{"code":"26454","sect":"Columnas","sect_slug":"columnas","hits":"1522","link":"https:\/\/elfaro.net\/es\/202211\/columnas\/26454","link_edit":"","name":"Oda al periodismo centroamericano actual","slug":"oda-al-periodismo-centroamericano-actual","info":"Y tras a\u00f1os, aqu\u00ed, bien hundidos, seguimos creyendo que contar es importante. Hay en parte de este gremio una convicci\u00f3n fabulosa, tambi\u00e9n por ingenua. 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Les he dicho en otras columnas que la situaci\u00f3n va a empeorar, que adviertan a sus familias, que hagan un plan de exilio, que piensen que la c\u00e1rcel ser\u00e1 hasta entonces una posibilidad, y que para muchos no es un temor adelante, sino el yugo que padecen. Les he dicho lo mal y no les he dicho lo bien. Lo digo ahora en este primer p\u00e1rrafo: son ustedes las personas indicadas, lo han demostrado, y ustedes ya saben qui\u00e9nes son; el resto acomodado tambi\u00e9n sabe qui\u00e9nes son. A ese resto no quiero hablarle en esta columna.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EA momentos ensombrecidos como los actuales, periodistas brillantes como ustedes.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u201c\u00bfY sus lectores?\u201d, me preguntaron recientemente en la gira de mi \u00faltimo libro. Los lectores, ese mont\u00f3n al que poco conocemos y que tanto nos empe\u00f1amos en entender. Y yo respond\u00ed diciendo generalidades: que s\u00e9 que hay un grupo de lectores que nos quiere mucho, que nos lee mucho y que por eso nos critica de manera perspicaz. Y que nos gustan esos lectores, que queremos m\u00e1s as\u00ed, que en esa gente vemos realizados algunos de nuestros verbos rectores: informar, revelar, demostrar, verificar, explicar, dudar. Pero que lo usual no es eso, que hay entre ese mont\u00f3n un mont\u00f3n que nos detesta \u2013en El Salvador, por montones\u2013, que aman al tirano de turno, que creen con fe y odian por fe, que desesperados por esta regi\u00f3n que no les dej\u00f3 nada buscan milagro y no construcci\u00f3n, que no pretenden concedernos la raz\u00f3n por m\u00e1s pruebas y fuentes y documentos y audios y fotos y videos que publiquemos, que est\u00e1n dispuestos a insultarnos en la calle y, sin duda alguna, escondidos detr\u00e1s de ese intercambio mediocre, remedo de conversaci\u00f3n, que son las redes sociales. Que, de cierta forma, el periodismo implica siempre perder, perder en alguien, perder entre varios, perder un pa\u00eds, una regi\u00f3n. Y que ganar es el hecho oculto al periodista. \u00bfC\u00f3mo se gana en esto? \u00bfQu\u00e9 se gana? Qui\u00e9n sabe. Desde luego, yo no.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ELlevamos a\u00f1os yendo por ah\u00ed, porque empezamos muy j\u00f3venes y demasiado rom\u00e1nticos, convencidos de que contar es importante porque entre saber y no saber hay un abismo en el que Centroam\u00e9rica se ha hundido por d\u00e9cadas. Y tras a\u00f1os, aqu\u00ed, bien hundidos, seguimos creyendo que contar es importante. Hay en parte de este gremio una convicci\u00f3n fabulosa, tambi\u00e9n por ingenua. Quiz\u00e1 es tozudez.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EYo creo que cambiamos cosas. Yo creo que somos obst\u00e1culo. Pero tambi\u00e9n s\u00e9 que no cambiamos nada como queremos, como demanda lo que informamos; y que hemos sido \u2013y seguimos siendo\u2013 un obst\u00e1culo superado por varios corruptos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EPero nos da igual \u2013o al menos no nos paraliza\u2013 y nos esforzamos por estorbar m\u00e1s y editamos nuestros textos tres, cuatro, diez veces, y nos aliamos para resonar m\u00e1s, y traducimos para alcanzar a otra gente, y consultamos con abogados para no dar a los poderosos una excusa con la que ponernos donde han puesto sin raz\u00f3n a tantos colegas, tras las rejas, y buscamos a otra fuente y a otra y, cuando todas nos dicen que no quieren dar su nombre por miedo, entonces buscamos a otra y a otra y a otra, hasta que una se atreve o varias dan suficiente respaldo a un hecho. Y entonces buscamos a otra.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EConvicci\u00f3n, incertidumbre y m\u00e9todo. \u00bfAcaso no es de eso de lo que est\u00e1 hecho \u201cel mejor oficio del mundo\u201d?\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EY todo eso le sobra a este gremio en la parte m\u00e1s angosta de Am\u00e9rica.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EMi oda a ustedes viene de lo que les vi hacer. Esto les vi hacer.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando el tirano se desnud\u00f3 como tal en Nicaragua, cuando sus pistoleros asesinaron con alevos\u00eda a estudiantes que protestaban, y luego encarcel\u00f3 a quien dec\u00eda asesinato, masacre, represi\u00f3n, ustedes colegas no se fueron, se quedaron. Aguantaron hasta donde pudieron, y mucho m\u00e1s all\u00e1, viendo entrar a mazmorras infames a decenas de personas, a marchitarse por no estar de acuerdo con la desquiciada pareja que gobierna ese pa\u00eds, viendo sus medios allanados bajo argumentos m\u00e1s p\u00edrricos que la nobleza del r\u00e9gimen. Y luego, cuando la opci\u00f3n era marchitarse tambi\u00e9n en esa oscuridad o salir del pa\u00eds, salieron, algunos de ustedes en lanchas, por puntos ciegos y veredas, con el dolor de dejar a sus parientes en prisi\u00f3n incluso, con algunos huesos rotos incluso. Pero no pararon. Salieron para seguir. Salieron y escribieron. Salieron y revelaron. Salieron y siguen.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando en la letal Honduras se empez\u00f3 a desmantelar el narcoestado que ha sido bajo la presidencia de los \u00faltimos criminales que los gobernaron, ustedes \u2013sobretodo algunas de ustedes\u2013 no se unieron a la fiesta, no se olvidaron que controlar el poder no tiene que ver con predilecciones facilonas ni consignas en la plaza, sino con un mandamiento del oficio. Y siguieron. Y, ahora, mientras todo se reacomoda \u2013o parece que se reacomoda\u2013, ustedes han vuelto a caer en la casilla del desprecio porque no celebran lo que apenas es una esperanza lejana. Se quedaron y siguen.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando en Guatemala ese animal rabioso y vengativo que es el sistema de \u201cjusticia\u201d les volte\u00f3 a ver y acus\u00f3 a varios periodistas, y encerr\u00f3 a uno de los m\u00e1s emblem\u00e1ticos y conden\u00f3 al exilio a otro de ellos, ustedes no se escondieron. Salieron a revelar corrupci\u00f3n de esos pol\u00edticos que controlan al animal que persigue, y tambi\u00e9n denunciaron a la empresa que, a punta de d\u00f3lares ,trataba a los militares como sirvientes y a los ind\u00edgenas como intrusos en su tierra. Y dijeron empresa y dijeron mina y dijeron militares y dijeron corrupci\u00f3n. Y, otra vez, el ojo del animal entrenado para machacar a quien no se arrastre les sigui\u00f3, les observa, les persigue. Quiere morder. Se quedaron y mordieron ustedes tambi\u00e9n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ECuando en El Salvador la palabra exilio vuelve con prisa a instalarse a los pies del tirano que lo quiere todo para \u00e9l y todos para uno que es \u00e9l y el resto al carajo, ustedes revelaron como pocas veces el gremio lo ha hecho en este pa\u00eds. Revelaron corrupci\u00f3n, robo, censura, espionaje, pactos criminales, nepotismo, violencia estatal, tortura, persecuci\u00f3n, mentiras. Exilio. Y cuando el que quiere ser todopoderoso se hart\u00f3 y empez\u00f3 a cercarlos con sus edictos medievales que le aprueban a encarcelarlos, espiarlos, difamarlos, reelegirse, hay quienes salieron del pa\u00eds para poder escribir, para calmar a sus familias, para proteger a sus colegas, para terminar la investigaci\u00f3n, para publicar; y hay quienes volvieron y volvieron a salir y regresaron y volvieron a salir y viven all\u00e1 y viven aqu\u00ed, en sof\u00e1s o apartamentos prestados en Ciudad de M\u00e9xico, Guatemala, alg\u00fan lugar en Europa; o incluso se escondieron hacia adentro en sitios alquilados para escribir. Se escondieron para hacer, no para dejar de hacer. Se exiliaron para volver, para terminar. O no se movieron de sus casas y tuvieron hijos a los que alimentaron mientras pensaban que quiz\u00e1 esa noche iban por ustedes, quiz\u00e1, y los durmieron y siguieron escribiendo de noche, con miedo, pero sin par\u00e1lisis. Que el miedo es total solo cuando no hay nada m\u00e1s que el miedo. Cuando hay convicci\u00f3n, el miedo se queda, pero retorci\u00e9ndose.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESalieron, se quedaron, y siguen y muerden y son obst\u00e1culo y cambian cosas. Y no les gusta del todo nada de esto. Y siguen.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EY yo, a ustedes, a todos ustedes, a todas ustedes, les admiro con devoci\u00f3n, con emoci\u00f3n. Y agradezco ser parte de ustedes, a pesar de que lo que viene es peor, de las \u00falceras familiares, de la frustraci\u00f3n al nom\u00e1s despertar y tambi\u00e9n al ir a la cama, a pesar de la lejan\u00eda con el hermano querido, con la madre y el padre angustiados. \u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EUstedes son el periodismo que siempre quise hacer:\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que entiende que no se trata de aplausos.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que no dobla rodilla ante el poder.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que asimila la frustraci\u00f3n.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que digiere el desprecio.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que conoce el m\u00e9todo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que siempre sospecha.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que siempre descubre.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que vive con miedo.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003EEl que sigue.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003ESigan.\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Chr \/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u00a0\u003C\/p\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cbr\/\u003E\u003Cp\u003E\u003Cem\u003E*\u00d3scar. Mart\u00ednez es periodista y jefe de redacci\u00f3n de El Faro.\u003C\/em\u003E\u003C\/p\u003E"}