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El cantante evangélico que está a un paso de la presidencia de Costa Rica

AFP/El Faro

Fabricio Alvarado, ultraconservador y cantante de música evangélica, se catapultó a la segunda vuelta en Costa Rica gracias al empujón que le dio rechazar el matrimonio igualitario, en respuesta a la orden que dio la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que Costa Rica reconociera dicho acto. Antes de ser reclutado en política, se dedicaba a hacer reportajes televisivos. 

ElFaro.net / Publicado el 29 de Marzo de 2018

El candidato presidencial de Restauración Nacional, Fabricio Alvarado, aspira a ser el presidente de Costa Rica. en la segunda vuelta electoral el 1 de abril. De ideología ultraconservadora, ha logrado el respaldo popular por sus posturas contra el matrimonio entre personas del mismo sexo. Cerca de la mitad de la población no se decide por quién votar. / AFP PHOTO / Ezequiel BECERRA
 
El candidato presidencial de Restauración Nacional, Fabricio Alvarado, aspira a ser el presidente de Costa Rica. en la segunda vuelta electoral el 1 de abril. De ideología ultraconservadora, ha logrado el respaldo popular por sus posturas contra el matrimonio entre personas del mismo sexo. Cerca de la mitad de la población no se decide por quién votar. / AFP PHOTO / Ezequiel BECERRA
Fabricio Alvarado, el conservador evangélico que empezó la contienda con casi cero opciones, podría convertirse en presidente de Costa Rica el próximo domingo de resurrección.

Postulado por el conservador partido Restauración Nacional, ligado a las iglesias neopentecostales, Fabricio Alvarado disputa codo a codo el balotaje electoral del 1 de abril con el oficialista Carlos Alvarado (sin parentesco), de 38 años. 

Fabricio Alvarado es un periodista y predicador evangélico de 43 años conocido por más de una década como reportero de televisión y por su labor como diputado en el actual período legislativo. Es descrito como ultraconservador y renunció a su curul para dedicarse a su campaña presidencial. Alvarado ganó la primera vuelta electoral el pasado 4 de febrero, al reunir el 25% de los votos, en unas elecciones donde el 66% de los 3.3 millones de costarricenses inscritos en el padrón asistieron a las urnas. 

Alvarado reconoce que cuando amenazó con retirar a Costa Rica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en represalia por la opinión consultiva de este organismo para que el país legisle a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, le dio una plataforma mediática que lo hizo conocido y lo disparó en las encuestas, hasta ser el candidato más votado en la primera vuelta. Alvarado incluso dijo que promovería un referendo nacional para que la ciudadanía decida si Costa Rica debe salirse de la Convención Americana de Derechos Humanos. Alvarado inició la contienda muy abajo en las preferencias. Era uno de los tres evangélicos que buscaban la presidencia entre 13 aspirantes. Las encuestas, al inicio, le daban un apoyo del 3%. Sin embargo, luego de la resolución de la CIDH, el aspirante Alvarado centró su discurso en repudiar esa medida y otras, como el derecho al aborto o la educación sexual laica que empezaba a impartirse en colegios y escuelas. La radicalización de su mensaje fue un bálsamo para su campaña: en una semana las encuestas le daban alrededor de un 15% de posibilidades de gobernar la nación centroamericana.

La Corte Interamericana emitió una resolución, a tres semanas de la primera ronda, en la que obligaba a Costa Rica a permitir el matrimonio igualitario. Eso, según el exvicepresidente de Costa Rica, Kevin Casas, "convirtió la elección en un referéndum sobre el matrimonio igualitario y la "ideología de género". Casas publicó una columna el 29 de marzo en el New York Times en la que atribuía el éxito de Alvarado a las ansias de mesianismo en el electorado. 

"La opinión consultiva de la Corte Interamericana fue un punto de quiebre, sería mezquino no reconocerlo", dijo Alvarado. "Pero también benefició al partido de gobierno".

Su candidatura presidencial, la primera del partido, fue un intento de ayudar a la agrupación a crecer más allá de un solo diputado en el legislativo, que en total tiene 57 escaños.

Casado con Laura Moscoa y con dos hijas pequeñas, Alvarado viene de una familia de clase media. En su adolescencia, el ahora candidato, quedó a cargo de su madre, Dulce María Muñoz, cuando sus padres se separaron. Moscoa, su pareja, se hizo célebre en febrero, tras aparecer en un video que se viralizó en redes y donde la mujer habla en "lenguas divinas" y da un incomprensible mensaje.

De estilo retórico y emocional, Alvarado ha recorrido el país llevando su mensaje de "manos limpias", para contrastar un escándalo de tráfico de influencias que acosa al actual gobierno, del que salió su contrincante en el balotaje.

Su éxito en la actual elección fue algo inesperado, como lo fue su irrupción en la política costarricense como candidato a diputado por el RN en los comicios de 2014.

No iba a ser candidato

Alvarado contó en una entrevista con la red de televisión Teletica que se convirtió en candidato a diputado en 2014 cuando el aspirante de su partido desistió de participar a una semana de la convención partidaria.

"Yo no iba a ser candidato de nada", reconoció Alvarado, quien dice que el partido le propuso asumir la postulación, lo que aceptó "después de consultar con Dios, con mi esposa y con mi pastor".

Sin título académico y sin mayor experiencia política, Alvarado refuta las críticas de falta de capacidad para gobernar, repitiendo en los debates que "la gente de experiencia nos ha dejado malas experiencias. Confío plenamente en Dios y, si he llegado hasta aquí, es porque tengo capacidad".

Atraído por la televisión en su adolescencia, entró a estudiar comunicación en la Universidad de Costa Rica, aunque no se graduó.

Fue la televisión la que lo convirtió en una figura conocida en el país, como reportero de sucesos y presentador del noticiero de la red Repretel.

Estando en el colegio vivió el momento más traumático en su vida con la separación de sus padres, que el candidato recuerda como "una separación violenta, con agresiones entre ellos".

En 2003, siendo periodista televisivo, Alvarado dice que logró superar el trauma de esa separación cuando ingresó a la iglesia evangélica Ríos de Alabanza, y recibió "consejería y sanación" que le permitieron volver a acercarse a su padre, de quien se había distanciado tras la separación.

En la iglesia evangélica conoció a Laura Moscoa, con quien se casaría en una fecha especialmente escogida: el 7 de julio de 2007, por considerar que el 7 es el número bíblico de la perfección.

Dos años después de casarse cerró su ciclo como periodista para dedicarse a la música cristiana y a predicar, mientras continuaba haciendo trabajos independientes en periodismo.

Fueron estos trabajos los que lo pusieron en contacto con el partido RN, que lo contrató para producir videos promocionales y posteriormente lo reclutó como candidato a diputado.

El sociólogo y teólogo Alberto Rojas, de la Universidad Nacional, comentó que el fundador de RN, el pastor evangélico y exdiputado Carlos Avendaño, vio en Alvarado condiciones para la política.

"Fabricio nace a la política por el buen olfato de Carlos Avendaño", comentó Rojas a la AFP.

"¡Nunca más se metan con la familia!", exclamó Alvarado ante su gente tras su triunfo de primera vuelta. De ganar el 1 de abril, un ultraconservador evangélico asumirá la presidencia del "país modelo" centroamericano el próximo 8 de marzo.

Costarricenses acuden a las urnas este 1 de abril. Foto AFP | Ezequiel Becerra
 
Costarricenses acuden a las urnas este 1 de abril. Foto AFP | Ezequiel Becerra

 

© Agence France-Presse