Resta y sigue en materia de seguridad

 
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El gobierno de Salvador Sánchez Cerén aún no ha retirado la propaganda instalada por sus primeros tres años de gestión, que se cumplieron el 1º de junio, y las cifras se han quedado obsoletas. Esta valla publicitaria está frente al Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), y en ella el gabinete de seguridad se jactaba de estar construyendo un “El Salvador seguro” y de haber logrado un “53 % reducción de homicidios”.

Con datos oficiales de la Policía Nacional Civil al 24 de agosto, la reducción en los asesinatos cometidos se sitúa ahora en el 36 %. Han asesinado a 2,382 salvadoreños desde el 1º de enero hasta el 24 de agosto de 2017, mientras que en idéntico período de 2016 la cifra era de 3,743. El progresivo emparejamiento de las cifras de ambos años tiene explicación: enero, febrero y marzo de 2016 fueron meses terroríficos, con más de 650 asesinatos en promedio, el doble de lo que podría considerarse habitual. Toda comparación entre 2017 y 2016 está determinada por aquel trimestre fatídico, pero en el resto de meses el comportamiento ha sido mucho más parejo, por lo que la reducción de la que se jacta el gobierno seguirá menguando de ahora hasta diciembre.

En 2017, el promedio de salvadoreños asesinados es de 10.1 cada día. Si se mantiene la tendencia, el año terminará con unos 3,700 asesinatos, y El Salvador tendrá una tasa en torno a 58 homicidios por cada 100,000 habitantes, una de las tasas más alta del mundo. Según Naciones Unidas, una sociedad sufre epidemia de violencia cuando se superan los 10 homicidios por cada 100,000 habitantes.

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