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El mercado laboral del futuro: un reto inminente

Jaime David Ayala

El cambio actual requiere de una capacidad de adaptación más ágil. En diez años necesitaremos capacidades distintas a las actuales para obtener empleos que aún no han sido creados.
ElFaro.net / Publicado el 31 de Enero de 2020

El mercado laboral de los próximos diez años demandará nuevas habilidades y capacidades para desempeñarse con efectividad. Para el año 2030, las empresas necesitarán contar con personal que sepa diseñar e implementar soluciones, innovar, establecer relaciones profesionales efectivas y comportarse de una manera proactiva. De acuerdo con información del McKinsey Global Institute, la demanda de habilidades tecnológicas básicas —creciente desde 2002—, comenzará a reducirse, junto con el uso de habilidades manuales, físicas y cognitivas básicas entre el 19 % y el 23 % en Estados Unidos y Europa.

El ser humano siempre ha sabido cambiar conforme a las transformaciones a través de las épocas, pero el cambio actual requiere de una capacidad de adaptación más ágil. En diez años necesitaremos capacidades distintas a las actuales para obtener empleos que aún no han sido creados. 

Un alto porcentaje de empleos se encuentra en riesgo de ser sustituidos por robots o máquinas. A la amenaza de un panorama incierto sobre los empleos del futuro se suma el riesgo de sustitución por la automatización de actividades físicas y cognitivas básicas. Según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, el 47 % de empleos en Estados Unidos se encuentra en riesgo de ser reemplazados por máquinas y robots. En El Salvador este riesgo de sustitución se calcula en el 75 % de los trabajos actuales.

De acuerdo con las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 79 % de trabajadores salvadoreños se ocupa en sectores de baja productividad y el 67 % de ocupaciones se encuentra en riesgo de ser automatizadas. Algunos de los trabajos más afectados en El Salvador serán los vendedores del mercado informal, limpiadores de ventanas o automóviles, cajeros de banco y trabajadores agropecuarios y pesqueros.

Una tercera amenaza proviene del aceleramiento en el envejecimiento de la población salvadoreña, que condicionará la capacidad de la fuerza laboral para hacer frente a los retos del futuro. Según estimaciones del BID, a El Salvador le tomará 26 años aumentar la proporción de personas mayores de 65 años del 10 % al 20 % de la población total; un proceso que tomó entre 65 y 75 años en países como Estados Unidos, Reino Unido y Suecia. Esta transición supone un reto sustancial para la sostenibilidad de los sistemas de protección social en el país y para la rápida adaptación ante los cambios tecnológicos en el mercado laboral.

La mejor manera de prepararse para estos cambios es invertir, desde ya, en el desarrollo de la fuerza laboral del futuro. El camino más rentable para hacerlo es a través de la formación de habilidades y capacidades desde el inicio de la vida. Estimaciones del Premio Nobel de Economía, James Heckman, señalan que un dólar invertido al inicio de la vida se ha pagado hacia el año 13 y alcanza un rendimiento de entre el 7 % y el 13 % anual. Las intervenciones orientadas al cuido infantil, protección, nutrición adecuada y estimulación temprana del cerebro durante los primeros años de vida permiten potenciar la formación de capacidades cognitivas avanzadas y emocionales, y transformar positivamente los trayectos de vida. El aumento en inversión durante estos años y la implementación de programas de cuido supone no solo la creación de un nuevo sector económico aún poco explorado en El Salvador, sino también la oportunidad de garantizar un inicio de vida próspero y equitativo para los niños que habitan en los hogares más pobres o vulnerables.

Los jóvenes de esta generación también pueden prepararse para fortalecer sus capacidades y afrontar de mejor manera el futuro. Las intervenciones durante la segunda década de vida deben enfocarse al cierre de brechas para potenciar habilidades tecnológicas avanzadas, que promuevan el aprendizaje de nuevos idiomas y desarrollen capacidades para insertarse con mayor facilidad en los ya inevitables procesos de automatización y en una economía globalizada.

Los inminentes cambios del mercado laboral del futuro, la automatización y las transformaciones sociodemográficas suponen retos que El Salvador afrontará en el corto plazo. Con el paso del tiempo, el país deberá asumir un compromiso mayor para que sus ciudadanos tengan un inicio de vida que les garantice contar con las capacidades necesarias para hacer frente a los trabajos del futuro. El camino más rentable y efectivo para transitar hacia esa etapa con prosperidad no puede ser otro que priorice el desarrollo de nuestra fuerza laboral: las niñas, niños y jóvenes de El Salvador.

Jaime Ayala es economista graduado de la Escuela Superior de Economía y Negocios.  Ha colaborado en el diseño de propuestas de políticas públicas con enfoque de ciclo de vida  y p osee experiencia como consultor para agencias e  implementadores  de fondos de cooperación internacional. También acumula trabajo como investigador y  asistente en temas de sustentabilidad, prevención de violencia, transparencia y desarrollo humano. Foto: Fred Ramos.
 
Jaime Ayala es economista graduado de la Escuela Superior de Economía y Negocios.  Ha colaborado en el diseño de propuestas de políticas públicas con enfoque de ciclo de vida  y p osee experiencia como consultor para agencias e  implementadores  de fondos de cooperación internacional. También acumula trabajo como investigador y  asistente en temas de sustentabilidad, prevención de violencia, transparencia y desarrollo humano. Foto: Fred Ramos.