Imprimir

Diario de cuarentena 3: ¿y si somos asintomáticos?

María Luz Nóchez

El martes 24 se anunció que, tras las pruebas del día, cuatro personas que estaban en centros designados por el Gobierno resultaron positivos de coronavirus aunque no presentaban ningún síntoma. Las 108 personas que cumplen cuarentena en el hotel La Palma, incluida una periodista de El Faro, no reciben información. No saben de qué centro salieron los cuatro nuevos casos. El personal sanitario que los atiende tampoco parece saberlo. Al encierro se suma la incertidumbre. 

ElFaro.net / Publicado el 25 de Marzo de 2020

A las 10 de la noche de ayer, 24 de marzo, la buena actitud que nos mantenía optimistas se empezó a desvanecer. En la habitación ya estábamos con la luz apagada y debajo de las colchas cuando en Twitter se leía el anuncio de los cuatro nuevos casos confirmados. Más allá de que empiezan a aparecer más casos, incluso más que los pronosticados por la curva del presidente, la novedad era que estos cuatro, contrario a los primeros cinco, sí habían guardado cuarentena en uno de los 62 albergues que se han habilitado a nivel nacional. Y no solo eso, sino que algunos, según declaró el viceministro de Salud, eran asintomáticos. (Este 25 de marzo se anunciaron cuatro casos más, para sumar 13 confirmados en el país).

Aquí nos la habíamos pasado muy tranquilas hasta ese momento pensando que, bueno, teníamos que cumplir el encierro como todos los demás, a pesar de que -graciasadios- no teníamos síntomas. El anuncio de ayer, para quienes están en sus casas, es un alivio, ya que las medidas tomadas por el presidente han resultado efectivas hasta ahora para evitar la propagación y aislar el virus de aquellos que no estuvieron fuera del país en el último mes. Pero a nosotros, los que decidimos regresar al país sabiendo que iríamos al encierro, solo nos llenó de más incertidumbre.

Cuando aterricé el pasado 16 de marzo en el aeropuerto monseñor Romero, la médica que tomó mis datos e hizo el primer chequeo, ante la pregunta de si nos harían alguna prueba mientras durara la cuarentena, respondió que no, que se haría solo a aquellos que presentaran síntomas, “porque se ha repartido una cantidad reducida de pruebas por país”. Esa respuesta y la de los médicos y enfermeros que nos evalúan a diario en el hotel La Palma nos hicieron pensar que si no teníamos dolor de cabeza y cuerpo, si no nos daba fiebre ni tos seca, y tampoco presentábamos dificultades para respirar, lo único con lo que teníamos que lidiar era con el encierro y los desgastes que eso podría traer a nuestra salud mental.

Ayer perdimos, además de esa certeza, el sueño. Hablo por María Magdalena, por Aura y por mí, quienes habitamos el cuarto número 13 del hotel La Palma desde hace diez días. Ellas dieron cuantas vueltas les permitió el ancho de la cama. A mí, el método para dormir que las noches anteriores había resultado infalible, por primera vez me falló. Para garantizar mi sueño, antes de abordar el avión que me trajo de regreso desde México, me armé con una playlist de sonidos de lluvia que me generan un efecto placebo, me relaja y me ayuda a dormir. Ayer, mientras escuchaba los truenos y relámpagos de algunas pistas, no pude dejar de pensar en el toque dramático que le daban a la situación. 

La información a medias nos afecta directamente, sobre todo porque la certeza que más nos interesa es la de nuestra salud y la de no contagiar a nadie más. Ya sabemos, de todas formas, cómo nos percibe alguna gente allá afuera. La conferencia de prensa donde se anunciaron los cuatro nuevos casos del 24 de marzo ocurrió a las 10 de la noche. Personas en cuarentena que no habían presentado síntomas se sumaban a los cinco ya detectados. Como es usual, la información se hizo pública a medias y sin aceptar preguntas de la prensa. No teníamos dato de en qué albergue estaban esas personas. ¿Salieron esos cuatro de este hotel? ¿Tomamos el sol juntos algún día de aquellos donde nos permitían hacerlo una hora cada día? 

Aura y María Magdalena, que pasan su cuarentena en el cuarto 13 del hotel La Palma, ven una película justo antes de sintonizar la conferencia de prensa del 24 de marzo, donde se anunciaron los cuatro nuevos caso de coronavirus en pacientes asintomáticos. Foto de El Faro: María Luz Nóchez
 
Aura y María Magdalena, que pasan su cuarentena en el cuarto 13 del hotel La Palma, ven una película justo antes de sintonizar la conferencia de prensa del 24 de marzo, donde se anunciaron los cuatro nuevos caso de coronavirus en pacientes asintomáticos. Foto de El Faro: María Luz Nóchez

A las 5:15 de la mañana escuchamos ruido en el pasillo. Era la hora de la evaluación, que cada día sucede más temprano, por cierto. A lo mejor era la falta de sueño, pero cuando me preguntaron cómo estaba, la situación me superó. Estaba de mal humor. El grupo de turno ahora eran todas mujeres que se acercaron con el termómetro y el tensiómetro, siempre cubiertas de pies a cabeza, para hacer el mismo chequeo de siempre. Temperatura, presión para algunos, ¿cómo se siente?

-¿Nos van a hacer algún tipo de prueba? -pregunté. 

-Por ahora, no, la instrucción es que no se necesita a menos que presenten síntomas -me contestó una médica.

-El viceministro de Salud dijo en conferencia ayer que, de los cuatro casos nuevos, algunos eran asintomáticos. ¿Cómo van a saber entonces si tenemos o no el virus?

-Ah… pero para eso son los primeros quince días, que son los de incubación del virus.

-Pero, según lo que dijo el viceministro ayer, es posible tener el virus aún sin presentar síntomas. Hacernos la prueba pasados los 15 días nos daría garantía de que no lo tengamos, que al fin y al cabo es también una garantía para ustedes.

-Por eso la cuarentena es de 30 días, porque la reacción depende de su sistema inmunológico. Si no presenta síntomas en los primeros 15 días, su mismo sistema se encarga de desecharlo.

Durante el día, en el afán por tratar de averiguar de dónde podían venir los casos confirmados, preguntamos a una enfermera que nos dijo que eran de un albergue en La Libertad. Más tarde, en conversación de pasillo, otro vecino dijo que un señor que él había conocido en la frontera antes de ser enviado a este hotel tenía otra versión. Ese señor le contó por teléfono que a tres jóvenes que habían estado guardando cuarentena en el hotel La Palmera, en Sonsonate, los llegaron a sacar ayer, después de presentar síntomas. Versiones. No certezas. 

También preguntamos si nos van a informar en caso de que alguien en este hotel llegara a presentar síntomas y resultara positivo. Dijeron que sí, aunque por ahora nadie aquí es sospechoso.

Fue evidente que ni el personal médico maneja toda la información que sí tienen los funcionarios que dieron la conferencia de prensa. Les agradecimos el trabajo que hacen por nosotros. Reconocemos su sacrificio, pero les pedimos que comprendan la incertidumbre que genera en nosotros no tener información completa y que el único monitoreo que se nos realice es el de la temperatura. Solo en este cuarto, por ejemplo, las tres tenemos un padecimiento que nos hace vulnerables: María Magdalena es de la tercera edad e hipertensa, Aura tiene una cardiopatía congénita y yo tengo una enfermedad respiratoria crónica. Estar fuera de nuestras casas podría complicar nuestra condición. A María Magdalena y a mí nos consiguieron el medicamento que necesitamos. Aura, en cambio, les comentó que tenía una hemorragia ajena a su período y pidió que le consiguieran el medicamento que previamente le había recetado su ginecóloga. El medicamento nunca llegó, aunque por suerte la hemorragia cesó. Inicialmente la idea era que su hermano le trajera las pastillas, pero con la cuarentena nacional decretada el fin de semana, esa posibilidad se extinguió.

Una enfermera informa a los recluidos en cuarentena en el hotel de La Palma cómo lavarse las manos durante su hora de sol del día miércoles 18 de marzo. La hora de sol fue cancelada el viernes 20. Foto: María Luz Nóchez.
 
Una enfermera informa a los recluidos en cuarentena en el hotel de La Palma cómo lavarse las manos durante su hora de sol del día miércoles 18 de marzo. La hora de sol fue cancelada el viernes 20. Foto: María Luz Nóchez.

Durante el día también se conoció que en algunos albergues en donde están confinados quienes estuvieron en el primer centro de cuarentena, el de Jiquilisco, se empezaron a tomar muestras para hacer las pruebas que permitirán saber si están infectados con el virus. No les dieron certeza, eso sí, de que los resultados les serían entregados. Ellos cumplen hoy 15 días de confinamiento desde que la medida empezó a implementarse el pasado 11 de marzo. Pasadas las 6 de la tarde, el viceministro de Salud anunciaba cuatro nuevos casos: solo uno de ellos provenía de un albergue, pero los cuatro eran asintomáticos, como los del día anterior.

No pedimos trato especial, sino al menos una garantía de que el sacrificio de nuestro aislamiento despejará la duda de que somos portadores y potenciales agentes de contagio del virus. La instrucción parece ser, en cambio, esperar a ver si nos enfermamos y aislarnos hasta entonces, sin comprobar si la exposición al virus tuvo lugar en el país del cual venimos o aquí mismo dentro del albergue. Queremos, pues, que busquen el virus en nosotros, no que esperen a que el virus se manifieste y nos descomponga.   

No es poca cosa. El miedo se contagia con más velocidad que el virus. Allá afuera, en La Palma, los pobladores le rehúyen a los empleados del hotel. Creen que están contagiados porque estuvieron cerca de nosotros. Poder demostrar que no tenemos el virus al salir de aquí no es poca cosa. Es, ahora mismo, la prioridad.