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“Si dentro de ocho años he podido hacer mi gabinete, me animo a buscar la presidencia”

Heredero de un “negocio” creado hace 35 años por su padre, el pastor Toby Jr. es consciente del poder de una organización –“Tobylandia”, dice- cuyas operaciones anuales superan los 15 millones de dólares. Que dentro de ocho años busque la Presidencia de la República dependerá de que para entonces haya podido armar un equipo de gobierno y, claro, de que Dios le haya concedido llegar a los 50 años de vida.

 
 

Edgar López Bertrand
 
Edgar López Bertrand

Tiene 42 años de edad, 17 de casado, un doctorado en teología de la Universidad Luterana, una esposa -Gisela Xiomara Barrientos- y tres hijos. El mayor de estos es Leví Ariel. “Escogimos el nombre Leví porque en la Biblia los levitas eran los encargados de los servicios en el templo”. El segundo es Lucas, “que es el bendito médico amado, el encargado del Evangelio de Lucas. Para mí ese fue el primer reportero investigativo”. El tercero es Juan Marcos, “que fue un tiro al aire porque no sabíamos que venía”.

Hijo del pastor fundador del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel, Édgard López Bertrand jr. encara con alarde de buen humor una plática en la que perfila sus inquietudes políticas, transparenta sus debilidades, se distancia de su padre, reconoce virtudes ajenas y reparte palos al poder encarnado en Funes, en la derecha empresarial, en Saca, en Arena, en Gana y -por supuesto- en su mismo padre. “Con mi padre nos agarramos del pelo todos los días”, dice. “Mi jefe es muy cerrado”. Tuvo que pedirle autorización para participar en la entrevista con El Faro. "Andá, pues", dice que le dijo, "a vos te gustan esas payasadas".

Acepta ser “el hijo del dueño del negocio”, y aunque dice disfrutar su labor en la iglesia, aclara y subraya que lo suyo es la calle, “el brazo social” del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel. Quisiera transformarlo, pero la decisión está en las autoridades de la institución: el presidente, el pastor fundador –su padre, Toby senior- y la junta directiva. Le gustaría asumir un día la presidencia, pero no por herencia sino por méritos. La presidencia de una organización que nació con 11 personas -“incluidos nosotros cinco”- y que en 34 años creció hasta 372 templos (a un ritmo de uno nuevo cada 33 días) y que solo en su iglesia central, en San Salvador, mira desfilar a 70,000 personas en un domingo normal.

En su horizonte visualiza la posibilidad de ser el gobernante de una sociedad a la que llama injusta y ciega. Extremadamente histriónico e irónico, parece disfrutar cada tramo de la conversación. Fiel a su franqueza, no le regatea críticas al mismo Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel, y fiel a su sentido del humor, se rehúsa a tomarse demasiado a pecho a sí mismo, desafía la visión de su padre y osa rebelarse ante las decisiones divinas. “Yo no sé si bendecir a Dios o… la otra palabra no la voy a decir…”

I - “Tengo muy buenos predicadores, pero se bajan del púlpito y son animales”

¿Quién es usted?
Soy un apasionado, un endemoniado -en el sentido del carácter, que es muy difícil-, un enamorado de lo que hago y tengo una visión de reino, y cuando digo visión de reino me refiero a que todos cabemos. No se trata de solo yo o solo él.

Precisamente desde afuera vemos el Tabernáculo Bíblico Bautista como un reino en donde su padre es el rey y usted el príncipe.
¡Ja, ja, ja, Tobylandia, ja, ja, ja! ¡Veeee! Es un visión bastante bonita y también es un infierno, ja, ja, ja… ¡Borren ese casete! Miren, he tenido amigos colegas que son de pensamientos bien extremos que nacieron con nosotros, que ellos sí fundaron reinos propios…

¿Quiénes?
Tres, cuatro, 12 personas en 35 años, que comenzó con la visión pero cuando les pedimos transparencia en sus finanzas ya no les gustó y ni hay que preguntar por qué se separan, pues usted sabe por qué se separan. En esta explicación de por qué se separan las iglesias siempre se busca algún tipo de excusas, pero la realidad siempre es la misma: finanzas, visión, megalomanía, egocentrismo. Y les cuento porque ha sido un proceso largo el mío para poder sentarme donde estoy. Me tocó comenzar por aprender a escribir, venía con un pasado no tan brillante como el de muchos. Yo quisiera ser un hombre ejemplar, pero no lo soy, ni lo pretendo; es más, me aburre. Pero soy un hombre apasionado. Entonces llego a la iglesia y me dicen: “Mirá, tu primer puesto es construcción, después vas a trabajar en el orfanato, después te vas al centro de rehabilitación, después te vas a ir a las escuelas, después a centros penales…” Fue un proceso en el cual hemos ido ganando respeto de una comunidad. No se trata de que me dijeron: “Hey, el señor López, por ser Lopítoz, el pequeño emperador, démosle lo que quiera tener”. Lo más difícil para mí es contenerme ante ese tipo de observaciones y entonces digo: “No, ha sido un proceso”. Primero fue un seminario, en segundo lugar fuimos a la Universidad Evangélica a terminar una licenciatura en teología… son cuatro maestrías, un doctorado... entonces, llegar a esa posición de “el hijo del rey” no es tan lindo como en los cuentos de hadas, je, je, je… Y le cuento algo:nunca voy a poder pagar el favor de mi papá que me dio apertura en un lugar tan bonito, porque yo tengo 17 años de estar ahí, que es lo que tengo de casado. Pero hace 17 años esta iglesia no tenía ni la mitad de los ministerios que hoy tiene. Ni radio, ni televisión, ni web, ni centro de rehabilitación. Entonces Dios nos dio algo fresco, eso de parir cosas nuevas y respaldarlas. Dentro de esta iglesia donde yo trabajo hay una junta directiva de 12 personas que son mis jefes, a los cuales reporto y rindo cuentas de todo lo que se hace. Y luego, lo más decepcionante de todo, que es el meollo de nuestra iglesia, que es la predicación. Un día me dijo mi pastor: “Mirá, a partir de la próxima semana los cultos de las 9 de la mañana y 4 de la tarde son tuyos”. Y el hombre inexperto, altanero, soberbio y apasionado creyó que iba a lograrlo todo de un solo. Fue lo peor que me pudo haber pasado porque toda la gente que a él lo escuchaba -porque ha sido su pastor- no llegó. Cultos de 5 mil o 6 mil personas se vinieron a tres. Y entonces le dije: “Pastor, además de que me siento achicado, avergonzado -y no puedo decir la otra palabra por la televisión-, no sé qué hacer, yo no puedo seguir aquí”.

¿Hace cuánto fue eso? 
Unos 11 años. Y de repente esa bondad de Dios, esa gracia -porque nuestro estilo de prédica a muchos les ofende y a otros les motiva- arrancó. Y comenzamos a ver que las personas volvieron, pero no volvieron las mismas sino que gente nueva.

¿Por qué llegó gente nueva con usted? ¿Acaso usted no es solo una réplica de su papá? 
Yo creo que no, fíjese. No me lo están preguntando pero con él nos agarramos del pelo todos los días.

¿En qué sentido?
En administración, doctrina, estilos de vida, pensamientos, carácter… pero tenemos la madurez de respetarnos.

Edgar Lopez Bertrand
 
Edgar Lopez Bertrand

Dice que su papá había tenido “la apertura” de darle a usted espacio en la iglesia, y uno pensaría que cualquier papá quisiera que su hijo heredara su reino…
De acuerdo, pero creo que él no pensó en la confrontación. Mire, el que exagera, miente. El que se rodea de aduladores comete un grave error y yo quiero creer que mi papá en el fondo de su corazón en algún momento dijo: “A este bruto lo voy a poner a trabajar aquí para que me cuide”. Yo, al igual que mi jefe, tengo como patrón la Biblia en cualquiera de sus versiones, y cuando yo leo ese libro, “bueno”, digo, “papá, esto está mal”, así como él me lo dice y ahí es donde nos complementamos. Ahora no solo somos dos, hay como 11 personas más que laboran en diferentes cultos y horas de reunión, y la gran pregunta que la gente me hace es: “Mirá, ¿y vos por qué estudiás?” Yo tengo 42 años, ahorita estamos abriendo otra maestría más y es porque yo no quiero llegar ahí por el apellido. Quiero que si el día que mi padre falte, o yo me vaya antes -no lo sé-, pero que la congregación quiera decir “con él queremos trabajar porque tiene el conocimiento, la experiencia y la gracia”, que es lo que más me interesa. La gracia de parte de Dios y la gente. Yo tengo muy buenos predicadores, pero se bajan del púlpito y son animales, maltratan a su mujer y a medio mundo, fatal…

¿Sí?
Y como no soy la autoridad, no los puedo quitar. Una de mis tesis fue desarrollar un manual de ética y cuando lo pasé a mi seminarista me dijeron “no fregués, esto está más duro que la ley de Moisés”.

“Nos vamos a ir la mitad”, le dijeron.
Exacto y eso es algo que va a suceder. Óiganme en qué momento lo estamos diciendo.

¿No se ha implementado ese manual de ética?
Yo creo que sí se implementó, se llevó, se distribuyó y ahí lo tienen pero no lo creen.

¿Y su papá lo aceptó?
Ja, ja, ja… “¡No´mb´e!”, me dijo, “los vas a ahuyentar”. “Mire, papá, el que nada debe, nada teme”. ¿Por qué hay que subir los estándares? Si uno de ustedes tres afloja en lo que ustedes hacen, el periódico se derrumba. Entonces tenemos que subir los estándares todos. ¿Cuál es mi reto ahora, como director general del Seminario Teológico? Mire, el ser pastor es aguantar hambre, oigan lo que les digo, estos voladitos que uno tiene no son frutos de una iglesia, yo no vivo de la iglesia, como algunos de mis colegas -y perdón que les diga vividores-. Nosotros vivimos para la iglesia y se lo digo en español: los salarios de una iglesia son de hambre. “Toma tu cruz y sígueme”, dice la Biblia. Pero muchos oyeron “toma tu corona”, entonces les gusta la televisión. Para yo tener este privilegio de estar con ustedes tres, he tenido que pasar 17 años en la calle, yendo a la cárceles, al INTI, y es el fruto de un esfuerzo, de un trabajo, de una trayectoria. Así lo quiero ver yo, pero otros no. Unos se meten a este tipo de negocio porque creen que al llegar ahí les van a comprar un carro nuevo, les van a dar buena ropita o buenos viajes. Esa es la misión equivocada que quiero cambiar en el seminario.

Hablando del Tabernáculo, ¿sería equivocado decir que usted es el hijo del dueño del negocio?
Ja, ja, ja… No, yo creo que es correcta esa visión, pero hay más hijos ahí. Por ejemplo, tengo una hermana mía que ha estado desde el día uno tocando el piano, hace 35 años.

A lo que me refiero es a que el hijo del dueño del negocio puede hacer lo que se le dé la gana en el negocio. Es decir, si es una tienda, puede ir a sacar una paleta y comérsela. 
¡Ah, no, no, no!

¿A usted le piden que esté en su lugar de trabajo a una hora determinada, como en un trabajo normal?
Y no solo eso, tenemos restricciones, lugares que no podemos frecuentar, cosas que no puedo hacer y que me encantan. Yo tuve un grave problema hace dos o tres años por una fotografía en la web con un arma. Me  encantan. Yo voy a tirar, voy al polígono, tengo armas de colección. Lo chistoso de ese incidente es que era un grupo de amigos y a quien yo estoy fregando es a mi hermano menor y quien toma la foto en aquella época es el subdirector de la PNC Pedro González. Y la foto yo fui el bruto que la puso en las redes sociales, ja, ja, ja. El punto es que hay ciertas cosas que no puedo hacer, hay horarios que cumplir…

¿Usted tiene un salario?
Sí, mire, un salario bastante decente. Yo quisiera que me pagaran 70 dólares la hora, eso valgo yo, un CEO. Pero nooo… ¿y de dóóóónde, ja, ja, ja? Cuando nosotros comenzamos a trabajar hace muchos años en una gasolinera, nos enseñaron a ahorrar, y así nos involucramos en la radio, hay una sociedad de radio a la que pertenezco y eso es lo que mantiene mi casa, que somos cuatro personas. Es la radio cristiana 106.1 FM, nosotros la alquilamos y yo soy el administrador de la radio y me pagan un salario decente.

¿Ese es su negocio?
Claro, con eso yo puedo complementarme con las prestaciones que una iglesia del tamaño de la cual yo administro me pueda dar. ¿Qué me dan? Un vehículo cada tres años, el cual puedo usar pero no vender, comprar, subarrendar o prestar porque no es mío. Me dan viáticos, si tengo una actividad a donde ellos me manden. Pero no hay ni tarjetas de crédito ni cuentas de restaurantes. Y eso es lo lindo porque cuando se aprende a vivir así, no le es molesto hacerlo. Y no voy a hablar de otros porque no quiero ser hipócrita, pero la mayoría tiene su rollo.   

En ese Tabernáculo al que usted tiene que rendirle cuentas, ¿hay un organigrama con junta directiva y un gerente general, por ejemplo, y dónde se inserta usted?
Casi en el tercer nivel, ja, ja, ja. Reporto al pastor general y al lado mío hay otros dos pastores que están también en la organización y que tienen diferentes direcciones. Uno de ellos es el director de ministerios y otro es el pastor administrador de colegio, cafetería, etcétera.

Edgar Lopez Bertrand llegó con su equipo de filmación para la plática con El Faro.
 
Edgar Lopez Bertrand llegó con su equipo de filmación para la plática con El Faro.

¿Y usted es director del ministerio de…?
… Medios. Y cuando operan a mi jefe del corazón, que le ponen un marcapasos, a nosotros nos asignan como pastor de la iglesia central.¿Cómo funciona entonces? La iglesia central  tienen varias dependencias y es como piramidal. Acá en El Salvador son 372 iglesias (Toby Jr. toma una servilleta de papel y comienza a hacer un bosquejo, un triángulo, dentro del cual escribe el número 372)., y cosa curiosa, ninguna de ellas tiene ninguna responsabilidad financiera con nosotros.

¿No les rinden cuentas?
En absoluto.

¿Tienen autonomía financiera?
Exactamente, ese es el punto. Entonces yo digo: “Miren, señores, este volado se debe ordenar para que no nos perdamos, no solo eso, cada uno de esos pastores tendría que hacer lo mismo con sus congregaciones”. Entonces hay una junta directiva que comienza por el presidente, luego vienen los 12 espacios de los 12 directivos con todos sus cargos.

II - “A mí me dijeron chiquito que el FMLN era el Diablo y Arena era Dios, y vaya sorpresa que la cosa resultó al revés”

¿Quién es el presidente del Tabernáculo?
Se llama Raúl Ramírez, ingeniero Raúl Ramírez, él trabaja para la Asociación de Avicultores de El Salvador (Aves) desde hace muchos años, ahí se crio prácticamente, nos vio crecer. Y luego de aquí comienzan a salir las diferentes dependencias (bosqueja un organigrama en la servilleta). Aquí abajo hay otros 12 pastores y cada uno tiene un ministerio.

Su papá, ¿dónde entra?
Aquí, abajo del presidente…

¿Entre la directiva y el presidente?
Exacto, como pastor fundador, término que le da guerra a mucha gente, nosotros tenemos un gobierno bien diferente a las iglesias tradicionales. Por ejemplo, ahí tienen ancianos, y cuando yo quise hacer eso en la iglesia para honrarlos, casi me crucifican.

Como un consejo asesor…  
Sí, porque creyeron que los estaba desfasando, ja, ja, ja… ¿pero por qué? No, si los “elders” son las personas que están a cargo y que tienen sabiduría. El “know how” que tienen los ancianos es lo que yo quiero aprovechar de mi iglesia, eso todavía no se puede porque hay que entender que esa es la estructura con la cual yo la recibo y así está. Esta junta directiva tiene a cargo ministerios específicos. La política de la iglesia siempre fue que todo es gratis. Hemos tenido tres semanas de Escuela Bíblica de Vacaciones, o sea 15 días hábiles de lunes a viernes por tres semanas, donde se les da alimento a los niños. ¡Todo es gratis! Mi jefe dice que él no participa en eventos que sean pagados. Cuando hacemos conciertos es gratis, llevamos a la gente aunque nos cueste a nosotros; de estas 372 iglesias que le mencionaba -las que tienen edificios propios, no alquilados- todas son construidas con fondos de esta iglesia central y digo algo más raro: solo hay dólares salvadoreños, no tenemos donantes pero tenemos empresarios que creen en nosotros. Hay un señor dueño de transporte, que me dice: “Mirá, yo no soy de tu fe, pero me gusta lo que hacen en la calle. Te voy a regalar mil galones de diesel al mes”. Entonces vengo yo y digo: “¿Qué hago? Tengo que traer a la gente de Soyapango, no tengo para comprar un bus ni para alquilarlo”, y le digo al busero: “¿Cuántos galones me cobrás?”

¿Y en concepto de qué ese empresario les da los mil galones?
Como un regalo, como una donación…

¿Que el Tabernáculo tiene una gasolinera?
No, tenemos un tanque para poder dispensarlo y nos lo mandó a poner él, de Puma creo que era la marca que llegó a ponerlo, y nos lo manda mensual, yo compro otro complemento para poder echarle a los buses que me ayudan en las rutas, entonces el transporte para la gente es gratis, así nos vamos nosotros más o menos ordenando.

Estamos hablando de gente que quizás tiene mucho poder e influencia.
No, la gente…

… No cualquiera puede regalar mil galones de combustible al mes. 
Yo no sé cuánto poder tendrá,  lo que tienen es pisto, ja, ja, ja, pero este señor por ejemplo es un hombre que comenzó, me recuerdo yo, allá por la Troncal del Norte, fundó una iglesia que se llamaba Jardín de Dios, que era una casa de adoración para sus empleados y ha ido creciendo y creciendo. Entonces él quedó enamorado de esa visión y por eso decidió meterse; pero no me lo va a creer, la mayoría de personas que van es gente bien humilde, y todo lo que ustedes ven de radio y televisión 24 horas es sin cobrar un peso, ahí no hay un anuncio, un comercial, no hay nada… lo que pasamos, por ejemplo, si El Faro quiere pasar algo, ok, si me lo llevan yo se los paso, ¿y cuánto le voy a cobrar? Nada.

Una organización tan grande como evidentemente es el Tabernáculo y como cualquier otra institución necesita encontrar la viabilidad económica para subsistir…
… Sí señor, para subsistir también…

… y por lo tanto debe tener a alguien que cuide precisamente de cómo se usa el dinero, un auditor interno, por ejemplo…
Por supuesto, auditor interno, auditor externo…

Nos está describiendo una organización típica de una empresa normal.
Señores, la iglesia es una empresa administrable. Totalmente, con todas sus responsabilidades, con la gran diferencia de que en nuestra iglesia no somos una ONG.

A menudo lo que uno escucha en la calle es: ¨Si es que donde Toby lavan dinero: miren todo lo que hay”…
¡En serio! Ja, ja, ja…

… O que no pagan impuestos…
¡No! Ja, ja, ja. Quiero decir una cosa: con mucho orgullo nunca hemos funcionado como una ONG; significa que cuando yo voy y me dicen “¿crédito fiscal? ¿consumidor final? ¿le doy factura?” “¿Qué cree? ¡Claro que me dará factura, por supuesto!” Porque vamos otra vez a la cosmovisión de personas que donan.

¿Ustedes dan certificados de donación?
Hay gente que lo pide a fin de año, como debe ser contablemente; pero esta gente, por ejemplo el señor del diésel, nunca. Él me dice: “Mirá, hombre, es como que yo se lo esté cobrando de regreso, entonces, ¿qué estoy haciendo?” No voy a nombrar empresas, pero ustedes saben de esta gran propaganda que están vendiendo pulseras y al final de todo analicemos cómo es la operación, nos damos cuenta de que es una vueltecita la que le dan a la plata de aquí para allá. En el caso de la iglesia, volviendo al punto, como una empresa administrable pagamos todo como consumidor final, hasta el día de hoy ha sido lo mejor que hemos hecho; porque el día que apresaron a papá en Houston uno de los cargos era lavado de dinero. “¿Tienes cuenta? Sí. ¿Tienes cuenta en Estados Unidos? Sí. ¿Cuántas tienes? Una. ¿Cuánto tienes en tu cuenta en Estados Unidos? 400 dólares”, y dicen que se reía. “¿Y para qué ocupas esa cuenta? Para comprar repuestos para mi moto. ¿Y dónde guardas tu dinero? En El Salvador”. O sea, sí que andaban buscando un pez gordo, definitivamente, y es lo que nos mantiene a todos  aterrorizados como familia; yo me llamo exactamente igual que mi padre y créame que cuando me toca ir a la frontera del norte uno no deja de sentirse un poco intimidado, ¿verdad?

Entonces, si es una empresa, ¿está registrada como tal en el registro de…?
¡Híjole, no sé cómo estamos registrados…! Le mentiría, porque no es mi área, yo no estoy en finanzas, sino en operaciones, pero sí creo que debe estar con todas las de la ley.

Edgar López Bertrand
 
Edgar López Bertrand

Acaban de aprobar una reforma a la ley del impuesto sobre la renta. ¿Qué piensa usted del discurso del gobierno de que necesita más impuestos?
Al final de todo, es cierto, yo sí lo creo. Miren, yo no voté por el presidente, le soy muy honesto, no voté por el presidente porque como a mí me dijeron chiquito que el FMLN era el diablo y que Arena era Dios, y vaya sorpresa la mía que resultó al revés la cosa ja, ja, ja. ¡Que viva el mayor Roberto d´Aubuisson! O sea, era mi manera de pensar, ¿no? Y oigan lo que les digo: yo creo que en general, el evangelio de aquí  -por la influencia del norte, no nos engañemos- era ¨¡No, cómo vas a creer!”, y resulta que lo que yo admiro del actual presidente -porque sí se lo admiro- es, uno, su capacidad, o sea, al oírlo hablar, el tipo es un cerebro; número dos: la buena voluntad. Sí, es cierto, todos tenemos debilidades, no escogieron un modelo, escogieron un hombre para ser presidente. Entonces comienza él con esta idea de la recaudación y la empresa privada con su versión del despilfarro; yo les digo una cosa: si a mí me dicen hoy “mirá, te vamos a tapar todos los hoyos de la calle principal, pero danos cinco pesos más al mes”, y yo digo “¿pero me los vas a tapar?”, y ellos me dicen “te lo prometemos”, entonces yo los pago. Si no los tengo, los fío, pero los pago, porque la inversión a largo plazo si yo no lo pago va a ser mayor, un tobillo quebrado, un carro arruinado… yo creo que la visión de gobierno es correctael problema es que ahora que la derecha está en oposición, no han saboreado todavía qué es estar en el suelo. Entonces los tiene irritados el hecho de que no puedan manipular como lo hicieron en mucho tiempo para bien o para mal; ahora que está pidiendo el gobierno más fondos los cuales sí se necesitan, aunque no sé ni para qué los quieren. Miren, yo quiero recordarle al pueblo salvadoreño: estamos en un mismo equipo, hombre, y si no colaboramos todos, ¿quién va a colaborar? Miren, les doy un ejemplo: gracias a los hermanos ofrendantes y amadores de la iglesia por medio del diezmo, que es un término satanizado -¨¡ladrones!¨, dicen-, metimos 86,000 dólares en Navidad en 2010 en todos los centros penales ¿Qué les regalamos? Lo que no tienen. Par de calcetines blancos, bóxers blancos, camisetas blancas y un par de sandalias. Para todo el sistema penitenciario. Uno que conoce esa necesidad dice: miren, es necesario recaudar un poco más, no solamente para eso; vamos esta noche a los dormitorios públicos, los visitamos todas las semanas, aquí no se trata de que -perdón las palabras- las viejas ricas se sienten pesadas del corazón después de gastarse 8,000 dólares en las uñas en el año y van a donar 100 para darle un almuerzo al padre fulano de tal; no, no, no, aquí es de todos los días: comer, no hay dormitorios públicos, no hay colchones, no hay camarotes. Entonces a mí me toca apoyar como iglesia al que quiera hacerlo, y uno de ellos es Norman Quijano, y si a mí viniese el alcalde de Soyapango, que es una gran persona, y me pide que le ayude con alguna cosa, si está a mi alcance yo lo haría, pero no vienen; entonces vamos al punto de la pregunta… ¿Cuál sería mi opinión de la mayor recaudación fiscal? Necesaria. Este señor encargado de finanzas es un cerebro, o sea, no lo tienen al señor Cáceres por gusto, él es un cerebro, que los otros estén enojados con él no es mi problema, pero creo que debemos recordar que los beneficios a largo plazo van a ser para todos. ¡Que el despilfarro! Fregando porque ponen un semáforo frente a la residencia presidencial, ja, ja, ja ¿Y a mí qué me importa? Es más bonito el semáforo a que atropellen a un motorizado. ¿Va a cambiar esto el destino del país? Una observación: tampoco soy adulador del señor Funes, porque creo que tiene sus debilidades, como las tengo yo. La primera, su carácter, pues revienta muy rápido y eso hace que yo no quiera pagar impuestos, ja, ja, ja. Yo creo que si él dice “no, hey, púchica, yo espero lo mejor...”

Una, el carácter…
La segunda es que no se deja asesorar. Mire, ¿para qué nos vamos a reunir si no nos van a escuchar? Yo presenté mi rendición de cuentas el sábado a mi directiva y estoy en rojo y he gastado más de lo que tengo, eso es obvio, porque no hay. No hemos cerrado proyectos, seguimos sosteniéndolos, nos hemos limitado en muchas prestaciones para el personal; ¿pero qué le puedo decir? Yo le digo a mi presidente, Raúl: “¿Para qué nos vamos a reunir si tú no vas a escuchar, si ya decidiste, ya para qué hablamos?” Y la tercera debilidad del presidente Funes sería que no busca no a Dios, no, sino de Dios, no busca de Dios. Fíjese que yo voy a retomar un ejemplo que yo lo veo en la Biblia: todos los grandes hombres tenían un asesor. Yo le diría a mi presidente: mire, hay una campaña muy linda de iglesias evangélicas que ni nos llaman porque nosotros somos la gran ramera, como somos muy sucios para todos estos santos, y se llama “no matarás¨, y qué buena onda, lo invitan y no va, o sea qué mala onda si lo están ayudando, pues quiérase o no estamos afectando positivamente. ¿Que hacemos regadas y que encontraron un pastor ahí en un motel? Si eso es cierto, hombre, si el ambiente es falso, pero no todos somos así, habremos otros peores,  ja, ja, ja… Esas tal vez serían las tres cosas sencillas.

Usted dirige un proyecto que invierte miles de dólares en ayudar a los presos y, por un lado, la gente suele expresar en las redes sociales y otros medios lo contrario, que los reos se merecen crueldad, hasta morir quemados, y por el otro lado, nosotros publicamos una nota que revelaba que los pobres pagan mucho más de sus ingresos en concepto de impuestos que los ricos. ¿Qué nombre le pone usted a esta sociedad?
¡Uau! Injusta, pero saben que esto nunca iba a cambiar, este fenómeno ha sido el mismo de todo el tiempo. Es una sociedad ciega e injusta. La iglesia no va a solventar todos los problemas, no tenemos la capacidad para hacerlo, ojalá la Iglesia Católica se metiese de cabeza para hacerlo, pues tiene mucho poder, mucha historia, mucha riqueza, pero tampoco están interesados. El punto es que tenemos que aprender a escuchar al necesitado y, vaya, esto lo han escuchado antes: ¿para qué le vas a dar un pez o un pescado? Mejor enseñale a pescar, ja, ja, ja. Esa es la excusa más barata para no ayudar, pero no le dan ni una ni la otra cosa. Entonces, ¿qué veo yo? Una injusticia social. Hay que aprender a desarrollar a la gente a través de la concienciación sobre en qué están gastando su plata. Miren, se los digo con mucha pena, hay gente en la iglesia que llega a orar para que Dios les pague sus deudas. ¡No se las va a pagar! ¡Si Dios no es dundo! Esa cosa de que vos ponés tanto dinero y Dios te va a regresar, ¡perdón! Ya a estas alturas del partido es para gente ignorante, me preocupa porque las iglesias de hoy, las evangélicas, ese crecimiento inexplicable de muchos megalíderes viene a precio de jugar con su cabeza y decirle que gastemos 10 mil pesos cada uno y vamos el domingo donde Toby y oramos, "Señor, te traigo una ofrendita de 100 pesos, ¡ayúdame!” ¡Señores, por favor!

Edgar López Bertrand
 
Edgar López Bertrand

Hay una sociedad injusta y ciega. ¿Dios quiere que las cosas sean así?
No, yo no sé si bendecir a Dios o… la otra palabra no la voy a decir, pero Señor, ¡púchica, nos diste libre albedrío! ¿Por qué, Señor? ¿Por qué no dijiste “esta es la ley y cumplila o te morís”? Amén. “Escogé vos”… ¡me mata, me mata eso! Miren, les explico algo: sobre nuestra iglesia, nadie se explica  por qué con personajes tan controversiales como el fundador de nuestra iglesia, con sus errores a la luz del sol y con muchos aciertos también, pueda crecer de esta manera, y es porque ahí se predica un evangelio liso, no diferente sino liso, se llama a las cosas por su nombre y ciertas veces caemos hasta para los religiosos en la vulgaridad; aquí nadie hablaba de las familias hasta que este hombre apareció hablando así, nadie hablaba de las amantes hasta que él apareció hablando así, de las movidas, de los moteles… todo era el Señor, ¿y qué pasaba? Éramos un cúmulo de engañados que estábamos haciendo lo mismo en hipocresía. Para no perderme, una sociedad ciega, una sociedad injusta, falta de concienciación.

Si usted fuera, digamos, el rey del Tabernáculo…
… Ja, ja, ja, ¡qué horror ese término!...

… Si tuviera el poder, ¿usted cambiaría muchas cosas en el Tabernáculo?
Le mentiría si le digo que no, sí las cambiaría, sí las cambiaría…

¿Qué cambiaría?
¿Qué cambiaría primero? Cuando digo cambiar quiero que borren de su cabeza la palabra implementar, yo motivaría. Si Dios me da ese puesto, me gustaría motivar en la iglesia una juventud que sea más honesta, más tranparente, que reconozca que se equivocan y que no tienen la última palabra… Me gustaría motivar a reconocer que estos personajes que están allá arriba tienen que responder siempre a los intereses de los que están administrando, tienen que hacerlo, eso es lo que yo cambiaría primero. En segundo lugar, la música. A mí me encanta la música, es un tema para mí controversial, porque mi jefe es muy cerrado, tienen un concepto que respeto y honro, que las alabanzas que ellos cantan son las únicas que se van a cantar en el cielo, ¡y gloria a Dios! Estoy hablando boberías… no, exagerando, pero yo sí creo que la alabanza juega una parte muy importante, no para la manipulación, sino porque abre puertas, y en la iglesia yo quisiera tener un coro, y tuve grandes maestros que se cansaron de bregar y bregar y que no hubiese una apertura para eso. La tercera cosa que cambiaría serían los uniformes. ¿Saben que somos una iglesia muy ordenada? Y eso nos gusta. ¿En qué sentido los uniformes? Es que yo no visto así, yo me visto como ustedes se visten y tengo un problema grave en la iglesia porque con frecuencia comentan “¡este, cómo llega!” Eso cambiaría, esas serían las tres cositas básicas.

III – “Monseñor Romero no tenía yate ni viajaba a Disney”

¿Cuánta gente llega cada domingo al Tabernáculo?
En un domingo estarán pasando por nuestra iglesia entre 69,000 y 72,000 personas. Hoy tenemos un fenómeno de 372 obras a nivel nacional que jamás creímos tener, que suelen nacer cuando alguien se gradúa del seminario, va a su comunidad, les gusta lo que está pasando y le dicen al pastor que quieren abrir una iglesia. Empieza como misión, después de un año de comprobar que se están reuniendo, que están predicando, se inaugura como iglesia. Y así comienzan a sumarse ya en Italia, Canadá, Estados Unidos, Nicaragua y México… Lo bonito es que no tenemos ningún tipo de compromiso salvo un “handshake”, un compromiso de caballeros de predicar lo que se les ha enseñado, que es la palabra. ¿Por qué optan por quedarse con nosotros y no con otros? Fíjese que el modelo funciona. Es curioso: ellos no son responsables financieramente con nosotros, sino que nosotros tenemos una planilla que es semanal, se les da viáticos a ellos para que paguen su burro, su vehículo, la gasolina.

¿O sea que ellos tienen plena autonomía financiera, los ingresos que ellos reciben los  manejan como decidan ellos y ustedes les subsidian a todos?
A los que no pueden, que son la mayoría. A este volado, si le quitan la palabra “fe” no funciona.

Se trata entonces de ponerle la marca, porque a ustedes no les dan dinero.
Yo quiero que hable con mi papá, pues él no cree en eso. Yo le digo: “Pastor, a mí me da no sé qué porque estos señores -no todos- se lucran, lo usan, crecen y se van”. La marca, el posicionamiento de una marca, eso es, pero mi jefe no lo ve así.

¿A cuántas personas emplea el Tabernáculo, con paga?
Sí, le voy a contar que por el colegio tenemos todos los maestros, los de mantenimiento de esos edificios, maestros del seminario teológico, los del área administrativa, auditores, secretaria, contadores, recepcionistas, librería. Tenemos personal laborando en los penales, las bartolinas, así que estamos arriba de 142 empleados en planilla.

En la calle hay quienes dicen que después de cada culto hasta cierran una agencia bancaria para que ustedes metan las tanatadas de dinero.
Yo he oído otro que lo tiran al cielo y que dicen: “Agarra lo que querrás Señor, y lo demás es mío”. El tema más difícil para la sociedad hoy, especialmente para el ignorante, es ese. A mí me han pegado unas bandeadas, y uno se acostumbra.

Monseñor Rosa Chávez dijo en una plática con nosotros que ustedes son los comerciantes del evangelio y ustedes han mencionado que ni La Prensa Gráfica ni El Diario de Hoy les cubren nada de lo que hacen. ¿Cree que algunos sectores de la Iglesia Católica los ven a ustedes como competencia y por eso los atacan?
Tal vez ataque frontal no, pero ellos tienen poder, o sea ellos ya comerciaron con la fe por 200, 300 o 500 años. ¿Qué te puedo decir hoy? ¿Por qué no les preguntan cuánto ganan? ¿Por qué si hay una capellanía de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana en la Fuerza Aérea y en la Escuela Militar, no abren la puerta para un cristiano evangélico? ¿Por qué si el ministerio policial católico tiene un lugar donde reunirse, nosotros tenemos que reunirnos en el parqueo, si estamos en un país democrático y donde hay libertad de culto? Pero yo creo que no es un ataque frontal, porque las cartas están tiradas. Yo no tengo que denigrar a monseñor para mostrar quién es, la gente sabe. ¿Qué puedo decir yo? Tienen parte del presupuesto de la nación. ¿Qué tal si en lugar de subir los impuestos les decimos ahorita que a partir de 2012 la Iglesia Católica Romana en El Salvador no va a recibir ni un centavo del gobierno y nos ahorramos ese dinero? Tienen cosas como buenos licores y son un Estado dentro del Estado… que renuncien a eso y ayudémonos todos. 

La gente también observa que los pastores del Tabernáculo andan en BMW…
Todavía lo estoy pagando. Es fruto de un trabajo pero no necesariamente del trabajo de una iglesia. Por eso les hablaba al principio de qué vivo yo, de qué comen mis hijos. Ahora, tampoco voy a andar explicándole a medio mundo. ¡Venga, vea, compruebe! 

¿Cuál es el monto, en dinero, de las operaciones del Tabernáculo? 
¿Me creerá usted que en 35 años nunca hemos hecho un presupuesto anual? Es algo que me dijo el pastor: eso no se puede. Los directivos son hombres de números, este tipo, el presidente del Tabernáculo, es la cabeza de Avícola Salvadoreña y es un hombre que anda por toda Centroamérica, él solo se ríe y dice: “Mire, pastor, el Señor me ha bendecido” ¿Cuánto nos va a costar el año 2012? Yo solo sé que necesito 42,000 dólares diarios para funcionar.

¿Cuánto?
42,000 dólares. Si no los tengo, cierro radio, televisión, internet, colegio, centro de orientación, orfanato, iglesia, todos los ministerios que tenemos funcionando. Para nosotros es de todos los días, 42,000 dólares es el promedio para mantener y sostener una operación así de grande.

Ya me asustó: ¿sabe cuánto sale 42,000 dólares multiplicado por 365? 15 millones 330 mil dólares.
¿Será? Es algo… tienen que verlo.

Es impresionante la cifra. Ustedes, ¿tienen que calcular su renta para pagar el impuesto correspondiente, como cualquier empresa normal?
Fíjese que como somos consumidor final y no ONG, todo lo que se hace, se compra, se paga, va como una empresa administrable normal, no sé cómo nos tasarán porque no es administrativa mi área.

Edgar López Bertrand
 
Edgar López Bertrand

Si ustedes pueden convocar a 70,000 personas en un día y piden el voto, ustedes fácilmente pueden decidir las elecciones.
Fíjese que así lo han dicho, todos mis amigos sinvergüenzas políticos llegan… el último fue de Gana, el domingo…

¿Quién era?
¡Aaaah…! Un candidato para una alcaldía. ¡Hasta de uniforme llegó el desgraciado! Llegó vestido de servidor, con corbata y un gorrito de Navidad.

¿Y nunca antes lo había hecho?
¡Nooo! Y entonces vengo y le digo, con mucho respeto: “¡Hombre, fulano, qué bueno verle aquí!” Y nosotros oramos con todos los servidores, y digo: “¿Ustedes saben por qué está él aquí? ¡Porque él va para la alcaldía de tal lugar y este señor es de este partido nuevo con el que van a ganar!” Y todos se reían. Después le dije: “Mira, perdóname pero yo debo respetar a todos mis servidores y pedirte a ti que tengas un poquito de ética”.

Usted es muy activo en las redes sociales. Tiene miles de seguidores en Twitter…
… ¡Sí! Me insultan, hasta el Viejo Lin me escribe, ja, ja, ja...

… Y seguramente no pasó inadvertido para usted lo que escribió recientemente Rafael Domínguez, sobre una campaña del Ministerio de Salud para la prevención del VIH-sida, sobre las etiquetas… 
No lo he leído, pero me encantaría hacerlo.

La campaña exhorta a no etiquetar, por ejemplo en las redes sociales, poniéndole a alguien…
… ¿Lesbiana, homosexual, pastor?

Exactamente. ¿Qué piensa usted de estas etiquetas?
Yo molesto mucho con esto, lo hago en el púlpito, hago bromas, humor negro… por ejemplo, ayer puse algo en el Twitter por lo que me bandearon: “Llegó el presidente y le dice a Santa: ¿Cómo hago para que mi pueblo me adore? Y Santa le dice: suicídate en cadena nacional”. Y de repente me comenzaron a bandear. Miren, no me molesten, si yo tengo Twitter para tener amigos, no enemigos. Pero miren, tengo amigos que son gays abiertamente y no trato de imponerles mi estilo de vida, sino que los motivo. Uno de ellos, con mucho respeto y cariño, llega hace dos, tres días a mi oficina y me dice: “Mira, yo me siento mal, tengo una depresión severa”, etcétera. Le digo: “Mira, yo no te voy a etiquetar, ni a estigmatizar, pero fíjate que Dios es tan perfecto que no te vas a llevar bien con otro hombre, es que la mujer la hizo como un complemento precioso, que no te gusten es tu problema, pero Dios te dio una salida, pues vos y yo sabemos que lo que vos tenés es lujuria”. Y le pregunté a qué edad se dio cuenta de que era gay y me dijo que a los 17 años. “Amanerado es un bicho que se cría entre mujeres o pícaro”, le dije, “pero tú te diste cuenta de que eras gay ya grande, esto significa que tu punto de partida para llamarte a ti mismo gay y decirle a Dios que se equivocó contigo porque no tuvo la capacidad de poner un hombre dentro de un hombre sino una mujer dentro del cuerpo de un hombre, fue cuando experimentaste la lujuria”. Ahora bien, las estadísticas me callan a mí la boca porque nos damos cuenta de que las parejas gays que adoptan hijos los crían mucho mejor que las heterosexuales que son funcionales y normales, pero mi consejo y opinión va al punto de que nosotros damos la bienvenida a todos, y mi visión del evangelio es que yo no debo imponerle a nadie nada sino motivarle a descubrir sus verdades, es un “coaching”.

¿La Biblia dice que es malo ser homosexual?
Sí, pero no me dice que se lo restriegue en la cara, solo me dice que se lo cuente, yo creo que es malo y no lo compartiría pero hacer sentir al tipo humillado… ¿me entiende? Les voy a poner un ejemplo. Yo tengo un problema grave en la Biblia, pues ni los adúlteros, ni los mentirosos, ni los fornicarios entrarán al reino de los cielos. ¡Santo Dios, ya nos fuimos! Pero eso tiene un contexto para el cual fue escrito, que era “traten de vivir de la manera más honesta, confesando vuestros pecados para alcanzar misericordia”.

¿Lo han acusado de intolerante en esa área?
Cómo no: Las Dignas. Estuve yo en una escuela en Izalco predicando y llegaron unas señoras de Cemujer, perdón, y buena onda la señora, muy amable, pero tenía una cosa en su corazón. Yo la saludé y no me saludó. “Mire”, me dijo, “usted hace bromas muy pesadas en su púlpito y la gente se ríe”. “Pero perdóneme”, le digo, “es parte de mi humor negro para hacerles llegar el mensaje”… me agarró feo ella.

¿Se tomó con mucho humor esta campaña de Benetton en la que, por ejemplo, hay un montaje de Hugo Chávez besándose en la boca con Obama?
Es bien grosero eso… es que n´ombre, es el Papa…

¿Usted se sentiría ofendido si lo mostraran a usted besándose con…
… ¡Jue púchica! ¿Con Funes? 

… Ja, ja, ja… no, con el Arzobispo de San Salvador? 
¡N´omb´e, ese está feyo ja, ja, ja!

Ja, ja, ja… ¿los demandaría?
Yo lo twittearía ja, ja, ja y le pusiera “tumblinblin”… Pero no, de verdad, estos de Benetton… yo no soy católico, pero el Papa merece respeto… los presidentes, al final de todo… ¿verdad?

Hay otro muy terrenal del que queremos hablar: el de la inseguridad. ¿Por qué el problema de la inseguridad no se resuelve a pesar de infinidad de fórmulas que nos vienen recetando los gobernantes desde hace años y ninguna funciona?
Ya no hay amor. Yo no soy terrorista espiritual, tampoco soy cobarde. ¿Cómo defino yo al terrorista espiritual? “¡Ahí viene el Señor, ya van a ver ese día!”

¿Y de cuál amor está hablando?                         
Yo creo que de los tres: el filial, el ágape y el eros. Hoy ya no hay amor, hoy es sexo. Ese tipo de amor irreverente. Nos vale sorbete la dignidad de una mujer, la dignidad de un hombre, la de mis hijos.

¿Significa que ya no hay solución?
Yo creo que sí la hay, cómo no, al contrario, no hay amor en la sociedad salvadoreña, no hay interés del uno por el otro, aquí se trata de quién se para sobre el otro para llegar primero.¿Por qué no se paran los homicidios? ¿Porque hay muchas armas en la ciudadanía? Las armas no matan, mata el hombre. Debemos de despertar y motivar a volver a amarnos, pero, ¿cómo podemos amar a alguien si no nos amamos nosotros mismos? La misión de la iglesia, entonces, ¿cuál debería ser? Motivar ese amor a través de la tolerancia y esas cosas que ahora hemos compartido, que para eso son necesarios los impuestos para el gobierno, las ofrendas para la iglesia local, personal voluntario para que podamos desarrollar los proyectos y llegar a un final feliz.

Hablando de homicidios e intolerancia, para usted, ¿quién fue monseñor Romero?  
¡Uauu! Estaba tan chamaco, pero tan chamaco… tenía 16 años… Yo creo que él estaría muy molesto por el tipo de gente que lo anda promoviendo, porque el hombre tenía un corazón con el pueblo. Monseñor Romero no tenía yate, no iba a Disney en jet tampoco. O sea, no lo hacía y podía. Era un hombre muy importante. A mí me llamó la atención cuando Calle 13 vino y se presentó con la camisa alusiva a monseñor Romero. ¡Uauuu!, dije yo, ¡este loco vino a tocar las fibras más profundas del corazón! Pero hoy lo ocupan para política y él lo ocupaba para justicia social. Son dos cosas completamente diferentes.
 

30 años después del asesinato, ¿qué es monseñor Romero? 
Un trademark, una marca. Mire, yo he tenido poca oportunidad de escuchar sus homilías, pero ese señor tenía valor. Tenía valor. Le digo algo para mi lado en detrimento de mí mismo: si Jesús hubiese predicado como yo predico no lo hubieran crucificado. Lo hubieran hecho hijo meritísimo de San Salvador, ja, ja, ja. Hay que tener las cosas bien claras y hablarlas como son. Siento que ahora a monseñor Romero lo han hecho una marca en la cual se refugian un montón de sinvergüenzas que hablan de pobreza pero viven como millonarios. ¡He dicho! Ja, ja, ja. 

A monseñor Romero lo asesinaron hace ya tanto tiempo, al igual que a los jesuitas. Si usted fuera fiscal general de El Salvador, ¿buscaría hacer estas investigaciones? 
¡Yo me echo ese tiro! Me encantaría. Por mis hijos, por los suyos, por las familias. ¿Y por qué no? Tenemos derecho a saber. El problema más grande en nuestras universidades es que estamos produciendo cascajo. La educación no está a la altura, no hay proyectos de investigación. Todos quieren ser chef. ¿Y qué vamos a hacer con tanto chef, tanto ingeniero en sistemas? Yo lo haría como fiscal, o yo lo haría como decano de una facultad, yo retaría a los de la Nacional diciendo "Señores, esta promoción me va a hacer esta investigación". ¿Por qué no? El punto es que necesitamos un poco más de compromiso con la verdad. De verdad, de verdad, fuera de palabreríos. Decir la verdad cae mal, y El Faro puede saber de qué estoy hablando. No son bienvenidos en todos lados, les tienen miedo, pero los hace libres, ustedes caminan con satisfacción de que su trabajo es real. Mi punto es que yo creo que el compromiso con la verdad en este específico caso es de todos. ¿Por qué no, si es parte de nuestra historia, si son errores históricos y al final tenemos que  concluir quién fue y por qué fue? No podemos restituir esos tres, cinco, ocho talentos, pero podemos evitar que se cometa de nuevo.  

IV – “Yo creo que una buena fórmula sería Funes-Saca. Bueno, oremos, ja, ja, ja…” 

¿Usted habla con el presidente Funes?
No. No me ha dado entrada. ¡Qué quisiera yo, porque él tiene algunos juguetes que me gustan, ja, ja, ja! ¡Yo los quiero manejar! Me gustaría conocerlo como persona natural. Le soy honesto, cuando él tenía sus programas en televisión yo le critiqué algo. Por no sé cuántos años él estuvo en canal 12 y al lado del canal, ustedes no me van a dejar mentir, había un terreno baldío y en ese terreno había unas champas con plástico. Y él todos los días pasaba por ahí y nunca hizo nada por ellos, y hablaba tantas cosas… Tonterías de uno de pastor y de bicho. No tengo su capacidad, él es muy inteligente. Pero yo le criticaba todo eso. Entonces sí me interesa conocerlo ahora, señor Mauricio Funes, el de ayer, el de ahorita y quisiera ver si será el primer juzgado en Latinoamérica o en el país después de que salga de la presidencia. No lo sé.
 

¿Juzgado?
Sí, por lo bueno o por lo malo. Porque aquí nada pasa. Yo veo otros países y púchica, de la presidencia a la cárcel. Ahorita acaban de poner en un tweet, antes que empezara la entrevista, de que Jacques Chirac fue hallado culpable de corrupción... ¡Vaya cosa! Vamos a ver qué pasa. No sé, tengo intriga. 

¿Pero por qué? ¿Ha visto alguna cosa que le haga sospechar que no todo lo ha manejado correctamente? 
Yo digo que sí. Él ha tratado, pero él no puede ser responsable… bueno, sí lo es, por los demás…   

Su papá estuvo en la toma de posesión de Tony Saca, y en la víspera de la elección presidencial de 2009, Mauricio Funes llegó al Tabernáculo, entiendo yo que invitado. 
Sus jefes de campaña le sugirieron que llegara y fueron a dar su vueltín. Entonces, ¿qué sería lo ético eclesiásticamente hablando? Porque nadie habla de cuántas veces se van a persignar allá a la Catedral y ahí entran todos los días. Era abrir la puerta a los dos: que vengan, que saluden y se vayan. A ver qué pasa para alcaldes… se nos va a llenar… ¡la gran cola, qué horror! 

Nosotros creíamos que el pastor general, Édgar López Bertrand, lo había invitado y de esa manera lo estaba ungiendo como el candidato favorito del Tabernáculo.

No, porque incluso -voy a contar un secreto de Estado- mi papá no fue a votar. No lo hicimos ir a votar. Mi jefe, cuando hablen algún día con él -me encantaría que lo conocieran- dice: pudimos haberlo hecho, pero no es nuestra labor. Nuestra labor es predicar. 

Entre su papá y usted, ¿quién es el coleccionista? Y no hablo de coleccionar estampillas, sino motocicletas y carros antiguos clásicos.

A mí me gusta. A mi jefe no. A él le gusta una cosa y le aburre. Yo sí, tengo un carro antiguo para cada uno de mis hijos. Tengo un Mustang 65 techo duro, un 69 convertible y un pick up Chevy Apache del 52. Entonces, hemos ido sumando de año y ustedes saben que eso es un barril sin fondo, eso es pisto muerto. 

¿Y su papá no le critica esos gustitos, pues no toda la gente puede hacer esas colecciones?
No solo me las critica, muchas veces me las quiere limitar, pero como es parte de la personalidad, creo que sería un error el querer anularlo. Pero qué bonito se oye “coleccionista”, ¡me gusta! 

Otra debilidad suya son las armas de fuego. Se parece al presidente usted en eso. ¿Qué es lo que le gusta de ellas? 
¡Yo quiero un yate, ja, ja, ja! No, mire, las armas de fuego fue un trauma de bicho bayunco cuando nos graduamos de la escuela, era mi sueño en aquel entonces. Entonces, en la iglesia nos criamos en el siguiente ambiente: mi hermana estaba casada con un muchacho que estaba en la Escuela Militar, su hermano, Carlos Alvergue, era piloto de la Escuela Militar, mis compañeros de colegio todos entraron a la Escuela Militar y la mayoría murieron el 1 de mayo en un accidente que hubo cuando iban para Panamá que reventaron un avión que tenía no sé qué cosas y de drogas… Entonces, yo siempre viví con el estigma de las armas. En mi casa, mi abuelo por parte de mamá, Pepe, era un tirador. Mi papá siempre con armas en la casa, colgadas, un fusil Remington 22, un 223, tanto que mi papá, les voy a contar, la primera vez que fue a la cárcel fue porque atrás de la casa en la colonia Miramonte había un chucho desgraciado que ladraba todo el día. Viene él, agarra el bendito fusil y le dispara al perro. 

Edgard López Bertrand hijo posa con un fusil de asalto. 'A mí sí me gustan este tipo de juguetes de varón. Y créame que fue bien costosa esa bromita de la foto del fusil... fatal, fatal...'
 
Edgard López Bertrand hijo posa con un fusil de asalto. 'A mí sí me gustan este tipo de juguetes de varón. Y créame que fue bien costosa esa bromita de la foto del fusil... fatal, fatal...'

¿Hace cuánto? 
¡Uuufa! Hace unos 40 años. Y nunca supo que en esa casa vivía el jefe de la policía. Lo mandó a traer a la casa, enchuchado con todo. Y no mató al chucho, ni le pegó. Entonces, las armas siempre han estado presentes en la casa en ese sentido. No las porto, no ando con seguridad, y no lo estoy anunciando para que me lleven tampoco, esta mañana fui en bicicleta desde mi casa hasta el lugar donde hago ejercicio, ida y vuelta, sin ningún problema. Es una imagen bien diferente a lo que venden, ¿verdad? Quizás unos coleccionan jarrones o pinturas. A mí sí me gustan este tipo de juguetes de varón. Y créame, que fue bien costosa esa bromita de la foto del fusil, fatal, fatal. Así que de ahí viene la afición a las armas. 

¿A usted le gustaría convertirse eventualmente en el presidente del Tabernáculo? 
Me seduce, pero quisiera que fuera algo colegiado, por eso les dije que algo va a cambiar. Si Dios me da el privilegio, si mi directiva, si mi pastor me dice: “Mirá, Toby, vos vas a ser el presidente de la Misión Bautista Internacional de El Salvador”, no quisiera estar solo. Quisiera estar con los que me llevaron a donde estoy. No voy a ir solo.   

¿Usted es consciente del poder que tiene como figura pública religiosa?
Yo quiero decirle algo de verdad a calzón quitado. El día que lo crea me voy a enfermar. El día que yo crea que me merezco respeto, adoración, me pierdo. Porque todos los que lo han hecho, amigos míos, compañeros del trabajo, se han perdido. Y le voy a contar una cosa, yo conozco gente que está tres o cuatro gradas administrativamente abajo de mí que es mucho más soberbia que aquellos a quienes nos han dado hoy por hoy un buen cargo. Pero respondiendo tácitamente a la pregunta: si me dejan en ese cargo para lo cual sí me he preparado, me gustaría que fuese algo colegiado. 

Cuando hablo del poder pienso en que usted le habla a unas 30 mil personas en un domingo en el templo, más las que lo ven por televisión o le oyen en la radio. Es una multitud que le da hora y media de su día para escucharlo. 
He ahí la clave. Sí, yo creo que sí, pero convivo mejor con mi personal, no sé si con esto digo con la gente más humilde. Mi cancha no es la iglesia, son las cárceles, la calle, las escuelas. Eso me gusta hacer a mí. Si me dicen hoy hay que ir a San Luis Talpa, yo voy a predicar libre, no voy con cámara y con esto y lo otro. Entonces, si llegar a ese puesto me va a separar de lo que yo disfruto, optaría por no hacerlo porque estoy bien donde yo estoy.
 

Su vocación es el área social. 
Ese es mi gobierno. Cuando yo llegué al Tabernáculo yo llegué a dividir y a decirles: señores, lo que ustedes han hecho es grande, lindo, pero lo que la Biblia quiere es esto. Mi primer trabajo fue llevar a los niños del orfanato en un camión y lo disfruto hasta el día de hoy y seguimos teniendo orfanato. Esa es la onda, pues. Mi onda es la calle. 

¿Y la política?  
Me gustaría, sí me gustaría como asesor. Me llegaron a buscar hace 24 horas... 

¿Quién? 
Ehm... ja, ja, ja. Que me querían como parte de un grupo de asesores para esta próxima campaña y dicen que la reunión dura una hora y es una vez a la semana. 

¿Qué partido? 
Son nuevos los partidos que están ahora apostándole... 

¿Es anarajando?
Es anaran… ja, ja, ja, ja…  

¿Fue Gana?
Dije: ¿Por qué no asesoramos a todos? ¿Por qué no invitamos a todos los partidos políticos a un simposio de iglesias evangélicas, donde los pastores que ellos crean que son de renombre -quizás no esté yo en medio-, les puedan dar un par de recomendaciones para la campaña política. Creo que afectaría a mucha más gente que vendiéndome a un partido con una bandera. A veces me dicen: “Mirá, Toby, ¿te animarías?” Pero bien poquito cinco años. 

Usted tiene todo lo que desearía tener un candidato a la presidencia: una radio a su disposición, internet, televisión, un público cautivo -voto duro-, e incluso un nombre conocido a nivel nacional...
Por la foto del fusil, ja, ja, ja.

Hasta las élites partidarias lo buscan como asesor. ¿Lanzaría su candidatura presidencial?
No hoy.

No hoy, pero viene 2014.
No, yo tengo 42 años y si esto es real y si Dios me regala 50 años de vida y puedo yo haber hecho mi gabinete en estos próximos ocho años, me animo. Pero a esta altura, con esta edad, no. Saca me dijo a mí: “Yo llegué mucho más joven que vos a la presidencia”. Pues sí, pero cometió las burradas que cometió. 

Está entre la edad de Tony Saca y la de Mauricio Funes cuando llegaron a la presidencia.
Sabiduría. Jamás se les olvide la sumatoria de los elementos: inteligencia y experiencia, que la ganamos todos los días. Entonces, el hecho de ser sabio, para mí… el "average", 50 años. 

O sea, Toby 2019.
¿Pero saben a qué voy? ¿Qué es gobernar? Miren, hago más desde la trinchera donde estoy, de verdad, que si el pueblo salvadoreño me da la oportunidad de llegar a donde ellos me quisieran poner. Pero dudo que me quieran poner. Entonces, llegar a una presidencia es querer quedar bien con todos y no se puede. Creo que mi llamado, si lo puedo poner bien religioso, es a ser un comunicador. Si usted me pregunta si yo creo que soy un pastor, le diría que no. Soy un predicador. La Biblia le llama pastor a Jesús. Yo apreciaría el trabajo que estoy haciendo por 10 u ocho años más y tal vez si en 10 años Dios me da la vida y me confirma a través de un buen equipo de trabajo y asesores que sería bueno llegar, ¿por qué no, si vamos a hacer mejor o menos daño? ¿Por qué no? Pero estos cargos son bien peligrosos, bien cortos y bien comprometedores. 

Dice usted que no votó por Funes.  
No, no pude. Como les dije, tenía una mentalidad quizás equivocada. No lo conocía… en esa época yo estaba todavía envenenado, quizás ciego, no sabía de qué se trataba. Hoy me doy cuenta y digo: “Bueno, es una persona capaz el presidente, una persona que al igual que todo hombre tiene sus debilidades”. Pero a la hora de marcar no me pintó. No en esa bandera. Hoy vamos a ver la cara de quién manchamos. 

Después de dos años y medio, si hoy fuera la elección, ¿votaría por Funes?
¿Contra quién? 

Ja, ja, ja… buena pregunta, ya me ponchó. 
Sí, depende de contra quién. Yo sí creo que seguiría con él. Pero a ver, le digo, estas elecciones van a estar bien apretadas, no sé… Yo creo que una buena fórmula sería Funes-Saca. La Constitución lo permite. Bueno, oremos, ja, ja, ja…


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