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Diputados reclutan a Dios para combatir delincuencia

La Asamblea Legislativa declara al Estado incapaz de responder a la criminalidad y decide una medida extrema: reclutar como aliado al Dios cristiano, quien por medio de la Biblia inculcará valores a los estudiantes de todos los centros educativos de El Salvador.

Viernes, 2 de julio de 2010
Sergio Arauz

Contra las balas y la delincuencia, la palabra de Dios. Los diputados decidieron a última hora del jueves apelar a los recursos divinos para combatir la ola de violencia que vive El Salvador, y la última medida que tomaron fue poner a los estudiantes de todo el país a escuchar mensajes contenidos en el libro sagrado de los cristianos. Con los votos de todos los grupos parlamentarios de derecha aprobaron la “Ley para autorizar la lectura de la Biblia en el sistema educativo”, que de inmediato puso en línea de colisión al presidente de la República, Mauricio Funes, con el vicepresidente, Salvador Sánchez Cerén.

El decreto incluye un considerando en el que la Asamblea Legislativa declara insuficientes las medidas preventivas y represivas de las autoridades para frenar la violencia. Asimismo, dada la participación de jóvenes en los crímenes, concluye que “Nuestra simiente se está corrompiendo”.

El decreto, aprobado por los diputados del PCN, PDC, Gana, Arena y los diputados independientes, no dice cuál es el propósito de la ley, pero la carta que le dio origen sugiere que el fin es inculcar valores morales. El FMLN y CD no votaron. En el caso de los efemelenistas, porque consideran que el decreto viola la libertad de culto que garantiza la Constitución de la República.

La medida, que aún debe ser evaluada por el presidente de la República, tuvo éxito en la tercera ocasión que se propuso desde 1999. El autor intelectual es el diputado José Almendáriz, un militar retirado que dice que él quizás estaría muerto hace tiempo si no hubiera sido porque su contacto con Dios lo cambió y le quitó el odio que le dejó la guerra.

En su carta a sus colegas diputados, Almendáriz razona que una vez admitiendo que el Estado ha sido sobrepasado en sus capacidades para garantizar la seguridad de los salvadoreños, hay que reconocer que lo que está haciendo falta es formación en moral. 'Todo ello podrá superarse si reconocemos que debería existir una formación moral tomando como base la lectura de la santa Biblia', dice la moción. La carta de inmediato establece la relación causa-efecto: 'Con lo cual, muchos de estos inconvenientes podrán solventarse'.

El decreto tiene apenas cuatro artículos. El primero es para establecer la lectura de la Biblia en todos los centros educativos de El Salvador durante por lo menos siete minutos. “Se instruye la lectura de pasajes de la Biblia diaria y sitemática en todos los centros educativos del país durante por lo menos siete minutos, previo inicio de actividades académicas de la jornada matutina, vespertina o nocturna, sin entrar en ningún comentario religioso, sectario ni denominacional”, dice.

El segundo viene a atajar a quienes objetan que sería difícil consensuar qué pasajes bíblicos deberían leerse en las aulas, pues dice que el Ministerio de Educación coordinará la selección de textos con las iglesias. El tercer artículo permitiría que la familia que no esté de acuerdo con que su hijo o hija participe de la lectura, que lo notifique por escrito al centro educativo para que se le exima. El último artículo dice que la ley entrará en vigencia ocho días después de su publicación en el Diario Oficial.

Pero para que el decreto se convierta en ley, debe recibir el visto bueno presidencial. Y eso parece solo un trámite, pues el presidente Mauricio Funes dijo este viernes que él está de acuerdo con la lectura obligatoria de la Biblia y que si eso ayudará a la convivencia social, lo respaldará. “Yo soy de la opinión que aquello que no estorba no tiene por qué ser impedido. No vacilaría en sancionar ese decreto si eso va a contribuir a la reconstruccion del tejido de valores que se ha dañado en los ultimos años', dijo.

Hace dos semanas, el vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, que también es ministro de Educación, se mostró contrario a la pretensión de los diputados. 'No se puede imponer tal medida', respondió el ministro a los diputados de la Comisión de Legislación, quienes le pidieron su opinión hace dos semanas. En la carta que fue leída en la comisión y citada por el diario El Mundo, Sánchez Cerén expresa su oposición a que se obligue a leer la Biblia en las escuelas: “No podemos imponer la lectura obligatoria de la Biblia en los centros educativos oficiales, pues estaríamos contrariando la carta magna por la libertad de credo', dijo. En dicha carta añadió que el Ministerio ya tiene trabajo adelantado en contenidos para prevenir la violencia. “Tomando en cuenta lo anteriormente expuesto, no se considera necesario emitir una ley que obligue la lectura de la Biblia en los centros educativos oficiales”, cita El Mundo el documento enviado por el ministro.

La lectura obligatoria de la Biblia ha sido un sueño de Almendáriz desde hace años. En 1999 la Asamblea Legislativa archivó una primera petición después de consultar a diversidad de fuentes. En 2001 hubo otro intento, pero Arena desistió y la moción de Almendáriz se fue de nuevo a archivo. Entre las personas consultadas en esa ocasión estuvo la procuradora de derechos humanos, Beatrice de Carrillo, quien valoró que un decreto como ese era inconstitucional porque violaba la libertad de culto.

Algunos detractores de la lectura obligatoria de la Biblia señalan la facilidad con que en el libro sagrado del cristianismo se encuentra historias de violencia, lujuria o discriminación. Como cuando en el libro de Reyes se relata que al rey David, ya anciano, le consiguieron una virgen para que le diera calor. O como relata el libro de Samuel cuando David vio bañándose a Betsabé, la mujer de Urías. Dice que mandó llamarla, se acostó con ella, la embarazó y luego se ocupó de que mataran a Urías y a ella la hizo una de sus esposas.

Almendáriz explica que para evitar lecturas inconvenientes o polémicas, están instruyendo en el decreto que el Ministerio de Educación acuerde con los líderes religiosos qué será leído en las aulas.

¿Y los que leen el Corán? ¿Y los que no creen? ¿Y los que no quieren? ¿Y si hay centros escolares laicos? No importa, dice Almendáriz. “La ley es pareja, solo las escuelas que están fuera del país pueden no cumplirla”.

La iniciativa ha estado en la Asamblea Legislativa desde 1999, cuando fue impusalda por la Red de Movilización de Mujeres AD 2000. El intento fallido de 2001 fue obra de Almendáriz, quien recurrentemente ha estado insistiendo. La tercera ocasión, la noche del jueves, se alteró la agenda de la sesión plenaria, se dispensó trámites y en el acto se sometió a votación.

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