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Iota convierte la capital económica de Honduras en una Isla

Fotografías: Carlos Barrera Texto: Carlos Martínez

Con el primer huracán –Eta–, los policías destacados en la delegación de la colonia Planeta, en el extrarradio de San Pedro Sula, evitaron morir ahogados subiendo al techo de su base, donde pasaron 24 horas hasta que aceptaron que no serían rescatados por la corporación. Así que nadaron algo más de siete cuadras hacia tierra firme, haciendo pausas en los techos vecinos, cuidando de no perder los uniformes, los chalecos antibalas y las armas, hasta salir del área inundada. Con el segundo huracán –Iota–, que llegó dos semanas después, uno de los sobrevivientes de aquel naufragio hacía guardia, el martes 17 de noviembre, en la carretera que conduce de San Pedro Sula al municipio de La Lima.

En medio de un aguacero tenue y viendo a las personas que se refugiaban bajo un puente, hizo para sí mismo una diatriba que es un buen resumen de la situación en Honduras: “Todo esto es zona de riesgo y a esta gente ya se le advirtió que se moviera de aquí… pero es que ¿adónde se van a ir, si esta gente quedó sin nada? Ahí lo que toca es moverlos un poco más adelante para ver si aguantan un poquito más”.

Aguantar. Ese es el verbo que parece regir las cosas en el Valle de Sula, en el norte hondureño. La capacidad de absorción de los suelos es casi nula, y bastó que lloviera unas horas para que desaparecieran colonias enteras, como Asentamientos Humanos, o Quitur, o Cerrito Lindo, dentro del Barrio Rivera Hernández, o en la Canaán o la 23 de septiembre, o los habitantes del kilómetro 6, kilómetro 2 y Los Cruces, en las cercanías de La Lima. En Bajos de Choloma llovió sobre lo inundado: la tierra no había terminado de tragarse el agua que anegaba algunas de sus aldeas, cuando comenzó la siguiente lluvia. Algunos de esos sitios tardarán varias semanas antes de poder ser habitables. Algunos probablemente no volverán a serlo.

Iota no tuvo ni la intensidad ni la duración de Eta, que diluvió durante tres días, pero fue suficiente para enloquecer a los ríos Chamelecón y Ulúa y sacarlos de sus cauces, con tanta fuerza que aislaron al Valle de Sula, motor económico del país. Iota tocó la costa Atlántica de Honduras la noche del pasado lunes 16 de noviembre como un huracán categoría cuatro, y desde el miércoles es una tormenta tropical.

Durante la madrugada del miércoles 18 de noviembre, todas las vías que conectan a San Pedro Sula con la capital, Tegucigalpa, están bloqueadas y son, literalmente, navegables. A la altura del municipio de Villanueva, en el departamento de Cortés, la carretera se ha convertido en una laguna que tardará “dos o tres días”, en drenarse, según los cálculos empíricos de un oficial del Ejército. El aeropuerto de La Lima apenas alcanza a sacar de las aguas su torre de control, como un snorkel. La capital política (Tegucigalpa) y la económica de Honduras están aisladas una de otra, toda ruta está inundada y el transporte de personas solo es posible por helicóptero.

Mientras persisten unos leves aguaceros intermitentes, el Valle de Sula tendrá que ver por sí mismo, convertido en una isla.

ElFaro.net / Publicado el 18 de Noviembre de 2020

Alicia Suazo es residente en la Rivera Hernández de San Pedro Sula, Honduras. Durante las primeras horas en las que el huracán Iota golpeó el país, la mujer de 35 años se dedico a recolectar todo lo que la corriente arrastró hasta su sector de residencia, el lugar está abandonado a causa de los estragos de la pasada tormenta Eta y los que han permanecido corren el riesgo de quedar incomunicados y aislados en otra inundación total.
 
Alicia Suazo es residente en la Rivera Hernández de San Pedro Sula, Honduras. Durante las primeras horas en las que el huracán Iota golpeó el país, la mujer de 35 años se dedico a recolectar todo lo que la corriente arrastró hasta su sector de residencia, el lugar está abandonado a causa de los estragos de la pasada tormenta Eta y los que han permanecido corren el riesgo de quedar incomunicados y aislados en otra inundación total.

 

 

San Pedro Sula, capital industrial hondureña, quedó aislada de Tegucigalpa, ya que las carreteras que conectan a ambas ciudades quedaron inundadas debido a las tormentas provocadas por Iota. En Villanueva, municipio del departamento Cortés, centenares de personas que viajaban hacia Tegucigalpa quedaron a la deriva.
 
San Pedro Sula, capital industrial hondureña, quedó aislada de Tegucigalpa, ya que las carreteras que conectan a ambas ciudades quedaron inundadas debido a las tormentas provocadas por Iota. En Villanueva, municipio del departamento Cortés, centenares de personas que viajaban hacia Tegucigalpa quedaron a la deriva.

 

 

Un colchón mojado y la ropa que lleva puesta son las únicas pertenencias de Daniel Cruz. El hombre de 73 años lo perdió todo durante el paso de la tormenta Eta por Honduras. La casa de Daniel, ubicada en el sector Cerrito Lindo de Rivera Hernández, quedó totalmente inundada y es inhabitable. Ahora, con Iota azotando la región, el anciano tiene que refugiarse en una gasolinera en la que lleva ya siete días aguantando las lluvias.
 
Un colchón mojado y la ropa que lleva puesta son las únicas pertenencias de Daniel Cruz. El hombre de 73 años lo perdió todo durante el paso de la tormenta Eta por Honduras. La casa de Daniel, ubicada en el sector Cerrito Lindo de Rivera Hernández, quedó totalmente inundada y es inhabitable. Ahora, con Iota azotando la región, el anciano tiene que refugiarse en una gasolinera en la que lleva ya siete días aguantando las lluvias.

 

 

Camiones y casas inundadas en el municipio de Pimienta debido al desbordamineto del río Ulúa, uno de los más caudalosos de Honduras. Las pérdidas económicas aún son imposibles de calcular.
 
Camiones y casas inundadas en el municipio de Pimienta debido al desbordamineto del río Ulúa, uno de los más caudalosos de Honduras. Las pérdidas económicas aún son imposibles de calcular.

 

 

La Rivera Hernández está compuesta por al menos 36 colonias y tiene más de 150,000 habitantes. El sector fue uno de los más afectados durante la tormenta Eta. Ahora, con el paso de Iota, la Rivera es un lugar desolado, miles de personas dejaron sus casas debido al temor de una segunda inundación. En las calles solo quedan enormes volcanes de basura que, al ser arrastrados, por las corrientes de Iota, sirven de algo para los habitantes de los sectores más bajos. Algunos de los habitantes que se quedaron sobreviven de sacar lo que puedan de la basura que baja 
 
La Rivera Hernández está compuesta por al menos 36 colonias y tiene más de 150,000 habitantes. El sector fue uno de los más afectados durante la tormenta Eta. Ahora, con el paso de Iota, la Rivera es un lugar desolado, miles de personas dejaron sus casas debido al temor de una segunda inundación. En las calles solo quedan enormes volcanes de basura que, al ser arrastrados, por las corrientes de Iota, sirven de algo para los habitantes de los sectores más bajos. Algunos de los habitantes que se quedaron sobreviven de sacar lo que puedan de la basura que baja 

 

 

Centenares de personas que trabajan en San Pedro Sula tuvieron que regresar en lanchas hasta sus casas debido al desbordamiento del río Ulúa que inundó la carretera que va de San Pedro Sula hacia Tegucigalpa.
 
Centenares de personas que trabajan en San Pedro Sula tuvieron que regresar en lanchas hasta sus casas debido al desbordamiento del río Ulúa que inundó la carretera que va de San Pedro Sula hacia Tegucigalpa.

 

 

Las primeras horas de lluvia del huracán Iota provocaron inundaciones en la zona norte de Honduras. En el municipio La Lima las calles eran intransitables. Del lugar evacuaron a centenares de familias previo a la entrada del huracán Iota. Muchos decidieron no evacuaron al principio y corrieron el riesgo de huir durante la tormenta. Las inundaciones del municipio se deben al desbordamiento del río Chamelecón.
 
Las primeras horas de lluvia del huracán Iota provocaron inundaciones en la zona norte de Honduras. En el municipio La Lima las calles eran intransitables. Del lugar evacuaron a centenares de familias previo a la entrada del huracán Iota. Muchos decidieron no evacuaron al principio y corrieron el riesgo de huir durante la tormenta. Las inundaciones del municipio se deben al desbordamiento del río Chamelecón.

 

 

La familia Morales soportó las primeras lluvias de Iota bajo una carpa de plástico a la orilla del bulevar San Pedro Sula y Progreso. Ellos escaparon de la comunidad 23 de septiembre, la cual quedó totalmente inundada por las lluvias que dejó Eta. Junto a los Morales, centenares de familias se han tomado la calle como un refugio a falta de iniciativas del Gobierno para evacuarlos a lugares seguros.
 
La familia Morales soportó las primeras lluvias de Iota bajo una carpa de plástico a la orilla del bulevar San Pedro Sula y Progreso. Ellos escaparon de la comunidad 23 de septiembre, la cual quedó totalmente inundada por las lluvias que dejó Eta. Junto a los Morales, centenares de familias se han tomado la calle como un refugio a falta de iniciativas del Gobierno para evacuarlos a lugares seguros.

 

 

Francisco Galdámez regresó a su casa ubicada en el municipio La Lima para poder limpiar el lodo que había dejado Eta a su paso. Mientras regresaba al lugar donde se ha refugiado, encontró la carretera principal del municipio inundada. ''Creí que era mentira que venía otra tormenta, solo fui para limpiar mi casa y ver si recuperaba algo y me topé con las calles llenas de agua'', dijo.
 
Francisco Galdámez regresó a su casa ubicada en el municipio La Lima para poder limpiar el lodo que había dejado Eta a su paso. Mientras regresaba al lugar donde se ha refugiado, encontró la carretera principal del municipio inundada. ''Creí que era mentira que venía otra tormenta, solo fui para limpiar mi casa y ver si recuperaba algo y me topé con las calles llenas de agua'', dijo.

 

 

El municipio de La Lima fue uno de los más afectados por la tormenta Eta. Antes de la entrada del huracán Iota miles de familias de distintas comunidades del municipio se vieron obligadas a evacuar sus viviendas. No todos fueron ubicados en albergues, centenares de ellos se quedaron refugiados en el camellón que divide los carriles del bulevar San Pedro Sula y Progreso. En ese lugar soportaron la envestida del huracán Iota.
 
El municipio de La Lima fue uno de los más afectados por la tormenta Eta. Antes de la entrada del huracán Iota miles de familias de distintas comunidades del municipio se vieron obligadas a evacuar sus viviendas. No todos fueron ubicados en albergues, centenares de ellos se quedaron refugiados en el camellón que divide los carriles del bulevar San Pedro Sula y Progreso. En ese lugar soportaron la envestida del huracán Iota.

 

 

Las personas que se han tomado las calles como refugio, por el huracán Iota no tienen como cocinar ni qué cocinar. En ocasiones, personas que no han sido afectadas por el huracán hacen colectas para repartir comida. El lugar dónde más personas han salido a las calles es el bulevar San Pedro Sula y Progreso que transita por el municipio de La Lima y barrios como Rivera Hernández.
 
Las personas que se han tomado las calles como refugio, por el huracán Iota no tienen como cocinar ni qué cocinar. En ocasiones, personas que no han sido afectadas por el huracán hacen colectas para repartir comida. El lugar dónde más personas han salido a las calles es el bulevar San Pedro Sula y Progreso que transita por el municipio de La Lima y barrios como Rivera Hernández.

 

 

El río Chamelecón destruyó, durante la tormenta Eta, municipios como La Lima y los barrios Rivera Hernández y La Planeta en San Pedro Sula. Después del primer día de lluvia causada por el huracán Iota el río se desbordó en el barrio y puente que lleva su mismo nombre, Chamelecón.
 
El río Chamelecón destruyó, durante la tormenta Eta, municipios como La Lima y los barrios Rivera Hernández y La Planeta en San Pedro Sula. Después del primer día de lluvia causada por el huracán Iota el río se desbordó en el barrio y puente que lleva su mismo nombre, Chamelecón.

 

 

En Honduras, cuatro de cada diez personas viven en pobreza extrema, no logran comprar la comida suficiente. Debido a la tormenta Eta, miles de hondureños se quedaron sin poder trabajar, sin casa y viviendo en la calle. Con la entrada del huracán Iota el hambre en las calles aumentó y miles de personas salieron a pedir algo para comer en el Valle de Sula.
 
En Honduras, cuatro de cada diez personas viven en pobreza extrema, no logran comprar la comida suficiente. Debido a la tormenta Eta, miles de hondureños se quedaron sin poder trabajar, sin casa y viviendo en la calle. Con la entrada del huracán Iota el hambre en las calles aumentó y miles de personas salieron a pedir algo para comer en el Valle de Sula.

 

 

El río Ulúa es uno de los más caudalosos de Honduras. A su paso por el municipio Pimienta en el departamento de Cortés inundó todas las calles y cortó la carretera que comunica al municipio con la capital de Honduras, Tegucigalpa.
 
El río Ulúa es uno de los más caudalosos de Honduras. A su paso por el municipio Pimienta en el departamento de Cortés inundó todas las calles y cortó la carretera que comunica al municipio con la capital de Honduras, Tegucigalpa.

 

 

Edwar Paz es residente en la colonia La Planeta, o lo que queda de ella en San Pedro Sula. Durante las primeras horas de lluvia del huracán Iota, Edwar llevaba a reparar las camas que Eta dañó. Él y su familia se quedaron sin camas y sobreviven refugiados en el bulevar San Pedro Sula y Progreso.
 
Edwar Paz es residente en la colonia La Planeta, o lo que queda de ella en San Pedro Sula. Durante las primeras horas de lluvia del huracán Iota, Edwar llevaba a reparar las camas que Eta dañó. Él y su familia se quedaron sin camas y sobreviven refugiados en el bulevar San Pedro Sula y Progreso.

 

 

Durante la noche del 17 de noviembre de 2020 y la madrugada del 18, el río Ulúa se desbordó sobre el municipio Pimienta, lo que provocó que cientos de hondureños quedaran atrapados. Al salir el sol del 18 de noviembre, las lanchas navegaron sobre la carretera San Pedro Sula y Tegucigalpa para mover a las personas hacia el municipio de Potrerillos.
 
Durante la noche del 17 de noviembre de 2020 y la madrugada del 18, el río Ulúa se desbordó sobre el municipio Pimienta, lo que provocó que cientos de hondureños quedaran atrapados. Al salir el sol del 18 de noviembre, las lanchas navegaron sobre la carretera San Pedro Sula y Tegucigalpa para mover a las personas hacia el municipio de Potrerillos.

 

 

Residentes del municipio Pimienta parados sobre los cúmulos de tierra que fueron arrastrados hasta la carretera por las lluvias del 17 de noviembre en el departamento de Cortés. En el lugar, la carretera quedó totalmente bloqueada, evitando el paso hacia la capital hondureña, Tegucigalpa.
 
Residentes del municipio Pimienta parados sobre los cúmulos de tierra que fueron arrastrados hasta la carretera por las lluvias del 17 de noviembre en el departamento de Cortés. En el lugar, la carretera quedó totalmente bloqueada, evitando el paso hacia la capital hondureña, Tegucigalpa.

 

 

Las ultimas lluvias provocadas por huracanes en Honduras han generado miles de desplazados. Muchos no piensan en regresar a lo que quedó de sus casas y otros ya levantaron champas bajo puentes y sobre las calles en San Pedro Sula.
 
Las ultimas lluvias provocadas por huracanes en Honduras han generado miles de desplazados. Muchos no piensan en regresar a lo que quedó de sus casas y otros ya levantaron champas bajo puentes y sobre las calles en San Pedro Sula.