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“El error del FMLN es haber hecho exactamente lo que Nayib quería”

Sergio Arauz Nelson Rauda Zablah

Roberto Lorenzana, uno de los principales dirigentes del FMLN y nuevo secretario de Comunicaciones después de los cambios con que el gobierno respondió al desastre electoral del 4 de marzo, reconoce algunos de los errores de su partido. Voz de autoridad en una izquierda poco acostumbrada a la autocrítica, Lorenzana acepta que la actual política de seguridad ha provocado violaciones de derechos humanos, admite que Nayib Bukele les ganó una batalla política y lamenta que el expresidente Mauricio Funes hable en nombre del Frente. "No nos conviene", dice.

ElFaro.net / Publicado el 30 de Abril de 2018

El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos
 
El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos

El nuevo secretario de comunicaciones de la Presidencia dice que el 4 de marzo marcó un punto de inflexión. Tras el histórico fracaso del FMLN en las elecciones , Roberto Lorenzana cuenta que releyó Ensayo sobre la lucidez, de José Saramago. La novela relata la historia de un país en el que más del 80% por ciento del electorado vota en blanco en unas elecciones. Tras el resultado, el gobierno y los políticos no creen que ese mensaje haya sido producto del azar. Al contrario: los políticos llegan a creer que el exabrupto es resultado de una conspiración internacional de grupos extremistas desconocidos. Saramago nos habla de gobernantes que no contemplan la posibilidad de que el problema sean ellos y se lanzan a reprimir las manifestaciones de ciudadanos descontentos.

Lorenzana es uno de los dirigentes más influyentes del FMLN y una de las principales cabezas de este gobierno. Forma parte de "el colectivo", un grupo de seis dirigentes históricos guiado por Salvador Sánchez Cerén, que ha definido las apuestas del Gobierno y la estrategia política del partido en los últimos cuatro años. Aunque Lorenzana es un cuadro del Partido Comunista, y en la guerra civil era conocido como "capitán Walter", en este grupo Lorenzana es, si se quiere, quizá la figura más técnica. Eso no le hace ajeno a las teorías de la conspiración. Insiste que el resultado de las elecciones del pasado marzo no solo debe evaluarse a partir de los factores internos. Alude también a la cancelación del TPS; a las sentencias de la Sala de lo Constitucional y a lo que llama “bloqueo económico” al gobierno… Sin embargo, en esta larga entrevista, Roberto Lorenzana comienza a hacer algo que es muy poco usual en el Frente: reconocer errores.

A manera de ejemplo, reconoce como un error muy grave que este gobierno haya violado derechos humanos con su estrategia de seguridad pública (algo que el viceministro de Seguridad ha negado ) y admite que han faltado controles institucionales en los cuerpos de seguridad.

Otro ejemplo: manda a callar al expresidente Mauricio Funes, asilado en Nicaragua desde que se hiciera pública una investigación por corrupción en su contra. Dice, además, que el Frente no debería defender a Funes, que eso no le conviene al partido. En el análisis que Lorenzana hace del mensaje que les mandaron los electores , la urgencia de cambios es prioritaria.

El hombre que ocupa desde hace algunas semanas la cartera de Comunicaciones ha conservado su antigua oficina de Secretario Técnico, ubicada en el ala izquierda de Casa Presidencial, aunque ya no ostente ese cargo. “No iba a dejar que Óscar (Ortiz) me sacara”, bromea. Parte de los cambios decididos por el gobierno -o por el colectivo- fue nombrar al vicepresidente como nuevo secretario técnico. Cuando ocurrió esta entrevista, ninguno de los dos candidatos presidenciales (el exministro de Obras Públicas y el canciller Hugo Martínez) se había inscrito a las primarias. Acostumbrado por años a ser uno de los principales voceros del FMLN, Lorenzana aclara antes de iniciar la entrevista que sus palabras son una vocería de la Presidencia, no del Frente.

¿Qué conclusión saca de las elecciones del 4M?

Marcan un punto de inflexión. Obligan a repensar y hacer revisiones. El principal perdedor en esa elección es el sistema de partidos políticos. Y, por supuesto, siendo el FMLN el partido de gobierno, es el que sufre el mayor impacto. Pero no puedo decir en términos absolutos que el ganador, en este caso, haya sido quien ha estado en un planteamiento antipartidos, porque eso es diverso.

¿No es Nayib Bukele el beneficiado?

Él puede aprovecharse, pero el planteamiento antipartidos se ha construido en décadas. Es una visión incluso internacional que se ha venido fortaleciendo. Las mismas sentencias de la Sala de lo Constitucional, a lo largo de casi nueve años, han ido en esa visión antisistema de partidos políticos. La Sala decretó que no solamente se puede ser candidato con un partido, cuando la Constitución así lo dice expresamente: que el único vehículo es un partido. Decretó el voto por persona, y yo no digo que eso es malo, simplemente es una corriente.

Es, según usted, parte de la lógica antipartidos...

Es parte de la lógica antipartidos. Es la lógica que impone que las banderas no tienen valor, sino las personas. Después se establece el voto cruzado... Quiere decir que la gente puede tener voto por diferentes partidos, anulando las corrientes político-ideológicas. Yo puedo cruzar mi voto por cualquiera: eso es antipartidos. ¿Puede ser más democrático? Podría ser. Pero el sistema de partidos políticos se está debilitando. Ha habido una campaña histórica contra los diputados, aunque hay que decir que los partidos políticos hemos cometido grandes errores que facilitan eso. No es que sea de gratis. Los afectados, de alguna manera, hemos contribuido al fortalecimiento de esa problemática. ¿Qué es lo fundamental de esto? Que los partidos políticos no tienen, ahorita, la calidad de ser los mejores intermediarios entre la ciudadanía y el Estado. Y no son solo los partidos. Si usted se va a los sindicatos, también han sido despreciados en este tiempo. Otras instituciones están siendo despreciadas. Hay un problema de intermediación social, pero los partidos tenemos que hacernos cargo de que hay un cambio en el tiempo. Si no nos repensamos, la historia nos va a dejar atrás.

Nos mencionaba que releyó Ensayo sobre la lucidez de Saramago, que habla precisamente sobre el voto en blanco. Nayib Bukele incidió en el aumento del voto en blanco. Supongo que lo habrán incluido en los análisis internos del FMLN. ¿Fue un error romper con Bukele ?

No fue lo determinante, pero sí afectó. Si él cree que fue su voz la que determinó, creo que también está equivocado, pero sí, influyó. Creo que su retiro del partido también afectó el resultado electoral en San Salvador. Si él era el alcalde, sustituir a una persona a última hora hace muy difícil remontar con esos niveles de popularidad. Ahora, ¿cuál fue el error a mi juicio del FMLN? Como ustedes quieren que hable de errores...

Ja, ja. Usted lo deslizó solo...

...El error del FMLN es haber hecho exactamente lo que Nayib quería. Nayib quería anunciar su candidatura a la presidencia, y lo que estábamos definiendo es el candidato a alcalde. El partido dijo 'la candidatura a la presidencia se decide después', y entonces él dijo: 'si soy candidato del FMLN a alcalde, y después no me llevan, no me puedo cambiar de partido porque sería tránsfuga, y según la sentencia de la Sala no podría ser candidato. Entonces, mejor provoco mi expulsión'. Y provocó su expulsión. Ofendiendo al gobierno, al partido, diciendo cualquier cosa. El partido siguió los pasos que él quería y lo expulsó. Ese fue el error: haber hecho lo que él quería.

¿Qué se tuvo que haber hecho?

Ahí es un tema del deber ser. Ustedes me pidieron un error.

Ja, ja, ja.

Ese fue el error ja, ja. Yo puedo imaginarme otras cosas. Creo que se pudo haber llegado a un acuerdo, pero no puedo decir si la búsqueda de ese acuerdo iba a ser posible. Tampoco puedo decir que no hubo algún esfuerzo... pero no fue lo suficiente.

El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos
 
El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos

¿En 2019 él será su principal contrincante?

No. Mire, esto lo digo personalmente: creo que él no es nuestro enemigo, aunque tampoco hoy es nuestro amigo. Nayib no es nuestro adversario principal, nuestro adversario principal es Arena. Y nuestro enemigo son los problemas que tenemos que enfrentar: los temas de inseguridad, pobreza... No me refiero a él exclusivamente, sino al mundo que lo rodea: si están incluidos dentro de las fuerzas sociales que quieren realmente transformar la realidad, seguramente en el camino nos podemos encontrar. No veo posible un acuerdo electoral de primera vuelta, no lo veo ni de parte nuestra ni de parte de él. Pero, en el futuro, uno no descarta la posibilidad, porque uno tiene que tener la mayor apertura posible.

En una segunda vuelta posiblemente se puedan encontrar, entonces.

Uno no sabe.

Volvamos a hablar de los errores. Me gustaría que no responsabilice a factores externos y enliste qué errores propios hizo el gobierno.

Estoy de acuerdo con hablar de eso, pero creo que siempre sería insuficiente un análisis sin ver el contexto. Por ejemplo, ¿tuvo algún efecto la anulación del TPS por parte del gobierno de los Estados Unidos en el resultado electoral? Sí, sí lo tuvo. Es un factor externo que no depende de nuestra voluntad y, además, lo iba a hacer independientemente de quién estuviera en el gobierno. Entonces, si el análisis es solo de los problemas externos es un análisis equivocado. Si el análisis es solo de los factores internos también está equivocado. Debe ser complementario.

Pero los factores externos ya los han explicado. ¿Qué autoevaluación hicieron?

Hay factores internos que están íntimamente concatenados con factores externos. Le voy a poner un ejemplo: el tema de la seguridad. El problema es interno, pero con repercusiones a nivel nacional. Es la primera prioridad del gobierno. Así fue definido en el plan quinquenal: seguridad, educación y empleos. Pero es un problema histórico tan complejo que no se resuelve en el cortísimo plazo, aunque la población así lo quiere, porque así se le acostumbró. El gobierno tiene un plan de seguridad: El Salvador Seguro, un plan que ha sido construido con el consenso. El plan es acertado. Tiene cooperación, pero no tiene la velocidad que la ciudadanía quiere.

"Un buen plan que no tiene la velocidad que la ciudadanía quiere". La mayoría de salvadoreños viven en terrenos complicados y se sienten atrapados entre las pandillas y las acciones abusivas de la policía y el ejército . ¿Usted defiende y cree que, si el FMLN gobernara quince años más y mantuviera este plan, el problema de la violencia se resolvería?

No lo veo desde el punto de vista lineal. Son problemas complejos que tienen sus zig zag y a veces sus retrocesos, que a veces incluyen niveles de velocidad distintos. Mire los estudios científicos sobre los efectos psicológicos en la niñez de los hechos de violencia: son, sin duda, muy categóricos del daño que obtienen las futuras generaciones. Los estudios científicos dicen que hay una destrucción fuertísima, incluso de células cerebrales en los niños . Eso necesita un tratamiento desde la primera infancia, porque los niños conviven en esa situación social. Es un problema a largo plazo y no se resuelve al corto. Lo que pasa es que el corto plazo significa que hay que actuar ya: hay que tener niveles de inversión en la primera infancia. ¿Los tenemos? Todavía no. Ahora el corto plazo es la represión. Ahí usted sí logra tener resultados en algunos territorios, en algunos espacios. Por ejemplo, los cien líderes más importantes de las pandillas, que fueron objetivos de captura por la PNC el año que pasó, han sido capturados, todos.

O han fallecido.

O fallecido. Pero el fenómeno se reduce. Tiene otro nivel de mando. Tiene un efecto concreto. En la rehabilitación, primero hay que resolver situaciones de hacinamiento, cosa que cuestiona la ciudadanía. Cuando empezaron las medidas extraordinarias estábamos al 350% de hacinamiento. Hoy, entiendo, estamos al 200%. ¿Es suficiente? No, pero es un avance importantísimo.

¿Evaluaron al gabinete de seguridad? ¿Enlistaron sus errores?

Hicimos una evaluación en todo. En el tema seguridad creemos que el plan avanza, con resultados positivos. Esta semana vimos un estudio de dos años de las medidas extraordinarias y son resultados significativos. Lo que pasa es que no son suficientes. Lo que pasa es que el problema de la violencia no se resuelve.

¿Y entonces?

Hay que pasar a uno o dos períodos más. El tratamiento es casi permanente. Con atención rigurosa, con inversiones rigurosas, porque han sido insuficientes. No se ha tenido la capacidad de tener el financiamiento necesario. El Plan El Salvador Seguro no tiene financiamiento. No nos dio la correlación suficiente para alcanzarlo. ¿Hemos avanzado? Sí. Aprobamos las medidas extraordinarias y el financiamiento para las medidas extraordinarias. ¿Eso para qué da? Da para un bono para los policías y un poco más para otras medidas de prevención, pero no cubre todas las necesidades del plan. Ahí hay un problema hasta de planificación, porque se planificó con una meta mucho más alta, pero no tenemos los recursos. Y si no tienes los recursos suficientes, la velocidad será menor.

Lo de la falta de recursos podría decirse para cualquier problema del país. Pero en navidad de 2017 una mujer policía fue a una fiesta con otros policías que la agredieron sexualmente y la desaparecieron , y llevamos más de cien días sin saber de ella. El director de la policía llegó a desenterrar un cadáver equivocado. Este caso, estos problemas, no se deben a falta de financiamiento.

No puedo decir que la policía es ineficaz. No puedo decirle eso. Pero que ha habido luchas que no han tenido la eficacia, por supuesto. ¿Qué es lo que pasó con esto? Había información, pero no se había comprobado. Buscaron en varios lugares. Ahí ha faltado, digamos, la inteligencia policial. Ha sido insuficiente, en ese caso y a saber en cuántos más. Hace falta desarrollo de la inteligencia policial. Y hace falta, seguramente, la mejor conducción, porque si no habría resultados más acertados. No tengo ninguna duda de eso. Pero de ahí a decir que la culpa del fracaso es el director... es otra cosa.

El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos
 
El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos

Lo que apuntamos son deficiencias históricas que ustedes ya han planteado antes como oposición. Por ejemplo, en el sistema de impunidad o de protección. En este caso, lo que se señala es que no están todas las cartas sobre la mesa ni se ha mostrado diligencia de las autoridades para resolver este caso.

El esfuerzo por investigar y esclarecer ese crimen, ha fracasado hasta ahora. Lo acepto. Pero de eso a decir que no ha habido esfuerzos… Creo que ha sido una de las preocupaciones principales del director, del ministro. Han hecho operativos, han hecho investigación. Como en este caso los delincuentes conocen las técnicas de la investigación, porque son policías, y lo han sabido ocultar. Puede ser esa una de las razones. Uno, por supuesto, lamenta que el pueblo no haya tenido una buena noticia al respecto.

¿No evidencia este, como otros casos, la falta de controles internos en la policía? Hablamos también de Tito Zelada, por ejemplo, inspector en casos sonados de abusos como la masacre de San Blas , y que salió hasta en un informe del departamento del Estado. No vemos una actitud inquisitiva, de investigación, en las autoridades responsables. A él, por ejemplo, estos movimientos en el gobierno no lo han alcanzado.

Reconozco que los controles han sido insuficientes. Ha faltado beligerancia. No ha habido rigor en la disciplina. Falta mucho por hacer en el tema de los controles. Eso es pertinente.

¿Y este llamado se ha hecho en el gabinete de seguridad?

No. Eso es algo que está en marcha. Nosotros hemos empezado los cambios en política. ¿Qué es lo más importante? En algunos casos es importante hasta cambiar a quien está al frente de la institución, pero lo más importante es cambiar la política. Yo puedo cambiar una persona, pero si la política no la cambio no estoy haciendo nada. Sin duda, una política de control, de supervisión rigurosa en el tema disciplinario y otros temas en la policía son necesarios. Es una institución que ha crecido.

¿Y?

Estoy consciente de que el involucramiento en la represión como una política va generando, en la psicología de los policías, cierto deterioro. Hay una tendencia a reprimir. Estoy consciente de que se ha reprimido a gente inocente. Eso hay que corregirlo. Eso no puede seguir. No podemos estar violando los derechos humanos. Pero, por su propia naturaleza represiva, cuando la policía se lanza a un enfrentamiento de gran magnitud -uno en el que hablamos de vida o muerte, las pandillas están tratando de asesinar a los policías-, entonces ese temor, esa deformación incluso sicológica, hay que atenderla. En ese sentido acepto que hay errores que corregir.

Usted dice: no podemos estar violando derechos humanos. Eso precisamente les está señalando la ONU , y ustedes, en respuesta, proponen más medidas extraordinarias.

No, no, no… ahorita estamos conscientes de que hay que revisar. Seguramente pueden atenderse mejor los derechos humanos. La visita familiar en las cárceles fue una cosa discutida. Ese es un tema que las fuerzas políticas: tenemos que ponernos de acuerdo porque ahí hay una violación de derechos, pero también es cierto que es un canal de comunicación, porque las visitas son correas de transmisión de información. Miren, lo de las medidas extraordinarias va a terminar: son extraordinarias. Hay que ver qué va a quedar de ordinaria o permanente. Quizá algunos proyectos sí necesiten prórroga. Por ejemplo, la instalación definitiva y la construcción de todo el equipamiento de el bloqueo permanente a las comunicaciones en cárceles. Los seis meses no alcanzan para eso y eso es algo que debería ser permanente.

¿Han hecho alguna evaluación sobre la llamada tregua de 2012? ¿Fue un error la tregua?

Desde el principio, en este gobierno asumimos una posición en contra de la tregua. Tampoco decimos que todo lo que se ha dicho de la tregua sea cierto. Si bien la estadística mostraba que la cantidad de homicidios había bajado, la cantidad de extorsiones se había disparado. O sea, a las pandillas no les interesaba matar, sino enriquecerse y prepararse para otro momento. Dijimos que no estábamos de acuerdo con que hubiera un espacio de acompañamiento de un proceso de tregua que tiene como efecto el incremento de la extorsión. Yo no digo que eso se pactó (reducir los homicidios y que subieran las extorsiones), pero que aumentaron, aumentaron. Y no estábamos de acuerdo con eso; había que enfrentarlos.

¿Es un error entonces que dos de sus altos funcionarios -uno fue ministro de seguridad y el otro todavía es ministro de gobernación- se hayan sentado a negociar con pandilleros? El ministro de gobernación prometió incluso millones de dólares en programas a las pandillas.

De esos videos no tengo conocimiento. No era funcionario del gobierno en ese tiempo. Lo que sí le puedo decir es que un conjunto de personas, fuerzas sociales e iglesias creyeron en eso. La Iglesia católica participó, el nuncio, la OEA... Uno puede decir que no fue una decisión de mala fe. Se creyó que era una estrategia que podía dar resultado. Es respetable que haya gente que diga: busquemos alternativas de solución que incluyan diálogo. Uno pudo haber pensado "ojalá resulte", pero los resultados nos iban llevando en otra dirección. Es ahí cuando digo: se pueden haber equivocado. Ahora, si maliciosamente se estuvo tratando de desviar cosas, fomentar conductas incorrectas, no fue correcto. Dar privilegios a los delincuentes es un error.

Tras los resultados electorales vimos una tibia aceptación de errores. Fruto de la reflexión que dicen haber tenido usted es secretario de comunicaciones y ya no secretario técnico. ¿Cometió usted errores como secretario técnico? ¿Cuáles?

No tengo ninguna duda de que hemos cometido errores. La responsabilidad que yo tenía era llevar la planificación. Hicimos una planificación quinquenal que correspondía a las prioridades del país. Pero no necesariamente tuvimos la capacidad de prever las dificultades y obstáculos que íbamos a tener, particularmente en el financiamiento y en la correlación de fuerzas políticas. Ahí nos faltó objetividad.

Se refiere a la correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa. La reforma de pensionesd el año pasado , por ejemplo, no fue la que el FMLN quería, sino producto de una negociación. ¿Fue un error celebrar como buena la reforma que consiguieron?

No creo que eso haya sido un error. Le voy a hablar un poco de errores anteriores, ya que a ustedes les gusta que hablemos de errores.

Ja, ja.

Me imagino que el titular va a ser 'secretario reconoce los errores del gobierno', ja, ja.

No ha reconocido muchos...

Por ahí veo la orientación. Uno de los errores del gobierno y el FMLN, y de Arena, porque no los puedo dejar de incluir, es que nos sentamos a la mesa de negociación sin voluntad de negociar en el tema de pensiones.

¿A qué se refiere?

Si usted quiere negociar, no puede imponer su posición. Y los dos queríamos imponer nuestra posición. A mi juicio ahí estuvo el error de partida que provocó la dilatación de la negociación. Eso nos retrasó por lo menos un año...

(El secretario hace una pausa mientras tose. Antes de continuar, se queja: “Demasiado me preguntan”, bromea.)

...Llegó un momento en que la crisis se pasababa llevando al sistema. Ya lo sabíamos, pero el tiempo se agotó. ¿De dónde vino el impago? Del tema de pensiones. La reforma de pensiones respetó a las AFP; siguieron existiendo; el sector privado se respetó. Pero quedó establecido el sistema mixto que proponían el FMLN y el gobierno, en la cuenta solidaria. Cuando se va a la negociación hay que llevar voluntad de ceder y al principio no se llevaba. Pero no les podría aceptar que solo es error del gobierno. Ponganlo como error de gobierno, pero también incluyánme a Arena.

Algo que ustedes no reconocen como un error es preferir pactar con GANA, en vez de conseguir acuerdos más representativos con Arena, que es su contraparte.

Hemos hecho un gran esfuerzo. La principal negociación es con Arena. Otra cosa es que no se alcancen resultados rápidos. Hay que entender la lógica política. Tampoco somos ingenuos. Arena tuvo éxito en su estrategia electoral, que incluyó su política fiscal. Dijeron: 'hay que asfixiar financieramente al gobierno, que no tenga recursos'. Desde el principio fue una estrategia exitosa. De manera que el gobierno se apriete el cinturón, no tenga plata, retrase el pago a proveedores, no pueda aumentar los salarios del Estado, reduzca el gasto social, no pueda implementar programas, proyectos de inversión... De manera que quede como un gobierno incapaz e ineficiente. No quiero decir que lo lograron todo, pero bloquearon el financiamiento desde el primer día. Y la Sala de lo Constitucional los apoyó cuando declaró inconstitucional, de entrada, los 900 millones.

Y su error fue…

Recortamos el gasto, por presión, por falta de oxígeno. La estrategia les dio resultado. Nuestro error es no haber tenido éxito en la estrategia de negociación. En política, usted necesita acuerdos de mayoría simple. ¿Y quién me iba a asegurar la gobernabilidad? Si todos los meses, cada 15 días, hay que hacer movimientos presupuestarios en la Asamblea, usted necesita un aliado, un aliado que sea posible. Y Arena se opone a todo.

¿No importa que ese aliado sea un político tan cuestionado como Guillermo Gallegos ?

Nosotros lo que proponemos son políticas, leyes. A quien quiera aprobar esas leyes no le podemos decir 'no vote por esta ley porque usted es malo'. E independientemente, ¿no es acaso por quien la gente votó? ¿Con quién me voy a entender? Me voy a entender con los que están ahí. ¿No votó por ellos la gente, pues?

Con Gana negocian privilegios que la gente ve mal.

Hemos hecho un gran esfuerzo de austeridad. A mi juicio esa es la gran característica del presidente Sánchez Cerén. Hay que ser y parecer. Y a veces no se parece, pero el presidente sí lo hace. Hay que hacer un esfuerzo por no abusar de los recurso del Estado y en la Asamblea se ha reflejado. Son cosas que no necesariamente resuelven el problema de fondo de las finanzas, pero que tienen un valor simbólico, ético, para la gente. Totalmente de acuerdo con que hemos de ser más austeros. Pero parecía que ustedes digan que hubiera sido mejor negociar con Arena, que con Arena la cosa iba a ser distinta, eso no se lo puedo aceptar.

En términos teóricos, para los grandes pactos de país, lo que la gente pide es que Arena y el Frente se pongan de acuerdo.

Nuestro esfuerzo va por ahí.

Cuando uetedes fueron oposición criticaban los pactos que hacía Arena con el PCN. Pero ustedes reprodujeron esa práctica con Gana. Gana es el PCN del FMLN.

En la Asamblea se necesitan votos. Y usted tiene que conseguirlos con quien tenga la voluntad de dárselos. Para que el país funcione se necesitan acuerdos legislativos.

Cuestionamos negociaciones oscuras, no la búsqueda de acuerdos de país. El último presidente de Arena está preso acusado de un desfalco de 300 millones. ¿No empezó el FMLN a parecerse a la Arena que tanto criticaba?

La realidad política es que hay 84 diputados y cada partido tiene una suma determinada. Con eso hay que trabajar. Y nosotros no hemos promovido la ruptura de partidos. Ojo, sí nos han buscado, y se podían romper esos partidos, pero en este gobierno no ha habido ruptura de partidos. Hemos sido respetuosos de la institucionalidad. Había caminos más fáciles, pero hemos trabajado por el entendimiento, aunque no nos dé resultados.

Hablamos de…

Que los acuerdos legislativos presupuestarios incluyan, por ejemplo, el apoyo a municipios, en infraestructura, es legítimo. Además, es obligación del gobierno hacerlo. Algunos lo han cuestionado. Javier Simán ha criticado que Arena negociara el presupuesto a cambio de apoyo a proyectos. Pero Arena no lo hizo por eso, sino porque teníamos un acuerdo más global, y dentro de eso pidieron apoyo para municipios. No lo veo ilegítimo. No raya con la legalidad, ni es antiético. Eso no es "ustedes se están pareciendo a Arena".

No nos referíamos a eso. ¿No cree que es un error que el FMLN justifique a su expresidente, Mauricio Funes, que está en Nicaragua asilado mientras aquí está condenado por enriquecimiento ilícito?

Yo no tengo ningún problema de distanciarme en eso. Ustedes seguramente saben que nunca tuve una buena relación con él. Bueno, tuve una buena relación cuando fue candidato, pero me distancié desde el principio porque no estaba de acuerdo con su forma de actuar, de manera que no lo defiendo. Lo que defiendo es al gobierno, las políticas sociales y los programas que impulsó el gobierno, porque son parte de nuestro programa. El programa de gobierno que se ejecutó es parte de nuestro programa y en eso estoy de acuerdo. Ahora, las conductas individuales son responsabilidad de las personas. Y nosotros estamos de acuerdo en que se haga la investigación más objetiva posible.

¿Necesitan más investigación? Ya está condenado .

Bueno, ya está condenado. Entonces que se hagan los trámites respectivos... Me siento insatisfecho... quizá no es la mejor palabra... me siento incómodo, vaya, voy a usar una palabra diplomática, con que él esté hablando, dando recomendaciones al gobierno.

¿Por qué?

Él ya no es funcionario. Tampoco estoy de acuerdo en que esté defendiendo las posiciones del gobierno. Tiene el legítimo derecho de hablar a favor o en contra, pero él es un actor político. La justicia debe de ser justa. Y no siempre es justa. Dudo de que en El Salvador la justicia sea justa en términos absolutos, y no solo me refiero a casos como el de Funes. Sí creo que puede haber una dosis de persecución política, que se demuestra porque hay un odio, pero esa es otra cosa.

¿Hay odio, dice?

Claro que hay un odio. Mauricio Funes ofendió a los grandes capitales de este país. Así se sintieron ellos. Y claro que lo quieren ver preso. Ahí hay una diferencia. Yo necesito que se demuestre verdaderamente, porque no tengo suficientes pruebas. Pero no lo estoy defendiendo, no tengo por qué defenderlo.

Sí parece que lo defiende

No, no. Le dije al principio que hasta me molesta que esté hablando a favor del gobierno.

¿Una condena de juicio civil no le parece suficiente prueba contra Funes?

Bueno, que hagan los procedimientos respectivos. Pero no estoy de acuerdo con que se le defienda, vaya, si usted quiere escuchar eso.

Estábamos hablando del costo político para el gobierno de que el expresidente...

Ya le respondí eso: creo que no nos conviene. Y no lo digo solo por conveniencia, sino porque no creo que sea correcto. Así cómo él exigió, a mí me lo dijo una vez, que yo no era vocero del gobierno. Hoy se lo digo yo: él tampoco es vocero del gobierno.

El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos
 
El secretario Roberto Lorenzana durante la entrevista a El Faro el 13 de abril de 2018. Foto: Fred Ramos

Abonando a las prácticas del FMLN… Alba Petróleos sacó 300 millones de dólares a paraísos offshore y así reduce impuestos. Es una práctica tradicional de los grandes capitales. ¿Es un error que nunca se haya dado una explicación, o que el FMLN no se haya desmarcado de esas acciones?

He estado totalmente ausente de Alba Petróleos desde su fundación. Fui uno de los miembros de la dirección del partido, de los funcionarios públicos, que nunca participé en nada de eso. De manera que no tengo una opinión formada sobre esos temas. Afortunadamente puedo decir que nunca fui tomado en cuenta.

¿Afortunadamente?

Sí, afortunadamente, porque no me interesa. Los temas financieros son complicados. Afortunadamente estuve en otras tareas.

Hablemos de temas financieros: El FMLN siempre prometió una reforma fiscal profunda en la que los que ganan más, paguen más. Y no la ha habido en nueve años de gobierno del Frente.

El Salvador está hoy, según los nuevos datos de las cuentas nacionales, en tercer lugar en carga tributaria en América Latina. Subimos de una carga tributaria del 12 %, al 16 %, según las cifras publicadas por Hacienda y el Banco central. Pero como el sistema de cuentas se acaba de publicar, en la Cepal estamos al 17.5 %. Esa reforma fiscal se ha cargado sobre los que tienen más altos ingresos. Revise el informe del Banco Mundial sobre la desigualdad en El Salvador: es uno de los países que ha reducido más la desigualdad en los últimos tres o cuatro años, y eso está vinculado a la política fiscal. Claro, no lo hemos logrado todo...

Lo que la gente tiene en la mente es que ahora por cada dólar que voy a recargar en el teléfono me cargan un 5 %.

Esa es la contribución especial última. Pero estoy hablando de los dos gobiernos, de toda la reforma fiscal. No es suficiente pero mire, que el Estado salvadoreño haya pasado del 12 % al 16 %... Estamos hablando de un crecimiento en la recaudación de casi un 25 %. Es un crecimiento importante. Es una reforma importante, aunque insuficiente.