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Un púlpito presidencial en medio de la catástrofe

Víctor Peña

“Está panda la alfombra. Está mucho para allá", señalaba hacia la izquierda. "Hay que ponerle un tinte para que no se le vea eso al podio”. Esa era la discusión entre una asistente de prensa, un camarógrafo y un empleado de logística de Casa Presidencial mientras montaban, en medio del lodo, el podio desde el que hablaría el presidente Nayib Bukele. Detrás de ese escenario, sobre el kilómetro 8 de la carretera antigua que conduce al municipio de Santo Tomás, las intensas lluvias de la tormenta Amanda habían provocado una tragedia. Socorristas, policías, militares y bomberos seguían la búsqueda de siete personas de una misma familia, desaparecidas desde la mañana del miércoles 3 de junio después de que un deslave destruyó su vivienda. Por la tarde, cuando para esa familia ya era tarde, las autoridades habían recomendado a los habitantes que quedaban en la zona desalojar las viviendas cercanas al deslave. 24 horas después, a las 2:00 de la tarde del jueves 4, una comitiva de más de veinte miembros del Estado Mayor Presidencial llegó hasta el lugar del deslave. Bajaron de un camión el podio, lo pusieron en su lugar, colocaron una cinta negra, rejas metálicas separadoras y una planta generadora de energía. Cuatro cámaras de video se instalaron frente a la escena, listas para transmitir una conferencia que, decía extraoficialmente el equipo de prensa, sería a las 3:00 de la tarde. Se activó la planta eléctrica, los guardaespaldas de avanzada custodiaban los alrededores del lugar. “Santos, aquí”, le ordenó un socorrista a otro que formaba una fila para recibir al presidente. De repente, la escena se desmontó. A las 3:40 de la tarde, miembros de prensa y protocolo de Casa Presidencial discutían, de nuevo, mientras operarios cargaban en un camión las últimas cintas separadoras.

ElFaro.net / Publicado el 4 de Junio de 2020