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Especial Romero

Escobar Alas: “Pido perdón por aquella parte de la Iglesia que difamó a monseñor Romero”

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, pidió perdón este domingo 28 de octubre por los ataques que la misma Iglesia católica salvadoreña lanzó en vida y después de ser asesinado contra Óscar Arnulfo Romero. Alabó a los jesuitas, a las carmelitas del hospital Divina Providencia y a demás religiosos que confiaron y acompañaron al obispo mártir.

AFP / El Faro

 
 

Retrato del santo en mano, un feligrés espera en la madrugada del 14 de octubre la canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la ceremonia que tuvo lugar en la plaza Gerardo Barrios de San Salvador. Foto Marvin Recinos (AFP).
 
Retrato del santo en mano, un feligrés espera en la madrugada del 14 de octubre la canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la ceremonia que tuvo lugar en la plaza Gerardo Barrios de San Salvador. Foto Marvin Recinos (AFP).

“Pido perdón por aquella parte de la Iglesia católica que maltrató a monseñor Romero y lo difamó, incluidos sus hermanos obispos”, exclamó el arzobispo José Luis Escobar Alas al presidir una misa de acción de gracias por la canonización de monseñor Romero, junto a obispos centroamericanos.

A la misa, que se efectuó en el frontispicio de Catedral capitalina ante centenares de feligreses, acudió el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén.

Desde la Iglesia “lo atacaron en una actitud antievangélica y no sólo en vida, sino aún después de su muerte martirial. Pedimos perdón al santo pueblo de Dios por todo el escándalo que esa actitud injusta le causó a Romero”, remarcó Escobar Alas.

Considerado la voz de los sinvoz por defender a los pobres reprimidos, el 24 de marzo de 1980, Romero fue asesinado de un balazo en el pecho disparado por un francotirador, cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia. Su muerte encendió una guerra civil que duró 12 años (1980-1992) y dejó 75 000 muertos.

Este domingo 28 de octubre, el arzobispo hizo un público reconocimiento “a todos aquellos que dentro de la Iglesia sí supieron responder a ese momento histórico de salvación, dando fiel testimonio de su fe al lado de monseñor Romero”.

Escobar destacó que a pesar del peligro que se vivió en El Salvador hubo sacerdotes, religiosas y laicos que ahora figuran como mártires porque también “ofrendaron su vida por la fe”. Cerca de una veintena de sacerdotes y monjas fueron asesinados.

También reconoció que muchos religiosos que sobrevivieron a la persecución de la Iglesia han dado testimonio de “fidelidad” al santo. En ese sentido alabó el aporte de las hermanas carmelitas de Santa Teresa, del arzobispo Arturo Rivera y Damas, del cardenal Gregorio Rosa Chávez, y de los sacerdotes de la Compañía de Jesús, entre otros, que han “testimoniado la santidad de Romero”.

Tras considerar que ahora la tarea es “imitar” al primer santo salvadoreño, el arzobispo pidió al gobierno se establezca en el pénsum de las escuelas una materia que sobre el “magisterio” de Romero.

Por su parte, el cardenal Gregorio Rosa Chávez, dijo que Romero “es el santo de todos, de los que lo amaron y de los que lo odiaron”.

© Agence France-Presse

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