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La dignidad ixil

Víctor Peña

Casi cuatro décadas después de las primeras masacres, la región ixil vuelve a sentir la amenaza de la impunidad. Esta vez, desde el Congreso de Guatemala, donde la aprobación de una ley pretende destruir su lucha histórica de ese pueblo, después de que el Ejército de Guatemala los aplastó durante la década de los 80, en las múltiples masacres de la región ixil conformada por los municipios de Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal, en el departamento del Quiché, a más de 300 kilómetros de la Ciudad de Guatemala. Bajo la justificación de operaciones contrainsurgentes, los militares guatemaltecos asesinaron a cientos de indígenas en diferentes incursiones. Cuatro décadas despúes, los Ixil no bajan la guardia. Denuncian, se asesoran, honran a sus víctimas y las recuerdan todos los días. Esto ocurre en la remota lejanía de las comunidades atacadas durante el conflicto armado e ignoradas por el Estado durante la postguerra. Aquellas muertes siguen vivas entre estos pueblos.  

ElFaro.net / Publicado el 15 de Marzo de 2019

Para iniciar una reunión comunitaria donde hablaran de la última amenaza legal contra su proceso, los habitantes de la aldea Cocop, oran en idioma ixil. Se han congregado hombres y mujeres que habitan este lugar escondido entre las montañas y calles polvorientas. Aquí se registró una de las primeras masacres, donde fueron asesinadas 77 personas el 16 de abril de 1981. En el mismo lugar, 38 años después, los indígenas se asesoran para buscar justicia.
 
Para iniciar una reunión comunitaria donde hablaran de la última amenaza legal contra su proceso, los habitantes de la aldea Cocop, oran en idioma ixil. Se han congregado hombres y mujeres que habitan este lugar escondido entre las montañas y calles polvorientas. Aquí se registró una de las primeras masacres, donde fueron asesinadas 77 personas el 16 de abril de 1981. En el mismo lugar, 38 años después, los indígenas se asesoran para buscar justicia.

 

 

La región ixil está comprendida por los pueblos: Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal. Sus aldeas, las que sufrieron las peores masacres, son remotas, y se refugian entre las praderas. Son casas de madera entre cultivos. Esos pueblos están ubicados a 300 kilómetros de la Ciudad de Guatemala.
 
La región ixil está comprendida por los pueblos: Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal. Sus aldeas, las que sufrieron las peores masacres, son remotas, y se refugian entre las praderas. Son casas de madera entre cultivos. Esos pueblos están ubicados a 300 kilómetros de la Ciudad de Guatemala.

 

 

Hasta el año 2008, el 10 por ciento de la población de Chajul había migrado hacia Cobán para buscar empleo en fincas de café; o hacia la zona sur de Guatemala, para trabajar en las fincas de caña de azúcar. Dentro de ese 10 % están los que también tomaron rumbo hacia Estados Unidos. Muchos de los que quedan, como en la imagen, se dedican a vender artesanías que ellos mismos elaboran. 
 
Hasta el año 2008, el 10 por ciento de la población de Chajul había migrado hacia Cobán para buscar empleo en fincas de café; o hacia la zona sur de Guatemala, para trabajar en las fincas de caña de azúcar. Dentro de ese 10 % están los que también tomaron rumbo hacia Estados Unidos. Muchos de los que quedan, como en la imagen, se dedican a vender artesanías que ellos mismos elaboran. 

 

 

Catarina Solís, 64 años de edad. Sus padres, dos hermanos y su esposo siguen desaparecidos desde 1983. A ella, según su relato, los militares la violaron, la golpearon y quemaron su vivienda. Hoy, desde la comunidad Sajbata, en Nebaj, exige justicia.
 
Catarina Solís, 64 años de edad. Sus padres, dos hermanos y su esposo siguen desaparecidos desde 1983. A ella, según su relato, los militares la violaron, la golpearon y quemaron su vivienda. Hoy, desde la comunidad Sajbata, en Nebaj, exige justicia.

 

 

Dos hombres conversan frente a una cantina en el municipio de Nebaj, la tarde del domingo 3 de marzo. Un estudio de la Fundación Ixil, del año 2010, reveló que las condiciones de postguerra en la región Ixil han promovido una serie de dificultades relacionadas con la inestabilidad sicosocial. Entre ellas: el alcoholismo, la violencia intrafamiliar, el síndrome del maltrato, la drogadicción, baja autoestima y la prolifereación de pandillas.
 
Dos hombres conversan frente a una cantina en el municipio de Nebaj, la tarde del domingo 3 de marzo. Un estudio de la Fundación Ixil, del año 2010, reveló que las condiciones de postguerra en la región Ixil han promovido una serie de dificultades relacionadas con la inestabilidad sicosocial. Entre ellas: el alcoholismo, la violencia intrafamiliar, el síndrome del maltrato, la drogadicción, baja autoestima y la prolifereación de pandillas.

 

 

 
"Tengo mucho tiempo de venir a charlas y a escuchar y nunca me han dado nada. Ya me cansé de luchar, y dentro de poco voy a perder la esperanza de encontrar reparación", asegura Juan Brito López, de 65 años. Él es sobreviviente de la masacre de Cocop y la aldea Pextla Grande, del municipio de Nebaj, en abril de 1981.

 

 

San Gaspar Chajul, un pueblo colorido y de pobreza extrema, está repleto de casas fabricadas con adobe y tejas. La zona urbana es una ciudad en ruinas, de una comunidad que subsiste de la agricultura. En las comunidades de este pueblo, el Ejército guatemalteco también masacró a sus habitantes.
 
San Gaspar Chajul, un pueblo colorido y de pobreza extrema, está repleto de casas fabricadas con adobe y tejas. La zona urbana es una ciudad en ruinas, de una comunidad que subsiste de la agricultura. En las comunidades de este pueblo, el Ejército guatemalteco también masacró a sus habitantes.

 

 

Catarina Pérez, de 64 años. Habitante del municipio de San Juan Cotzal. Mataron a su esposo en 1980 y a su padre en 1982. En Cotzal hay un registro de 280 desaparecidos. Hasta la fecha, solo han recuperado 80 cuerpos. Catarina lava la ropa de otras familias y tapisca maíz para sobrevivir. Asegura que soñaba todas las noches con su esposo Juan Velasco. Lo soñaba vivo, junto a ella, pero un día fue al cementerio a pedirle perdón hasta su tumba. Desde entonces, dice, no lo ha vuelto a soñar.
 
Catarina Pérez, de 64 años. Habitante del municipio de San Juan Cotzal. Mataron a su esposo en 1980 y a su padre en 1982. En Cotzal hay un registro de 280 desaparecidos. Hasta la fecha, solo han recuperado 80 cuerpos. Catarina lava la ropa de otras familias y tapisca maíz para sobrevivir. Asegura que soñaba todas las noches con su esposo Juan Velasco. Lo soñaba vivo, junto a ella, pero un día fue al cementerio a pedirle perdón hasta su tumba. Desde entonces, dice, no lo ha vuelto a soñar.

 

 

Juan Cobo Brito sobrevivió al genocidio de abril de 1981, en la aldea Cocop, municipio de Nebaj, después de que una bala le entró en la parte derecha del cuello y le salió por la espalda. Cobo Brito vio morir a su esposa, a su suegra y a su cuñado. En el año 2005, por fin los pudo enterrar, tras una búsqueda de 24 años.
 
Juan Cobo Brito sobrevivió al genocidio de abril de 1981, en la aldea Cocop, municipio de Nebaj, después de que una bala le entró en la parte derecha del cuello y le salió por la espalda. Cobo Brito vio morir a su esposa, a su suegra y a su cuñado. En el año 2005, por fin los pudo enterrar, tras una búsqueda de 24 años.

 

 

Las comunidades de la región Ixil han logrado mantener el control de sus pueblos en la postguerra. todo se debe a la organización comunal. Es común ver niños jugando solos en las calles. Las comunidades imponen el castigo maya a los que cometen delitos. Es un consejo comunal el que decide el castigo, que usualmente son azotes públicos al condenado.  
 
Las comunidades de la región Ixil han logrado mantener el control de sus pueblos en la postguerra. todo se debe a la organización comunal. Es común ver niños jugando solos en las calles. Las comunidades imponen el castigo maya a los que cometen delitos. Es un consejo comunal el que decide el castigo, que usualmente son azotes públicos al condenado.  

 

 

Jacinto Santiago, de 74 años, posa con su nieta, Petrona Santiago, de 3 años. Recuerda que el 17 de abril de 1981, en la aldea Cocop, juntaron los cuerpos de las víctimas y los enterraron en una fosa común. Entre ellos estaban su esposa, Juan Rivera, y sus hijos, José Santiago y Gaspar Santiago.
 
Jacinto Santiago, de 74 años, posa con su nieta, Petrona Santiago, de 3 años. Recuerda que el 17 de abril de 1981, en la aldea Cocop, juntaron los cuerpos de las víctimas y los enterraron en una fosa común. Entre ellos estaban su esposa, Juan Rivera, y sus hijos, José Santiago y Gaspar Santiago.

 

 

La población Ixil, en su mayoría, vive en la zona rural,  en áreas remotas, y carecen de los servicios básicos de agua potable y aguas negras. Solo el 70 % de la población cuenta con energía eléctrica.
 
La población Ixil, en su mayoría, vive en la zona rural,  en áreas remotas, y carecen de los servicios básicos de agua potable y aguas negras. Solo el 70 % de la población cuenta con energía eléctrica.

 

 

Gaspar Caba, (izquierda), de 50 años, y Miguel Brito, de 42, descansan en la entrada de la iglesia del municipio de Chajul. Un menor lustra los zapatos de Las comunidades de la zona subsisten bajo extrema pobreza.
 
Gaspar Caba, (izquierda), de 50 años, y Miguel Brito, de 42, descansan en la entrada de la iglesia del municipio de Chajul. Un menor lustra los zapatos de Las comunidades de la zona subsisten bajo extrema pobreza.

 

 

Juan Chávez, de 77 años, perdió a sus esposa, suegra y a su cuñado durante los ataques del Ejército de Guatemala, en la masacre del 16 de abril de 1981. A su edad, busca la justicia, no falta a ninguna reunión para conocer los procesos para que el Estado repare los daños de la guerra.
 
Juan Chávez, de 77 años, perdió a sus esposa, suegra y a su cuñado durante los ataques del Ejército de Guatemala, en la masacre del 16 de abril de 1981. A su edad, busca la justicia, no falta a ninguna reunión para conocer los procesos para que el Estado repare los daños de la guerra.

 

 

En el cementerio de la aldea Cocop hay 33 nichos donde fueron enterradas parte de las víctimas del genocidio, uno de los primeros en la región ixil. Los pobladores siguen buscando a los suyos y siguen luchando por justicia y reparación que, 38 años después, parece alejarse.
 
En el cementerio de la aldea Cocop hay 33 nichos donde fueron enterradas parte de las víctimas del genocidio, uno de los primeros en la región ixil. Los pobladores siguen buscando a los suyos y siguen luchando por justicia y reparación que, 38 años después, parece alejarse.