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Seleccionados recibieron $10 mil de “regalo” antes de amañar partido contra México

Efren Lemus / Infográfico: Óscar Luna

La investigación de la Fiscalía revela que el presunto representante de la mafia de arreglos de partidos pagó 10 mil dólares a cinco jugadores de la Selección Nacional, 30 mil dólares a la Federación de Fútbol por un partido amistoso, y 10 mil dólares a un agente de viajes para boletos de avión de la selección. Ese malí-singapurense y 11 jugadores son procesados por amañar partidos. De los dirigentes del fútbol, la Fiscalía no ha dicho nada.

 

ElFaro.net / Publicado el 3 de Septiembre de 2014

Era el 5 de junio de 2011, se disputaba la Copa Oro y la selección mayor de fútbol de El Salvador se enfrentaba a la de México. El enorme estadio de los Dallas Cowboys, en Arlington, Texas, era testigo de unos primeros 45 minutos de juego que pintaban un partido parejo, sin goles, muy disputado, tenso. Pasaron los 15 minutos de descanso e inició el segundo tiempo. Pasaron nueve minutos y la pizarra electrónica seguía mostrando 0 - 0, pero justo en el minuto 9 con 10 segundos, los mexicanos lograron su primer gol. Y antes de los 15 minutos de la segunda mitad, el juego decente que habían mostrado los salvadoreños se había desplomado: uno, dos… tres goles. La estrepitosa caída de la selección salvadoreña asombraba incluso a uno de los comentaristas de la cadena Univisión: “¡Increíble…! En el fútbol a veces no encuentras una explicación. En un partido parejísimo, cerrado, difícil, no encontrábamos por dónde ganara uno u otro el partido en la primera parte. Y hoy en 15 minutos… una tortilla que se da vuelta en tres veces”.

La verdad es que la explicación del derrumbe de la selección salvadoreña no estaba en ese partido que El Salvador terminó perdiendo con marcador de cinco goles por cero. Para la selección salvadoreña, el enfrentamiento ante México en realidad solo era la culminación de un juego que había iniciado cinco meses antes del pitazo de arranque. Aquella derrota de la "Selecta" se había comenzado a fraguar el 4 de enero de 2011, cuando el malí-singapurense Gaye Alassane, presunto integrante de una red internacional dedicada al amaño de partidos de fútbol, “regaló” 10 mil dólares para que se los repartieran cinco seleccionados salvadoreños.

Según un informe de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la Fiscalía, Alassane, que se decía el representante para Centroamérica y el Caribe de la empresa Exclusive Sport Pte Ltd, realizó transferencias cablegráficas que fueron cobradas por los seleccionados Ramón Sánchez, Dennis Alas, Miguel Montes, Dagoberto Portillo y Marvin González.

Cada jugador cobró 2 mil dólares en diferentes agencias del Banco Agrícola. Sánchez cobró el dinero en una agencia en Metrocentro, en San Miguel; Montes lo retiró en la agencia del hotel Trópico Inn; mientras que los otros tres jugadores lo cobraron en la agencia del Centro Financiero Internacional, en San Salvador. La Fiscalía aclara en el requerimiento que ha presentado a los tribunales, que esos 2 mil dólares no eran el pago por amañar partidos, sino que eran una especie de preámbulo: “No corresponde a pago de arreglo de partido sino a un regalo para facilitar arreglos (de partidos) de la Copa de Oro”.

La transferencia cablegráfica entre Alassane y cinco de los seleccionados, cinco meses antes del arreglo del partido contra México, es solo una de las pruebas. Los fiscales sostienen que hay otro indicio del amaño de ese partido: en los teléfonos que las autoridades decomisaron el año pasado encontraron una conversación por mensajes entre el portero Dagoberto Portillo y el volante Dennis Alas, en la que hacen referencia a ese partido.

—Dennis Alas (DA): Chucrii, chucrii

—Dagoberto Portillo (DP): Che, que ondas, que hay?

—DA: Papita te tengo yaaa, Cheee, que ondas, van a querer o que?

—DP: Júralo, cómo está la onda?

—DA: Conseguite allí la mara Che, hoy hablé con aquel, y que ondas, dice que se pongan en algo…

—DP: Si también habló conmigo Che, y supuestamente iba arreglar las cosas con el jefe me dijo, aquí esperando que él nos diga cómo se va a hacer esto estamos…

—DA: Vaa, vergón Che, y por el billete yo ya le dije al culero que lo mismo que contra México podemos hacer, lo voy a ir a traer yo para que no vaya a salir con mamada después. Nosotros hasta el de Morelia vamos a asegurar el partido amistoso allá Che…

—DP: Vaya, cuando tengo algo concreto le damos, porque la mara quiere papa

—DA: Pues sí, allí está el billete

—DP: Sí, por eso

—DA: pero mira Chucrii, mire bien a quienes le van a decir, porque hay un vergo de bichos culeros allí, no vayan a sapiar…

—DP: Ya los tenemos Che, solo seis veteranos

La Fiscalía acusa a 11 jugadores de la selección de caso especial de encubrimiento de lavado de dinero. Otros dos extranjeros, Alassane, y el nicaragüense Yaser Alejandro Arauz Rojas, más el salvadoreño Armando José Collado Lanuza, son acusados de blanqueo de dinero. Ellos enfrentarán este jueves 4 de septiembre de 2014 la audiencia inicial y los fiscales piden su detención.

La investigación fiscal es independiente de una investigación administrativa que realizó la FESFUT y que culminó con la suspensión de por vida para 14 seleccionados.

Aquella derrota la atestiguaron decenas de miles de apasionados del fútbol que asistieron a la inauguración de la Copa Oro de 2011. Entre ellos estaba Edilberto Cárcamo, un salvadoreño originario de Metapán, radicado en Arkansas. Había viajado, según dijo a la agencia de noticias Efe, junto con otros 20 aficionados de El Salvador, y la aventura no había salido barata. "Entre el boleto y el gasto de viaje, 500 dólares es una buena cantidad de dinero, pero ver a El Salvador enfrentar a México no tiene precio", decía Cárcamo a Efe, antes del juego.

La Fiscalía ha estudiado varios de los partidos cuyo marcador presuntamente fue arreglado por varios jugadores a cambio de dinero.

“Vaya Che, esta es tu parte”

El 7 de febrero de 2013, en la habitación de un hotel en Paraguay que estaba asignada al portero Dagoberto Portillo se reunieron los jugadores Mardoqueo Henríguez, Carlos Monteagudo, Osael Romero, Miguel Granadino, Cristian Castillo y Darwin Bonilla.

El portero Dagoberto Portillo y el defensa Mardoqueo Henríquez parecían llevar la batuta de la negociación. Portillo tomó un iPad y se conectó por Skype para negociar con un hombre desconocido. El negocio consistía en que la selección salvadoreña debía perder por marcador de tres por cero o tres por uno, y que los goles debían caer después de los 15 minutos. Por esa derrota, cada jugador recibiría en pago 10 mil dólares, dinero que Miguel Montes ya tenía en San Salvador.

El Salvador regresó de Paraguay con una derrota de tres por cero. Cuando llegaron al aeropuerto salvadoreño, lo primero que Dagoberto Portillo y Mardoqueo Henríquez fue llamar insistentemente por teléfono a Miguel Montes, pero él no les contestaba. “Este se agarró el pisto y no nos va pagar”, decían preocupados.

Al final, Montes contestó. Dijo que estaba en el casino Colonial y que entregaría el dinero en el parqueo de la gasolinera Uno, en Antiguo Cuscatlán. El primero que llegó fue Cristián Castillo, luego Romeo Monteagudo, luego Dago Portillo, luego Osael Romero y por último Darwin Bonilla. “Vaya Che, esta es tu parte”, les decía Miguel Montes.

Según los testimonios de algunos jugadores, Montes solo les pagó 8 mil dólares y el resto pidió pagarlos en euros, situación que rechazaron algunos seleccionados.

Fesfut, la pieza que falta

Hay registros migratorios de que el malí-singapurense Gaye Alassane entró al país para pagar a la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut) un partido entre la selección de El Salvador y la de Costa Rica. De lo que no hay registro es del ingreso de 40 mil dólares en efectivo que Alassane habría entregado a los dirigentes salvadoreños y que fueron ingresados a una cuenta de la Fesfut, entonces dirigida por Carlos Flores Cabezas.

Alassane es el principal acusado del delito de lavado de dinero. Y los fiscales lo fundamentan así: “No deja de llamar poderosamente la atención pues el traslado de grandes cantidades de dinero de un país a otro de forma clandestina —la máxima de la experiencia indica— es una práctica que se ha utilizado en diversas partes del mundo como acto propio de lavado de dinero”.

A finales de septiembre de 2010, la promotora Figueroa Gallardo incumplió el contrato y no consiguió partido de fogueo para la selección salvadoreña. El nicaragüense Yasser Arauz, representante de la empresa Exclusive Sports Pte Ltd, ofreció gestionar un partido contra Costa Rica, que se haría con el aval de un agente FIFA.

Arauz trabajaba para el malí-singapurense Alassane. Alassane era el representante regional de Wilson Raj Perumal, el fundador de la empresa y contra quien los amaños de partidos de fútbol son inseparables como su sombra.

A finales de septiembre de 2010, Alassane llegó a la Fesfut a firmar el contrato. En esa reunión estuvieron presentes el secretario de la Fesfut, César Zaldaña, y otra persona identificada como César Aguillón. En calidad de intérprete estuvo Alfredo Robertson Schonborn, asesor de viajes y exmiembro de la Promotora Figueroa.

Alassane, en representación de Exclusive Sports Pte Ltd, entregó a la Fesfut 30 mil dólares en efectivo, mientras que a Schonborn le entregó 10 mil dólares más para la compra de boletos de avión de los seleccionados.

¿Por qué la Fesfut aceptó tal cantidad en efectivo? Los fiscales no lo explican. Se limitan a decir que al investigar solo encontraron el reporte de ingreso de Alassane por vía aérea, pero no el manifiesto de ingreso de dinero al país. Lo único seguro es que ese dinero ingresó a las arcas de la Fesfut porque así consta en un boucher de ingreso en una cuenta corriente de la Federación.

“Los lavadores conocen a la perfección las fallas de los controles, los centros de corrupción y la debilidades de la ley. Estas organizaciones delictivas utilizan identidades falsas, formalizan depósitos y movilizan exportaciones e importaciones fraudulentas. Uno de los medios utilizados para lavar dinero es la práctica del contrabando, el que se expresa no solo en bienes sino en valores y dinero”.

Desde esta perspectiva, la Fesfut facilitó el lavado de dinero, pero, hasta el momento, la Fiscalía no ha procesado a ninguno de los dirigentes que aceptaron los 30 mil dólares. Hasta el momento, la Fiscalía solo ha levantado el dedo acusador contra los 11 jugadores que habrían recibido hasta 10 mil dólares por partido.

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