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“Es necesario mantener estímulos para que las familias más vulnerables no pierdan sus empleos”

Gabriel Labrador

Luis Alberto Moreno, que por 15 años fue presidente del BID, asegura que si los gobiernos centroamericanos no toman medidas para frenar la pérdida de empleos, el efecto será catastrófico. En una entrevista parte del #ForoCAPVirtual de El Faro, Moreno reflexiona sobre los impactos de la pandemia y se muestra optimista: dice que, dependiendo de los liderazgos de los países, las economías del continente pueden salir de la crisis en tiempos relativamente cortos.

ElFaro.net / Publicado el 30 de Noviembre de 2020

Para que América Latina comience a recuperarse de la fuerte desaceleración económica provocada por la pandemia de coronavirus, los países tienen que promover en el corto plazo incentivos fiscales que ayuden a retener la mayor cantidad de empleos posible, aseguró el expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, este miércoles 25 como invitado en el #ForoCAPVirtual que organiza El Faro. “Lo inmediato, mientras estamos en este túnel, es mantener los llamados estímulos fiscales para preservar los contratos de empleo, para que la gente más vulnerable no tenga la suerte de caer en desempleo o en mayor pobreza”, dijo.

Moreno, quien estuvo 15 años al frente del principal bancos de cooperación multilateral en el continente americano, fue entrevistado por el periodista Javier Lafuente, subdirector de El País América. En la conversación, el expresidente del BID aseguró que la protección de empleos es tan urgente que merece hacerse, incluso, a costa de contraer deuda: “Todos los países que han aumentado estos estimulos fiscales lo han hecho en buena medida con deuda, no hay otra manera de hacerlo. Cuando se pierden los empleos es muy dificil recuperarlos y eso genera unos daños en las economías que duran mucho más que, simplemente, un ciclo de uno o dos años”.

América Latina tenía al inicio de la pandemia un endeudamiento promedio del 58 % de su Producto Interno Bruto (PIB), explicó Moreno. En los próximos 18 meses, estima que esa tasa va a estar en promedio entre un 75 % y70 %. “Esa deuda habrá que pagarla encontrando la manera de que el Estado obtenga más ingresos, lo cual requerirá en muchos países algun tipo de reforma tributarias, no ahora sino más adelante”, adelantó.

La discusión pasa, según Moreno, también por definir cómo deben invertirse los recursos financieros en el futuro. “Hay que ser muy inteligentes. Hay que construir consensos mínimos en nuestras sociedades para alinearnos alrededor del tema, porque en la medida que estemos todos divididos, lo que haremos es congelar la revolución tecnológica que vamos a vivir”, dice en alusión a la revolución digital que ha sido potenciada por el confinamiento.

Para ilustrar su referencia al salto tecnológico que espera, Moreno hizo referencia a la crisis sanitaria causada en 1918 por la llamada “fiebre española”, que mató a cerca de 50 millones de personas en el mundo. La década siguiente a esa pandemia, dijo, “fue una época de enorme invención, disparada en todas las formas culturales (…) Desde el punto de vista optimista, vemos una aceleración en la innovación como no lo vimos antes. Se ha acelerado en América Latina todo lo que tiene que ver con la digitalización”.

“Si la historia nos sirve de algo, que lo que pasó en los años 20, hace 100 años, sea un asomo de lo que podría venir en los próximos años”, dice Moreno.

También destacó los rasgos propios del impacto de la enfermedad en Latinoamérica: “Es horrible que América Latina tenga la tercera parte de muertos del mundo, 450 mil, y arriba de 12 millones de casos, pero dicho eso, no menos cierto es que América Latina tiene que tomar en cuenta sus enormes problemas de desigualdad pero también vincularse a los procesos de innovación que van a transformar nuestras sociedades”, aseguró.

 

 

Moreno, que fue también embajador de Colombia en Estados Unidos entre 1998 y 2005 y Ministro de Desarrollo Económico de Colombia entre 1992 y 1994, agregó que al tiempo que luchan por retener la mayor cantidad de empleos que se pueda, los gobiernos deben aprovechar que en el entorno mundial las tasas de interés se mantendrán bajas. “Por decirlo de una manera simple y gráfica: uno, cuando está en la guerra, no le puede cortar al ejército la gasolina para mantener vivo su aparato de defensa”.

Un riesgo que puede lastrar la recuperación económica es, dijo Moreno, la falta de liderazgo político: “En sociedades como las nuestras, donde la credibilidad en el Estado es muy poca, eso conduce a que lamentablemente estos problemas se vuelvan más políticos y se vuelvan más difícil es de manejar”.

El turno de Biden

El escenario previsible, según Moreno, es uno de mayor desigualdad no solo en cada sociedad latinoamericana sino también entre los países. Un factor que agravará esa perspectiva es el cambio climático. Por eso, según Moreno, una buena noticia es que el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, haya anunciado que entre sus primeras decisiones estará reincorporar a su país al Acuerdo de París, un convenio internacional que obliga a los países a controlar sus emisiones de carbono. El presidente saliente, Donald Trump, negacionista del cambio climático, sacó a Estados Unidos de ese acuerdo hace pocas semanas.

Moreno explicó que América Latina debería aprovechar también este contexto internacional que está buscando un mejor equilibrio con el medioambiente. La región, destacó, aporta alrededor del 40 % de toda la biodiversidad mundial, teniendo solo el 8 % de la superficie terrestre.

Sobre Biden, Moreno dijo que lo conoció muy bien en los quince años que estuvo al frente del BID, no solo en los dos períodos de Barack Obama en la presidencia (2008-2016), en los que Biden fue vicepresidente, sino cuando el ahora presidente electo era senador y Moreno embajador. “Él conoce de verdad los temas de América Latina y es un entusiasta de las posibilidades a las que hacía alusión”, dijo Moreno, en referencia a las oportunidades de crecimiento de la región en materia de innovación tecnológica.

Biden, insistió Moreno, fue el principal impulsor del programa Alianza para la Prosperidad para el Triángulo Norte de Centroamérica, un programa de millonarias inversiones en Guatemala, El Salvador y Honduras administrado por el BID, financiado por los países beneficiarios y la cooperación internacional, y diseñado para intentar erradicar las causas de la migración irregular hacia Estados Unidos. Moreno dijo que Biden “le dedicó muchísimo tiempo (a ese programa) y conoce el tema muy íntimamente”.