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La paradoja del aeropuerto internacional de oriente

Óscar Picardo Joao

ElFaro.net / Publicado el 30 de Octubre de 2018

Comienza la campaña y con ella las ofertas absurdas. En las diversas actividades partidarias, en las entrevistas y en los seudodebates oímos de todo, y casi siempre sin sustento fiscal. Al final, nadie se acuerda, nadie da seguimiento; y en el peor de los casos se puede inventar una explicación hermenéutica. Nuestra clase política es especialista en mentir.

Pero los candidatos, cada vez más, deberían de prestar más atención a sus públicos, sobre todo por la atomización social y por los espejos comunicativos. En efecto, lo que digas en un cantón rural puede aparecer en las redes sociales. Por otro lado, este año de escolaridad que logramos en 20 años de reformas educativas, ha elevado la capacidad de análisis a séptimo grado. Es decir, la gente sabe un poco más y cada vez será más difícil engañarla.

Las absurdas promesas electorales generalmente poseen estadísticas desfiguradas (cómo línea de base) y ausencia de análisis fiscal (como techo). En el último foro del Enade (Encuentro nacional de la empresa privada), un candidato afirmó que en dos años haría el sistema bilingüe… Este caso ejemplificante manifiesta la ignorancia de la “ingeniería socio-educativa”, la cual trata de números, buscando presentar los escenarios para las decisiones de política educativa pública.

Un ejemplo básico es el siguiente: Cuando vamos a diseñar modelos para un plan de gobierno o para una política de Estado –de largo plazo- el técnico o funcionario –en el caso salvadoreño- deberá considerar al menos estas cifras (al 2016) a modo de ejemplo: Centros Escolares 6,025 (5,147 públicos); centros escolares con internet: 1,550; con biblioteca: 1,097; con laboratorios de ciencia: 359; con cancha de fútbol 631; con cancha de basquetbol: 1,081; estudiantes en el sistema público 1,281,529 (sobre-edad 117,656, repetidores 582,018, fuera del sistema 433,243); secciones educativas: 60,601; docentes: 61,417 (profesores 42,536, licenciados 11,791, bachilleres pedagógicos 3,674, formación pedagógica 3,002, master 408, doctores 6); centros escolares con oferta de educación especial: 29 (docentes: 256, estudiantes 2502); entre otros…

Cualquier decisión que se vaya tomar y que tenga un costo de 1 dólar al mes podría tener un impacto fiscal significativo ANUAL. Por ejemplo: cualquier iniciativa, si es para centros escolares, al año costaría US$ 72,300; si es para estudiantes costaría US$ 15,378,348; si es para docentes el costo anual sería: US$ 737,004. Elevado al quinquenio, el resultado sería una inversión total de: (US$361,500 + 76,891,740 + 3,685,030) = US$ 80,938,260.

También debemos señalar la falta de imaginación, creatividad y honestidad en las propuestas electorales. Obviamente no podemos pedir análisis de “costo-beneficio” y “tasa de retorno”. Eso es demasiado… Recuerdo que en 2009, en un plan de gobierno se presentó por escrito y con rigurosa programación quinquenal la entrega de 800,000 computadoras. A casi 10 años apenas llegamos a 65,000.

Ahora todos prometen un aeropuerto en oriente, quizá cerca del Jagüey en dónde está la pista, para ir a comer mariscos donde “Clemente”; o quizás para ofrecerles un poco de dignidad y autoestima a la abandonada población de la zona oriental, que recibe muchas remesas. Imagínese un aeropuerto en oriente para los hermanos lejanos de San Miguel, Intibucá, Santa Rosa, La Unión; ver aterrizar esos Airbus 320, una gran sala con aire acondicionado con las pantallas de “Arrival” y “Departure”. Ver pilotos uniformados y aeromozas, maletas, emociones, abrazos y gente peleando en los counter…

El aeropuerto internacional de oriente –cómo símbolo político electoral- busca reposicionar la región en dónde hay más indecisos. ¿Es necesario, lógico, factible? Son preguntas que habría que contestarlas con datos económicos en mano. Por el momento todos los candidatos creen que esta obra maravillosa le dará el caudal de votos que necesitan para ganar la contienda electoral, y comienza a ser el símbolo de la campaña. Hay tres tareas indelegables: 1) ¿Cuáles son los principales problemas del país? (prioridad); y 2) ¿Qué soluciones razonables podemos diseñar? (costo-beneficio); y 3) ¿Qué costo tendrían estas soluciones y si podemos pagarlas? (tasa de retorno).

¿Qué nombre le pondremos al aeropuerto? Al final será interesante, ya que el nuevo aeropuerto puede hacerle compañía al Puerto de Cutuco, y así seguiremos invirtiendo en elefantes blancos mientras escasean las medicinas en los hospitales, el tráfico en la capital es un caos, las pandillas siguen controlando sus barrios, comienzan a retornar los deportados sin oportunidades reales de empleo, perdemos 6 de cada 10 niños en educación media y como consecuencia nadie viene a invertir al país.

*Óscar Picardo Joao ( opicardo@asu.edu ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia y asesora en materia educativa al diputado Reynaldo Carballo. Foto El Faro: Víctor Peña
 
*Óscar Picardo Joao ( [email protected] ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia y asesora en materia educativa al diputado Reynaldo Carballo. Foto El Faro: Víctor Peña