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El plan tecnológico de Bukele: ¿avance o riesgo para la democracia?

Laura Hernández

Bukele ya demostró su habilidad para valerse de las redes sociales para aumentar adeptos políticos. Ahora, como futuro presidente, quiere usar las tecnologías para lo que él llama una “nueva gobernanza”...
ElFaro.net / Publicado el 12 de Marzo de 2019

Para muchos no es nuevo el poder revolucionario del internet y de las tecnologías digitales. Desde la década de los noventa, el italiano Gianroberto Casaleggio ya preveía una revolución digital, donde redes descentralizadas de participación directa de los ciudadanos cambiarían radicalmente la forma de elegir a los miembros del gobierno. De esta forma Casaleggio logró el triunfo del Movimiento 5 estrellas, convirtiéndolo en una de las fuerzas políticas mayoritarias de Italia.

Las actuales contiendas electorales se desarrollan en internet y se apoyan en las tecnologías. Se valen del poder de los algoritmos, y de las ventajas de herramientas como Google Analytics y Facebook Insights para monitorear qué publicaciones o discursos son exitosos; en otras palabras, cuáles publicaciones son virales, y por tanto, replicables. Algunos dicen que Obama fue el primer candidato que le sacó provecho a las redes sociales en su campaña presidencial. Trump ganó usando los datos y perfiles en Facebook para influir en las elecciones presidenciales (caso Cambridge Analítica). Recientemente en Brasil, Bolsonaro prácticamente dirigió en las redes sociales toda su campaña presidencial.

Bukele, como alcalde de San Salvador y como candidato presidencial, ya demostró su habilidad para valerse de las redes sociales para aumentar adeptos políticos. Ahora, como futuro presidente, quiere usar las tecnologías para lo que él llama una “nueva gobernanza”. En el Plan Cuscatlán que propone, habla de la creación de un equipo especializado en la industria, producción y tecnología (IPT). En el apartado de Innovación y Tecnología del equipo IPT, el Plan Cuscatlán traza una estrategia conformada por tres ejes programáticos: 1) eGOES; 2) Tecnología; 3) Innovación. También enlista 12 subcomponentes o medidas para potenciar el uso de las tecnologías de la comunicación (TIC’s).

Se sabe que la cuarta revolución industrial está representada por la llegada de las nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, el internet de las cosas, blockchain, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones, impresoras 3D y la realidad virtual . Se estima que tendrá tal impacto mundial que excluirá y dejará en desventaja a los menos preparados para afrontar estos cambios.

Los gobiernos y las empresas en el mundo están cada vez más interesados en brindar servicios efectivos a través del uso de big data, la inteligencia artificial, el blockchain, y dispositivos de internet de las cosas (IoT) o tecnologías en la nube. Buscar soluciones tecnológicas para mejorar los servicios públicos es parte de la agenda digital de muchos países, y eso podría provocar que el uso de nuevas tecnologías aumente en los próximos años con el objetivo de prestar servicios públicos efectivos. Lamentablemente, para muchos gobiernos de América Latina, estos temas han pasado desapercibidos o se han abordado superficialmente.

El uso de las tecnologías como estrategia para el desarrollo del país va más allá de dar acceso gratuito a internet; o distribuir laptops; o incentivar la creación de startups. Tampoco se trata de digitalizar los servicios y tratar de usar la tecnología en todo. En El Salvador, la sociedad aún carece de acceso de calidad a internet; aún no está alfabetizada digitalmente ; y ante ciudadanos que, en nombre de la seguridad renuncian sin reparo a su privacidad, es importante garantizar reglas basadas en el Estado de derecho . Para el desarrollo tecnológico del país debemos considerar el abanico de oportunidades y desafíos que las tecnologías presentan; procurar que los derechos, las libertades y las reglas digitales respondan a los matices propios de la sociedad salvadoreña. Hace falta sensibilización sobre cuáles son nuestros derechos digitales y cómo ejercerlos; es decir, nuestros derechos en ambientes virtuales y al usar las tecnologías. La protección de la privacidad, libertad de expresión y la seguridad son fundamentales en la implementación de tecnologías, ya sea en el sector privado o público. En otras palabras, es esencial la creación e implementación de todas las medidas necesarias para empoderar a la ciudadanía, asegurar el Estado de derecho y preservar los valores democráticos de nuestra sociedad.

El Plan Cuscatlán para la innovación y tecnología, de manera resumida, presenta las siguientes propuestas: el eje #1 “eGOES” comprende acciones o subcomponentes que tendrán como finalidad que las entidades gubernamentales adopten las TIC’s para brindar mejores servicios; promoverá la transformación digital y la interoperabilidad institucional; acercará las demandas de los ciudadanos a través de una plataforma que servirá de canal de comunicación (sistema de monitoreo nacional); impulsará el comercio electrónico y la recaudación fiscal, respectivamente, a través de la firma electrónica y la factura electrónica; propone usar las tecnologías para combatir la tramitología; y, fomentará el uso de las tecnologías para transparentar los procesos gubernamentales y la rendición de cuentas, e impulsará la disposición de datos abiertos (open data o gobierno de datos abiertos).

En el eje #2 “Tecnología”, las estrategias van dirigidas a crear una serie de medidas para la reducción de la brecha digital. También, propone la creación de la Secretaría de Innovación y Modernización del Estado, “ente regulador, supervisor e impulsor de todas las estrategias de gobierno relativas a las TIC con objetivos de estandarización, implementación de políticas, adopción de buenas prácticas; habilitador de formación tecnológica y de seguridad de la información” . Para la creación de las regulaciones y políticas públicas, el plan propone un abordaje multisectorial; es decir, fomentará la participación del sector público, empresas, academia y sociedad en general.

Finalmente, el eje #3 “Innovación”, propone medidas para la creación de espacios tecnológicos (bootcamps, hackathons, makerspaces); y la creación de una biblioteca virtual. Apoyará a las startups a través de programas interinstitucionales que fomenten su autosostenibilidad, e incentivará la creación de patentes. Propone crear ciudades inteligentes ( smartcities) que vayan más allá de la disposición de wifi público y la colocación de cámaras de video vigilancia. Usará la digitalización 3D para crear plataformas que permitan la realización de recorridos virtuales, y con ello fomentar el turismo nacional e internacional.

Algunas interrogantes que surgen de la lectura del plan de Bukele son: ¿El Salvador está preparado para un plan tan ambicioso como éste? ¿Serán suficientes cinco años para que su gobierno cumpla estas metas? Ante la falta de una estrategia de protección de datos personales, y una ley específica que regule este tema, ¿cómo protegerá y regulará el uso de los datos que alimentará las soluciones tecnológicas en el gobierno? En las smartcities, ¿qué datos colectarán, quién tendrá acceso a ellos, qué harán con los datos? Varios países ya cuentan con estrategias de ciberseguridad (El Salvador aún no), entonces, ¿qué medidas de ciberseguridad se usarán para proteger los sistemas informáticos y la tecnología que será implementada en el gobierno? ¿Cómo evitará que las tecnologías implementadas y los datos colectados sean usados para la vigilancia indiscriminada; para la violación de los derechos; o para favorecer intereses privados?

La disrupción e implementación no regulada de la tecnología puede dañar las sociedades y afectar los derechos y libertades. Hay gobiernos que implementan y regulan las tecnologías para usarlas como mecanismos de represión, control, vigilancia y menoscabo de los derechos humanos. La colecta de datos sin regulación de datos puede favorecer la creación de dictaduras de datos; por ejemplo, en Tanzania existe una propuesta de ley para criminalizar el uso de datos sin el permiso del gobierno . Las democracias actuales son vulnerables ante el poder que las tecnologías tienen para la propagación de desinformación o la creación de noticias falsas (fake news); sin olvidar que estamos siempre ante el riesgo de caer en las manos de cibercriminales. Por ello, es fundamental el desarrollo responsable y profundo de estrategias de ciberseguridad; estrategias para la protección de datos personales, y estrategias para el uso ético y transparente de inteligencia artificial. Todo lo anterior es clave para brindar confianza en el buen manejo de las TIC’s.

Los desafíos para la implementación de tecnologías en El Salvador son varios. Hay retos económicos, educativos, jurídicos y regulatorios. La tecnología es multidimensional, y es por ello que las discusiones actuales respecto al uso, implementación y regulación de la tecnología son abordadas cada vez más de manera multidisciplinaria, considerando principalmente el aspecto legal, ético y humano. Por ejemplo, entender los desafíos jurídicos que las nuevas tecnologías nos presentan es un tema que abordamos escuetamente en nuestro país.

La economía digital y el aprovechamiento de las tecnologías parece un tema atractivo y moderno; sin embargo, eso significará muchos retos para el país. El Plan Cuscatlán pretende abordar muchos de los desafíos descritos antes; aun así, dado que las problemáticas del país son muy profundas y estructurales, la concreción de la propuesta tecnológica de Bukele puede representar un avance sustancial en la incorporación del país en el nuevo milenio; o, por el contrario, puede poner en riesgo nuestra democracia, el Estado de Derecho y nuestra seguridad . Todo dependerá del cumplimiento de las estrategias propuestas, y sobre todo, de la creación de los contrapesos y la regulación inteligente y adecuada que contribuya a la confianza en las tecnologías y la gestión gubernamental; que asegure la protección y ejercicio de los derechos; y que promueva el aprovechamiento de las tecnologías para la efectividad de los servicios y para el desarrollo integral de El Salvador.

 

Laura Nathalie Hernández Rivera, es abogada e investigadora en leyes, tecnologías, propiedad intelectual y políticas públicas. Con Maestría en Derecho de las Nuevas Tecnologías. Actualmente cursando un doctorado en Derecho. Fundadora y Directora Ejecutiva del Instituto Duna . 
 
Laura Nathalie Hernández Rivera, es abogada e investigadora en leyes, tecnologías, propiedad intelectual y políticas públicas. Con Maestría en Derecho de las Nuevas Tecnologías. Actualmente cursando un doctorado en Derecho. Fundadora y Directora Ejecutiva del Instituto Duna .