{"code":"24602","sect":"El Salvador","sect_slug":"el-salvador","hits":"11439","link":"https:\/\/elfaro.net\/es\/202007\/el_salvador\/24602","link_edit":"","name":"El hambre blanca","slug":"el-hambre-blanca","info":"Las banderas blancas, que alguna vez significaron paz, son ahora el SOS en las puertas de miles de salvadore\u00f1os. Visibilizan el hambre, consecuencia de una enfermedad cr\u00f3nica de desigualdad, miseria y vulnerabilidad ante la que el estado salvadore\u00f1o solo ha respondido, gobierno tras gobierno, con placebos. El coronavirus, con su par\u00e1lisis econ\u00f3mica, ha convertido el hambre en hambruna. Pero las banderas blancas han encontrado una respuesta espont\u00e1nea de la sociedad civil.\u00a0","mtag":"Desigualdad","noun":{"html":"\u003Cspan class='tint-text--dark' data_href='\/user\/profile\/cdada'\u003E Carlos Dada\u003C\/span\u003E","data":{"carlos-dada":{"sort":"cdada","slug":"carlos-dada","path":"carlos_dada","name":"Carlos Dada","edge":"0","init":"0"}}},"view":"11439","pict":{"cms-image-000034003-jpg":{"feat":"1","sort":"34003","name":"cms-image-000034003.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034003.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034003.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034003-jpg","text":"<p>Familias de la comunidad Las Seiscientas Uno salen todos los d\u00edas, desde el inicio de la cuarentena, para pedir alimentos en la carretera a Sonsonate, a la altura de Lourdes en el municipio de Col\u00f3n, La Libertad. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EFamilias de la comunidad Las Seiscientas Uno salen todos los d\u00edas, desde el inicio de la cuarentena, para pedir alimentos en la carretera a Sonsonate, a la altura de Lourdes en el municipio de Col\u00f3n, La Libertad. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034004-jpg":{"feat":"0","sort":"34004","name":"cms-image-000034004.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034004.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034004.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034004-jpg","text":"<p>Levy Ponce, de 20 a\u00f1os, carga bolsas con v\u00edveres para ser repartidos en el oriente de El Salvador a las familias que han sido afectadas por la crisis econ\u00f3mica causada por el coronavirus. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003ELevy Ponce, de 20 a\u00f1os, carga bolsas con v\u00edveres para ser repartidos en el oriente de El Salvador a las familias que han sido afectadas por la crisis econ\u00f3mica causada por el coronavirus. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034005-jpg":{"feat":"0","sort":"34005","name":"cms-image-000034005.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034005.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034005.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034005-jpg","text":"<p>Santos Ventura tiene 77 a\u00f1os y vive en la colonia Nuevo Verapaz, del municipio de Verapaz, San Vicente. La vivienda de Santos est\u00e1 construida de l\u00e1minas en un terreno que pertenece a la alcald\u00eda del municipio. Al lugar llegaron los voluntarios de Solitarit\u00f3n SV y proveyeron al anciano con alimentos b\u00e1sicos. Tambi\u00e9n se coordin\u00f3 la construcci\u00f3n de una vivienda digna para Santos. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003ESantos Ventura tiene 77 a\u00f1os y vive en la colonia Nuevo Verapaz, del municipio de Verapaz, San Vicente. La vivienda de Santos est\u00e1 construida de l\u00e1minas en un terreno que pertenece a la alcald\u00eda del municipio. Al lugar llegaron los voluntarios de Solitarit\u00f3n SV y proveyeron al anciano con alimentos b\u00e1sicos. Tambi\u00e9n se coordin\u00f3 la construcci\u00f3n de una vivienda digna para Santos. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034006-jpg":{"feat":"0","sort":"34006","name":"cms-image-000034006.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034006.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034006.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034006-jpg","text":"<p>Dino Safie (derecha) en una ferreter\u00eda de Verapaz, San Vicente. En el lugar compr\u00f3 l\u00e1minas y cemento para ayudar a construir una vivienda a una mujer de la zona rural de Verapaz. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EDino Safie (derecha) en una ferreter\u00eda de Verapaz, San Vicente. En el lugar compr\u00f3 l\u00e1minas y cemento para ayudar a construir una vivienda a una mujer de la zona rural de Verapaz. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034007-jpg":{"feat":"0","sort":"34007","name":"cms-image-000034007.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034007.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034007.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034007-jpg","text":"<p>Mar\u00eda Magdalena vive en lo que queda de un cami\u00f3n a las afueras del casco urbano del municipio de San Vicente. Hasta ese lugar llegaron los voluntarios de Solidarit\u00f3n SV para donarle alimentos. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EMar\u00eda Magdalena vive en lo que queda de un cami\u00f3n a las afueras del casco urbano del municipio de San Vicente. Hasta ese lugar llegaron los voluntarios de Solidarit\u00f3n SV para donarle alimentos. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034008-jpg":{"feat":"0","sort":"34008","name":"cms-image-000034008.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034008.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034008.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034008-jpg","text":"<p>Maribel L\u00f3pez camina junto a Dino Safie y H\u00e9ctor Silva en las calles de Changallo, Ilopango. Maribel es trabajadora social de la alcald\u00eda de Ilopango y coordina ayuda para las familias damnificadas de Changallo. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EMaribel L\u00f3pez camina junto a Dino Safie y H\u00e9ctor Silva en las calles de Changallo, Ilopango. Maribel es trabajadora social de la alcald\u00eda de Ilopango y coordina ayuda para las familias damnificadas de Changallo. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034009-jpg":{"feat":"0","sort":"34009","name":"cms-image-000034009.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034009.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034009.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034009-jpg","text":"<p>Felipe Reyes, de 76 a\u00f1os, expresa su felicidad por la construcci\u00f3n de una casa nueva por parte de Solidarit\u00f3n SV. Sentado en una vieja cama levant\u00f3 sus manos para mostrar el techo y explicar que durante las lluvias era imposible que las viejas l\u00e1minas detuvieran el agua. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EFelipe Reyes, de 76 a\u00f1os, expresa su felicidad por la construcci\u00f3n de una casa nueva por parte de Solidarit\u00f3n SV. Sentado en una vieja cama levant\u00f3 sus manos para mostrar el techo y explicar que durante las lluvias era imposible que las viejas l\u00e1minas detuvieran el agua. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034010-jpg":{"feat":"0","sort":"34010","name":"cms-image-000034010.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034010.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034010.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034010-jpg","text":"<p>Felipe Reyes se despide de Dino Safie. En el lugar, gracias a la iniciativa de Safie, se construye una casa de ladrillos para Felipe. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EFelipe Reyes se despide de Dino Safie. En el lugar, gracias a la iniciativa de Safie, se construye una casa de ladrillos para Felipe. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034011-jpg":{"feat":"0","sort":"34011","name":"cms-image-000034011.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034011.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034011.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034011-jpg","text":"<p>Las pertenencias de las familias est\u00e1n en este rinc\u00f3n de una iglesia de Changallo. En el lugar, muchos fueron evacuados debido a los desbordamientos causados por la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003ELas pertenencias de las familias est\u00e1n en este rinc\u00f3n de una iglesia de Changallo. En el lugar, muchos fueron evacuados debido a los desbordamientos causados por la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034012-jpg":{"feat":"0","sort":"34012","name":"cms-image-000034012.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034012.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034012.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034012-jpg","text":"<p>Una casa de Changallo que ya hab\u00eda sufrido con las lluvias de 2019 termin\u00f3 cediendo ante la tormenta Amanda. De pie solo quedo una parte de la pared y la puerta. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EUna casa de Changallo que ya hab\u00eda sufrido con las lluvias de 2019 termin\u00f3 cediendo ante la tormenta Amanda. De pie solo quedo una parte de la pared y la puerta. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034013-jpg":{"feat":"0","sort":"34013","name":"cms-image-000034013.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034013.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034013.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034013-jpg","text":"<p>Mar\u00eda Urbina se organiz\u00f3 con su familia en la Libertad para entregar alimentos a las comunidades m\u00e1s afectadas por la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EMar\u00eda Urbina se organiz\u00f3 con su familia en la Libertad para entregar alimentos a las comunidades m\u00e1s afectadas por la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034014-jpg":{"feat":"0","sort":"34014","name":"cms-image-000034014.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034014.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034014.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034014-jpg","text":"<p>Alex\u00e1nder Torres tiene 38 a\u00f1os y vive en la comunidad R\u00edo Grande, en Tamanique, La Libertad. La casa de Alex\u00e1nder funcion\u00f3 como albergue provisional para algunas familias de la comunidad. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EAlex\u00e1nder Torres tiene 38 a\u00f1os y vive en la comunidad R\u00edo Grande, en Tamanique, La Libertad. La casa de Alex\u00e1nder funcion\u00f3 como albergue provisional para algunas familias de la comunidad. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034015-jpg":{"feat":"0","sort":"34015","name":"cms-image-000034015.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034015.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034015.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034015-jpg","text":"<p>Jaime Abarca golpea un saco en lo que qued\u00f3 del peque\u00f1o gimnasio que ten\u00eda en su casa, en la comunidad R\u00edo Grande, de Tamanique, La Libertad. La vivienda de Jaime se inund\u00f3 debido a la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EJaime Abarca golpea un saco en lo que qued\u00f3 del peque\u00f1o gimnasio que ten\u00eda en su casa, en la comunidad R\u00edo Grande, de Tamanique, La Libertad. La vivienda de Jaime se inund\u00f3 debido a la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034020-jpg":{"feat":"0","sort":"34020","name":"cms-image-000034020.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034020.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034020.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034020-jpg","text":"<p>La cocina al interior de la casa de Felipe Reyes. El \u00fanico ingrediente que hab\u00eda para cocinar era una bolsa con sal. Foto de El Faro: Carlos Barrera.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003ELa cocina al interior de la casa de Felipe Reyes. El \u00fanico ingrediente que hab\u00eda para cocinar era una bolsa con sal. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034026-jpg":{"feat":"0","sort":"34026","name":"cms-image-000034026.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034026.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034026.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034026-jpg","text":"<p>Jes\u00fas Obispo Rivera tiene 17 a\u00f1os de edad y vive en la comunidad R\u00edo Grande de Tamanique, La Libertad. La tormenta tropical Amanda dej\u00f3 en ruinas la casa en la que Jes\u00fas vive con su padre y hermano. Foto de EL Faro: Carlos Barrera<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EJes\u00fas Obispo Rivera tiene 17 a\u00f1os de edad y vive en la comunidad R\u00edo Grande de Tamanique, La Libertad. La tormenta tropical Amanda dej\u00f3 en ruinas la casa en la que Jes\u00fas vive con su padre y hermano. Foto de EL Faro: Carlos Barrera\u003C\/p\u003E"}},"pict_main__sort":34003,"date":{"live":"2020\/07\/02"},"data_post_dateLive_YY":"2020","data_post_dateLive_MM":"07","data_post_dateLive_DD":"02","text":"\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003E1.- Dino\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn una vida anterior, Dino Safie era cantante de un grupo de m\u00fasica cat\u00f3lica llamado Totus Tuus, muy conocido en los c\u00edrculos carism\u00e1ticos en Centroam\u00e9rica. A principios de marzo el grupo se fue de gira por Guatemala y el sur de M\u00e9xico. Regresaron a El Salvador por tierra el 12 de marzo, cuando el gobierno ya hab\u00eda impuesto cuarentena obligatoria para los retornados. Los llevaron al centro de contenci\u00f3n de Jiquilisco, uno de los primeros, en el que no hab\u00eda ni protocolos sanitarios ni mascarillas ni papel higi\u00e9nico ni nada, apenas unas colchonetas pegadas a otras y a otras donde cientos dorm\u00edan hacinados y unos ba\u00f1os con un letrero en la puerta que dec\u00eda \u201cNO SIRVE\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESafie comenz\u00f3 a publicar en redes sociales las condiciones de los retenidos en Jiquilisco; solicit\u00f3 comida, pidi\u00f3 mascarillas, alcohol gel, ropa y medicinas para los enfermos. Y papel higi\u00e9nico. En poco tiempo se convirti\u00f3 en portavoz de los retenidos y referencia obligada para quien quisiera saber qu\u00e9 pasaba en los centros de contenci\u00f3n, en contraste con un gobierno que se negaba a informar sobre la situaci\u00f3n de miles de salvadore\u00f1os internos en esos lugares.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn unos cuantos d\u00edas sus redes crecieron exponencialmente. Pas\u00f3 de 200 seguidores en Twitter a 17,000. En Instagram aument\u00f3 de 2,000 a 45,000. Dino Safie se convirti\u00f3 en un personaje.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDice haber recibido llamadas de funcionarios de gobierno pidi\u00e9ndole que bajara el tono de las cr\u00edticas. \u201cLes dije que si tra\u00edan a la (ministra de Vivienda) Michelle Sol a Jiquilisco, en vez del hotel boutique donde se tomaba fotos tomando Starbucks, yo cerraba mis redes sociales, me callaba y me quedaba voluntariamente dos meses en Jiquilisco. Por supuesto, eso no sucedi\u00f3\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELas quejas por las condiciones de hacinamiento, falta de higiene y nulos protocolos de sanidad llevaron al cierre del centro de Jiquilisco. Cuando Safie sali\u00f3, el 10 de abril, ya estaba convertido en el principal vocero de los 2,000 salvadore\u00f1os recluidos en centros de contenci\u00f3n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u201cMe segu\u00edan enviando mensajes de los centros y de los hospitales, pidiendo que denunciara sus necesidades y sus carencias, pero tambi\u00e9n afuera me segu\u00edan llegando donaciones. Era tanto lo que hab\u00eda que hacer que un d\u00eda abr\u00ed un grupo de whatsapp y le ped\u00ed a la gente en redes que quien quisiera ayudarme a llevar donaciones se metiera en el whatsapp\u201d. Ese mismo d\u00eda reclut\u00f3 a 20 voluntarios. Bautiz\u00f3 a su improvisada organizaci\u00f3n como Solidarit\u00f3n y abri\u00f3 una cuenta en GoFundMe, una p\u00e1gina web donde la gente puede donar a proyectos. All\u00ed le han depositado m\u00e1s de $60,000. Ha recibido adem\u00e1s cientos de donaciones en especie. Hasta hoy, dice, ha distribuido m\u00e1s de 3,000 canastas de v\u00edveres.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34006 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Dino Safie (derecha) en una ferreter\u00eda de Verapaz, San Vicente. En el lugar compr\u00f3 l\u00e1minas y cemento para ayudar a construir una vivienda a una mujer de la zona rural de Verapaz. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Dino Safie (derecha) en una ferreter\u00eda de Verapaz, San Vicente. En el lugar compr\u00f3 l\u00e1minas y cemento para ayudar a construir una vivienda a una mujer de la zona rural de Verapaz. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ENo es el \u00fanico que distribuye canastas. En las redes sociales se han disparado las fotos de ciudadanos ayudando a v\u00edctimas del hambre.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ETambi\u00e9n el gobierno, que ha hecho desfilar a ministros distribuyendo canastas y los ha retratado en producciones profesionales cuyo detr\u00e1s de c\u00e1maras ha circulado tambi\u00e9n en redes: dos ministros cargando ayuda y a su alrededor una docena de camar\u00f3grafos y fot\u00f3grafos capturando la escena desde todos los \u00e1ngulos; personas vestidas humildemente que, sonriendo, reciben una bolsa con alimentos del gobierno. Devuelven la bolsa y sonr\u00eden nuevamente y la vuelven a recibir y repiten la escena hasta que el director de c\u00e1maras se siente satisfecho. Esta administraci\u00f3n presupuest\u00f3 para el 2020 m\u00e1s de $15 millones en publicidad que no fueron reorientados por la emergencia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESafie tambi\u00e9n se hace fotos entregando ayuda, pero las suyas son selfies.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EA principios de mayo, cuando el gobierno suspendi\u00f3 el transporte p\u00fablico, Dino Safie tom\u00f3 parte del dinero que le han donado y alquil\u00f3 varios microbuses para ofrecer transporte gratuito a personal m\u00e9dico, de los hospitales a sus casas y de sus casas a los hospitales. Casi de inmediato, ante la necesidad, ampli\u00f3 el servicio a enfermos que requieren servicios vitales, como quimioterapias o di\u00e1lisis, y que no tienen c\u00f3mo asistir a sus tratamientos sin transporte p\u00fablico. Subi\u00f3 a sus redes las fotos de enfermeras en las camionetas, de los enfermos en los microbuses. Las donaciones se multiplicaron.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAhora hay unas 30 personas trabajando en Solidarit\u00f3n, la mayor\u00eda voluntarios, aunque a algunos los ha contratado para que conduzcan los microbuses. Los dem\u00e1s coordinan la distribuci\u00f3n de donaciones, las rutas de transporte m\u00e9dico o la compra de materiales para quienes han perdido su casa o necesitan colchonetas. Del trabajo de escritorio (revisar la p\u00e1gina de GoFundMe, redes sociales, tramitar solicitudes de ayuda, coordinaci\u00f3n, recepci\u00f3n de donaciones etc\u2026) se encargan los voluntarios. Safie prefiere la calle. \u00c9l lleva todos los d\u00edas canastas con v\u00edveres y ropa a comunidades hambrientas en todo el pa\u00eds. \u201cAs\u00ed se bajan las banderas blancas\u201d, dice.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDino es un joven menudo que parece estar siempre de buen humor. Dice que a\u00fan vive de las regal\u00edas que le dan en los sitios de streaming musical por sus canciones, pero la ligera fama entre grupos juveniles cat\u00f3licos que adquiri\u00f3 como vocalista de Totus Tuus es un juego de ni\u00f1os comparada con la que ha adquirido en la pandemia. Ahora tambi\u00e9n promociona productos en sus redes sociales, lo cual le genera m\u00e1s ingresos. Es una figura p\u00fablica que da buena imagen a cualquier marca. Y \u00e9l lo sabe.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELe llam\u00e9 un d\u00eda de mayo para conocer su operaci\u00f3n. Nos quedamos de ver en su centro de log\u00edstica, un estacionamiento en un peque\u00f1o centro comercial, junto a las bodegas San Jorge. Los locales est\u00e1n cerrados, salvo por un minis\u00faper que tiene estos d\u00edas por cliente \u00fanico a Solidarit\u00f3n, que compra all\u00ed los productos para armar sus canastas. Pero si uno pasa cualquier d\u00eda ver\u00e1 el estacionamiento lleno, con los veh\u00edculos de voluntarios, los microbuses de las rutas m\u00e9dicas, y de donantes.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAll\u00ed me encontr\u00e9 con Safie un mediod\u00eda de mayo. Llen\u00f3 con canastas la parte trasera de un pickup y partimos rumbo a Ilopango. Me cont\u00f3 que Maribel L\u00f3pez, trabajadora social en la alcald\u00eda de ese municipio y l\u00edder comunitaria del cant\u00f3n Changallo, lo hab\u00eda contactado un par de d\u00edas antes. Su comunidad estaba hambrienta y desamparada.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EMaribel nos encontr\u00f3 arriba, frente a la alcald\u00eda, adelante de las escuelas de aviaci\u00f3n que dan servicio al aeropuerto contiguo. Ella y su esposo, Santos Gonz\u00e1lez, nos guiaron calle abajo, serpenteando laderas. Pasamos frente a un pol\u00edgono de tiro, el \u00fanico lugar desde el que se ve el lago cr\u00e1ter, y seguimos bajando por la calle, vestida solo a uno de sus costados, por banderas blancas, afuera de viviendas paup\u00e9rrimas que parecen estar en coma. Con paredes de l\u00e1minas oxidadas y desprendidas, sin una parte del techo, con bolsas de pl\u00e1stico para tapar alg\u00fan hoyo. A un lado las casas al borde del precipicio; al otro el muro natural que desciende sobre uno, que es el precipicio de los de arriba.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn la bajada nos detuvimos en algunas viviendas con banderas blancas, para que Safie les entregara bolsas con v\u00edveres. Como en buena parte del pa\u00eds, aqu\u00ed el hambre se ha propagado con mayor velocidad que el coronavirus.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34012 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Una casa de Changallo que ya hab\u00eda sufrido con las lluvias de 2019 termin\u00f3 cediendo ante la tormenta Amanda. De pie solo quedo una parte de la pared y la puerta. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Una casa de Changallo que ya hab\u00eda sufrido con las lluvias de 2019 termin\u00f3 cediendo ante la tormenta Amanda. De pie solo quedo una parte de la pared y la puerta. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003E2.- El hambre tambi\u00e9n es un virus\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EYo v\u00ed las primeras banderas blancas a mediados de abril, sobre la Avenida Juan Pablo Segundo, en mi primera salida para reportear desde que comenz\u00f3 la cuarentena. Sal\u00ed de casa con la intenci\u00f3n de ver, por primera vez en mi vida, el centro vac\u00edo. Ya estaba instalado el cerco sanitario as\u00ed que tuve que pasar dos retenes policiales y militares, cerca de la Biblioteca Legislativa, e ingres\u00e9 en las extra\u00f1amente desiertas y silenciosas calles del centro. Vi muchas banderas blancas afuera de los mesones. Banderas que nadie, salvo quienes ten\u00edan alg\u00fan tipo de autorizaci\u00f3n \u2013como los periodistas\u2013 para pasar el cerco, pod\u00edan ver.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELos mesones son viejas casonas del centro de San Salvador, que hace medio siglo ya estaban venidas a menos. Suelen estar subdivididas en decenas de cuartos que sirven de vivienda a vendedoras de verduras y ropa, mec\u00e1nicos, choferes de buses, electricistas etc\u2026 Los cuartos sin ventana cobran $3 diarios y los m\u00e1s grandes, en los que caben tres colchonetas, $5. La mayor\u00eda de mesones tienen ba\u00f1os comunitarios.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EMe detuve a hablar con los hambrientos de los mesones del centro, que me preguntaron si no ven\u00eda de la alcald\u00eda o de un partido pol\u00edtico, porque dos d\u00edas antes hab\u00edan llegado empleados municipales que condicionaron la entrega de v\u00edveres a cambio de que bajaran las banderas blancas. Seg\u00fan les dijeron, lo de las banderas era un plan de pol\u00edticos enemigos del gobierno.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl mensaje fue incluso propagado por funcionarios de esta administraci\u00f3n. Las banderas blancas, dijo Pablo Anliker, ministro de Agricultura, las sembraban opositores para hacer quedar mal al gobierno. \u201cEs una bajeza pol\u00edtica\u201d, escribi\u00f3 en un Twitter. Su prueba era un chat de una mujer que le dec\u00eda que a su vecina unos desconocidos le hab\u00edan colocado una bandera blanca en su casa, en un lugar que ella no alcanzaba, y que no la pod\u00eda bajar. \u201c\u00bfQu\u00e9 clase de personas son? \u00a1Sinverg\u00fcenzas!\u201d, escribi\u00f3 el ministro.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EComo confirm\u00e9 en los d\u00edas siguientes, bastaba conducir un autom\u00f3vil en cualquier direcci\u00f3n para verlas en la ciudad. O para verlas camino al Puerto de La Libertad. O en Chalatenango. O en Ahuachap\u00e1n. O en Usulut\u00e1n. O en San Vicente. O en la carretera de Oro o en la carretera a Comalapa o en la del Litoral hacia oriente u occidente o en Quezaltepeque o en Santa Luc\u00eda o en Soyapango o en Verapaz o en La Uni\u00f3n o en los Talpas o en Los Naranjos o en el Bajo Lempa o en Lourdes Col\u00f3n, Ayutuxtepeque, Olocuilta. Yo las vi.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EY en todos esos lados, si uno se deten\u00eda, pod\u00eda confirmar que la verdadera oposici\u00f3n, el verdadero virus, era invariablemente el hambre. Es el hambre, en presente, que he visto durante los tres meses en los que he reporteado este material. Ya estamos en julio y las banderas siguen ondeando en todo el pa\u00eds. Las banderas vivir\u00e1n mientras viva la pandemia. Porque millones de salvadore\u00f1os tienen hambre.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EHambre rural, hambre urbana, hambre semiurbana, hambre semirural, hambre costera y hambre de monta\u00f1a y hambre de los volcanes y de las quebradas y de las fincas y de los cantones y de las veredas y de las avenidas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl hambre de los ni\u00f1os de la se\u00f1ora Gloria Garc\u00eda, que vive en una comunidad junto a la v\u00eda f\u00e9rrea llamada Las Seiscientas Uno, en Sonsonate; que se dedica a vender ropa usada pero que en mayo llevaba dos meses sin ropa que vender ni nadie que le compre ni transporte p\u00fablico para ir a comprar la ropa ni para venderla. Que tiene dos nietos a su cargo, pero no tiene luz ni agua y como no tiene luz ni agua no recibi\u00f3 el bono del gobierno y como vive en una comunidad a espaldas de la carretera nadie se hab\u00eda detenido a darles nada, salvo alguien que le regal\u00f3 \u201cuna bolsa de pan franc\u00e9s\u201d. Llevaba tres d\u00edas, seg\u00fan me dijo, amortiguando el hambre de sus nietos apenas con az\u00facar diluida en agua.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPero a toda acci\u00f3n corresponde una reacci\u00f3n y, a veces, esa regla se cumple incluso en El Salvador. A las banderas blancas, muchos salvadore\u00f1os han respondido con solidaridad. Poste\u00e9 en redes sociales una foto de la comunidad con sus banderas blancas. En corto tiempo recib\u00ed tres mensajes pregunt\u00e1ndome d\u00f3nde era y qu\u00e9 necesitaban; algunas personas llevaron ayuda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ENo es que esos salvadore\u00f1os no supieran que en este pa\u00eds siempre hay hambre, es que las banderas visibilizan el hambre. No es lo mismo saber que en El Salvador hay pobreza que ver la bandera y tomar acci\u00f3n para calmar est\u00f3magos ajenos. La ayuda es un paliativo, capaz de mitigar la hambruna pero no de erradicar el hambre. Lo que s\u00ed puede, en algunos casos, es cambiar la vida de los solidarios. Como la de Dino Safie. Por eso quise conocer su operaci\u00f3n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34003 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Familias de la comunidad Las Seiscientas Uno salen todos los d\u00edas, desde el inicio de la cuarentena, para pedir alimentos en la carretera a Sonsonate, a la altura de Lourdes en el municipio de Col\u00f3n, La Libertad. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Familias de la comunidad Las Seiscientas Uno salen todos los d\u00edas, desde el inicio de la cuarentena, para pedir alimentos en la carretera a Sonsonate, a la altura de Lourdes en el municipio de Col\u00f3n, La Libertad. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECamino al lago de Ilopango tomamos un desv\u00edo en el puesto policial conocido como Changallo. All\u00ed ingresamos al caser\u00edo del mismo nombre hasta topar con el r\u00edo Chag\u00fcite, un flujo de agua color malva, combinaci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n de sus aguas y el sedimento arenoso. All\u00ed la comunidad ha construido una cancha de f\u00fatbol que es adem\u00e1s lugar de encuentro de sus pobladores. All\u00ed nos estacionamos y de la ribera del r\u00edo comenzaron a salir decenas de vecinos, en busca de una bolsa de v\u00edveres.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EComo viven en un lugar al que no llegan autom\u00f3viles ni gente extra\u00f1a, no tiene ning\u00fan sentido colocar un trapo fuera de su casa. Su bandera blanca tiene nombre: Maribel L\u00f3pez de Gonz\u00e1lez. Ella los orden\u00f3 y Dino les reparti\u00f3 toda la carga de la camioneta. No alcanz\u00f3 para todos. Nunca alcanza.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESafie se hizo varias fotos entregando ayuda, que terminar\u00edan minutos despu\u00e9s en sus redes sociales. Antes de irnos, Maribel y su esposo, Santos Gonz\u00e1lez, nos invitaron a conocer la tercera etapa de Changallo, al otro lado del r\u00edo. Cruzamos a pie un peque\u00f1o puente peatonal y nos internamos en un peque\u00f1o camino rural de tierra, hasta llegar a un terreno con dos \u00e1rboles de mango, un barril oxidado a la intemperie y una construcci\u00f3n de bahareque rodeada de una barricada de tierra. Afuera vi a un viejo, de rostro inofensivo y exhausto. Ese viejo se llama Felipe Reyes.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003E3.- Ilopango\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl hambre de Felipe Reyes es anterior al virus. Diez a\u00f1os, los que tiene de no ver, por hacer la cuenta corta; o 76, los que tiene de vida, por hacer la otra. La suya es un hambre heredada. Antes, dice, recorr\u00eda las calles de Ilopango empujando un carret\u00f3n de minutas. Fue perdiendo de a poco la vista hasta que, hace una d\u00e9cada, ya no supo distinguir entre un cliente y un asaltante.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEs un viejo menudo del color del rubor, que camina con las manos en los bolsillos del pantal\u00f3n. Vive solo, en este caser\u00edo de unas cuarenta viviendas instaladas en una delgada lengua de tierra entre el r\u00edo Chag\u00fcite y un muro natural de unos veinte metros de altura, que forma parte de los pliegues externos del cr\u00e1ter del volc\u00e1n de Ilopango. Es decir, en un barranco, asediado por las posibilidades del desborde del r\u00edo y un deslizamiento de tierra.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa vivienda de Felipe Reyes es una estructura de una pieza, con paredes de barro y ca\u00f1as ya podridas que al apretarlas se deshacen en las manos; el piso es de tierra, como casi todas las casas de aqu\u00ed. Adentro hay tres pantalones y cuatro camisas colgadas de una pita de tendedero y una Biblia y una peque\u00f1a hornilla y una cacerola tatemada y una cuchara doblada y una taza de aluminio y un televisor de bulbos que no sirve y un radio que tampoco sirve y un banquito y una colchoneta sobre la que duerme. En su hornilla, que es su cocina, solo hay sal.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELas palabras que en otras casas son indispensables aqu\u00ed no significan nada porque de nada sirve nombrar cosas que no existen. Palabras como sill\u00f3n, comedor, chinero, refrigerador, alacena, closet, trapeador -\u00bfde qu\u00e9 sirve un trapeador en una casa con piso de tierra?-, servilleta, regadera o adornos. Nada de eso existe aqu\u00ed. Aunque, a decir verdad, s\u00ed hay un adorno: Una vieja y destartalada m\u00e1quina Singer de coser, de las de pedal, que tampoco funciona. Su \u00fanica herencia. Est\u00e1 junto a la entrada y sirve de mesa, de percha, de adorno. Felipe Reyes tiene un adorno en su casa.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa colchoneta sobre la que duerme est\u00e1 mojada y apesta y el piso es un lodazal en el que se hunden mis pasos al entrar. Hongos y esporas se han adue\u00f1ado de lo poco que hay aqu\u00ed adentro y saturan el aire. La casa de Felipe Reyes es inhabitable.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34020 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"La cocina al interior de la casa de Felipe Reyes. El \u00fanico ingrediente que hab\u00eda para cocinar era una bolsa con sal. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E La cocina al interior de la casa de Felipe Reyes. El \u00fanico ingrediente que hab\u00eda para cocinar era una bolsa con sal. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESucedi\u00f3 una noche reciente: Un r\u00edo de lodo baj\u00f3 desde el cerro y se meti\u00f3 por debajo de la puerta. No fue durante la tormenta Amanda sino en una tan insignificante que ni nombre alcanz\u00f3 a tener, que cay\u00f3 dos semanas antes. Con un poco de agua bast\u00f3 para que la tierra suelta del cerro encontrara cauce hasta la puerta de su casa.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u201cEsta casa yo la hice\u201d, me dice y pienso que hace unos a\u00f1os tal vez lo habr\u00eda dicho con un poco de orgullo y no como lo dice hoy, que no es un tono amargo ni dram\u00e1tico sino el de la resignaci\u00f3n de una p\u00e9rdida m\u00e1s. En este lodazal sigui\u00f3 durmiendo los d\u00edas siguientes, porque para d\u00f3nde. \u201cMe prestaron una pala y saqu\u00e9 el lodo que pude, pero cuesta, porque no veo\u201d. Ese lodo lo acumul\u00f3 frente a la entrada, a manera de trinchera, esperando que la desgracia sirviera de protecci\u00f3n contra la pr\u00f3xima lavada del cerro. \u201cPues s\u00ed, ahorita duermo mojado. Pero para d\u00f3nde\u201d. Para d\u00f3nde.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EMe habla sin mascarilla. Y yo, que he pasado un mes encerrado y que he llegado hasta aqu\u00ed con guantes y mascarilla y dos litros de alcohol gel en el carro, lo notar\u00e9 algunas horas despu\u00e9s, cuando vea en mi tel\u00e9fono la foto que le hice. Aqu\u00ed hasta el coronavirus parece fuera de contexto. Las urgencias de toda la vida no permiten reconocerle.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELe pregunto a Felipe Reyes si tiene energ\u00eda el\u00e9ctrica y enciende una luz blanca, tr\u00e9mula, que cuelga de un cable sobre la hornilla de la casucha que hoy es un foco de infecci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo paga la luz? No la paga. Este foco ahorrador es lo \u00fanico que consume energ\u00eda. El subsidio estatal le queda debiendo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl agua es comunitaria. Su conexi\u00f3n es un tubo de pl\u00e1stico blanco que culmina en un chorro que flota afuera de su casa sobre un barril oxidado, podrido, que le sirve de pila, porque ANDA no es muy regular en la distribuci\u00f3n y aqu\u00ed \u201ca veces cae y a veces no\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEsta es la segunda casa que pierde Felipe. Desde el portal se\u00f1ala al fondo de su peque\u00f1o terreno, un rinc\u00f3n donde ha crecido monte.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-All\u00ed estaba la casa antes.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-\u00bfAntes de qu\u00e9?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-De que se la llevara el Mitch. No qued\u00f3 nada.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EFelipe Reyes se instal\u00f3 en este terrenito a finales del siglo pasado. Lleg\u00f3 aqu\u00ed con su mam\u00e1, proveniente de Santiago Texacuangos, el municipio contiguo, al sur de Ilopango. No recuerda, o no quiere recordar, exactamente por qu\u00e9 se fueron de all\u00e1. \u201cAqu\u00ed me gust\u00f3 porque eran lotes. Yo estaba pagando el m\u00edo pero el due\u00f1o, un se\u00f1or llamado Jes\u00fas Navarrete, se endeud\u00f3 con el banco y le embargaron. El banco es due\u00f1o de estas tierras. \u00bfPero para qu\u00e9 quiere un banco estos barrancos?\u201d. Termina de decir esto y se agacha, los dedos corriendo por la pierna, a amarrarse los zapatos, sus \u00fanicos zapatos, negros y con cintas, cubiertos por una capa del lodo seco. \u201cLo \u00fanico es que no tengo zapatos para la lluvia\u201d, dice.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ENo recibe ingresos desde que dej\u00f3 el carret\u00f3n. Tras la muerte de su madre se qued\u00f3 solo. No tiene m\u00e1s familia. Est\u00e1 registrado en el fondo para adultos mayores, que le deber\u00eda entregar $50 al mes. Con eso no alcanza ni para la canasta b\u00e1sica pero menos alcanza si no se los entregan. En lo que va de a\u00f1o, ni Felipe ni ninguno de los 14 adultos mayores de Changallo registrados para recibir esa ayuda ha visto un solo centavo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u00c9l vive ahora de vender o canjear mangos, que cuando es temporada caen por costaladas de los dos \u00e1rboles que tiene en su patio. Con eso \u201cpaga\u201d, por ejemplo, los rastrillos con que se ha rasurado esta ma\u00f1ana. Cuando no hay m\u00e1s mangos, los rastrillos, la comida y todas sus otras necesidades son producto neto de la solidaridad de sus vecinos, que viven en casas de piso de tierra y paredes de bahareque y techos de l\u00e1minas agujereadas, pero que tienen la vista buena para recoger chatarra o botellas de pl\u00e1stico o sacan y venden arena del r\u00edo o tienen un pariente que les manda dinero. Esos vecinos comparten su comida con \u00e9l.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPero la solidaridad de los vecinos tambi\u00e9n se ha reducido, porque su situaci\u00f3n ha empeorado desde marzo, cuando El Salvador entr\u00f3 en cuarentena.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EViven principalmente del reciclaje y de la extracci\u00f3n de arena del lecho del Chag\u00fcite. Pero hoy no hay ni qu\u00e9 reciclar ni c\u00f3mo llevarlo a las recicladoras. En tiempos normales, los que sacan arena del r\u00edo hacen sus mont\u00edculos y los venden a camioneros que a su vez los llevan a construcciones en todo el pa\u00eds. Pero con la cuarentena se par\u00f3 la construcci\u00f3n as\u00ed que todo Changallo est\u00e1 tambi\u00e9n parado. Recluido en este rinc\u00f3n del pa\u00eds, el viejo Felipe Reyes hoy tiene m\u00e1s hambre porque se detuvo la construcci\u00f3n de alg\u00fan edificio en Santa Elena que \u00e9l jam\u00e1s ver\u00e1. Porque casi nunca sale de Changallo, de su casa podrida y rota en la que ya no se puede vivir.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDino Safie pregunta c\u00f3mo puede ayudar al viejo Felipe. Maribel y Santos le cuentan que, alg\u00fan tiempo atr\u00e1s, la Asociaci\u00f3n de Desarrollo Comunitario de Changallo aprob\u00f3 construirle una nueva casa. Ya ten\u00edan el dise\u00f1o, autor\u00eda de Santos: piso de cemento, base de paredes de ladrillo de concreto, ventanas y l\u00e1mina para el techo. Pero deudas de la comunidad les imposibilitaron comprar los materiales. Dino dijo que pod\u00eda donar los materiales si la comunidad se encargaba de la construcci\u00f3n. Sellaron el acuerdo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAll\u00ed mismo supo Dino Safie que, con el dinero que le donaban, pod\u00eda hacer algo m\u00e1s que repartir canastas y transportar gente: pod\u00eda construir casas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34010 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Felipe Reyes se despide de Dino Safie. En el lugar, gracias a la iniciativa de Safie, se construye una casa de ladrillos para Felipe. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Felipe Reyes se despide de Dino Safie. En el lugar, gracias a la iniciativa de Safie, se construye una casa de ladrillos para Felipe. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003E4.- Amanda\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando el agua cay\u00f3, El Salvador llevaba m\u00e1s de dos meses en cuarentena, con la econom\u00eda paralizada y en medio de una crisis pol\u00edtica profunda. En las casas pobres de un pa\u00eds pobre, casi nadie hab\u00eda recibido ingresos en diez semanas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEntre el 29 de mayo y el 1 de junio, la tormenta Amanda devor\u00f3 viviendas de frontera a frontera. Junto a quebradas, lagos, volcanes, r\u00edos, cerros. En la costa y en las ciudades. M\u00e1s de 3,000 viviendas da\u00f1adas, muchas irreparables. En cada una viv\u00eda una familia que ya estaba desamparada.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa lluvia cay\u00f3 sobre un pa\u00eds colmado de banderas blancas. O de objetos que representan banderas blancas: Un trapo, una camisa, una bolsa de yute, tela o pl\u00e1stico, lo que sea, pero que sea blanco, amarrado a una rama, una escoba, un tubo, una viga. Un palo. Objetos blancos que representan una bandera que significa: Tenemos hambre. Yo llevaba varios d\u00edas recorriendo el pa\u00eds y vi\u00e9ndolas por todos lados.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EA mediados de mayo sub\u00ed a redes sociales un par de fotos de gente ondeando trapos blancos. Un periodista norteamericano, que pas\u00f3 alg\u00fan tiempo en El Salvador durante los a\u00f1os de la guerra, me escribi\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 significan esas banderas blancas? Me recuerdan a la gente huyendo de Soyapango, en la ofensiva. Quer\u00edan decir No Disparen. \u00bfQu\u00e9 significan ahora?\u201d\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELe dije que en el fondo quer\u00edan decir lo mismo: Queremos vivir. Pero ahora lo que necesitan es comida. Despu\u00e9s de la tormenta, las cosas solo empeoraron.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEntre el 29 de mayo y el 1 de junio, la lluvia acumul\u00f3 en algunos lugares hasta 850 mil\u00edmetros. Es decir, casi la mitad del total de agua que cae cada a\u00f1o en El Salvador. Los meteor\u00f3logos dijeron que Amanda sigui\u00f3 su camino, que atraves\u00f3 Guatemala y lleg\u00f3 un d\u00eda despu\u00e9s al Golfo de M\u00e9xico. Pero aqu\u00ed sigui\u00f3 lloviendo. Treinta personas murieron. 30,000 familias resultaron damnificadas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDecenas de r\u00edos desbordados, deslizamientos e inundaciones desnudaron nuevamente la vulnerabilidad del pa\u00eds. Solo en la zona costera de La Libertad se desbordaron cinco r\u00edos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa tormenta entr\u00f3 en su fase m\u00e1s intensa la noche del s\u00e1bado 30 de mayo. En la madrugada del domingo, ya los da\u00f1os eran may\u00fasculos. Las redes sociales se inundaron de videos del desastre: carros arrastrados y casas desliz\u00e1ndose en San Salvador; calles convertidas en efluvios navegables; bordas cediendo a la fuerza del agua. Seres humanos aferr\u00e1ndose a un lazo o un poste. Las dimensiones del desastre fueron tales que, por primera vez en m\u00e1s de dos meses, en El Salvador no se habl\u00f3 del coronavirus. Sino de Amanda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003E5.- N\u00e1ufragos en la costa\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAbrieron los ojos de golpe poco despu\u00e9s de las tres de la ma\u00f1ana. Ya estaban mojados los tres y el piso era una charca con fondo de lodo espeso. Empapadas, la cama y las dos colchonetas quedaron inservibles. Tambi\u00e9n la cocinita y casi toda la ropa que ten\u00edan. La mesa enclenque de madera fue la \u00faltima en perderse. Chuy, el menor de la familia Obispo, comand\u00f3 el rescate de lo poco que qued\u00f3 salvable: una silla y la ropa colgada en un cable. Nada m\u00e1s. Su casa hab\u00eda naufragado.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa tormenta Amanda fragu\u00f3 la cat\u00e1strofe 15 kil\u00f3metros atr\u00e1s: Nutri\u00f3 el r\u00edo Grande desde su nacimiento con tanta agua que se fue llevando \u00e1rboles a su paso, lavando las riberas hasta derribarlos desde sus fundamentos. Troncos, ramas y bulbos masivos de ra\u00edces macizas se acumularon en la b\u00f3veda del puente sobre la carretera del litoral, y el agua sigui\u00f3 creciendo, en carrera imparable hacia el mar. Obstaculizada por los \u00e1rboles atorados bajo el puente, la correntada gan\u00f3 altura y atraves\u00f3 la carretera como un tsunami. No necesit\u00f3 desviarse mucho para arrasar con la casa de la familia Obispo. Chuy, su pap\u00e1 y su hermano mayor se refugiaron en el gallinero, construido sobre una elevaci\u00f3n del terreno.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34026 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Jes\u00fas Obispo Rivera tiene 17 a\u00f1os de edad y vive en la comunidad R\u00edo Grande de Tamanique, La Libertad. La tormenta tropical Amanda dej\u00f3 en ruinas la casa en la que Jes\u00fas vive con su padre y hermano. Foto de EL Faro: Carlos Barrera\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Jes\u00fas Obispo Rivera tiene 17 a\u00f1os de edad y vive en la comunidad R\u00edo Grande de Tamanique, La Libertad. La tormenta tropical Amanda dej\u00f3 en ruinas la casa en la que Jes\u00fas vive con su padre y hermano. Foto de EL Faro: Carlos Barrera \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EUna hora despu\u00e9s, tras asimilar la p\u00e9rdida, al padre de Chuy se le baj\u00f3 la presi\u00f3n. Ninguno hab\u00eda comido nada en todo el d\u00eda anterior. Llov\u00eda con m\u00e1s fuerza y las aguas del r\u00edo Grande les llegaban en oleadas. Chuy consigui\u00f3 un ajo, la \u00fanica medicina que pueden pagar, y pidi\u00f3 ayuda a los vecinos para que alguien lo llevara a una cl\u00ednica. Su hermano mayor acompa\u00f1\u00f3 al pap\u00e1. Una hora despu\u00e9s, estabilizado, lo trajeron de regreso.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EA\u00fan ca\u00eda agua al d\u00eda siguiente, primero de junio, y el cielo era una declaraci\u00f3n de guerra. Pero las gotas eran delgadas e incapaces siquiera de mover una hoja. Como si las nubes descansaran del torrente previo. Encontr\u00e9 a Chuy limpiando el techo del gallinero sin gallinas al que la correntada perdon\u00f3 la vida. Con una escoba evacuaba tierra y rocas de las canaletas de asbesto. Es el hogar temporal de la familia. La tarde anterior consigui\u00f3 una colchoneta seca, donde duermen ahora los tres. \u201cApretados\u201d, dice.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEsta comunidad, que comparte nombre con el r\u00edo, es la l\u00ednea de casas previa a la playa del Tunco, la m\u00e1s tur\u00edstica del pa\u00eds. El Tunco est\u00e1 cerrado y a punto de quebrar. Los pobladores de R\u00edo Grande, que viv\u00edan de servicios a turistas y casas de verano, han sacado banderas blancas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EComo muchos de los cipotes de esta costa, Chuy Obispo practica el surf y dice que no lo hace tan mal, aunque tenga ya m\u00e1s de dos meses de no meterse al mar, desde que cerraron las playas por la pandemia. Es un chico de 17 a\u00f1os que parece de 15. Flaco, peque\u00f1o y con el cabello rubio, tiene ese ritmo relajado del mar, un paso por debajo de la velocidad de los citadinos, con el que me cont\u00f3 sin dramatismos el drama de estos d\u00edas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa familia llevaba ya dos meses sin ingresos cuando la tormenta Amanda los acab\u00f3 de romper.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-Mi mam\u00e1 muri\u00f3 hace m\u00e1s de un a\u00f1o. Mi pap\u00e1 es ayudante de alba\u00f1il y yo tambi\u00e9n ayudo cuando hay, pero desde que empez\u00f3 lo del virus no hay para nadie\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-\u00bfY de qu\u00e9 han vivido todo este tiempo?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-De lo que nos dan. El alcalde, el gobierno, la gente. Hoy vinieron unas personas a dejarnos desayuno. M\u00e1s tarde nos dijeron que nos van a venir a dejar almuerzo. \u00bfQuiere ver c\u00f3mo qued\u00f3 la casa?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa casa era una base de ladrillos hasta la altura de la cintura, completada con bahareque. En el lugar de las ventanas hay un pl\u00e1stico negro, dos pares de l\u00e1minas oxidadas y calaceadas y un cuarto espacio desnudo, por el que circula brisa cuando hay o tempestad cuando cae. Si la lluvia hubiese llegado despacito tampoco habr\u00eda encontrado obst\u00e1culos para entrar. Cuando esta casa fue exigida, hizo agua por todos lados. En la sala qued\u00f3 la cama del pap\u00e1, con base y todo. Una buena cama perdida en la tormenta. El piso, de tierra, hoy es una trampa pantanosa de lodo y charcas. No tienen luz desde hace dos meses y el pozo de agua se tap\u00f3. Aqu\u00ed ya no se puede vivir.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EVolvemos al gallinero. Veo la silla que rescataron. Sigue lloviendo. Los Obispo de R\u00edo Grande llevan dos meses con hambre y un d\u00eda sin casa.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-\u00bfPor qu\u00e9 no se van a un albergue?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-Nos da miedo por la situaci\u00f3n de ahorita, que nos vayamos a enfermar con el virus\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34015 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Jaime Abarca golpea un saco en lo que qued\u00f3 del peque\u00f1o gimnasio que ten\u00eda en su casa, en la comunidad R\u00edo Grande, de Tamanique, La Libertad. La vivienda de Jaime se inund\u00f3 debido a la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Jaime Abarca golpea un saco en lo que qued\u00f3 del peque\u00f1o gimnasio que ten\u00eda en su casa, en la comunidad R\u00edo Grande, de Tamanique, La Libertad. La vivienda de Jaime se inund\u00f3 debido a la tormenta tropical Amanda. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003E6.- Banderas en el litoral\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn La Libertad me encontr\u00e9 con Salvador Castellanos, el periodista televisivo reconocido por su trabajo como corresponsal de la cadena Univisi\u00f3n. Me mostr\u00f3 los da\u00f1os en la zona costera de Tamanique, en la que se encuentran decenas de caser\u00edos y varios r\u00edos que all\u00ed alcanzan la mar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa misma tarde que Chuy perdi\u00f3 su casa, Castellanos solicit\u00f3, v\u00eda Twitter, ayuda para el albergue instalado en el Centro Escolar San Alfonso. Decenas de damnificados necesitaban de todo: ropa, comida, colchonetas. Pocas horas despu\u00e9s ya le hab\u00edan contactado del ministerio de Turismo y de otros lugares para ofrecer ayuda, y la enviaron pronto.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAqu\u00ed las cosas funcionaron mejor que en otros lugares. La experiencia anual del desborde de r\u00edos, y el sentido de comunidad, permiten a los coste\u00f1os reaccionar r\u00e1pidamente. A pesar de que este gobierno decidi\u00f3 no involucrar a Protecci\u00f3n Civil en la pandemia, la red local se activ\u00f3 autom\u00e1ticamente con la tormenta. Pobladores y coordinadores se reunieron en el centro escolar, como todos los a\u00f1os; agentes de la PNC y representantes de salud local llegaron tambi\u00e9n para hacer su trabajo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAl d\u00eda siguiente, cuando visit\u00e9 el lugar, dos polic\u00edas custodiaban la escuela albergue y voluntarios distribu\u00edan comida a decenas de damnificados. Ya para entonces dorm\u00edan en las colchonetas que Castellanos consigui\u00f3.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u201cNo creo en el asistencialismo permanente sino en la formaci\u00f3n y oportunidades\u201d, dice Castellanos. \u201cPero esto es una emergencia y necesitamos responder todos\u201d. \u00c9l y su familia, todos amantes del surf y cristianos, crearon hace una d\u00e9cada la organizaci\u00f3n Christian Surfers y establecieron contacto con redes internacionales de personas con esas mismas vocaciones. \u201cEs dif\u00edcil predicar a un est\u00f3mago vac\u00edo\u201d, dice Castellanos. Su red imparte talleres de surf, de computaci\u00f3n y de ingl\u00e9s a habitantes de esta zona del pa\u00eds. Esta red le ha permitido tambi\u00e9n activarse en emergencias como Amanda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u201cLa tormenta solo vino a agravar la situaci\u00f3n en que ya estaba mucha gente aqu\u00ed. Desde el inicio de la cuarentena ya estaba lleno de banderas blancas toda la zona, de gente que tiene hambre\u201d. Antes de la tormenta, su red ya hab\u00eda distribuido unas 1,500 canastas de v\u00edveres. Pero sus llamados en redes sociales tambi\u00e9n atrajeron a nuevos altruistas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando terminaba de conversar con Chuy, el joven surfista, una enorme camioneta negra ingres\u00f3 a la peque\u00f1a calle de tierra del caser\u00edo R\u00edo Grande. Toda la parte posterior estaba llena de bolsas de ropa y alimentos. Cuatro j\u00f3venes, menores de 30 a\u00f1os, se bajaron a distribuirlas. Pregunt\u00e9 qui\u00e9nes eran. Uno de ellos, llamado Will \u00c1lvarez, de 28 a\u00f1os, me dijo que ven\u00edan de San Salvador, por cuenta propia. \u201cEn un chat de amigos coment\u00e9 que quer\u00eda ayudar y me ofrecieron m\u00e1s ayuda. En un ratito conseguimos $400 d\u00f3lares en comida y m\u00e1s de 100 paquetes de ropa. Los andamos distribuyendo\u201d. Le pregunt\u00e9 desde cu\u00e1ndo andaba repartiendo ayuda. \u201cComenzamos ayer\u201d, dijo, al ver en redes sociales el desbordamiento de los r\u00edos y el mensaje de Salvador Castellanos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando terminaron de repartir bolsas se fueron. A su salida se cruzaron con otra camioneta, de vecinos del puerto, que llegaban a distribuir comida caliente.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPero en El Salvador, la necesidad es siempre mayor que la capacidad de ayudar. Solo uno de cada cinco salvadore\u00f1os econ\u00f3micamente activos tiene un empleo formal. Los otros viven de lo que hacen cada d\u00eda. Si no salen no comen. Y llevan ya tres meses sin salir. Para empeorar la situaci\u00f3n, el 20 por ciento de la poblaci\u00f3n, los clientes de todos los dem\u00e1s, pasa tambi\u00e9n hoy por su peor momento.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESeg\u00fan Ricardo Castaneda, director Ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, ICEFI, la actual crisis econ\u00f3mica desatada por la pandemia y las tormentas podr\u00eda provocar la p\u00e9rdida de m\u00e1s de 200,000 empleos formales. La econom\u00eda salvadore\u00f1a, seg\u00fan las \u00faltimas estimaciones del Banco Central de Reserva, se contraer\u00e1 entre 6,5% y 8,5%, una ca\u00edda que no se ve\u00eda desde los inicios de la guerra. Pero esos n\u00fameros tan impersonales que suelen arrojar las estimaciones econ\u00f3micas se traducen en salvadore\u00f1os en desgracia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAhora mismo, dice Castaneda, hay 800,000 personas en riesgo de caer en pobreza porque, adem\u00e1s de la ca\u00edda de la econom\u00eda y los da\u00f1os causados por las tormentas, hay que agregar que las remesas, el principal ingreso para cientos de miles de salvadore\u00f1os, tambi\u00e9n han sufrido una ca\u00edda estrepitosa. \u201cEs la tormenta perfecta\u201d, dice. En las tormentas perfectas el primero en perderlo todo suele ser el que menos tiene.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl hambre vive en medio de la miseria que no es atribuible al coronavirus sino a otros males ancestrales que se llaman desigualdad, abandono, pertenencia a la casta m\u00e1s baja. Durante esta pandemia los m\u00e1s necesitados han llegado a un nivel de desesperaci\u00f3n tal que han comenzado a gritar, y las banderas son su voz de auxilio. Y han funcionado.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u201cCuando comenc\u00e9 a ver las primeras banderas blancas dije \u2018qu\u00e9 verg\u00f3n, la gente por fin se dar\u00e1 cuenta, cuando pase por la carretera, de que adentro hay familias que viven en malas condiciones\u2019 \u2013dice Castellanos\u2013. El hambre en este pa\u00eds no es nueva. Las banderas lo que hacen es visibilizarla para quienes se han negado a verla\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003E7.- H\u00e1gase la luz\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EA Verapaz no ven\u00eda desde febrero de 2001, cuando una avalancha de rocas baj\u00f3 del volc\u00e1n de San Vicente a rematar algunas de las decenas de viviendas que ya se hab\u00edan ca\u00eddo con el terremoto del 13 de febrero. Casi la mitad de los habitantes del departamento de San Vicente resultaron damnificados por aquel terremoto. Muchos perdieron completamente sus viviendas. Los tres pueblos m\u00e1s afectados fueron Guadalupe, San Cayetano y esta Verapaz.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EYa no se ve aquel paisaje compuesto por las rocas que obstaculizaban la carretera y los techos de las casas en el suelo. Pero, dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, los efectos de aquel terremoto no se han ido del todo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELas viviendas temporales instaladas en terrenos bald\u00edos de la alcald\u00eda se convirtieron por inercia y por miseria en viviendas permanentes. La formalizaci\u00f3n del proceso termin\u00f3 anclada en dos colonias de casas de piso de tierra y techo de l\u00e1mina que hoy tienen banderas blancas en la puerta. En una de ellas, la m\u00e1s pobre de las casas pobres, vive Santos Ventura, un viejo sordo de 77 a\u00f1os al que la vida nunca le ofreci\u00f3 mucho.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EFue de los \u00faltimos en instalarse y lo hizo en un terrenito de esquina en las m\u00e1rgenes de la colonia que la municipalidad entreg\u00f3 a los damnificados de los terremotos. \u00c9l vino despu\u00e9s, hace quince a\u00f1os, a comenzar de nuevo tras cumplir unos a\u00f1os en prisi\u00f3n \u201cpor un clavo que no era m\u00edo, que me lo sembraron\u201d, dice, y es lo suficientemente sordo como para no escuchar cuando le pregunto de qu\u00e9 lo acusaron. Tampoco puede ver. \u201cSe me hace una sombra negra enfrente\u201d. Pero es dif\u00edcil para cualquiera ver algo en la h\u00fameda oscuridad de su casa, porque Santos Ventura no tiene luz.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELas l\u00e1minas que componen su vivienda est\u00e1n oxidadas, corro\u00eddas por a\u00f1os de prestar servicios. Es la versi\u00f3n vicentina de la casa de Felipe Reyes que es la versi\u00f3n de Changallo de miles y miles de casas igualitas extendidas por todo El Salvador. En la casa de Santos Ventura todo est\u00e1 podrido: La madera de una \u00fanica mesita que no parece dispuesta a aguantar un tropez\u00f3n o siquiera el apoyo de un antebrazo; las patas de la base de su colchoneta; la colchoneta debajo de la cual guarda su DUI y que saca velozmente cuando llegamos y nos lo muestra por si acaso somos del gobierno y venimos a regalarle algo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34005 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Santos Ventura tiene 77 a\u00f1os y vive en la colonia Nuevo Verapaz, del municipio de Verapaz, San Vicente. La vivienda de Santos est\u00e1 construida de l\u00e1minas en un terreno que pertenece a la alcald\u00eda del municipio. Al lugar llegaron los voluntarios de Solitarit\u00f3n SV y proveyeron al anciano con alimentos b\u00e1sicos. Tambi\u00e9n se coordin\u00f3 la construcci\u00f3n de una vivienda digna para Santos. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Santos Ventura tiene 77 a\u00f1os y vive en la colonia Nuevo Verapaz, del municipio de Verapaz, San Vicente. La vivienda de Santos est\u00e1 construida de l\u00e1minas en un terreno que pertenece a la alcald\u00eda del municipio. Al lugar llegaron los voluntarios de Solitarit\u00f3n SV y proveyeron al anciano con alimentos b\u00e1sicos. Tambi\u00e9n se coordin\u00f3 la construcci\u00f3n de una vivienda digna para Santos. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELlegamos a su casa porque una trabajadora social de la colonia se puso en contacto con Solidarit\u00f3n. Dino carg\u00f3 su camioneta de bolsas con v\u00edveres y emprendimos el camino a San Vicente. Nos acompa\u00f1a tambi\u00e9n H\u00e9ctor Silva Hern\u00e1ndez, el joven pol\u00edtico del partido Nuestro Tiempo, que colabora como voluntario en Solidarit\u00f3n. Tras ver las condiciones en las que vive el viejo Santos, Safie coordina all\u00ed con los organizadores comunitarios:\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-\u00bfCu\u00e1ntas l\u00e1minas necesitar\u00edamos para reconstruirle toda la casa?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E- Calculo que unas quince ya con el techo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-\u00bfSi yo se las compro usted se la construye?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-S\u00ed, delo por hecho.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-\u00bfY tal vez tambi\u00e9n le ponemos la luz?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl terreno sobre el que Santos Ventura se instal\u00f3 pertenece a la alcald\u00eda. La compa\u00f1\u00eda de electricidad no le puede conectar la luz, porque lo tiene que solicitar la municipalidad que considera a Santos Ventura un usurpador.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDino pregunta de qu\u00e9 partido es el alcalde. De Arena. Consiguen el tel\u00e9fono de un diputado pecenista, Roberto Angulo. Dino le explica la situaci\u00f3n de Santos Ventura. 15 a\u00f1os viviendo aqu\u00ed sin luz. Terreno de la alcald\u00eda. Cuelgan. El diputado llama de vuelta cinco minutos despu\u00e9s con una buena noticia: el pr\u00f3ximo lunes, la alcald\u00eda le conectar\u00e1 la luz al viejo. Los vecinos le dan un par de palmadas en la espalda. El viejo Santos Ventura no escucha, as\u00ed que no se ha enterado de la conversaci\u00f3n. \u201cHoy Dios le mand\u00f3 a estos muchachos, don Santos\u201d, le dicen los vecinos. Esos muchachos se r\u00eden, con falsa modestia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EYo pienso otras cosas: Que Santos Reyes ha envejecido a oscuras, durante 15 a\u00f1os, estando a tan solo una llamada de tener energ\u00eda el\u00e9ctrica. Que Santos Reyes lleva toda una vida muy, muy lejos de esa llamada.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ETambi\u00e9n pienso que, incluso habiendo hecho la llamada, es muy posible que el diputado Angulo dijera cualquier cosa a estos muchachos, por salir del paso; o que el alcalde se comprometiera con el diputado de su partido, tambi\u00e9n por salir del paso. Diputado y alcalde tienen la posibilidad de cambiar la vida a Santos Reyes. Si ellos quieren, el lunes este se\u00f1or tendr\u00e1 luz el\u00e9ctrica.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELe pregunto despu\u00e9s a Dino Safie si se mira en la pol\u00edtica, porque en las redes se especula con su doble intenci\u00f3n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u2013En Solidarit\u00f3n hay voluntarios que son militantes del FMLN, de Nuevas Ideas y, como H\u00e9ctor, de Nuestro Tiempo, pero les pido que no utilicen esto para hacer campa\u00f1a y han cumplido. A m\u00ed ya me ofrecieron de dos partidos lanzarme para diputado, pero no tengo inter\u00e9s en eso. Sinceramente he descubierto que a mi lo que me gusta hacer es esto, ayudar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELe digo que la pol\u00edtica tambi\u00e9n sirve para ayudar, si los pol\u00edticos son honestos. Y que \u00e9l, que sube todos los d\u00edas varias fotos suyas entregando ayuda, de alguna manera tambi\u00e9n est\u00e1 en campa\u00f1a.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u2013Claro, si no fuera por lo que subo en las redes no recibir\u00eda tanta ayuda. Funciona en dos v\u00edas: a los que contribuyen les muestro qu\u00e9 hago con su dinero y a los dem\u00e1s los invito a donar. Las redes sirven para eso.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u2013Tambi\u00e9n sirven para crear personajes. Influencers, como les llama tu generaci\u00f3n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u2013Uno puede influenciar hablando de videojuegos o puede influenciar as\u00ed. Yo he descubierto en las redes la posibilidad de hacer algo que nunca me hubiera imaginado, que es conseguir ayuda para mucha gente.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa figura de Dino ha crecido a tal grado que la Uni\u00f3n Europea lo ha nombrado uno de sus voceros del programa de Respuesta Global al Coronavirus; y Coca Cola lo seleccion\u00f3 como una de las figuras de su nueva campa\u00f1a internacional \u201cDedicado a la humanidad\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELe pregunto qu\u00e9 har\u00e1 cuando pase la pandemia. Safie parece tener muy claro su futuro: \u201cQuiero convertir Solidarit\u00f3n en una fundaci\u00f3n, con personer\u00eda jur\u00eddica. En este pa\u00eds hay demasiadas necesidades\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EUna tarde lo acompa\u00f1\u00e9 a una de las colonias en las afueras de San Vicente. Es la capital del departamento con el mismo nombre, el cuarto m\u00e1s pobre del pa\u00eds. Proyecciones conservadoras indican que al terminar el a\u00f1o 55 por ciento de los vicentinos vivir\u00e1 en pobreza. Una pobreza visible a pocas cuadras del centro de la capital: Calles de tierra en las que hay que esquivar rocas y basura. Las viviendas iguales a las de Changallo y Verapaz y Sonsonate, pero en otro lugar. Columnas de palo y paredes de bolsas pl\u00e1sticas o l\u00e1mina. Y banderas blancas. San Vicente est\u00e1 rodeado de caser\u00edos con banderas blancas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ENos detuvimos en un peque\u00f1o vado y, en poco tiempo, cientos de vecinos se acercaron esperando recibir una bolsa con v\u00edveres. La ayuda que Safie transport\u00f3 desde San Salvador en la parte trasera de un pickup fue insuficiente. Hab\u00eda que tomar una decisi\u00f3n: a qui\u00e9n dejar con hambre y a qui\u00e9n darle comida. Safie opt\u00f3 por la soluci\u00f3n de los marineros: mujeres y ni\u00f1os primero, ancianos despu\u00e9s. Pero ni para ellos alcanz\u00f3. \u201cNunca alcanza para todos\u201d, me dijo. No. Nunca alcanza para todos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34007 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Mar\u00eda Magdalena vive en lo que queda de un cami\u00f3n a las afueras del casco urbano del municipio de San Vicente. Hasta ese lugar llegaron los voluntarios de Solidarit\u00f3n SV para donarle alimentos. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Mar\u00eda Magdalena vive en lo que queda de un cami\u00f3n a las afueras del casco urbano del municipio de San Vicente. Hasta ese lugar llegaron los voluntarios de Solidarit\u00f3n SV para donarle alimentos. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cstrong\u003E8.- Los vulnerables\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAmanda peg\u00f3 duro en Changallo. La avalancha de lodo que se vino abajo golpe\u00f3 la primera l\u00ednea de casas. Alcanz\u00f3 a llevarse tres viviendas e inutiliz\u00f3 una docena m\u00e1s, pero no hubo v\u00edctimas que lamentar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl lodo volvi\u00f3 a la casa de Felipe Reyes, que se encuentra en la segunda l\u00ednea si contamos del cerro para abajo, pero no toc\u00f3 los cimientos ni la base de ladrillo de concreto de su nueva casa que, desde unos d\u00edas antes, la comunidad comenz\u00f3 a construirle en otra parte de su terreno, con los materiales donados por Solidarit\u00f3n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u201cEs que toda esta tercera etapa de Changallo es muy vulnerable\u201d, dice Maribel L\u00f3pez, la trabajadora social de la alcald\u00eda que coordina toda la emergencia. Y s\u00ed. Esta es una zona muy vulnerable en uno de los pa\u00edses m\u00e1s vulnerables a desastres naturales.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPero la vulnerabilidad ya no es solo la de vivir junto al cr\u00e1ter de un volc\u00e1n que hizo erupci\u00f3n por \u00faltima vez apenas hace 13 d\u00e9cadas; o de vivir en un pa\u00eds sobre una falla geol\u00f3gica cuyos frecuentes acomodos producen terremotos. O la de las sequ\u00edas o la de epidemias. No. Su vulnerabilidad es la del desborde del r\u00edo, ya contaminado por f\u00e1bricas y residenciales ladera arriba. Es la de los deslizamientos de las mismas laderas. Es la de las tormentas y los flujos de lodo que descienden por aqu\u00ed. Es la de las viviendas de barro y ca\u00f1a brava, o de hoja de l\u00e1mina, construidas en este barranco. Es la de la vulnerabilidad a los desastres no naturales: los de la violencia, los del abandono, los de la marginaci\u00f3n. Es la vulnerabilidad de la pobreza. Aqu\u00ed solo viven los que no tienen d\u00f3nde m\u00e1s vivir.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAntes de la guerra, Changallo era una finca de caf\u00e9. Comenz\u00f3 a poblarse por colonos que hu\u00edan de territorios en conflicto, por desplazados de la guerra de Moraz\u00e1n y Usulut\u00e1n. \u201cMi pap\u00e1 fue de los primeros en llegar\u201d, me dice Maribel. \u201cUn amigo se lo trajo a trabajar a la hacienda, que estaba donde hoy est\u00e1 el predio Changallo. \u00c9l se fue trayendo gente de su pueblo, Berl\u00edn\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EMaribel pertenece a la primera generaci\u00f3n nacida y crecida en el caser\u00edo de Changallo, en la ribera este del Chag\u00fcite, cuando el r\u00edo a\u00fan tra\u00eda agua limpia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EElla y Santos, su marido, involucrados siempre en la vida comunitaria, decidieron formalizar su actividad comunitaria involucr\u00e1ndose en la Adesco. \u201cLa comunidad le deb\u00eda como $4,000 a Anda y hubo asamblea general. Santos se meti\u00f3. Yo le dec\u00eda que no se metiera porque dos a\u00f1os antes hab\u00edan matado a dos tesoreros de la directiva. A uno lo dejaron en la casa comunal\u201d. Al presidente de la Adesco, Germ\u00e1n Murcia, lo asesinaron en 2015, en medio de una ola de violencia y enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y pandilleros, en los inicios del gobierno de Salvador S\u00e1nchez Cer\u00e9n (2014-2019). \u201cEn vez de hacerme caso, Santos me involucr\u00f3 como vocal\u201d, dice Maribel, que ahora es promotora social de la Alcald\u00eda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEs una mujer con mucha energ\u00eda y car\u00e1cter suficiente como para comandar estas emergencias en Changallo. Al d\u00eda siguiente de Amanda, instal\u00f3 dos albergues, con ayuda de la Adesco, y coordin\u00f3 las donaciones provenientes de oficinas del gobierno, de empresas locales y de fundaciones y movimientos ciudadanos. Su esposo, junto con el presidente de la Adesco, Pablo Navarro, dirigieron la evacuaci\u00f3n de los habitantes atrapados entre el lodo que dej\u00f3 Amanda. Ellos coordinan tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de la casa de Felipe Reyes.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cbr\/\u003E \u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E \u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=2000&ImageHeight=1333&ImageId=34008 class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Maribel L\u00f3pez camina junto a Dino Safie y H\u00e9ctor Silva en las calles de Changallo, Ilopango. Maribel es trabajadora social de la alcald\u00eda de Ilopango y coordina ayuda para las familias damnificadas de Changallo. Foto de El Faro: Carlos Barrera.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E \u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E \u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003E Maribel L\u00f3pez camina junto a Dino Safie y H\u00e9ctor Silva en las calles de Changallo, Ilopango. Maribel es trabajadora social de la alcald\u00eda de Ilopango y coordina ayuda para las familias damnificadas de Changallo. Foto de El Faro: Carlos Barrera. \u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/div\u003E \u003C\/figcaption\u003E \u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa Adesco impuso un cobro comunitario a las areneras ($1 o $2 por cami\u00f3n de arena) que ha servido no solo para pagar la deuda de Anda, sino tambi\u00e9n para la construcci\u00f3n de la cancha que hoy es lugar de encuentro de la comunidad; y del puente de concreto que atraviesa el Chag\u00fcite; y est\u00e1n reparando la escuela local.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EAmanda los oblig\u00f3 a evacuar a 140 familias. Ocuparon la escuela, de acuerdo con los planes de contingencia, como albergue. Pero no cab\u00edan tantos. Maribel L\u00f3pez improvis\u00f3: se tom\u00f3 iglesias y la casa comunitaria y los coloc\u00f3 a todos. A una familia la hosped\u00f3 en su casa. Y consigui\u00f3 ayuda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELa fui a ver despu\u00e9s de Amanda y caminamos por la zona. Llegamos hasta la \u00faltima casa de la ribera oeste del Chag\u00fcite, justo despu\u00e9s de donde el r\u00edo cae en cascada. Es un peque\u00f1o terreno contraminado por el cerro, a la espalda, y el r\u00edo al frente. All\u00ed vive Reynaldo, un vigilante privado, junto con su esposa, su suegra, cuatro hijas y tres nietos. Cuando llegamos, su esposa y su suegra herv\u00edan agua en una cacerola sobre una peque\u00f1a parrilla calentada por le\u00f1a que han colocado a medio terreno. Una de ellas sosten\u00eda tres bulbos de yuca que acompa\u00f1ados de tortillas ser\u00edan el almuerzo para toda la familia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u00c9l, su esposa, tres de sus hijas y sus nietos viven en un cuarto de l\u00e1mina en el que tambi\u00e9n duermen tres perros y tres cachorros. Aqu\u00ed comenz\u00f3 la familia y aqu\u00ed duermen ahora, unos pegados a otros, distribuidos en tres colchonetas. Aqu\u00ed hacen tareas unos, aqu\u00ed se reproducen los otros, aqu\u00ed guardan su ropa en bolsas de pl\u00e1stico. Harta de la promiscuidad, su suegra, Mar\u00eda del Carmen, construy\u00f3 un cuarto aparte, a un metro de distancia, con palos de madera y l\u00e1mina. All\u00ed duerme con su nieta, que est\u00e1 embarazada. Es una mujer delgada, peque\u00f1a pero con brazos largos y huesudos cubiertos por una piel muy delgadita. Tiene los ojos chiquitos y una melena blanca.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u2013$40 me sacaron por hacerme esta casa -me dice la abuela-. \u00a1\u00bfDe d\u00f3nde iba a sacar yo 40 d\u00f3lares?!\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u2013\u00bfY de d\u00f3nde los sac\u00f3?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u2013Tuve que pedir prestado para completar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl lodo se detuvo justo antes de derribar la casa, milagrosamente. Le pregunto al vigilante por qu\u00e9 no se va a un albergue y me dice que porque sus hijos son muy traviesos y no quiere que nadie los rega\u00f1e.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EVuelvo dos d\u00edas despu\u00e9s y toda la familia de Reynaldo, incluyendo a su suegra Mar\u00eda del Carmen, ha tenido que albergarse, porque la cola de Amanda, a la que los meteor\u00f3logos llamaron Crist\u00f3bal, termin\u00f3 alcanzando la casa. Maribel L\u00f3pez y los directivos de la Adesco local van de un albergue a otro, en frenes\u00ed. Es imposible satisfacer todas las necesidades de tanta gente, sin recursos. Pregunto por Felipe Reyes y me dicen que est\u00e1 en su terreno. Voy a verlo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESu casa ahora es una bodega de lodo. Le pregunto qu\u00e9 hace all\u00ed.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E-Yo all\u00e1 duermo, en el albergue, pero de d\u00eda me vengo a cuidar mis cosas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-\u00bfTeme que le roben algo?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-Las l\u00e1minas que me trajo Dino. Y mi ropa que est\u00e1 aqu\u00ed.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-\u00bfPor qu\u00e9 no se lleva su ropa al albergue?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E-Porque cuando salga del albergue ya tendr\u00e9 la casa nueva, y la quiero pasar de un solo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EMiro los pies de don Felipe, calzan unas botas de hule. Alguien le cumpli\u00f3 su deseo. De los paquetes de donaciones consigui\u00f3 otro par de zapatos, que coloc\u00f3 al lado de la hornilla para que no se le mojen.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn el terreno de enfrente veo una cabra trepadas a una rama de mango, comi\u00e9ndose la fruta. otra m\u00e1s trepa la ladera. Solo las cabras y el \u00e1rbol quedaron de pie. La casa no opuso resistencia al deslave.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDe vuelta al albergue, pregunto a Maribel si ya tiene alg\u00fan plan para toda la gente que se ha quedado sin casa. Me revela que Dino encontr\u00f3 un terreno, a dos cuadras de la escuela, que pertenece a unos religiosos. Que est\u00e1 negociando para compr\u00e1rselos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EDino me lo confirma esa misma tarde: \u201cS\u00ed, estoy negociando el precio con ellos y creo que all\u00ed podemos construir sesenta casas y pasar a la gente que vive al otro lado, en el barranco. Antes de que se les venga el cerro encima la pr\u00f3xima lluvia\u201d. Dino quiere construir sesenta casas en Changallo. Le pregunto de d\u00f3nde sacar\u00e1 el dinero para construirlas y me dice que del mismo lugar de donde ha sacado para todo lo dem\u00e1s: de donaciones. Necesita casi $250 mil d\u00f3lares para construirlas. No s\u00e9 si los va conseguir, pero su optimismo es contagioso: No tiene un centavo para construirlas a\u00fan pero ya reclut\u00f3 a un grupo de arquitectos que han comenzado los dise\u00f1os de las casas, sin cobrar un centavo por su trabajo. Y a un top\u00f3grafo que ya inici\u00f3 las mediciones del terreno.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEn cuatro meses, Safie ha pasado de cantante confinado de m\u00fasica carism\u00e1tica a constructor de casas para damnificados. Nada mal para una pandemia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELlamo a Maribel L\u00f3pez antes de cerrar esta nota. Emocionada, me cuenta que Felipe Reyes estrenar\u00e1 su nueva casa este fin de semana. Que ya est\u00e1 casi terminada.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ERecuerdo entonces al otro viejo, Santos Ventura. Ha pasado m\u00e1s de un mes desde la visita a Verapaz y la llamada al diputado Angulo para conectarle la luz. Llamo a Silva y le pregunto si se la conectaron. \u201cNo lleg\u00f3 nadie. Nos dieron paja\u201d, me dice. Tampoco construyeron la nueva casa, porque la comunidad us\u00f3 las l\u00e1minas para parchar otras casas da\u00f1adas por Amanda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl viejo Santos Ventura sigue a una llamada de que le pongan la luz, con un trapo blanco afuera de su casa.\u003C\/p\u003E"}