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Isabel Dada y el lobo

"Pedro y el lobo", el cuento musicalizado del ucraniano Serguèi Prokófiev, se convirtió en el primer experimento sinérgico de la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJ) con la literatura, que tuvo como invitada a la actriz salvadoreña Isabel Dada. Fue presentada las noches del jueves 21 y viernes 22 de junio, en el auditorium de Fepade.

Por María Luz Nóchez

 
 

"La música me absorbe, me jala, me enamora. Tengo que hacer un doble esfuerzo para estar dentro del cuento y meterme en el personaje...Trato de estar en las dos cosas: disfrutar lo que ellos están haciendo y mis personajes en el cuento", cuenta la actriz salvadoreña Isabel Dada. Y es que el ensamble de esta pieza supuso un reto para ambas partes: por una lado la entrega de una actriz siguiendo la batuta de un director de orquesta y, por el otro, un ejército de jóvenes músicos haciendo sonar la literatura. 

Minutos antes de dar inicio al espectáculo, un público expectante, conformado por niños, jóvenes y adultos, aguardaba la salida de la orquesta, que seguramente daba un período de gracia a los espectadores que, llegada la hora de inicio anunciada, buscaban un lugar dónde acomodarse. La convocatoria sobrepasó el número de boletos y asientos del auditorium de Fepade, lo que obligó a los organizadores a ubicar a por lo menos 30 personas frente al escenario y al costado de las butacas.

A manera de preludio, y como primera parte del programa, Martín Jorge, director de la OSJ, y el grupo de 66 jóvenes ejecutaron una selección de las dos suites de "La arlesiana" de Georges Bizet, una ópera que tiene como tema una granja de la campiña italiana. Esta pieza tiene la particularidad, según explicó Jorge, de haber sido una obra desacreditada por la crítica de su tiempo, de la que únicamente destacó la música. De ahí que Bizet eligiera cuatro movimientos para crear la primera suite, y posteriormente una segunda selección. También sonó el poema sinfónico "Finlandia", del compositor finlandés Jean Sibelius, que a través de la música sinfónica narra el renacer de la naturaleza para simbolizar la opresión y la lucha del pueblo finés que concluye en un himno de esperanza.

Y de pronto "Muy temprano por la mañana, Pedro abrió la puerta y salió al vasto y verde prado", anunciaba con voz enardecida por la emoción y la dulzura de una cuentacuentos. Isabel Dada entró al escenario de vestido verde largo y una especie de tiara que combinaba con el resto de su joyería, sosteniendo un libro grueso tamaño tabloide desde el cuál leía, al auditorium abarrotado, cómo Pedro venció sus temores capturando al lobo que acosaba la tranquilidad del resto del bosque. "En mi interior quiero pensar que soy un hada madrina contando un cuento", dijo Dada a El Faro días antes de la presentación. Y en el escenario se dejó ver un hada. 

Dada es una de las actrices más reconocidas por su espectacular trayectoria teatral en El Salvador. Sus gestos, dicción y entonación para crear y ubicar en situación a los personajes hicieron de la abstracción de las palabras una cápsula que transportó a niños y adultos al bosque. La sinfónica también hizo su parte, y es que todos los elementos del relato fueron identificados previo inicio de la narración. Así, el valiente Pedro estuvo caracterizado por los instrumentos de cuerda, el sagaz pájaro por la flauta, el trágico pato por el oboe, el amargado abuelo por el fagot, la presumida gata por el clarinete y el soberbio lobo por los cornos franceses.

Una inusual velada en un bosque musical que parace ser el inicio de otros paseos similares que se inician en un libro. 

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