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La fábula del lobo y un consejo electoral gratuito

Óscar Picardo Joao

ElFaro.net / Publicado el 4 de Febrero de 2019

No fueron una ni dos, fueron cerca de 12 encuestas –serias y con rigor estadístico- que presentaron un escenario de proyección similar al resultado electoral final. Si bien las encuestas NO SON para adivinar el futuro, las fotos del momento –y de varios momentos- iban indicando una tendencia y enviado mensajes a los equipos de campaña; pero lejos de saber leer las estadísticas cometieron el error de siempre ( Don't shoot the Messenger).

Un ejército de troles, pero sobre todo de “analistas serios”, comenzaron a enarbolar hipótesis verdaderamente ridículas y a atacar a las casas encuestadoras: las encuestas siempre se equivocan, decían. Luego echaron manos a una aritmética descontextualizada de las elecciones anteriores y finalmente cometieron el error de subestimar al candidato más ágil de la campaña. “La verdadera encuesta será el 3 de febrero”, “estamos en remontada”, y otros supuestos sirvieron como argumentos para darle la espalda a las encuestas. Mientras le hacíamos el favor de avisarles “ahí viene el lobo”, pero no creyeron. Se invertía el argumento de la fábula.

Las encuestadoras académicas “NO SE EQUIVOCAN” por varias razones: 1) Como anotamos, no se hacen estudios de opinión para adivinar el futuro; 2) Lo que puede cambiar es la opinión de la gente; 3) Marcan tendencias desde instantáneas del momento; 4) En algunos estudios, la gente oculta lo que piensa (casos esporádicos); 5) Las encuestas serias no son pagadas por candidatos ni parte de la campaña, se trata de una cuota de ciencia para informar a la ciudadanía; 6) Se utiliza una ficha técnica con criterios estadísticos aceptables y equipos de campo con experiencia en las visitas domiciliares.

Debemos apuntar que en la actualidad, muchos medios digitales inescrupulosos toman láminas de las casas encuestadoras, las rehacen o modifican y publican mentiras, para magnificar resultados o minimizar el impacto. De estos pseudo-periódicos digitales y falsos comunicadores no nos hacemos cargo.

La cantidad de encuestas publicadas generaron bases de datos fundamentales para entender e interpretar el malestar ciudadano con los grandes partidos políticos; surgió un enojo emocional estructural, un malestar con datos y mensajes concretos, que se podía focalizar y estudiar. Pero ninguno de los equipos de campaña –salvo Nuevas Ideas- nos solicitaron las bases de datos, las cuales estaban disponibles para todos; inclusive colgamos los archivos de Excel, pero no los utilizaron.

La soberbia y los malos consejos de los “analistas” y “columnistas” preferían descartar las encuestas y sobreponían su pésimo olfato, cuyos criterios eran de otra generación menos digital, y así no entendieron y aun ni entienden qué iba sucediendo.

Al final, la campaña se agotó en una sola frase: “devuelvan lo robado”. Este hashtag aglutinó el sentir de la gente, y representó el núcleo del proceso que devino en el triunfo de Bukele y la aplastante derrota de Arena y el FMLN.

Dicen que lo peor de discutir con un ignorante –que se cree más listo- es que te rebaja a su nivel y te gana por experiencia. Ahí tienen los datos y las encuestas y sólo les recordamos que desde 1979, a la fecha, ningún partido que haya perdido unas elecciones y deja el ejecutivo vuelve a recuperar el poder –PCN, PDC, ARENA y FMLN- (B. Pacheco), ya que quedan anclados en una vieja racionalidad y simbología. Si no cambian de verdad pasarán a ser oposición de segunda categoría. Tomen estos consejos que son mucho más baratos que lo que gastaron en asesores internacionales…

*Óscar Picardo Joao ( opicardo@asu.edu ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia y asesora en materia educativa al diputado Reynaldo Carballo. Foto El Faro: Víctor Peña
 
*Óscar Picardo Joao ( [email protected] ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia y asesora en materia educativa al diputado Reynaldo Carballo. Foto El Faro: Víctor Peña