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La injusticia contra una niña enciende una protesta nacional

Carlos Barrera Mónica Campos

El lunes 4 de noviembre, alrededor de 600 personas, en su mayoría mujeres, protestaron contra el fallo emitido por la Cámara Primero de lo Penal en el que se concluyó que el tocamiento realizado por el magistrado Jaime Escalante contra una niña de 10 años es una falta y no un delito. 

Desde que se conoció el fallo, el 31 de octubre, la sociedad salvadoreña se indignó; y las redes sociales sirvieron para la catarsis contra esa resolución, polémica, que abonó a la imagen negativa de un país en el que el 90 % de los casos por violaciones a menores de edad quedan impunes. El 1 de noviembre, artistas feministas reunidas en el festival Akelarre, organizado por la Colectiva Feminista, planificaron una concentración de protesta frente al centro judicial Isidro Menéndez de la capital. Se convocó a la gente por redes sociales, y el resultado fue inesperado hasta para las organizadoras.

Mujeres, familias, artistas, niñas, niños, padres y organizaciones de la sociedad civil catalizaron una denuncia nacional que parte de un fallo, pero pretende ser un grito, un basta ya para detener la violencia, en todos sus géneros, contra las niñas y contra las mujeres. 

En un país poco acostumbrado a la protesta, la concentración del lunes 4 pareciera ser la muestra de un probable cambio. De una llama que las organizadoras y feministas esperan que ya no se apague. Para activistas como Morena Herrera, fundadora de Las Dignas, el plantón del Isidro Menéndez significa un parteaguas, un estallido de indignación por todo el tiempo en el que se han callado (y soportado) las violencias contra las mujeres. "En el caso de Katya Miranda no recuerdo que haya habido tantas personas", dice, en alusión a la violación y asesinato de esa niña, de 9 años, ocurrido en abril de 1999 en un rancho familiar en la costa del departamento de la Paz. "Lo que hoy sucede es que muchas personas están acreditando su voz y testimonio y eso es importante para un cambio social. Para mí este es un despertar de la indignación, por la cantidad de personas y por la coincidencia. Todos estamos de acuerdo que tocar a una niña en la calle sí debe de ser considerado como un delito’’, dijo. 

 

 

 

ElFaro.net / Publicado el 7 de Noviembre de 2019

El fallo en el caso del magistrado Escalante provocó que unas 600 personas, indignadas, se tomaron el bulervar Tutunichapa, a la altura del Centro Judicial Isidro Menéndez, para exigir justicia y decir que tocar a una niña sí es un delito.
 
El fallo en el caso del magistrado Escalante provocó que unas 600 personas, indignadas, se tomaron el bulervar Tutunichapa, a la altura del Centro Judicial Isidro Menéndez, para exigir justicia y decir que tocar a una niña sí es un delito.

 

 

 

 

El magistrado Escalante, señalado por haber tocado en sus partes íntimas a una niña de 10 años, se ha convertido en un blanco de la lucha contra la violencia sexual contra las mujeres. Pero no es el único: en la manifestación, algunas mujeres portaban carteles en los que se podía leer consignas contra la Policía y otros actores:
 
El magistrado Escalante, señalado por haber tocado en sus partes íntimas a una niña de 10 años, se ha convertido en un blanco de la lucha contra la violencia sexual contra las mujeres. Pero no es el único: en la manifestación, algunas mujeres portaban carteles en los que se podía leer consignas contra la Policía y otros actores: "Agente mató a mujer y luego se suicidó dentro de una vivienda"; "La virginidad por un vestido y $100".

 

 

 

Durante la manifestación, una integrante de la Colectiva Amorales lanzó pintura en la fachada del Centro Judicial. En mayo, integrantes de este grupo fueron citadas por el Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador para informarles de una acusación por calumnias presentada por Ricardo Mendoza, director de teatro de la Universidad de El Salvador. Desde 2016, la colectiva había denunciado públicamente a Mendoza por acoso sexual.
 
Durante la manifestación, una integrante de la Colectiva Amorales lanzó pintura en la fachada del Centro Judicial. En mayo, integrantes de este grupo fueron citadas por el Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador para informarles de una acusación por calumnias presentada por Ricardo Mendoza, director de teatro de la Universidad de El Salvador. Desde 2016, la colectiva había denunciado públicamente a Mendoza por acoso sexual.

 

 

Ingrid Escobar tiene 35 años de edad, es madre y empleada del sector público. A la marcha llegó con su hija de seis años y con un megáfono en las manos por solidaridad con las niñas del país.
 
Ingrid Escobar tiene 35 años de edad, es madre y empleada del sector público. A la marcha llegó con su hija de seis años y con un megáfono en las manos por solidaridad con las niñas del país. "Espero que esto sirva para hacer justicia y proteger a la niñez de los abusadores", dijo Ingrid. La niña, en su turno al megáfono, pronunció la consigna de este caso: "tocar niñas sí es delito", dijo.

 

El lunes 4 de noviembre, a las 7:27 a.m., el presidente Nayib Bukele anunció que 100 mujeres policias brindarían seguridad a la concentración. Pasadas las 3 de la tarde, las mujeres que encabezaban la concentración enviaron un mensaje al presidente: “Gracias, señor presidente, por enviarnos mujeres policías, pero no las necesitamos. Es más, aprovechando que están aquí, queremos recordar el caso de Carla Ayala, no olvidamos a Carla Ayala”. Ayala es la policía asesinada en diciembre de 2017 tras una fiesta del extinto Grupo de Reacción Policial (GRP). A la fecha, el agente que la asesinó sigue prófugo y el crimen sigue impune, en parte, por la complicidad de la estructura del GRP. La Policía actual ahora es dirigida por Julio Arriaza Chicas, quien al momento del crimen estuvo al frente de la Subdirección de Áreas Operativas, compuesta por el GRP y la FES.
 
El lunes 4 de noviembre, a las 7:27 a.m., el presidente Nayib Bukele anunció que 100 mujeres policias brindarían seguridad a la concentración. Pasadas las 3 de la tarde, las mujeres que encabezaban la concentración enviaron un mensaje al presidente: “Gracias, señor presidente, por enviarnos mujeres policías, pero no las necesitamos. Es más, aprovechando que están aquí, queremos recordar el caso de Carla Ayala, no olvidamos a Carla Ayala”. Ayala es la policía asesinada en diciembre de 2017 tras una fiesta del extinto Grupo de Reacción Policial (GRP). A la fecha, el agente que la asesinó sigue prófugo y el crimen sigue impune, en parte, por la complicidad de la estructura del GRP. La Policía actual ahora es dirigida por Julio Arriaza Chicas, quien al momento del crimen estuvo al frente de la Subdirección de Áreas Operativas, compuesta por el GRP y la FES.

 

 

 

 

 
"¡Las niñas no se tocan, no se violan, no se matan!". Esta fue una de las consignas que durante el fin de semana se viralizó en redes sociales y convocó a centenares de personas en menos de cuatro días.

 

 

 

Los manifestantes lanzaron huevos rellenos con confeti y globos con pintura a una imagen del magistrado Jaime Escalante.
 
Los manifestantes lanzaron huevos rellenos con confeti y globos con pintura a una imagen del magistrado Jaime Escalante.

 

 
"¡Si se meten con una, se meten con todas¡", gritaban las manifestantes. Para Morena Herrera, de la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, la concentración marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia contra las mujeres. "Las mujeres organizadas estamos insistiendo desde hace tiempo que estos son problemas importantes que hay que atender. El movimiento feminista está haciendo una contribución a un cambio social que no se había visto como hoy. Esto es el inicio de un cambio importante".

 

El muro perimetral del Centro Judicial Isidro Menéndez quedó tapizado con decenas de mensajes de repudio en contra de Jaime Escalante y en contra de la violencia sexual. 
 
El muro perimetral del Centro Judicial Isidro Menéndez quedó tapizado con decenas de mensajes de repudio en contra de Jaime Escalante y en contra de la violencia sexual. 

 

 

 

Una integrante de la Colectiva Amorales posa en protesta contra la agresión a una niña de 10 años. A su espalda hay un mural con perfiles del magistrado Escalante, acusado de un
 
Una integrante de la Colectiva Amorales posa en protesta contra la agresión a una niña de 10 años. A su espalda hay un mural con perfiles del magistrado Escalante, acusado de un "tocamiento impúdico" que, según la Cámara de lo Penal, no fue un delito sino una falta merecedora de una multa leve.  

 

 

 

Al finalizar la manifestación, y entre gritos de
 
Al finalizar la manifestación, y entre gritos de "justicia’", los asistentes quemaron la figura que representaba al magistrado Jaime Escalante.