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El Ágora

Ovación traerá el cabaret a los escenarios salvadoreños

En la séptima entrega del premio Ovación, el galardonado fue un proyecto que a través del bolero y el cabaret busca la reconstrucción del “San Salvador de antaño”. Escena Norte, conformada por el actor y director escénico Omar Renderos y la productora teatral Blanca Rubio, han ganado el apoyo para una propuesta que incluye un taller especializado de cabaret y una gira centroamericana que exhiba el resultado.

 
 

Ovación, el galardón que dice retar la inventiva, la originalidad y el profesionalismo de los artistas fue entregado este miércoles 21 de octubre al proyecto titulado “El bolero de Cristal”, una apuesta que pretende llenar un vacío en las tablas salvadoreñas con el abordaje escénico desde un género inexplorado en el país, el teatro cabaret. Para fusionar el teatro con la danza y la música, Renderos, quien aceptó la presea en representación de Escena Norte, ha anunciado que trabajará de la mano con el director teatral, diseñador, coreógrafo y actor cubano Raúl Martín Ríos y el director de la Ópera de El Salvador, Joseph Karl Doetsch. El ganador coincidió con Martín Ríos en el Festival Internacional de Teatro de República Dominicana, y tiene una larga trayectoria de trabajo como director artístico en los espectáculos líricos de la Opes, como Carmen, La Flauta Mágica y Cosi Fan Tutte.

 

Omar Renderos, ganador de la séptima edición del Premio Ovación. Foto cortesía de René Figueroa.
 
Omar Renderos, ganador de la séptima edición del Premio Ovación. Foto cortesía de René Figueroa.

El bolero de Cristal pretende crear y presentar la historia de un personaje travesti, llamado Cristal, quien acompañado de sus boleros y personajes del recuerdo nos permitirán viajar al San Salvador de antaño, bohemio y trasnochado, donde se fraguan y suceden acontecimientos claves que van dando pie a estados de la convivencia social, como lo fue la guerra y los terremotos; fenómenos para la transformación de los diferentes matices de la violencia, que nos ha sumergido en una paranoia social”, describe la justificación del proyecto.

“Voy a cumplir uno de mis más grandes sueños”, dijo Renderos tras ser anunciado como ganador. Explicó que la música de boleros ha estado presente toda su vida y que la intención de convertir sus versos en boleros es una especie de homenaje a sus padres. Sobre el reto de traer a escena un género poco explorado en el teatro salvadoreño, agregó que espera cumplir con las expectativas de un espectáculo que reconoce que no es fácil: “Espero que logremos montar un espectáculo digno, bonito, atractivo, que cumpla el sentido del cabaret y sobre temas que nos atañen. El teatro cabaret no es fácil, se necesita demasiada preparación en todos los signos teatrales y musicales”.

Para traer al escenario al “San Salvador convulso en lugares malhabidos”, Escena Norte ha propuesto, como parte de su investigación, la recolección de testimonios de personas que trabajaron en bares del centro de San Salvador antes y durante la guerra, como “La Praviana”, “El Lutecia” y “El amanecer”. Además, ha convocado a la cantante Carmen Gallardo, que cantó junto a grandes orquestas de la época de los 60, como la de Paquito Palavicinni y Lito Barrientos.

En esta edición del premio, por primera vez formaron parte del jurado dos ganadoras del galardón en años anteriores: las actrices Alejandra Nolasco (2011) y Lorena Juárez (2013), acompañadas del economista Ramón Candel y el periodista de El Faro Élmer Menjívar. El bolero de cristal fue seleccionado de entre 16 postulaciones que incluían, además de la puesta en escena, proyectos audiovisuales, de danza, de profesionalización del teatro. En general, coincidió el jurado, en esta edición las propuestas fueron más atrevidas. Entre ellas, la apuesta por un montaje de “La casa de Bernarda Alba” en clown y un proyecto de video-danza que estuvo entre los finalistas del jurado, pero fue desestimado en último momento ya que su postulante, Hugo Mata Parducci, reside en Madrid. Las bases del premio indican que los artistas tiene que estar “legalmente establecidos en El Salvador”.

Participar del premio desde quienes toman la decisión fue un gran reto, explicó a El Faro Alejandra Nolasco, quien temía que su cercanía a muchos de los participantes, por ser miembros del mismo gremio, nublara su juicio. Sin embargo, “ganar el Ovación me ayudó a creer”, dice y eso le ayudó a ir separando aquellos que tenían mayor potencial y que además abonaban a la construcción de la dramaturgia nacional.

Ovación es un premio que por séptimo año consecutivo entregan la Fundación Poma y el Teatro Luis Poma para el desarrollo de un proyecto y consiste en una subvención de cinco mil dólares. “El desarrollo es indispensable y la cultura es un factor de suma importancia”, dijo Ricardo Poma, presidente de la Fundación, sobre el compromiso adquirido con la entrega del galardón. A corto plazo, su único plan es mantener la entrega con la misma metodología que hasta ahora. Fernando Poma, director ejecutivo, explicó a El Faro que han incluido el teatro como parte de las actividades artísticas y de promoción de la cultura de Proyecto País, específicamente en Residencial Libertad, dirigido por el actor Carlos Córdova. El proyecto tiene más relación, sin embargo, con la prevención de la violencia que con la formación artística.

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