Imprimir

Los presidenciables reprueban en educación

Jimmy Alvarado / Infográficos: Andrea Burgos

Las cuatro fórmulas presidenciales de Gana, Arena, FMLN y Vamos no tienen respuesta para los males crónicos que aquejan al sistema educativo. A poco más de un mes para las elecciones presidenciales, la mayoría de sus promesas son vagas y las que establecen metas no responden a las carencias detectadas en los diagnósticos elaborados por el gobierno mismo y por agencias especializadas en educación. A la luz de la campaña, el futuro en este rubro es gris. 

ElFaro.net / Publicado el 7 de Enero de 2019

El diagnóstico de un sistema educativo enfermo está hecho por varias agencias, incluidas oficinas de Naciones Unidas y el mismo gobierno actual. Sin embargo, las propuestas de las cuatros fórmulas presidenciales no responden a esos diagnósticos puntuales y se pierden en promesas y eslóganes. Nayib Bukele y Félix Ulloa (Gana), Carlos Calleja y Carmen Aída Lazo (Alianza por un nuevo país, que incluye a Arena, PCN, PDC y Democracia Salvadoreña), Hugo Martínez y Karina Sosa (FMLN), Josué Alvarado y Roberto Ocampo (Vamos) piden en esta área un cheque en blanco a los electores, sin dejar claro cómo van a atender a un sistema educativo con carencias crónicas en infraestructura, acceso a educación, calidad, y con altos índices de deserción escolar.

El Faro comparó las propuestas de las fórmula presidenciales -expuestas en los conversatorios de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA)- con los diagnósticos de agencias especializadas de educación, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Consejo Nacional de Educación (CONED). También se revisaron tres de las plataformas de educación de las fórmulas presidenciales -que fueron facilitadas por los equipos de campaña-, a excepción de la Gana que, según voceros del partido, está clasificada como secreta hasta algún día de este enero, el mes previo a las elecciones. También fue enviado un cuestionario a los responsables de las plataformas, el cual fue recibido por el FMLN, Arena, Gana y Vamos. Solo el FMLN lo respondió a través de una entrevista.

A falta de una plataforma de gobierno del candidato que encabeza las encuestas, El Faro revisó una presentación Powerpoint que Bukele llevó a una exposición en la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), donde escuetamente enumera promesas sin establecer metas y sin explicar cómo va a cumplirlas. Durante un mes, El Faro intentó obtener respuestas de la fórmula de Gana a través de mensajes y solicitudes de entrevista. Un vocero de la fórmula presidencial, Paúl Steiner, contestó que la esposa del candidato, Gabriela de Bukele, está trabajando la plataforma de educación. Un segundo vocero, Miguel Kattán, dijo que no está lista aún: "Tenemos embargado el plan. No se puede compartir aún. Hasta enero podemos compartirla", contestó. 

El primer tema no atendido por las cuatro fórmulas es básico: el financiamiento. El diagnóstico del Coned, presentado en 2016, concluye en una utopía: el presupuesto de educación necesita $1,256 millones al año -adicionales a lo que actualmente el estado invierte en el Ministerio de Educación- y propone un plan a cumplir durante una década para distribuirlo en programas dirigidos a la primera infancia, educación básica, bachillerato y educación superior. El plan implica construcción y reparación de infraestructura, contratación de nuevos docentes, formación de docentes e inversión en tecnología. Con estos ingresos extras, el presupuesto de educación llegaría al 7% del Producto Interno Bruto (PIB). El Presupuesto para 2019 -aprobado el viernes 21 de diciembre de 2018- incluye $996 millones para educación, esa cartera recibirá el 3.69% del PIB.

 

 

Haz click en la imagen para ver en detalle.

 

"Si nos proponemos cubrir las brechas que tiene el sistema educativo necesitamos $1,256 millones extras a lo que ya tenemos en el presupuesto de educación", dijo el ministro de educación, Carlos Canjura, el 28 de noviembre de 2018, durante una sesión del Coned, un espacio en el que participan el gobierno, gremiales, organizaciones de la sociedad civil, y que es apoyado por Unicef.

 

 

 

En las plataformas de los partidos no hay un plan para recaudar esos $1,256 millones extras o para siquiera intentar acercarse a la cifra. El FMLN excluye del programa -al menos del presentado en público- una promesa que fue la bandera histórica de este partido desde que era oposición: la promesa de invertir el 6% del PIB en educación. La meta no está escrita en el programa de gobierno; y su candidato presidencial, Hugo Martínez, ha dicho que no quiere fijar una cifra. El encargado del programa de gobierno por este partido, Gerson Martínez, aseguró que aunque no aparece en el programa no han renunciado a esa promesa; que si logran un tercer periodo en el ejecutivo se comprometen a que en 2024 el presupuesto de educación va a pasar del 3.69% del PIB al 6% del PIB.

En 2014, el actual presidente, Salvador Sánchez Cerén, mientras era candidato, hizo la misma promesa para 2019, pero cuando casi se cumplen los cinco años desde que ocupa la banda presidencial no está cerca de cumplirla. En 2008, el último año completo de Arena en la presidencia, se invertía en educación 2.96% del PIB. En una década, dos presidentes del FMLN (Mauricio Funes y Sánchez Cerén) lograron que el presupuesto de educación aumentara menos de un punto (0.73) del PIB. El encargado del plan del actual efemelenista candidato promete que en 5 años va a hacer crecer ese presupuesto 2.31 puntos del PIB. 

 

Haz click en la imagen para ver en detalle.

 

Arena también promete invertir el 6% del PIB en educación, pero no explica qué impuestos o qué recortes nuevos va a crear para cumplir esa promesa. Cuando el actual presidente de la Asamblea Legislativa, Norman Quijano, era candidato presidencial en 2014, prometió apoyar leyes para hacer llegar el presupuesto de educación al 6% del PIB. Aunque no ganó, Arena ha tenido una correlación de votos favorable en la Asamblea Legislativa para pasar leyes que permitan incrementar la recaudación de fondos para esta cartera, pero hasta la fecha no han sido aprobadas leyes que permitan dar pasos en esa dirección. “Nuestra visión es muy integral. La visión parte del fortalecimiento del capital humano, docentes y directores de las escuelas", dice Carlos Calleja, a pesar de que los antecedentes de su partido no lo respaldan. 

Gana, el partido que va en primer lugar en todas las encuestas presidenciales, con el ex alcalde capitalino como su líder, declinó ofrecer una cifra. Vamos tampoco se comprometió a una meta de inversión en educación.

Las carencias del sistema educativo son grandes. Por ejemplo, sólo el 36.8% de los jóvenes entre 16 y 18 años cursa bachillerato y solo el 59% de los niños entre 0 y 6 años recibe programas de atención a la primera infancia. El Icefi estimó que es necesario contratar más de 38,000 docentes nuevos para apostar a atender a 800,000 niños, niñas y adolescentes que están fuera de las escuelas. Eso sin contar los costos de nueva infraestructura. 

El presupuesto 2019, con el que va a arrancar su administración el próximo presidente, incluye un aumento en el presupuesto de educación de $56 millones. Sin embargo, ese dinero no está destinado a incrementar el acceso a programas de educación ni a la contratación de nuevos docentes ni a la construcción de más escuelas ni tampoco cumple la función de capacitar a los maestros para mejorar la enseñanza. El incremento lo absorbe, por completo, el aumento salarial de los maestros. 

La piedra de tropiezo de los candidatos: el presupuesto

En 2016, el Consejo Nacional de Educación (Coned) presentó el Plan El Salvador Educado (PESE), el cual concluyó que lo ideal es que El Salvador destine el 7% del PIB a educación. En ese plan cuantificaron cuánto debe invertirse en contrataciones de nuevos docentes e infraestructura. El presupuesto del Ministerio de Educación para el año 2019 llegó a $996 millones, que equivale al 3.69% del PIB. El PESE estableció que el ramo de educación necesita $1,256 millones adicionales. Los $56 incrementados en el presupuesto 2019 son una curita en un sistema gravemente enfermo. 

Los cuatro candidatos insisten en que uno de sus ejes eje centrales es la educación, pero ninguno elaboró ideas sobre una eventual reforma fiscal para aumentar la recaudación e invertir en el área. Al menos, no lo hicieron en el conversatorio de la UCA, el que con mayor profundidad abordó el rubro. 

"Vamos a invertir muchísimo en primera infancia. Nosotros queremos universalizar la educación de la primera infancia y el bachillerato", dijo Calleja. "Tenemos que apostarle a la educación desde muy pequeños", dijo Karina Sosa, candidata a la vicepresidencia por el FMLN.  A El Faro, Martínez le dijo durante una entrevista radial: "no me quiero casar con una cifra". "Tenemos que apostarle a la educación como un eje central", dijo Bukele, y luego su compañero de fórmula, Félix Ulloa, agregó: "no podemos dar una cantidad de si va a ser el 5%, el 6% o el 4%". 

Óscar Picardo, investigador y experto en política educativa, dijo a El Faro que cualquier promesa de incremento del presupuesto de educación debe estar acompañada de una propuesta de reforma fiscal explicativa. “Debe explicar la lógica, es decir, de dónde provienen los fondos, incluyendo: nuevos impuestos, canje de deuda, préstamos, programas tributarios especiales para empresas socialmente responsables, ajuste del presupuesto”.

Picardo llevó a cabo una investigación para la Fundación Innovaciones Educativas Centroamericanas (FIECA) y concluyó que con aumentos al IVA, impuesto sobre la renta, canjes de deuda y otras medidas de ajuste en ingresos y gastos puede recaudarse $700 millones extra para educación. Este ejercicio está ausente en las propuestas de los candidatos. Sin ese paso básico, es obvio imaginar que tampoco tienen un plan sobre cómo ejecutar un posible incremento en el presupuesto de educación. Tanto Gana como Vamos se cuidan de no prometer una meta de incremento presupuestario. En el caso de Arena, prometen el 6% del PIB, pero las únicas medidas (recortes de gastos) que proponen para lograrlo son insuficientes. El estudio de FIECA demostró que los recortes en gastos no alcanzan si no están acompañados de un aumento en la recaudación de impuestos.

Martínez, que busca el tercer periodo en el ejecutivo para el FMLN, también evitó comprometerse con las cifras que los estudios proponen. El candidato fue reacio a explicar su meta cuando se le consultó. “Puede ser el 6 %, puede ser cercano al 6 % o más. A mí no me gusta casarme con una cifra en particular, me gusta hablar más de una proyección. Lo que sí es imperdonable y ya no puede seguir sucediendo es que sigamos con esos niveles de inversión en educación tan bajos”, dijo Martínez en El Faro Radio.

Martínez aseguró que su meta es aumentar el presupuesto atacando la evasión de impuestos. Apuesta a que de ahí salgan los fondos para educación. “Hay por lo menos 1,800 millones de dólares anuales que se evaden en este país. De ahí vamos a sacar los recursos”, dice el candidato, cuyo partido propone para desarrollar el oriente del país las Zonas Económicas Especiales, libres del pago de impuestos. El encargado de su plataforma, Gerson Martínez promete que serán más efectivos a la hora de recaudar, y que harán una restructuración de la deuda que permita liberar fondos para destinarlos a educación. Sin embargo, ni el candidato del FMLN ni el encargado de su plan de gobierno mostraron planes que permitan entender la progresión de la recaudación o la inversión por áreas educativas que pretenden. Promesas, a eso se reduce todo de momento.

Según el informe presentado por el Consejo Nacional de Educación en 2016, cada año debería invertirse $287.7 millones extras para lograr abarcar a todos los niños en edad para estudiar I y II ciclo de educación básica. Foto de El Faro: Archivo.
 
Según el informe presentado por el Consejo Nacional de Educación en 2016, cada año debería invertirse $287.7 millones extras para lograr abarcar a todos los niños en edad para estudiar I y II ciclo de educación básica. Foto de El Faro: Archivo.

En discurso, todos coinciden en la primera infancia

Tres diagnósticos, elaborados por Unicef, PNUD y Coned, indican que uno de los problemas educativos más graves en el país es la baja atención y el cuido inadecuado de niños de 0 a 6 años. Esto incide en que cuando ingresan a primer grado tienen graves dificultades de aprendizaje, y eso se traduce en que tengan menos probabilidades de llegar a noveno grado.

El Ministerio de Educación registra una cobertura inicial, dirigida a niños de 0 a 3 años, muy baja. El 95% de los niños en ese rango de edad no recibe atención. Según la Encuesta de Hogares, en 2016, el 16.5% de los hogares (32,216) cuidan de forma inadecuada a los niños de 0 a 6 años, lo que incluye que escuchan muy pocas palabras de sus padres o cuidadores en el periodo en el que desarrollan el lenguaje y su cerebro, tienen mala nutrición y acceso limitado a servicios de salud.

Uno de los más graves problemas educativos en el país ocurre antes de que los niños pongan un pie en una escuela.  

Para 2019, eso significa que el próximo presidente debe contar con un plan para atender a más de 442,000 que son excluidos de los programas de educación inicial.

También hay retos en educación parvularia (de 4 a 6 años). La cobertura alcanza para un 53.6%. Para 2019, según los diagnósticos, el gobierno debe dar respuesta a más de 146,000 niños que no asisten a parvularia.

 

 

 

 

 

Aunque los cuatro candidatos presidenciales comparten el diagnóstico de que es muy baja la atención a la población de 0 a 6 años, y aunque los cuatro dicen apostarle a que haya mayor cobertura, hay interrogantes que no están solventadas en los planes de gobierno de las cuatro fórmulas. 

Son preguntas que se derivan de los estudios realizados. ¿Cuántos especialistas en atención a niños de 0 a 3 años pueden formar durante un quinquenio para atender a más de 442,000 niños en ese rango de edad? ¿Cuántos de estos especialistas van a poder contratar para los programas de educación inicial con el presupuesto con el que actualmente cuenta el Mined? ¿Cuántos docentes van a contratar para atender a los 146,000 niños de 4 a 6 años que no cursan educación parvularia? ¿Qué proyectos de infraestructura van a apoyar para brindar educación inicial y parvularia?

Ni Bukele ni Calleja ni Martínez ni Alvarado transparentan cómo piensan materializar sus promesas de atención a la primera infancia. La fórmula de Vamos plasmó una meta que se podría medir al finalizar el quinquenio. Vamos propone Centros de Desarrollo Infantil y Centros Autorizados para cuidar a los menores, y asegura que de llegar a la presidencia el 50.3% de las familias pobres, que tengan hijos de 0 a 3 años, contarán con atención del estado a través de programas dirigidos a la primera infancia. Al igual que las otras tres fórmulas presidenciales, Vamos falló en explicar con qué presupuesto va a cumplir esta promesa.

En su plataformas, Arena habla de universalizar la educación inicial, visitas domiciliares y guarderías. El FMLN promete Centros de Primera Infancia en cada municipio y programas de educación inicial, con énfasis en la salud de los menores. Gana -en la presentación de Bukele en Fusades- propone un eje de “Bienestar Social”, con programas de preparación de madres y padres primerizos, y apostarle a la educación inicial y parvularia. Son promesas que no ponen sobre la mesa etapas para realizarse ni mecanismos claros para obtener ese dinero. Promesas de políticos. 

El Coned es el único espacio donde se ha producido un plan para universalizar la atención a la primera infancia y bosqueja con cuáles elementos debe contar una propuesta seria. En este espacio establecieron que anualmente -durante 10 años- debe invertirse en educación $217 millones extras al presupuesto actual del Mined. Los fondos deben ir dirigidos a contratar a técnicos en atención a la primera infancia: deben reclutar 100 técnicos por año; cada año, 37 municipios deben crear programas de atención a la primera infancia y un programa de voluntariado de estudiantes de docencia, supervisado por técnicos, y deben llevar a cabo campañas masivas de educación y de crianza con ese personal, entre otras medidas que están ausentes en las plataformas de gobierno.

El periodo de Sánchez Cerén es en el que más se ha invertido en educación inicial, si nos basamos en las estadísticas de cobertura. Antes de esa presidencia, estos programas eran inexistentes. Si tomamos el mandato de Sánchez Cerén como termómetro de lo que puede lograrse el próximo quinquenio, las proyecciones son poco esperanzadoras. Por ejemplo, el Informe de Desarrollo Humano identificó que de 2012 a 2017, la cobertura de educación inicial apenas aumentó 4.4%. En 2012, era del 0.7 %, y pasó a ser el 5.1 %. En parvularia, de 2012 a 2017, la cobertura aumentó 2.5 %: era de 53.8 % y llegó al 56.3 %. No hay explicaciones de los candidatos sobre cómo acelerar la cobertura en un quinquenio.

El mismo plan elaborado por el Consejo Nacional de Educación en 2016, bajo la administración del actual gobierno, expone la necesidad de aumentar en $352.4 millones el presupuesto de educación cada año para el rubro de incremento salarial de docentes. Foto de El Faro: Archivo. 
 
El mismo plan elaborado por el Consejo Nacional de Educación en 2016, bajo la administración del actual gobierno, expone la necesidad de aumentar en $352.4 millones el presupuesto de educación cada año para el rubro de incremento salarial de docentes. Foto de El Faro: Archivo. 

Reciclaje de propuestas para educación básica

Ni en las intervenciones en la UCA ni en sus plataformas de educación las cuatro fórmulas presidenciales esbozaron un plan con metas y compromisos para responder a los dos grandes preguntas que enfrenta la educación básica: ¿cómo retener a los estudiantes para que acaben el ciclo escolar de primero a noveno grado? ¿Cómo aumentar la calidad del sistema educativo?

Las cifras del Mined muestran que de cada 10 estudiantes que ingresan a primer grado, solo seis llegan a noveno. En 2017, dejaron de estudiar 51,748 alumnos. El Plan El Salvador Educado (PESE) -publicado en 2016- recoge los resultados de la Paesita, un prueba que evalúa lenguaje y matemática. Los alumnos de primer ciclo obtuvieron una calificación de 5.6; los de segundo ciclo, 4.87; y los de tercer ciclo, 5.09. El PESE señala que la baja calidad del aprendizaje puede explicarse debido a “la calidad docente, la idoneidad curricular o la disponibilidad de recursos para la enseñanza”.

 

 

 

 

 

Calleja insinuó que las cosas estaban bien en educación básica cuando en el conversatorio de la UCA lo cuestionaron sobre por qué no había dejado claro qué haría para atender a la población que está en ese nivel. "Claro, porque en educación básica es donde mayor cobertura tenemos", respondió y ya no permitió que le preguntaran por otras necesidades que enfrentan los niños en ese nivel. La cobertura es casi del 80% en educación básica, sin embargo la deserción escolar hace que muy pocos lleguen a noveno grado, y que solo algunos de los que se gradúan de noveno se matriculen en bachillerato. En la etapa donde hay mayor cobertura, la deserción es la enfermedad que carcome. 

La fórmula de Arena propone un programa llamado “ABC Digital” para reforzar conocimientos en matemática y lectura comprensiva. “El 85% de la población vive en un área con cobertura de celular. 61% vive en un área con cobertura de tecnología 3G. Es más fácil llevar tecnología por medio de celulares que por medio de computadoras”, dice el capítulo de educación de su propuesta. El equipo de campaña de Calleja y Lazo contestó a El Faro que en el plan no está contemplado entregar teléfonos inteligentes con planes de datos a los estudiantes. En ninguno de los diagnósticos consultados para este artículo, mencionan este tipo de propuestas como solución a los problemas educativos del país. 

En su plataforma, el efemelenista ofreció universalizar el acceso a clases de inglés desde primer grado, una promesa que el presidente Sánchez Cerén también puso sobre la mesa cuando postuló al cargo en 2014. Para 2016, el mismo Ministerio de Educación reconoció que solo había logrado implementar laboratorios de inglés en el 1 % de sus escuelas.

Alvarado dijo en la UCA que es necesario que los docentes salvadoreños se pongan al nivel de los docentes asiáticos, pero no explicó en ningún momento cómo hará que eso ocurra. En su plataforma de educación prometió crear “Escuelas Globales”, para llevar inglés e informática a todo el sistema. Más promesas sin plan a la vista.

Gerson Martínez, a cargo del plan de gobierno del FMLN, prometió que, si su candidato gana, su administración va a apostar a equipar el Instituto Nacional de Formación Docente, de reciente creación, para identificar la demanda de profesores en matemática, ciencias, artes, idiomas y educación física. Prometió que las plazas nuevas que se van a crear van a ser repartidas a docentes con esas especialidades que demandan las escuelas para agregar un componente de mérito. Pero dijo que primero debe identificarse la demanda de educadores que pueden cumplir. No se aventuró a prometer una cifra, aunque dijo estar consciente de que el norte de un nuevo gobierno debe ser la contratación de 35,000 docentes nuevos para atender a la población que está fuera de la escuela. La fórmula del FMLN carga sobre sus hombros el peso de estas deudas, ya que ha tenido la Presidencia desde 2009. 

Aunque Bukele identificó la deserción escolar como uno de los principales problemas, "¿Qué hay de los jóvenes que no logran este nivel, más del 40% de tercer ciclo?", se preguntó Bukele en el conversatorio de la UCA, no detalló ninguna propuesta para enfrentar este problema. La pregunta que él mismo lanzó quedó en el aire.

Tres de las fórmulas presidenciales -a excepción de la de Gana- dejaron por escrito su intención de incorporar tecnologías y facilitar el aprendizaje de un segundo idioma. Esas dos promesas han sido recicladas de elecciones presidenciales anteriores. Ya aparecían en las plataformas de gobierno de Arena, Unidad y del FMLN en 2014. Las estadísticas del Mined muestran que el desafío es grande en esas dos áreas. En 2017, solo el 29% de las escuelas tenían un centro de computación. En 2016, el Mined registraba que solo el 1% de las escuelas tenía laboratorio para la enseñanza de dicho idioma.

Lejos de la universidad


 


En 2017, según la oficina de censos del gobierno, había 410,700 adolescentes en edades de 16 a 18 años, pero solo 150,972 estaba en bachillerato. La cobertura de bachillerato alcanza a solo el 36.8% de los jóvenes que están en edad de cursar dicho nivel. ¿Cómo aumentar la cobertura? ¿Cómo financiar la construcción de suficientes escuelas para atender a los jóvenes excluidos? ¿Cómo financiar la contratación de docentes? ¿Cómo aumentar la calidad de la enseñanza y que esta se vea reflejada en mayores posibilidades de alcanzar una educación universitaria? En 2017, la nota de la PAES -que evalúa lenguaje, matemática, ciencias y estudios sociales- para educación media fue de 5.36, y miles de estudiantes cada año no logran superar el examen de admisión de la Universidad de El Salvador, la única universidad pública: en 2017, de 21,000 aspirantes a ingresar a la UES solo fueron admitidos 2,858 en primera ronda.

El economista Laurence Kotlikoff, asesor de UNICEF y exasesor del expresidente estadounidense Ronald Reagan, dijo a El Faro en una entrevista publicada en octubre de 2017 que El Salvador debe aspirar a que entre un 30 % y un 50 % de la población que ingresa al sistema educativo en primer grado tenga la oportunidad de acceder a educación superior. Actualmente solo el 1 % puede ir a la universidad. Con esos números, dijo que El Salvador siempre será una historia de fracasos. “Si quiere triunfar, El Salvador necesita que el 30 %, 40 % o el 50 % reciban educación universitaria. Necesitan un proyecto a largo plazo y un presupuesto a largo plazo que refleje eso”.

A falta de planes concretos en las plataformas de las cuatro fórmulas presidenciales para materializar una reforma estructural a mediano y largo plazo, lo más cercano a una hoja de ruta es el PESE. El Informe de Desarrollo Humano 2018 retoma conclusiones de dicho plan: el documento dice que en 10 años lo máximo que puede lograr el estado salvadoreño es atender al 70% de la población en edad de cursar bachillerato. Esa meta implica un compromiso de inversión de $208.9 millones al año adicionales a lo que actualmente está en el presupuesto, durante una década. Con esos fondos, deberían abrirse 24,000 cupos, construir 8,800 aulas y contratar a 12,500 docentes para aumentar la cobertura en bachillerato. Las propuestas para solucionar problemas como este son tan específicas en los estudios como vagas en la contienda electoral. 

 

Haz click en la imagen para ver en detalle.

 

La medidas que más se acercan a generar condiciones para aumentar el acceso a la educación son las de Vamos, que promete construir infraestructura nueva; y la del FMLN, que promete abrir nuevos campus de la universidad pública. Pero el problema esencial persiste: no detallan cómo se va a financiar una política de construcción y reconstrucción de infraestructura educativa.

Calleja y Lazo propone acceso universal a programas de inglés y a tecnologías. Prometen la creación del “Programa becas para el futuro”. Ofrecen becas que cubran pasajes de autobús, alimentación y, en algunos casos, formación técnica. La meta de esta fórmula presidencial es becar a 20,000 jóvenes al año (100,000 mil al finalizar el quinquenio) para que acaben bachillerato. Prometen 6,000 becas al año para estudiantes que decidan matricularse en universidades en carreras con enfoque en tecnologías (30,000 al finalizar el quinquenio). En el capítulo de educación de su plan no cuantifican el costo de estas 130,000 becas ni su fuente de financiamiento.

Martínez y Sosa prometieron durante su intervenciones en la UCA diversificar la oferta de bachilleratos técnicos (en turismo, agroindustria y logística). En su plataforma, incluyen un capítulo “Universidad Pública Abierta y Gratuita”, en el que su receta incluye dar más presupuesto a la Universidad de El Salvador, abrir nuevos campus en Ahuachapán, Sonsonate y Morazán, la creación de un Instituto de Ciencias del Mar y ampliar la cobertura de la Universidad en Línea. De nuevo, "el con qué" no aparece por ninguna parte. 

Bukele y Ulloa no identificaron ningún problema en este nivel durante el conversatorio de la UCA. En la powerpoint que llevaron a Fusades, prometieron, a corto plazo para bachillerato, "educación a tiempo completo", "ampliar la oferta de  bachilleratos vocacionales alineados a las necesidades de la economía actual y futura, para asegurar su compatibilidad con las necesidades de empleadores y mercado" y "tecnificar mano de obra". Para mejorar la educación superior ofrecieron "ampliar la capacidad y la oferta de carreras universitarias, para producir los profesionales que el futuro crecimiento económico demanda e industrias 4.0". El partido Vamos prometió invertir $100 millones anuales extra en el presupuesto de educación para infraestructura. No detallan qué niveles atenderían con esta política.  

Ante unas necesidades sobrediagnosticadas en este país, las del sistema educativo, la campaña presidencial ha sido vaga, mediocre como la nota promedio en la PAES.

Para 2019, el presupuesto de educación alcanza el 3.69% del PIB. Según organizaciones internacionales y nacionales, lo óptimo es llegar al 6%. Foto de El Faro: Archivo.
 
Para 2019, el presupuesto de educación alcanza el 3.69% del PIB. Según organizaciones internacionales y nacionales, lo óptimo es llegar al 6%. Foto de El Faro: Archivo.