{"code":"24666","sect":"Columnas","sect_slug":"columnas","hits":"1022","link":"https:\/\/elfaro.net\/es\/202007\/columnas\/24666","link_edit":"","name":"\u00bfQu\u00e9 tipo de ciudadanos seremos despu\u00e9s de la pandemia?","slug":"-iquest-que-tipo-de-ciudadanos-seremos-despues-de-la-pandemia-","info":"Qued\u00f3 suspendida, no sabemos hasta cuando, nuestra percepci\u00f3n y realidad de ser ciudadanos del mundo. 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Esta idea de ciudadan\u00eda que emerge en tiempos de emergencia sanitaria y distanciamiento social se asemeja mucho m\u00e1s a aquellas expresiones conservadoras y limitadas vigentes hasta mediados del siglo XX que a las manifestaciones de civismo y encarnaciones de subjetividad pol\u00edtica del siglo XXI.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn tiempos prepand\u00e9micos, la noci\u00f3n de ciudadan\u00eda se caracterizaba por un triple proceso de expansiva autonom\u00eda individual que nos dejaba ser cada vez m\u00e1s libres del Estado nacional y nos cargaba con m\u00e1s responsabilidades personales. Para empezar, la ciudadan\u00eda precovid se hac\u00eda notoria por su desterritorializaci\u00f3n. En un contexto cada vez m\u00e1s globalizado y de creciente movilidad espacial, tanto la percepci\u00f3n como la definici\u00f3n de ser ciudadano dejaba de vincularse a un ancla territorial espec\u00edfica. La identidad pol\u00edtica individual se defin\u00eda no por la pertenencia a un \u00e1mbito geogr\u00e1fico o espacial determinado, sino por las caracter\u00edsticas compartidas con otras personas que tambi\u00e9n participan de las esferas mundializadas de actuaci\u00f3n: el mercado, las ciudades, el medioambiente, la ciencia, las est\u00e9ticas cosmopolitas y los estilos de vida contempor\u00e1neos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\t\t\u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E\u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=\"https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1334&ImageId=27354\" class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Un grupo de manifestantes protesta frente al Congreso de Guatemala. 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Adentro, 130 diputados daban marcha atr\u00e1s a reformas aprobadas dos d\u00edas antes.\u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E\u003C\/div\u003E\u003C\/div\u003E\u003C\/figcaption\u003E\u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn segundo lugar, diferente de lo ocurrido en el siglo anterior, la ciudadan\u00eda precovid se desarrollaba a partir de la politizaci\u00f3n de los \u00e1mbitos privados y cotidianos de la vida personal. Estos \u00e1mbitos se convert\u00edan en aut\u00e9nticas trincheras donde se libraban las batallas por la expansi\u00f3n de derechos y libertades, abandonando las instituciones formales de la pol\u00edtica vistas como incapaces o desinteresadas en articular respuestas a los problemas genuinos de nuestro tiempo. Es la llamada pol\u00edtica de los estilos de vida\u2014o pol\u00edtica de la vida\u2014donde las relaciones con las empresas y sus productos, as\u00ed como con las ONG y sus causas, eran vistas como m\u00e1s prometedoras para introducir cambios y generar respuestas a las prioridades de la gente que las eventuales interacciones con los brazos del Estado o sus cabezas visibles en el Gobierno.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPor \u00faltimo, la ciudadan\u00eda vigente hasta la cuarentena se apoyaba en el principio de desafiar y conducir a las elites gobernantes, antes que en dejarse dirigir y llevar por estas. La fuente de la autoridad, e inclusive de sabidur\u00eda, para determinar lo que eran problemas genuinos y el tipo de direccionamientos necesarios, no se reconoc\u00edan en las autoridades establecidas y mal pod\u00eda esperarse que surgiesen de los rituales partidarios o parlamentarios. Las respuestas estaban en las calles, la deliberaci\u00f3n c\u00edvica encarnando el esp\u00edritu ciudadano se reconoc\u00eda en las movilizaciones y marchas o en la vivacidad de los foros de las redes sociales.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa pandemia nos despidi\u00f3 de todo ello, pr\u00e1cticamente de la noche a la ma\u00f1ana. Nos devolvi\u00f3 a una realidad de sujetos anclados a un espacio territorial limitado, tan restricto que inclusive llega a ser inferior al espacio nacional. Qued\u00f3 suspendida, no sabemos hasta cuando, nuestra percepci\u00f3n y realidad de ser ciudadanos del mundo. S\u00fabitamente fuimos desglobalizados para convertirnos en sujetos inm\u00f3viles de jurisdicciones hiperlocales. Residentes de una ciudad son obstaculizados de trasladarse o instalarse en otras localidades del mismo pa\u00eds por representantes del Estado o hasta por los mismos habitantes de la ciudad destino. Ese forzoso e inesperado sedentarismo hiperlocalizado de la ciudadan\u00eda poscovid rescata la proximidad como una referencia de seguridad y confort social a partir de la recuperaci\u00f3n de los lazos de vecindad y la expectativa por mejoras urbanas y ambientales en las \u00e1reas circundantes como tambi\u00e9n mediante la apreciaci\u00f3n del comercio de cercan\u00eda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa cuarentena tambi\u00e9n recoloc\u00f3 al Gobierno y al Estado en el centro de la escena. Si frente a los desaf\u00edos globales como el cambio clim\u00e1tico, la igualdad de g\u00e9nero o la heteronormatividad sexual, las autoridades establecidas eran percibidas como reactivas y rezagadas, impulsando un proceso de autoresponsabilizaci\u00f3n individual para resolver problemas ejerciendo presi\u00f3n directa sobre actores de mercado o de la sociedad civil, la pandemia baraj\u00f3 las cartas nuevamente y nos retrotrajo al siglo XX. Organizando la respuesta colectiva a la amenaza viral, los gobiernos dejaron de ser blanco de desconfianza por parte del p\u00fablico para convertirse en los l\u00edderes indiscutidos de la emergencia sanitaria. La popularidad presidencial y de las entidades del Estado crecieron de modo lineal y proporcional a las restricciones de circulaci\u00f3n social y actividad econ\u00f3mica ya desde la primera semana de declarada la pandemia. De igual forma, creci\u00f3 la delegaci\u00f3n de poder y deferencia a las autoridades por la gesti\u00f3n de la respuesta. Sin dejar de patrullar a las empresas y otros actores sociales por su actitud frente a la crisis, los ciudadanos suspendieron su activismo inercial para solucionar problemas de modo directo y reconocieron a los gobiernos como la autoridad \u00fanica y exclusiva para resolver el desaf\u00edo viral.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESer buen ciudadano en tiempos pand\u00e9micos se desvincula de mantener una posici\u00f3n cr\u00edtica y desafiante frente al Estado para asumir una \u00e9tica obediente y desmovilizada. La ciudadan\u00eda poscovid delega a las autoridades la soberan\u00eda a tal punto que se suspenden los cuestionamientos a las iniciativas de control social, flexibilizaci\u00f3n de las libertades civiles y vigilancia extensiva sobre los movimientos de las personas. En pos de atravesar la transici\u00f3n desde el pavor infeccioso hacia la paz viral con el menor costo humano posible, los individuos revisan su noci\u00f3n de derechos civiles y pol\u00edticos, aceptan el patrullaje estatal y lo adoptan militantemente frente a sus iguales como mecanismo ordenador y de cohesi\u00f3n. El retorno de la autoridad estatal es la contracara de una ciudadan\u00eda m\u00e1s pasiva y condescendiente, probablemente extra\u00f1a para quienes no la vivieron (o leyeron sobre ella) durante el siglo XX.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESin embargo, \u00bfdebemos decir adi\u00f3s a las expresiones m\u00e1s rebeldes y aut\u00f3nomas de ciudadan\u00eda propias de las dos primeras d\u00e9cadas de nuestro milenio? Probablemente no. La autonom\u00eda se mantiene firme y fuerte en el resurgimiento de las redes vecinales, voluntariado barrial e identificaci\u00f3n comunitaria que alimenta el nuevo localismo promovido por la cuarentena as\u00ed como en la continuidad online de la politizaci\u00f3n del consumo y las cobranzas a las organizaciones de mercado y de la sociedad civil. La rebeld\u00eda, por su parte, s\u00f3lo espera el momento en que los efectos de la brutal recesi\u00f3n econ\u00f3mica se combinen con la reducci\u00f3n de las restricciones al distanciamiento social y el fin de los escu\u00e1lidos paliativos monetarios a\u00fan subsistentes.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Chr \/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cem\u003E*Fabi\u00e1n Echegaray es polit\u00f3logo y director de Market Analysis, una empresa de investigaci\u00f3n de mercados y opini\u00f3n p\u00fablica con sede en Brasil. Especialista en temas de cultura pol\u00edtica, comportamiento social y consumo sostenible. Doctor por la Universidad de Connecticut, EUA.\u003C\/em\u003E\u003Cbr \/\u003E\u003Cem\u003Ewww.latinoamerica21.com, un proyecto que difunde la pluralidad de visiones de Am\u00e9rica Latina.\u003C\/em\u003E\u003C\/p\u003E"}