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Pura vida... sin mareros

Roberto Valencia

Un hombre camina en el cruce la calle 23 con la avenida Central, en el barrio El Carmen de la ciudad costarricense de Puntarenas. Sobre una láminas oxidadas hay un grafiti con la expresión ‘Pura vida’ –la tarjeta de presentación lingüística de los ticos ante el mundo– escrita con una tipografía similar a los placazos que las maras realizan en barrios y cantones de El Salvador, Honduras o Guatemala. Pero nada que ver. En Costa Rica (5.1 millones de habitantes), se cometen en promedio menos de 50 asesinatos cada mes, mientras que en El Salvador (6.7 millones) las autoridades registran en el mismo período más de 270. Los indicadores de violencia homicida en Costa Rica son altos, coqueteando desde hace años con los parámetros que Naciones Unidas establece para aseverar que una sociedad sufre epidemia de violencia; sin embargo, si la comparación es con sus vecinos del Triángulo Norte, cobra pleno sentido la expresión ‘Pura vida’. Las razones de comportamientos tan dispares en países similares son muchas y variadas; entre ellas, que la sociedad costarricense haya sabido poner freno a la violencia pandilleril; en Costa Rica hay pandillas barriales que ejercen algún tipo de violencia, pero no hay maras.

ElFaro.net / Publicado el 27 de Mayo de 2019