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Entrevista con Luis Salazar, director del ISNA

"Se me paran los pelos con lo que encontré en el ISNA"

Jimena Aguilar

Hace menos de un año era el procurador adjunto para la niñez, y desde ese cargo auditaba al Instituto Salvadoreño para la Niñez y la Adolescencia (ISNA). Ahora es el director de la institución que tiene a su cargo 30 mil niños, pero que quizás es más conocida por las muertes de menores que ocurren en sus instalaciones que por cumplir su función de proteger a los niños maltratados y reinsertar en la sociedad a los menores infractores. Luis Salazar tiene dos meses en el cargo y ya dice estar espantado por lo que ha encontrado. "Nuestro personal maltrata", asegura. Pero lo peor quizás no sea eso, sino descubrir que unos mil niños en albergues privados ni siquiera tienen un expediente, lo que en la práctica significa que legalmente no existen: "Eso me aterra".

ElFaro.net / Publicado el 23 de Octubre de 2009

¿En qué condiciones encontraron los centros del ISNA?               

Los cuatro centros de internamiento de jóvenes infractores han sido encontrados en condiciones altamente deplorables. La Procuraduría nos vino a presentar un cuadro donde nos dice: atender las grandes deficiencias en infraestructura, la ausencia de programas educativos, donde nos hacen ver las condiciones de higiene totalmente deplorables. En algunas de ellas ya estamos interviniendo. Hemos pasado al área de proyectos de infraestructura de Hacienda una propuesta. Aparte de eso, hay más de 2 mil niños que están siendo atendidos por ONGs y personas particulares que administran programas de protección. Estos 2 mil niños están en manos de entidades privadas o de programas administrados por personas naturales, supervisados y apoyados técnicamente por el ISNA. Acá encuentro un poco de desorden: falta de mecanismos efectivos de supervisión, encuentro que puede haber ahí cosas que nos van a espantar. Acá en los centros de protección, dentro de los 12 centros de protección tenemos dos preocupaciones: una, que son centros que deberían ser de corta estadía pero que no lo están siendo, deberían de tener un sistema de recepción de niñez victimizadas que todavía estamos construyendo. Estamos haciendo los análisis legales, técnicos sicológicos, técnico médicos para definir un protocolo de recepción de niñez victimizada. Ese protocolo no existe. Realmente espanta, da miedo la falta de procedimientos que hemos venido a encontrar. Personalmente he visto procesos de ingreso que no tienen ninguna base en los derechos de la víctima, pero estamos tomando los correctivos.

 

Cuando los  niños son atendidos por organizaciones privadas, ¿cómo las controlan ustedes?

Esa es una de las grandes debilidades del ISNA. En teoría por visitas diarias. Hay una unidad dentro de la estructura institucional del ISNA para el registro, inscripción, autorización y vigilancia de organismos no gubernamentales y otras entidades de protección al menor. Esta unidad tiene registrada a toda ONG, a todo programa administrado por personas particulares, que pretendan hacer trabajo en materia de protección o de centros de bienestar infantil.

 

¿Encontraron alguna que no cumpliera con requisitos como acreditarse, tener el personal idóneo o tener inscripción como asociación o fundación?

Todavía no lo puedo decir. En estos momentos yo no le puedo dar un informe de eso porque recientemente nombramos a una nueva persona al frente que está elaborando el diagnóstico de cómo está eso. A mí se me paran los pelos de pensar lo que pueda encontrar. Porque ya ni siquiera está en las manos del ISNA. Con que ya se me paran los pelos con lo que sé que voy a encontrar dentro del propio ISNA y algunas cosas que ya encontré son gravísimas. ¿Como no van a estar ahí donde hay menos control?

 

¿Qué ha encontrado en el ISNA?

He presenciado procesos de ingreso de niños víctimas totalmente violatorios de los derechos de la niñez que, claro, ya corregimos... Todavía el tema de adopción en lo que tenemos que ver en el ISNA es algo que está pendiente. Este día estoy cumpliendo dos meses de estar en la institución y todavía hay cosas que no las logro ver porque el ISNA es una institución de mil 278 trabajadores. Si usted me pregunta el diagnostico que encuentro de la institución, eso es. El ISNA es una institución creada en 1993. Creo que hasta la fecha ha desarrollado muy poco su mandato principal. El ISNA no desarrolla el principal componente de su mandato legal, que es ser la entidad rectora del sistema nacional de atención integral. La atribución del ISNA es ejecutar la política nacional de atención al menor. Pero mi hallazgo es que…

 

No están cumpliendo esa función…

Esta función no se está cumpliendo… y por otro lado, mi hallazgo es que los sistemas de protección y reinserción de jóvenes privados de libertad que administra el ISNA están apiñados en un solo cajón. Hay un departamento de centros de protección y el departamento que desempeña la función de reinserción social, pero esta es una visión ideológica de la niñez de antes de la Convención de los Derechos del Niño porque esto es tutelarismo, es poner en un mismo cajón a víctimas y victimarios. La Convención a veces como que no ha pasado por el Instituto. Como que vivimos antes de 1990. Es triste. Tiene que haber cambios radicales. Porque ese tutelarismo lo corroboró el 12 de diciembre de 2008 una junta directiva que aprobó una estructura institucional todavía con visón tutelarista.

 

Y además, dice, los centros que controla el ISNA están en malas condiciones…

Están en muy malas condiciones. Los centros de reinserción. De los de protección yo no me atrevería a decir eso. Creo que algunos de ellos son modelos de funcionamiento de atención integral.

 

Dice que creía que podría haber cosas que lo iban a espantar. ¿Por ejemplo?

Sí, hay algunas situaciones, no del área financiera a la cual todavía no he podido traer a alguien que me haga ver si ha habido anomalías. En este momento ya tuve la primera reunión con las auditoras de la Corte de Cuentas, quienes dicen que hay cosas que nos van a dar, pero no me han dicho cosas puntuales. Entonces yo le he dicho a mi junta directiva que la auditoría de la Corte de Cuentas, que es de gestión, va a arrojar cosas interesantes. No les quiero poner otro epíteto más que interesante. Estamos en la revisión del procedimiento de ingreso de víctimas. Ahí ya eso es un desastre. Eso ya lo vi yo, ha habido un total irrespeto a los principios básicos de atención a la víctima. De los 12 centros de protección hay dos en los que eran particularmente graves las situaciones que se estaban dando.

 

¿Cuáles?

En el CISNA (que acoge a los menores infractores) se descubre un personal altamente desmotivado y tolerante hacia abusos que se daban entre los propios niños y que particularmente responden a la no implementación de una división de niños de corta edad. Ya hicimos un par de rotaciones de personal. Vamos a tomar medidas drásticas con el personal. Ya comencé a recibir las primeras audiencias. Pero hay medidas que no se pueden tomar de inmediato. No puedo decir que el personal mismo sea, pero hay personal que tolera.

 

¿Hay algún personal que participa en los abusos?

Si tuviera evidencia tengo la obligación de tomar medidas de inmediato. Ya se tomaron algunas, ya se tomaron algunas medidas que se han hecho efectivas a través de traslados. Pero la idea no es pasar la papa caliente de una mano a la otra, sino tomar medidas radicales. En un centro de internamiento se nos ha evidenciado que hubo una situación que lesionó a una señorita, producto de omisión grave, por una trabajadora de nuestr institución que no tomó medidas en su momento, esta chica sufrió una consecuencia irreparable. Esta acción ya le está provocando en este momento una acción disciplinaria y eventualmente una acción penal por la gravedad de la lesión que sufrió la niña. Ya se le destituyó. En Villa San Martín, que es donde se acoge a niños discapacitados, descubro que no tenemos un número suficiente de orientadores educadores, que son los que mantienen el orden, y que muchos de los que tenemos no tienen el más mínimo perfil de lo que debe ser un orientador. ¿Y qué es lo que vengo a descubrir aquí en SIPI (que se encarga de los menores victimizados)? A mí me aterra que haya personas que no tienen la formación y por eso ahora estamos cometiendo el abuso de aprovechar el desempleo para ofrecer plazas de bajo salario a profesionales de la sicología y del trabajo social. Yo espero en un futuro cercano compensarles su formación. Por las plazas, por la carencia de empleo que sufren los profesionales de este país, me puedo dar el lujo de por menos de 600 dólares traer a un sicólogo altamente calificado a una plaza de orientador. Pero prefiero eso y después compensarles su formación a que las plazas sigan siendo ocupadas por personas sin formación. Me aterra qué pueda estar pasando todavía y lo que yo he visto. Hay otra cosa que hemos descubierto y que vamos a tomar medidas inmediatas: hay una cantidad importante de niños en ONGs que no tienen expediente. Lo hemos ido descubriendo poco a poco. Ya estamos tomando medidas. Y aquella ONG que tenga niños sin expediente o le generamos expediente prontamente o esa ONG es cancelada, multada y con las acciones penales para sus representantes penales.

 

¿Qué implica que no tenga expediente?

Es como que no existieran. Eso se presta a que puedan haber adopciones irregulares, egresos del país irregulares, a que puedan haber abusos, sin mayores controles y aquí no ha pasado nada. Es una cantidad importante y ya estamos tomando acciones.

 

¿Esto es en las privadas?

En las privadas, porque nuestros mil chicos y chivas en protección, todos tienen expediente, pero muchas ONGs han asumido niños en protección sin contar con un expediente y eso no puede ser. No puede haber un niño institucionalizado que no tenga un expediente. Los que me espantan son los niños que están en ONGs.

 

¿Por qué cree que ocurrió esto?

Por el desorden. Esto tiene que ver con una serie de ONGs que tenían años de estar tramitando sus registros y no se resolvía. Tenemos el plan a diciembre de haber duplicado la cantidad de ONGs que actualmente están inscritas. En este momento hay 90 ONGs dedicadas a niñez que están inscritas.

 

¿O sea que hay otras 90 que no están registradas?

Exacto. Por lo menos. Son las que están en trámite y puede ser que ya hayan asumido roles de cuidado diario de niños y que no tengamos registrados sus programas ni mucho menos los niños que tienen a su cargo. Estamos trabajando el protocolo para la captación de denuncias del maltrato de niños institucionalizados. Hemos descubierto que nuestro personal maltrata. Hay personal que en sus informes explica que tuvo que dar plantón a tales niños por su conducta. Lo confiesan en informes, por escrito. Pero asumimos que hay prácticas. Es toda una metodología para erradicar cualquier forma de maltrato que todavía subsiste en esta institución. Yo he oído a sicólogas decir que tuvo que pegarle en la pierna a un niño porque el niño estaba subido en un muro para que el niño bajara y no se lastimara, cuando se sabe que el maltrato no es tolerado bajo ningún concepto. No le estoy hablando de alguien sin formación, le estoy hablando de una sicóloga. Ya se tomaron las medidas disciplinarias con esa sicóloga, pero yo no puedo pasar toda la vida emitiendo medidas disciplinarias. Prefiero formar, sensibilizar al personal, decirle que esas prácticas ya no son posibles.

 

¿Los abusos detectados son sistemáticos?

No, aunque no niego que ya como producto de la aplicación de un proceso de investigación más profunda se puedan detectar y tengo un temor muy particular de lo que puede estar pasando porque hay 2 mil niños en manos de ONGs. Hay ONGs respecto de las cuales tengo mucho respeto como Aldeas Infantiles, que tienen un esquema de monitoreo más estricto que el nuestro, de autosupervisión de su propio personal que tiene relación directa con niños. Pero no todas las ONGs son Aldeas. La unidad de supervisión y registro de ONGs es una unidad que acabamos de empezar a fortalecer. Ellos son los que me han dado el dato de esos mil niños que están sin registro y de los cuales tenemos que tomar acciones. Sabemos que están, pero tenemos que ubicarlos, generarles expediente, supervisarlos, abrirles ítems de control y sobre todo -y lo más importante- ver que esos niños en la medida en que haya soluciones no institucionalizadas, retornen a ambientes familiares, con los debidos apoyos en las familias.