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Bukele ya no es confiable ni para los republicanos

Ricardo Valencia

Desde inicios de este 2022, la relación pública de Bukele con congresistas republicanos ha pasado del silencio cómplice al enfrentamiento.
ElFaro.net / Publicado el 19 de Abril de 2022

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Si en algún momento el silencio de los republicanos era música para los oídos del presidente de El Salvador Nayib Bukele, ahora ese silencio empieza a convertirse en ruido a medida que más voces conservadoras se han empezado a enfrentar públicamente al mandatario salvadoreño. Lo que alguna vez fue una clara animadversión demócrata contra Bukele, poco a poco ha empezado a consolidarse como un tema bipartidista. Bukele ya no es confiable ni para los republicanos.

No han sido, en mi opinión, los continuos ataques contra la libertad de expresión y los derechos humanos del presidente los que han estimulado este cambio. Más bien, lo que ha transformado el humor conservador es lo que perciben como un pacto entre el Ejecutivo salvadoreño y el liderazgo de las pandillas. Semanas atrás, legisladores republicanos habían sido bastante críticos del uso de criptoactivos en el lavado de dinero procedente de organizaciones terroristas.

Parte de la bancada conservadora ha llegado este punto debido a la cercana relación con agentes de seguridad estadounidenses, sobre todo, de los que investigan a las pandillas estadounidenses. En agosto de 2021, el senador republicano y miembro del comité judicial Chuck Grassley le envió una carta al fiscal estadounidense y secretario del Departamento de Justicia, Merrick Garland, para interceder por la fuerza de tarea conjunta Vulcan que fue creada por el expresidente Donald Trump para perseguir a pandillas estadounidenses. Grassley aseguraba “que alianzas colaborativas e integrales como la fuerza de tarea conjunta Vulcan son más importantes que nunca”.

Mantener al viceministro de seguridad Osiris Luna y al director de Reconstrucción del Tejido Social Carlos Marroquín en sus puestos le ha costado caro a Bukele. Defender a dos funcionarios que integran dos listas negras del gobierno de Estados Unidos y a los que se espera la fiscalía estadounidense los acuse formalmente de negociar con las pandillas pronto ha sido una batalla perdida de antemano.

El pasado 5 de abril de 2022 quedó en evidencia que la marca Bukele, empieza a ser radioactiva para un buen grupo de republicanos. Ese día, el representante republicano de Arkansas, Rick Crawford, se sumó a la representante demócrata de California Norma Torres, para introducir a la cámara baja del Congreso estadounidense la ley para mitigar los riesgos de la adopción de Bitcoin en El Salvador. Esta ley es una versión muy similar a la que semanas atrás el comité de relaciones exteriores del Senado aprobó por unanimidad y que pronto deberá pasar al pleno del Senado. Esta pieza de legislación obligaría al Departamento de Estado y otras agencias estadounidenses a crear un reporte en el que analiza cómo la adopción de la criptomoneda afecta la democracia salvadoreña y los riesgos para el sistema financiero de El Salvador.

En un comunicado de prensa conjunto, Crawford describía la adopción del Bitcoin como “precipitada” y como una medida que generaba preocupación sobre “la estabilidad de la relación económica entre Estados Unidos y El Salvador”.

Contrario a Torres, quien siempre ha sido una férrea crítica del presidente salvadoreño Nayib Bukele, Crawford era visto por sectores del oficialismo como un aliado del mandatario. En octubre de 2020, Crawford tuiteó que EE. UU. seguiría “apoyando a nuestros amigos y socios como el presidente Nayib Bukele en la lucha contra la corrupción y la desigualdad.” El 21 de diciembre de ese mismo año, el representante se reunió con la embajadora de El Salvador en Estados Unidos y la propaganda de Bukele convirtió del encuentro entre la diplomática y el congresista en un espaldarazo simbólico, tras meses de tirantes relaciones con la bancada demócrata en ambas cámaras.

Posteriormente, en febrero de 2021, un reporte de prensa de Associated Press aseguraba que funcionarios de inteligencia del gobierno de El Salvador se reunieron durante el último trimestre de 2020 con asistentes de Crawford y otros congresistas republicanos. Un documento del Departamento de Justicia también establece que el director del Organismo de Inteligencia del Estado de El Salvador conversó en videollamadas con asistentes del congreso, además de establecer relación con la oficina de Crawford. 

Desde inicios de este 2022, sin embargo, la relación pública de Bukele con congresistas republicanos ha pasado del silencio cómplice al enfrentamiento. Tras la aprobación de la Ley de Bitcoin en el Senado, el senador republicano de Louisiana, Bill Cassidy, respondió vía Twitter a las acusaciones de Bukele de que la ley es un símbolo de intervencionismo estadounidense: “Quizás la gente de El Salvador no confía en un presidente que se jacta de comprar Bitcoin desnudo", disparó.

Hace unas semanas, fuentes del congreso me habían asegurado que muchos republicanos habían decidido no hablar sobre Bukele porque no encontraban ningún beneficio político para entrar en conflicto con el mandatario salvadoreño. “La verdad es que hasta muchos demócratas prefieren no referirse al tema,” me explicaba la fuente. Entonces, ¿qué podría haber roto ese cálculo dentro del bando conservador en el Congreso? Respuestas cortas: pandillas, Bitcoin y la guerra en Ucrania. Ahora explico. Todo indica que fuentes de inteligencia y de seguridad nacional de Estados Unidos han estado en intenso contacto con congresistas estadounidense. Muy seguramente, el tema de la tregua entre las pandillas y el gobierno de Bukele parece estar sobre la mesa. 

Basta recordar que la fuerza de tarea conjunta Vulcan, encabezada por el Departamento de Justicia, fue creada a petición del presidente Donald Trump con la finalidad de perseguir a pandillas transnacionales. Esta fuerza cuenta con enorme apoyo de senadores republicanos. Vulcan, también, está detrás del proceso de la acusación penal que el gobierno de Estados Unidos prepara contra los funcionarios de Bukele, el viceministro Osiris Luna y el director de Reconstrucción del tejido social Carlos Marroquín. La negativa del fiscal impuesto Rodolfo Delgado y de la Corte Suprema impuesta de dilatar la extradición de 14 líderes de pandillas a Estados Unidos se lee como un beneficio de Bukele a estas organizaciones.

La adopción del Bitcoin es vista, por un amplio número de republicanos, como un esfuerzo para escapar de las regulaciones del sistema financiero de Estados Unidos. Funcionarios de Bukele han confirmado a The New York Times que esa es la finalidad del uso de la criptomoneda. Bukele ha vociferado en redes sociales que quiere una moneda que no sea fiscalizada. “La lucha por la liberación del dinero”, la llamó recientemente en una carta a la comunidad bitcoiner.

Este último elemento nos lleva al tercero: la guerra en Ucrania. La invasión rusa ha obligado a Estados Unidos y sus aliados a adoptar una postura más estricta respecto a la regulación de los flujos de capital de Rusia. El gobierno del presidente Joe Biden prepara un marco para controlar el uso de criptomonedas y, cada día, aparecen en el congreso más propuesta republicanas para cripto y stablecoins. La guerra en Ucrania ha llevado a que Washington y la Unión Europea aceleren la regulación de estos activos digitales. El apoyo de Estados Unidos a Ucrania es altamente popular entre la población estadounidense. La postura de Bukele en relación con la invasión rusa es contraria a la opinión pública estadounidense. Posiciones que piden imparcialidad en ese conflicto son minoritarias en el Partido Republicano y casi inexistentes en el Demócrata.

La transición de un Crawford abierto a Bukele a uno crítico refleja el hundimiento de su imagen en el que el presidente consideraba su nicho político más estratégico: el partido Republicano. Ha invertido millones de dólares en cabildeo para conquistar a la bancada conservadora. Sin embargo, está claro que muchos republicanos están de acuerdo con la administración Biden en una cosa: Bukele no es ni socio ni confiable.

Ricardo Valencia es profesor asistente de Comunicaciones en Fullerton, la universidad estatal de California. Twitter: @ricardovalp.
 
Ricardo Valencia es profesor asistente de Comunicaciones en Fullerton, la universidad estatal de California. Twitter: @ricardovalp.