{"code":"25026","sect":"El Salvador","sect_slug":"el-salvador","hits":"4685","link":"https:\/\/elfaro.net\/es\/202011\/el_salvador\/25026","link_edit":"","name":"Las huellas invisibles en las v\u00edctimas de la violencia econ\u00f3mica","slug":"las-huellas-invisibles-en-las-victimas-de-la-violencia-economica","info":"A Sonia , \u00e9l le neg\u00f3 el derecho a un salario y hasta intent\u00f3 quitarle el negocio que hab\u00edan construido juntos. A Janeth , \u00e9l amenaz\u00f3 con quitarla como beneficiaria del Seguro Social si no cumpl\u00eda con sus demandas machistas. A Julia le cost\u00f3 huir porque \u00e9l prove\u00eda la manutenci\u00f3n de sus hijos. La violencia econ\u00f3mica pas\u00f3 desapercibida en El Salvador hasta que se cre\u00f3 la LEIV en 2012. Desde entonces, la Fiscal\u00eda ha registrado 6927 v\u00edctimas, pero solo el 11 % de los casos han obtenido una sentencia.\u00a0","mtag":"Violencia","noun":{"html":"\u003Cspan class='tint-text--dark' data_href='\/user\/profile\/mnochez'\u003E Mar\u00eda Luz N\u00f3chez\u003C\/span\u003E","data":{"maria-luz-nochez":{"sort":"mnochez","slug":"maria-luz-nochez","path":"maria_luz_nochez","name":"Mar\u00eda Luz N\u00f3chez","edge":"0","init":"0"}}},"view":"4685","pict":{"cms-image-000034855-jpg":{"feat":"0","sort":"34855","name":"cms-image-000034855.JPG","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034855.JPG","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034855.JPG","back":"","slug":"cms-image-000034855-jpg","text":"<p>El trabajo de Luc\u00eda Beltr\u00e1n en Suchitoto ha sido tan minucioso, que de entre 1200 procesos de violencia contra la mujer que ha abierto en su oficina, solo entre 5 y 6 han quedado sin una condena.<br \/>Foto de El Faro: V\u00edctor Pe\u00f1a.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EEl trabajo de Luc\u00eda Beltr\u00e1n en Suchitoto ha sido tan minucioso, que de entre 1200 procesos de violencia contra la mujer que ha abierto en su oficina, solo entre 5 y 6 han quedado sin una condena.\u003Cbr \/\u003EFoto de El Faro: V\u00edctor Pe\u00f1a.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034856-jpg":{"feat":"0","sort":"34856","name":"cms-image-000034856.JPG","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034856.JPG","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034856.JPG","back":"","slug":"cms-image-000034856-jpg","text":"<p>En casi 30 a\u00f1os de trabajo auxiliando a mujeres v\u00edctimas de todo tipo de violencia, Luc\u00eda ha recibido cinco amenzas de muerte de parte de hombres enfurecidos por el resultado de su trabajo, que para algunos ha implicado c\u00e1rcel.<br \/>Foto de El Faro: V\u00edctor Pe\u00f1a.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003EEn casi 30 a\u00f1os de trabajo auxiliando a mujeres v\u00edctimas de todo tipo de violencia, Luc\u00eda ha recibido cinco amenzas de muerte de parte de hombres enfurecidos por el resultado de su trabajo, que para algunos ha implicado c\u00e1rcel.\u003Cbr \/\u003EFoto de El Faro: V\u00edctor Pe\u00f1a.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034864-jpg":{"feat":"0","sort":"34864","name":"cms-image-000034864.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034864.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034864.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034864-jpg","text":"<p>La violencia contra las mujeres tiene en la econ\u00f3mica una de sus expresiones m\u00e1s invisibles, aunque sus efectos son los de un hurac\u00e1n que arrasa con su autonom\u00eda y su determinaci\u00f3n como sujetas de derechos. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003ELa violencia contra las mujeres tiene en la econ\u00f3mica una de sus expresiones m\u00e1s invisibles, aunque sus efectos son los de un hurac\u00e1n que arrasa con su autonom\u00eda y su determinaci\u00f3n como sujetas de derechos. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034865-jpg":{"feat":"0","sort":"34865","name":"cms-image-000034865.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034865.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034865.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034865-jpg","text":"<p>La socializaci\u00f3n que las mujeres recibimos desde ni\u00f1as, que potencia la figura del hombre como proveedor, versus la de la mujer como la cuidadora, es uno de los factores que inciden en la perpetuaci\u00f3n de la violencia en sociedades machistas como la salvadore\u00f1a. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.<\/p>","capt":"\u003Cp\u003ELa socializaci\u00f3n que las mujeres recibimos desde ni\u00f1as, que potencia la figura del hombre como proveedor, versus la de la mujer como la cuidadora, es uno de los factores que inciden en la perpetuaci\u00f3n de la violencia en sociedades machistas como la salvadore\u00f1a. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034088-jpg":{"feat":"0","sort":"34088","name":"cms-image-000034088.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034088.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034088.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034088-jpg","text":"<p><em>Esta investigaci\u00f3n forma parte de Estaci\u00f3n del silencio, un proyecto transnacional coordinado por Agencia Ocote que investiga y reflexiona sobre las violencias contra las mujeres en Mesoam\u00e9rica. Este texto es parte de la primera entrega sobre femicidios, en las que participan:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.agenciaocote.com\/\">Agencia Ocote<\/a>\u00a0(Guatemala),\u00a0<a href=\"https:\/\/www.elfaro.net\/\">elFaro<\/a>\u00a0(El Salvador) y\u00a0<a href=\"https:\/\/contracorriente.red\/\">ContraCorriente<\/a>\u00a0(Honduras). Con el financiamiento de\u00a0<a href=\"https:\/\/fjs.org\/\">Foundation for a Just Society<\/a>, y el apoyo de\u00a0<a href=\"https:\/\/oakfnd.org\/\">Oak Foundation<\/a>\u00a0y\u00a0<a href=\"https:\/\/www.fcmujeres.org\/es\/\">Fondo Centroamericano de Mujeres<\/a>.\u00a0<\/em><\/p>","capt":"\u003Cp\u003E\u003Cem\u003EEsta investigaci\u00f3n forma parte de Estaci\u00f3n del silencio, un proyecto transnacional coordinado por Agencia Ocote que investiga y reflexiona sobre las violencias contra las mujeres en Mesoam\u00e9rica. Este texto es parte de la tercera entrega sobre violencia econ\u00f3mica, en las que participan:\u00a0\u003Ca href=\"https:\/\/www.agenciaocote.com\/\"\u003EAgencia Ocote\u003C\/a\u003E\u00a0(Guatemala), ElF\u003Ca href=\"https:\/\/www.elfaro.net\/\"\u003Earo\u003C\/a\u003E\u00a0(El Salvador) y\u00a0\u003Ca href=\"https:\/\/contracorriente.red\/\"\u003EContraCorriente\u003C\/a\u003E\u00a0(Honduras). Con el financiamiento de\u00a0\u003Ca href=\"https:\/\/fjs.org\/\"\u003EFoundation for a Just Society\u003C\/a\u003E, y el apoyo de\u00a0\u003Ca href=\"https:\/\/oakfnd.org\/\"\u003EOak Foundation\u003C\/a\u003E\u00a0y\u00a0\u003Ca href=\"https:\/\/www.fcmujeres.org\/es\/\"\u003EFondo Centroamericano de Mujeres\u003C\/a\u003E.\u00a0\u003C\/em\u003E\u003C\/p\u003E"},"cms-image-000034868-jpg":{"feat":"1","sort":"34868","name":"cms-image-000034868.jpg","link":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034868.jpg","path":"https:\/\/elfaro.net\/images\/cms-image-000034868.jpg","back":"","slug":"cms-image-000034868-jpg","text":"","capt":""}},"pict_main__sort":34868,"date":{"live":"2020\/11\/24"},"data_post_dateLive_YY":"2020","data_post_dateLive_MM":"11","data_post_dateLive_DD":"24","text":"\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\t\t\u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E\u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=\"https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=1500&ImageHeight=986&ImageId=34864\" class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"La violencia contra las mujeres tiene en la econ\u00f3mica una de sus expresiones m\u00e1s invisibles, aunque sus efectos son los de un hurac\u00e1n que arrasa con su autonom\u00eda y su determinaci\u00f3n como sujetas de derechos. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cdiv class=\"pict__line block edge--ss_lax edge--ss_rax padd--ss_l0x padd--ss_r0x line--ss_s0b lineh rule--ss_c\"\u003E\u003Cspan class=\"block-inline full-width align-middle lineh__rect tint-back--nake\"\u003E\u003Cspan\u003E\u00a0\u003C\/span\u003E\u003C\/span\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E\u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003ELa violencia contra las mujeres tiene en la econ\u00f3mica una de sus expresiones m\u00e1s invisibles, aunque sus efectos son los de un hurac\u00e1n que arrasa con su autonom\u00eda y su determinaci\u00f3n como sujetas de derechos. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.\u003C\/div\u003E\u003C\/figcaption\u003E\u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EUna noche de 2017, \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E pas\u00f3 de la tranquilidad de su casa al ajetreo de una sala de emergencias, donde un m\u00e9dico le daba puntadas en el labio inferior mientras contemplaba su camisa salpicada de sangre. La sutura fue el resultado de una discusi\u00f3n con su esposo, quien hab\u00eda llegado borracho. Ella reclam\u00f3 por su estado y \u00e9l respondi\u00f3 con una patada en la boca para que se callara. Ella call\u00f3 todo, pero la distancia entre ambos creci\u00f3 a partir de este hecho, que, aunque no hab\u00eda sido el primer acto violento, s\u00ed fue el que dej\u00f3 una marca permanente. Los otros golpes a su integridad, imperceptibles hasta ese momento, brotar\u00edan m\u00e1s tarde.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E decidi\u00f3 quedarse, a sabiendas del declive en la relaci\u00f3n, para salvar el negocio que compart\u00edan; eran due\u00f1os de un motel en el centro de Santa Ana. Ese negocio, construido entre ambos, val\u00eda, seg\u00fan ella, el sacrificio. Pero la visi\u00f3n de su esposo era otra, y en ella \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E no ten\u00eda derecho a nada. En febrero 2018 le comunic\u00f3 que se iba de casa. Ella insisti\u00f3 en que se quedara. \u00c9l se fue sin llevarse nada. \u201cYo le preparaba cena todas las noches, esperando que regresara\u201d, cuenta.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EMeses despu\u00e9s, volvi\u00f3 bajo sus propios t\u00e9rminos. Se quedaba una vez por semana a comer y a pasar la noche. \u201cTen\u00eda tan baja autoestima que para m\u00ed era mejor tenerlo aunque sea as\u00ed a que me dejara por completo\u201d, narra. Por un momento las cosas parec\u00edan mejorar e incluso decidieron abrir otro negocio, esta vez un hostal para viajeros que arranc\u00f3 en mayo de 2018. La decisi\u00f3n solo trajo nuevos problemas y acumulaci\u00f3n de deudas. \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E cay\u00f3 en cuenta de lo t\u00f3xico de la situaci\u00f3n. Mientras \u00e9l ten\u00eda simult\u00e1neamente otra pareja, controlaba todo aspecto de su vida: ingresos, salidas y amistades. Los golpes y los insultos tampoco cesaron, as\u00ed no haya tenido ninguno un desenlace que terminara en un quir\u00f3fano. Por fin convencida, se alej\u00f3 lo m\u00e1s que pudo. Tanto que le pidi\u00f3 a una amiga que la recibiera en Estados Unidos y le ayudara a conseguir trabajo. En noviembre de 2019, cuando regres\u00f3 a El Salvador, decidi\u00f3 denunciarlo por violencia intrafamiliar. Pero no la impulsaron nuevos golpes, sino algo que para ella super\u00f3 los desplantes y los insultos a los que la hab\u00eda sometido los \u00faltimos seis a\u00f1os de casados.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ESi bien la violencia f\u00edsica es uno de los elementos que potencian las denuncias por violencia intrafamiliar, hay otra violencia m\u00e1s sutil que ejerce coerci\u00f3n sobre las mujeres e inh\u00edbe su comportamiento. Llegado este punto, las v\u00edctimas han sido sometidas a distintos abusos que a menudo son legitimados como parte de la relaci\u00f3n de pareja. Por ejemplo: celos, cr\u00edticas al cuerpo y la forma de vestir y de arreglarse, control sobre sus gastos y sobre el dinero que ganan, entre otros. Sonia hab\u00eda sufrido todos ellos. \u201cComo estaba tan enamorada de \u00e9l no me daba cuenta\u201d, repara, con un dejo de verg\u00fcenza y resignaci\u00f3n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003EUna violencia por a\u00f1os ignorada\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECuando \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E regres\u00f3 de Estados Unidos y lleg\u00f3 al hostal, que adem\u00e1s se hab\u00eda convertido en su lugar de habitaci\u00f3n, sus empleados le bloquearon la entrada. \u201cEl patr\u00f3n nos ha pedido que no la dejemos entrar\u201d, explicaron apenados. Ella les dijo que al menos la dejaran sacar su ropa y, de nuevo, se negaron. Al cabo de un rato su esposo lleg\u00f3 hasta el lugar. Le dijo que se hab\u00eda apropiado del negocio porque, a su parecer, ella lo hab\u00eda abandonado. Le reiter\u00f3 que ten\u00eda la entrada prohibida y que si quer\u00eda sus cosas que regresara otro d\u00eda por ellas. El contrato de arrendamiento del hostal est\u00e1 a nombre de Sonia, al igual que los pr\u00e9stamos y las tarjetas con las que se financi\u00f3 la compra del mobiliario y dem\u00e1s utensilios para su funcionamiento. Su \u00fanica fuente de ingresos era este negocio y \u00e9l la estaba privando de ello. Esto tampoco era la primera vez que suced\u00eda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAl sacarla de su lugar de habitaci\u00f3n, que adem\u00e1s era su lugar de trabajo, el esposo de \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E estaba ejerciendo violencia econ\u00f3mica y patrimonial sobre ella. Por a\u00f1os, la violencia contra la mujer se redujo a la f\u00edsica y a la sexual. Hablar de violencia psicol\u00f3gica y emocional era considerado una exageraci\u00f3n y se acusaba de \u201cdelicada\u201d a quien la mencionara; la violencia simb\u00f3lica era considerada un invento y la econ\u00f3mica y patrimonial herencia invisible traspasada de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. En un pa\u00eds predominantemente machista como El Salvador, no eran m\u00e1s que pr\u00e1cticas normalizadas y disfrazadas como conflictos entre parejas.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEstos otros tipos de violencias aparecieron por primera vez en la legislaci\u00f3n salvadore\u00f1a en 2012 con la entrada en vigencia de Ley Integral Especial para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV). Hasta entonces solo se reconoc\u00edan dos en el C\u00f3digo Penal salvadore\u00f1o: la violencia f\u00edsica y la sexual.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EPor violencia econ\u00f3mica se entiende cualquier acci\u00f3n que limite, controle o impida a las mujeres percibir ingresos, afectando as\u00ed su supervivencia econ\u00f3mica. La patrimonial, en complemento, se refiere a una acci\u00f3n, omisi\u00f3n o conducta que afecta la libre disposici\u00f3n que las mujeres tienen sobre su patrimonio, que adem\u00e1s incluye la \u201ctransformaci\u00f3n, sustracci\u00f3n, destrucci\u00f3n, distracci\u00f3n, da\u00f1o, p\u00e9rdida, limitaci\u00f3n los bienes comunes o de su propiedad\u201d. La misma ley anula el apoderamiento y la simulaci\u00f3n de venta de los bienes muebles o inmuebles, sin importar el r\u00e9gimen patrimonial del matrimonio, incluidas las uniones no matrimoniales.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAdem\u00e1s de nombrar pr\u00e1cticas hasta entonces naturalizadas, la LEIV tipific\u00f3 diez nuevos delitos, entre los que est\u00e1n la sustracci\u00f3n patrimonial, que seg\u00fan el art\u00edculo 53 consiste en quitar \u201calg\u00fan bien o valor de la posesi\u00f3n o patrimonio de una mujer con quien mantuviere una relaci\u00f3n de parentesco, matrimonio o convivencia, sin su consentimiento\u201d. A \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E le fueron entregadas sus pertenencias en los d\u00edas posteriores en bolsas de basura, mismas que anduvo cargando en su carro de lugar en lugar mientras consegu\u00eda una posada permanente. Fue entonces cuando decidi\u00f3 denunciar a su esposo en el Juzgado de Familia de Santa Ana.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Ciframe src=\"https:\/\/flo.uri.sh\/visualisation\/4409376\/embed\" width=\"320\" height=\"240\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" style=\"width: 100%; height: 600px;\"\u003E\u003C\/iframe\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cdiv style=\"width: 100%!; margin-top: 4px!important; text-align: right!important;\"\u003E\u003Ca class=\"flourish-credit\" style=\"text-decoration: none!important;\" href=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/4409376\/?utm_source=embed&utm_campaign=visualisation\/4409376\" target=\"_top\"\u003E\u003Cimg style=\"width: 105px!important; height: 16px!important; border: none!important; margin: 0!important;\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/made_with_flourish.svg\" alt=\"Made with Flourish\" \/\u003E \u003C\/a\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E comprendi\u00f3 que no era normal que nunca hubiera recibido ning\u00fan tipo de pago por el trabajo que realiz\u00f3 en ambos negocios. El dinero fue siempre administrado por su esposo y el beneficio econ\u00f3mico para ella era que \u00e9l pagaba el alquiler y los servicios de la casa donde viv\u00edan. Para cubrir necesidades de ropa, calzado, implementos b\u00e1sicos de cuidado personal, \u00e9l ten\u00eda que acompa\u00f1arla a comprar todo el tiempo. Aunque nunca le limit\u00f3 salir con sus amigas, para hacerlo ten\u00eda que pedirle dinero a \u00e9l. En el af\u00e1n de tener autonom\u00eda econ\u00f3mica y de saldar deudas, en 2015 \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003Ese puso a vender comida por encargo los fines de semana y para ocasiones especiales (cumplea\u00f1os, bodas, Navidad). Empez\u00f3 a cosechar frutos, pero no dur\u00f3 mucho tiempo. En diciembre de 2016, su esposo le anunci\u00f3 que ser\u00eda la \u00faltima vez.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u201cEste es el \u00faltimo diciembre que vend\u00e9s comida, porque no me atend\u00e9s a m\u00ed por estar haciendo comida que luego vas a vender\u201d, recuerda que le dijo. \u201cPero yo necesito dinero\u201d, respondi\u00f3. No hubo manera de convencerlo. As\u00ed fueron creciendo las peleas entre ellos. \u00c9l dec\u00eda que el dinero no alcanzaba y ella le reclamaba que no alcanzaba para sus necesidades, pero s\u00ed para financiar sus salidas. A veces, \u00e9l se iba hasta tres d\u00edas de la casa y \u201cllegaba bien bolo. Cuando llegaba as\u00ed me enrollaba en la s\u00e1bana, me arrastraba, me gritaba\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003EOtra violencia sin castigo\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEntre el 1 de enero 2012 y el 31 de julio de 2020, la Fiscal\u00eda ha registrado un total de 6927 v\u00edctimas por los tres delitos relacionados con violencia econ\u00f3mica. El registro m\u00e1s alto hasta ahora ha sido el de 2019, con 1312. De todas estas denuncias, no obstante, solo el 30 % (2123 casos) han sido judicializadas y aproximadamente un 11 % (233 casos) han obtenido una sentencia.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECon la entrada en vigencia de la LEIV empez\u00f3 una cuenta regresiva para el Estado, emplazado para crear unidades especializadas de atenci\u00f3n a mujeres v\u00edctimas de violencia. La Fiscal\u00eda inaugur\u00f3 la suya el 19 de septiembre de 2013. Esto supone un avance porque significa que ahora se investigan estos delitos, pero lo cierto es que no ha dado grandes resultados. Los altos niveles de impunidad se repiten. Datos publicados por este peri\u00f3dico dan cuenta de que entre 2013 y 2016 solo el 10 % de las violaciones a menores lograron una condena, y que entre 2012 y finales de 2019 solo en 8.5 % de los asesinatos de mujeres logr\u00f3 comprobarse el delito de feminicidio. Las mujeres representamos el 52.9 % de la poblaci\u00f3n en El Salvador y, sin embargo, eso no alcanza para obtener justicia, ni siquiera en delitos que deben de perseguirse de oficio. Este d\u00e9ficit tiene varias causales, entre ellas la falta de inter\u00e9s demostrado en escuetos presupuestos, pero de fondo este es un sistema de justicia que revictimiza y sigue cargando la responsabilidad de la prueba sobre las v\u00edctimas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EGraciela Sagastume, coordinadora nacional de la mujer de la FGR, es honesta al reconocer que est\u00e1n cortos de manos. \u201cHay una gran carga laboral en las unidades, lo que implica que no logran depurar todos los casos\u201d, justifica. De las 19 sedes fiscales distribuidas en los 14 departamentos del pa\u00eds, solo seis cuentan con una unidad especializada de atenci\u00f3n a la mujer. Con una aritm\u00e9tica como esta, la justicia es un camino cuesta arriba para las mujeres en un pa\u00eds en donde hay fiscales inexpertos o mal formados y jueces que dictan sentencias basadas en prejuicios machistas y mis\u00f3ginos, seg\u00fan ha admitido la presidenta de la Sala de lo Penal, Doris Luz Rivas.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECon miras a que la atenci\u00f3n que reciben las mujeres sea lo m\u00e1s especializada posible, la Asamblea Legislativa aprob\u00f3 el 25 de febrero de 2016 la creaci\u00f3n de tribunales especializados en la atenci\u00f3n de los delitos recogidos en la LEIV. El caso de Sonia est\u00e1 siendo dirimido por el Juzgado especializado en Santa Ana, luego de que un juez de familia decidiera que hab\u00eda pruebas suficientes para que el delito de violencia intrafamiliar pasara de lo civil a lo penal. En Santa Ana y San Miguel estos juzgados existen desde enero 2018, y el de San Salvador desde julio de 2017. Dado que la mayor\u00eda de casos parten de una denuncia por violencia intrafamiliar, la primera etapa se dirime en un juzgado de lo civil, en donde la sanci\u00f3n es la imposici\u00f3n de medidas de protecci\u00f3n que buscan separar a las v\u00edctimas de sus agresores para evitar que la violencia contin\u00fae. Con este proceso se realiza una evaluaci\u00f3n psicol\u00f3gica a ambas partes que ayuda a determinar otros tipos de violencia. En ese \u00ednterin, que puede durar alrededor de tres meses, la \u00fanica protecci\u00f3n que tienen las mujeres es un papel. Los procesos, dice Sagastume, no son malos por s\u00ed mismos. Para ella el problema radica en los mecanismos de protecci\u00f3n y la falta de coordinaci\u00f3n interinstitucional: \u201c\u00bfC\u00f3mo van a ser efectivas si no hay nadie que vigile que se cumplan?\u201d, condena.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003ESeguridades sociales que roban el sue\u00f1o\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn diciembre de 2017, a Janeth le diagnosticaron una hernia discal, cuyo tratamiento inmediato inclu\u00eda suspender labores. Hasta entonces se dedicaba a la venta de comida a la vista en la cochera de su casa y, para tratarse la hernia, depend\u00eda de su esposo, quien la inscribi\u00f3 en 2015 como su beneficiaria en el Seguro Social. Esa prestaci\u00f3n y $100 mensuales fueron el \u00fanico apoyo que recibi\u00f3 de \u00e9l mientras estuvieron juntos. \u00c9l es empleado administrativo de una oficina gubernamental. Ella nunca tuvo el detalle de lo que \u00e9l ganaba, pero su salario no era marginal; calcula que ganaba alrededor de $500.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn los primeros dos a\u00f1os de casados, \u00e9l solo aportaba $60 mensuales. La casa es de Janeth, la hab\u00eda recibido en herencia de su pap\u00e1, y la comida para ambos la cubr\u00eda ella con los insumos de su negocio de comida. \u201cCuando nos casamos \u00e9l dijo que yo no ten\u00eda por qu\u00e9 estar enterada de sus gastos y que eso era lo que \u00e9l pod\u00eda dar\u201d, recuerda. A ella no le pareci\u00f3 justo, pero estaba tan acostumbrada a cubrir los gastos de la casa sola desde que se fueron sus hijos que no objet\u00f3 m\u00e1s.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EPero lo econ\u00f3mico -pensaba ella- era el menor de los problemas. Se casaron en 2014 y despu\u00e9s de los primeros seis meses \u00e9l la empez\u00f3 a celar con sus clientes, luego con sus amigos y, por \u00faltimo, con vecinos e incluso familiares. Al principio Janeth pensaba que los reclamos por celos eran reflejo del amor que sent\u00eda por ella, pero con el tiempo las discusiones fueron subiendo de tono.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECuando el diagn\u00f3stico de la hernia lleg\u00f3 en 2017, ella ya lo hab\u00eda sacado del cuarto a la sala. Las discusiones se fueron volviendo cada vez m\u00e1s frecuentes y agresivas, y en mayo de 2018 ella le pidi\u00f3 que se fuera de casa. En respuesta \u00e9l la amenaz\u00f3 con removerla como su beneficiaria, lo cual implicar\u00eda que ella no podr\u00eda dar seguimiento a su enfermedad. Por miedo a perder el beneficio, ella decidi\u00f3 no insistir. Ten\u00eda una cirug\u00eda programada para noviembre de ese a\u00f1o m\u00e1s un a\u00f1o m\u00e1s de tratamiento posoperatorio. A finales de agosto, al calor de una discusi\u00f3n, \u00e9l forceje\u00f3 tanto la puerta del cuarto de \u003Cem\u003EJaneth\u003C\/em\u003E que arruin\u00f3 la chapa. \u201cEsa fue la gota que derram\u00f3 el vaso. Si no hac\u00eda algo, a la pr\u00f3xima a quien iba a golpear iba a ser a m\u00ed\u201d, recuerda. Fue entonces que acudi\u00f3 a la Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica (PGR).\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Ciframe src=\"https:\/\/flo.uri.sh\/visualisation\/4409417\/embed\" width=\"320\" height=\"240\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" style=\"width: 100%; height: 600px;\"\u003E\u003C\/iframe\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cdiv style=\"width: 100%!; margin-top: 4px!important; text-align: right!important;\"\u003E\u003Ca class=\"flourish-credit\" style=\"text-decoration: none!important;\" href=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/4409417\/?utm_source=embed&utm_campaign=visualisation\/4409417\" target=\"_top\"\u003E\u003Cimg style=\"width: 105px!important; height: 16px!important; border: none!important; margin: 0!important;\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/made_with_flourish.svg\" alt=\"Made with Flourish\" \/\u003E \u003C\/a\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EM\u00e1s que denunciarlo, lo que buscaba eran medidas de protecci\u00f3n que le permitieran sacarlo de la casa. Estaba desesperada, pr\u00e1cticamente viv\u00eda encerrada: durante el d\u00eda, cuando \u00e9l se iba a trabajar, evitaba salir y hablar con los vecinos para que \u00e9l no tuviera excusas de celarla, y cuando \u00e9l estaba en la casa, se encerraba en su cuarto para no \u201cprovocar\u201d ninguna discusi\u00f3n. La tensi\u00f3n no le permit\u00eda conciliar el sue\u00f1o, y la ansiedad, adem\u00e1s, la hab\u00eda privado del hambre. En la instituci\u00f3n le explicaron que para obtener las medidas ten\u00eda que interponer una denuncia por violencia intrafamiliar, lo cual hizo y al cabo de unos d\u00edas eso le permiti\u00f3 que, escoltado por la Polic\u00eda, \u00e9l sacara sus cosas de casa.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u201cEl d\u00eda que \u00e9l se fue yo dorm\u00ed de lo m\u00e1s tranquila. Sent\u00ed que recuper\u00e9 mi casa\u201d, dice. Aunque tambi\u00e9n confiesa que en su cabeza revoloteaba una pregunta que no la abandonaba: \u201c\u00bfQu\u00e9 hice yo para que esto saliera mal?\u201d Este era su segundo matrimonio y no entend\u00eda c\u00f3mo en tan poco tiempo la relaci\u00f3n naufrag\u00f3. Su acercamiento a la Procuradur\u00eda le ayud\u00f3 tambi\u00e9n con su problema de autoestima.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003EUn oasis en El Salvador\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEl 29 de agosto, \u003Cem\u003EJaneth\u003C\/em\u003E atendi\u00f3 la invitaci\u00f3n a un grupo de autoapoyo que le hab\u00eda hecho la trabajadora social que llevaba su caso. Ah\u00ed conoci\u00f3 a otras mujeres que estaban pasando o hab\u00edan pasado por situaciones como la suya. Estaba nerviosa, pero la curiosidad pudo m\u00e1s. Ah\u00ed cont\u00f3 por primera vez en voz alta su historia. La voz le sali\u00f3 entrecortada, pero la presi\u00f3n que sent\u00eda en el pecho, resultado de la ansiedad, se le fue aliviando de a poquito. \u201cDarme cuenta de que no era la \u00fanica y que hay otras mujeres que han sufrido lo mismo o incluso cosas m\u00e1s graves fue un respiro\u201d.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EA nivel nacional, la PGR ha abierto grupos de apoyo a los que llegan voluntariamente mujeres v\u00edctimas de violencia, con el prop\u00f3sito de iniciar un proceso de ense\u00f1anza sobre sus derechos al mismo tiempo que hacen un ejercicio de catarsis. A cambio solo tienen que cumplir con tres reglas: respetar a las dem\u00e1s integrantes del grupo y sus historias, guardar confidencialidad de lo que ah\u00ed se habla, y no incluir en la conversaci\u00f3n la religi\u00f3n ni la pol\u00edtica.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EPara \u003Cem\u003EJaneth\u003C\/em\u003E y las dem\u00e1s mujeres el efecto oasis que produce el acompa\u00f1amiento es invaluable. Y aunque la mayor\u00eda llegaron ah\u00ed como parte de un proceso de reparaci\u00f3n posterior al proceso legal, tambi\u00e9n hay quienes participan sin haber salido por completo del ciclo de violencia.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELas mujeres se re\u00fanen en un cuarto de 4x4, en el primer piso del edificio de la PGR en el centro de San Salvador, en donde se ordenan las sillas en media luna frente a una pizarra. Ah\u00ed, apu\u00f1adas, adem\u00e1s de compartir sus tragedias se aconsejan sobre c\u00f3mo puede ir una audiencia y lo que pueden esperar. Hay 14 grupos m\u00e1s como este: uno m\u00e1s en San Salvador y 13 en el resto del pa\u00eds. Todos empezaron a funcionar a partir de mayo 2013, como r\u00e9plicas de un grupo de autoapoyo que naci\u00f3 en 1998, solo en la capital. Este proyecto inici\u00f3 con la entrada en vigencia de la LEIV.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEste oasis es dirigido por Betty Medina y Patricia Mojica, dos trabajadoras sociales cuya misi\u00f3n ha sido generar un espacio libre de juicios para las mujeres. El cuarto es reducido, pero al menos ayuda con la sensaci\u00f3n de intimidad. Betty fue la encargada de inaugurar el grupo en 2013. A esa primera sesi\u00f3n llegaron seis mujeres. Escucharon conceptos como violencia emocional y simb\u00f3lica, con los que inmediatamente se sintieron identificadas aunque nunca se imaginaron que eso por lo que hab\u00edan pasado ten\u00eda nombre. Luego contaron la historia que las hab\u00eda llevado hasta ah\u00ed. \u201cNo obligamos a nadie a que no diga nada que no quiera, pero la necesidad de hablarlo es tan grande que al contar sus historias, las l\u00e1grimas, para buena parte de ellas, son incontenibles\u201d, explica Betty. Ese espacio es un lujo que les permite hablar todo lo que quieran sobre lo que pasa en el interior de sus hogares sin que nadie las haga responsables por ello ni las critique por no haber puesto un alto antes. Tambi\u00e9n comparten sus miedos, no solo por no tener ingresos propios que garanticen su subsistencia en muchos de los casos, sino en que una acci\u00f3n legal sobre sus parejas las convierta en \u201cla mala\u201d para sus hijos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EDesde entonces se han atendido a m\u00e1s de 300 mujeres como parte del proceso de acompa\u00f1amiento que hace la Unidad de G\u00e9nero e Inclusi\u00f3n de la Procuradur\u00eda; un servicio extra que no todas deciden tomar y que tampoco es un requisito. La atenci\u00f3n a las usuarias incluye asesor\u00eda legal, atenci\u00f3n psicol\u00f3gica y trabajo social, al menos en San Salvador. En todo el pa\u00eds hay 15 de estas unidades, pero no todas cuentan con los mismos servicios. [DV7] Por cuestiones de presupuesto, seg\u00fan Janeth Tobar, coordinadora de esta oficina, solo en cinco se da la atenci\u00f3n integral, en siete solo existe atenci\u00f3n legal y psicol\u00f3gica, y en tres m\u00e1s apenas hay atenci\u00f3n legal.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EA pesar de las limitantes, Betty y Patty se las ingenian para que el oasis en San Salvador sea lo m\u00e1s acogedor posible. De su bolsa costean caf\u00e9, galletas y a veces hasta pupusas para dar como refrigerio a las usuarias, que por semana oscilan entre las 12 y 15 participantes, aunque en total hay 30 activas. \u201cHay mujeres que a veces apenas tienen para pagar el pasaje para llegar al grupo\u201d, explica Patty. La evoluci\u00f3n de las mujeres empez\u00f3 a ser evidente con el pasar de los meses y los a\u00f1os. La intenci\u00f3n del grupo, explican, es que las mujeres ganen autonom\u00eda y puedan aplicar lo aprendido en todas las \u00e1reas de su vida. Es, pues, un servicio al que cada una le pone fecha de expiraci\u00f3n seg\u00fan sus circunstancias. Algunas lo dejan despu\u00e9s de tres o seis meses, cuando sienten que el grupo ya ha cumplido su prop\u00f3sito; otras tienen entre tres y cinco a\u00f1os de llegar al menos a una reuni\u00f3n por mes. En este espacio, adem\u00e1s de encontrar comprensi\u00f3n y espejos en los cu\u00e1les ver reflejadas sus experiencias, las mujeres aprenden a ser resilientes.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\t\t\u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E\u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=\"https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=1500&ImageHeight=1039&ImageId=34865\" class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"La socializaci\u00f3n que las mujeres recibimos desde ni\u00f1as, que potencia la figura del hombre como proveedor, versus la de la mujer como la cuidadora, es uno de los factores que inciden en la perpetuaci\u00f3n de la violencia en sociedades machistas como la salvadore\u00f1a. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cdiv class=\"pict__line block edge--ss_lax edge--ss_rax padd--ss_l0x padd--ss_r0x line--ss_s0b lineh rule--ss_c\"\u003E\u003Cspan class=\"block-inline full-width align-middle lineh__rect tint-back--nake\"\u003E\u003Cspan\u003E\u00a0\u003C\/span\u003E\u003C\/span\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E\u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003ELa socializaci\u00f3n que las mujeres recibimos desde ni\u00f1as, que potencia la figura del hombre como proveedor, versus la de la mujer como la cuidadora, es uno de los factores que inciden en la perpetuaci\u00f3n de la violencia en sociedades machistas como la salvadore\u00f1a. Ilustraci\u00f3n por:\u00a0Luisa Gonz\u00e1lez Reiche.\u003C\/div\u003E\u003C\/figcaption\u003E\u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003ECuando la uni\u00f3n familiar es tarea de S\u00edsifo\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn la v\u00edspera de la Navidad de 2014, \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E decidi\u00f3 ir al sal\u00f3n para retocarse el color de su cabello. Una vez en la silla, la estilista le explic\u00f3 que la aplicaci\u00f3n del tinte no ser\u00eda posible: ten\u00eda una herida abierta en la cabeza que, al entrar en contacto con el qu\u00edmico, la lastimar\u00eda todav\u00eda m\u00e1s. \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E se sorprendi\u00f3 de aquello que mir\u00f3 y sinti\u00f3. No porque no reconociera el golpe, sino porque cre\u00eda que hab\u00eda sido mucho m\u00e1s leve. Un par de d\u00edas atr\u00e1s, mientras discut\u00eda con su esposo, este la lanz\u00f3 contra el filo de una de las columnas del dormitorio. Esta ida al sal\u00f3n era, de hecho, una manera con la que intentaba resarcir su conducta.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAl igual que \u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E, \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E tampoco ten\u00eda autonom\u00eda sobre sus gastos. Para entonces, ya ten\u00eda 10 a\u00f1os desde que todo lo que gastaba era supervisado por su pareja y cualquier cosa que no estuviera relacionada con el hogar o sus hijos depend\u00eda de su buena voluntad.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E conoci\u00f3 a su esposo en la universidad. Ella era estudiante de Administraci\u00f3n de Empresas; \u00e9l de Arquitectura e instructor de Inform\u00e1tica. Se acompa\u00f1aron despu\u00e9s de dos a\u00f1os de conocerse, y al cabo de un a\u00f1o de casados ella estaba embarazada de su primera hija. Ella trabajaba como dependiente de una tienda libre en el aeropuerto de El Salvador. \u201cNo ganaba mal, y me daban permiso de estudiar\u201d, dice. Pero una vez que se acab\u00f3 su licencia por maternidad, a su esposo le molestaba que no fuera ella quien atendiera a su hija. Le propuso que dejara su trabajo bajo la promesa de que \u00e9l ganaba suficiente para mantenerlos. A los tres a\u00f1os, la ni\u00f1a enferm\u00f3 y ella decidi\u00f3 dejar el trabajo para atenderla. \u00c9l le dio una extensi\u00f3n de la tarjeta de cr\u00e9dito y de esa manera controlaba cada uno de los gastos. Ella nunca manej\u00f3 efectivo. Al inicio de este nuevo r\u00e9gimen, si ella sal\u00eda a alg\u00fan lado, \u00e9l se encargaba de llevarla, no le agradaba la idea de que ella manejara, as\u00ed tuvieran m\u00e1s de un carro. Al cabo de seis a\u00f1os bajo esa modalidad, su esposo le notific\u00f3 que \u201cya no pod\u00edan seguir manteniendo ese estilo de vida\u201d. Cancel\u00f3 la tarjeta y le daba entre $10 y $5 por semana para alimentos. Todo empeor\u00f3. \u00c9l ten\u00eda otra pareja y los gritos que antes eran por su forma de cocinar y de vestirse empezaron a mutar en golpes y en comentarios denigrantes. Ella era virgen cuando se casaron y \u00e9l incluso lleg\u00f3 a asegurarle que esa era la \u00fanica raz\u00f3n por la que se hab\u00eda quedado con ella, una vez que qued\u00f3 embarazada, porque al menos pod\u00eda dar fe de su paternidad.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EJulia busc\u00f3 la manera de generar m\u00e1s ingresos. A escondidas mont\u00f3 una venta de pastelitos t\u00edpicos en la casa. A los tres meses \u00e9l se dio cuenta y le prohibi\u00f3 el negocio. \u201c\u00bfQu\u00e9 va a decir la gente, que la esposa del arquitecto est\u00e1 vendiendo pasteles para sobrevivir?\u201d, reclam\u00f3. Aunque le interesaba mucho lo que la gente pensara de \u00e9l, adentro de la casa poco le importaba disimular frente a sus hijos. Al inicio, cuenta Julia, para golpearla la met\u00eda a uno de los carros o la encerraba en el cuarto, pero despu\u00e9s pas\u00f3 de los gritos a los golpes frente a sus hijos. Lleg\u00f3 un momento en el que cuando ella se enojaba con su esposo su hijo le ped\u00eda que no le reclamara: \u201cno le dig\u00e1s nada a mi papi para que no te pegue\u201d, recuerda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEsa violencia repercuti\u00f3 en el rendimiento acad\u00e9mico de su hija mayor. En octubre 2014, la directora del colegio cit\u00f3 a \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E, quien hab\u00eda dejado de asistir a las escuelas de padres; hab\u00eda empezado a aislarse. En los d\u00edas previos ella y su esposo hab\u00edan tenido una discusi\u00f3n y cuando lleg\u00f3 a la cita ten\u00eda moretones que lo evidenciaban. La maestra le recomend\u00f3 que pusiera una denuncia por violencia intrafamiliar. \u201cEsa fue la primera vez que alguien le puso nombre a lo que yo estaba viviendo. Yo cre\u00ed que lo que me pasaba era normal\u201d, cuenta. Sin embargo, no sab\u00eda qu\u00e9 pasos dar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn el a\u00f1o nuevo su esposo le dijo que le hab\u00eda salido un trabajo en Panam\u00e1 y que se ir\u00eda de la casa. Para ella eso fue un alivio y el empuj\u00f3n final para llegar hasta la Procuradur\u00eda. En mayo 2015, tres meses despu\u00e9s de empezar las sesiones en el grupo de autoapoyo, inici\u00f3 el proceso legal contra su esposo. En octubre un juez de familia decidi\u00f3 que ella deb\u00eda quedarse viviendo en la casa junto a sus hijos y que \u00e9l deb\u00eda pagar una cuota de $642. Pero ni as\u00ed logr\u00f3 tranquilidad. Para entonces ella ya ten\u00eda una venta de carne y l\u00e1cteos que logr\u00f3 montar con el dinero de una herencia que le hab\u00eda dejado su abuela. A los tres meses del fallo, el hermano de su esposo le pas\u00f3 la llamada de un pandillero que le puso precio a su tranquilidad. O pagaba $400 o la mataban a ella y a sus hijos. Se qued\u00f3 sin ingresos y tuvo que dejar a sus hijos al cuidado de su esposo. \u201cAhorita ni ten\u00e9s para d\u00f3nde irte. Lo mejor es que te establezc\u00e1s y cuando ya teng\u00e1s un buen trabajo te los llev\u00e1s a vivir con vos\u201d, recuerda que le dijo. Una amiga le ofreci\u00f3 refugio en su casa y ella consigui\u00f3 trabajos que poco a poco la ayudaran a ahorrar lo suficiente para recuperarlos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EPrimero fue su hija, a principios de 2017. Uno de sus t\u00edos intent\u00f3 abusar de ella. Le hab\u00eda contado a su pap\u00e1, pero \u00e9l prefiri\u00f3 insultarla y acusarla de mentirosa. \u201cDecid\u00ed traerme a mi hija de inmediato conmigo y llevarla a la Procuradur\u00eda\u201d. Se sent\u00eda culpable y responsable de lo que hab\u00eda ocurrido. Meses m\u00e1s tarde, tras el dictamen de los peritos de Medicina Legal, un juez de familia declar\u00f3 que la responsabilidad era de su esposo. Para entonces \u00e9l ya estaba trabajando en una aut\u00f3noma gubernamental, y se decret\u00f3 que ten\u00eda que pagar una cuota de $400 a su hija hasta que cumpliera 24 a\u00f1os. Ella ahora tiene 19, pero desde junio 2019 no recibe cuota alimenticia. En noviembre de ese a\u00f1o, \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E tambi\u00e9n pudo llevarse a su segundo hijo, quien se aburri\u00f3 de que su pap\u00e1 lo dejara bajo el cuido de una vecina y no llegara a recogerlo temprano. \u00c9l le dijo que de manera voluntaria le dar\u00eda una cuota mensual de $300 para sus gastos, y que, a su hija, por ser mayor de edad, ya no le seguir\u00eda depositando. El dinero para su hijo dej\u00f3 de llegar en agosto de 2020.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Ciframe src=\"https:\/\/flo.uri.sh\/visualisation\/4409390\/embed\" width=\"320\" height=\"240\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" style=\"width: 100%; height: 600px;\"\u003E\u003C\/iframe\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cdiv style=\"width: 100%!; margin-top: 4px!important; text-align: right!important;\"\u003E\u003Ca class=\"flourish-credit\" style=\"text-decoration: none!important;\" href=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/4409390\/?utm_source=embed&utm_campaign=visualisation\/4409390\" target=\"_top\"\u003E\u003Cimg style=\"width: 105px!important; height: 16px!important; border: none!important; margin: 0!important;\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/made_with_flourish.svg\" alt=\"Made with Flourish\" \/\u003E \u003C\/a\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn el oasis de San Salvador Julia conoci\u00f3 a Janeth y reconoci\u00f3 en ella los nervios que sinti\u00f3 al llegar por primera vez, en febrero 2015. \u201cLlegu\u00e9 sin poder sostenerle la mirada a nadie, me sent\u00eda inferior, que no val\u00eda nada\u201d, recuerda. Su llegada marc\u00f3 el quiebre de un ciclo de 14 a\u00f1os de violencia ejercida por su esposo. Han pasado cinco a\u00f1os desde su separaci\u00f3n y al recordar su historia se siente ingenua ante las promesas de un hombre que le asegur\u00f3 que ganaba lo suficientemente bien como para que ella dejara su trabajo y se dedicara a cuidar de \u00e9l y su hija. Se reclama tambi\u00e9n no haberle puesto un alto antes y se justifica -como si fuera su culpa- que el anhelo de tener una familia -ella creci\u00f3 bajo la tutela de su abuela- la hizo aguantar demasiado.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEntre enero 2008 y septiembre 2020, 1641 casos por el delito de incumplimiento de los deberes de asistencia econ\u00f3mica han pasado por juzgados de paz, 1030 por fase de instrucci\u00f3n y 680 llegaron a etapa de sentencia. La retenci\u00f3n econ\u00f3mica es el rostro m\u00e1s visible de una violencia que, como pas\u00f3 con \u003Cem\u003EJaneth\u003C\/em\u003E y \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E, tiene distintos rostros. Las cuotas alimenticias que se establecen en los juzgados no siempre se corresponden con las necesidades a ser cubiertas. En el caso de \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E, la cuota fue fijada basada en los ingresos fijos que su esposo ten\u00eda en ese momento. Pero cuando los hombres trabajan en el sector informal (jornaleros, comerciantes, profesionales independientes) las cuotas se definen a partir de lo que ellos declaran que pueden aportar. A pesar de que las cuotas no son justas, lo que se persigue es el establecimiento de responsabilidades. \u201cEn algunos casos, los hombres alegan que solo pueden dar hasta cierta cantidad porque tienen un nuevo hogar que mantener\u201d, asegura Betty.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003ELa mujer que \u201cjode\u201d (o topa) a los hombres\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELuc\u00eda Beltr\u00e1n tiene 72 a\u00f1os y roza el metro sesenta. Ha vivido en Suchitoto toda su vida y tiene bien mapeados los cantones y caser\u00edos del municipio. Ha caminado tantas veces por ellos que cuando se asoma la reconocen sin problemas: \u201cYa vino la vieja puta a ver a qu\u00e9 hombre va a joder\u201d, le grit\u00f3 una vez un hombre a su paso. En otros lares, como la comunidad El Barillo, la sentencia fue m\u00e1s efusiva: \u201cSi te volv\u00e9s a asomar por aqu\u00ed, de aqu\u00ed no sal\u00eds viva\u201d. Luc\u00eda estuvo atrincherada en el cerro de Guazapa como parte de las Fuerzas Populares de Liberaci\u00f3n Farabundo Mart\u00ed durante la guerra y aunque confiesa que sus andanzas actuales dan \u201calgo de miedo\u201d no es suficiente para que la obliguen a retirarse.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEn 1991, antes de que en la Procuradur\u00eda se fundara el primer oasis, Luc\u00eda Beltr\u00e1n empez\u00f3 a hacer una labor de apoyo similar para las mujeres de Suchitoto. Desde entonces se ha convertido en una figura tan clave que Fiscal\u00eda y Juzgados le han permitido el ingreso a las audiencias para ayudar a las mujeres a sobrellevar la presi\u00f3n de enfrentarse a su agresor.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELuc\u00eda tiene un rostro severo que se disipa cuando empieza a hablar de su trabajo, pero que le ha sido \u00fatil para enfrentarse a los hombres que la retan. En El Salvador existe la concepci\u00f3n de que las mujeres \u201ctopan\u201d a sus parejas en la Procuradur\u00eda como parte de una venganza, no por exigir un derecho que les corresponde a ellas y sus hijos. El incumplimiento de estos deberes de asistencia econ\u00f3mica, como lo tipifica el C\u00f3digo Penal, implica que a los hombres se les descuente directamente de planilla, se les proh\u00edba la salida del pa\u00eds por acumulaci\u00f3n de moras e incluso se interponga con sus aspiraciones pol\u00edticas. En 2015, la PGR report\u00f3 que dos diputados electos para esa legislatura estaban morosos y que de no ponerse al d\u00eda no podr\u00edan asumir su cargo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECuando Luc\u00eda no est\u00e1 en su oficina abriendo expedientes por asistencia de casos de violencia intrafamiliar y cuotas alimenticias, est\u00e1 en la calle recogiendo informaci\u00f3n que le permita evidenciar la violencia a la que han sido sometidas las mujeres a las que asesora. Su oficina est\u00e1 en la Casa de las Mujeres, un proyecto que re\u00fane bajo el mismo techo a la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, la Concertaci\u00f3n de Mujeres de Suchitoto, la Asociaci\u00f3n para el Desarrollo y Defensa de la Mujer y la Asociaci\u00f3n de Parteras \u201cRosa Andrade\u201d. Ella cumple con las funciones de trabajadora social, asistencia legal y hasta de consejera. Al fondo de su oficina, un archivero de cuatro gavetas resguarda unos 1200 casos de denuncias recibidas solo entre 1995 y septiembre 2020.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELuc\u00eda pas\u00f3 de exguerrillera a defensora de los derechos de las mujeres en 1991, cuando una ley como la LEIV era todav\u00eda impensable. Junto a su esposo decidi\u00f3 unirse a las FPL, donde fue designada al grupo de mujeres que se encargaban de preparar los alimentos para los combatientes. Una vez iniciaron las negociaciones de la paz, se organiz\u00f3 junto a otras compa\u00f1eras para buscar alternativas de trabajo para las mujeres fuera de la zona conflictiva. El objetivo era ayudarles a reintegrarse a la vida productiva, social y familiar despu\u00e9s de 10 a\u00f1os en combate. Estas reuniones les permitieron establecer que aunque las balas hab\u00edan cesado, la violencia en los hogares permanec\u00eda.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELos primeros casos de Luc\u00eda atendi\u00f3 consistieron en rescatar menores de edad que los hombres hab\u00edan separado de sus parejas a manera de castigo por ser \u201cmalas esposas\u201d. Sin Polic\u00eda ni fiscales de por medio, acompa\u00f1aba a las mujeres hasta el lugar donde sus exparejas se hab\u00edan desplazado con sus hijos. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, lo que los hombres hac\u00edan era secuestrar a los hijos, ya que en ning\u00fan caso un juez les hab\u00eda otorgado la custodia absoluta. Bajo su concepci\u00f3n, eso era inadmisible. \u201cLos hijos tienen que estar con la mam\u00e1\u201d, justifica, y por eso se encargaba de distraer a los hombres para que las mujeres pudieran sacar a los ni\u00f1os a escondidas. Para evitar que la situaci\u00f3n se revirtiera, las mujeres optaban por irse a vivir a otro lado, donde sus exparejas no pudieran localizarlas. A m\u00e1s de alguna la acompa\u00f1\u00f3 hasta la terminal de occidente sin saber su destino final.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELa voz se fue corriendo entre las mujeres y en el primer a\u00f1o logr\u00f3 reunir a al menos cinco madres con sus hijos. No ten\u00eda ning\u00fan respaldo legal ni econ\u00f3mico. Lo hac\u00eda por la convicci\u00f3n de que el bienestar de las mujeres pasaba por reunirse con sus hijos. Luc\u00eda curs\u00f3 hasta segundo grado y de c\u00f3digos penales y leyes contra la violencia no ten\u00eda claridad. Para ella su trabajo consist\u00eda en el restablecimiento del equilibrio de poderes. Desde que dej\u00f3 la guerrilla, este se convirti\u00f3 en su trabajo principal, aunque no recibi\u00f3 un pago por \u00e9l sino hasta 1998. Fue entonces cuando se gest\u00f3 un proyecto de cooperaci\u00f3n con Las Dignas, en donde recibi\u00f3 capacitaci\u00f3n sobre derecho penal y familiar, aprendi\u00f3 tipificaciones de delito y las acciones que por ley era posible seguir. Su primer salario fue de 150 colones mensuales. Para entonces ya ten\u00eda cuatro hijos, y a su esposo no le agradaba la idea de que ella trabajara fuera de casa. \u201cYa ven\u00eds de verte con tu amante\u201d, le reclamaba. Ella optaba por ignorarlo. Al contrario de su matrimonio, su trabajo era algo que ella hab\u00eda escogido hacer. \u201cMe cas\u00e9 porque mis pap\u00e1s me obligaron\u201d, confiesa. Ten\u00eda 17 a\u00f1os cuando sus pap\u00e1s le dieron el ultimatum, porque les parec\u00eda que, de no hacerlo, iba a desperdiciar sus a\u00f1os de edad reproductiva. En El Salvador, hasta agosto de 2017, lo \u00fanico que se necesitaba para que una menor de edad se casara era el consentimiento de sus padres.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EAmbos fueron parte de las filas guerrilleras que acamparon en Guazapa, pero cuando la guerra termin\u00f3 las diferencias entre ellos se volvieron irreconciliables.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\t\t\u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E\u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=\"https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=5000&ImageHeight=3333&ImageId=34855\" class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"El trabajo de Luc\u00eda Beltr\u00e1n en Suchitoto ha sido tan minucioso, que de entre 1200 procesos de violencia contra la mujer que ha abierto en su oficina, solo entre 5 y 6 han quedado sin una condena. Foto de El Faro: V\u00edctor Pe\u00f1a.\" \/\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cdiv class=\"pict__line block edge--ss_lax edge--ss_rax padd--ss_l0x padd--ss_r0x line--ss_s0b lineh rule--ss_c\"\u003E\u003Cspan class=\"block-inline full-width align-middle lineh__rect tint-back--nake\"\u003E\u003Cspan\u003E\u00a0\u003C\/span\u003E\u003C\/span\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E\u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003EEl trabajo de Luc\u00eda Beltr\u00e1n en Suchitoto ha sido tan minucioso, que de entre 1200 procesos de violencia contra la mujer que ha abierto en su oficina, solo entre 5 y 6 han quedado sin una condena. Foto de El Faro: V\u00edctor Pe\u00f1a.\u003Cdiv class=\"photographer text_italic rule--ss_l tint-text--idle\"\u003E\u003C\/div\u003E\u003C\/div\u003E\u003C\/figcaption\u003E\u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECuando se le pregunta por su motivaci\u00f3n para dar esta batalla por casi 30 a\u00f1os, Luc\u00eda se encoge de hombros y le cuesta responder: \u201cNo s\u00e9 de d\u00f3nde me nace a m\u00ed hacer esto\u201d, dice. Pero al recorrer los pasajes de su vida en pareja ella misma apunta que hacer este trabajo le ayud\u00f3 a identificar el ciclo de violencia en su matrimonio. A ella su pap\u00e1 le hab\u00eda heredado dos reses. Pero un d\u00eda, sin pedirle opini\u00f3n ni nada, mientras ella estaba asesorando a otras mujeres, su esposo decidi\u00f3 venderlas. El dinero, le dijo, lo usar\u00eda para comprar una parcela, en donde cosechar\u00eda ma\u00edz todos los a\u00f1os para vender y pagar algunos de los gastos del hogar. M\u00e1s que la manutenci\u00f3n de la casa, el esposo de Luc\u00eda se lo gast\u00f3 en alcohol y en un par de infidelidades. Al cabo de diez a\u00f1os de esa din\u00e1mica, Luc\u00eda decidi\u00f3 dejarlo. Una vez separados, \u00e9l construy\u00f3 una casa en la misma parcela que hab\u00eda comprado con el dinero de la herencia de Luc\u00eda y se fue a vivir ah\u00ed con su nueva pareja.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EContrario a la asesor\u00eda que daba a otras mujeres de luchar por una cuota alimenticia, ella decidi\u00f3 no iniciar ning\u00fan proceso en contra de su esposo y, de cierta manera, dio por perdido su dinero. Tras ocho a\u00f1os de vivir ah\u00ed, \u00e9l decidi\u00f3 irse a vivir a Sonsonate y puso la parcela en venta. Cuando Luc\u00eda se enter\u00f3 decidi\u00f3 recordarle que el dinero con el que se hab\u00eda costeado ese terreno era fruto de su herencia y consigui\u00f3 que fuera puesto a nombre de sus hijos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Ciframe src=\"https:\/\/flo.uri.sh\/visualisation\/4446149\/embed\" width=\"320\" height=\"240\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" style=\"width: 100%; height: 600px;\"\u003E\u003C\/iframe\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cdiv style=\"width: 100%!; margin-top: 4px!important; text-align: right!important;\"\u003E\u003Ca class=\"flourish-credit\" style=\"text-decoration: none!important;\" href=\"https:\/\/public.flourish.studio\/visualisation\/4446149\/?utm_source=embed&utm_campaign=visualisation\/4446149\" target=\"_top\"\u003E\u003Cimg style=\"width: 105px!important; height: 16px!important; border: none!important; margin: 0!important;\" src=\"https:\/\/public.flourish.studio\/resources\/made_with_flourish.svg\" alt=\"Made with Flourish\" \/\u003E \u003C\/a\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cstrong\u003EUn ciclo de violencia perenne\u003C\/strong\u003E\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ECuando historias como la de Sonia, Janeth y Julia se hacen p\u00fablicas, las cr\u00edticas se dirigen de inmediato a ellas por haberse tardado ocho, tres y 14 a\u00f1os, respectivamente, para salir del ciclo de violencia. Es sobre ellas, y no sobre sus agresores, que recae la condena por no haber huido de situaciones violentas que minaron tanto su autodeterminaci\u00f3n. Esas conductas que para ellas eran demostraciones de amor y de resistencia para hacer que sus matrimonios funcionasen, porque hay hijos de por medio, porque hay una presi\u00f3n social hacia las mujeres por hacer que la relaci\u00f3n de pareja sea exitosa, lo que conlleva a que asuman la responsabilidad de hacer que las cosas funcionen, ponen en com\u00fan lo naturalizado que pueden llegar a ser las violencias econ\u00f3mica y patrimonial en las relaciones de pareja. Pero hay otro factor que tambi\u00e9n puede ser determinante, uno mediado por la concepci\u00f3n de que los hombres deben ser los proveedores y las mujeres las encargadas de procurar el bienestar del hogar; uno que viene dado por la manera en que somos socializados desde la infancia. \u201cNo es la dependencia econ\u00f3mica la que hace que las mujeres soporten la violencia masculina. Son las relaciones de poder desiguales que generan convicci\u00f3n en las ni\u00f1as de que son inferiores a los ni\u00f1os\u201d, plantea Deysi Cheyne, quien hasta 2015 fungi\u00f3 como directora ejecutiva del Instituto de Investigaci\u00f3n, Capacitaci\u00f3n y Desarrollo de la Mujer (IMU).\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EEstas relaciones desiguales de poder est\u00e1n definidas en el art\u00edculo 7 de la LEIV como aquellas situaciones en las que existen \u201casimetr\u00eda, dominio y control de una o varias personas sobre otra u otras\u201d. La sociedad, explica Cheyne, juega un papel clave en la legitimaci\u00f3n de la violencia por parte de los hombres, \u201cporque se cree que las mujeres tienen que ser obedientes\u201d. Incluso las mismas familias, agrega, \u201cesos controles que los hombres ejercen sobre las mujeres son percibidos como algo normal. Lo asocian a que est\u00e1 tan enamorado y la ama tanto que por eso la controla\u201d. Si bien la tipificaci\u00f3n de delitos ha sido un paso importante para la aplicaci\u00f3n de justicia, a\u00fan hace falta que exista mayor condena social, se\u00f1ala.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cem\u003ESonia\u003C\/em\u003E trabaja ahora como chef invitada en el caf\u00e9 de una amiga; \u003Cem\u003EJaneth\u003C\/em\u003E se dedica a la venta de productos por cat\u00e1logo; \u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E tiene una flota de veh\u00edculos de alquiler. Las tres lograron la autonom\u00eda econ\u00f3mica que sus relaciones de pareja les hab\u00eda privado, pero estos nuevos escenarios, a los que llegan con desventajas por todos los a\u00f1os perdidos, no terminan de ayudarles a salir de una desigualdad aupada por el Estado. Aunque est\u00e1n dentro del sistema productivo, est\u00e1n del lado informal, lo que las priva de un sistema de previsi\u00f3n de salud y dificulta sus oportunidades de acceso a cr\u00e9dito. Y no son las \u00fanicas. En el mercado laboral formal, seg\u00fan datos solicitados por El Faro al Instituto Salvadore\u00f1o del Seguro Social, entre enero 2008 y julio 2020, por cada 10 hombres inscritos en el Instituto Salvadore\u00f1o del Seguro Social, solo seis mujeres tienen derecho a las mismas prestaciones. En n\u00fameros redondos, hay 303 590 mujeres versus los 481 711 hombres inscritos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EQuiere decir que para obtener acceso al servicio de salud, el resto de mujeres tiene que ir al sistema p\u00fablico o, si tiene los medios, costearse atenci\u00f3n privada, o bien dependen de sus parejas para ser inscritas como beneficiarias.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003ELa deuda de El Salvador con las mujeres respecto al reconocimiento de la violencia que padecen acort\u00f3 su brecha en 2012 con la entrada en vigencia de la LEIV. Sin embargo, a\u00fan tiene pendiente la ampliaci\u00f3n del concepto de violencia econ\u00f3mica que incluya a un Estado que les ofrezca oportunidades y condiciones para que las mujeres se desarrollen libremente. La autonom\u00eda econ\u00f3mica por s\u00ed sola no basta.\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EParte del apoyo que brinda la Procuradur\u00eda a las mujeres es el enlace con redes de apoyo que les permiten tener acceso a capacitaciones gratuitas en Insaforp o introducirlas en un proceso de selecci\u00f3n de personal en empresas privadas. Eso les permite obtener ingresos por su cuenta, pero no resuelve carencias que el Estado se niega a compensar. \u201cEntre el 31 y el 33 % de los hogares son sostenidos por mujeres, no es una cifra marginal, y sin embargo el Estado no ofrece apoyo para el cuido de sus hijos\u201d, se\u00f1ala Cheyne. Las salas cuna para empleados es una de esas medidas de apoyo, pero a dos a\u00f1os de haberse aprobado la ley que obliga su implementaci\u00f3n por parte de los empleadores, sigue sin echarse a andar el proyecto.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003EMientras tanto, el trabajo de cuido sigue recayendo sobre las mujeres. Seg\u00fan la\u003Ca href=\"http:\/\/aplicaciones.digestyc.gob.sv\/observatorio.genero\/uso_tiempo\/index.aspx\"\u003E Encuesta de Uso de Tiempo\u003C\/a\u003E realizada por la Digestyc, adem\u00e1s de la jornada laboral diaria, las mujeres asalariadas destinan 03:48 horas diarias adicionales al trabajo dom\u00e9stico y de cuidados, versus la 1:37 que destinan los hombres. Este esfuerzo extra, lejos de ser reconocido como trabajo es etiquetado como un trabajo ejercido por \u201camor\u201d, bajo el concepto de que son las mujeres las encargadas de procurar el bienestar del hogar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Cem\u003EJulia\u003C\/em\u003E ahora recita de memoria los siete tipos de violencia a los que estuvo sometida durante 14 a\u00f1os. La seguridad que logr\u00f3 construir en los \u00faltimos cinco, gracias al apoyo del grupo oasis, le ayudaron a fijar l\u00edmites sobre lo que podr\u00eda admitir de nuevo en una relaci\u00f3n de pareja. \u201cAntes me costaba hablar de esto, para m\u00ed es un gran logro poder hacerlo sin llorar\u201d, dice. Las huellas de aquella violencia silenciosa le han dejado cicatrices, pero nada que ya no pueda sobrellevar.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp dir=\"ltr\"\u003E\u003Ca href=\"https:\/\/estaciondelsilencio.agenciaocote.com\/\" target=\"_blank\"\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\t\t\u003Cfigure class=\"pict pict_land pict_move_posc 0 cs_img cs_img--curr rule--ss_c\" data-shot=\"pict\" data-hint=\"pict\"\u003E\u003Cdiv class=\"pict__pobj text-overflow\"\u003E\u003Cimg src=\"https:\/\/elfaro.net\/get_img?ImageWidth=1000&ImageHeight=1000&ImageId=34088\" class=\"pobj\" style=\"max-width: 100%\" rel=\"resizable\" alt=\"Esta investigaci\u00f3n forma parte de Estaci\u00f3n del silencio, un proyecto transnacional coordinado por Agencia Ocote que investiga y reflexiona sobre las violencias contra las mujeres en Mesoam\u00e9rica. Este texto es parte de la tercera entrega sobre violencia econ\u00f3mica, en las que participan:\u00a0 Agencia Ocote \u00a0(Guatemala), ElF aro \u00a0(El Salvador) y\u00a0 ContraCorriente \u00a0(Honduras). Con el financiamiento de\u00a0 Foundation for a Just Society , y el apoyo de\u00a0 Oak Foundation \u00a0y\u00a0 Fondo Centroamericano de Mujeres .\u00a0\" \/\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cdiv class=\"pict__line block edge--ss_lax edge--ss_rax padd--ss_l0x padd--ss_r0x line--ss_s0b lineh rule--ss_c\"\u003E\u003Cspan class=\"block-inline full-width align-middle lineh__rect tint-back--nake\"\u003E\u003Cspan\u003E\u00a0\u003C\/span\u003E\u003C\/span\u003E\u003C\/div\u003E\u003Cfigcaption class=\"pict__text cs_img_caption folk_content typo_buttons line--ss_s0c line--ss_s0c--auto block full-width text-overflow rule--ss_l relative\"\u003E\u003Cdiv class=\"__content block-inline full-width align-top tint-text--idle relative\"\u003EEsta investigaci\u00f3n forma parte de Estaci\u00f3n del silencio, un proyecto transnacional coordinado por Agencia Ocote que investiga y reflexiona sobre las violencias contra las mujeres en Mesoam\u00e9rica. Este texto es parte de la tercera entrega sobre violencia econ\u00f3mica, en las que participan:\u00a0 Agencia Ocote \u00a0(Guatemala), ElF aro \u00a0(El Salvador) y\u00a0 ContraCorriente \u00a0(Honduras). Con el financiamiento de\u00a0 Foundation for a Just Society , y el apoyo de\u00a0 Oak Foundation \u00a0y\u00a0 Fondo Centroamericano de Mujeres .\u00a0\u003C\/div\u003E\u003C\/figcaption\u003E\u003C\/figure\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003C\/a\u003E\u003C\/p\u003E"}