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¿Por qué le temen a un verdadero debate?

Bessy Ríos

 
 

En nuestro país no tenemos cultura de debate. Nos cuesta debatir ideas, lo nuestro son los gritos y gana el que grita más fuerte, aunque el personaje esté diciendo cualquier tontera. Durante años, los partidos nos siguen ofreciendo campañas electorales con canciones y frases pegajosas, pero con poco contenido y propuestas.

Siguen primando los sonidos que te quedan en la mente por horas, y con las nuevas tecnologías llegaron las fotos con cirugía facial incluida. Ya no solo es que el personaje se pinte el cabello, sino también que se le aplasten las arrugas a puros programas de computadora.

La propaganda electoral es cada vez más elaborada, con anuncios que cuentan historias “interesantes”. Los partidos compran paquetes a los grandes medios de comunicación, radio, prensa escrita, digital y la televisión. Así, aparecen un par de noticias buenas, una nota de semblanza y por supuesto el espacio publicitario. Estas épocas son de bonanza para estos medios, pues los partidos están dispuestos a gastar a manos llenas. La cosa es saturar y llegar a cada rincón, no importa el costo.

Pero esta propaganda vende carita, sonrisa y pose no nos dice nada de sus propuestas, no nos sirve en lo absoluto para tomar una decisión debidamente informada. Esta propaganda no nos ayuda a decidir ni a pensar: “bueno yo votaré por este o aquel candidato porque me parece que sus propuestas no solo son idóneas, sino que son viables y son razonables los recursos que va utilizar”. ¡Para nada! Lo que encontramos es pura basura con lemas románticos y promesas que generalmente no se van a realizar o bien porque el país no tiene las condiciones –y lo primero debe ser eso-; o bien porque no hay recursos. Muchas son simple y sencillamente meras fantasías convertidas en promesas de campaña.

Me parece que desde la sociedad civil es nuestra responsabilidad promover y exigir que los cuatro candidatos se vean expuestos a no menos de tres debates; y sus fórmulas a “vice” al menos a dos.

Lo que nos vendieron como el primer “gran debate de los candidatos” y que la empresa privada promovió a través del Enade no fue otra cosa que la exposición de discursos previamente elaborados, poniendo en entredicho la definición de la Real Academia de la Lengua Española sobre lo que debemos entender como debate.

Reconozco el esfuerzo de juntar a los candidatos por parte de la empresa privada, pero en realidad los candidatos hicieron un monólogo. En ese formato quedó claro que fue el funcionario con diez años en puestos de gobierno el que no tuvo necesidad de leer el script. Se notó que sacó réditos de su experiencia (es el único que participa en política desde que fue estudiante universitario organizado en los movimientos estudiantiles de finales de los años ochenta).

Para enero, ASDER tiene programado otro debate, pero sospecho que ese evento también se perfila a otra exposición de monólogos.

Entonces: NO HEMOS TENIDO DEBATE ALGUNO. Los candidatos siguen debiéndonos ese deseo que tenemos desde la sociedad civil. Y me gustaría que cuando otros actores importantes de la sociedad los convoquen, ojalá ellos acudan al llamado.

Las diferentes cadenas y canales de radio, televisión y otros medios, pueden unirse y pasar los debates, pero de esos que le ayudan al electorado a tomar decisiones. No se trata de que los candidatos hagan monólogos y se sientan cómodos. Yo los quiero ver bajo presión, que no se sientan a gusto… Los presidente están en constante presión; si no manejas el estrés de una simple entrevista, ¿cómo manejarás los asuntos cotidianos para gobernar un país? Quiero que los moderadores no paren de preguntar las cosas importantes – no esas preguntas que buscan respuestas automáticas, como cuando la profesora pasa lista y levantas la mano y decís ¡presente profe! Por ejemplo, basta de esta pregunta: ¿cree en Dios?; Las preguntas que de verdad deben formularse deberían ir encaminadas a entender cómo harán funcionar un país al borde del abismo por las malas políticas fiscales. Por ejemplo: ¿de dónde saldrá la plata para los tres proyectos más importantes que definirían su gestión?

Quiero un moderador que pregunte sin miedo, que no sea un amigo de los candidatos, que no los deje responder lo que ellos quieren, que sea exigente. Pero sobre todo quiero ver a los candidatos sin sus equipos de campaña, consejeros, spot, jingles y banners con fotos retocadas; quiero escuchar a los candidatos detenidamente: Que Hugo me diga por qué debo seguir confiando en el FMLN si ni siquiera le pudieron cambiar los nombres a dos pinches cuarteles –bautizados con los nombres de dos militares violadores de derechos humanos- durante 10 años de gobierno; que Nayib me explique por qué debo votar por Gana si son ellos los que tienen detenida la elección de magistrados de la CSJ; que Callejas me diga por qué debo votar por él si cuando ARENA fue gobierno estos no tuvieron rostro social, fueron empresariales netamente, ¿qué me garantiza que eso ha cambiado? Quiero que don Josué me explique por qué debo apostar a una fórmula conservadora y muy arraigada a valores militares, cuando ya tuvimos 50 años del PCN con militares y no nos fue muy bien. ¿Por qué debo creer que usted es diferente?

Quiero debates que no solo me ayuden a mí a decidir sino que al resto de salvadoreños nos sirva para tomar una decisión consciente, sin pasiones; que uno diga yo voté porque escuché los debates y no porque es ¡tradición votar por ese partido! No importa el candidato que lleven, y menos que digan, “vote por este candidato porque no quiero que los otros lleguen”. Ese no es un razonamiento sólido, puede ser válido, pero es falto de criterio. Si de verdad queremos evolucionar, empecemos a votar por propuestas y no por propaganda bonita y vacía.

Bessy Ríos en primera persona:
 
Bessy Ríos en primera persona: "Opinóloga, madre de 4, esposa de 1, con 3 hermanas y 1 hermano, comprometida con mi conciencia. Mi certificación de nacimiento no trae títulos, solo dice: 'Bessy Ríos, hija de Cruz y Bessy'".  

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