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“En las pandillas no se puede confiar, tampoco en el Gobierno de Guatemala, pero se puede dialogar”

Carlos Martínez Elsa Cabria

Yahir de León, “Diabólico”, pide ser escuchado por el gobierno del presidente Giammattei. Palabras más, palabras menos, quiere someterse: pide que el gobierno tenga el control total de las cárceles y, sobre todo, dice que necesita que el sistema le ayude a concretar una idea: sacar a la Mara Salvatrucha 13 de la vida criminal de Guatemala.

ElFaro.net / Publicado el 27 de Febrero de 2020

A primera vista, el plan de este líder de la Mara Salvatrucha 13 en Guatemala, tiene la vocación de parecer un disparate: hacer que la MS-13 deje de ser una organización criminal y se transforme en una entidad bienhechora. Pero Jorge Yahir de León se ha impuesto una cruzada para divulgar su estrategia y es innegable que ha pasado años pensándola, ensayando su discurso hasta conseguir que suene a eso: a un plan.

Entra un intenso olor a vainilla en la celda de Jorge Yahir. Sucede justo cuando admite que su pandilla no está “cien por ciento” limpia. Se refiere a un largo historial de asesinatos, extorsiones y ataques armados al transporte, sobre todo en el área metropolitana de Guatemala, del que no puede desentenderse como líder de la estructura. Sin embargo, jura y perjura que en la cárcel en la que está recluido, Fraijanes II, en la que solo hay miembros de la Mara Salvatrucha 13, está severamente castigado girar órdenes para matar o extorsionar o vender droga.

Este hombre de 36 años es la cara más visible de la MS-13 en Guatemala y lleva sobre los hombros una condena que le garantiza que acabará sus días tras las rejas. Ingresó a la pandilla cuando sólo tenía 11 años y fue apodado humildemente El Vago. Forjó su reputación de hombre rudo de cárcel en cárcel, de motín en motín, de sangre en sangre, hasta ganarse el alias con el que llegó a la cúspide del poder en su pandilla: Diabólico. Ha madurado, dice, ya no es el matón que fue y ha caído en cuenta de que el poder es también una condena.

Diabólico promete someterse al sistema y predicar entre sus homies la idea del apego a la ley: pide al gobierno que asuma el control total de todas las prisiones del país, incluyendo la suya y asegura que su pandilla reconocerá la autoridad oficial, incluso si se decide someterlo a un régimen de aislamiento extremo, como ocurre con sus pares en El Salvador.

Jorge Yahir de León Hernández, Diabólico, durante la entrevista entrevista en su celda. Una habitación al final del pasillo principal del Centro Penitenciario Fraijanes II. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
Jorge Yahir de León Hernández, Diabólico, durante la entrevista entrevista en su celda. Una habitación al final del pasillo principal del Centro Penitenciario Fraijanes II. Foto de El Faro: Víctor Peña.

Dice que no busca negociar con el gobierno, que jamás propondría un trato de iguales, pero pide canales de diálogo con el gobierno del presidente Alejandro Giammatei para convertir un hexágono en un círculo: lograr que el Gobierno apoye una rehabilitación para los integrantes de la MS-13,  sin desarticular la pandilla. Comprende que habrá quien se ría de su propuesta. O quien directamente no le crea una palabra. 

Asegura que desde prisión ha tenido contacto con todos los gobiernos recientes de Guatemala, pero elude dar nombres. Conoció personalmente a Giammattei en 2006, cuando él estaba preso en otra prisión: El Boquerón y el presidente era director del Sistema Penitenciario.  Recuerda a Giammattei como un hombre que creía en una rehabilitación que hoy –con propuesta de ley para designar a las pandillas como organizaciones terroristas– parece improbable que vuelva a apoyar. 

Pero de León confía en que el gobierno ha notado el cambio en su pandilla, si no, cómo se explicaría que la policía realizó cateos en media docena de municipios, pero no entró en territorios de la MS-13, se pregunta. Días después, una fuente de la Fiscalía Anti Extorsiones le desdice: sí hubo operativos en colonias dominadas por su pandilla. 

No había hecho declaraciones públicas en casi ocho años. Sin embargo, esta es la tercera vez que pide hablar con periodistas en los últimos seis meses, lo que hace pensar dos cosas: que la Mara Salvatrucha ha diseñado una especie de estrategia de medios para posicionar un mensaje, y que si tiene que buscar a periodistas para hacerse oír, no parece tener canales abiertos para enviar mensajes al gobierno.

A Yahir de León hay que escucharle con pinzas, porque más allá de su forma de hablar, mide hábilmente cada palabra que dice. Habla sentado a un borde de su cama tamaño queen, ante la respetuosa mirada de su homie Álvaro Cos, que le escucha sentado junto a la tela que sirve de puerta. Desde el espejo que le queda a un costado, un pequeño televisor da las noticias. En su celda tiene, además, seis literas, cinco con colchón y una con vasos de cristal y platos, diez pares de tenis Adidas y Nike y una buena colección de perfumes. Defiende sus privilegios, mostrando documentos judiciales que le autorizan tenerlos y argumenta que la otra cara de esos lujos, es una prisión ordenada, pacífica, limpia hasta la exageración, en la que los pandilleros pasan las horas haciendo ejercicio, jugando videojuegos, diseñando y produciendo camisetas o pan, o atendiendo los distintos puestos de comida o tiendas. Algunos han aprendido a poner empastes en los dientes, o hacer radiografías, o a detectar síntomas básicos. Sueña con tener grandes contratos con empresas privadas, para ofrecer trabajo a sus compañeros

Es perfectamente consciente de que es, al menos, difícil creer que la cultura de la violencia deje de estar impresa en el carácter pandillero. En su propio carácter. Admite que no tiene el control total de su pandilla en la calle, que hay clicas (células) en Guatemala, que siguen con su vida criminal. Incluso aventura una proporción: en sus cuentas, sólo el 15% de su estructura comete delitos.

Se anima a regañar a sus pares salvadoreños y hondureños, les recrimina haber jugado a la política y se burla del pulso armado que libraron contra los soldados y la policía.

Yahir de León tiene sus normas en un cartel de su prisión. Afuera de su celda, a primera hora de la tarde, sus homies almuerzan tacos, estudian, trabajan en serigrafía, cocinan, acuden al dentista, miran la pantalla plana comunitaria, levantan pesas, mientras la cárcel huele agradablemente a desinfectante.

¿Quién sos exactamente dentro de la pandilla? Si el presidente de Guatemala leyera esta entrevista él debería entender que por tu boca habla la Mara Salvatrucha?
Yo ya había platicado con (el presidente de Guatemala, Alejandro) Giammattei cuando él era director general del sistema penitenciario. Él estuvo llegando a (la cárcel) El Boquerón, como en 2006. Con Giammattei estuvimos platicando de temas de rehabilitación, porque el bato cree bastante en eso. En ese tiempo no teníamos talleres como los que tenemos aquí, y le pedimos materiales de parte del sistema penitenciario y él nos los llevaba para que nosotros pudiéramos elaborar manualidades. Pero ahorita la postura que él trae hacia los pandilleros es muy distinta.

Lo que intentás decir es que él sabe quién sos y que no necesitás presentarte.
Exactamente. 

Ok. ¿Qué hablaron en su momento con Giammattei?
Fijate que fue cuando pasó el problema del 2005, cuando se rompió el Sur (un pacto de convivencia pacífica entre el Barrio 18 y la MS-13 al interior de las cárceles). Para esas fechas el bato vino y entró como director del sistema penitenciario y comenzó a ver las condiciones carcelarias de todos los centros penales. Nosotros empezamos a platicar con él de que nosotros queríamos mejoras dentro del centro, entonces él nos empezó a habilitar todas esas mejoras, llevándonos rehabilitación y trabajo. Pero también la violencia en Guatemala no estaba como está ahora, por eso es que todo ha cambiado en la mentalidad de él, porque su mente realmente cambió. 

En ese tiempo la violencia estaba mucho más alta.
Nosotros nos pusimos a pensar en 2013 y a hablar directamente con la pandilla y con ciertos homies que estábamos en este penal: “nel, muchá, nos hemos dado cuenta que de parte de nosotros está subiendo mucho la violencia y el problema es que nosotros mismos estamos haciendo que eso vaya creciendo porque no estamos poniendo reglamentos dentro de nuestra pandilla”. Esos reglamentos los comenzamos a cambiar poco a poco, poco a poco, porque no se puede cambiar la violencia de la noche a la mañana y tampoco les podés cambiar a los homies la mentalidad de ser violentos de la noche a la mañana. Empezamos a platicar que es mejor comenzar a cambiar la mentalidad de los homies

¿Por qué?
Porque nosotros vemos el futuro. Un ejemplo: mirá lo que está pasando en El Salvador y en Honduras (se refiere a las condiciones de aislamiento en la que viven los líderes pandilleros), ¿por qué es eso? Por la misma violencia, porque se tiraron a hacer cosas que no tenían que hacer: estamos hablando de estarse tirando con los soldados y con la policía, hacer un desmadre de locos. Entonces los patojos (niños) que se iban metiendo dentro de las pandillas se iban criando con esa misma mentalidad, más violentos, más violentos. 

Pero a ver, volvamos: cuando entra Giammattei a hablar con ustedes sobre programas de reinserción, ¿Qué pide a cambio?
No era un dame y te doy, no era un intercambio, era dialogar y eso es lo que se quiere hacer ahorita, no venir y negociar, porque nosotros no estamos en la postura de negociar con el gobierno. 

¿Por qué?
Porque somos privados de libertad, miembros de la Mara Salvatrucha, y si venimos y negociamos es como si nos pusiéramos a la altura del gobierno, no importa si el gobierno es corrupto o si el gobierno está trabajando de la mejor manera, aquí lo que realmente se quiere es dialogar. ¿En qué sentido? Necesitamos trabajar y necesitamos oportunidades. 

¿Cuál es la diferencia en la práctica entre dialogar y negociar? ¿Has hablado con alguien del gobierno?
Es que desde antes que entrara este gobierno, desde antes que entrara el gobierno anterior, nosotros siempre hemos buscado todas esas formas: te voy a decir, nosotros hemos tenido un montón de visitas gubernamentales de parte del sistema penitenciario, no te voy a dar nombre, pero nosotros les hacemos ver a ellos que queremos trabajar y que queremos hacer las cosas bien, pero que necesitamos el apoyo gubernamental, porque solo nosotros no podemos. 

Ok, no digás nombres, pero desde que estás encerrado, de todos los gobiernos que han pasado, ¿siempre ha habido comunicación con la Mara Salvatrucha?
Siempre. Siempre hemos buscado la manera de decirles que necesitamos que nos ayuden con los talleres y con rehabilitación. Ahorita llevo 18 años de estar preso. En los 18 años que llevo de estar preso nunca ha habido talleres en las cárceles de parte del sistema penitenciario o de parte del gobierno. Yo caí preso con una edad de 19 años, y el problema es que el control lo tenían los paisas (reos no pandilleros) dentro de las cárceles, ahí fue que empezamos a unir fuerzas con las otras pandillas para sobrevivir, pero si realmente el control lo hubiera tenido el gobierno y si hubieran tenido talleres y se le hubiera dado estudios a personas que no han estudiado, la mentalidad de todos los pandilleros no sería como ahorita. 

Los internos de Fraijanes II realizan sus jornadas de ejercicios en una cancha de grama sintética, instalada en el mes de diciembre de 2019. Todos son miembros activos de la MS-13, liderada por Jorge Yahir de León Hernández, (Diabólico). Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
Los internos de Fraijanes II realizan sus jornadas de ejercicios en una cancha de grama sintética, instalada en el mes de diciembre de 2019. Todos son miembros activos de la MS-13, liderada por Jorge Yahir de León Hernández, (Diabólico). Foto de El Faro: Víctor Peña.

Yahir, ¿Vos dirías que el gobierno tiene el control de esta prisión?
Sería lo mejor, que tuvieran el control de las cárceles y de la rehabilitación dentro de las cárceles. 

¿Dirías que en esta cárcel el gobierno tiene el control?
Tendría que tenerlo, pero no presionando, no aislando, sino dando talleres y dando rehabilitación. Lo que nosotros estamos haciendo dentro de este penal no es una plantilla (un engaño), de decir trabajemos aquí y bajo la mesa extorsionemos o robemos o asesinemos. Nel. Yo hablo directamente: si el gobierno sabe que nosotros estamos chingando dentro de esta cárcel o mandando matar desde esta cárcel, pues que tome sus medidas, que accionen y que nos aísle. ¡Pero con pruebas! 

¿Y si no? ¿Qué pasa si la respuesta del gobierno es no? A la mierda la serigrafía, las cocinas, las pesas, los juegos y esto se convierte en una prisión de máxima seguridad y hacen celdas de aislamiento…
La intención es una de las cosa que realmente cuentan. Lo que haría el gobierno directamente es que los cambios que han tenido los homies de la Mara Salvatrucha durante estos 7 años… sería venir y cambiar esa perspectiva de ellos de estar estudiando y trabajando, hacer las cosas mejores. Eso es a lo que yo no quiero llegar, por eso es que yo estoy peleando de una o de otra forma para que eso no suceda, pero no lo quiero pelear a punta de plomo, no lo quiero pelear amenazando con hacer esto y lo otro. Si no pasa eso, nosotros vamos a seguir intentando por los medios legales posibles para que eso ocurra.  

Estás midiendo tus palabras para evitar hacer una amenaza, ¿verdad?
Si no se da, pues no se da, ni modo. Yo sé que nuestra pandilla no está 100% limpia, hemos hecho maldad, no de ahorita sino desde hace años y hay que afrontar las consecuencias, porque así es. Si nos dicen que vamos a una cárcel de máxima seguridad y si dicen que no vamos a tener visita, no podemos nadar contra la corriente, pero el gobierno sabe, el ministerio público sabe y el organismo judicial sabe que estamos haciendo las cosas de una forma distinta. 

Tus pares salvadoreños en algún momento lo que respondieron es que si el gobierno los apretaba en las cárceles se atuviera a las consecuencias en las calles. Estás evitando  llevar las cosas a ese punto, por lo que veo.
Y así va a ser siempre. 

A tus homies que lean esta entrevista, ¿la consigna es que, independientemente de cómo este gobierno maneje las cárceles, mantengan la calma en la calle?
Así tiene que ser. Te explico: una cosa es la política, una cosa es la sociedad, otra cosa somos nosotros. Por algo que nosotros estamos haciendo en las cárceles, la sociedad no tiene que pagar las cosas afuera. Eso es tener madurez, porque realmente nosotros tenemos nuestras familias y nuestros hijos y no queremos que ese daño y esa violencia la vivan nuestros hijos y que si la violencia crece de parte de nuestra pandilla, sean nuestros hijos los que paguen. Tenemos que ser un poco sabios, ver el futuro, lo que va a pasar. Si esto le va a perjudicar a nuestros hijos o si nos va a perjudicar a otros homeboys que vayan a venir, preferimos enfrentar las consecuencias desde ya y que el gobierno estudie para que se entere que sí se puede cambiar. Es cierto que en las pandillas no se puede confiar, en el gobierno tampoco se puede confiar, pero sí se puede hacer un estudio y dialogar. Sí se puede dar oportunidades. 

El presidente Giammattei llegó al poder con un discurso distinto al que asegurás que tuvo con ustedes hace 15 años.
Bueno, él está haciendo las cosas lo mejor que él cree que es posible. Él tiene la obligación de ver por el país. No estoy de acuerdo con lo de (declarar a las pandillas como grupos) terroristas, porque yo no me siento que soy terrorista, pero si él calcula que eso es lo que hay que hacer para bajar la violencia, pues que lo haga, pero nuestro punto de vista es venir y tratar la manera de que nuestra pandilla siga bajando su índice delincuencial. 

De nuevo, ¿por qué?
Por lo que te decía. Porque vemos nuestro futuro y tenemos espejos en [las cárceles de máxima seguridad de] Zacatecoluca, en El Salvador y El Pozo, en Honduras, y no queremos pasar por eso. Te voy a decir una onda: algún día vas a tener tus hijos y cuando uno los tiene uno siempre quiere estarlos viendo. En Zacatecoluca pasan años sin ver a sus hijos y después de tanta violencia ahorita es un lloriqueo de parte de ellos (de los reos). Si nos quitan ese privilegio de ver a nuestros hijos… porque uno, quiérase o no, tiene sentimientos. 

Decís cosas sorprendentes, pero el poder de la Mara radica en el control del territorio y el control del territorio se obtiene a través de la fuerza. Lo que estás diciendo es, en la práctica, quitarle poder a tu pandilla y atractivo de cara a nuevos miembros.
Te explico esto: cuando empezaron las pandillas en Guatemala, no fue con la violencia… 

¿Me vas a hablar de Break Dance?
Todo eso fue cambiando por la misma onda, por los mismos problemas de las pandillas que se fueron dando poco a poco y la violencia se fue criando poco a poco y los homies se fueron criando en esa violencia poco a poco y esa violencia no la podés cambiar, pero podés disminuirla tratando de que los homies tengan otra ideología. Si vos perdés el control, no importa. La cosa es sobrevivir. 

Estás diciendo que perder el control de una comunidad es secundario. ¿Estás dispuesto que la MS-13 pierda el control de uno, dos, tres barrios?
¿Qué es control? 

Decímelo vos.
¿Para qué te sirve el control?

Para generar dinero.
¿De qué te sirve el dinero si no lo podés utilizar? 

¿De qué te sirve ser pandillero si eso no te genera control, dinero y poder? En el fondo estás disolviendo a la pandilla.
No lo estoy haciendo. Me siento bien como miembro de la Mara Salvatrucha si puedo estar bien con los homies, si puedo tener buena comunicación con los homies, si puedo tener buena comunicación con mi familia y una buena relación con ellos. Sólo extorsionando, sólo matando no pueden hacer dinero. Tienen otros métodos para tener su economía. La mayor parte de batos que se meten ahora a las pandillas lo hacen por falta de recursos, pero si ellos tienen otra ideología dentro de la pandilla, constructiva, pero siempre trabajando dentro de la Mara Salvatrucha, sin necesidad de delinquir… ¿por qué va a ser a puro huevo que te metás a la pandilla matando, si realmente hay otras cosas positivas que podés venir y hacer? 

Al menos en El Salvador, para ingresar a la MS-13 es necesario demostrar compromiso y eso se ha hecho normalmente matando.
Te voy a explicar: en Honduras, El Salvador y Guatemala siempre existe Mara Salvatrucha, pero la ideología es distinta. Nosotros tratamos de hacer las cosas bien para todos. No voy a velar por mí mismo, no quiero el poder de toda la banda para mí mismo. Yo quiero que todos los homies se encuentren de una manera distinta, que puedan disfrutar a su familia, que ellos puedan pasar el tiempo que les dieron de sentencia por x razones bien. 

Pero seguís hablando de los homies que están en la cárcel, porque en la calle…
Es otra situación. 

Claro, en la cárcel no queda otra que resignarse a cumplir la sentencia y ojalá vivirla de la mejor forma posible, pero en la calle la gente quiere resolver su situación económica.
Exactamente, ahuevo. 

La pandilla debe dotar a todos esos niños, nuevos miembros, de unos zapatos, comida, algún techo y algún dinero. Eso se consigue a través de ilícitos: extorsionar, matar o… hacer cosas que llaman menos la atención como la venta de drogas.
Lo que estamos haciendo aquí es inculcarle a las clicas que estamos aquí adentro, a los encargados de clica, para que trabajemos de esta forma. Después venís vos y te reunís a pensar cómo va a sobrevivir la gente de la calle para tener su economía y poder dejar de delinquir, ahí es donde realmente queremos venir y dialogar.  ¿En qué sentido? Necesitamos talleres para que la gente no esté extorsionando, para que la gente no esté chingando…

¿En la calle?
Así es. Programas en la calle que les enseñen oficio a los homies pero también a sus familias, porque ellos roban para mantener a sus familias, pero si tenemos a la mamá que trabaja o a la mujer que puede trabajar, o al homie que puede trabajar, eso va a ayudar a bajar bastante el índice delincuencial. Nosotros, sin esperar que viniera este gobierno, sin saber lo que este gobierno va a traer, hemos buscado a unas ONG y a empresas. Es algo que de nosotros ha nacido y trabajamos de distinta manera que en El Salvador, EEUU y Honduras. ¿Por qué? Porque el poder es lo peor que podés tener. Es lo peor porque no sobrevivís. ¿De qué te sirve tener el poder si no vas a llegar a viejo? Tenés que ir construyendo. 

Subo la apuesta: “Ojalá en la calle haya suficientes oportunidades para que ningún patojo desee ser miembro de la Mara Salvatrucha” ¿Te gusta esa formulación?
A ver, aquí a nadie se le pone un cuete para que sea miembro de la MS. Si ellos ya no se quieren meter a la pandilla, no se va a meter a alguien obligado.

–(Interviene por primera vez Álvaro, que ha estado vigilante desde un rincón de la celda): A los patojos que van empezando nosotros les hacemos ver bien, bien, a lo que se están metiendo antes de meterlos y los aconsejamos de que esto es otro pedo, pero lo que pasa es que si nosotros no los jalamos se van a otra pandilla o se van a hacer un su grupo de bandosos y al final es lo mismo, porque andan buscando oportunidades por la misma necesidad que tienen. Pero si el gobierno nos da la oportunidad podríamos decir: ahí hay 300 chequeos (chicos que están atravesando el proceso de verificación para convertirse en pandilleros) que aspiran a ser de la Mara, pero ellos van a estar en un taller, van a ser de la pandilla pero van a tener otra mentalidad distinta a extorsionar. 

Durante años se ha generado en los muchachos una percepción idealizada de la pandilla como un lugar en el que se ganarán poder y respeto ¿Creés que eso se puede sustituir con talleres?
Les ofrecemos la opción de ser parte de una pandilla destructiva o una pandilla constructiva. Si se meten o no se meten a la pandilla ya es cosas de ellos. Por un patojo o tres o quince patojos que se vayan a meter dentro de la pandilla no vamos a perjudicar a todo el Barrio, sólo porque ellos quieren venir y hacerse locos y agarrar una pistola e ir a matar para tener respeto. O tienen el respeto ellos o tenemos el respeto como pandilla. Nosotros tenemos que tener el respeto como pandilla, pero el respeto ¿cómo se gana? No se gana con violencia, el respeto se gana respetando a la demás gente. Lo que pasa es que varios homies están confundidos: creen que el respeto se lo van a ganar a punta de plomo, o teniendo un montón de dinero. 

Jorge Yahir de León Hernández, líder de la Mara Salvatrucha-13 de Guatemala. Diabólico posa en uno de los pasillos del Centro Penitenciario Fraijanes II, la cárcel guatemalteca de máxima seguridad, donde la pandilla ha establecido sus propias reglas de convivencia. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
Jorge Yahir de León Hernández, líder de la Mara Salvatrucha-13 de Guatemala. Diabólico posa en uno de los pasillos del Centro Penitenciario Fraijanes II, la cárcel guatemalteca de máxima seguridad, donde la pandilla ha establecido sus propias reglas de convivencia. Foto de El Faro: Víctor Peña.

¿Estos homies ya les han generado conflicto?
Te voy a contar esto: en El Salvador han tenido diferencias entre los mismos homeboys, unos que no están de acuerdo con ciertas palabras que ellos (los líderes) dan, unos que no quieren la violencia, otros la tregua, otros quieren trabajar de una forma y otros de otra. Eso es algo aparte, es algo de ellos. Lo que nosotros sí hacemos en Guatemala es mantener un buen diálogo con todos los homies, escucharlos y decirles: aquí podemos trabajar de esta y esta manera, pero no solo por mis propios pensamientos, sino que hay que hacerlos partícipes, preguntarles qué piensan, porque si yo vengo y les digo, bueno, muchá, la neta es que ahora en adelante vamos a trabajar así, me van a decir: puta ¿y yo qué ondas? ¿Y mi respeto? ¿Y lo que yo he trabajado? Por eso es que hay que trabajar incluyendo. 

¿Han tenido que usar la fuerza para alinear a sus homies?
No como en otros lugares. Incluso allá afuera (del penal, en un sector de aislamiento) nosotros tenemos como unos 15 ex pandilleros. Ellos han chingado aquí y han extorsionado y han mandado a hacer sus cosas allá afuera, nosotros los hemos corregido, pero no entienden, siguen chingando. Así que “disculpen, pero ya no entendieron” y los sacamos. Y algunos dicen que al rato van a poner el dedo y que mejor los matemos, ¿Para qué vamos a tener esa mentalidad si esa es la que ha traído problemas en otros lados? ¿De qué te sirve matar a esa persona? Mejor lo sacamos, si va a poner el dedo que lo ponga, de todas formas, ¿de qué va a poner el dedo? 

En resumen, lo que nos dicen es que lo que quieren ustedes es seguir teniendo la Mara Salvatrucha, pero que ahora será una estructura dedicada al bien, por decirlo de una forma ¿Te imaginás cómo se va a reír de nosotros un montón de gente cuando lea esta entrevista?
Claro. 

¿Ustedes saben de la experiencia de la pandilla Latin Kings, que en algunos países pasaron de ser una estructura criminal a convertirse en una especie de asociación cultural?
Sí.

¿Lo que me dicen es que ustedes quieren transformar la MS-13 en algo que ya no será una organización criminal?
Está recio eso. Y es increíble, porque no se cree. Lo bueno de nosotros es que las acciones que llevamos, lo que hemos venido haciendo no es en uno ni dos, ni tres, sino en siete años…. Y cómo ha venido bajando el índice de delitos de parte de nuestra pandilla es lo que habla por nosotros y va a seguir hablando por nosotros conforme vayan pasando los años. Lo que la pandilla vino siendo desde principios de los noventas yo no lo puedo borrar de la noche a la mañana, porque no se pueden borrar las cosas de la noche a la mañana: tenés que venir e irlo construyendo, así como pasó esa violencia durante un chingo de años, así va a costar y va a costar hacerle creer eso a la gente. Va a ser difícil porque ellos han pasado la violencia de parte de nuestra pandilla y dirán: aaah, bueno, ahora los santitos quieren cambiar, pero si nosotros solo nos ponemos a pensar qué va a pensar la gente de nosotros, resulta que no lo vamos a hacer porque alguien no cree. 

¿No creés que esta idea pueda crear una sublevación de la calle contra la cárcel diciendo: ustedes están viendo por ustedes porque ya están presos, pero nosotros afuera queremos seguir en una línea distinta?
Nosotros les hacemos ver las cosas como realmente son y ellos tienen que ver las cosas positivas, incluso para el futuro de ellos, porque un día van a estar aquí, si realmente siguen chingando. No te voy a decir, mirá, la neta es que nuestra pandilla ya no mata o ya no extorsiona, pero te estoy hablando de que, de un 100%, el 15% es el que está chingando, y eso es lo que tenemos que ir bajando poco a poco, pero no obligatoriamente, sino que enseñándoles. 

¿Y el resto de qué come, Yahir? ¿Drogas?
Nosotros somos 30 clicas. Por decir un ejemplo. A la hora de los quiubos, una clica tiene que sobrevivir. Si estoy en una bartolina y no me dan de comer ¿Qué tengo que hacer para sobrevivir si no puedo venir y hacer esto y esto? ¿Qué tengo que hacer para sobrevivir? Me las tengo que rebuscar de una o de otra forma pero sin chingar a la gente, eso es lo que estamos tratando de inculcar. Entonces lo que ellos tienen que venir y hacer… abrir su mente. Pueden poner su negocio, levantar algo legalmente, ir construyendo algo. 

En El Salvador la MS-13 llegó incluso a poner sobre la mesa la disolución de la pandilla si el gobierno accedía a crear una mesa de negociación. ¿Ustedes pondrían esa ficha sobre la mesa?
(Interviene Álvaro): nosotros lo que queremos es cambiar la mentalidad de los homies, nosotros lo que no queremos en sí es hacerle más daño a la sociedad, pero nosotros como pandilla, como te está diciendo Yahir, tenemos una buena comunicación. El enfoque nuestro es no hacer daño a la sociedad. 

¿Hay menos gente ahora en la Mara Salvatrucha de Guatemala que hace 7 años?
Las pandillas en general no van a ir disminuyendo, siempre van a ir creciendo en gente y conforme pasa un día se reclutan unos dos o tres patojos por clica, va creciendo la gente. La otra pandilla (el Barrio 18) siempre ha sido más numerosa que la Mara Salvatrucha, pero eso no nos ha impedido tener siempre un enfrentamiento contra ellos. Nosotros lo que sí hacemos y tenemos claro es que queremos bajar el índice delincuencial con la sociedad, pero el problema de pandillas ya es otro pedo. ¿Me entendés? No puedo decirle a uno que no vaya a matar a aquel… Yo no estoy hablando de una tregua. Si ahí está ese hijueputa y nos está chingando, bueno, pues…. 

¿En Guatemala no va a haber otro pacto Sur?
(Silencio. Yahir y Álvaro se miran)

… Ya entendimos.
Eso está recio, está recio. Se intentó, te estoy hablando desde el año 97 para el 2005, se corrió el Sur y hubo varias veces que pensábamos que ya se iba a reventar, hasta que estalló la mierda y entonces quedamos curados ellos y nosotros. Nosotros siendo un grupo algo pequeño y ellos un grupo grande… pero ellos saben cómo les llega la vuelta (la venganza)…. Ja, ja, ja, ja... Ya va uno creído, ¿va? Ja, ja, ja, ja, ja… 

Lo que dicen es que buscan no matar civiles, pero si agarrás mal parado a uno de la pandilla contraria, lo matás. Ese muerto suma, es un muerto, aunque tenga tatuados los números. Eso sigue siendo un problema, porque a tus homies eso los convierte en asesinos. Eso va en dirección contraria a lo que me decías antes.
(Toma la palabra Álvaro): Pero si sabés que él te va a matar a vos, ¿qué vas a hacer? No te vas a quedar con las manos cruzadas… 

Hay otra alternativa: hacer lo que se han prohibido hacer. No digo que sean amigos, digo que no se maten. Si ustedes están pensando en llegar a arreglos mínimos con el gobierno, ¿por qué no se puede llegar a acuerdos mínimos con la 18?
Mirá, para bajar la delincuencia todo tiene que empezar por algo. Nosotros estamos tomando esta postura de irle bajando, no porque el gobierno nos lo está pidiendo, sino que de nuestra misma organización está saliendo. Si nosotros empezamos por algo, siempre va a existir un futuro. ¿Me entendés? No sabemos qué va a pasar mañana. A qué medidas se puede llegar para parar esa situación, porque ahorita te puedo decir que eso no va a pasar, por mi propia mentalidad, pero vamos caminando y nos vamos a encontrar piedras en el camino y vamos a irnos topando en el camino, pero para esas piedras uno tiene que buscar soluciones. Y eso tiene que pasar así. 

¿Decís que hoy por hoy es imposible, pero pasado mañana puede que sea una opción?
Tiene que pasar así. No se descarta. 

Hablábamos con un ex fiscal muy involucrado en la evolución del fenómeno de pandillas. Él decía que ustedes son mucho más disciplinados, que efectivamente extorsionan menos, pero también que sospechaban que ustedes han conseguido hacer negocios a gran escala con las drogas.
Lo que te estoy hablando, es decir, a nivel personal, no. Como pandilla, directamente que estemos traficando drogas, tampoco. Si no que alguien me diga a qué homie de la MS lo han agarrado con kilos de marihuana o de cocaína. Con uno que encuentren, podés decir: “este pisado me está mintiendo”. 

Sin embargo a varios líderes de la MS-13 de El Salvador vinieron a Guatemala con el propósito de abrir rutas para movilizar droga a El Salvador. Me cuesta creer que ustedes no sabían que aquí había gente de alto rango de la Mara salvadoreña. Gente como Ave y Pedro.
Te voy a decir una onda: cuando vos encontrés una persona de la MS de Guatemala que esté traficando drogas, pues órale. No se puede decir que los miembros de la MS de Guatemala están trabajando esa onda, porque no lo estamos haciendo. Individualmente alguien puede estar trabajando por menudeo, eso es otra cosa, pero yo te estoy hablando de mi persona y de mi pandilla. Si hay un ministerio público que avale eso, o de la PNC es otra onda, pero con pruebas. Pero de lo contrario es paja.  

Dentro de la MS-13 a nivel mundial hay delitos más sofisticados y menos agresivos, si los comparas con los asesinatos: lavado de dinero, por ejemplo…
Estamos tratando la manera de hacer las cosas de la mejor forma posible para no afectar a la sociedad, no te puedo decir: “mirá esto estamos haciendo o esto no lo estamos haciendo”, porque sería darte paja también. ¿Me entendés? Lo que intentamos es no perjudicar. Lo que tenemos que venir es a hacer las cosas bien. Lo demás que sea investigado. 

Quisiera que nos describieras cómo te imaginás a la Mara Salvatrucha en Guatemala en 10 años. Si todo saliera bien según tus planes, ¿cómo sería tu organización?
Es difícil decirlo… 

¿Si sólo dependiera de vos?
Es una pregunta recia. Lo que yo quiero es ver a mi pandilla… que fueran unos grandes empresarios y que estén ayudando a la pobreza, que puedan venir y poner escuelas. Para mí sería de ahuevo. Yo eso quisiera, una pandilla constructiva… ¡Puta! Yo preferiría escuchar eso, como pandilla. 

De nuevo: ¿Entenderías si el lector de esta entrevista se parte de la risa?
Se van a cagar de la risa. Pero no todos. Hay gente que esto lo mira positivo, y si lo ven desde otro lado: de partes de Europa y de otros lados, pueden decir: esto es interesante, pongámosle mente. O algunas ONG que lean esta entrevista puede que digan: veamos qué se hace. La gente que se va a reír es la gente que ha sufrido la delincuencia, que han visto un montón de pandilleros crecer y que no han visto cambio. Es la verdad. 

 

Nota: Esta entrevista fue realizada en colaboración con el medio digital guatemalteco El Intercambio.