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“Si te comés un mango istulte, te queda la boca tetelque”

María Luz Nóchez Jaime Quintanilla Víctor Peña

Cuando era niño, Diego Argueta soñaba con ser recogedor de basura. Lejos del influencer y divulgador del caliche salvadoreño en el que se ha convertido. El Faro entrevistó al creador de Guanaco to English, una iniciativa que nació en redes sociales y terminó convirtiéndose en un plan de negocios y, tal vez, en uno educativo.

ElFaro.net / Publicado el 28 de Julio de 2019

Diego Argueta, de 28 años, creador del diccionario de bolsillo Guanaco to English, que ilustra y traduce salvadoreñismos para extranjeros. Para aterrizar la pronunciación, simuló la entonación de un estadounidense al intentar hablar español.Foto: Víctor Peña.
 
Diego Argueta, de 28 años, creador del diccionario de bolsillo Guanaco to English, que ilustra y traduce salvadoreñismos para extranjeros. Para aterrizar la pronunciación, simuló la entonación de un estadounidense al intentar hablar español.Foto: Víctor Peña.

En una noche de alcohol y tertulia entre amigos, Diego Argueta tuvo la epifanía, como la llama él. Comenzó a compilar palabras que todos los salvadoreños usamos diariamente: maje, chivo, chero. Las anotó en una servilleta y así se formó el embrión de Guanaco to English, un diccionario que intenta explicarle a los angloparlantes qué significa y cómo se usa el caliche salvadoreño.

Para lograr conectar con la gente, Argueta creó a Humberto o Humbert, en inglés, para que fuera el guía y el que sufre algunas de las definiciones de los salvadoreñismos: “Es un salvadoreño promedio al que le puede pasar cualquier cosa, que lo cachimbean, que se pone a riata... O sea, un salvadoreño común y corriente”. 

En menos de ocho meses ha amasado una comunidad de miles de seguidores interesados en los ocurrentes ejemplos y pronunciaciones que usa para explicar palabras como casaca y expresiones como “me pela el ejote”, que todos alguna vez hemos usado u oído. Sobre la pronunciación, dice que se puso en los zapatos de un gringo e imitando el acento se preguntó: "¿Cómo un gringo diría chivo (chee-voh)”?

A pesar de que está consciente de que su principal intención es divertir y el ocio, su trabajo ha sido reverenciado por reconocidos escritores y miembros de la Real Academia Española (RAE). El ex coordinador general de la Fundación del Español Urgente, Alberto Gómez Font, llamó al pequeño libro de 180 palabras “una joya bibliográfica”. De igual manera, Matías Romero, autor del Diccionario de salvadoreñismos, lo felicitó por su iniciativa, pero no dejó de advertirle que se ha embarcado en "una tarea que nunca terminará". 

Por ahora su plan de hacer crecer la marca ya tiene ocupada su agenda hasta 2025, años en los que agregará seis volúmenes más a la serie, uno por año. En ellos ampliará el caliche específico de cada región salvadoreña; Humbert se pondrá jayán para definir las "malas" palabras que adornan continuamente el hablado del salvadoreño; ilustrará expresiones coloquiales, como “ya cayó la rata”, “ya está para el tigre”, “haceme el paro”; definirá los platillos de la gastronomía salvadoreña; y hasta incluirá uno de sinónimos y antónimos.

Argueta tiene claro que uno de los temas que marcan a El Salvador es el de las pandillas. Sin embargo, aún no se aventura a incluir la jerga pandilleril que ha permeado en el habla cotidiana. En el primer volumen tenía planeado incluir jaina, pero para evitar polémica terminó autocensurándose. Pero, aun así, todavía no descarta crear un tomo dedicado a estas palabras o incluirlas en los otros. 

A pesar de las chuleadas que referentes del idioma español le han dado por su trabajo, Argueta reconoce que su proyecto es bayunco y con el fin específico de entretener: “A mí lo que me gusta es el léxico, impulsar el léxico salvadoreño”, afirma. Admite, sin embargo, que le gustaría que el proyecto creciera no solo en volúmenes, sino en objetivos, y aspira a que también sirva para educar.

¿La idea de Guanaco to English nació cuando estabas tomando con unos amigos?
Ja, ja, ja. Sí.

Recreanos esa noche, ¿cómo se te ocurrió?
No sé si han tenido un momento que estamos así y de repente uno como que tiene una epifanía y se sale del ambiente. Ahí fue que dije: “sí que hablamos paja”. No solo nosotros, sino que todos los salvadoreños: siempre se rebuscan, tienen esas palabras que a saber de dónde se las sacaron, pero vienen de generación en generación. Empecé a investigar y vi que había un montón de gente que ya tenía la recopilación de palabras. Existe, por ejemplo, el Diccionario de salvadoreñismos de Matías Romero, que son como 15 000 palabras, que creo que nunca he usado. Quería hacer algo chivo de esto, algo diferente, y decidí hacer un diccionario para extranjeros. 

¿De dónde viene la inspiración de Humbert?
De todos. Es un salvadoreño promedio que le puede pasar cualquier cosa, que lo cachimbean, que se pone a riata. O sea, es un salvadoreño común y corriente.

Pero hablando de la línea gráfica, Humbert es gordito, peloncito. ¿Te inspiraste en alguna caricatura?
No, en varios de mis amigos que son así. Ja, ja, ja.

¿Ya tenés amigos pelones?
Sí, ja, ja, ja. Es una combinación de todos los salvadoreños: de mis amigos, la forma en la que hablamos; como es un salvadoreño es chiquito, que siempre anda en yinas, en chores, entonces así es Humbert. El nombre sí se lo puso mi novia. Humberto, que es su verdadero nombre, pero también es Humbert cuando habla en inglés. Este diccionario tal cual existía desde hace como cuatro o cinco años, pero estaba ahí guardado. 

¿Desde hace como cuatro o cinco años comenzaste a recopilar palabras o solo fue que se ocurrió?
Desde hace como cuatro o cinco años estaban recopiladas las palabras y ya estaba el diseño del diccionario.

O sea que lo habías tenido engavetado todo este tiempo.
Sí, había pasado engavetado.

Pero contanos el proceso de ir recopilado las palabras. El génesis de todo esto es que estabas medio bolo con tus amigos.
Ja, ja, ja. Con un par, un par. 

¿Coquetón? Ja, ja, ja.
Entonado, ja, ja, ja. 

Pero, vaya, ¿cómo fue que cuatro- cinco años de recopilación de palabras se convirtieron en un diccionario de 180 términos?
En la noche de la epifanía que tuve recopilé como unas 10 o 15 palabras: chivo, maje, chero, y las iba apuntando en una libreta. De ahí comencé a escuchar a mis hermanos, mis papás, compañeros de universidad. De repente también empecé a escuchar frases como "ya cayó la rata", que ese es otro tomo (del diccionario) que va a ser solo de frases. Cuando ya tenía como 50 o 60 empecé a buscar las definiciones en internet, si no -las encontraba- las definía según lo que sabía de cómo se ocupaban y después, ya cuando tenía como 150, las trasladé al diccionario. Como les digo, estaba llevando Diseño Editorial y aproveché lo que estaba aprendiendo para hacer el diccionario.

Uno de chiquito quiere ser mil cosas: doctor, músico, superhéroe... Vos decidiste ser diseñador gráfico.
Es chistoso porque de chiquito quería ser recogedor de basura. Creía que era el mismo camión de basura que andaba en todo el país y yo decía: "Qué noble labor la de ellos". Entonces quería unirme y andar recogiendo basura, hasta que a los siete años, en mi afán por ser recogedor de basura, me dijeron en mi casa: "Mirá, sacá la bolsa que ahí viene el camión". Me eché la bolsa a la espalda y se explotó, y ahí murió mi sueño de ser recogedor de basura. Ja, ja, ja.

Gran trauma, ja, ja, ja.
Ajá, ahí quedó el trauma. Pero siempre ha estado este afán por dibujar, por expresarme a través de la ilustración. No sabía que existía una carrera como Diseño Gráfico. Después, cuando era adolescente, creí que quería ser publicista. Me gustaba ver los anuncios en internet, las vallas publicitarias y hasta después, quizá cuando estaba en segundo año de bachillerato, fue que me dijeron que existía la carrera de Diseño Gráfico. Me metí a ver el pénsum en la Mónica Herrerra, en la Matías, que son las que lo ofrecen, y me gustó mucho más el de la Matías.

Pero si decís que querías ser publicista…
Después vi que el diseño gráfico estaba detrás de lo visual, y que era eso lo que me gustaba. En la carrera me fui dando cuenta que tenía un montón de áreas: el diseño web, el diseño audiovisual, diseño editorial, etc. Ahí me fui dando cuenta que también existe el diseño social, como que el diseño con un propósito diferente. Entonces fue un proceso de cambio, pero sí estaba seguro que quería ser un diseñador, desde el principio.

¿Cuál fue tu primer trabajo de diseño social?
En Contextos fue quizá mi primer contacto con la parte social con esto de las oenegés que me gustó mucho. De ahí pasé a la Mónica Herrera, trabajando en la parte de comunicaciones internas, siempre como diseñador. Y luego Glasswing International, que es donde ya llevo tres años. Y en medio de todo esto fue que decidí lanzar Guanaco to English.

¿No se te ocurrió hacerlo tu tesis?
No, es que estaba engavetado. 

Pregunto porque para entonces el decano de la facultad era Luis Salazar Retana, miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua.
Sí, hubiera aprovechado. Mi tesis fue un tema bien complicado, la verdad. Era un libro infantil que contaba la guerra civil de El Salvador. Fue otro gran proceso estar validando con psicólogos, niños, ilustradores, otro tema aparte. Este libro (Guanaco to English) quedó ahí. Creo que, como a todos nos puede pasar, uno no cree en el potencial de sus ideas, entonces dije “nah, este proyecto solo lo sé yo y ahí que quede”. Quedó como un archivo de InDesign guardado y hasta este año salió a la luz.

Menos mal que no lo borraste o se le metió un virus a la computadora.
Tenía un par de slides porque el diccionario formaba parte de mi portafolio, pero solo con el diseño de la retícula para decir: "Miren puedo hacer esto", pero nunca lo pulí como un proyecto individual, simplemente era un trabajo que había hecho. No le di el protagonismo que tiene este año.

¿Buscando trabajo nunca te preguntaron por el diccionario?
No, solo decían que era curioso. En la Matías presentás tu portafolio y tenés que ambientar el salón y llaman a un jurado; entonces, Gabriel Granadino, que es un ilustrador, era mi jurado y me dijo que el diccionario estaba bien chivo y que debería hacer algo, pero no le puse mucha atención. Quizá él fue el primero que lo vio.

¿O sea que todos te tiraban luces?
Ajá y yo era como que sí, vamos a ver. Yo no creía en la idea la verdad.

¿Qué te llevó a hacer público el diccionario?
En noviembre del año pasado se lo estaba enseñando a mi novia, con quien estábamos conociéndonos, y le dije: mirá esto es lo que puedo hacer, veá. 

Ah, estabas con todo ahí con la labia. Ja, ja, ja.
Ja, ja, ja. Le mandé el PDF y se empezó a matar de la risa y me decía que estaba bien chistoso, y se lo pasó a sus amigas. "Deberías hacer algo con esto", me decía, "deberías publicarlo. La verdad que está bien chistoso, ¿por qué no lo habías publicado antes?" "¿De verdad te gusta tanto?", le pregunté. "Sí, deberías de hacerlo", me dijo. Imprimí un dummy primero y me dijo que sí tenía el potencial. "Vaya, pues, lo voy a empezar. Lo voy a sacar en enero del otro año", le dije. Pero yo decía que a la gente no le iba a gustar.

O sea que lograste un doble cometido: publicar el diccionario y conquistar a tu novia.
Ajá, ja, ja, ja, ya casi el año desde que pasó eso. 

Y ahora, viéndolo un poco en retrospectiva, ¿creés que esto fue un chiripazo?
Yo estaba tan convencido de que a la gente no le iba a gustar, y ahorita ya tengo 15 000 followers. Todo ha sido orgánico, no he pautado nada. Fue de esos trenes que pasan una vez en la vida y uno tiene que aprovecharlo. O no sé si es una lección de que a veces hay que creer en sus ideas por más descabelladas que suenen. No sé si fue chiripazo, quizá sí.

En primera persona:

Soy un salvadoreño de 28 años que se dedica al diseño gráfico por profesión y a la ilustración por pasión. Trabajo en Glasswing International y aparte tengo este movimiento que se llama Guanaco to English. Se vende como un diccionario, pero quiero que vaya más allá, quiero que sea una forma en que nosotros como salvadoreños nos sintamos orgullos de nuestro léxico y que los extranjeros conozcan un poco de cómo hablamos. Soy el segundo de cuatro hermanos de una familia de seis miembros. Me gradué de la Escuela Panamericana y posteriormente de la Universidad Dr. José Matías Delgado, de diseñador gráfico. Recientemente he trabajado en academias y oenegés, porque me gusta mucho el trabajo social, la visión social, más que la publicidad, como es popularmente conocido el diseñador gráfico. Quisiera que mi trabajo tuviera un impacto social.

Ahora que está de moda ser influencer, la verdad es que Humbert y tu marca son influencers.
Yo no esperaba un recibimiento así, mucho menos esperaba que Humberto -a quien quiero hacer famoso es a Humberto, no a mí- sea influencer, pero la verdad es que ya he tenido contacto con un par de empresas que lo están buscando como eso. Aprovechan el lenguaje, los followers, que Humberto tiene novia y mascota. Entonces dicen “sí, queremos que postees de esta manera”. Es una rama a la que estoy abierto a trabajar para mi modelo de negocio.

Decís que la idea es que Humbert se haga famoso y él sea el influencer, pero cuando decidiste vender el diccionario tuviste una gran fila de gente que además de comprarte el libro estaba pidiéndote autógrafos. 
Sí, sí, eso fue otra cosa totalmente inesperada. Según yo iba a ser así como: aquí está tu libro, muchas gracias y adiós. Pero no. De repente uno me pidió el autógrafo y le dije que con gusto, toda la gente vio y de pronto tenía un fila ahí en Starbucks que estaba bloqueando la pasada y llegó el gerente y me dijo: "Mirá, ¿qué estás haciendo? No sabíamos que iba a haber un evento ahora".

Y vos le dijiste: "Yo tampoco". Ja, ja, ja.
Ajá, yo tampoco sabía. Pero me decía que por qué quieren un autógrafo mío. Hasta la fecha me siguen pidiendo autógrafos.

¿Nunca te has puesto a reflexionar que esto salió de estar a verga?
Sí, pues sí, ja, ja, ja. Como les digo, es de esas inspiraciones que a veces te vienen y tenés que aprovecharlas, tenés que tener siempre un cuadernito para apuntar o ahora en los celulares. Porque a mí me pasa que a veces tengo un montón de ideas en la cabeza y me cuesta concentrarme por eso mismo, como estoy pensando en un montón de cosas que hacer con Guanaco to English

¿Nunca te han reclamado por alguna definición?
La que fue bien polémica fue istulte, porque se puede llegar a confundir con tetelque. Istulte es el punto en el que está la fruta (medio madura) y tetelque es el sabor que te queda. Entonces, si te comés un mango que está istulte, te queda la boca tetelque. Pero como los puse aparte, puse istulte y me dijeron que no, ese es tetelque, estás confundido y bla, bla, bla. Me cayeron un montón de comentarios de gente generando un debate. Yo dejé que siguieran, pues, al final me estaban dando más tráfico a la página.

¿O sea que vos no te metiste? ¿O dijiste que sí te habías equivocado?
Como no. Les puse una story aclarando la confusión. Les puse la definición de las dos y les puse un ejemplo utilizándolas.

¿Y de dónde sacaste la definición?
La de istulte la saqué del Diccionario de salvadoreñismos de Matías Romero y la traduje al inglés.

¿Cuál es la palabra que más te ha costado definir?
Fijate que esas de istulte y tetelque, porque era bien confuso. Son palabras que son bien separadas, pero que tienen una definición similar. Entonces, entender qué era cada una de esas era complicado.

¿Cómo obtuviste ese Diccionario de salvadoreñismos? Yo creí que ya no había copias.
Fijate que de una entrevista que me hicieron para la revista Matías Plus me dijeron que querían aprovechar para hacer una entrevista junto a Matías Romero. El diccionario tal cual no lo tuve hasta que conocí a Matías Romero, que fue hace como dos o tres meses. Me hicieron la entrevista con él porque era como dos generaciones, un esfuerzo similar. Obviamente, como les digo, el diccionario de él son como 15 000 palabras, veá.

¿Y cómo fue ese encuentro?
Él se alegró un montón, porque había nuevas generaciones todavía interesadas por el léxico salvadoreño. Entonces me felicitó. La verdad que dije que es un honor estar hablando con él, que le guste mi trabajo, lo leyó un poco y rió. Dijo: "La verdad que lo que estás haciendo es muy importante. Te felicito. Deberían de haber más jóvenes como tú. Yo creo que no te has dado cuenta en el problema que te estás metiendo, porque es un trabajo que nunca vas a terminar. Yo llevo años editando y editando y te estás metiendo a esto de la lingüística que es un trabajo que te va a necesitar las 24 horas”. Intercambiamos libros y una sesión de foto. Fue bien bonito.

¿Y vos recibiste en algún momento un taller o tenés alguna asesoría lingüística?
No, fijate que no. Como te digo, la parte de la ortografía la veía más porque se vea bien. Lo que aprendí en la escuela es lo básico, pero que me considere un lingüista, no. A mí lo que me gusta es impulsar el léxico salvadoreño, pero así de una manera de ser un licenciado en Letras tampoco.

Queda claro entonces que tu interés no es académico, ¿veá?
No, el mío es más como ocio y quizá lo básico, que viniera un turista y dijera: “Ahh, eso significa chivo”. Pero no es para ir a defender una tesis porque lo dice Guanaco to English. Tampoco, veá. Sino que era más como quizá de ocio, de entretenimiento y dar a conocer cultura más que un diccionario Larousse. 

Aunque no tengás una iniciativa de que esto sea académico, de una u otra forma también ha servido para que la gente se acerque, así sea desde el ocio, desde lo bayunco, al idioma, a su propia forma de hablar.
Sí, como les digo, yo soy diseñador que procura tener una buena ortografía, pero no soy el experto en eso. Pero, por los comentarios que he recibido, a veces la gente me escribe que sí aprenden con el diccionario, que enseñan con el diccionario, quizá por la forma en la que está escrito. Me dicen es tan sencilla, como de un diccionario fácil de leer, es fácil de entender, de digerir. Quizá por eso la gente lo busca. Es de lectura rápida y sencilla.  

Matías Romero junto a Argueta en una entrevista con la UJMD. Cuando Argueta empezó a compilar las palabras, no tenía idea de que existía un diccionario de salvadoreñismos y mucho menos que su creador lo chulearía por su trabajo. Foto cortesía revista Matías Plus.
 
Matías Romero junto a Argueta en una entrevista con la UJMD. Cuando Argueta empezó a compilar las palabras, no tenía idea de que existía un diccionario de salvadoreñismos y mucho menos que su creador lo chulearía por su trabajo. Foto cortesía revista Matías Plus.

¿No se te ha cruzado la idea de buscar alianzas? Por ejemplo, con personas que han sido becadas por la RAE, como Francisco Domínguez...
Él me compró como seis libros.

Vaya, puya, Francisco es una eminencia.
Sí, me dijo que era catedrático de la Esen y también formó parte de la RAE. Y yo me quedé como ¡wow, púchica! Y me dijo que lo quería autografiado y yo: "Vaya, púchica, sí con gusto". Ja, ja, ja.

Miguel Huezo Mixco te chuleó en Twitter y dijo algo así como que ojalá la Academia Salvadoreña de la Lengua hiciera algo como lo que vos con Guanaco to English.
Espérenme, les quiero enseñar algo, que gracias a Francisco Domínguez esta persona conoció Guanaco to English, pero se me ha olvidado el nombre. Pérenme, hasta me agregó en Facebook y todo... Alberto Gómez Font publicó que tenía una copia de mi diccionario y, puya, dije: "Esto está pasando". Y Francisco me escribió para decirme que el señor que me acababa de comentar es una eminencia y que tomara muy en cuenta la opinión de él. Francisco es como un asesor que me encontré en el camino. 

A pesar de que no querés hacer nada académico ni nada, hay académicos que están reconociendo y validando tu trabajo. ¿Qué pensás de eso?
De hecho sí estoy en conversaciones con una empresa que no puedo decir todavía, para que esto pase de ser algo de entretenimiento y ocio, a que sea ya un contenido más educativo, siempre con la misma licencia de la marca. Eso me daría un impulso bastante bueno; ojalá pase, ojalá suceda (incluso) de hacer algo regional, centroamericano, con el aval de esta empresa.

¿No se te ha despertado esa inquietud de ir a los departamentos? Por ejemplo, yo en mi trabajo he tenido la experiencia de ir a muchos municipios y lo que he descubierto es que cada municipio tiene su autenticidad en el lenguaje. Cada uno tiene una palabra, un significado de un municipio a otro. Creo que también por ahí hay un bagaje importante.
Sí, eso es lo que voy a tomar en cuenta en el volumen dos. Toda la gente que me sigue, desde Santa Ana, San Miguel, Usulután, que me manden palabras de su región o que no he puesto, y voy a poner crédito. Por ejemplo, "atute" means acucucho but in la zona occidental, y voy a poner de dónde viene y quién me la dijo.  

¿Y si te mandan así como el slang de las pandillas?
No, no...

El tema de pandillas es uno de los que más nos identifica hacia afuera y hay quienes han adaptado al mismo léxico que usamos a diario entre cheros. O por ejemplo, decir "los bichos" que también es una forma de decir los pandilleros.
No lo había pensado, fijate. Porque están poste, jaina... de hecho había puesto jaina en el diccionario, pero decidí quitarlo para no ser polémico. No sé qué diría la gente, en realidad.

Mirá, pero y eso, así como lo decís en tu diccionario, ¿no debería de pelarte el ejote?
Ja, ja, ja, ja, ja. Sí, la verdad nunca lo había pensado, pensé que lo mejor era irme por lo seguro en este primer volumen. Porque sí, como ustedes dicen, están poste, jaina, morro, incluso bicho, y cuántas otras que no las sé yo.

No tenemos que irnos tan lejos: aquí usamos mara para referirnos a nuestro grupo de cheros y también para referirnos a las pandillas.
Mara también estaba incluida y yo lo había definido como mi grupo de cheros. Pero, por lo mismo, mejor apuesto por lo seguro.

Vos te autocensuraste entonces.
Sí. Era el primer volumen y me autocensuré para irme por lo seguro y no generar polémica.  

Y, ponele, yo no sé qué tanto escuchás música nacional, pero hay un rapero local, Snif, que tiene una canción que se llama Barrio y todo el coro es básicamente…
Barrio, barrio, ba-barrio... 

Ajá, hasta podrías poner a Humbert a rapear con Snif.
Ja, ja, ja. Sí, como les digo. Guanaco to English tiene de dónde sacar por todos lados. Pero, en serio, nunca lo había pensado. 

Aquí, por ejemplo, te dicen que "te falta barrio" y te están diciendo que te falta ir al terreno, te falta escuela. Son cosas que ya lo usamos todos, pues.
Claro, pero cómo lo vieran ustedes en un diccionario que se ha vendido tanto a nivel nacional como internacional y si pongo yo: barrio, utilizado por las pandillas… 

Le estás preguntando a un público que no tendría problema con eso porque la corrección política no es necesariamente lo nuestro... Ahorita casi que te acabamos de dar la idea de meter el slang de las maras, ja, ja, ja. Supongamos que lográs algún trato con alguna empresa para publicar y te ponen como condición sacar esas palabras, ¿estarías dispuesto a dejarte censurar por alguien más?
No, porque no estoy con una casa editorial. Yo lo imprimo en una imprenta y quiero mantenerme así. 

¿O que te digan que no lo quieren vender en algún lugar por eso?
Tengo la oportunidad de venderlo por mi cuenta, que ya vimos que funciona. No estoy casado con una editorial porque quiero mantener la esencia de la marca. Al final, Humberto soy yo. Si no quieren vender el diccionario, pues los vuelvo a citar otra vez en un café.

Te queremos poner a jugar un poco con los mismo términos de tu diccionario de bolsillo. ¿Con cuál de los términos de caliche salvadoreño describirías a los presidentes Nayib Bukele y Donald Trump?
Puya, quiero ver... A Nayib quizás como alguien vivián o vivo, porque creo que ha sabido aprovechar las oportunidades que se le han presentado para llegar hasta donde está. Sé que vivián a veces puede ser tomado como algo malo, pero es eso, vivo. Y todavía no he sacado el volumen tres de malas palabras, que se llamará Humbert goes jayán, pero Donald Trump es un cerote, la verdad. 

Vaya, y cerote, ¿cómo la definirías? Esta es una de las palabras que más se usan para decir cualquier cosa.
Tendrían que ser como tres definiciones, porque están pedazo de caca, también se usa para describir a alguien tonto -see also pendejo-, ja, ja, ja. Y esas serían las dos principales. 

Cerote también puede ser tu chero.
Sí, dependería de la situación, pero esas serían las principales. 

¿Y la pronunciación?
Se-roh-teh. La verdad es que es una palabra bien extensa. Igual, Francisco me contó de las partes del cuerpo humano del diccionario de Matías Romero y cómo hay miles de formas para llamar a la parte del hombre y de la mujer.

En los pueblos, y no sé qué tanto aquí en la ciudad, pero todavía se sigue usando "cuquita" para la niña y "palomita" para el niño. ¿Has pensado de qué manera podés contribuir a través de un diccionario como el tuyo, que es más bien algo de ocio, para no perpetuar estos usos?
La verdad no lo he pensado. Ahorita sé el tema y de qué van a tratar los siete volúmenes, pero todavía no le he dado el pensamiento que tuvo el primero. No sé si tomaré en cuenta todas las formas de llamar al miembro del hombre y la mujer, o solo poner unas dos o tres. Creo que la marca ahorita se ha mantenido bayunca, chistosa, pero no ofensiva, y no quiero ser una página vulgar.  

Es curioso que digás eso porque parte del salvadoreño común es vulgar.
Sí, pero, vaya, ustedes no creo que sean vulgares. Sé que hay salvadoreños que son ordinarios, pero también sé que hay salvadoreños que son bayuncos, que saben divertirse y que dicen malas palabras; pero no son ofensivos, vulgares, ordinarios. Humberto no va a ser un salvadoreño que pita la vieja, que saca el dedo. 

Y también me imagino que para algunos extranjeros tu diccionario será la primera aproximación a ser salvadoreño.
Sí. Hay gente que me ha dicho que desinstaló Duolingo y mejor empezó a seguir mis cuentas.

Qué yuca…

Por eso les digo que con esta empresa con la que estoy negociando, que ojalá salga, sí lo quiero hacer siempre ocio, siempre bayunco, pero también más educativo, que enseñe parte de nuestra cultura. Por eso no me parece tan descabellada la parte de las pandillas, pero no sé, es de ver... Ojalá se pueda madurar más el proyecto a manera que pueda ser utilizado en algunas academias de español o inglés.

Pensando en Humbert goes jayán, hay una palabra que aquí se utiliza un montón, sobre todo en el estadio, cuando querés insultar al equipo opositor: culero. Que se usa tanto para denominar a los hombres gay de manera despectiva como para decirle cobarde o débil a una persona. ¿Vos cómo lo definirías?
Yo creo que lo pondría para que la conocieran, pero ahí mismo un disclaimer de no lo usés, porque realmente es ofensivo. 

O sea, ¿no pondrías en tu definición: to describe a person with a homosexual orientation?
Quizás pondría: word that's missused o wrongly used to describe someone with a homosexual orientation. Please don't use it, o algo así. Y no pondría ejemplos. La pondría porque es parte de la cultura, pero también quiero que sepan que no es correcto usarla.  

La idea de argueta nació de una bayuncada, pero ha obtenido halagos de figuras importantes de la lengua, como Matías Romero, Francisco Domínguez y Alberto Gómez Font.  Foto: Víctor Peña.
 
La idea de argueta nació de una bayuncada, pero ha obtenido halagos de figuras importantes de la lengua, como Matías Romero, Francisco Domínguez y Alberto Gómez Font.  Foto: Víctor Peña.

Decís que una de tus misiones es que tus libros algún día se usen en una academia de español, ¿qué pasos has dado hasta ahorita para lograrlo?
Ahorita estoy trabajando con el hotel Palo Verde, ellos tienen un programa que se llama Spanish School El Zonte, y con ellos estoy distribuyendo libros porque llegan muchos turistas a aprender español con ellos. Y además de vender ahí el diccionario, si toman ocho horas de clases, les regalan uno. Ahí veo una oportunidad de una buena asociación de turistas que vienen a aprender español. 

Otra manera de llegar a tu público fue la de lograr que la embajadora Jean Manes lo promocionara. ¿Cómo lo lograste?
Primero ella me dio follow en Twitter y vine y le escribí un mensaje para agradecerle por el follow y pensé que me iba a dejar en visto. Pero me contestó y me dijo que le escribiera al encargado del protocolo, porque le dije que le quería regalar un libro antes de que se fuera. Y de ahí, como trabajo en Glasswing y estamos viendo lo del parque Cuscatlán, ella hizo una despedida de amistad digital en el parque y dije: “Hoy es mi momento, voy a aprovechar ahí”. Y ahí se lo di y le tomé el video. Fue oportuno. 

Tu libro, además, dice to English, no to gringos. ¿No has pensado en tener acercamientos con otros embajadores, como el de Inglaterra, por ejemplo? Salvadoreños habrá seguramente en el Reino Unido también. O de otros países, como Australia, uno de los países donde muchos salvadoreños migraron durante la guerra.
Con la embajada de Estados Unidos porque tengo más contacto por Glasswing. Fuera chivo, porque la verdad es que tener influencers como la embajadora..., siguen cayendo likes de ese tuit que ella puso. Como casi 4 000 solo de eso.  

Vaya, esa sería tu estrategia para lograr llegar a más gente que habla inglés, porque al final el proyecto nació como una idea para que ellos conocieran nuestro caliche. ¿Qué otra estrategia has pensado?
Veo la posibilidad de hacer un tour del libro en Estados Unidos. Hay comunidades salvadoreñas en Washington, Los Ángeles, Nueva York... ¿dónde no hay salvadoreños? Ya varios me han escrito para decirme: "¿Y cuándo va a venir Humberto? Yo te doy mi casa". Pero que me den la visa primero, ja, ja, ja.  

¿Creés que Guanaco to English es lo suficientemente rentable como para contratar a alguien más, formar tu empresita?
Sí, quizás. Como les digo, esta empresa que está ahí, me daría un empujón bastante bueno.

¿Por qué decidiste ponerle guanaco? Lo usamos coloquialmente, Roque Dalton mismo escribió "los guanacos hijos de la gran puta" en su Poema de amor, pero también está esta concepción de que no es un término amigable, sino más bien que hace un símil con el animal que vive en la cordillera de los Andes, que te escupe. 
Estuve investigando mucho antes de lanzarlo, porque pensé en qué podría pasar si la gente me reclamaba. Quizá lo más popular tenga que ver con que es una ofensa, pero nadie sabe con certeza. Lo que quiero es darle vuelta. Entre lo que leí decía que no sé quién vino acá y después se fue allá por Perú, vio a los animales y dijo que se parecían a nosotros. Yo no le hallo la lógica.

Quizás le escupieron.
Ja, ja, ja. Cabal, y después regresaron a Cuscatlán y ahí nos pusieron guanacos. No le hallo la lógica, pero es el mito más popular. Está otra que dice que nuestros ancestros se reunían debajo del árbol de guanacaste y que cuando lo hacían era el momento de la hermandad. Le hallo un poco más de sentido a eso, que guanaco significa hermandad. Yo quisiera darle la vuelta a ese término.

¿La definición de guanaco está en el primero?
No, no está. 

Hey, fallando ahí.
Yo sé, ja, ja, ja. Pero el siguiente paso, que sí se los adelanto, es la camiseta. Ahí estará la definición de guanaco. 

¿Y en tu tiempo libre, aparte de pensar en la estrategia de Guanaco to English, qué hacés, o te consume toda la vida?
Tengo novia, amigos, de vez en cuando veo fútbol, leo, trato de ilustrar otros personajes que no tenga nada que ver con lo que estoy haciendo, me gusta pintar con acuarelas. 

¿Qué te gusta leer?
Ahorita estoy leyendo uno que digo, púchica, por qué me tardé tanto en leerlo, que es la de 20,000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne. Eso me tiene ahí bastante enfocado. De ahí, libros de branding, publicidad, diseño, que me ayuden a mejorar mi profesionalización.

¿Leés más en inglés o en español?
Mixto. No sé si han leído El asco, hace poco me lo recomendaron. Bien fuerte.

¿Y leés a otros autores salvadoreños? También te podría servir, por ejemplo, Cuentos de Cipotes y las traducciones.
Sí, Salarrué es una gran inspiración también, para cualquiera. También Roque Dalton, tiene un texto que habla del circo.

En Las historias prohibidas del pulgarcito está.
Me lo pasó el papá de mi novia cuando empecé. Siempre es bueno inspirarse en autores salvadoreños. Hace poco me dijeron: “Sos un Salarrué moderno”, y ¡wow!, ja, ja, ja. Al suave. Lo tomo con felicidad, pero todavía no, algún día, tal vez. Hay que educarse más.