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“No haber asumido una actitud mucho más fuerte en el caso Funes tiene costos”

Carlos Martínez

Nidia Díaz, la jefa de bancada legislativa del FMLN, responde por las contradicciones de su partido, intentando, quirúrgicamente, no terminar enredada en los mismos: dice que Mauricio Funes y Sigfrido Reyes deberían enfrentar los tribunales, pero que entiende que se hayan ido del país. Dice que nunca supo que sus compañeros negociaron con pandillas. Dice que Bukele es un dictador, pero que en Nicaragua, Venezuela y Cuba hay democracia. Dice que quieren recuperar a los votantes que siguieron a Bukele. 

ElFaro.net / Publicado el 13 de Mayo de 2020

Nidia Díaz sortea a trompicones una revisión por los episodios más agrestes de los años del FMLN en el poder. Sin embargo, no rehúye ningún tema y los aborda desde una memoria sorprendente, y con el peso de saberse uno de los rostros más representativos de su partido. La estrepitosa derrota sufrida en las urnas y el mensaje de rechazo del electorado; las acusaciones de corrupción contra el ex presidente Mauricio Funes y contra el ex presidente del parlamento, Sigfrido Reyes, y la decisión de ambos de huir del país antes que enfrentar a la justicia; el respaldo de su partido a los regímenes de Nicaragua, Venezuela y Cuba, el sangriento período presidencial del ex presidente Sánchez Cerén y las negociaciones con las pandillas.

Sabe que el Frente, el proyecto al que le entregó su vida, se encuentra ahora en el escenario más adverso de su historia como partido político. Cuenta que la derrota les tomó realmente por sorpresa, que no creyeron en ninguna encuesta y admite que no supieron leer los mensajes del electorado, ni conectar con “la gente”.

En su análisis, el primer paso para salir del atolladero está dado: identificar al enemigo que los quiere destruir. O sea, el presidente Nayib Bukele. Hecho. El problema, al parecer, viene a continuación: el resto de pasos no están claros o parecen fórmulas recicladas una y otra vez, al estilo de “estar cerca de las luchas de la gente”. Cree que a su partido le será muy difícil conectar con los nuevos votantes jóvenes y que su mejor opción es volver a atraer a aquellos votantes que los abandonaron, seducidos por la novedad de Bukele.

María Marta Valladares –que adoptó por nombre su seudónimo de guerra, Nidia Díaz– conoce al FMLN como se conoce a un hijo: fue comandante guerrillera, fue prisionera política, fue firmante de los Acuerdos de Paz, diputada de la Asamblea Legislativa (1994 a 1999), candidata a la Vicepresidencia de la República (1999), diputada del Parlamento Centroamericano (2001 al 2011), y actualmente es la jefa de la bancada legislativa de su partido y miembro de la Comisión Política del mismo.

Esta pandemia redibuja un montón de escenarios de cara al futuro. ¿Ustedes son conscientes de que el escenario que viene, según todos los datos disponibles, es cuesta arriba para el FMLN?
Por supuesto, desde hace algún tiempo, desde que se configuró el resultado electoral de 2019, nosotros nos sacudimos internamente y empezó un proceso de readecuación y de rectificación.

¿Rectificación?
En el sentido de que dejábamos de ser partido de gobierno, entrábamos a una etapa de readecuación interna, cambiaron las autoridades… La última gestión de gobierno del FMLN tuvo sus pros y sus contras y sus estilos y, si bien es cierto, faltó quizá un liderazgo de ejercicio propiamente.

Descríbame eso.
O sea, que la gente lo quería ver (al ex presidente Salvador Sánchez Cerén) con la fuerza que pudo tener (el ex presidente Mauricio) Funes, y comunicador, que Funes tenía esa experiencia. Salvador era dialogante y concertador de verdad. Tomó posesión en junio e inmediatamente llamó a la concertación del Consejo Nacional de la Seguridad Pública, el Consejo Nacional de Educación, el de Sustentabilidad Ambiental, el Consejo de Reordenamiento Territorial, e instaló mesas, como la del café, la de las pensiones, un comité en la Asamblea Legislativa, donde estaban los secretarios de los partidos más los jefes de fracción...

Conocimos estas mesas, pero el hecho es que esas cosas que usted me describe, o no funcionaron, o la gente no percibió que funcionaron, porque el FMLN obtuvo un resultado históricamente desfavorable.
Pero esa es parte de la forma de gobernar. ¿Qué es lo que pasó? La forma de comunicar, donde hubo también debilidad del partido en la relación partido-Estado, para que todo lo que se fuera impulsando tuviera una visión. Aquí se daban las cosas, pero sin formar conciencia, y la gente no sentía que aquello era una conquista en relación al pasado.

Nidia Díaz, jefa de la bancada legislativa del FMLN, durante la entrevista con El Faro en mayo de 2020. Foto de El Faro: Carlos Barrera.
 
Nidia Díaz, jefa de la bancada legislativa del FMLN, durante la entrevista con El Faro en mayo de 2020. Foto de El Faro: Carlos Barrera.

¿Usted insiste en que el error fue no saber comunicar?
No, no solo no saber comunicar, sino no enfocar esto dentro de una estrategia de transformación o cambio. Si das una semilla criolla para que se produzca y cerrás para que no entre la semilla Monsanto, pero tú no tomas conciencia de que es un acto de soberanía, tú no sientes que es una conquista.

Nidia, quizá en ningún lado se ha ganado elecciones diciendo “semilla criolla” o diciendo los nombres de las mesas o los consejos que se crearon.
Sí, sí, pero me refiero a una dotación con conciencia, para que la gente dijera: este me sacó de aquí y me ha llevado aquí. La gente sintió y tuvo expectativas de que el Frente hiciera más cambios y no le gustó el estilo. Aunque iniciamos la era de la transparencia en el 2009, la gente al final nos salió comparando igual en corrupción, que es un costo que nosotros llevamos.

¿Asumen ese costo?
Lo hemos reconocido.

¿Han reconocido: “nuestro partido fue corrupto”?
No, no. Nuestro partido no fue corrupto, elementos que trabajaron… En el caso que se llama Saqueo Público, la militancia del Frente no está ahí.

Cuando escuché lo de rectificación pensé…
Me refería a los procesos de conducción interna. Hay más participación de la base.

Se acusa a Funes de robar más de 300 millones de dólares. De las personas que ustedes le propusieron al país como funcionarios públicos, hay uno escondido en Nicaragua y otro en México, huyendo de casos de corrupción. Pensé que se refería a ese tipo de cosas.
Nuestra postura con todos los casos que están en proceso es que se respete el debido proceso y que no queremos que esto sea una politización de los casos o que se judicialice la política en cuanto a la saña que se le pueda meter y las trampas. Por lo menos en el caso de (el ex presidente de la Asamblea Legislativa) Sigfrido Reyes, quedó evidenciado que la Sección de Probidad (de la Corte Suprema de Justicia) dio un primer dictamen de que no había indicios de enriquecimiento ilícito.

El ex presidente Antonio Saca también pasó solvente esos filtros.
Sí, pero fue la institucionalidad la que le dijo a Sigfrido que no tenía indicios. Creo que después no le dieron independencia a la Sección de Probidad un grupo de magistrados. Pero encontraron solventes a un montón de personas que tenían muchos más indicios de enriquecimiento ilícito, como Ana Vilma de Escobar o Guillermo Gallegos. Ahí es donde vemos nosotros la politización.

Pero ustedes no responden por Gallegos ni por Ana Vilma. El FMLN gestionó ante el Gobierno de Nicaragua la posibilidad de resguardar al presidente Funes.
No, no.

Lo dijeron funcionarios del partido.
Tal vez a título personal, pero como una decisión y resolución de organismos institucionales, no. Lo que sí nosotros hemos garantizado es que tengan sus equipos de abogados en el caso de Arístides Valencia y de Benito Lara (acusados de fraude electoral), y eso da un ejemplo de conducta. Pero quiero terminar esto: todo este período de rectificación y renovación también produjo elecciones internas, donde hubo un cambio generacional y se le dio mucha preponderancia a la base, a tal grado que en estas elecciones que van a correr en el 2021 se ha dado libertad total a toda la gente que se quiere inscribir, ya no van a venir las propuestas de organismos como antes.

Me sorprende lo siguiente: cuando pregunto cómo va a encarar el partido el futuro me sigue hablando de cuestiones formales, pero el poder del presidente Bukele se cimienta en el hecho de que la ciudadanía salvadoreña abominó a los partidos tradicionales, como ustedes.
Hubo desencanto de un sector importante de la población que votaba por nosotros, porque bien se ve el desplazamiento… Inclusive el propio día de votación nosotros contribuimos desde las posibilidades que teníamos para mover gente desde sus territorios para llevarlos a centros de votación y resulta que pasó lo que pasó… Ahí nosotros dijimos: ¿qué onda?

¿Ustedes ese día se llevaron un sorpresón?
Sí.

Pero todas las encuestas les decían que…
¡No las creímos! Porque cuando íbamos casa por casa o en reuniones con sectores era otra la posición de la gente.

¿Ustedes de verdad pensaban que Hugo Martínez (ex candidato presidencial) estaba “en remontada”?
Sí. Pensábamos que iba en remontada.

Una buena conclusión pudiera ser: no tenemos mecanismos adecuados para sondear la voluntad popular.
Pero es que teníamos el contacto con la gente en un montón de lugares.

No funcionó.
Sí, pero desde nuestra perspectiva teníamos el contacto. En el casa por casa, yo tocaba una casa y me decían “sí, tiene razón”. Daba la vuelta yo y la gente agarraba esto (el celular), y aquí el Frente estaba en una situación tremendamente adversa en las redes sociales.

Ustedes no han pillado mucho lo de las redes sociales, ¿verdad?
Tratamos, pero no fue suficiente, y tratamos todavía y no es suficiente. Pero esa transición sigue dentro del Frente. En el método de conducción ha habido un proceso que la gente todavía no asimila. Es un proceso que está ahí permanente, basado en crítica y autocrítica, pero lógicamente nos costó la caracterización del enemigo, el que nos quiere destruir, porque Nayib venía de la misma cuna.

Al centro, Nidia Díaz, Yanci Urbina y Medardo González, durante la conmemoración del 30 aniversario de la ofensiva
 
Al centro, Nidia Díaz, Yanci Urbina y Medardo González, durante la conmemoración del 30 aniversario de la ofensiva "Hasta el tope y punto", el 11 de noviembre del 2019, en la plaza Gerardo Barrios de San Salvador. Foto de El Faro: Carlos Barrera

¿Nayib es ahora el enemigo que los quiere destruir?
No te hablo de un enemigo estructural de la humanidad, que es el imperio y la oligarquía. Pero había un enemigo inmediato. La gente incluso discutía que fue porque lo expulsamos que él adoptó esa actitud. Eso no es así, eso trae una configuración incluso antes de la expulsión.

Sigue hablando de Nayib, pero dados los resultados electorales el que parece que los quiere destruir es el votante.
Es una respuesta concreta de la población.

Esa respuesta es la que me gustaría revisar, tomando en cuenta que tienen menos de un año para recomponerse y competir. Veamos algunas cosas: en el caso de Sigfrido, dicen que había trampa, por eso es entendible que él haya salido del país…
Pero es que no solo por eso, ¿por qué Sigfrido fue objeto de la judicialización de la política?

Según nuestras investigaciones fue porque se enriqueció ilícitamente.
No, no. Aquí no se le ha podido comprobar nada.

Porque se fue del país.
Digo, en la Asamblea Legislativa. De acuerdo con los procedimientos, él no tuvo enriquecimiento ilícito.

¿Se imagina qué va a pensar la gente cuando Nidia Diaz explique que confía en Sigfrido Reyes porque el órgano menos apreciado por la población no le encontró nada malo?
Lo que te quiero decir es que hay procedimientos. Por ejemplo, si son los viáticos lo que se le acusa, no es la Junta Directiva ni el presidente el que define los viáticos, hay una tabla.

A los filtros de la Asamblea no le pareció raro, por ejemplo, que Guillermo Gallegos entregara medio millón de dólares a una ONG de su esposa. Una y otra vez se ha probado que los filtros de la Asamblea no son muy buenos.
Pero la Corte de Cuentas también está encima.

La Corte de Cuentas dio el finiquito a Saca, que está preso por corrupto. En el caso de Sigfrido, ¿qué paso institucional es irse a pedir asilo en México?
El caso de Sigfrido, yo lo veo así: bajo su responsabilidad estuvieron varias comisiones, como la del desafuero al presidente Francisco Flores y de muchos millonarios que estuvieron en CEL-ENEL.

¿Por eso creen ustedes que se le ha tendido una especie de emboscada?
Igual con Mauricio Funes.

¿Usted no cree que Funes se haya robado ese dinero?
Lo pongo en duda todo eso, por el sistema mismo.

Tenemos facturas originales que dan cuenta de que Funes gastó en productos de lujo un monto muy superior al de su salario. Gastos suntuosos y superfluos. Por ejemplo, más de mil dólares en globos para el cumpleaños de su hijo, zapatos de lujo para él y vestidos de lujo para la primera dama. Pero ustedes prefieren pensar que esa gente fue incómoda para la oligarquía y ahí se van a mantener.
Decimos que eso está dentro de factores que contribuyeron a esos casos, porque ahí será la justicia y los procesos los que determinen.

¿Cómo van a determinar nada si uno se fue para Nicaragua y otro a México?
Bueno, la conducta que el Frente ha asumido en el caso de (el ex ministro de Gobernación) Arístides Valencia y de (el ex ministro de Seguridad Pública) Benito Lara es que ellos comparezcan ante la justicia. El Frente ha pagado los abogados por la forma en que se dan las situaciones y la politización de los casos. Es diferente. Es una comparecencia de cara a la gente.

¿Usted no le sugeriría a Funes y a Reyes, como jefa de bancada y miembro de la dirección del partido, que vengan a enfrentar la justicia?
¿Pero qué tipo de justicia?

La misma que se le aplicó a Saca. ¿Usted cree que él es corrupto?
Por lo que se le ha comprobado. Después de comprobársele.

Para eso tuvo que pasar por un tribunal. ¿Usted diría a Mauricio Funes y a Sigfrido Reyes que deberían pasar por el mismo tribunal?
Sí, que se enfrenten a los tribunales.

Es la primera vez que un dirigente del FMLN dice eso, Nidia.
Pero te diré una cosa: los tribunales… A Sigfrido, cuando le hacen una trampa como se la hicieron en la Sección de Probidad, o la misma Sala en pleno, que cambió la correlación hasta que estuvo a satisfacción de alguno de esos magistrados.

Pero eso se arregla en un tribunal.
¿Pero por qué le hacen una investigación por temas que tienen una transparencia en los procesos institucionales?

Nidia Díaz, jefa de la bancada legislativa del FMLN, durante la entrevista con El Faro en mayo de 2020. Foto de El Faro: Carlos Barrera.
 
Nidia Díaz, jefa de la bancada legislativa del FMLN, durante la entrevista con El Faro en mayo de 2020. Foto de El Faro: Carlos Barrera.

Por la misma razón por la que el FMLN se quejó durante años. Ustedes llamaron “tapadera de corrupción” a la Corte de Cuentas, por ejemplo.
Pero cada uno responde sobre su proceso. No es lo mismo cómo asumen Aristides y Benito. No necesariamente lo van a enfrentar todas las personas. Depende cómo se sienta esa persona. Sigfrido se sentía perseguido y Mauricio Funes se sentía perseguido políticamente, porque no habían según él pruebas sustantivas. Tampoco estoy de acuerdo con la forma en la que arrestaron a Saca.

No me diga eso. La gente va a leer que usted defiende a Saca.
No, no, no…. Que cada quien responda.

¿El FMLN cree que Reyes y Funes hicieron mal al evadir los tribunales o que tenían razones para hacerlo?
Si hubiera sido yo, sigo el proceso. Pero como está El Salvador y como están los procesos tienen que pensárselo dos veces.

¿Está diciendo que nuestro sistema de justicia no es confiable y que nadie debería someterse a él?
Se empecinan con ciertos políticos.

¿Entonces por qué usted quería enviar a Norman Quijano a enfrentar ese mismo sistema de justicia que le parece tan dudoso?
Porque había indicios.

Los argumentos que ocupa Quijano para protegerse con su fuero son exactamente los mismos que ocuparon Reyes y Funes para irse del país. Si los dice Quijano, le llaman cobarde y le piden demostrar su inocencia en tribunales; pero a los suyos, les dicen que se lo piensen. ¿Eso no es incoherencia?
Pero nunca estuvo en mi potestad decidir eso. Nidia Diaz nunca pudo decidir qué conducta asumir frente a Funes y Sigfrido.

¿La conducta del partido fue incoherente?
¿Cómo diferenciás tú cuando se utilizan los órganos de justicia para perseguir políticos?

Me regatea hasta la posibilidad de hacer un llamado a que esas personas enfrenten los tribunales. Creo que esos casos, Nidia, son lastre para su partido, pero el Frente se niega a soltar las amarras que los vinculan a ellos. Eso no les generará muchos votos.
No, lógicamente eso no genera votos. Es parte de un costo. No haber asumido una actitud mucho más fuerte en estos casos tiene costos, sobre todo en el caso de Mauricio.

Descríbame una actitud correcta.
Bueno… Desmarcarnos. Como tratamos de hacerlo. Separarnos en cuanto a que cada uno responde por sus actos.

Medardo González aceptó públicamente, y también Lorena Peña, que hicieron gestiones ante el Gobierno de Ortega para que asilara a Funes. Ninguno de ellos son precisamente motoristas del partido.
Pero no estaban hablando en nombre de los organismos del partido donde se deciden las cosas. Si dijeron algo, lo hicieron a título personal.

Bueno. Pasemos a otros temas: el presidente Bukele se ha reído de la Sala de lo Constitucional. Desobedeció sus mandatos. Lo irónico es que el primer gran problema público que Bukele tuvo con el FMLN, cuando aún militaba en sus filas, fue por la polémica alrededor del decreto 743. En aquel momento ustedes llamaban golpistas, dictadores e ilegítimos a magistrados de la misma Sala de lo Constitucional. De hecho, ustedes llevaron a un cerrajero para que abriera la puerta de la presidencia de la Corte Suprema e intentaron imponer a un presidente del Órgano Judicial…
El problema es que un magistrado se quería posicionar de la presidencia de la Sala, cuando la Asamblea había electo a otro presidente. Nosotros reconocimos a Ovidio Bonilla; y el otro, que era Florentín Meléndez, se quería posicionar del cargo de presidente.

La Sala es un tribunal incontestable.
Pero nosotros éramos los que habíamos electo la Sala, y unos magistrados no dejaban que se posicionara de su cargo el otro.

¿Eso ameritó ir a destrabar la puerta de la presidencia de la Corte con un cerrajero, llamarlos golpistas y convocar a sus seguidores para hacer un plantón frente a la Corte? El Frente ahora habla bien poco de eso.
Era una coyuntura y era hacer valer la elección que habíamos hecho de la nueva Sala.

¿Con qué cara cuestionan ahora al presidente Bukele?
Es que se dio una controversia entre la persona que la mayoría había puesto en la Asamblea y un sector minoritario de magistrados que no aceptaba ese resultado.

La Sala no acepta cosas cuando le parecen inconstitucionales. Y, si la Sala dice que algo es inconstitucional, es inconstitucional según la Ley.
Pero lo decía una minoría de la Corte.

Palabras más, palabras menos, es lo mismo que dice hoy Bukele, que redujo a los magistrados de la Sala de lo Constitucional a 5 tinterillos.
No, no, el presidente no quiere acatar la sentencia. Esos cinco tinterillos es la institucionalidad plena.

Bueno, me queda claro: ustedes creen que la actuación del partido fue la correcta.
En esa coyuntura.

Ok. Al presidente Bukele se le señala en redes sociales y en importantes medios internacionales como un potencial dictador. El mundo se asustó cuando entró al parlamento con militares. Pero ustedes siguen defendiendo que en Nicaragua hay una democracia, que la hay en Venezuela y en Cuba, cuando en el mundo parece haber consenso de que eso no es así. ¿Cómo pueden llamarle autoritario o autócrata al presidente Bukele cuando no se animan a llamarles autócratas a Daniel Ortega y a Rosario Murillo?
(Risas) Son los métodos de conducción de ellos, ¿verdad? Eso es lo que se cuestiona, no los procesos electorales en los que asumieron. No me puedes cuestionar el proceso electoral de Venezuela.

Claro que sí, han sido procesos electorales en extremo cuestionados.
Pero mientras sea en el marco que te da la Constitución y la regla electoral…

Yo estuve reporteando en Nicaragua cuando nos dispararon por ir en una manifestación.
Me refiero al producto de la elección de un presidente. Tanto en Venezuela como en Nicaragua he sido observadora electoral. En Cuba no, pero entiendo que hay reglas y cada país soberanamente establece una constitución y define un proceso de elección, me guste o no me guste. Por ejemplo, a mí me gusta el voto secreto y directo, pero en Estados Unidos no funciona así. Uno reconoce cada sistema político. Además de la constitución, hay leyes secundarias y son procesos observados, y el que va a observar la elección dice que se reconoce el resultado, eso no se cuestiona.

Según ese criterio de legitimidad, Nayib sería más legítimo que todos esos presidentes.
No, no, de acuerdo a las reglas. Hay que saber con cuánto salió cada presidente. Si la regla te permite ganar por un voto….

Nayib no ganó por un voto.
No, pero tampoco ganó por un voto Nicolás Maduro o Daniel Ortega. Daniel Ortega ganó con más del 70%.

Aquí también el PCN ganaba elecciones con más votos que votantes. ¿Usted cree que en Nicaragua la oposición tenía todas las garantías para competir en igualdad de condiciones que el presidente Ortega?
De acuerdo a sus reglas, sí

En Cuba no hay otros partidos, pero hay reglas. Hasta Stalin tenía reglas.
Sí.

O sea, una vez que haya algunas reglas es una democracia.
Sí, porque participa la gente con las reglas que hay. También en Estados Unidos.

Usted diría que el presidente Ortega es un presidente democrático y no un dictador.
No es un dictador.

¿Pero cree que Nayib Bukele es un dictador?
Sí, porque restringe libertades.

En Nicaragua hay colegas periodistas que estuvieron exiliados durante un año. Ahorita mismo hay medios tomados por policías. Han torturado gente, asesinado opositores, disparan a las manifestaciones, arrestan periodistas…  ¿Daniel Ortega no restringe libertades?
Yo nunca lo he visto. Tienen sus formas de gobernar, ¿verdad? Y son los pueblos los que determinan cómo va a mantenerse o no un presidente.

Ok, no es mi intención convencerla de nada. Vamos a otro punto. Usted dice que Arístides Valencia y Benito Lara deben asumir sus responsabilidades de forma individual por las acusaciones de haber confabulado con las pandillas para cometer fraude electoral. Cuando los hechos sucedieron, ustedes eran gobierno. Tenían al OIE, a inteligencia penitenciaria, policial y militar a su disposición. Si yo, que solo soy un periodista, sé hasta el nombre de los pandilleros que se reunieron con Arístides Valencia y con Benito Lara, supongo que ustedes lo sabían todo.
No, es que ustedes son periodismo investigativo. Nosotros no sabíamos.

¿No sabían?
Por lo menos nosotros no sabíamos.

Mucho tiempo después de que nosotros publicáramos los videos en los que aparecen ambos reunidos con líderes pandilleros, el partido le propuso a Arístides que fuera su secretario general.
Él sabrá defenderse, dar pruebas de descargo ante el proceso que afronta y qué es lo que estaba haciendo, si era política propia de su función que ejercía o era una…. Propia situación. Yo lo que sé es que nosotros desarrollamos una política criminal en el país y también teníamos planes de prevención en el territorio.

Que no dieron resultados.
No dieron. Pero también estaban enmarcados en una política de sistema carcelario que sí dio un resultado.

Ustedes fueron el gobierno que comenzó a ordenar el sistema penitenciario, pero eso no se tradujo en menos gente muerta.
No tengo los datos exactos, pero sé que hubo una disminución de homicidios.

Fueron el gobierno en el que más asesinatos hubo en la era democrática del país.
Ajá, por las maras.

Ustedes eran gobierno, es decir los responsables de que eso no ocurriera.
Es como que me digás qué fue lo que pasó hace unos días, donde hubo como 20 asesinatos diarios. Yo no voy a decir que fue el gobierno que lo hizo, sino las maras.

Esas mismas organizaciones criminales son las que se reunieron con Benito y con Arístides.
Eso se dice a partir de lo dicho por un testigo criteriado que los señala.

¡No! Fue a partir de videos, de varios videos en los que se les veía reunidos con pandilleros.
Pero no se sabe exactamente lo que se dice ahí.

Claro que sí. Es cosas de ver los videos.
¿Estaban hablando de matanzas?

No, de ganar las elecciones para que fuera presidente Sánchez Cerén. De hecho, hay un momento en el que se ponen a revisar por qué no ganaron en la primera vuelta y hacen un plan para movilizar votantes y financiar el costo de sacar documentos de identidad. No me lo invento. Sale de la boca de Arístides Valencia. Después de que eso se supiera, el FMLN lo proponía como su nuevo secretario general. ¿Cómo pueden explicarle eso a la gente?
¿Y todo el Frente sabía?… Eso no lo sabíamos, ¿verdad? Hasta que no fue publicado… Porque fueron políticas internas que aplicó él (Arístides Valencia), él. No fue que el partido le dijo andá a reunirte y hacé esto. Me parece una actitud valiente de los dos, de Benito y de él, asumir su responsabilidad. No han huido, ahí están sentados, esperando los procesos y ellos sabrán cómo presentan sus pruebas de descargo.

Ok. ¿Es ahora el FMLN un partido unido?
Sí. Somos un partido unificado. Desde 1995 para acá hemos venido construyendo un partido unificado, desde que se fundieron las cinco organizaciones.

Desde ese momento han tenido varios y serios desencuentros internos. Esas discrepancias, que en algún momento les llevaron a competir entre ustedes, ¿se borraron?
Hay otras diferencias. Hay otras. Si algo ha permitido la dinámica del Frente es visiones diferentes. Hoy mismo hay discusiones hasta de cómo dar respuestas en la coyuntura, bueno, hasta cómo expresarte, sobre cómo situar un enfoque, pero no podemos pasar sólo debatiendo, hay que adoptar una posición. Cuando te digo que nos costó mucho identificar el que nos quiere destruir, no fue fácil, pero lo hicimos y, cuando lo hicimos, actuamos más coherentemente.

Nidia Díaz, diputada por el departamento de San Salvador por el FMLN en enero de 2014, durante la campaña presidencial del FMLN. Foto de El Faro: Archivo.
 
Nidia Díaz, diputada por el departamento de San Salvador por el FMLN en enero de 2014, durante la campaña presidencial del FMLN. Foto de El Faro: Archivo.

¿Fue un error haber expulsado a Bukele del partido?
No. Fue anticiparse a una decisión más complicada. Precisamente factores de conducta como las que tiene ahora ya se vislumbraban para nosotros.

¿Fue un error llevarlo a la Alcaldía de San Salvador?
En aquel momento no lo vimos así. Se trataba de recuperar San Salvador.

No lo recuperaron: ese espacio ahora mismo lo gobierna Arena y Bukele es el presidente; o sea, la persona que ustedes creen que los quiere destruir.
Pero en ese momento no parecía así. ¿Cómo entró Bukele al partido? Recomendado por don Armando (Bukele, el padre del presidente), que era una persona de mucho respeto democrático.

¿Son conscientes de que les queda menos de un año y el FMLN hoy por hoy no parece haber renovado fuerzas, no parece una oposición que…
¿No creés que parecemos más coherentes que antes?

No. No creo que nadie pueda defender sistemas democráticos después de defender a dictadores, no creo que se pueda defender la institucionalidad después de estar convencidos de que es correcto huir del país, no creo que…
No he dicho eso, sino que aquí se desarrolla la judicialización de la política o la politización de los órganos de justicia. ¿No creés eso?

Lo que me resulta difícil creer es que un partido político que aspira a sobrevivir no se dé cuenta de que estas cosas son lastres y que mientras no lo suelten se van a hundir con ellas.
Pero si estamos demostrando que lo soltamos. Con la respuesta que está dando Benito y Arístides.

Ellos están encausados por fraude electoral, los otros dos por robarnos. Se supone que ustedes son el partido de la clase trabajadora. ¡Funes vivía con lujos en las narices de ustedes!
Mauricio tenía sus propios estilos y gustos, desde siempre.

Robar no es un estilo.
No, me refiero a cómo se vestía. Esos sus gustos los tenía desde que estaba en el Canal 12. Ahora… Robo… Ya me estás diciendo que él es un ladrón.

No, lo que digo es que nosotros tenemos elementos de prueba que hacen creíbles las acusaciones de la Fiscalía que lo señala por ladrón.
Ustedes contribuyen por el periodismo investigativo. Nosotros no hemos investigado.

¿Eso que me dice no es gravísimo?
¿Acaso tenemos un aparato de investigación?

¿Acaso no deberían?
Es que… Una cosa es que un instituto político tenga valores y principios y determinaciones de políticas. Desde que llegamos al gobierno con Funes dijimos que se iba a abrir una nueva era en transparencia y por eso dimos pie a la Ley de Acceso a la Información y al Instituto, al Tribunal de Ética, a la Secretaría de Estado de Transparencia y Anti corrupción. Ahí nos fuimos en esa dirección. En ese mismo período nosotros le pusimos el punto en la llaga al Gobierno de Saca, que era corrupto. Y también con (el ex presidente) Francisco Flores Pérez.

Cabal. Cuando los encausaron, Saca y Flores también dijeron que eran perseguidos políticos. Palabra por palabra lo que me dice ahora usted.
Lo de la judicialización de la política nunca lo oí en esas bocas yo.

Ustedes nos propusieron a Funes y a Sigfrido Reyes como presidente y como diputado. Claro que ustedes nos deberían de dar cuentas por sus actuaciones.
¿Cómo te lo voy a decir si no ha habido juicio?

Porque se escaparon.
Porque no eran los procedimientos correctos.

Ese discurso, Nidia, en el mejor de los escenarios, no le va a generar mucha credibilidad a su partido.
¿Pero cómo los juzgás antes de que pasen por un juicio?

¿Por qué es tan difícil escribir un pronunciamiento instándolos a enfrentar la justicia? Usted está lejos de decir algo parecido. ¿Con ese discurso van a ir a las elecciones queriendo ganar algunos votos?
Es complicado decirte eso, porque realmente no creemos que se esté aplicando, por lo menos con Sigfrido, un proceso limpio.

De cara al 2021, ¿cuál es la principal transformación que usted cree que debe ofrecer el FMLN?
Debe estar más identificado con las problemáticas de la gente. Un viraje que se ha tratado de hacer: estar más cerca de los problemas de la gente con propuestas de solución o acompañando su lucha.

No lo siento tan nuevo.
Pero en efectividad.

Explíqueme.
O sea, si los problemas son de abastecimiento de agua, nosotros tenemos que estar en esa lucha con toda la gente, pero también proponiendo y controlando, gestionando. También la reactivación del sector agropecuario, el sistema de pensiones para un sistema público, la dignificación del salario, los derechos laborales, la generación de trabajo, la sustentabilidad ambiental… Cerca de la gente es estar en sus problemas y acompañar iniciativas.

Si perdieron, ¿cree que fue porque se alejaron del problema de la gente?
No pudimos conectar. Hacíamos cosas, dábamos cosas… Programas sociales, aumentamos salarios, incrementamos la pensión, subsidios, el paquete escolar, las becas, es decir, vimos disminuyendo un poquito la desigualdad, pero la gente no sintió un cambio. No te voy a decir que cambiamos el modelo neoliberal y ni siquiera que pudimos parar un montón de cosas. Sí hubo algún nivel de conciencia y de determinaciones para estar cerca de la gente, ¿pero de qué sirve estar pegado a una persona si la gente no siente que le estás interpretando su sentir?

Todo indica que en las elecciones que vienen el presidente Bukele puede hacerse de una importante mayoría en el congreso, relativamente fácil.
Sí. Nosotros queremos recuperar un electorado que se decepcionó del FMLN y que se pasó con esperanza a votar por Bukele.

¿Ese es su target?
Es que el votante del Frente se desplazó hacia otro sector y también se quedó sin votar, pero un sector se desplazó hacia Nayib. Ir a convencer a un montón de gente que antes no votaba y votó por Nayib es bien difícil, porque ese es su nicho, pero la gente que se fue, podría regresar.