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“Recibí un cargo en la ONU por haber regalado las armas al expresidente Funes”

Gabriela Cáceres

El exmiembro del Batallón Presidencial, el mayor Luis Maida, tiene tres meses escondiéndose de las autoridades. La Fiscalía lo acusa de utilizar $215,000 de fondos públicos para comprar 80 armas de fuego para Mauricio Funes, expresidente de El Salvador. El militar aceptó a El Faro en dos entrevistas que regaló armas al exmandatario pero no con dinero público. Asegura también que no le regaló esa cantidad de armas. La mayoría se las obsequió Mecafé al exmandatario. Dice que hizo todo para obtener un favor de Funes: un cargo en el extranjero. Y sí, lo obtuvo.  

ElFaro.net / Publicado el 10 de Septiembre de 2018

El mayor Luis Alfredo Maida es prófugo de la justicia salvadoreña desde el 4 de junio de 2018. El exmiembro del Batallón Presidencial del exmandatario efemelenista Mauricio Funes (2009-2014), prófugo de la justicia también, aceptó conceder dos entrevistas a este periódico. Las conversaciones ocurrieron el 23 y 28 de agosto en un lugar de San Salvador que se acordó no revelar. Maida asistió acompañado a ambas reuniones por una persona que también se acordó mantener en el anonimato. En total, fueron cinco horas de conversación. La primera entrevista ocurrió de manera apresurada: Maida citó pocas horas antes del encuentro. Se presentó nervioso y parecía tener ensayadas algunas de sus respuestas. La segunda entrevista fue concertada con anticipación de varios días, y es la que se publica bajo este texto.

Maida intentó exculpar a Funes de la entrega de dinero público para la compra de armas. Sin embargo, durante la conversación, admitió que cree que Funes ideó un sistema de donación para evadir impuestos, y que otros militares sí compraban armas con dinero público. Además, Maida asegura que obtuvo un cargo en Nueva York, Estados Unidos, gracias al regalo que le dio a Funes: armas compradas con su propio dinero.

El mayor Luis Maida durante la entrevista brindada a El Faro el 28 de agosto de 2018. Maida tiene desde el 4 de junio de 2018 de ser prófugo por el caso que también involucra al expresidente Mauricio Funes. Foto: Fred Ramos 
 
El mayor Luis Maida durante la entrevista brindada a El Faro el 28 de agosto de 2018. Maida tiene desde el 4 de junio de 2018 de ser prófugo por el caso que también involucra al expresidente Mauricio Funes. Foto: Fred Ramos 

El salón oficial del Aeropuerto Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez fue el lugar clave para que el mayor Maida impulsara su negocio personal de venta de armas. Todo inició el 1° de junio de 2006, cuando lo designaron como oficial de enlace en el salón oficial del aeropuerto, el salón VIP. La actividad que tenía que cumplir era brindar seguridad a los funcionarios que llegaban al aeropuerto.

El militar, sin embargo, aprovechaba para aumentar su lista de clientes. Algunos funcionarios, como el entonces fiscal general, Félix Garried Safie, fueron parte de los compradores. Maida, cuando veía la oportunidad, mostraba su catálogo de armas, que había adquirido en armerías y con personas particulares que algunos gerentes de las tiendas de armas le habían recomendado.

Esa sala de espera también inició su relación con Funes. Una relación que acabó años después con el mayor teniendo que huir por estar vinculado al caso de lavado de dinero contra el expresidente.

El militar le brindó seguridad en un par ocasiones, cuando Funes acababa de asumir su cargo como mandatario, en junio de 2009. No entablaron conversación. Solo fue un saludo en la sala VIP. Según Maida, todo cambió cuando ese mes recibió una llamada telefónica de Funes para informarle que Manuel Zelaya, expresidente de Honduras, iba a estar en el aeropuerto y que debía brindarle seguridad a causa del golpe de Estado en 2009.

El militar no dio detalles de las funciones que cumplió mientras Zelaya estuvo en el país. Pero el trabajo que realizó convenció a Funes de tomar la decisión de trasladarlo al Batallón Presidencial. En marzo de 2010, Maida ya era parte del grupo de militares que, además de brindar seguridad al presidente y su familia, actúan como una especie de mayordomos armados. Son choferes, cargan maletines, hacen las compras del supermercado.

Según la versión del militar, a los pocos días de desempeñar su nuevo cargo, Funes lo buscó para pedirle que comprara armamento para el próximo equipo de seguridad que lo cuidaría cuando terminara su periodo presidencial. Funes no quería utilizar las armas que el Ministerio de la Defensa le entregaría, porque son viejas, explicó Maida. Por eso necesitaba armas recientes. Además, el entonces presidente tenía temor de que su sucesor girara la orden de quitarle sus pistolas y fusiles.

“Él (Funes) era mi comandante General, ¿cómo le iba decir que no?”, dijo Maida durante la primera conversación con El Faro. Funes había pedido al militar que cotizara una serie de armas de alto calibre que, en teoría, el exmandatario compraría al dejar su cargo.

Entonces, según la versión del militar prófugo, la historia dio un extraño giro. Durante esas conversaciones, a Maida le quedó claro que Funes era un coleccionista de armas en ciernes. En 2010, Maida decidió que le iba a regalar armas a Funes. No recuerda cuántas, dijo, quizá 9, 10, 15. Todo, según el mayor, era parte de un plan para obtener en devolución un favor del entonces presidente cuando lo llegara a necesitar. Ese momento llegó en 2012, recuerda Maida. Ese año, él decidió por motivos familiares que sería mejor vivir en Estados Unidos, y pidió a Funes un cargo allá. Dice Maida que Funes aceptó y lo envió a la Organización de las Naciones Unidas, con sede en Nueva York, con el cargo de agregado de defensa adjunto de la Misión Permanente de la República de El Salvador ante la ONU.

La tesis fiscal señala que Maida compró las armas con fondos de la partida de gastos reservados de la Presidencia. El arsenal fue inscrito en el registro público de armas bajo el nombre de Maida, quien el 21 de mayo de 2014 donó un lote de 80 armas al expresidente Funes, por el precio de $1 cada una. Maida asegura que solo una porción de ese lote fue comprada por él. El resto, dice, eran armas que le entregó  Miguel Menéndez, mejor conocido como Mecafé, y ahora encarcelado y acusado de lavado de dinero. O sea, Maida asegura que no compró la mayoría de las armas, y que solo fueron puestas a su nombre para que pudiera donarlas. Lo ocuparon de puente, pues.

En efecto, los estados bancarios presentados por la Fiscalía reflejan que a Maida no le alcanzaba para comprar un arsenal valorado en $215,000. En el período en el que supuestamente compró las armas, ninguna de sus dos cuentas bancarias superaban a lo largo del tiempo los $1,000. Su salario era insuficiente para costear armas que costaron entre $1,800 (una pistola Glock) y $8,000 (un fusil FH Herstal) cada una. Pero Maida asegura que no compró el total de las armas.

Sin embargo, la duda persiste. El salario de Maida tampoco es el de alguien que pueda permitirse comprar 9, 10 o 15 armas para regalar. Por ejemplo, un revólver Smith and Wesson, de $3,500; un fusil IMI, de $6,000; un fusil Ruger, de $3,500; o el FH Herstal, que es la más cara del lote, según el requerimiento fiscal. El prófugo dijo en su defensa que compró esas pistolas y fusiles con dinero que su mamá le envió desde Estados Unidos, con remesas, y que es incapaz de recordar la cifra exacta que le costaron las armas ni tampoco la cifra exacta de lo que le envió su madre.

En el relato de Maida sí aparece dinero público. La compra de armas no empezó en 2010, cuando lo incluyeron en el Batallón Presidencial. Maida sostiene que Funes comenzó a ejecutarla cuando apenas tenía seis meses de estar en el poder, con la ayuda de Miguel García, un piloto aviador que también es prófugo actualmente; y el mayor William Guzmán Arbaiza, quien era el edecán del presidente, y también es prófugo. El dinero que ellos dos utilizaron para comprar el armamento, sostiene Maida, salió del Estado, bajo la asesoría de Francisco Cáceres, exsecretario privado de la Presidencia y actualmente también prófugo.

El mayor es parte de los 30 acusados de lavar $351 millones de fondos públicos, junto con Funes.

Parte de la prueba en contra de Maida son las entrevistas de 19 vendedores de armas, quienes confirmaron haber vendido pistolas y fusiles a Maida, y dijeron que el mayor les pagó en efectivo. Algunos de esos testigos son Gustavo López Davidson, quien fue precandidato a la presidencia en las elecciones internas de Arena en 2018; Félix Garried Safie, exfiscal general, y otros vendedores particulares.

Maida, sin entrar en detalles, asegura que no se entrega a las autoridades porque tiene constante presión por parte de ambos partidos políticos, Arena y FMLN, el mismo Ministerio de la Defensa y de la Fiscalía.

Esta entrevista refleja lo conversado en el segundo encuentro, ya que fue entonces cuando fue posible una conversación más pausada y ordenada sobre los hechos. Incluso así, en algunos tramos, Maida titubeó en exceso o respondió cosas sin relación con algunas preguntas. 

FGR insiste en que el dinero que usted utilizó para comprar 80 armas salió de las cuentas del Estado. Lo asegura porque, según sus estados bancarios, usted no puede pagar un arma de $3,000.

Sí. Yo entiendo. Y es por eso le digo que no me han permitido aclarar ni defenderme. Mis papás son ciudadanos americanos. Necesitaba un negocio, yo les llamaba a ellos y les decía: “miren, ayúdenme”. Ellos pueden dar fe del dinero que me mandaban. Así a veces yo compraba una moto y la vendía. Invertía el dinero.

Usted me dijo que recibió remesas de parte de su mamá, y que ese dinero sirvió para comprarle armas al expresidente Funes.

Sí, eventualmente. A veces, en efectivo y en físico cuando yo la visitaba o cuando ella venía.

¿Cuánto dinero le mandó su mamá mensualmente para la compra de armas? Porque hablamos de armas de hasta $8,000, que le compró a López Davidson.

Sí, pero fue en un periodo de tiempo de 2010, desde que comencé y hasta el... y hay unas que ya las tenía yo.

¿Entonces su mamá le mandaba $8,000 mensuales para comprarle armas al presidente?

No. A veces, yo tenía una parte, él tenía otra parte. Vendía un arma y lo consolidaba con lo de mi mamá.

¿Cuánto dinero le envió su mamá mensualmente?

¡Uhh! No podría decir un estimado. Porque a veces yo le decía: “mirá, mamá, tengo esto (arma), quiero ayudar al jefe”. Y ella me decía: “vaya, te voy a ayudar”.

¿Y su mamá estaba de acuerdo en que hiciera estos regalos?

¿No se acuerda que me regañó? Porque me dijo por qué no había aceptado la ayuda del presidente. Y la visión de mi mamá, ella es ciudadana americana, ellos vienen del tiempo de antes. Ella sabía que los presidentes le hacían favores a la gente. Entonces asumió que si yo le ayudaba al presidente me iba a dar un favor. O sea, coincidimos en lo mismo.

El 1 de octubre de 2010 usted hizo tres compras de armas para el expresidente Funes. La primera fue una pistola marca Scorpio a $3,500...

Esa es la que regalamos entre los oficiales del Estado Mayor Presidencial.

¿Y cómo va a justificar esto ante un juez?

Tengo una declaración jurada de mi mamá donde ella acepta que me entregó el dinero.

¿Tiene algunas facturas?

Factura no tengo, porque hay dinero que me lo dio en físico.

¿Se lo dio en físico?

Ella venía al país y me lo traía. No es ilegal traer menos de $10,000. Yo ya tenía (dinero para comprar) parte de una y me falta parte de la otra y lo consolidaba, verdad. Otra cosa que yo hacía era vender armas que yo tenía y con ese dinero compré las armas.

¿Se acuerda cuánto dinero le dio su mamá en total?

Fueron varios.

Es una cifra muy importante que debería recordar.

Mire, fueron varios desembolsos, pero tendría que poner a cuantificar y hablar con ella, porque a veces yo tenía dinero.

¿Por qué no aparece reflejado el dinero de las remesas en sus estados bancarios que están incorporados en la acusación fiscal?

Este, sí, ahí están en esos documentos. Ya se los voy a mostrar. (Maida mostró un par de estados bancarios, pero no relacionados con el tema de las remesas).

Repito: FGR insiste en que usted no tenía el dinero suficiente para comprar esas armas. La conclusión de ellos es que Funes o Francisco Cáceres (ex secretario privado) entregaron el dinero. ¿Es cierto?

No.

¿Nadie le entrego dinero?

No. Bueno, solo mi mamá.

¿Ni Funes, ni Cáceres?

No, no, yo con el secretario privado no tuve algo monetario. Ni con el capitán García (Luis Miguel García, piloto militar) ni con el mayor Guzmán (Mayor William Eduardo Guzmán Arbaiza, edecán del expresidente Funes. Ambos militares son procesados en el caso y prófugos de la justicia).

¿Funes no lo buscó a usted y a García para entregarle dinero a través de su ex secretario privado para comprar esas armas que usted después le donó?

No. García recibía órdenes del secretario privado.

¿Siempre por órdenes de Mauricio Funes?

Acuérdese que yo no había llegado a la residencia hasta 2010.

Pero usted me dijo que llegó en 2010 a Casa Presidencial

A la residencia. Yo tenía desde el periodo de Antonio Saca de estar trabajando en el Estado Mayor Presidencial en el aeropuerto. Entonces García es el que hizo este procedimiento. Mandaba a un soldado a la venta de armas y se le entregaba el arma al expresidente, pero antes de que yo llegara.

¿O sea que Mauricio Funes hacía esta práctica con García, junto con su ex secretario privado?

Sí. Podría decirse que sí.

¿Desde cuándo ocurrió?

Entonces en el 2009 y finales de 2009 ellos empezaron a comprar armamento por eso, porque las armas que los soldados andaban eran armas viejas. Entonces lo que hicieron fue que mandaban a los soldados para que las fueran a comprar. ''Andá a comprar un (arma) para que la ande el presidente”. Pero cuando vieron que le gustaba, entonces don Miguel (Menéndez, Mecafé) le regaló un montón. Y así el capitán García, con instrucciones del secretario privado, imagino yo, fue que hizo eso. Pero ahí no sé cómo funcionaba el proceso, porque no estaba yo allí.

Mayor Luis Maida durante la entrevista brindada a El Faro el 28 de agosto del 2018. Foto: Fred Ramos 
 
Mayor Luis Maida durante la entrevista brindada a El Faro el 28 de agosto del 2018. Foto: Fred Ramos 

¿Pero sí tiene indicios de que ellos utilizaron dinero del Estado?

Prefiero ya no seguir con ese tema.

¿Por qué no?

Continuemos.

¿Y por qué García y Cáceres entregaron dinero a cuatro militares para que compraran armas para Funes?

Recuerde, dentro del monto tendríamos que separar las armas por compra venta y otras por facturas, que son las que COSASE (empresa de Mecafé) le había regalado. Y otra cantidad que él tenía. Las que yo le regalé fueron, quizá, 5, 10, 15, un ejemplo, verdad. Algunas que ya las tenía yo y que no las compré. Sino que era de mi inventario personal.

¿Cuántas armas le compró y cuántas le regalo a Funes?

Dentro de esa figura había otra persona que es el mayor García García. Él compraba las armas, él estaba en la Secretaría Privada, creo yo, y él mandaba a los agentes a comprar armas a nombre de ellos, y les daba el dinero. El arma le quedaba al funcionario y él hacía el proceso diferente. Yo nunca hice eso. Yo siempre fui personalmente porque yo lo consideré un trabajo directamente con el cliente. Yo nunca recibí nada. Yo nunca recibí nada ni de ellos.

Existen casos, que ya están judicializados, en los cuales no es necesario firmar un documento para dejar constancia que recibió dinero ilícito.

 Sí, pero yo nunca recibí dinero de nadie.

Según FGR, usted tuvo un salario de $1,579, a partir de enero de 2013. Pero en ese mismo año, recibió $41,894 adicionales a su salario; y en los primeros seis meses del 2014, recibió $26,197, dinero que no pudo justificar, según FGR.

Nunca me han pedido justificarlo.

¿Ese incremento salarial fue parte del acuerdo al que llegó con el expresidente Funes?

Así es. No, no el acuerdo de él, sino el acuerdo de Defensa, donde me llamaban agregado (militar en la ONU), que es el que le mostré aquí. O sea que Fiscalía no sabe que yo recibí gastos de vida porque solo se han ido el 30 de enero de 2013 y 30 de junio de 2014. ¿Se acuerda que le mostré los Estados de cuenta?

Mjm...

Pero yo recibí mi sueldo. Los $1,753 más los $5,000.

¿Cuánto recibió usted de salario?

De salario, recibí $1,753, y mis viáticos eran $4,500, y después aumentaron a $5,445.Todo eso se recibía de la pagaduría auxiliar del Ministerio de la Defensa. Y todo fue declarado e informado al Ministerio de Hacienda.

¿Y esos viáticos, los declaró?

No se declaran.

¿Por qué no?

Los $4,500 no se declaran porque son gastos de viáticos. O sea, eso no va para su sueldo. Cuando usted es agregado militar no le descuentan ni renta y todo se va para su sueldo.

¿Por qué recibía más dinero de viáticos que de su salario?

Porque vivía en Nueva York, tenía que pagar casa y gastos de vida.

Pareciera que se trató de un sobresueldo a cambio de la donación de armas.

No, porque eso yo lo gasté para vivir.

Pero en la primera entrevista usted me dijo que los $4,500 los ahorraba.

¿Cómo? El dinero lo recibí de mi mamá para pagar (las armas). Y en este periodo yo ya no compré armamento, porque la donación fue en 2014. Yo lo que hice fue que me sirvió a mí como para una, como un retorno, se acuerda que usted me dijo que todo esto es pérdida, pero aquí está mi ganancia. Aquí está el acuerdo cuando yo me fui de agregado. Los $4,500 dólares… sí, vivía escuetamente... Yo pagaba la escuela para que mi hijo aprendiera inglés. Y lo demás lo iba consolidado para ir pagando las deudas aquí en el país. Yo nunca he dejado de pagar mis deudas. Pero era dinero que venía de la pagaduría auxiliar, yo no recibí nada que no fuera aparte, ni del presidente Funes ni de tercera persona ni quinta persona. Todo está regulado y lo pueden hacer constar en las planillas de Ministerio de la Defensa.

¿Cuándo decide regalar las armas a Funes a cambio de irse a la Organización de las Naciones Unidas (ONU)?

En 2012. Fue cuando me reuní con él y le dije sobre el problema que tenía con la señora ex primera dama (Vanda Pignato). Ahí fue donde yo le pedí (irme).

¿Cómo le pidió al expresidente Funes que se quería ir a la ONU?

Así como se lo conté a usted la vez pasada.

¿Me lo puede repetir?

Sí. Yo me topé con una coyuntura con la señora ex primera dama (Vanda Pignato enfrenta el proceso en detención provisional. Por su estado de salud se encuentra en el Hospital Policlínico Arce, del Instituto Salvadoreño del Seguro Social) y decidí informarle a él. Y él ya estaba enterado: “Mire, fíjese que ha surgido una situación por la que ya no puedo trabajar con la señora y me quiero ir”. Ya con esa señora había ciertos roces, porque ella quería acaparar información personal de él. Y nuestra lealtad es para el comandante general de la Fuerza Armada, no para la primera dama, porque es un cargo social. Y eso se lo dije con miedo, porque acuérdese de que era el presidente de la República, y decirle que la señora me estaba presionando para que le dijera eso. Él me dijo que tenía valor. Entonces viene él y me dijo: “Mire, yo le voy a comprar su lealtad”. “No”, le dije yo. “Mi lealtad no necesita dádiva”. Y eso fue para darle la pauta de que lo que yo le había entregado no se lo iba a cobrar. Él me dijo: “Mire, yo le puedo pagar sus deudas”. Pero yo le dije que no, que mis deudas eran bien personales. Pero lo que sí quisiera es que…”Mis papás son ciudadanos americanos y lo que yo quiero es que me mande para la ONU o para Estados Unidos”. Yo no le dije específicamente a dónde.

¿Qué quería la señora Pignato que le contara?

No se lo puedo decir.

¿Por qué no?

Porque son cuestiones de la vida privada, y a mí no me gusta eso.

Comprendo. Entonces lo que Funes quería hacer era pagarle deudas a cambio de la compra de armas. Como un soborno.

Lo que él me estaba dando entender es que me iba a hacer un favor por todas las atenciones anteriores.

Es casi un cuarto de millón de dólares lo que usted le regaló en armas.

Lo que pasa es que, como usted misma me acaba de decir, hay armas que él ya tenía. Pero se ve en realidad como que yo se las doné.

Yo no he dicho nada de eso. ¿Usted es millonario?

No.

Pero le hizo regalos al expresidente como si fuera una persona millonaria.

¿Pero qué recibía a cambio?

Respóndame usted.

Irme a las Naciones Unidas. O sea, ¿me entiende el punto? Yo recibí un favor del presidente por haberle regalado las armas. Y eso me dio un retorno de la inversión y una salvedad, porque yo allá tenía excepción de impuestos, era diplomático y viajaba seguido a visitar a mi mamá.

Insisto, estos regalos los hace una persona millonaria

Sí, pero hay mucha gente que le regaló cosas al presidente y no se las cuestiona.

Pero Mecafé (Miguel Menéndez) es una persona que tiene una empresa de armas, por ejemplo. Él es millonario. Con usted, queda la duda, y le pido que me aclare.

Si por eso le digo que yo no he recibido ningún dinero de él. Lo que hice fue solamente esperar un favor de cambio, y es en lo que yo me mantengo. O sea, no puedo decir que él me entregó dinero, porque no hay ningún documento que lo ampare. Y lo que hice nada más fue un acto de buena voluntad para recibir un favor. Lo hice con el viceministro de la Defensa, general Parada. Lo hice también con un compañero mío.

¿Qué tipo de obsequios les dio a ellos?

Por ejemplo, yo le doy un arma y usted me da una pieza que a mí me hace falta. Es como una cooperación. Como don Gustavo (López Davidson, exprecandidato presidencial por ARENA). ¿Por qué don Gustavo tenía tanto dinero y vende armas a título personal? Porque es como una costumbre de nosotros del medio. Porque yo tengo un arma, por ejemplo, el otro (persona) quiere otra.

Pero usted me habla de intercambio de armas, de piezas, pero no de regalar armas.

Es que no son los $115,000 los que yo le regalé ($215,000 dice la Fiscalía). Yo le regalé menos. Lo que pasa es que yo fui un instrumento para legalizar todo. O sea, fui el tramitador, que a mi nombre las puse, para traspasar (las armas) a nombre de él.

Quiero que sea claro y me diga cuánto dinero ingresaba al mes para que le alcanzara para hacer obsequios de miles de dólares al expresidente

Es que no fue una situación como que digamos en gastos de operación y todo, sino que fue un momento justo y en el lugar adecuado. Yo quedaba enjaranado, pero yo sabía que mucho más adelante iba a tener un favor del presidente

Usted hizo un negocio.

Ajá. Y como militar cumplía la orden. La única manera para irme. Es más, al agregado que estaba le recortaron el tiempo porque me mandaron a mí.

¿Cuántas armas compró usted para regalárselas al expresidente?

Como unas diez, aproximadamente. Don Gustavo López, don Benito Escobar. Varias personas específicas... Que son las escrituras que yo tengo de compraventa. Los demás son documentos que yo recibí. Ahí está COSASE, que me entregó la cantidad de armas, me entiende. Él me entregó, por ejemplo, 30 armas, que eran del presidente. Yo comencé a hacer los procesos de matrículas a mi nombre.

¿Él (Funes) nunca le preguntó cuánto le debía por las armas que le regaló?

No. Nunca me preguntó. Yo tampoco nunca se las cobré. Entonces cuando yo recibí este favor, recibí más de lo que yo le estaba dando en armamento, porque me convertí en diplomático. Él me dijo: “Mire, a Washington no puedo mandarlo, pero lo voy a mandar a la ONU, donde usted se puede desarrollar y conocer más”. Es un criterio más amplio, y no le iba a decir que no.

¿Valió la pena hacer este regalo?

Nunca pensé que esto iba a pasar, porque nunca nadie piensa que un presidente iba a ser corrupto.

¿Considera que Funes es corrupto?

No, no, no, o sea, criterio personal, pues. Yo no voy a atacar a nadie como le dije y eso quiero quede fuera de la entrevista.

Funes tuiteó esto el 8 de junio de 2018: “La FGR se equivoca. A estas alturas ya no sé si es desconocimiento o malicia. Yo le entregué al Mayor Maida el dinero por cada arma a precio de mercado y no fueron dineros públicos”. ¿Es cierto?

Ahí no le podría decir nada porque dinero específicamente de él no recibí. Ahora bien, se pagaron los impuestos. Pero por arma físicamente yo nunca recibí dinero.

Captura de pantalla de un tweet del 8 de junio del 2018 del expresidente Mauricio Funes. 
 
Captura de pantalla de un tweet del 8 de junio del 2018 del expresidente Mauricio Funes. 

¿Entonces el expresidente está diciendo un par de mentiras?

No. Es que en realidad me dio (dinero), pero no para la compra del armamento, verdad. Sino que me lo dio para su legalización. Quizá es una confusión.

Mauricio Funes, básicamente, escribió que le entregó a usted dinero en efectivo para que usted comprara las armas a precio de mercado. Pero ahora usted me dice que se las quiso regalar y, además, que recibió dinero únicamente para pagar impuestos. Pareciera que el expresidente Funes se está limpiando en usted.

No. Yo creería que él (Funes) está confundido, porque nos confundía con el mayor García y a mí persona. Y como él ve que la situación está enfocada conmigo, él ha de querer decir eso. Yo en realidad no recibí dinero. Y ese dinero que le digo yo fue para los pagos del periodo que yo no estaba. O sea, a mí físicamente no me dio dinero. Él hizo un proceso de legalización. No es así tipo: “hola, aquí vengo a hacer una donación”. Sino que aquí vengo a hacer un trámite y un pago, pero no lo hice yo. Ese trámite legal de mi nombre hacia el nombre de Mauricio Funes, no lo hice yo. Yo solo vine y firmé.

¿Entonces a quién le dio el dinero Funes para pagar las armas a precio de mercado?

No lo sé. Había varios oficiales. Hubo un oficial que quedó como recibiendo mi cargo, que son relevos. El mayor Guzmán trabaja con tres oficiales. Era yo, el sargento ese Monterrosa, es el que aparece como testigo. Y él sí vio que yo físicamente le daba las armas. Pero nunca vieron que él (Funes) me diera dinero.

¿Qué está diciendo Mauricio Funes en ese tuit?

Está confundido.

¿No está mintiendo?

No sabría decirle. Sería de preguntarle a él. Yo no busco atacar a nadie. Si yo lo único que estoy haciendo es tratar de aclarar mi situación, y que entienda que yo solo cumplí una orden del comandante general de la Fuerza Armada, y yo no lo puse (a Funes) como comandante general de la Fuerza Armada, porque yo soy apolítico. Entonces lo pone el pueblo salvadoreño. Cómo sabrá usted que el (próximo presidente) que va a llegar ahorita no va a ser peor.

Mayor Luis Maida durante la entrevista brindada a El Faro el 28 de agosto de 2018. Foto: Fred Ramos 
 
Mayor Luis Maida durante la entrevista brindada a El Faro el 28 de agosto de 2018. Foto: Fred Ramos 

¿Por qué decidió no entregarse a las autoridades?

Porque tengo amenazas de izquierda y derecha. Yo me voy a entregar porque estoy haciendo un proceso. Yo estoy en resguardo. Eso es lo que estoy haciendo. Pero necesitaba documentar a mi abogado para la defensa. Primero fue para estructurar la defensa, la seguridad de mi familia, porque todo el mundo piensa que yo tengo $215,000 por las 80 armas y que puedo tener mucho dinero guardado, escondido. Entonces la gente piensa que uno tiene guardado dinero.

¿Por qué donar las armas? ¿Usted sabe de dónde surgió la idea de que usted hiciera ese proceso?

Porque no le podía hacer una compraventa, porque yo no le estaba vendiendo. La donación es una manera de aceptar algo que todo el mundo le había regalado. Quizá, hasta cierto punto, yo entendería que él le puso un $1 porque se la habían regalado. Es como que yo venga y le dé algo a usted. Yo no le voy cobrar a usted. En cambio, la donación... El valor creo que fue una mala asesoría del abogado.

¿Pero por qué quiso que se las donaran a $1?

Lo ignoro. A mí me dieron la orden de fírmelo y entrégueselo.

(Durante la primera entrevista, Maida dio una respuesta diferente, que aquí se consigna:

¿Por qué lo de la donación de 80 armas de fuego a precio de $1?

Yo creo que por evasión fiscal.

¿Por parte de?

De él (Funes), porque él aceptaba la donación. Yo, al final, como le digo, las estoy regalando.

¿Hubo una reunión previa?

No.

¿Quién le ordenó a usted que tenía que hacer la donación?

Él (Funes), en su momento.

¿En 2010?

Si es lo que habíamos acordado. Cuando yo le llamé por teléfono desde Nueva York, yo le dije que ya le quería entregar lo que le tengo (armas).

Dice que solo le regaló 10 armas y asegura que también Mecafé le donó armamento (30 armas) al expresidente, ¿pero quiénes son las otras personas?

No le sabría decir. Cuando yo estuve con él, solo nosotros le regalamos.

¿Pero cuando hizo la escritura de compraventa de cada una de las armas no se fijó quiénes más le regalaron armas?

No, porque yo solo hice mi donación con mis matrículas. Aquí no hay otra persona, solamente yo y los testigos.

¿Y quiénes son los testigos?

Motoristas, empleados de Casa Presidencial.

¿Y por qué ellos?

Ellos sabían, de que, que... Lo que la ley pide son testigos, no tiene que ser alguien especial, ¿verdad? Y ellos son los que más teníamos a disposición. Y creo que ellos han sido interpelados por la Fiscalía y amenazados.

¿Para la donación, sí se reunió con Funes?

No. Tampoco. Cuando llegué donde el abogado, él (Funes) ya había firmado. O sea, yo nunca lo vi. Yo solo llegué al despacho del abogado a firmar.

¿Después de esto se volvió a comunicar con Funes?

No.

El Faro hizo una base de datos con la información que aparece en la acusación.  Son 19 testigos que le contaron a la FGR que usted compró armas y pagó en efectivo.

Algunas se las regalaron. En cuanto a las otras, fue gente a la que yo fui a buscar para arreglarlas.

Volveré con la pregunta. Los vendedores de armas lo mencionan a usted. Y, además, aseguran a la FGR que pagó en efectivo.

Sí. Como yo era el encargado de eso (de matricular armas). Toda la gente me va a mencionar, porque yo andaba buscando a las personas para arreglar la condición de las armas que él (Funes) ya tenía, y andaba arreglando la condición de las armas que yo le iba a regalar. Es la coyuntura. Yo, inocentemente, vi que mucha gente le regalaba cosas y que después le pedían un favor y él lo concedía.

Mire, esta es la base de datos. Cuénteme de estos testigos.

Vaya, Morales Salinas era un motorista de la residencia. Él no trabaja conmigo.

¿Con García García? (El otro mayor procesado por el mismo delito).

Sí, era García. Alfonso (gerente de Centrum) era también el encargado, con el mayor Guzmán. El problema es que la gente, bajo las amenazas de la Fiscalía… y como yo soy imputado, busca a quién embadurnarse primero, verdad.

Sí, pero estos… (Interrumpe).

Estas no son armas. Estos son testigos con los que me relacionan, pero con ellos nunca hicimos trámites de armamento.

Estos son los militares (Martín de Jesús Morales, Mario Antonio Morales, Roberto Carlos Cornejo, José Martín Ramírez Lobo, Santos Alfredo Hernández Lemus y José Armando Granados Monterrosa) que lo mencionan de manera directa a usted, según aparece en la acusación fiscal.

No, estos son soldados, la mayoría.

Ok. Ellos han dicho que usted los contactó para que les vendiera las armas. Según la Fiscalía, usted les dijo que llegaran a CENTRUM (armería de López Davidson) e hicieran la compra y la venta.

Vaya, le voy a explicar. Los que están relacionados conmigo eran un motorista del Estado Mayor Presidencial…. Voy a ir uno por uno para ponerle el ejemplo. A él lo llamó el capitán García y le dijo: “Mirá, andate a Alto Impacto y comprá una pistola. Aquí está el dinero”. Porque él trabajó con el secretario Privado (Francisco Cáceres) antes de ser motorista mío. Entonces, después García agarraba la pistola y se la daba al presidente.

Cuénteme cómo contactó a los otros vendedores de armas.

Es que yo no los contacté. Ellos (militares) ya habían hecho un proceso con García. Lo único que hice fue recibir las armas. Sí sé que me mencionan, pero yo hice la recepción de las armas cuando yo me iba en 2012. Ellos compraron una pistola y se la dieron al presidente en 2010. Esa pistola estaba tirada. Vine yo y, como le expliqué, comencé a buscar el número de serie y dije: “Ah, este es Morales Salinas”. Vine y dije: “Mirá, Salinas, hay una pistola que está a tu nombre y es del presidente. Va a venir Alonso a hacer la escritura de compraventa y me la vas a traspasar a mí”. Pero yo no le di dinero a él ni lo mandé a comprar la pistola.

El 10 de enero de 2011 le compró dos armas de fuego a Gustavo López Davidson, ¿cuándo se las entregó al presidente?

Quizá una o dos semanas después de habérselas comprando.

¿Y, por ejemplo, con el odontólogo José David García Cabrera, a quien compró una pistola marca Colt?

Esa no fue para el presidente. Fue para el secretario Técnico, don Álex Segovia.

¿Y dónde se reunían para entregar las armas?

Yo iba a las casas de ellos.

 ¿Dónde guardaba las armas?

 En la residencia (presidencial). Adentro de una caja fuerte.

 Explíqueme el proceso que hacía cuando compraba un arma.

Las iba a traer a la casa del dueño, las metía al vehículo, las pagaba con mi dinero y las guardaba en una caja fuerte que tenía en mi oficina. Y (esperaba) el momento justo para que, cuando él (Funes) tuviera tiempo, se las enseñara y las probara.

 ¿Cómo le comunicaba al expresidente Funes que ya tenía las armas?

Él… O sea, lo miraba en eventualidades de…Tenía un día específico de ir a un polígono, cuando iba donde don Miguel. Entonces, el viernes yo le decía: “¿Quiere llevar algo? Tengo una cosa que quiero que vea”. Entonces, él las agarraba y se las llevaba y las probaba.

¿Usted no le decía: “Mire, ya compré las armas”?

No, nada.

¿Y qué pasó con esas armas cuando usted estaba en la ONU?

Quedaron en una caja fuerte.

¿Y a quién le quedó la llave?

A mí. Es que en 2014 yo vine y le dije: “Tome, aquí están las armas y aquí está la llave de la caja fuerte”.

¿Utilizó en dos años esas armas?

No utilizó las armas que yo le regalé.

¿Y usted dónde tenía guardada la llave?

Allá conmigo. Esa llave la cuidaba más que a mi vida.

¿Y por qué decidió no dársela?

Porque no tenía... Porque todavía estaban a mi nombre. Entonces, no habíamos definido un proceso de entrega. Fue hasta que yo le hablé y le dije que hiciera el proceso de donación, y perfecto. Yo ahí entregue y cumplí con la orden que me dio.