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“Lo único que nosotras no tenemos es sexo”
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El Ágora

“Lo único que nosotras no tenemos es sexo”

El 21 de septiembre se sentaron por primera vez estas dos venezolanas ante micrófonos. Tres, dos... al aire. ¡Coño, chamas!... y de pronto todo se vale, una algazara en vivo, pornografía oral, una fiesta privada transmitida pa' to' mundo. ¡Concha´e tu madre! Un escándalo público, una garduña por tener la palabra. Dicen lo que piensan, y no siempre piensan lo que dicen... “Ellas son así”. Cristina y Claudia se montan en vivo en la onda radial y la despeinan y la revuelcan sin pudor durante una hora y media.

A esta entrevista es Cristina quien llega primero y desenvaina sin piedad: “¿De qué me van a preguntar? ¿Si me gusta el sexo anal?” Y se ríe como una niña rabiosa y mala. “Quien pega primero, pega dos veces”, explica luego. Es tu técnica. Es la parte “hard core” del programa y es, además, una excelente negociadora. Claudia, en cambio, presume de ser la parte conservadora del show. Regatea un poquito más las palabras, las mira un segundo antes de dejarlas escapar para intentar colarlas en medio de la ráfaga infatigable de su contertulia.

Esta es la plática con dos chicas modernas, que ponen a fuego sus propias convicciones y que tienen por norma salirse del renglón. ¿Cuál es el límite de la libertad? ¿Qué cosa es la infidelidad? ¿Dónde quedó Disneylandia?

 
 

Cristina la
 
Cristina la


¿Cómo nace este programa que está dando de que hablar acá en El Salvador?
Claudia:
Esa parte le encanta a Cristina, dale, Cristina.
Cristina:
Nace en Nicaragua. Yo quería hacer algo en la radio, algo divertido y me inventé este programa, porque a mí siempre me ha gustado hablar tonterías, hablar de la cotidianidad y no de cosas serias.
Claudia:
En venezolano se dice hablar pendejaditas. No te la des ahorita de decente porque está eso ahí prendido (la grabadora).
Cristina:
Pensé: “Debe ser chévere hacer un programa donde uno hable de las cosas cotidianas con tres puntos de vista diferentes, una mujer muy conservadora, una mujer muy radical y una mujer que tenga equilibrio. Y las busqué en Nicaragua, incluso físicamente diferentes. El problema fue cuando hablé de la plata: la empresa se me echó pa’ tras. Entonces hice mi programa sola, “Ellas son así”. Fue exitoso, pero lo más exitoso que tenía era mi programa de televisión y ahí es donde yo recibía más plata. Cuando llego aquí, conozco a esta señora porque…
Claudia:
Señorita, por favor, trátame con decencia.
Cristina:
Porque me ayudó a buscar el colegio tortuoso de mi hijo; la señora me brinda unos tragos, yo muy decente, la señora muy decente, ¡y de repente le da un patatús!
Claudia:
Bueno, bueno, no vayas a contar eso, chica.

El alcohol es protagónico en la historia.
Claudia:
No, no. El alcohol en ella, porque en lo de Nicaragua yo no estaba, papito. Yo aparecí en El Salvador.

¿Pero sigue apareciendo o no?
Claudia:
Yo la invité. A su esposo yo lo conozco de atrás, de hace tiempo.
Cristina
: ¡Upa! Nadie sabe hasta qué punto lo conoce. Ja, ja, ja, ja.
Claudia:
No, no, no. Él llega primero y me dice: “Viene mi esposa. ¿Será que la puedes ayudar con el colegio, la casa, no sé qué…?” y yo: claro, cómo no, le averiguaré. Entonces después los invito a la casa. Estaba sola, mi esposo estaba de viaje. Compartimos unos vinos… sin comer más nada que los vinos.
Cristina:
Yo decía que a esta mujer le dio un patatús y empezó a vomitar. La mujer se empieza a meter al baño... entonces la coño de madre se desaparece y nos deja solos.
Claudia:
Tú no… ¡no seas descarada, qué horror!
Cristina:
Entonces yo voy, “¿Qué tienes?” y la mujer me dice “¡Estoy bien!” con los ojos hinchados y la cara de loca. Y yo dije, “esta mujer mínimo es bulímica, anoréxica, una loca”. Bueno, digo a mi marido, “esa amiga tuya es de armas tomar, una loca”. Pero bueno, pasó. La vi otra vez y nos comimos algo y monta un pocotón de carajitos. Yo digo, “esta mujer es completamente disfuncional, o bebe o anda con carajitos”.
Claudia:
Mi hijo es único. No lo puedo tener solo todo el día. Nos fuimos a comer y le digo: “Espera un momentico, que tengo que pasar a buscar a mi hijo. Claro, no era mi hijo solamente. Era mi hijo y tres niños más.
Cristina:
Y me dice: ¿Quieres entrar a la casa? ¡Salí huyendo! Como dicen los dominicanos. “No, chama, llévame a mi casa, gracias”.
Claudia:
“Pero vamos todos a la casa”. Nooooo, me decía. No, no, no. ¿Con el kinder? No. “Pero si ellos juegan tranquilo”.
Cristina:
Entonces yo hablo con la gente… con Paco Monterrosa. Me dan la oportunidad y yo empiezo a preparar mi primer programa y digo: “¡Coño! ¿Quién es la gente más chistosa que yo conocí en este país? ¡La loca del vómito!”. Entonces la llamo y le digo: “Mira, chama, ¿tú sabes que yo voy a empezar en la radio; tú quieres ir al primer programa? Bueno, está bien. Entonces la llamo el miércoles: “Chama, acuérdate”, y ella: “No, vale, tranquila, todo controlado”. Llego a la 5 de la tarde a la radio, 5:30 y la caraja no aparece. La llamo y le digo: “Mira, chama, ¿sabes que es hoy? Me dice: “Mira, vale, yo estoy en una piñata”. Me enfurecí.
Claudia:
Estoy en una piñata y mi carro es el que está trancado por todos los demás. Me dijo: “¡Yo voy y te busco en esa piñata!” No, esta mujer es intensa, pensé, ja, ja, ja.

Ja, ja, ja, ja.
Claudia:
Me movieron los carros. Llegué tarde, o sea, llegué empezando el programa.
Cristina:
El primer programa era cómico porque yo me quería meter con ella, por supuesto. El tema era: Mujeres que trabajan versus amas de casa. Y ella llega: “Vengo de una piñata”.
Claudia:
Ella lo que quería era destruirme. Pero no me lo dijo y yo tenía mis sospechas. Por eso era que yo no iba a ir. Para que tú veas. Pero bueno, hubo un clic inmediato.

¿Entonces terminó el programa y decidiste: me voy a quedar?
Cristina:
¡Nooooo!
Claudia:
¡Nooooooo!
Cristina:
Yo dije voy a agarrarlo suave.
Claudia:
¡No, no, no! ¡Qué suave! “¿Puedes venir el lunes?” Sí, vale, de verdad que estuvo simpático. “¿Puedes venir el viernes que viene?” Sí, vale, cómo no. Así pasamos dos meses hasta que yo le dije: “Mira Cristina… yo esto así de gratis...” porque ya se estaba volviendo una responsabilidad; me tocaba investigar y yo decía ¡hello!…
Cristina:
Entonces ahí le pedimos un patrocinador más a la radio y creamos una página web donde podíamos tener patrocinadores y dijimos: vamos mitad y mitad y trabajamos las dos en todo, le echamos bola a todo. Y así fue como nació nuestra relación.
Claudia:
¡He ahí!

Ahora quiero retroceder un poquito. Tú fuiste periodista. ¿Qué hacías de periodista?
Cristina:
Todas las cosas horribles que un ser humano puede hacer. Trabajaba con los presidentes, trabajaba en elecciones, trabajaba en economía y finanzas. Por eso es que yo soñaba en algún momento de la vida… decía :“¡coño de la madre!, yo quiero hablar de sexo, ser payasita”.

No te veo cómo hacías para trabajar en economía, que es una cosa tan aburrida; con tu perdón, Claudia.
Claudia:
¿Y por qué me dices perdón a mí? No soy economista, soy administradora de empresas.
Cristina:
Soy una persona súper exigente conmigo misma y si tengo que hacer economía, hago cursos de economía, leo sobre economía. Soy loca. Si es política, política. Estuve en Radio Vaticano, en religión, sabía todo lo de religión….

¡¿Estuviste en Radio Vaticano?!
Cristina
: Ja, ja, ja. ¡Soy el diablo! Ja, ja, ja.
Claudia:
Ella está escondida debajo de esa pielecita de oveja.

Radio Vaticano, OK. Supongo que duraste... ¿qué: un día?
Cristina:
No, vale, hice mis pasantías, duré tres meses y me dieron un programa. Pero el programa no me daba de comer.

¿De que hablabas en el programa?
Cristina:
Religión.

¿Pero qué temas?
Cristina:
Cómo los jóvenes pueden ver la religión.
Claudia:
Eso fue en su juventud, cuando ella no se había pervertido de esta manera. Todavía quedaba algo sano.

Y tú, Claudia, ¿qué hacías? Vos sí eras ama de casa…
Claudia:
No, mira, yo al principio estudié comunicación, pero me retiré. Terminé estudiando administración de empresas turísticas y me desarrollé siempre en la parte de relaciones públicas y atención al cliente. Cuando me casé, como éramos de la misma compañía, no podíamos trabajar juntos. Entonces: “o trabajas tú o trabajo yo”. Él ganaba un poquito más y me quedé un tiempo en Caracas sin trabajar. Luego nos fuimos a Estados Unidos y seguí trabajando en hostelería.

Hasta que te viniste acá...
Hasta que trasladaron a mi esposo a Nicaragua. Ya en Nicaragua era muy difícil porque habían tres hoteles. Que yo me fuera a trabajar a la competencia de él siendo su esposa y siendo él gerente de uno de los hoteles... Entonces dije: “O ahora o nunca” y me embaracé. Y después vine para acá siguiendo a mi esposo. Empecé aquí con una compañía de velas, hasta que conocí acá… al personaje.
Cristina:
O sea, realmente la parte más intensa de su vida y la que ha disfrutado más en este periodo de tiempo ha sido conmigo. Ja, ja, ja.
Claudia:
Lo que pasa es que el ego lo tiene….
Cristina:
Di la verdad, di la verdad.
Claudia:
Cristina… Cristina.
Cristina:
Reconoce que te encanta lo que estás haciendo.
Claudia:
Yo no he dicho que no me gusta, pero lo que hacía antes me encantaba.
Cristina:
A bueno, yo digo cuando fuiste ama de casa y tenías tu compañiíta de velas y vale...
Claudia:
Ah, no, eso es otra cosa. Además el niño ya está más grande.

Un hijo. ¿Y tú?
Cristina:
Dos engendros, ja, ja, ja, ja.
Claudia:
No digas eso. Ya tiras lo malo.
Cristina:
Son tremendísimos.
Claudia:
Son unos angelitos.

¿Y tú sos mamá de galletitas y tú no?
Claudia: N
o, tampoco exageres. En mi casa cocina mi esposo. A mí no me importa limpiar, pero la cocina y hacer galletitas no.

 

(Carlos se suma tarde a la entrevista y aparece en este momento)
¿De que están hablando?
Claudia:
Del programa “Así son ellas”.

Del programa y de sus hijos.
Cristina:
Y te digo una cosa: nosotras fuimos criadas en un ambiente venezolano, muy abierto sexualmente, y nosotras vamos a criar a nuestros hijos de la misma manera. Aunque yo creo que mi mamá fue más bien represiva conmigo…
Claudia:
La cacheteaba.
Cristina:
Me cacheteaba y me dejaban hasta las 12 nada más en las fiestas. Yo creo que voy a ser un poco más amplia con mis hijos. Para nuestros hijos no va a ser una sorpresa que su mamá esté hablando de sexo salvaje en la televisión o en la radio.
Claudia:
No, la que habla de sexo salvaje es ella. Acuérdense que yo soy la conservadora.
Cristina:
No jodas, chica. Conservadora y dice unas barbaridades y ha regalado dos vibradores en el programa del viernes.
Claudia:
Pero eso no lo ve la gente. ¡Hasta que tú lo dices, coño, la gente no lo sabe! Todavía me está llamando la mujer, que qué maravilla. 

 


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