminaba con botas, así que le puse la bota encima y lo quebré.

Se bajaron de la camioneta cuando quebré mi celular. No me dijeron nada, sólo me agarraron y me metieron. ‘Ya te tenemos’, fueron las palabras. Me dieron con algo en la cabeza, creo que fue un puñetazo y me dejaron ida. Me cubrieron mi rostro. No les vi la cara. No sé dónde me llevaron. No sé si me llevaron al Chipote. Más creo que me llevaron a una casa, porque a un compañero mío lo agarraron con otra gente y a unos los llevaron al Chipote y a otros a una casa clandestina. Pero a otro amigo lo llevaron al Chipote y por lo que cuenta se parecía al lugar donde yo estuve. Así que no sé bien dónde me llevaron.

Cuando me sacan de la camioneta me dicen: ‘Vos vas a hablar todo’.

Dentro de la UNAN había gente infiltrada que se daba cuenta de quiénes andábamos y quienes interactuaban con los donantes y quiénes éramos los líderes de los portones. ‘Vas a hablar todo’, me dijeron. ‘Pero ustedes saben todo, ¿qué les voy a decir?’, les decía yo.  Y ellos se molestaban. Era un lugar oscuro y no escuchaba nada, había un gran silencio. Había tres o cuatro voces. Luego de eso me preguntaban acerca de los líderes y quién era Erasmo y quién era Armando, que fue una de las personas que se lucró mucho de todo lo que vivimos, se robó cosas de las donaciones. Yo sí hablé de Armando y de una muchacha que se llama alias Pancha. Tuve que decir su nombre. Siempre tuve conflicto con Pancha porque ella se robó dinero de la UNAN. Ella inventaba cosas, hacía videos, mandaba a pedir dinero y yo siempre me enojaba porque a nosotros ni para comprar gas nos daba. Se lo embolsó. Molotov (Valeska Sandoval) también habló de ella.

La verdad no me arrepiento de haberla vendido porque fue una mala persona. Luego yo hablé sobre otros nombres que inventé o cambiaba las cosas. Y ellos me decían que Valeska había dicho que Pícoro era el líder del portón cuatro. Eran constantes las preguntas. Yo me mantenía desorientada, no me dejaban dormir, sólo me daban agua y pan. Me decían que me iban a matar y que iban a matar a mi familia.

Siempre era el mismo el que me preguntaba. Siempre que esa persona me preguntaba yo escuchaba las voces de los demás. Cuando no respondía algo que ellos querían, ellos me golpeaban con el puño. Ellos me golpearon. Hicieron fotos. Ellos me obligaron a desnudarme: ‘Quitate la ropa’, y me tomaron fotos. ‘Te vamos a tomar fotos’, me decían. Yo no lloraba cuando estaba con ellos, pensaba: no les voy a dar el gusto que me miren llorando.

Ellos se iban y cuando quedaba yo sola lloraba mucho, y le pedía a Dios y me aferré mucho a una medallita que andaba. Pensé mucho en mi familia. No tenía noción del tiempo. Yo pensaba: pobrecita mi mama.

Sólo en la noche me quitaban esa cosa (la capucha). Nunca vi rostros. Me dejaban sola en un cuarto por la noche.

Estuve desde el jueves al domingo. El último día ellos me siguieron preguntando y me preguntaban quién es el que patrocina todos los víveres, querían que les dijera que era el MRS (Movimiento Renovador Sandinista)… hasta la CIA (se ríe). Como no les decía lo que ellos querían, me dicen: ‘Te vamos a violar”.

Por primera vez la China hace una pausa. Ha contado su historia al galope. Frunce su boca, como una niña y llora. No sé qué decir. Hago silencio. Vuelve con la mirada hacia un punto recóndito, invisible y sigue.

“Me estaban entrevistando. Tenía ropa. ‘Te vamos a violar’, me dijeron.

Ellos lo hicieron. Fueron… no sé… no fue sólo una persona. Fueron muy groseros. Un señor dijo: ‘Déjenla, pobre’. Quizá pensaron en matarme. Pensé que me iban a dejar en la Cuesta del Plomo. El King apareció ahí calcinado, sin lengua, en la Cuesta del Plomo y por eso yo pensé que me iban a matar ahí.

Ese día que me violaron, me soltaron. Tal vez pasó como una hora en lo que decidieron sacarme. Pensé que iban a matarme. En ese momento yo quería que me mataran. Creo que fueron como 40 minutos hasta el lugar donde me soltaron, en Bello Horizonte.

Yo había estado ahí con un grupo de chavalos que estuvieron con nosotros en la UNAN. Voy donde mis amigos. Me metí al baño y me bañé. Me dieron un número de una doctora que siempre nos apoyó, nos dio chinelas (sandalias), ropa, comida, nos apoyó muchísimo. Ella pasó por mí el lunes. Porque el domingo me dormí. Comí y me dormí. Me llevó al hospital Bautista, me vieron los golpes, me dijeron que no me habían dañado nada interno. Andaba golpes en la espalda, los hombros, las piernas, los pechos. La doctora me llevó a una casa de seguridad y me dijo: ‘Quedate aquí para mientras te llevamos al médico y ponés la denuncia’.

El miércoles fui a los derechos humanos. Estando dentro del CENIDH (Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos) dije todo lo que me sucedió. No me dijeron qué iban a hacer con eso. Al menos queda un registro.

Luego de eso, en la misma semana me llevaron al ginecólogo en el hospital Vivian Pellas. Una señora me atendió y cuando salieron los resultados no tenía ninguna enfermedad. Esa doctora me llevó con una sicóloga.

Yo decía que era mi culpa por no haber tomado precauciones. Estuve yendo donde la sicóloga y me hizo entender que no era mi culpa. Me ponía tareas y me pedía que hiciera ensayos y que me pusiera metas. A mí me gusta hacer ensayos”.

Lo dicho: en Nicaragua el tiempo se ha convertido en una materia extraña. Un día el sol sale en 2018 y, al doblar de las horas, haciendo cola ante las oficinas de migración, unos encapuchados te transportan hacia las horas más oscuras de la década de los 70; a los relatos sepia de una generación y sus recuerdos de casas clandestinas, de interrogatorios bajo tortura, de exilio, de escuadrones de encapuchados que secuestraban chavalos para aterrorizarlos en siniestros cuarteles.

La China era estudiante de trabajo social. Cursaba el cuarto año cuando la expulsaron de la UNAN por haber sido parte de los atrincherados. Se ha alejado de las casas de seguridad y se mudó a casa de su madre. La policía sólo ha llegado a buscarla una vez, mientras ella estaba fuera. Revolvieron la casa y se llevaron la Tablet de su sobrina. No mostraron ninguna orden judicial.

La doctora que la atendió le recetó Psicosoma, un fármaco que ayuda a controlar la ansiedad excesiva. “Ya como y duermo, quizá duermo demasiado, quizá no es bueno dormir tanto”, cree.

Espera poder sacar su pasaporte e ir a estudiar fuera de Nicaragua.  

* * *

El sábado 29 de septiembre se anunció que el comandante Daniel Ortega daría un discurso nocturno sobre la Avenida Bolívar, cerca de la rotonda Hugo Chávez. Se suponía que el presidente debería estar en Nueva York, asistiendo a la 73 asamblea general de las Naciones Unidas, ensayando su discurso para ser el penúltimo orador en el estrado. Pero no. En estos días la relación entre el régimen nicaragüense y la ONU no anda muy fluida.

En agosto, Ortega expulsó del país a la misión de la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, luego de que esta misión publicara un informe devastador contra el régimen, al que Ortega acusó de mentiroso y parcial.

El mismo sábado también se anunció otra marcha, la de la oposición —los “autoconvocados, los “azul y blanco” —, que tenía planeado partir de la rotonda Cristo Rey para protestar contra los abusos sufridos por las fuerzas oficialistas. Esa marcha llevaba encima una sentencia: el día anterior, viernes 28, a través de un comunicado de prensa, la policía hizo oficial que de ahí en adelante considerará ilegales estas protestas y anunció que —ahora sí— tomará acciones contra quienes asistan y quienes las convoquen.

“La Policía Nacional responsabiliza a los organismos y personas que han convocado y convocan a estas actividades ilegales y nada pacíficas, de cualquier amenaza, daño o riesgo a la vida, a la dignidad de la persona o daño a bienes particulares o estatales. Los convocantes son responsables y responderán ante la justicia, de las amenazas, acciones delictivas y agresiones que se presenten en el desarrollo de estas actividades”, dice el comunicado. Las organizaciones opositoras y la prensa no oficial interpretaron el anuncio como la declaración formal de un estado policial y la criminalización de la resistencia. La oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU coincidió con esta interpretación y dijo que tal disposición violaba “los estándares sobre derecho a la libertad de reunión pacífica”. Pero en Nicaragua, cada vez más, las palabras de las Naciones Unidas y de sus comisionados son como llorar en el mar.

El día anunciaba tormenta, y no es una metáfora: unos nubarrones oscuros deambulaban, lentos, sobre el cielo de Managua, advirtiendo de aguaceros venideros.

Los reporteros nos reunimos en manadas para estos casos, por un principio no escrito de asistencia mutua y en mi caso —todo sea dicho— para espantar un poco el miedo. Nosotros también hicimos una concentración de tropas en un hotel cercano a la rotonda Cristo Rey, de donde partiría la marcha opositora. Salimos hacia la concentración en caravana, escuchando una radio que transmitía en vivo lo que ocurría. Un reportero entrevistaba a manifestantes, cuando a gritos y agitado le anunció al estudio que debía suspender la transmisión para salir huyendo. De fondo se escuchaban detonaciones.

Los opositores jamás pudieron concentrarse en la rotonda Cristo Rey —que estaba tomada desde temprano por seguidores de Ortega, custodiados por agentes de la Policía Nacional—, así que se congregaron a unos cien metros.

La práctica de ocupar los posibles puntos de reunión de los manifestantes tiene incluso un verbo en Managua: “rotondear”. Cada día, desde muy temprano, los redondeles más emblemáticos de la ciudad están ocupados por personas que agitan banderas rojinegras del Frente Sandinista de Liberación Nacional, custodiados, invariablemente, por agentes motorizados.

Cuando la policía se acercó a ordenar a los manifestantes que se largaran del lugar y estos se negaron, comenzó el jaleo: los antimotines arrojaron bombas de humo, disparos de escopetas antidisturbios y unas latitas aterradoras que suenan como bombas y que aquí llaman aturdidoras.

Cuando conseguimos llegar, los manifestantes habían huido en desbandada hacia las calles del barrio El Riguero, una concentración de casitas humildes, cuyos accesos estaban ya bloqueados por varios contingentes de antimotines. Salimos de los vehículos corriendo hacia los sonidos de las detonaciones. El contingente de policías nos permitió internarnos en El Riguero mirándonos desde sus trajes y escudos con caras de pocos —muy pocos— amigos.

Todo es confusión: gente que corre, gritan instrucciones en todos los sentidos, una detonación, otra detonación, humo que sale de quién sabe dónde. Cuando el contingente de periodistas con sus cámaras, con sus chalecos, con sus micrófonos, pasaba frente a las casas, la gente nos aupaba como si tuviéramos la posibilidad de hacer algo realmente útil: “Cuenten, cuenten lo que nos están haciendo”; “grábenlos”; “se llevaron a unos chavalos”. Y, de pronto, un grupo de personas corriendo hacia nosotros: “corran, corran, ahí vienen”. Más detonaciones. Un vecino abrió su puerta para que nos escondiéramos ahí, mientras pasaba la carga policial. Sin saber muy bien cómo, terminamos cinco reporteros metidos en una casa humilde, donde un hombre rezaba en voz alta a la Virgen María pidiendo auxilio. Se calmaron los sonidos. Asomamos de nuevo. Varios pick up de la policía pasaban a todo trapo, repletos de agentes. De nuevo, las voces: “se llevaron a los chavalos, se los llevaron”; “¿Por qué nos hacen esto?”; “Tenemos derecho a manifestarnos”. Los reporteros más avezados se llevaron la peor parte. Al camarógrafo de CNN, la policía le manoteó la cámara y se la rompió. También le robaron el casco antibalas. A otro camarógrafo simplemente le dieron un culatazo en las piernas, porque sí. En ese momento caí en la cuenta de que Víctor Peña, el fotoperiodista de El Faro que me acompañaba, no estaba entre el grupo.

Víctor se rezagó poniéndose el equipo antibalas y, cuando quiso ingresar a El Riguero, los antimotines ya no le permitieron el paso. Quedó disfrazado de periodista y separado del contingente protector. Estaba midiendo el alto de un muro y calculando si sería capaz de saltarlo, en caso de que una turba oficialista lo persiguiera, cuando de pronto una camioneta se paró a su lado. Dos señoras abrieron la puerta y gritaron: “súbase hijo, no ande solo aquí, porque lo van a turkear” y lo rescataron de su desamparo. En el camino, las benefactoras subieron también a dos mujeres que huían de la embestida policial. Desde la camioneta, Víctor consiguió retratar a la policía persiguiendo a unos manifestantes.

Grupos de la Policía desarmaron la marcha que se organizaba en la rotonda Cristo Rey, en Managua, la tarde del sábado 29 de septiembre. Un día antes, la misma policía lanzó un comunicado donde se prohibían las manifestaciones en contra de Daniel Ortega. Foto: Víctor Peña.
 
Grupos de la Policía desarmaron la marcha que se organizaba en la rotonda Cristo Rey, en Managua, la tarde del sábado 29 de septiembre. Un día antes, la misma policía lanzó un comunicado donde se prohibían las manifestaciones en contra de Daniel Ortega. Foto: Víctor Peña.

Finalmente conseguimos reagruparnos y largarnos hacia el hotel donde los corresponsales de agencias contaron al mundo lo que había ocurrido. La concentración opositora nunca llegó a ser una concentración masiva. El recuerdo de Matt Romero, el muchacho asesinado, y el de los seis heridos de bala de la marcha anterior, todavía estaba fresco. El régimen usó aquel intento de protesta para sentar un precedente: se acabó cualquier atisbo de tolerancia. La concentración duró menos de media hora antes de que la policía y los paramilitares la barrieran con violencia.

Tocó el turno de ir a cubrir la concentración oficialista, que había marchado por la tarde a lo largo de seis kilómetros, desde la rotonda Jean Paul Genie hasta la Hugo Chávez, acompañada por la policía durante todo el recorrido. Al caer la tarde, una multitud se aprestaba a escuchar al comandante Daniel Ortega.

El ambiente era festivo. Al menos una decena de buses repletos de seguidores habían alimentado la concentración y aquello era un carnaval en plena avenida Bolívar: un grupo de música amenizaba el ambiente desde una tarima, a punta de cumbia; las calles estaban llenas de ventas de comida callejera, gaseosas y golosinas; las banderas de Nicaragua ondeaban junto a las banderas del partido oficial y grupos de muchachos bailaban en círculos entusiastas, pasando al centro a demostrar sus mejores pasos. Desde la tarima, entre cumbia y cumbia, unos animadores mantenían viva la chispa: “¡Muerte al somocismo!”. “Sigamos adelante por las víctimas del somocismo golpista”.

Conseguimos colocarnos entre las primeras líneas, frente a la tarima donde hablaría Ortega, cuando aquellos nubarrones oscuros cumplieron su promesa y dejaron caer un aguacero que no anduvo con muchos preludios. Entonces una de las animadoras anunció que a los “verdaderos sandinistas” unas gotitas no los amedrentaban y que aquella era una lluvia “de bendición”. Para entonces ya estábamos todos mojados hasta el alma. Por si aquellos vítores no eran suficientes, se anunció: “¡Viene ya nuestro máximo líder y la compañera Rosario!”, y se hizo una fanfarria multitudinaria, una algarabía y la cumbia sonaba por los altoparlantes, mientras muchachos vestidos de rojo bailaban como si no hubiera mañana.

De pronto, la banda que amenizaba el evento se quedó sin sonido: los desconectaron sin mayores protocolos para poner una versión de Give Peace a Chance, adaptada para estos eventos: “Loooooo que quereeeeemos, es trabajo y paz”, una y otra vez, sin parar. Al parecer la tonadita sirve de música de entrada para la aparición de Rosario Murillo en las tarimas. Es impresionante verla en vivo, con una visera de turista gringa, con cada dedo lleno de anillos inmensos, con sus collares, sus coloretes en los ojos, su sonrisa somnolienta y con sus dos nietas. Haciendo la señal de la victoria y siguiendo el ritmo apócrifo de su canción de entrada.

Pero todavía faltaba el plato fuerte: Daniel Ortega no subió a la tarima por detrás. Se dio un baño de masas entrando por delante de la tarima, entre la multitud, estrechando manos, arrumacando niños, saludando con sonrisas, prodigando cariños a las primeras filas de la multitud, vigilado de cerca por un buen contingente —visible— de guardaespaldas que le abrían paso y controlaban el entusiasmo de sus seguidores. Subió a la tarima, donde fue recibido por su esposa/vicepresidenta y sus nietas y una utilería de jóvenes de la juventud sandinista que ondeaban banderas y lo miraban como a una aparición. Canturreó un poco la tonadita de fondo y tomó el micrófono. Se hizo el silencio. El comandante iba a hablar. Para poner más sentimiento al asunto, los productores dejaron una musiquita instrumental de fondo.

“29 de septiembre, aquí estamos todos, llegamos al último día de este septiembre victorioso, con este pueblo victorioso, y el lunes primero de octubre, otro octubre victorioso, como cada mes a lo largo del año…”.  Y sus seguidores vibraban con cada palabra, como si cada una de ellas fuera una genialidad inconcebible.

Y así siguió por casi cuarenta minutos, con su voz de discurso, con el remate alargado en cada frase, con los ademanes solemnes, ante la mirada de su vicepresidenta/esposa. Habló de la pobreza en Nueva York, del potencial mortal de la nieve, de cómo la miseria de esa ciudad había impactado al poeta Rubén Darío. Dijo que las Naciones Unidas no unen nada, pues el mundo se divide entre ricos y pobres. De cómo “los imperios más antiguos conocidos”, desde tiempos ancestrales, han intentado conquistar a otros para fortalecerse. Saludó a los presidentes de Venezuela, de Bolivia y de Cuba. Habló de las dos guerras mundiales, de la bomba atómica, de la contaminación de los mares y los bosques. Aseguró que el primer alzamiento de Adolfo Hitler fue un golpe de estado que venía muy a cuenta: “Fíjense qué coincidencia, un golpe de estado contra todas las fuerzas de izquierda, respaldado por la derecha”. Se burló de las amenazas de sanciones del congreso de Estados Unidos y les llamó a recordar su fracaso con la esclavitud “de los pueblos de África”…

En esas estaba yo, intentando seguir el ritmo al comandante, cuando me di cuenta que estaba rodeado por varios agentes vestidos de civil, con bultos bajo las camisas, comunicándose con alguien a través de micrófonos en la solapa y auriculares. Eran al menos cuatro. No me di cuenta a qué hora aparecieron. Entre todo el contingente de prensa, por alguna razón que sigo sin explicarme, les pareció necesario ir e interrogarme a mí. Lo esperable: cuál era mi nombre, para qué medio trabajaba, fotografiaron mi credencial revés y derecho y luego la del fotoperiodista. A partir de ahí no me fue posible seguir poniendo atención al discurso de Ortega, porque los agentes encubiertos jamás se fueron. Caí en cuenta de que entre el público había muchos más de los que me imaginaba, incluyendo una enorme mujer que hacía unos minutos bailaba bajo la lluvia con un peluche en forma de rana, y que a la hora de las preguntas, me arrebató la credencial de las manos, con maneras marciales.

Nos pareció que era buen momento para largarnos de ahí. Por fortuna, el resto de colegas pensó lo mismo. Nos abrimos paso entre la multitud y caminamos por la avenida Bolívar, seguidos —ahora sin ningún disimulo— por agentes vestidos de civil, que conversaban con policías uniformados y nos señalaban. Unos y otros tuvieron el detalle de escoltarnos hasta las afueras de la concentración, mientras el comandante terminaba de alegrar a la multitud con sus últimas ocurrencias.

Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, durante el discurso la tarde del 29 de septiembre en la rotonda Hugo Chávez. Ortega, que con la represión a los manifestantes ha causado la muerte de más de 500 nicaragüenses, criticó esa tarde el abuso de poder que ejercen algunos gobiernos en el mundo. Foto: Víctor Peña.
 
Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, durante el discurso la tarde del 29 de septiembre en la rotonda Hugo Chávez. Ortega, que con la represión a los manifestantes ha causado la muerte de más de 500 nicaragüenses, criticó esa tarde el abuso de poder que ejercen algunos gobiernos en el mundo. Foto: Víctor Peña.

* * *

Salí de Nicaragua el lunes 1 de octubre, dos días después del discurso del comandante. En el mismo avión en el que viajé a San Salvador, venía también Carl David Goette, un periodista estadounidense freelance que solía escribir artículos para The Washington Post y The Guardian. Hasta que el régimen lo echó del país.

Ese mismo día, cerca de las once de la mañana, la policía irrumpió en casa de Carl —sin orden judicial, desde luego— y se lo llevaron con lo puesto. Por no llevar, no llevaba zapatos. Lo esposaron, lo subieron a una patrulla y lo condujeron a un cuarto de interrogatorios donde permaneció durante horas. “Ellos no ocultaron que eso se debía a mi labor como periodista. Nunca intentaron ocultar que era porque le parecía que en mis artículos hablaba mal del gobierno”, recordó después.

Le pidieron nombres de sus amigos y de su novia. Se negó. Le ordenaron que desbloqueara su celular. Se negó. Le advirtieron que si se seguía negando lo llevarían al Chipote. “Me dijeron que en El Chipote la conversación sería muy diferente”. Hicieron alusión a torturas y cuando se cansaron de que el gringo les respondiera que no a todo, lo subieron a un avión y lo deportaron. Antes de echarlo del país, apareció un policía con una mochila que contenía un pantalón, unos calzoncillos y unas zapatillas. La policía se tomó la molestia de revisar la casa del periodista y seleccionar la ropa con la que lo deportarían. También metieron en la mochila mucha basura. “No entiendo por qué metieron basura”, dijo Carl, todavía con el susto en la boca.

El estadounidense tenía tres años viviendo en Nicaragua. La policía rompió su teléfono y robó su tarjeta de memoria. No sabe sobre el paradero de gran parte de sus libretas, computadoras y discos duros.

Desde que salí de Nicaragua, el régimen ha sido coherente con su estrategia de cero tolerancia. Cada vez que alguien ha amagado con protestar en público, ha recibido por respuesta una lluvia de antimotines, que no hacen distinción para arrestar a estudiantes o ancianas.

Circulan, por grupos rebeldes de Whatsapp,  una gran cantidad de nombres y de fotografías de chicos que son abducidos por encapuchados que viajan en vehículos particulares, sin placas. Algunos son liberados al cabo de unos días, otros son acusados de terrorismo ante los tribunales controlados por Ortega. Otros siguen desaparecidos.

Mientras concluía esta historia, en la mañana del 14 de octubre, la policía capturó al menos a una veintena de personas que se estaban concentrando para intentar —de nuevo— marchar para expresar su descontento. En las imágenes, la policía arrastra a una mujer por el suelo para meterla por la fuerza a una patrulla o cargan entre varios a un hombre para depositarlo luego en la palangana de un pick up. Manifestarse contra el régimen, ha dicho el régimen, es un acto de terrorismo.

* * *

El ron ya les baila en los ojos a estos muchachos. Incluso Maca, tan tímida, tan ahorrativa con las palabras, se ha soltado la melena y se ha puesto a contar historias. El día en que la policía arrasó la UNAN ella estaba en Monimbó, prestando servicios médicos a otros estudiantes en rebeldía.

A Maca le faltaban pocos meses para terminar su carrera. No volverá a su campus, dice, porque entonces todo habría sido en vano. Sumado, claro, a la posibilidad de que la desaparezcan saliendo de la universidad.

El Doctor Veneno bebe tragos enormes y hace pucheros mordiendo un limón. Maldice a los profesores que los abandonaron en medio del caos y sabe, igual que Maca, que no puede volver a su universidad.

A Tigrillo la bebida lo ha puesto sensible y masculla que él no le ve salida a este asunto. Se le aguadan los ojos, repitiendo —no sé si para mí o para él mismo— su mantra personal. Teme, dice, teme sobre todas las cosas no haber hecho lo suficiente.

Pasada la media noche, los chicos se van acomodando en sus esterillas y se quedan dormidos. Se hace el silencio en el escondite.

En una de las dos habitaciones de la casa de seguridad, una colchoneta hace de cama. en la casa se refugian cuatro jóvenes que meses atrás eran protagonistas de la toma de la Universidad Nacional. Foto: Víctor Peña.
 
En una de las dos habitaciones de la casa de seguridad, una colchoneta hace de cama. en la casa se refugian cuatro jóvenes que meses atrás eran protagonistas de la toma de la Universidad Nacional. Foto: Víctor Peña.

 

 

 

 

 

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Centroamérica Tue, 16 Oct 2018 16:54:12 +0100 http://elfaro.net/es/201810/centroamerica/22579/Daniel-Ortega-los-chavalos-y-la-tenebrosa-máquina-del-tiempo.htm
El escondite de los últimos rebeldes de Nicaragua Víctor Peña http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030336.JPG http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22582/El-escondite-de-los-últimos-rebeldes-de-Nicaragua.htm Seis meses después de que inició la crisis en Nicaragua, los rebeldes de abril, mayo y junio, que disparaban morteros en las calles; que controlaban los tranques en sus pueblos y barrios y que custodiaban el campus de la Universidad Nacional, parecen haber perdido la batalla. Seis meses después hay pequeñas marchas que se ahogan ante muros policiales. Las fuerzas del régimen de Daniel Ortega han logrado controlar el territorio y, a fuerza de bala, continúan una represión que ya ha acumulado más de 500 muertos. Hoy, esos estudiantes se esconden de esa cacería que ha iniciado en su contra, mientras el presidente de Nicaragua y su esposa se pasean como redentores en medio de sus fanáticos. EF Foto Tue, 16 Oct 2018 16:43:42 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22582/El-escondite-de-los-últimos-rebeldes-de-Nicaragua.htm Cover http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000025021.jpg http://elfaro.net/es/casos/fiscalia_luis_martinez/22583/Cover.htm El exfiscal Luis Martínez inició su mandato en 2012 prometiendo una lucha contra el crimen organizado, la corrupción y la impunidad, pero tres años más tarde su gestión cerró en medio de escándalos por una trama de venta de justicia para favorecer al empresario Enrique Rais, por abusos en las escuchas telefónicas y por la débil investigación en grandes casos de corrupción. Martínez se enfrentó al gobierno del expresidente Mauricio Funes y al ministro de Defensa por la Tregua con las pandillas, y estuvo a punto de ser reelegido por sus nexos con empresarios afines al FMLN y Arena. Ahora es acusado de haber otorgado inmunidad al expresidente a cambio de dinero. Fiscalia Luis Martínez Tue, 16 Oct 2018 16:39:29 +0100 http://elfaro.net/es/casos/fiscalia_luis_martinez/22583/Cover.htm Premio Nacional de Cultura será entregado a un defensor del patrimonio arqueológico http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030329.jpg http://elfaro.net/es/201810/el_agora/22580/Premio-Nacional-de-Cultura-será-entregado-a-un-defensor-del-patrimonio-arqueológico.htm En un país en donde la protección al patrimonio ha generado desinterés en el Ejecutivo y el Legislativo, este 2018 el Premio Nacional de Cultura, máximo galardón que entrega el Estado, será para un defensor del patrimonio arqueólogico salvadoreño. Federico Paredes, arqueólogo, descubrió la tradición maya Cabezas de Jaguar. En un año en el que el papel del Estado en la protección del patrimonio ha sido cuestionado por la destrucción del sitio arquelógico Tacuscalco a manos de una empresa constructora, la presidencia de Salvador Sánchez Cerén ha decidido homenajear a Federico Paredes, el arqueólogo que descubrió una tradición maya en el occidente del país. Paredes, además, acuerpó las denuncias contra la destrucción de Tacuscalco e intentó explicar a los diputados de la Asamblea Legislativa la importancia de ese sitio arqueológico, donde él ubicó dos monumentos relacionados a la tradición Cabezas de Jaguar.  

Federico Paredes, arqueólogo ganador del Premio Nacional de Cultura 2018. Foto: cortesía Ministerio de Cultura.
 
Federico Paredes, arqueólogo ganador del Premio Nacional de Cultura 2018. Foto: cortesía Ministerio de Cultura.

El Ministerio de Cultura anunció este 15 de octubre que el Premio Nacional de Cultura será otorgado al arqueólogo, que luego de haber entregado un estudio arqueológico a las autoridades, denunció el hurto de uno de los monumentos de la tradición escultórica “Cabeza de Jaguar” en marzo de 2015. Se trataba de una escultura precolombina de unos 227 kilogramos de peso (500 libras) que fue hurtada de una finca en el volcán de Santa Ana. El monumento era parte de una serie de 52 piezas en piedra con motivos zoomorfos, descubiertas por Paredes y presentadas en 2014 en un estudio a la Secretaría de Cultura para que se les protegiera, que fueran registradas como bien cultural de El Salvador, y con la solicitud expresa de que se actualizara con ellas la Lista roja de bienes culturales de la Interpol.

Graduado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, con un doctorado en la Universidad de Pennsylvania y un posdoctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue precisamente el trabajo con el registro de las Cabezas de Jaguar lo que impulsó su elección.

El jurado de la edición número 30 del Premio resolvió que  “sus investigaciones no solo están a la altura de la comunidad científica global, sino que también ha puesto sus trabajos en diálogo con ella”. Además, reconocen que la precisión del registro de las Cabezas de Jaguar ha hecho un aporte significativo al desarrollo cultural salvadoreño sobre las comunidades originarias del período Preclásico en el occidente de El Salvador.

El jurado estuvo integrado por los historiadores Elsa Teodora Ramos y Alfredo Ramírez, el biólogo Francisco Serrano, y por Sajid Herrera y Gustavo Milán, exdirectores nacionales de Investigación y Patrimonio Cultural de la institución, respectivamente, 

Paredes fue seleccionado de entre cuatro postulaciones que llegaron ante la convocatoria lanzada por la institución el 24 de mayo dedicada a la Investigación del Patrimonio Cultural y Natural. Esta es la primera vez en los últimos 20 años que las candidaturas no superan la decena y en donde las especialidades de los postulados tampoco se repitieron. Además de él, fueron nominados el curador Jorge Palomo, la antropóloga Vilma Henríquez y el músico José Gómez.

Una pista para entender a los mayas 

La civilización maya habitó Mesoamérica, desde México hasta Honduras, donde se instaló hace aproximadamente 3,000 años. Las piezas registradas por el investigador datan de una época correspondiente al período formativo maya (900 a.C - 250 a.C) y están repartidas entre los departamentos de Ahuachapán, Santa Ana y Sonsonate, una zona tradicionalmente entendida como embriónica de la cultura maya.

Se trata de una tradición escultórica que representa rostros estilizados de felinos y otros seres del reino animal, fusionados con rostros humanos. “Su importancia para entender el surgimiento de la cultura maya es incalculable, y sin embargo conocemos muy poco todavía de sus creadores”, ha explicado el arqueólogo sobre estas piezas. Esculturas como estas son de distribución limitada en el país, no hay registros de figuras como estas fuera de la zona occidental, y de su tipo se han encontrado en sitios como Izapa (México) y Kaminaljuyú (Guatemala). Aunque hay similitudes en sus rasgos, estas cuentan con un estilo muy distinguido y cánones propios de creación.

La investigación de Paredes también arrojó evidencia de que estas fueron utilizadas como "estrategias localistas de legitimación de poder". Es decir que los gobernantes se arrogaban la adquisición de poderes sobrenaturales, asociados a la lluvia y al inframundo, para sustentar su acceso al poder político frente a una población que se dedicaba, en su mayoría, al cultivo de la tierra.

Detalles técnicos del monumento #47 de la Tradición Cabezas de Jaguar. / De la investigación del arqueólogo Federico Paredes.
 
Detalles técnicos del monumento #47 de la Tradición Cabezas de Jaguar. / De la investigación del arqueólogo Federico Paredes.

El arqueólogo también ha tenido un papel importante de vocería respecto a la destrucción del sitio arqueológico Tacuscalco en Nahulingo, Sonsonate. En medio de la discusión legislativa en una comisión que investigaba el caso, se presentó ante los diputados para explicarles que ese mismo lugar donde la constructora insistía que no había vestigios arqueológicos es donde él encontró los monumentos 50 y 51.

Desde el hurto del monumento 52 en Santa Ana, ha habido un especial énfasis en difundir información sobre esta tradición escultórica. En 2016 se instaló una exposición en el Museo Nacional de Antropología y en 2017 y 2018 se han inaugurado vías en San Salvador con réplicas de las esculturas inventariadas por Paredes.

El jurado también incluyó en el acta que lamentaban que se hubieran postulado apenas a cuatro profesionales para esta edición. Gustavo Milán explica que es probable que haya habido un problema con la difusión y que tanto él como los demás miembros del jurado están convencidos de que hay muchos investigadores de patrimonio cultural, arqueológico y natural que hubieran sido buenos candidatos también para optar por el galardón.

El Premio Nacional de Cultura se entrega anualmente por la presidencia a una persona o institución destacada en el área seleccionada cada año a discreción por el titular de Cultura. En su gestión, Silvia Elena Regalado ha incluido disciplinas que no habían sido premiadas anteriormente: música popular (2016), fotografía documental (2017) e investigación de patrimonio (2018).

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El Ágora Tue, 16 Oct 2018 11:52:12 +0100 http://elfaro.net/es/201810/el_agora/22580/Premio-Nacional-de-Cultura-será-entregado-a-un-defensor-del-patrimonio-arqueológico.htm
De pintor a romerista http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030319.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_tv/22578/De-pintor-a-romerista.htm Comenzó pintando personajes urbanos en edificios grises y terminó colocando su obra en el marco del altar mayor de la Catedral de San Salvador. Christian López es un artista que inmortalizó la imagen de Romero en el mismo templo desde donde el santo dio su mensaje durante años. Son muchos los que se han fotografiado junto a la obra de López en el marco de la canonización del santo de América.

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EF TV Mon, 15 Oct 2018 16:33:22 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_tv/22578/De-pintor-a-romerista.htm
La marcha de los ‘romeristas’ llegó hasta el Vaticano Marco Valle http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030300.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22573/La-marcha-de-los-‘romeristas’-llegó-hasta-el-Vaticano.htm En El Salvador se le dice 'romeristas' a aquellos feligreses o seguidores de la figura y del mensaje que promulgó, en vida, el arzobispo mártir de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero. En El Salvador, cada 24 de marzo, cuando se conmemora su martirio, miles de salvadoreños acuden a las celebraciones de la Iglesia en torno a Romero. En 2017 incluso se realizó por primera vez una marcha, la marcha de los 'romeristas', que partió desde el centro de San Salvador hasta Ciudad Barrios, el pueblo natal de Romero, ubicado a 160 kilómetros al oriente del país. Este 14 de octubre, los romestistas llegaron hasta la plaza de San Pedro en el Vaticano, que fue coloreada por visitantes ataviados con los colores de la bandera salvadoreña para celebrar la canonización de Romero. 38 años después de su asesinato, el Vaticano declaró santo al pastor que alguna vez criticó. En mayo de 1979, por ejemplo, Romero se reunió en Roma con el papa Juan Pablo II, y en aquella ocasión fue cuestionado por su línea pastoral, que abogaba por los oprimidos y denunciaba la represión y las desigualdades en un país al borde de la guerra. Con su canonización, el Vaticano confirma que Romero fue un mártir por odio a la fe. Los 'romeristas' en El Salvador y el mundo ahora celebran a su santo. EF Foto Mon, 15 Oct 2018 11:16:09 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_foto/22573/La-marcha-de-los-‘romeristas’-llegó-hasta-el-Vaticano.htm Que Romero nunca deje de incomodar - Por Fátima Peña http://elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://elfaro.net/es/201810/360grados/22577/Que-Romero-nunca-deje-de-incomodar---Por-Fátima-Peña.htm 360 grados Sun, 14 Oct 2018 21:43:53 +0100 http://elfaro.net/es/201810/360grados/22577/Que-Romero-nunca-deje-de-incomodar---Por-Fátima-Peña.htm Romero y la nueva política http://elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://elfaro.net/es/201810/360grados/22564/Romero-y-la-nueva-política.htm 360 grados Sun, 14 Oct 2018 21:40:46 +0100 http://elfaro.net/es/201810/360grados/22564/Romero-y-la-nueva-política.htm Romero, hombre y santo bueno http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000030318.jpg http://elfaro.net/es/201810/columnas/22576/Romero-hombre-y-santo-bueno.htm Mientras no se coloque en el centro de las preocupaciones nacionales el respeto de la dignidad humana, san Romero de América ‒patrono de los derechos humanos‒ seguirá siendo la incómoda “voz de los sin voz”. Parafraseando la lírica de Guillermo “Pikín” Cuéllar, al fin lo proclamaron santo. Se tardaron lo que quisieron, porque dentro y fuera del país los “astros” se alinearon siempre en su contra. Y ahora, ¿qué? Sufrió su calvario en vida, siendo víctima propiciatoria del poderío económico, político, militar y mediático de la época; también fue criticado en nombre de una “revolución” por quienes a estas alturas, casi por terminar su segundo Gobierno del ¿cambio?, quizás ya ni la recuerdan. Hasta sus “hermanos de báculo y mesa” no lo dejaron en paz mientras pastoreaba la arquidiócesis de San Salvador, “poniendo el pecho” en defensa de los derechos humanos de su pueblo.

Convertido en mártir después de aquel 24 de marzo de 1980, unos lo siguieron llamando “comunista” y permanecieron defendiendo siempre ‒vivo y muerto‒ al fundador de su partido señalado como el autor intelectual del magnicidio; los otros, tras la guerra sobre todo, quisieron “jalar agua para su molino” y su figura aparecía mencionada en los discursos de ocasión o retratada en paredes ‒junto a íconos de la izquierda nacional e internacional‒ o declarada “guía espiritual” de sinvergüenzas; y quienes debían haber empujado con todo en su camino hacia la santidad, se esmeraron en ponerle cualquier cantidad de obstáculos a lo largo del mismo.

“El martirio de monseñor Romero ‒aseguró el papa Francisco‒ no fue solo su muerte. Inició antes, con los sufrimientos por las persecuciones […] y continuó después, porque no bastó que muriera; lo difamaron, calumniaron y enfangaron”. Y hoy que ya fue canonizado, ¿de qué Romero van a hablar? Al subirlo a los altares, se corre el riesgo de institucionalizar la versión del sacerdote y luego obispo que ‒antes de ser cabeza de la arquidiócesis de San Salvador‒ no estaba impactado por la realidad nacional y el sufrimiento de las mayorías populares; esa “leyenda” que habla de su labor pastoral exclusivamente “clerical”.

¡Nada más falso que eso! Hay constancia de la palabra enérgica, congruente y osada del “padre Romero”; así lo llamaba la gente que lo quería desde que fue nombrado párroco de Anamorós, La Unión, en la década de 1940. Después, además de ser secretario de la diócesis de San Miguel, entre 1961 y 1967 fungió como director del semanario “Chaparrastique”; también era su editorialista. Díganme si no fue crítico de la situación del país en esos años al leer “¿Cuál patria?”, que fue como tituló lo que publicó en ese medio el 7 de septiembre de 1962. “¿La que sirven nuestros Gobiernos –cuestionaba‒ no para mejorarla sino para enriquecerse? […] ¿La de las riquezas pésimamente distribuidas en que una ‘brutal’ desigualdad social hace sentirse arrimados y extraños a la inmensa mayoría de los nacidos en su propio suelo?”.

Su posición ante los comicios legislativos y municipales realizados el 8 de marzo de 1964, es otra muestra clara e irrebatible de su talante y entereza que desmiente a quienes después dijeron que su “conversión” fue producto del martirio del jesuita Rutilio Grande, otro humilde igual que él ‒me consta‒ y su amigo. Días antes de ese evento electoral, el 21 de febrero, el futuro IV arzobispo de San Salvador se pronunció con fuerza frente a lo que –igual que la cita anterior– podría ser un retrato de lo que continúa ocurriendo en El Salvador al día de hoy.

“[S]e ha difamado sin miramientos –afirmó el santo–, hemos visto casos sorprendentes de cambios de opinión política, se cambia de partido como se cambia de camisa... Por conveniencia, no por convicción, se han traicionado amistades que se creían irrompibles, […] desde la radio se ha jugado con la opinión por fuerza del mal hábito de ciertos locutores a quienes lo que interesa es el dinero y no la opinión (¡qué piltrafa han hecho su propio criterio ciertos pigmeos de hombres!) […] La política es una pasión creada por Dios para facilitar y enardecer a los hombres en el servicio de la Patria. Pero como todas las pasiones es una espada de doble filo; si no se esgrime en servicio del pueblo, destroza honores comenzando por el propio del que la maneja […] Pero el descontrol de una pasión provoca el malestar público, es un crimen de lesa patria […]”.

Desde el Gobierno le reclamaron al obispo migueleño de la época por la “intromisión” de su subalterno en política; lo hizo el entonces ministro del Interior, coronel Fidel Sánchez Hernández, después general y presidente de la república. Pero monseñor Miguel Ángel Machado y Escobar respaldó al secretario de su diócesis afirmando que sí había “hablado de política, pero en cumplimiento del deber de la Iglesia de orientar la conciencia del pueblo acerca de sus deberes de ejercer su acción política, conforme a su conciencia y no por momentáneas conveniencias demagógicas”. Eso que hizo entonces el “padre Romero”, seguro lo estaría haciendo el ahora santo.

El 5 de junio del mismo año, este objetó a quienes sostenían que la fe cristiana era el “opio del pueblo”. “La religión –sostuvo– eleva a los cristianos no haciéndoles escapar a los problemas que tienen aquí abajo, sino haciéndoles capaces espiritual y humanamente de enfrentarse con ellos y transformarlos. Como cristianos nuestra mejor adhesión a Dios debe hacernos ser fieles a lo real de este mundo, porque es necesario ser fiel a lo real para ser fiel a la gracia. Es necesario construir la comunidad. No hay que poner a Dios al lado de lo real y fuera de este mundo, ya que amar a Dios es amar todo lo que él nos ha dado. Amar a Dios verdaderamente, es amar en Él a todos nuestros hermanos”. Desde que lo nombraron obispo auxiliar de la arquidiócesis de San Salvador, el 25 de abril de 1970, eso quedó plasmado en su divisa episcopal que trascendió a su violenta desaparición física: “Sentir con la Iglesia”.

Ese era el cura y ese fue el monseñor después. No vivía ensimismado en las nubes celestiales, alejado del mundanal ruido. Ese ruido ensordecedor ‒mezcla de atrocidades que ocurrían y angustias de quienes las sufrían‒ lo describió tan bien en su última homilía completa: la del 23 de marzo de 1980; su última homilía quedó inconclusa cuando un disparo criminal perforó, al día siguiente, ese pecho rebosante de amor hacia su pueblo. En la víspera de su martirio, desde su alta autoridad moral y coherente bondad, clamó: “En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!” Así firmó la sentencia de su inmolación y confirmó su trascendencia a la inmortal santidad, tan tardíamente reconocida por el Vaticano.

La gente se equivoca, pero tiene la oportunidad de superar sus pifias. Así le pasó a mi hermano Roberto, fundador ‒en 1975‒ y primer director del Socorro Jurídico Cristiano. Cuando nombraron arzobispo a Romero, “Beto” pensó que siendo este “conservador” no permitiría continuar la labor de esa oficina en defensa de los derechos humanos ni en la asistencia legal gratuita a la población que no tenía cómo pagar esos servicios. Llegó sumamente molesto, quejándose, a nuestra casa. Su padre, también mío, lo escuchó y “le paró el carro”. “Cuidado ‒le dijo al imberbe vástago‒ vos no lo conocés y yo sí”. Y le aclaró: “Él es un hombre bueno”.

“Nuestro padre me dijo ‒cuenta mi hermano‒ que don Óscar fue de los pocos obispos que verdaderamente movían las bienaventuranzas, en atención a las necesidades de campesinos migrantes y cortadores de café. En su casa diocesana muchos comían y se protegían de la lluvia y el frío durante ‘las cortas’. Literalmente, me dijo el doctor Cuéllar Milla, que Romero abrió su casa de obispo a la gente más dolida y necesitada en Santiago de María”. “Beto” lo conoció después, cuando el santo se apropió del “Socorro” para que fuera su brazo derecho, su “maquila” en la que procesaban rigurosamente ‒así lo mandaba su jefe‒ la información cotidiana de las violaciones de derechos humanos que infelizmente ocurrían en el país y que el prelado denunciaba con propiedad y valentía. Mi hermano reconoció, como debía, su yerro.

El primer santo salvadoreño ‒deben haber más en esa Iglesia martirial como Rafael Palacios, Marcial Serrano y tantos curas, religiosas, celebradores de la palabra e integrantes de comunidades eclesiales de base‒ fue, pues, un hombre bueno. Bueno, según un par de acepciones del diccionario, es quien posee bondad moral; quien tiene buena aptitud o calidad respecto a sus iguales. Por eso, él no se “convirtió” en alguien bueno de la noche a la mañana como San Pablo. Lo fue siempre.

Eso lo decían monseñor Arturo Rivera y Damas, su colega Ricardo Urioste y otros más que lo conocieron bien. Él “vivió en permanente conversión”, se lee en la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal salvadoreña a propósito de su beatificación en el 2015. “El mismo arzobispo mártir ‒afirmó esta entidad‒ dejó en claro quién tiene razón. Lo hizo, por ejemplo, cuando un periodista suizo le preguntó: ‘Monseñor, dicen que usted se ha convertido’. Y él respondió textualmente: ‘Yo no diría que es una conversión sino una evolución’”.

Hoy, a casi cuatro décadas de su martirio, siendo santo seguirá siendo bueno para el país aunque no le sea grato a algunos “sepulcros blanqueados”. Mientras no se coloque en el centro de las preocupaciones nacionales el respeto de la dignidad humana; mientras no cambie la situación de quienes habitan donde, igual que antes, la muerte violenta y la inadmisible exclusión prevalecen; mientras el Estado, no importa quién gobierne, sea conducido para favorecer a minorías privilegiadas en perjuicio de las mayorías populares… Mientras las cosas sigan así, san Romero de América ‒patrono de los derechos humanos‒ seguirá siendo la incómoda “voz de los sin voz” para los poderes visibles y ocultos de cualquier signo que ya no podrán matar su cuerpo ni deberán manipular su figura. Pero, eso sí, habrá que cuidarse de sus intentos por “convertir” el alma de sus denuncias ‒aún vigente‒ en bandera partidista o en fría imagen escondida entre ángeles, arcángeles y querubines en la lejanía de los altares.

 

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Columnas Sun, 14 Oct 2018 21:35:41 +0100 http://elfaro.net/es/201810/columnas/22576/Romero-hombre-y-santo-bueno.htm
La gran fiesta del pueblo del mártir http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_5472_3648/images%7Ccms-image-000030313.jpg http://elfaro.net/es/201810/ef_tv/22574/La-gran-fiesta-del-pueblo-del-mártir.htm Una pareja de religiosos argentinos cargando a la virgen de Luján, extranjeros de varias partes que viajaron a rendir respeto a "La voz de los sin voz", un pastor bautista, y miles de salvadoreños se dieron cita este 14 de octubre para ser testigos de la canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero. La plaza Gerardo Barrios se vio abarrotada, la misma plaza en la que decenas de feligreses fueron abatidos por las balas en 1980, durante el funeral del "santo de América".

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EF TV Sun, 14 Oct 2018 20:14:46 +0100 http://elfaro.net/es/201810/ef_tv/22574/La-gran-fiesta-del-pueblo-del-mártir.htm
Y el Vaticano dio la razón a quienes veneran a san Óscar Romero http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1334/images%7Ccms-image-000030317.jpg http://elfaro.net/es/201810/el_salvador/22575/Y-el-Vaticano-dio-la-razón-a-quienes-veneran-a-san-Óscar-Romero.htm El primer papa latinoamericano canonizó este domingo 14 de octubre al asesinado arzobispo de San Salvador, convirtiéndolo en el primer santo salvadoreño y el primer mártir del Concilio Vaticano II. Miles de salvadoreños colorearon de azul y blanco la plaza de San Pedro para una hermosa ceremonia que reivindicó el legado de uno de los obispos más controversiales del mundo. A las diez de la mañana con treinta y siete minutos, hora romana, Óscar Arnulfo Romero Galdámez fue declarado santo por el papa Francisco. La Iglesia católica no tiene más dudas: la vida y el martirio del arzobispo de San Salvador, asesinado en marzo de 1980, son ejemplares para los cristianos del mundo entero. Romero es santo. Y es bendito. Reconocido así en la plaza de San Pedro, en Roma.

Un día perfecto. Cielo limpio y sol radiante sobre miles de salvadoreños venidos de todo el mundo a colorear de azul y blanco la majestuosa explanada a los pies de la basílica sede de la fe católica, para atestiguar una jornada histórica en la que por fin ingresaba al calendario santoral un hombre al que millones ven desde hace décadas como un hombre ejemplar, como un protector, como un santo. La Iglesia católica, la propia, fue la última en reconocerle.

Colgaba hoy su retrato al centro de la Basílica de San Pedro, brillante, espléndido, coronado por una aureola, junto al retrato de Paulo VI, el Papa a quien tocó guiar y clausurar el Concilio Vaticano II y transformar una iglesia distante a una que optó por los pobres y a la que Romero abrazó. Y allí los dos, acompañados de otros tres beatos y dos beatas también por ser canonizados. Debajo, el altar en el que oficiaba Francisco, el primer papa latinoamericano, que portaba el cíngulo aún manchado de sangre que Romero llevaba cuando fue asesinado mientras celebraba misa, el 24 de marzo de 1980.

Asistentes a la ceremonia de canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la sede de El Vaticano, Roma, 14 de octubre de 2018. Foto de El Faro: Marco Valle.
 
Asistentes a la ceremonia de canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la sede de El Vaticano, Roma, 14 de octubre de 2018. Foto de El Faro: Marco Valle.

La de este domingo fue una ceremonia de contrastes y de reivindicaciones. Las entradas de obispos y cardenales, su colocación a los costados del altar (a la izquierda los obispos, de blanco; a la derecha los cardenales, de negro); la pontificia guardia suiza anunciando la entrada del papa entre trompetas y aleluyas del Cántico de las Criaturas de San Francisco, una coreografía perfeccionada durante siglos de ritos para acercarse a la eternidad. Para honrar esta vez al más sencillo de los hijos de la curia salvadoreña.

Saludó el papa y de inmediato el cardenal Angelo Beccia, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos, acompañado de los postuladores de cada una de las causas, le pidió adscribir a estos beatos en el catálogo de los santos. Kyrie Eleison, Kyrie Eleison, cantó el coro. Difícil recordar allí, entre las arias, el tortuoso camino del mártir salvadoreño desde que a los trece años, subido en lomos de mula, dejó su natal Ciudad Barrios para irse a estudiar el seminario. Porque ya entonces, en 1930, quería ser sacerdote. Nadie en el departamento de San Miguel habría adivinado que estaríamos hoy aquí, menos de un siglo después, asistiendo a su canonización.

Francisco canonizó a los siete beatos, entre ellos Romero y Paulo VI. “Los adscribimos al catálogo de los santos, decretando que en la iglesia universal deberán ser venerados entre los santos con pía devoción. Amén”.

Con profunda emoción, la plaza entera aplaudió a sus nuevos santos y se agitaron las banderas azul y blanco, reclamando San Pedro como territorio propio. Su arzobispo asesinado, su arzobispo abandonado, había sido restituido.

Ya había ordenado el papa argentino, en abril de 2013, que se desbloqueara la causa de Romero, porque estaba bloqueada. Ya había anunciado que Romero era un mártir. Después dijo que había sido dos veces mártir, porque tras su muerte continuaron las calumnias y las difamaciones en su contra. No ha ocultado Francisco que Paulo VI es su inspiración papal y Romero el rostro de esa iglesia latinoamericana perseguida de la que él, un jesuita argentino, es también testigo. Que Romero es representante de esa nueva iglesia del Concilio Vaticano II, de la versión latinoamericana concluida en la Conferencia Episcopal de Medellín. Y que las defendió en el país de América Latina, El Salvador, en el que la iglesia fue más perseguida.

Francisco pronunció una homilía en homenaje a estos dos hombres. Una homilía romerista que reivindicó el Vaticano II.

El tener demasiado, el querer demasiado, sofoca nuestro corazón y nos hace incapaces de amar. De ahí que san Pablo recuerde que ‘el amor al dinero es la raíz de todos los males’. Lo vemos: donde el dinero se pone en el centro, no hay lugar para Dios y tampoco para el hombre.

Jesús es radical…

Pidamos la gracia de saber dejar por amor del Señor: dejar las riquezas, la nostalgia de los puestos y el poder, las estructuras que ya no son adecuadas para el anuncio del Evangelio, los lastres que entorpecen la misión, los lazos que nos atan al mundo…”.

Homilía atada al mundo. Demandante. Como si el mismo Romero la hubiese pronunciado en la Catedral de San Salvador. Y se lo reconoció Francisco: “Monseñor Romero dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos” .

Que la iglesia entera lo venere, ha ordenado.

Si la de este domingo fue una fiesta para los católicos, fue también la reivindicación de un hombre azotado, abandonado y asesinado por los poderes político, económico y también eclesial de sus últimos años en el mundo. Después, objeto de desprecios a su legado y de obstáculos a su causa por parte incluso de sus mismos obispos; de cardenales latinoamericanos como el conservador cardenal colombiano Alfonso López Trujillo; de diplomáticos salvadoreños, de gobernantes. Algo de eso pareció haber sido rectificado en San Pedro este domingo. El reconocimiento a su estatura, a su legado que trasciende la fe de su iglesia. El de Romero, según Naciones Unidas, es un legado de Verdad y Justicia. Por eso nombró el 24 de marzo el Día del Derecho a la Verdad y la Dignidad de las Víctimas, como un homenaje al salvadoreño que dedicó su arzobispado a exigir justicia y dignidad para las víctimas.

Asistentes a la ceremonia de canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la sede de El Vaticano, Roma, 14 de octubre de 2018. Foto: Marco Valle.
 
Asistentes a la ceremonia de canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la sede de El Vaticano, Roma, 14 de octubre de 2018. Foto: Marco Valle.

Más que aquella beatificación en San Salvador, en 2015 -en la que solo sotanas, tacones y corbatas entraron a la ceremonia y los pobres se quedaron afuera-, pareció esta canonización en Roma la conclusión de su funeral, interrumpido por explosiones y disparos el 30 de marzo de 1980. A Roma, claro, viajaron los que pudieron pagarlo. Signo de los tiempos, de nuestra propia historia, y el propio martirio de tantos salvadoreños, miles venían del resto del mundo. De la diáspora. De Gotemburgo, de Long Island, de Londres, de Washington, Barcelona, Utah, Montreal. Una nutrida delegación de California. Vieron con sus hijos, adolescentes muchos que apenas hablan español. Romero es su vínculo con el país de la familia. También hay profesionales llegados la víspera desde San Salvador con sus familias, tras meses de ahorro y endeudamientos. Algunos trasladados directamente del aeropuerto Leonardo Da Vinci al Vaticano, a hacer cola desde la madrugada para asegurar su ingreso a la canonización. Romero no es su santo de estampita. Es su profeta.

Son salvadoreños que dicen venir en representación de otros que no pudieron peregrinar. En nombre de su padre, torturado. En nombre de su hermano que ya no puede viajar. En nombre de su familia que tuvo que dejar el país durante la guerra. Muchos de los que están también están por los que no están.

Beatriz Alcaine, gestora cultural y ahora residente en Barcelona, dijo venir también por solidaridad con las víctimas. “A mi hermana y a mí nos detuvieron cuando éramos adolescentes. Mi mamá le rezó a Romero para que nos permitiera salir vivas y sobrevivimos. He venido también con el sentido de representar a los miles de desaparecidos que no pudieron venir”.

Este sentido tuvo también la ceremonia: el de la restauración de la figura de Romero, del reconocimiento a su denuncia y su lucha por las víctimas. El de la restitución de su dignidad mediante el reconocimiento de esa misma iglesia que durante cuatro décadas puso en duda su legitimidad. Lo que vivieron los peregrinos romeristas en San Pedro, seguido en pantallas gigantes por decenas de miles en el Centro de San Salvador, fue una fiesta. El cierre del duelo por la muerte de Romero, que es no solo el primer santo salvadoreño sino también, en palabras del postulador de su causa, el obispo Vincenzo Paglia, “el primer mártir del Concilio Vaticano II”.

El papa Paulo VI, quien elevó a Romero al arzobispado de San Salvador, fue también su defensor y protector durante el poco más de un año previo a la muerte del pontífice. Romero estaba turbado por la oposición a su trabajo por parte de la mayoría de su conferencia episcopal, acostumbrada a una cómoda relación con una dictadura militar. A Roma llegaban los mensajes de sus enemigos, que lo acusaban de izquierdista y de enemigo del gobierno.

El 21 de junio de 1978, Paulo VI recibió al arzobispo de San Salvador, a pocos metros del lugar donde ambos fueron hoy canonizados. Romero registró en su diario las palabras que Paulo VI le dijo ese día, en audiencia privada: “Comprendo su difícil trabajo. Es un trabajo que puede no ser comprendido… Yo sé que no todos piensan como usted, es difícil en las circunstancias de su país tener esa ecuanimidad de pensamiento. Sin embargo, proceda con ánimo, con paciencia, con fuerza, con esperanza”. Romero se fue de allí aliviado. Pero los ataques en su contra se incrementaron con la muerte del italiano y la llegada de Juan Pablo II.

Durante su última visita a Roma, pocas semanas antes de su muerte, Juan Pablo II lo reprendió. Obseso anticomunista, le advirtió que tuviera cuidado de no abrir paso a ideologías que, en defensa de los derechos humanos, podían dar lugar a dictaduras, como la que él había combatido en Polonia. “Pero Su Santidad –respondió Romero- en mi país es muy difícil hablar de anticomunismo. Porque el anticomunismo es lo que proclama la derecha. No por amor a los sentimientos cristianos sino por una preocupación egoísta de mantener sus privilegios”. Tímidamente escribió en su diario que sintió que el Papa le había dado fuerza, pero en privado dijo a otros que se sentía abandonado.

Asistentes a la ceremonia de canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la sede de El Vaticano, Roma, 14 de octubre de 2018. Foto: Marco Valle.
 
Asistentes a la ceremonia de canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la sede de El Vaticano, Roma, 14 de octubre de 2018. Foto: Marco Valle.

“Romero no fue comprendido”, dice Paglia, el postulador de la causa. “Buena parte de la curia salvadoreña y de la jerarquía en Roma no lo comprendió. Lo obstaculizó. Lo veían como representante del comunismo, porque en América Latina quien se acercaba a los pobres era llamado comunista. Y quienes acusaban a Romero eran muy poderosos. Fue necesario demostrar que Romero fue siempre fiel a las enseñanzas del Concilio Vaticano II”.

Cuenta Paglia que en marzo de 1982 Juan Pablo II le dijo que había que “recuperar” a Romero. “Romero es nuestro, de nuestra Iglesia”, le dijo. Un año después visitó El Salvador, y contra todo el programa, del aeropuerto pidió ser trasladado directamente a la tumba del mártir. Allí, el entonces papa se hincó a orar. Fue durante el papado de Juan Pablo II que la causa para la canonización de Romero se abrió. Pero pronto encontró los obstáculos de poderosos cardenales.

A pesar de la enorme oposición, finalmente su causa ha sido incluida en el canon del cristianismo. Roma ha legitimado su historia. La versión romerista de la historia. La de la denuncia de la represión y la injusticia. La de las víctimas de esa represión y esa injusticia. La de la verdad hecha palabra en defensa de los pobres. Eso es lo que fue celebrado por el papa Francisco, por la Iglesia romana, católica y apostólica. Para los católicos, por decreto papal, desde el 14 de octubre de 2018 no hay dos versiones de nuestra historia. Hay una. La de San Óscar Arnulfo Romero.

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El Salvador Sun, 14 Oct 2018 19:39:59 +0100 http://elfaro.net/es/201810/el_salvador/22575/Y-el-Vaticano-dio-la-razón-a-quienes-veneran-a-san-Óscar-Romero.htm