Imprimir

El ungido

Arysbell Arismendi

“Quiero decirte que te veo como a David. A mí me tocó ungir a Saca [Elías Antonio Saca, el expresidente corrupto] y en el libro escribí que era como el rey Saúl. Dios lo sabe. Léanlo, que ahí está escrito”, dice Romel Guadrón, pastor de la Iglesia Espíritu de Vida. Frente a él está Nayib Bukele, el candidato presidencial del partido Gana. Hoy es sábado, es diciembre y es 8, y alrededor del candidato Bukele y del pastor Romel se arremolinan representantes de otras iglesias evangélicas. “Quiero decirte que tú eres el hombre que Dios ha buscado para este país”, dice el pastor Romel, “créeme que es así, que no ungí a nadie más, que este caso es diferente; lo sentí en mi corazón".

Esta mañana Bukele ha invitado a un grupo de pastores –hombres todos– a la presentación de una Secretaría de Valores. En caso de ganar las elecciones de 2019, dice el candidato, sería la institución que acompañaría el esfuerzo que sobre el terreno hacen las iglesias evangélicas. En su discurso, Bukele dice que su historia iniciaba en el libro de Samuel, específicamente con el reinado de David. Para él, Saúl, el primer rey de Israel según la Biblia, no había sido elegido por Dios sino por el deseo de la población de tener un gobernante. Según Bukele, el ungido por Dios fue David, el que terminó ampliando y transformando su reinado gracias a la “sabiduría” y al Espíritu Santo.

"Rama fructífera es Nayib, rama fructífera junto a la fuente cuyos vástagos se extienden sobre los muros. Te causaron amarguras, pero tu árbol se ha mantenido fuerte y poderoso (...) Yo vengo en el nombre de Jesús a declararte el nuevo presidente de la República de El Salvador", dice el pastor Romel. Sobre la tarima, Bukele se separa un momento de su esposa y clava las rodillas. El pastor Romel pone sus manos sobre la cabeza del candidato –arrodillado pero erguido, ojos cerrados, manos entrelazadas– y le embadurna el cabello con aceite. Los otros pastores presentes rodean a Bukele, le ponen las manos sobre sus hombros. “Gloria a Dios, gloria a Dios”, dicen unos. “Amén, amén”, dicen otros.

Semanas atrás, Bukele criticó el uso de la figura de Dios en una campaña de descrédito iniciada por el partido Arena en su contra, en la que se recordaba que su padre, Armando Bukele Kattán, abrazó el islam. “Lo que no saben es que con Dios no se juega. Si usan en vano su nombre, verán el resultado”, respondió entonces en su cuenta de Twitter. Pero aquí y ahora, Bukele no duda en mostrarse como alguien ungido por Dios –y por el pastor Romel– para gobernar El Salvador.

ElFaro.net / Publicado el 8 de Diciembre de 2018