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El tímido mea culpa de Medardo González

María Luz Nóchez

El pasado 7 de julio, Medardo González entregó la Secretaría General del FMLN después de 15 años de ser el máximo dirigente del partido. Por primera vez desde las derrotas electorales del 4 de marzo 2018 y el 3 de febrero 2019, el partido escuchó de voz de González un reconocimiento tácito de los errores cometidos en diez años de gobierno.

ElFaro.net / Publicado el 10 de Julio de 2019

Medardo González se despidió como secretario general del FMLN tras 15 años a cargo. En su gestión, el FMLN alcanzó la presidencia por primera vez: llevó a un periodista, Mauricio Funes -ahora asilado en Nicaragua y con cinco órdenes de captura por delitos de corrupción-; y mantuvo el cargo por cinco años más con un excomandante guerrillero, Salvador Sánchez Cerén. Pero también bajo su mando, el FMLN sufrió la derrota más estrepitosa desde que existe como partido político: en las elecciones presidenciales de 2019, solo alcanzó el 14 % de los votos. En la gestión de González, el FMLN pasó de tener 1,495,815 votos en las presidenciales de 2014 a tener solo 389,000 en 2019.

González leyó un discurso breve, que hizo las veces de informe de gestión, en el que reconoció con muchos matices y escaso detalle los errores de su partido tras diez años de gobierno: como haber dejado en manos de gente de Arena y Gana la implementación de las medidas económicas de corte más socialista o la focalización de los subsidios. “Pusimos la cara revolucionaria y socialista, pero nos excedimos en paciencia y condescendencia hacia las alianzas que nos arrastraban a un ritmo y estilo tradicionales de gobierno, a lo sumo progresistas”.

Traspaso de mando entre el exsecretario general del FMLN Medardo González (2004-2019) (derecha) y el nuevo secretario general del partido, Óscar Ortiz, durante la trigésimo séptima Convención Nacional del partido, realizada el domingo 7 de julio. Foto de El Faro: Fred Ramos
 
Traspaso de mando entre el exsecretario general del FMLN Medardo González (2004-2019) (derecha) y el nuevo secretario general del partido, Óscar Ortiz, durante la trigésimo séptima Convención Nacional del partido, realizada el domingo 7 de julio. Foto de El Faro: Fred Ramos

La alianza del FMLN con Gana, el partido que llevó a Nayib Bukele a la Presidencia, data desde 2009. Cuando el partido de izquierda comenzó a gobernar, cedió espacio en su gabinete a aliados de Gana o a externos al partido, como el expresidente de Anda, Marco Fortín. Gana se convirtió en un partido llave en la Asamblea, y facilitó al FMLN la mayoría de votos, lo que significó dar más para el diputado Guillermo Gallegos, cuestionado por varios casos de corrupción. Todo comenzó en octubre de 2009, con la decisión de 14 diputados que decidieron abandonar las filas de Arena para fundar el partido naranja, lo que permitió al FMLN entre 2009 y 2012 conseguir mayoría calificada sin negociar con Arena.

Para la elección presidencial de 2014, la alianza trascendió del órgano legislativo y se convirtió en una coalición de partidos denominada Unidad, integrada junto al PCN y el PDC, que debilitó el voto de derecha y facilitó la ajustada victoria del FMLN. Su candidato era el expresidente arenero Antonio Saca, ahora en la cárcel por corrupción. Investigaciones judiciales en curso apuntan incluso a que Unidad nació con financiamiento ilegal del primer Gobierno del FMLN.

González también aceptó de forma muy sucinta que fueron permisivos con la corrupción: “no logramos romper estructuras y mecanismos de funcionamiento de corruptela, incrustados desde hace décadas”, dijo sin especificar. Los gobiernos efemelenistas hicieron uso discrecional de la partida secreta y pagaron sobresueldos a miembros del gabinete, incluido el expresidente Salvador Sánchez Cerén.

El Faro tuvo acceso a documentos originales que demuestran que los sobresueldos llegaron al FMLN, Gana y Arena entre agosto de 2004 y marzo de 2010. Solo durante la administración de Funes (2009-2014) la Presidencia gastó parte de los $351 millones de la partida secreta para el pago de sobresueldos que se entegaron en efectivo a miembros del gabinete.

Funes, además, es acusado por malversar y robarse parte de los $350 millones de la partida secreta que despilfarró en lujos personales. El Faro reveló en mayo de este año, a partir de documentos originales de la Presidencia, cómo la ex pareja presidencial del primer gobierno del FMLN, Funes y Vanda Pignato, vivieron un suntuoso estilo de vida financiado con dinero público.

Autoproclamado perseguido político por la oligarquía salvadoreña, Funes vive asilado en Nicaragua desde 2016, por consejo, según dijo, del mismo partido que lo llevó al poder: “Los compañeros del FMLN tenían contacto conmigo y ellos me mandaron a decir y me recomendaron que pidiera asilo político”, explicó en una entrevista que dio al Canal 4 de Nicaragua y 19 Digital, alineados con el gobierno de Daniel Ortega.

A pesar del tímido reconocimiento, González no dejó de incluir en su discurso frases que exculparan a la dirigencia de la debacle y que señalaran a su contrincante: "Tildar al gobierno del FMLN como el más corrupto de la historia es fundamental para el enemigo, para todos ellos, y debemos encontrar una respuesta efectiva para abrirle los ojos al pueblo, hasta hoy cegado, a mi criterio".

Ortiz promete un viraje pluralista

Óscar Ortiz fue electo secretario general a pesar de la dirigencia que recién deja sus cargos. Aunque durante el proceso hubo roces entre Ortiz y la dirigencia, e incluso denuncias de irregularidades en el proceso, el nuevo secretario general no tuvo palabras de reproche hacia quienes releva. Anunció, eso sí, un viraje al rumbo de la administración anterior. Prometió decidir candidaturas a partir de la aceptación externa -no solo interna- y aseguró que cualquier militante que aspire a una candidatura “tiene que ganarse no solo el aprecio de las estructuras internas de nuestro partido, tiene que ser mejor reconocido por la comunidad”. Lo más importante de cara a las elecciones municipales y legislativas 2021, aseguró, es ganarse el corazón de la gente.

Para lograrlo, cree que el camino que debe tomar el partido es de la pluralidad y prometió abrir el padrón, no solo para reincorporar a los veteranos de guerra, sino abrir el partido para incorporar nuevos rostros. Esto contradice por completo el pensamiento de grandes figuras del partido como José Luis Merino, conocido como Ramiro, quien en 2007 aseguró a este periódico que hacer del FMLN un partido pluralista había sido un error: “Esa fue una de las trampas en las que caímos después de los acuerdos de paz... Se nos dijo que teníamos que construir un partido pluralista y eso nos descohesionó y comenzaron a penetrar en este partido otras corrientes de pensamiento”. Esas corrientes, dijo Merino en aquella ocasión, estaban “pervirtiendo a la gente, a compañeros nuestros, a camaradas nuestros”. A partir de entonces, el Frente dejó de ser plural al abolir las corrientes de pensamiento. Cerró su padrón a una militancia disidente y estimuló al militante obediente.

Fue este hermetismo precisamente lo que los empujó a expulsar al que ahora es el presidente, Nayib Bukele, quien quería buscar el cargo bajo la bandera del FMLN. Las diferencias entre Bukele, entonces alcalde de San Salvador, y su partido se hicieron insalvables y la dirección nacional decidió que si él no renunciaba, lo expulsaría, privándolo de la postulación para reelegirse en el cargo en 2018.

El nuevo secretario general del FMLN, Óscar Ortiz, durante la Convención Nacional realizada este domingo 7 de julio, en donde asumió como líder máximo del FMLN Foto de El Faro: Fred Ramos  
 
El nuevo secretario general del FMLN, Óscar Ortiz, durante la Convención Nacional realizada este domingo 7 de julio, en donde asumió como líder máximo del FMLN Foto de El Faro: Fred Ramos